Oscar Levis no fue el primer pelotero latinoamericano en la pelota cubana

La historia es el arte de argumentar sobre un hecho del pasado,
el cual se corresponde con la evidencia.”
Jill Lepore (1966, Historiadora, Universidad Harvard)

Oscar Levis

De siempre se ha afirmado que el lanzador zurdo Oscar Levis fue el primer pelotero latinoamericano en la pelota profesional cubana. Sin embargo, en estos días me acabo de tropezar con una información que echa abajo esa afirmación.

Todos han dado como panameño al pelotero en cuestión, entre los que se incluyen también Jorge Figueredo en su valioso libro Who’s Who in Cuban Baseball, luego el profesor Roberto González Echevarría en el The Pride of Havana, y en Early U.S. Blackball Teams in Cuba de Severo Nieto. También el columnista del Amsterdam News en Nueva York, George Palmer, está en ese grupo, mientras que la voluminosa Biographical Encyclopedia de James Riley, da erróneamente a Levis como cubano. No faltan varias páginas web poco actualizadas que continúan dando a Levis como panameño.

Gary Ashwill, uno de los historiadores más experimentados de la SABR, nos aclara con una amplia documentación el error al afirmar que Levis era panameño. Veamos las evidencias.

Su nombre real fue Oscar Joseph Levy, nacido en Oracabessa, Jamaica, el 7 de agosto de 1899. El futuro pelotero llegó a los EE.UU. el 22 de agosto de 1918, a bordo del buque Santa Elena. Su documentación a su llegada lo hacía aparecer como BWI, lo que significa British West Indies, pero con residencia permanente en Balboa, Panamá. Su madre se llamaba Theodosia Foreman, de Ancón, zona del Canal. En los papeles de Oscar aparece D.W.I. Jamaica como lugar de nacimiento, probablemente un error, ya que debió ser B.W.I.

Al mes de llegado a los EE.UU. se registró para participar en la I Guerra Mundial y en sus papeles aparecía nuevamente como ciudadano británico.

En 1926 aplicó para la ciudadanía estadounidense, con el apellido Levy, el cual no se entiende de donde surge, ya que Levy o Levi o Levis es un apellido judío. En los formularios rellenados aparece como nacido en la fecha ya indicada anteriormente, en Jamaica, como ciudadano BWI. Igualmente confirmaba su llegada a bordo del Santa Elena. A su vez renunciaba a su lealtad a George V, Rey de Gran Bretaña e Irlanda. Lo interesante es que como ocupación dijo ser chofer, mientras que los dos testigos presentes eran dos promotores de béisbol y muy vinculados al equipo Cuban Stars de las Ligas Negro, el que Levis integró y luego dirigió en la década de los 30.

Oscar Levis jugó su primera temporada en Cuba en 1922-23 con el Almendares. De hecho, fue el segundo o el tercer pelotero no norteamericano en la pelota cubana. De aceptarse a Alfredo “Pájaro” Cabrera como oriundo de las Canarias, en este caso ciudadano español, Levis sería el tercero. Personalmente tengo dudas al respecto, conocí a Cabrera cuando era el jefe de mantenimiento del Estadio del Cerro y me lucía tan cubano como los que le rodeaban. Caso contrario, Levis sería el segundo, ya que el primero fue el alemán de Koblenz, Martin (Marty) Krug, infielder que jugó con el Almendares en 1914.

Levis es jamaicano y no latinoamericano, ¿quién fue entonces el primero de América Latina en jugar en la pelota cubana? El pelotero que le sigue en la lista es el dominicano Juan “Tetelo” Vargas, pionero de la pelota dominicana, hombre que jugaba el infield y los jardines, y que en Cuba jugó para el Habana (1929-30, 1942-43). De Tetelo se hablará en un próximo artículo. Por los registros personales, el otro que le sigue en la lista es el jugador de cuadro, también dominicano, Horacio Martínez, apodado como Rabbit (Conejo), que jugó para varios equipos a partir de la temporada de 1935-36. La secuencia de peloteros latinoamericanos que han jugado en las ligas profesionales cubanas o en conjuntos como los Havana Cubans o Havana Sugar Kings se expondrá igualmente en otro artículo separadamente.

A Levis todo el mundo le llamaba Oskal. Supongo que sea muy cubano eso de convertir la R en una L. Como lanzador en Ligas Negro, en 12 temporadas, desde 1921 a 1932, logró 53 victorias e igual número de derrotas. En nueve de esas temporadas lanzó para el equipo Cuban Stars East, conjunto independiente, el cual también integraban figuras como Cristóbal Torriente, Alejandro Oms, Bernardo Baró, Isidro Fabré, Pelayo Chacón y José María Fernández, entre otros. Chacón era usualmente su director.

Labor como lanzador en Ligas Negro

JL

JI JC Inn. L Sv G P Prom. PCL WHIP

132

108 77 861.0 5 3 53 53 .500 4.51 1.51

A partir de 1933, Levis comenzó a dirigir a este mismo equipo, labor que se extendió por espacio de cinco temporadas.

Labor como director en cinco temporadas

Temp.

G

P

G/P%

Total

13

23

.361

En la Liga Profesional Cubana lanzó para Almendares (1922–23), Habana (1923-26), Marianao (192-27) y Habana (1927-30, 1931-32). Durante ese período fue co-líder en juegos lanzados (20) (empatado con Martín Dihigo), co-líder en juegos ganados (9) (empatado con Wilber “Bullet” Rogan) y líder en juegos completos (12) en la temporada de 1924-25. Fue líder en juegos lanzados (15), entradas lanzadas (91.3), ponches propinados (52) y lechadas (2) en la temporada de 1925-26, y en la de 1927-28, líder en ganados (7) y promedio de ganados (.778). En ocho temporadas, lanzó en 116 juegos y completó 55, ganó 48 y perdió 38, para promedio de .558.

A Levis le tocó lanzar en una época muy difícil para los peloteros negros, de haberlo hecho en la década de los 40, este pitcher zurdo habría podido escalar a las Mayores y convertirse en el primer jamaicano en ese circuito.

Sobre este particular, el primer jamaicano que jugó en Grandes Ligas fue el jardinero Charles Theodore “Chili” Davis en 1981 con los Gigantes de San Francisco, pelotero que jugó a lo largo de 19 temporadas, casi todas como regular en la MLB. El segundo fue otro jardinero, que logré verlo jugar, muy explosivo defendiendo el jardín central, Devon White, quien debutó en 1985 y jugó 17 temporadas en la MLB. Roland Roomes, también jardinero, debutó en 1988 y se mantuvo por tres temporadas. El último de la lista es el lanzador derecho Justin Masterson, debutante en 2008 y que ha jugado hasta la temporada de 2017 alternando entre las Menores y la MLB. Levis, sin embargo, fue el primer y mejor exponente de su país natal en el béisbol de todos los tiempos.

Oscar Levis, a su retiro, abrió un bar-parrillada en Harlem, Nueva York, pero no parece que haya echado raíces en la Gran Manzana, ya que murió el 24 de mayo de 1983 en Norfolk, Virginia, EE.UU.

Fuentes

Anon. Oscar Levis. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=levis01osc

Anon. Oscar Levis. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/register/player.fcgi?id=levis-000osc

Ashwill Gary. 2018. A Negro Leaguer from Jamaica. Agape Type Oct. 3. https://agatetype.typepad.com/agate_type/2018/10/a-negro-leaguer-from-jamaica.html

Figueredo Jorge S. Who’s Who in Cuban Baseball. McFarland & Co., Inc Publishers, Jefferson, North Carolina & London, p. 399.

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 478.

