El campeonato mundial amateur de 1969 en República Dominicana

Sólo juzga bien quien sopesa y compara, y cuando pronuncia
su sentencia más dura nunca abandona la caridad
”.
William Wordsworth (1770-1850) Poeta inglés.

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De este evento se ha escrito y de manera crítica, por cierto. Realmente fue un torneo muy interesante y emotivo, digno de ser recordado.

En 1969 Cuba era un país entero volcado en la famosa zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar. Todo era azúcar, la TV, la radio, la prensa, vivíamos endulzados. Los establecimientos en La Habana casi todos cerrados, un mundo de gente fue enviado a las provincias orientales para el corte de la gramínea, distracción no había mucha, y en ese ambiente la pelota era un verdadero aliciente. Había terminado la octava serie nacional con un resultado inesperado, los Azucareros del debutante Servio Borges se coronaron campeones, eso gracias también a que en juego decisivo los Industriales vencieran a sus coterráneos del conjunto Habana.

Después de concluida la serie vino una nueva serie de las Estrellas a siete juegos, a ganar 4. Un día veíamos a Manuel Hurtado hacer de las suyas contra los Orientales, maniatando incluso a su cuarto bate, Don Miguel Cuevas, días después venía la revancha con un Cuevas perfeccionado botándole la bola al mismo Hurtado en el primer inning y empujando la bola por el mismo jardín derecho. Huelga lanzó sus 20 entradas en famoso juego para la historia, en otro partido Laffita puso a Rosique out en home tirando desde cierta profundidad del jardín central, y al final los Orientales se alzaron con la victoria final.

Se acabó el torneo de las estrellas, más pelota entonces, en agosto se disputaría el campeonato mundial en República Dominicana. El equipo Cuba no pudo asistir al último en Colombia (1965), pues no les dieron las visas necesarias. Entonces se alzó Colombia con el título y eso gracias a un cubano nuevamente, su manager Tony Pacheco, al que no deben confundir con el capitán de capitanes de los equipos orientales. Colombia había ganado anteriormente su primer título en 1947 e igualmente bajo la guía de otro cubano, el gran Pelayo Chacón.

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Parte del cuerpo de dirección del equipo, Servio Borges, Juan Gómez y Miguel Valdés

A esa ausencia de Cuba en 1965 hay que sumar que el equipo cubano había perdido los panamericanos de Winnipeg 1967 y luego el torneo cuadrangular por invitación en México 1968 a manos de equipos norteamericanos, por lo que Cuba tenía el reto de ganar, como siempre había hecho en estos torneos desde sus inicios, y esta vez enfrentándose al conjunto de  los EE.UU., el cual no asistía a estos eventos desde el V campeonato mundial efectuado en la Habana en 1942, donde el conjunto norteño ocupó el sótano, con 1 victoria y 11 derrotas.

Los norteamericanos vendrían nuevamente con sus mejores peloteros universitarios a Santo Domingo, mientras Cuba tenía ya que ir renovando su plantilla habitual. Esta vez ya no estarían ni Chávez, ni Lazo, ni Street entre otros, había peloteros de sobra y todos con derecho a hacer el equipo. Entonces la afición cubana diariamente hacía su equipo, su alineación y en torno a eso giraba toda la discusión. No había otro entretenimiento.

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Integrantes del Cuba: Isasi, Telémaco, Puente, Montejo, Marquettí y Hechavarría

Los peloteros que discutían posiciones en el equipo eran muchos, como ya se dijo. Felipe Sarduy era el más aconsejado para defender la inicial, eso nadie lo discutía, en el resto del cuadro, Félix Isasi, Urbano González, Tony González, Agustín Arias, Andrés Telémaco, Rodolfo Puente, Vicente Díaz y Owen Blandino eran los nombres que se barajaban. En la receptoría Lazo mismo dijo que no debía ir, sabía que Lázaro Pérez estaba en su apogeo, y Ramón Hechavarría podría ser el receptor de reserva. La discusión mayor era alrededor de los jardineros, Agustín Marquetti, Miguel Cuevas, Eulogio Osorio, Silvio Montejo, Wilfredo Sánchez, Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Elpidio Mancebo y hasta el ya recuperado de lesión Armando Capiró. ¿Los lanzadores? Santiago Mederos, José Antonio Huelga, Roberto Valdés, Manuel Hurtado, Oscar Romero, Lázaro Santana, Walfrido Ruíz, Andrés Liaño, Emilio Salgado, Gaspar Pérez, Jesús Torriente, Rolando Macías, Orlando Figueredo, en fin para escoger, pero cuidado que a los equipos norteamericanos no le lanza cualquiera.