Romero Esteban. 2015. Los peloteros extranjeros en la pelota cubana. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/11/23/

 

 

Escrito por Esteban Romero, 11 marzo de 2020

Bruce Petway, otro estelar olvidado

Les gustaba decir que, si encontraban a un buen jugador negro,
lo firmarían de inmediato. Simplemente mentían.”
Cool Papa Bell (destacado pelotero de las Ligas Negro)

Bruce Petway

Si Ud. sabe de béisbol y conoce de un receptor con buen brazo, de excelente mascoteo y que guie debidamente a sus lanzadores temporada tras temporada, estaremos de acuerdo que estamos en presencia de un pelotero de extraordinario valor. Eso es lo que sucede con el atleta que hoy nos ocupa, ¿su nombre? Bruce Franklyn Petway, cuyo gran pecado fue haber nacido negro en un país, donde la segregación era habitual hasta pasado mediados del siglo XX.

En las primeras etapas del béisbol de los equipos negros e independientes, el receptor de referencia por excelencia era Arthur Thomas, quien, por cierto, casi siempre jugó para el equipo independiente Cuban Giants (Gigantes). Los críticos a principios del siglo XX igualaban la calidad de Petway con la de Thomas.

Petway nació el 23 de diciembre de 1885 en Nashville, Tennessee. Al parecer fue aplicado en sus estudios primarios y secundarios, los que una vez terminados lo llevaron a estudiar medicina en el Colegio Médico Meharry de Nashville, No obstante, el béisbol lo llevaba en su ADN, por lo que al final se decidió por ganarse la vida jugando pelota, algo que lo hacía bien a la defensiva y a la ofensiva. Le llegaron a apodar “jonrón”, pero el otro mote de Buddy fue el que predominó.

Su característica era tirar a segunda base sin levantarse y allá el que quisiera robarle la base. En juego de exhibición en 1910, en Cuba, Petway sacó tres veces al demonio de Ty Cobb, se dice fácil, hacerlo no lo es.

Lo del apodo no era nada real, en su carrera bateó 7 jonrones, pero Petway tenía una rara especialidad para ser receptor, era el de ser tremendo robador de bases. Los cronistas de la época destacaban la facilidad con que Petway se desplazaba en las bases. En la temporada de 1912, jugando para el equipo Habana, en la Liga Cubana, Petway robó 20 bases en un campeonato de 34 juegos. En su carrera, a lo largo de 20 temporadas, robó 62 bases en las Ligas Negro, mientras que en la pelota cubana acumuló 36.

Por todas esas características, todos los equipos querían tener a Petway en su equipo. Su debut fue con el conjunto independiente Cuban X Giants en 1906, donde también jugaban Henry Pop Lloyd, los cubanos Emilio Palomino, José Magrignat, Regino García, Rogelio Valdés, Tinti Molina entre otros. Luego deambuló entre otros equipos independientes, aunque logró afianzarse por espacio de 8 temporadas con los Gigantes Americanos de Chicago, conjunto propiedad de Rube Foster. En 1919 llegó a las filas de las Estrellas de Detroit, equipo que en 1920 se insertó en la Liga Nacional Negro, con el que jugó hasta el final de su carrera.  Pete Hill fue el director del Detroit hasta 1921, luego sustituido por el mismo Petway, como jugador-director, hasta su retiro en 1925, tenía entonces 40 años. Los promedios más altos de bateo, sobre los .300, los logró tres veces Petway jugando para el Detroit. Con anterioridad, similar promedio ofensivo logró en 1907 vistiendo la franela de los Gigantes de Filadelfia.

Los numeritos de Petway en 20 temporadas de Ligas Negro/Independientes aparecen a continuación:

VB C H

2B

3B

HR

CI

BR

BB

SO Prom. OBP Slug.
1973 283 475

60

16

7

194

62

171

11

.241

.305

.298

Su labor como director de equipo, siempre con el Detroit, aparece a continuación:

Temp

G

P

G/P%

1922

50

34

.595

1923

41

30

.577

1923

2

1

.667

1924

35

31

.530

1925

56

44

.560

Total

184

140

.568

La labor de Petway en Cuba se desarrolló en cuatro temporadas, Fe (1908-09), Habana (1910-11), Habana (1912) y el San Francisco de Rube Foster (1915-16). Sus tres primeras temporadas ofensivamente no aportaron mucho, no así en la última cuando bateó para elevado promedio de .353 en los 13 partidos en que participó. De sus 81 hits conectados, solo 7 fueron extrabases, todos dobles, así que no hubo jonrón como tal (tabla a continuación).

VB

C

H

XB

Prom.

385

43

81

7

.210

Casi todos los expertos coinciden en que Petway fue siempre un pelotero en crecimiento, capaz de corregir sus defectos para así mejorar sus resultados, de lo cual da fe su ofensiva en los últimos años de su carrera.

Cuando se habla de receptores de elevada calidad en las Ligas Negro, las dos primeras referencias son Josh Gibson y Biz Mackey, luego le siguen Petway y Roy Campanella. En ese grupo hay que agregar a Frank Lee Duncan, de quien ya se habló en otro artículo. De los cuatro primeros mencionados, Petway es el ausente, ¿por qué? Rice asevera que Petway estuvo en las boletas para su elección hace algunos años, pero su ofensiva no fue la suficiente para justificar su exaltación. Sin quitar méritos, ¿acaso los promedios ofensivos de Pee Wee Reese y Phil Rizzuto son válidos para su integración en Cooperstown? Nadie pone en duda la calidad de estos dos torpederos, estrellas defensivas realmente, pero su bateo no fue de otra galaxia en ningún caso y nadie se atrevería a contradecir la decisión de haberlos exaltados.

Petway murió el 4 de julio, fecha de honor para cualquier estadounidense, de 1941 en Chicago, Illinois. Años después, en 1952 el Pittsburgh Courier lo ubicaba entre los mejores peloteros de las Ligas Negro de todos los tiempos.

Fuentes 

Anon. Bruce Petway. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=petwa01bru

Donaldson John. 1952 Pittsburgh Courier Poll of Greatest Black Players. http://johndonaldson.bravehost.com/a.html

Figueredo Jorge. 2003. Who’s who in Cuban Baseball 1878-1961. McFarland & Co., Inc. Publishers, North Carolina & London. p. 357

Rice Stephen. Bruce Petway. Society for American Baseball Research. https://sabr.org/bioproj/person/9a57c095

Riley James A. 1994. The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues, New York: Carroll & Graf Publishers, Inc. p. 623-624.

 

Escrito por Esteban Romero, 29 febrero de 2020

Mínimo técnico para mantener en buen estado un terreno de béisbol

Mientras más se conozca el terreno, mejor se podrá mantener. Hay que caminar y revisar el terreno cada día e identificar los problemas potenciales. El mantenimiento diario del terreno ayudará a preservar la seguridad de los atletas que jueguen en este campo.”
Anónimo, tomado de Cover Sports

Nivelación del terreno

Uno se cansa de oír a los narradores de béisbol en Cuba hablar sobre las piedrecitas que hacen que las pelotas cuando pican se desvíen inmediatamente. Tales piedrecitas no existen. Lo que hay es un pobre mantenimiento de los terrenos producto de la compactación del suelo por un lado debido a un escaso drenaje y la desnivelación por el otro, los que terminan provocando esos lances inesperados para el equipo a la defensa.

En el pasado el mantenimiento del terreno era obligatorio. En el Estadio del Cerro las labores de mantenimiento corrían a cargo del ex-bigleaguer Alfredo “Pajaro” Cabrera, quien tenía un grupo de trabajadores para estas labores. Cuando llovía y se suspendía el juego, enseguida se desplazaba una manta enorme e impermeable que cubría todo el diamante. Ahí no era cubrir a pedacito de terreno, la manta era tan grande que llegaba a tapar una parte de los jardines.

Imagínese que cada vez que llueva no haya con qué tapar el terreno, vienen problemas con carácter acumulativo. Cualquier construcción, incluido un estadio, conlleva gastos de construcción y luego de mantenimiento. Si solo se prevén los primeros y nada para los segundos, en unos cinco años el terreno no servirá de mucho.

Lo más importante en un terreno de béisbol es evitar la compactación y mantener su nivelación. La vegetación también requiere nutrientes y un manejo que haga factible el juego sobre la misma. Cuando todo esto funciona bien, se dice que el terreno tiene grado.

Comencemos con la vegetación. La yerba preferida como césped suele ser la llamada yerba fina o yerba Bermuda (Cynodon dactylon) (CYNDA), la que, en Cuba, como en todo el Caribe, crece bien. Esta planta rastrera no es que crezca mucho de forma erecta, pero lo hace y hay que recortarla. Por lo tanto, es necesario practicar su siega, la que debe evitar quitar más de un 1/3 del follaje, ya que la planta podría ser dañada. Eso conlleva programar las siegas regularmente, sobre todo en los meses que la misma crece más y debe  realizarse cuando el campo esté seco. Actualmente existen segadoras de giro cero que son las más recomendables para esta labor, aunque valen algo en el mercado, su adquisición será inversión útil.  Pueden ocurrir manchas descubiertas del césped por mortalidad de la yerba, en ese caso es necesario replantar, algo que no es difícil, basta con traer motas con raíces de la planta y trasplantarlas en los lugares deseados y aplicar riego. Durante la primera semana después del replante no se debe usar el terreno para juegos. Usualmente la adaptación de las raíces puede demorar una semana como promedio.  Se debe controlar la salud de la planta, lluvias continuas y pases de equipos o implementos con campos mojados debilitan la planta. La aplicación foliar de nutrientes es conveniente para así estimular su adecuado crecimiento y fortaleza en el campo.

Césped de CYNDA

Césped de CYNDA

Las áreas que no serán ocupadas por la yerba deben ser objeto de pases de rastrillo una vez terminado el partido, lo cual ayuda a mantener una buena nivelación del terreno. El rastrillo debe pasar a lo largo de los bordes límites con el césped existente. El montículo y el plato hay que rastrillarlo bien. La arcilla es beneficiosa para proporcionar una superficie de juego segura y consistente. Usando herramientas manuales básicas (apisonadora manual, rastrillo, pala, escoba, línea de cuerda y cinta métrica) la arcilla se esparce en la superficie de las cajas del bateador, la caja del receptor y el montículo del lanzador.

El rastrillo a mano

El rastrillo a mano

La otra cuestión es el campo mojado, el cual no deberá ser utilizado. Si lo hacen, están arruinando al campo, ya que provocará desnivelación, se crearán charcos y saltos. El campo mojado usado provoca terreno compacto y es entonces que surgen las “piedrecitas” inexistentes. No se deben usar productos para secar el campo. A más de uno se le puede ocurrir el uso de virutas o de aserrín en campo mojado, suspender el partido es lo más aconsejable. El campo mojado es igualmente un peligro para los peloteros.  Si el campo está correctamente nivelado, el agua escurrirá y se evitará la formación de charcos.

Igualmente hay períodos de sequía y se hace necesario regar, pero solo lo suficiente. El exceso de agua debilita al césped, ya que las raíces no profundizan en la búsqueda de humedad. El desarrollo del sistema radical de la planta es factor de resistencia a la misma sequía y a las plagas que puedan existir. Si se debe regar, es conveniente establecer un calendario que se siga mientras se necesite.

No menos importante, una vez terminado un juego, es recoger toda la basura que pueda haber en el terreno, desde botellas, cartuchos, vasos de papel o plástico, u otros. Debe revisarse todo el terreno incluyendo los bordes con las cercas. También se deben sacar de las gradas toda esta basura.

Son las recomendaciones mínimas para que un terreno esté en condiciones de permitir un juego decente y donde el pelotero no esté expuesto a continuos contratiempos debido a desnivelación, compactación y hasta agujeros en las áreas de juego. Cuando las hileras, por donde los peloteros deben correr, están desniveladas es muy probable que el corredor pueda pisar superficie en falso y sufra una lesión de determinada gravedad en sus extremidades, por lo que la garantía de buena salud también es responsabilidad del terreno en el que juegan y de aquellos que deban diariamente acondicionarlo.

Esperemos que las recomendaciones aquí dadas no queden en oídos sordos y que sirvan para mejorar el deplorable estado que presentan varios campos de béisbol en Cuba.

Fuentes

Anon. Field Maintenance Tips: What You Can Do to Improve the Playability, Durability of Your Little League® Field. Little League. Llu. https://www.littleleague.org/university/articles/field-maintenance-tips-what-you-can-do-to-improve-the-playability-durability-of-your-little-league-field/

Anon. Baseball Field Maintenance Checklist: Tips to Keeping Your Field Pristine. Cover Sports. https://www.coversports.com/blog/mid-season-baseball-field-maintenance-5-commonly-overlooked-practices/

 

Escrito por el Dr. Ricardo Labrada, ex-especialista técnico de agricultura, FAO, NU, Roma, y también aficionado al mundo del béisbol (25 febrero de 2020).

¿Por qué Carlos Delgado no está en el Salón de la Fama?

Me siento muy orgulloso de poder conectar
muchos hits y empujar muchas carreras.
Carlos Delgado

Carlos Delgado

Este es el caso probablemente más difícil de justificar para Cooperstown y sus votantes asociados. Se trata de un slugger, el mayor jonronero en la historia de Puerto Rico en la MLB, Carlos Juan Delgado Hernández, pelotero nacido el 25 de junio de 1972 en Aguadilla, Puerto Rico, y debutante en Grandes Ligas en octubre de 1993, donde se mantuvo por espacio de 17 temporadas.

El padre de Carlos era una especie de consejero farmacéutico, mientras su mamá era asistente médico. Así que el afroboricua provenía de familia con conocimientos y formación profesional. Lo importante es que Carlos fue educado en los principios de modestia, solidaridad humana. y de siempre ha sido un simpatizante de la actitud deportiva y social del inolvidable Roberto Clemente.

Su actividad en el mundo del béisbol comenzó formalmente durante sus estudios en escuela superior, donde pudo demostrar sus habilidades en este deporte. No en balde varios conjuntos de la MLB fijaron sus ojos en este prospecto. Tenía sólo 16 años, aún adolescente y para ser contratado necesitaba de la autorización de sus padres, lo cual logró cuando los Azulejos de Toronto se comprometieron a pagar además los estudios que Carlos deseara continuar. Así que un bono de 90 mil dólares por firmar y el compromiso de pago de estudios en caso que Carlos así lo decidiera.

El boricua mide 190 cm, bateador zurdo y se destacaba como receptor en su escuela. Cumplidos los 17 años, en 1989, fue enviado al equipo St Catharine de Ontario, el que jugaba en la liga Nueva York-Pensilvania (clase A). Aquí estuvo hasta la temporada de 1990. Luego compartió faenas con los Huracanes de Myrtle Beach en la Liga Sur-Atlántica (clase A), participó además en un juego como integrante de los Jefes de Syracuse (AAA). En la temporada de 1992 estuvo por completo con los Azulejos Dunedin de la Liga del Estado de Florida (clase A+). Al año siguiente jugó para los Smokies de Knoxville de la Liga Meridional (AA) y al final de temporada hizo su debut con los Azulejos de Toronto. Las temporadas de 1994 y 1995 fueron compartidas con el Syracuse y los Azulejos de la MLB. Su paso definitivo al equipo grande ocurrió en 1996.

Su actividad en 10 temporadas de Ligas Menores aparece a continuación.

Delgado en Minor Leagues

Defensivamente los Azulejos veían a Carlos como el futuro sustituto en la receptoría de Pat Borders. Sin embargo, su desempeño detrás del plato no era de otra galaxia ni nada similar, por lo que su bateo se vería estimulado jugando otra posición en los jardines y eso fue lo que hizo el director Cito Gaston, situar a Carlos en el jardín izquierdo. Alguna vez fue designado, otras como receptor, hasta que en 1996 fue llevado a defender la inicial y fue cuando Carlos se dio a conocer como el gran slugger que siempre fue. De 1996 a 2008 Carlos siempre superó los 25 o más jonrones por temporada, tuvo once temporadas de 30 o más cuadrangulares, 3 de ellas de más de 40. Totalizó 10 temporadas consecutivas con más de 30 cuatriesquinazos y 8 con más de 100 impulsadas. Su poder era indiscutible y en sus momentos inigualables.