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Cinco de los lanzadores del equipo: Changa, Huelga, Jabao Valdés, Lázaro Santana y Rolando Macías

Después de mucho debate callejero se publicó el nuevo equipo de 18 peloteros con muchas sorpresas. La primera fue escoger al joven Servio Borges como manager del equipo, algo que ya muchos, al tanto del entrenamiento, sabían. Los jugadores escogidos fueron Lázaro Pérez y Hechavarría para la receptoría, Sarduy en primera, Telémaco e Isasi en segunda, Tony y Puente en el SS, Blandino en 3B. Urbano por primera vez en años quedaba fuera de la nómina del Cuba. En los jardines Montejo, Laffita, Marquetti y Rosique. El MVP de la VIII serie y campeón de bateo (.354) Wilfredo Sánchez quedaba fuera del conjunto y se escogía a su compañero Rosique, el que realmente había lucido de maravillas en la serie de las Estrellas. De esos nombres debutaban con el Cuba Telémaco, Puente, Marquetti, Rosique y Blandino

Los lanzadores fueron Changa, Huelga, Roberto Valdés, Macías, Santana y Gaspar “Curro” Pérez. Eran no sólo seis lanzadores, sino seis bateadores, ninguno de ellos era out fácil al bate. Los lanzadores no debutantes en evento oficial eran Valdés y el Curro, mientras que Changa y Huelga habían asistido al torneo cuadrangular por invitación de México 1968.

Borges justificó esa selección en función del rendimiento de los peloteros en el entrenamiento. Su alineación inicial en el torneo fue a base de Telémaco en 2B, Montejo en el LF, Sarduy 1B, Marquetti RF, Laffita CF, Blandino 3B, Lázaro C y Puente SS, o sea que llevó a Tony al banco desde los inicios y le dio el puesto al joven Jabaito Puente para que cubriera el campo corto.

En los primeros juegos del torneo Telémaco deleitó a la afición dominicana con su pivot, realmente impresionante, como muy pocos que haya visto jugar incluso en la MLB, y también al bate. El oriental vino afiladito del entrenamiento y repartió batazos de todas dimensiones. Sarduy, Laffita y Blandino hicieron lo suyo, pero el aporte de Montejo y de Marquetti no fue el mejor. Es cierto que el slugger de Alquizar disparó un jonrón enorme que chocó contra uno de los postes de luces cuando en juego contra Colombia, el manager de este equipo decidió transferir intencionalmente a Sarduy, para que acto seguido Marquetti desapareciera la bola con las bases llenas. Parecía que era el despunte del slugger cubano, pero todo fue pura ilusión.

El Cuba fue casi invencible e iba despachando a sus rivales sin piedad. El equipo cubano había anotado no menos de 8 carreras frente a cada uno de sus rivales. Telémaco a mitad de serie bajó su ofensiva, por lo que Borges le fue dando la posición a Isasi a la vez que reemplazaba a Marquetti por Rosique en el derecho.

Llegó el juego de la finalísima, como era de esperar Cuba vs EE.UU.  Ambos equipos llegaron invictos con record de 9 ganados. Borges había guardado a Roberto “Jabao” Valdés para lanzarle a los norteamericanos. El oriental había estado inmenso en la VIII serie nacional, donde ganó 20 juegos, 6 lechadas y PCL de 1.03. La dirección de los rivales se decidió por el zurdo Larry Osborne, hombre altísimo que lanzaba a nivel universitario.

El equipo norteño traía en sus filas a Vince Adimando como CF, hombre que había jugado con el campeón en el torneo México 1968, Steve Greenberg, hijo del inmortal slugger Hank Greenberg, Allen Matson, J. Green y otros. Ninguno de ellos se destacó posteriormente en el profesionalismo, algunos nunca saltaron al nivel superior, muchos terminaron sus carreras y se decidieron por su profesión y no por el béisbol. Greenberg fue un ejemplo, contratado por los Senadores y luego canjeado a los Medias Blancas, fue entonces que dejó la pelota y se dedicó a funciones de abogado.