Sus batazos alcanzaban muchas veces grandes distancias. El 25 de setiembre de 2005 se convirtió en el 13er. pelotero en conectar cuatro jonrones en un juego de la MLB contra los Tampa Rays. Su primera víctima fue el lanzador dominicano Jorge Sosa, a quien le conectó los dos primeros jonrones, luego Joe Kennedy y Lance Carter recibieron uno per cápita.

Su carrera con los Azulejos concluyó en 2004 cuando quedó como agente libre y finalmente firmó con los Marlins por 52 millones en cuatro años, a los que no decepcionó, ya que bateó sobre los .300, despachó 33 jonrones e impulsó 115, pero como el equipo de Florida no logró sus objetivos, decidieron canjear a Carlos a los Mets a cambio de otros tres peloteros, cuya suma no daba la calidad del boricua pero si disminuía eso que se llama en inglés payroll ($$$).

En la gran manzana volvió a conectar más de 30 jonrones, llegó a los 400 en su carrera y empujó 114.  Carlos siguió siendo el bateador de poder y empuje de siempre en las siguientes temporadas de 2007 y 2008. Su carrera se detuvo cuando en 2009 se dio a conocer que necesitaba una intervención quirúrgica en una de sus caderas. Se esperaba que regresara, lo cual no ocurrió. Jugó algo en la liga invernal de la temporada de 2009-10 en su país, pero en febrero de 2010 se vio obligado a someterse a una nueva operación. Le faltaban 27 jonrones para ingresar en el selecto club de los bateadores con 500 jonrones o más, pero la vida es así de injusta y Carlos no tuvo más remedio que retirarse. A pesar de todo, su juego con los Mets le permitió por primera y única vez asistir a una post temporada, en la que bateó desaforadamente (37-13-.351, incluido 3 dobles, 4 jonrones y 11 impulsadas), pero que su equipo no supo aprovechar al perder la serie por el campeonato de la Liga Nacional 4-3 a manos de los Cardenales de St Louis.

Carlos tuvo 3 temporadas con promedio de .300 y fue electo al Juego de las Estrellas en el 2000 como reserva de primera base, en el que bateó un doble en una vez al bate. Fue escogido nuevamente en el 2003, donde abrió como defensor de la inicial, bateó de 3-1 con 1 empujada y un ponche. Resultó líder en OPS (1 019) en 2003 en su liga, en juegos jugados en 2000 (162) y 2001 (162), extrabases (99) en 2000 e impulsadas (145) en 2003. Defensivamente fue líder en outs realizados desde 1999 al 2003, aunque negativamente fue líder en errores como inicialista en 1999 (14),

Siete veces estuvo en la votación de los MVP, en el 2000 fue el pelotero de la temporada y se llevó también el premio Hank Aaron, en 2006 recibió el premio Roberto Clemente, y recibió 3 bates de plata (1999, 2000 y 2003).  Igualmente fue integrante del equipo de su país al primer clásico de béisbol en 2006 y luego fue auxiliar en su equipo en similar evento de 2013.

Sus numeritos en sus 17 campañas en la MLB son los siguientes:

Delgado en MLB

Comparemos sus registros con los del canadiense Larry Walker, exaltado a Cooperstown en 2020, y que también jugara 17 temporadas en la MLB. A continuación:

Larry Walker en MLB

Los méritos de Walker son innegables, como también lo son los de Carlos Delgado. El boricua conectó 58 extrabases más que Walker, incluido 90 jonrones. Carlos impulsó 201 carreras más, y carreras son victorias, que al final es lo que cuenta.

Ah, pero Carlos tenía un defecto, tenía sus propias posiciones políticas y no era hipócrita. Se opuso firmemente a la guerra en Iraq y a la presencia militar norteamericana en la Isla Vieques. Tampoco gustaba de honrar, se apartaba, en el momento que se cantaba “God Bless America” en el estadio, algo que luego dijo superar para no ser una distracción en los juegos en Nueva York. Lo hacía respetuosamente, sin burlas Es su criterio propio, que nada tiene que ver con su destacada carrera deportiva.

Carlos vivía convencido que integraría el Salón de los Inmortales. Su boleta apareció por primera vez en 2015, y qué sorpresa! Recibió solo 21 votos (3.8%), los suficientes para que la Asociación de Escritores de Béisbol de América, la cual integran algunos periodistas latinoamericanos- sí, no piensen que esto es solo asunto de “rubios”- decidió eliminar a Carlos de futuras consideraciones para integrar Cooperstown. Jayson Stark, destacado periodista de la ESPN, reaccionó y declaró: “Carlos Delgado es el mejor jugador de la historia en ser expulsado de la boleta del Salón de la Fama después de su primer año como candidato.”

Cosas de la vida, Carlos es parte del Salón de la Fama del Béisbol en Canadá, país en el que jugó durante varias temporadas.

Con la modestia que siempre le ha caracterizado, ante este fallo adverso, Carlos declaró: “Estoy un poco decepcionado, es lo menos que puedo decir. Tenía la esperanza de poder obtener suficientes votos para permanecer en la boleta electoral para el año siguiente, sabía que al entrar habría un grupo fuerte de jugadores. A veces hay cosas en la vida que no puedes controlar. Este es uno de ellos. No voy a dejar que este hecho eclipse lo que he realizado en mi carrera.”

Muchos peloteros históricamente han acusado al Salón de la Fama de racista. Este hecho no le quita la razón a aquellos que así lo piensan. Esperemos que algún día se haga la debida justicia con Carlos y otros tantos más.

Fuentes 

Anon. 2011. Entregado a su familia Carlos Delgado. Primera Hora, 16 abr. https://www.primerahora.com/deportes/beisbol/notas/entregado-a-su-familia-carlos-delgado/

Anon. Carlos Delgado. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/d/delgaca01.shtml

Anon. Larry Walker. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/w/walkela01.shtml

Hofmann Paul. 2017. Carlos Delgado. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/b2a90c57

 

Escrito por Esteban Romero, 10 febrero de 2020

 

Dos estelares de las Ligas Negro y la pelota cubana con igual nombre, Frank Duncan

El Beisbol es talento, trabajo duro y estrategia, pero a un
nivel muy profundo, ya que es amor, integridad y respeto
Pat Gillick (ex-gerente de equipos en la MLB)

A manera de combatir el olvido, se trata en este artículo de recordar a dos peloteros afroestadounidenses que brillaron en las Ligas Negro e igualmente en la Liga Cubana invernal de béisbol. Sus nombres son muy comunes, Frank Duncan.

Tratemos de diferenciarlos, el primer Frank Duncan se le apodaba como Pete (así se le conocía en Cuba) o Dunk (remojo) o Rebel (rebelde), se trataba de un hombre de baja estatura, hombre nacido en 1888 en Macon, Georgia, bateador zurdo y lanzaba a la derecha.  Su comienzo en el béisbol fue en 1907 con los Gigantes de Birmingham, en cuya nómina jugaba el lanzador Johnny Taylor “Brazo de Acero”. Duncan jugó la intermedia en este equipo que quedó en segundo lugar del Campeonato Negro del Sur. Un año después pasó a jugar con los Gigantes de Filadelfia en la llamada Asociación Nacional. En esa temporada se desempeñó en el jardín izquierdo. En ese equipo había verdaderas estrellas como Pop Lloyd en el campo corto, además del receptor Bruce Petway, mientras que el lanzador de cabecera era Charles “Sy” Hayman. En algún que otro medio se sitúa a Duncan debutando en 1909 con este equipo, lo cual es incorrecto.

Frank Duncan Dunk

Frank Duncan (Dunk)

La carrera de este pelotero se extendió hasta 1928, o sea 19 temporadas e integrante de un total de nueve equipos, casi siempre manejado por Rube Foster, el “emperador” de las Ligas Negro.

Duncan fue un pelotero de excelente defensa, la que muchas veces era subestimada por haber jugado junto con una estrella del fildeo en los jardines como Pete Hill. Ofensivamente ocupaba casi siempre el primer turno al bate, era hombre de tacto y buen robador de bases. No era de los que gastaba energía por gusto, en eso se parecía a Pop Lloyd a la hora de avanzar en las bases. Con el tiempo y debido a su consistencia en el bateo fue ascendido al tercer turno al bate.

En Cuba jugó con el San Francisco en la temporada de 1915-16. Junto con él jugaron algunos de sus compañeros habituales en EE.UU. como Bruce Petway, “Dudley” McAdoo Harry Bauchman, Jess Barbour, Henry “Pop” Lloyd, Jude Gans, Pete Hill, y los lanzadores Joe “Smokey” Williams, William “Dizzy” Dismukes, Frank Wickware y el mismo Rube Foster. Fuerza no le faltó a este equipo, pues igualmente jugaron estrellas cubanas como Luis “Mulo” Padrón, Bartolo Portuondo, Bernardo Baró, Marcelino Guerra y José María Fernández entre otros, pero no rindieron al campo todo lo que se esperaba, para concluir en el tercer y último lugar de la justa (6-37  .140). Duncan no bateó sobre .345 como asegura un medio estadounidense, su temporada en Cuba no fue sobresaliente, 58-16, .276  y un doble como único extrabase.

En la temporada invernal de 1917-18 se fue a jugar con el conjunto Royal Poinciana en la Liga Hotel Florida, la que radicaba en West Palm Beach. Riley (1994) afirma que Duncan aquí bateó para promedio de .382.

Labor de Frank Duncan (Dunk) en 19 temporadas en Ligas Negro

VB C H 2B 3B HR CI BB BR Ave. OBP Slug
2141 316 587 101 25 7 251 175 32 .274 .339 .355

 A partir de 1926 Duncan (Dunk) comenzó su labor como jugador-director de equipos. Instalado en Cleveland dirigió a los Elites en 1926, al año siguiente a los avispones y en 1928 a los Tigres. Como director de equipo no logró gran cosa, 19 victorias y 138 derrotas (.121).

El otro fue Frank Lee Duncan, más conocido como Frank Duncan Jr., sin ningún parentesco con el anterior, figura que salta a los ojos cada vez que se revisan las nóminas y estadísticas de la pelota cubana en sus primeras décadas del siglo XX. Lee Duncan fue un receptor de excelencia y con los años se convirtió también en jugador-director de equipos. Nació un día de los enamorados de 1901 en Kansas City, Missouri, una de las sedes principales de la pelota de las Ligas Negro.

Lee Duncan era un maestro en el fildeo de los foul fly, los corredores en base respetaban su potente brazo y le recibió a los mejores lanzadores de su época, entre ellos Satchel Paige, “Bullet” Rogan, Chet Brewer, John Donaldson y el estelarísimo cubano José de la Caridad Méndez. Era tan bueno que en un juego de exhibición el as de los Cardenales de St Louis, Dizzy Dean, lo escogió como su receptor.

Frank Lee Duncan 2

Frank Lee Duncan

Duncan Jr. tenía un problema, no era bateador de promedio, solía disparar líneas contundentes. Así las cosas, tuvo una temporada sobre los .340 en 1930 cuando los Monarcas se llevaron el banderín.

Su debut como pelotero fue en 1920 con los Gigantes de Chicago, con los que estuvo hasta 1921, pero en ese mismo año pasó a jugar con los Monarcas de su ciudad natal, con los que se mantuvo hasta 1934. Su siguiente equipo tenía cara de cubano, los New York Cubans, con los que jugó un par de temporadas, 1935 (5to lugar) y 1936 (6to.lugar). En ese conjunto jugaba de lo más selecto de la pelota cubana, Martín Dihigo, Lázaro Salazar, Alejandro Oms, Manuel “Cocaína” García y Rodolfo Fernández entre otros. En 1937 regresó con los Monarcas, aunque compartió juego en otros equipos hasta 1945 cuando le llegó el inevitable retiro. Fueron 25 temporadas de juego activo.

Labor de Frank Lee Duncan en 25 temporadas en Ligas Negro

VB C H 2B 3B HR CI BB BR Ave. OBP Slug
2922 433 740 122 29 15 361 350 63 .255 .336 .331

Había comenzado su labor como director de equipos en 1942, lo hizo con los Monarcas hasta 1947, además de dirigir dos equipos de Estrellas Occidentales en 1943 y 1947, y también conducir a las Estrellas de Color de Satchel Paige. Como director ganó 282 juegos y perdió 217 (.565). Los Monarcas ganaron dos veces bajo su dirección en 1942 y 1947, incluida la Serie Mundial de Ligas Negro de 1942 cuando derrotaron a los Grises de Homestead. Igualmente siempre ganó cuando dirigió en juego de Estrellas.

Frank Lee Duncan jugó en Cuba con los Leopardos de Santa Clara en 1923-24 (campeón) y en el torneo especial de 1924 (campéon); con el Cienfuegos como jugador-director en dos temporadas (1927-29), en 1929-30 (campeón) como receptor (el director fue Pelayo Chacón); en el Almendares (campeón) en 1930; nuevamente con el Cienfuegos en el campeonato nacional-único en 1930, y con el Almendares en 1937-38, en total 7 temporadas e integrante de cuatro equipos campeones de temporada.

Labor de Frank Duncan en 7 temporadas en la Liga Cubana

VB

C

H

Ave.

604

83

164

.272

Hay otro mérito en la vida de Lee Duncan, a la edad de 42 años fue reclutado para combatir en la II Guerra Mundial, donde logró, por sus servicios, el grado de sargento en el regimiento de infantería 371 de la 92 División. También sirvió como árbitro en algunos juegos para los Monarcas en su ciudad natal. Se casó con la cantante de blues Julia Lee y tuvo un hijo pelotero, Frank Duncan III, el que jugó entre 1940-47 en Ligas Negro y luego en México y en las Menores. Frank Lee Duncan murió el 4 de diciembre de 1973 en su natal Kansas City.

Por la persistencia y calidad de estos peloteros, los que jugaron casi siempre en condiciones adversas y ganando bajos salarios, creo que ambos podrían bien ser candidatos a integrar el Salón de Cooperstown. Es posible que Dunk no haya hecho todo lo necesario para merecer este honor, pero no puede caber duda alguna que Frank Lee Duncan si le sobran logros y méritos para este galardón.

Por el momento, dejo a ambos jugadores en un grupo junto con Miñoso y otros estelares que esperan que algún día se acuerden de ellos y sean considerados como candidatos o miembros para Cooperstown.

Fuentes

Anon. Negro League Data Base, Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=dunca02fra

https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=dunca01fra

Figueredo J.S. 2003. Who’s Who in Cuban Baseball-1878-1961. McFarland & Co., Inc Publishers, North Carolina, 413 p.

Riley J.A. 1994. Biographical enciclopedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, 952 p.

Lester Larry. 2006. Baseball’s First Colored World Series: The 1924 Meeting of the Hilldale Giants and Kansas City Monarchs, McFarland & Co., Inc Publishers, North Carolina, 261 p.

Romero E. Archivos personales.

 

Escrito por Esteban Romero, 23 enero de 2020

MLB: Un siglo después, un nuevo escándalo

Desde el comienzo de este escándalo,
he dicho que el béisbol debería tener
la oportunidad de limpiar su propio desorden.”
Declaración del Senador Jim Bunning en la vista del
Congreso de EE.UU. sobre dopaje en el béisbol, marzo 2005.