La alineación del Cuba fue a base de Isasi en 2B, Rosique RF, Laffita CF, Blandino 3B, Sarduy 1B, Montejo LF, Lázaro Pérez C y Puente SS. A Valdés no le fue fácil el trabajo contra el equipo norteamericano, le anotaron una carrera limpia y ya en el cuarto era sustituido por Changa Mederos en situación algo comprometida con hombres en circulación. Changa cedió su puesto a un emergente y fue relevado por Gaspar “Curro” Pérez, que había tenido muy buenas faenas en el rol de relevista. Tanto Changa como el Curro lograron dominar a la ofensiva norteamericana. Mientras eso ocurría, Osborne dominaba al equipo cubano con sus lanzamientos. Llegó el octavo inning y Lázaro Pérez abrió con hit al left, Puente fue mandado a tocar, lo cual hizo bien y Lázaro pasó a segunda y sustituido por Tony González como corredor emergente. He leído en alguna que otra información que dice que el Tony sustituyó a Lázaro en primera y no fue así. Le tocaba el turno al bate al Curro. Tres opciones tenía Borges, dos en el banco, una era la del bateador zurdo Marquetti para enfrentar a un zurdo lanzando dominantemente, mientras que el slugger cubano no estaba a la altura esperada, por lo que no era muy aconsejable el cambio. La otra opción era la de traer a un bateador derecho, en este caso el receptor Ramón Hechavarría. No quedaba más nadie en el banco, pero si quedaba una tercera opción, dejar batear al Curro, hombre que nunca fue un out vestido de pelotero a la hora de batear y que tenía de 10-5 en las veces que había bateado en este torneo. Pues Borges dejó al Curro batear y los aficionados cubanos a suspirar, el matancero fue montado en dos strikes rápidamente y varias veces estuvo a punto de ser ponchado. Para suerte, al receptor norteamericano se le cayó alguna que otra vez la bola con los fouls del Curro. Y entonces vino el hit de oro, Tony corrió como todo un bólido y anotó deslizándose en home, llegaba el empate. Les puedo asegurar que la Habana rugió como un león, no creo que hasta ese entonces haya habido carrera anotada más celebrada que esta.

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Gaspar “Curro” Pérez, pitcher vencedor, impulsor del empate y anotador de la ventaja en el juego decisivo

Ya se había empatado el partido, pero quedaba el Curro en primera con un out, era la ventaja. Conociendo a Isasi, siempre se pensó en una posible jugada de hit and run. Isasi siempre fue un buen bateador de tacto y si bien Osborne lo había dominado, no es que el lanzador americano hubiera estado repuesto de la amargura del empate. Vino entonces una jugada que nadie esperaba, toque de sacrificio de Isasi por tercera, con la que el Curro avanzó a segunda. A su regreso a la Habana, a Borges le preguntaron la causa para haber mandado a Isasi a tocar, dijo él que era porque el antesalista norteamericano estaba jugando atrás. No era para creerle, Isasi corría como el mejor y si eso hubiera sido cierto, el antesalista americano jamás le habría podido sacar en primera.

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Lázaro Pérez conectó el hit inicial, Tony González anotó el empate y Rosique trajo la carrera de la victoria

Le tocaba el turno al zurdo Rigoberto Rosique, hombre de mucho tacto también, pero era nuevamente zurdo contra zurdo. Para asombro de todos, este otro matancero disparó sencillo impulsor del Curro con la carrera de la ventaja. Osborne estaba ya realmente liquidado mentalmente, en un santiamén la tropa cubana había empatado y se había ido arriba. Rosique se había ido a segunda con el tiro a home, por lo que pasaron intencionalmente a Laffita y a continuación Blandino cedió el tercer out.

El Curro salió hecho un león a lanzar el noveno capítulo, sus envíos eran recibidos por el Chava reemplazando al saliente Lázaro Pérez. Su dominio fue evidente en esa entrada, y así Cuba se coronaba campeón y recuperaba el título que había ganado en 1961 por última vez.

Debemos realmente agradecer las voces de Bobby Salamanca y Eddy Martín, quienes nos llevaron los detalles de este juego por la radio. Ambos no perdieron ni un sólo detalle de este enfrentamiento. Entonces no había posibilidad en Cuba de trasmitir estos juegos por la TV.

El MVP correspondió al Curro Pérez. Owen Blandino fue líder de los bateadores (:371), en hits (20) y anotadas (13), Laffita se llevó los lideratos de triples (3) empatado con otros dos peloteros, jonrones (3) e impulsadas (16).

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Owen Blandino y Fermín Laffita acapararon seis lideratos ofensivos en este campeonato

El campeonato de 1969 fue la continuación de los enfrentamientos entre cubanos y norteamericanos, rivalidad que ha durado varias décadas en lo sucesivo.

En una próxima entrega se hablará sobre el campeonato de 1970 efectuado en Cartagena-Barranquilla, Colombia.

Escrito por Esteban Romero, 10 diciembre de 2016

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