Terreno de béisbol

Es cierto que escándalos en el mundo del béisbol profesional ha habido. Basta indicar que desde 1972 las huelgas han tenido lugar, algunas organizadas por los jugadores y su sindicato, otras promovidas por los mismos dueños de equipos, pero esto debe ser tema a tratar en otro artículo. Igualmente vino el escándalo del dopaje, el que afectó a muchas estrellas de este deporte. Sin embargo, el mayor, a entender de este autor, es el que sucedió en la Serie Mundial entre los Medias Blancas y los Rojos de Cincinnati, cuando peloteros de Chicago vendieron juegos, lo que les costó la derrota a esa franquicia.

Ahora casi tocando un siglo después vino otro grande, el de las trasmisiones de las señas del lanzador-receptor contrario a fin de que los bateadores estuvieran avisados. Los “malhechores” fueron los Astros de Houston, campeones de la Serie Mundial de 2017.

Vamos a Cuba por un momento, para recordar que cuando los Industriales ganaron la XLIX  Serie Nacional (2009-10), el receptor Ariel Pestano había supuesto de la existencia de una  cámara instalada en el jardín central del Estadio Latinoamericano, la cual se encargaba de trasmitir las señas al alto mando de los Azules. Personalmente me dio risa, ya que en un país con tantas limitaciones de carácter económico, no era muy razonable pensar que aquello fuera lógicoa. Aun en el caso de haber sido cierto, no funcionó realmente, pues los Industriales se fueron con desventaja de 1 juego, Villa Clara iba delante 3-2 a su regreso al Sandino, y luego Industriales hizo de las suyas para ganar los dos últimos juegos. Cámara en el Sandino ni soñarla, sobre todo por ser campo ajeno a los capitalinos. No creo que haya sucedido eso en Cuba por las razones ya expuestas, no hay ni velocímetro así que hablar de cámara extra es muy dudoso, pero lo sucedido con los Astros me hizo recordar aquella suposición. No obstante, he oído no hace mucho a alguien afirmar que en Cuba sucedió, de ser cierto nada se ha hecho para esclarecer un problema que no es un asuntico sin importancia.

La idea es ingeniosa, robar señas por medio de una cámara y pasarla de alguna manera al director de equipo y sus auxiliares. En la serie mundial de 2017 los batazos de George Springer, Alex Bregman, José Altuve y Carlos Correa impresionaban por su contundencia y oportunidad, sobre todo contra lanzadores de la excelencia de los Dodgers Clayton Kershaw, Rich Hill, Yu Darvish, Kenley Jansen y Kenta Maeda entre otros. Batear avisado es una gran ventaja para peloteros de vista, tacto y poder.  Los Astros lograron su primer título en Serie Mundial en 7 juegos.

El alto mando de ese equipo de Houston era a base de AJ Hinch como director del equipo y Jeff Luhnow como Director General, mientras que los auxiliares eran Alex Cora, Dave Hudgens, Alonzo Powell, Brent Strom, Rich Dauer y Gary Pettis. La alineación regular tenía a Brian McCann como receptor, el cubano Yuli Gurriel 1B, José Altuve 2B, Carlos Correa SS, Alex Bregman 3B, Nori Aoki, George Springer y Josh Reddick en los jardines, mientras que el veterano Carlos Beltrán fungía como designado. Hubo dos ingredientes más que participaron activamente en los juegos, el versátil venezolano Marwin González y el receptor Evan Gattis.

La MLB ha hecho una declaración en la que juzga seriamente a los directivos del equipo, en este caso Hinch, Luchnow y Cora, además de Carlos Beltrán, pero queda la incógnita de saber lo que hizo el resto de los peloteros, algunos de los cuales niegan los hechos. Lo mismo pasaba con el dopaje hasta que se supo gran parte de la verdad.

El chivatazo vino de parte del lanzador Mike Fiers, hombre que lanzó 153.1 entradas para los Astros en esa temporada. Si él que casi nunca bateaba conocía de los hechos, es poco probable que los que comparecían al cajón de bateo no estuvieran enterados. Así que con todo nuestro respeto, podrán decir y redecir, pero estaban bateando avisados.

Los Astros perdieron el título de la Liga Americana a mano de los Medias Rojas de Boston en el play off del 2018, eso después de haber barrido a los Indios de Cleveland en 3 juegos de la primera serie. Los Medias Rojas venían dirigidos esta vez por Alex Cora, el primer auxiliar del equipo de Houston en la temporada anterior. Surge la duda de si Cora logró implementar algo parecido en su nuevo equipo, igualmente campeón de la Serie Mundial de 2018 sobre los mismos Dodgers de los Ángeles. Quizás MLB profundice y llegue a saber algo al respecto.

Si las cosas funcionaron en 2017 en el conjunto de los Astros y nadie se había enterado, ¿había algo que les impidiera usarlas en las siguientes temporadas? En honor a la verdad, uno se pregunta cómo los Astros no pudieron ganarle a los Medias Rojas en 2018 y como fueron vencidos en los cuatros juegos como home club contra los Nacionales de Washington en la Serie Mundial de 2019 cuando los Astros jugaron como home club en esos dos desafíos. Probablemente no usaron esas trampas.

El lunes 13 de enero, la Major League Baseball (MLB) anunció el castigo a los Astros por robar señas durante la temporada de 2017. O sea que lo hicieron en el 2017 y luego no más (¿?), por favor. El castigo por carambola se llevó a tres directores de equipo, Hinch de los Astros, Cora de los Medias Rojas y Carlos Beltrán, designado para dirigir a los Mets en la temporada de 2020. Todos quedaron fuera, muchas veces con comunicados muy corteses de parte de los dueños de equipos. Se impuso además una multa generosa de 5 millones al equipo de los Astros.

El batazo que le dio Altuve a Aroldis Chapman era muy contundente en el play off de 2019, era una recta supersónica, y la hormiga atómica sabía lo que venía, estaba más que preparado para hacerle swing a ese lanzamiento. Hasta el mismo Chapman se sonrió cuando supo de esta novedad, el holguinero sabe bien por qué.

Da la impresión, ojalá me equivoque, que aún no se sabe toda la verdad ni que se esté haciendo toda la justicia requerida. Cualquier aficionado, no fanático de ese equipo, entiende claramente que los Astros no merecen el título obtenido en 2017 y lo más prudente es dejar sin campeón a esa serie mundial. Eso sería una clara lección a otros que mañana intenten trampas similares. Los peloteros regulares de este equipo deberían declarar bajo juramento y decir toda la verdad de este asunto. Si declararon en Congreso aquellos que supuestamente se doparon, ¿Por qué estos no? Buena falta haría otra persona que imitara al difunto Senador Jim Bunning y estelar del pitcheo de todos los tiempos, para que obligara a un proceso similar.

 

Escrito por Ricardo Labrada, 20 enero de 2020

Recordando al inolvidable lanzador Don Larsen

El béisbol es aburrido solo para las mentes aburridas.”
Walter Lanier “Red” Barber, locutor
deportivo y miembro del Salón de Cooperstown

Y llegó el out 27, Yogi Berra abraza a Don Larsen

Y llegó el out 27, Yogi Berra abraza a Don Larsen

Para aquellos que no habían nacido o no lo vieron lanzar, Don James Larsen fue el lanzador en lograr el único juego de 0 hit 0 carreras en Series Mundiales, que tuvo el mérito de ser el sexto juego perfecto lanzado en la historia de las Grandes Ligas.

En una supuesta entrevista a Mickey Mantle, publicada en este blog el 28 de octubre de 2015, se recordó aquel juego lanzador por Larsen, donde se dan detalles de cómo se logró esta hazaña. Teníamos en Cuba la suerte del avioncito que nos traía en vivo y directo la señal de la Serie Mundial. Los que poseíamos televisores disfrutábamos de las incidencias de estos juegos, pudimos ver a Amorós realizar su gran atrapada en 1955 y ver el juegazo que lanzó el oriundo de ciudad Michigan en 1956, muy a mi pesar, por ser fan de los Dodgers.

Cada año cuando llega el play off en la MLB me doy el gusto de ver lanzar la primera bola de algunos desafíos por peloteros famosos, entre ellos Yogi Berra, Don Newcombe y Don Larsen. Lamentablemente el 1 de enero de 2020 se fue el último de este trío del recuerdo, de cáncer en el esófago, y del cual quiero agregar algo más de su carrera y vida.

Larsen nació el 7 de agosto de 1929 en lugar ya indicado. Su apellido huele a vikingo, muy común en los países escandinavos, los abuelos del pitcher eran noruegos. Su madre era camarera en restorán y su padre, relojero en joyería minorista. El niño Don fue aficionado a los deportes desde temprana edad y se destacó jugando baloncesto en la escuela superior.

Casi a mitad de la década de los 40 su familia se trasladó al calorcito de San Diego, ciudad fronteriza con la mexicana Tijuana, donde existe un zoológico fabuloso, que tuve el gusto de visitar hace unos años. El joven Don se destacaba en baloncesto, medía 193 cm, todo un gigante, le pasaba lo mismo que al brooklyniano Sandy Koufax, muy bueno en béisbol también. Ya con 17 años comenzó a jugar pelota organizada, la que se interrumpió cuando le mandaron a Corea, pero para su suerte no tuvo que ir a batirse en combate real. Poco después lo mandaron a Hawaii, donde jugó pelota por lo militar. Se desempeñaba como lanzador e inicialista. En 1953 fue desmovilizado y logró contrato con los Carmelitas de St Louis, los que en 1954 se convirtieron en los actuales Orioles de Baltimore.

Por su constitución física, lo apodaron como Pájaro Chiflado, ya que tenía orejas prominentes, cuerpo en forma de pera, brazos largos y colgantes.

Su debut en la MLB fue contra los Tigres de Detroit el 18 de abril de 1953, nada menos que para enfrentarse a un hombre de tacto como Harvey Kuehn, el que le tocó la bola y lo dejó en eso. Embasado el primer hombre al que se enfrentó Larsen apretó el brazo y mantuvo a los tigres hambrientos por espacio de 5 entradas, iban ganando el encuentro 2-0 cuando los felinos le fabricaron 3 y lo sacaron del montículo.

Los Carmelitas dijeron adiós, llegaron los Orioles, y Larsen fue una verdadera decepción en esta nueva franquicia. Al menos en 1953 había ganado 7 y perdido 12, pero en 1954 ganó 3 y perdió 21 para llevarse el liderato negativo de derrotas en la Liga Americana.

Por eso hubo un 17 de noviembre de 1954, el megacanje, en el cual Don Larsen, el lanzador luego estelar Bob Turley, el torpedero Billy Hunter, el derecho Mike Blyzka, el inicialista-antesalista-jardinero y futura estaca ofensiva Darrell Johnson (lo recuerdo jugando en el estadio del Cerro con el Richmond en la Liga Internacional), el jardinero Jim Fridley y el inicialista Dick Krihosky pasaron a los Yankees a cambio del lanzador Bill Miller, los receptores Hal Smith y Gus Triandos, ambos ex-jugadores en la Liga Profesional Cubana, el experimentado jardinero Gene Woodling, nuestra gloria, el gran Willy Miranda, el infielder Kal Segrist, el utility Theodore del Guercio y el segunda base Don Leppert.

Cuando estos canjes ocurren, a suerte y verdad, se recibe bueno, mediocre y malo de bando y bando. A mediano plazo los Yankees ganaron dos abridores con Larsen y Turley, un bate en Johnson, luego canjeado con valor añadido, mientras que los Orioles lograron un receptor regular de calidad en Triandos y la ofensiva de Woodling, aparte de la defensiva de Willy en el campo corto.

Volviendo al héroe en cuestión, se puede decir que lanzar para un conjunto como los Yankees fue una bendición. Lanzaba con respaldo ofensivo, lo que le permitió ganar 45 partidos en las cinco temporadas que lanzó para los Mulos. No obstante, Larsen fue históricamente un pelotero de canje.

En la Serie Mundial de 1955, Larsen abrió el cuarto juego. La serie iba 2-1 a favor de los Yankees, así que una victoria en el Ebbets Field de Brooklyn pondría a los Yankees próximos a la victoria, pero no fue así al “vikingo” le cayeron a tronco y le fabricaron 5 limpias entre la tercera y quinta entradas, donde hubo doble del segunda base Junior Gilliam, y jonrones del receptor Roy Campanella y el jardinero central Duke Snider, fueron 5 incogibles pero de ellos 3 extrabases. El juego finalizó 8-3 a favor de los de Brooklyn.  El descalabro obligó a usar a otros lanzadores de los Yankees como Johnny Kucks, Rip Coleman, Tom Morgan y hasta el abridor Tom Sturdivant.

Larsen no lanzó más en esa serie, la cual los Dodgers se la llevaron en 7 desafíos, pero siempre hay una segunda vuelta y esta fue en 1956. El manager Casey Stengel le entregó la pelota para abrir el segundo encuentro de esta serie, donde nuevamente Larsen decepcionó, 4 limpias en 1 y 1/3, más que todo por su descontrol, 4 boletos y un solo hit conectado por los rivales Dodgers. Ese juego fue a batazos limpios y los de Brooklyn se llevaron la victoria 13-8.

No obstante, no parece ser que Stengel le haya decepcionado mucho esa apertura, ya que para el quinto juego Larsen llegó al dugout y se encontró una pelota dentro de sus zapatos, era la señal que sería el abridor del quinto y último juego de esa serie, iba empatada, en el Yankee Stadium.

Según afirmó Mickey Mantle, algo de lo que ya se habló en artículo anterior de 2015, en su entretenido libro “1956, My favorite summer”, Larsen y él habían cenado la noche anterior al 5 de octubre, en el salón de un ex-pelotero de los Gigantes y oriundo de Alabama,  Bill Taylor. El salón se encuentra en la 57 de la Occidental frente al hotel Henry Hudson de Nueva York. Mucha gente especuló que Larsen se había emborrachado esa noche, falso, solo bebió ginger ale. Ya antes de las 10 de la noche, Larsen se había marchado a su hotel a dormir. Algunos le vieron subir las escaleras con una pizza en mano.

Así las cosas, Larsen lanzó el quinto juego. En la segunda entrada, Jackie Robinson soltó metrallazo por tercera, la bola le saltó del guante a Andy Carey, pero fue a parar a las manos del torpedero Gil McDougald, quien pasó a primera para concretar el out. En la cuarta entrada y con dos outs Snider soltó línea al derecho, foul, y finalmente se ponchó.

Llegó la quinta entrada, Jackie Robinson, toda una pesadilla, era un joseador al campo en toda la extensión de la palabra, como él en Cuba vi jugar con igual energía al gran Pedro Chávez. Línea al left, foul, línea al right y Hank Bauer le llegó con su elegancia de siempre. Vino el inicialista Gil Hodges- otro pasaje ya escrito anteriormente- hombre que estaba sin hit en toda la serie, por probabilidad se hizo más peligroso en ese momento. Conteo de 2-2, el siguiente lanzamiento y Hodges la chocó en condiciones, un batazo no olvidado, Mickey Mantle salió volando y cuando la pelota se antojaba de caer, apareció su guante y se consumó el segundo out de la entrada. El Valle de la Muerte (jardín central e izquierdo en el Yankee Stadium para los Dodgers) evitó un extrabase y hasta una posible anotación. Llegó el sexto bate, un hombre pequeño, zurdo al bate, pero capaz de chocarla o de ponerla en juego y embasarse, hablo del  cubano Edmundo Amorós. Primer strike por bola pellizcada, línea peligrosa de foul al derecho, pero luego rolata mansa a las manos de Billy Martin. Para agregar, Hodges se fue de 21-0 en esta serie, una decepción para los fans de Brooklyn.

Lo interesante de Larsen es que no era supersticioso. Dice Mantle que llegó al banco después de ese quinto inning y le dijo: “Oye, meloso, sería divertido si lanzo un cero hit”. La respuesta de sus compañeros fue “mandarlo a su casa” y que se callara para que lo que dijo se diera realmente.

El dominio de Larsen y también de su rival, el barbero Sal Maglie, ambos con la característica de lanzar sin wind up, fue en ese juego impresionante, pero Larsen lanzó perfecto, nada de nada, y su victoria 2-0 puso a los Yankees al borde la victoria, que se pudo materializar dos juegos después en casa de los Dodgers en Brooklyn. El perfecto de Larsen duró 2 horas y 6 minutos.

Como dije, pelotero de cambio. A Larsen le tocó estar involucrado en otro cambio, él, Hank Bauer, el jardinero Norm Siebern y el inicialista-jardinero Marv Thoneberry fueron enviado a los Atléticos de Kansas City a cambio del torpedero Joe DeMaestri, el inicialista Ken Hadley y el futuro recordista en jonrones en una temporada, Roger Maris, todo lo cual ocurrió en diciembre de 1959. Dos años después pasó a los Medias Blancas de Chicago en otro cambio que involucró a un total de 8 peloteros. Ahí no paró, 3 años después el zurdo Billy Pierce pasó junto con él a los Gigantes a cambio de otros cuatro peloteros. Luego jugó un ratico para el Houston, regresó a Baltimore y terminó con los Cachorros de Chicago en 1967.

En 14 temporadas ganó 81 y perdió 91 (.471) y PCL de 3.78, mientras que en Series Mundiales tuvo record de 4-2 (.667) y PCL de 2.75. Se caracterizaba por ser bateador de fuerza, entonces no había bateador designado. Conectó 144 hits en 595 vb, incluido 25 dobles, 5 triples y 14 jonrones, además de 72 empujadas.

Después de su retiro, se dedicó a llevar un negocio de licores y también en otro de papeles. Lo que muchos no saben es que en el momento que lanzaba su 0 hit 0 carreras, Larsen tenía una demanda judicial de parte de su esposa Vivian debido a la falta de recursos que ella tenía para sobrevivir y pagar por su hija de 14 meses de edad. La vida de Larsen era de libertinaje y no le daba para llegar al final de mes. Su salario era de 17 mil dólares anuales en 1957. Un mes después del juego perfecto Larsen se divorció, pero legalmente tenía que pasar su mensualidad a su hija y esposa.

Fuentes

Anon. Don Larsen. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/l/larsedo01.shtml

Faber F. Charles. Don Larsen. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/2b1a1fee

Mantle Mickey. 1992. My favorite summer, 1956. Bantam Doubleday Dell Publishing Group.

Romero Esteban. 2015. Entrevista a Mickey Mantle- Recordando el juego perfecto de Don Larsen en la Serie Mundial de 1956. Deportescineyotros.wordpress.com, 28 oct. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/10/28/entrevista-a-mickey-mantle-recordando-el-juego-perfecto-de-don-larsen-en-la-serie-mundial-de-1956/

 

Escrito por Esteban Romero, 2 enero de 2020

Orestes Miñoso, pelotero cubano y miembro de lujo del Salón del Olvido

El ser humano busca el reconocimiento de lo que hace allí donde está.
Es algo innato. Y es verdad que es como una cerilla que enciende una
chispa de felicidad cuando eso llega.”
Anon.

Lamentable pero cierto, da realmente pena ver cómo se olvidan a los peloteros que jugaron el béisbol en condiciones adversas, entiéndase de racismo, con enorme dificultades para llegar a jugar y triunfar en las Grandes Ligas.

Es por eso que habría necesidad de crear un Salón, el llamado del Olvido, donde caben muchas de esas figuras que brillaron en la pelota de las Ligas Negro, con algunos sobrevivientes que llegaron a las Mayores, los que aun brillando en el circuito prohibido, se les ha negado el derecho de poder integrar el Salón de los Inmortales.

Me vienen a la mente varios nombres, entre ellos los cubanos Alejandro Oms, Eustaquio Pedroso, Miguel Cuellar y Luis Tiant Vega, así como varios estadounidenses, entre ellos Sam Bankhead, Herbert “Rap” Dixon, Frank Lee Duncan, Bill Perkins entre otros.

Sin embargo, hay uno que fue una verdadera estrella en los años 50, llegó tarde realmente, se le retuvo injustamente en AAA por obra y gracia, cosas de la vida, de un casi paisano que lo dirigió en sus primeros años en los Indios de Cleveland. Ese pelotero fue Orestes Miñoso, al que llamaban Minnie “cariñosamente” en EE.UU.,  hombre que brilló en cuanto se le dio juego regular en las Mayores. Su velocidad, su brazo, sus movimientos, su bateo, su facilidad para recibir pelotazos de cualquier tipo y no lesionarse, muy distinto a los frágiles de hoy en día, lo hicieron aparecer como alguien muy original y único. Rara fue la temporada en la que no bateaba sobre los .300 y no robaba 20 bases o disparaba 5 triples. No en vano se le llamó de por vida Mr. Sox, y a él se le erigió un monumento antes de morir.

Monumento a Mr Sox, que no es otro que OrestesMiñoso

Monumento a Mr Sox, que no es otro que Orestes Miñoso

Así las cosas, Miñoso ha visto pasar años tras años las elecciones de nuevos exaltados al Salón de Cooperstown, murió y, para su suerte, el mismo presidente Barack Obama le rindió honores. Algunos con su racismo habitual, dirán que sucedió por ser ambos negros.

Cuando visité el Salón de Cooperstown, me di cuenta de que la presencia de Miñoso era algo notable, fotos del gran pelotero cubano, el primer latino negro en llegar al circuito mayor. Todo eso a pesar de no ser miembro del Salón, entonces me daba cuenta que había algo, hablando en cubano, que “no cuadraba la caja.” Lo peor de todo es que la caja sigue sin cuadrar y a nadie no parece preocuparle, incluido los cubanos en este giro. En esto juega mucho la ignorancia de lo sucedido en otros momentos y de los que brillaron en épocas pasadas.

Orestes Miñoso en HOF 2

Miñoso en Cooperstown. Foto del autor

Resulta paradójica esta ausencia y que se manejen nombres de peloteros, como nuevos miembros del salón, manchados por el uso de sustancias prohibidas, pero esto es tema para otro artículo.

Honrar a Miñoso y a otros tantos ilustres peloteros del pasado es una obligación con la historia de este deporte. Su olvido es otra forma de negación de su existencia y logros. Por eso propongo fundar eso que llamo el Salón del Olvido para integrar a todos los que han quedado fuera y no han sido considerados para llegar a Cooperstown, donde Miñoso sería un excelente miembro.

 

Escrito por Esteban Romero, 25 diciembre de 2019

 

Equipos de béisbol con nueve hermanos en Cuba

 El béisbol se trata de talento, trabajo duro y estrategia.
Pero en el nivel más profundo, se trata de amor, integridad y respeto.”
Pat Gillick (1937, gerente de equipos en la MLB)

Pelota de béisbol

Muchas veces se habla de los hermanos participantes como peloteros en un mismo equipo. La referencia en las series nacionales de Cuba ha sido el quinteto integrado por los hermanos Sánchez, Armando, Arturo, Felipe, Fernando y Wilfredo, todos de Jovellanos, Matanzas, los que realmente se destacaron en esas lides nacionales. Wilfredo y Fernando fueron peloteros extra-clase nacional e internacionalmente.

En las Grandes Ligas los hermanos dominicanos Alou, Jesús, Matty y Felipe, llegaron a jugar juntos en los Gigantes de San Francisco en 1963.

Sin embargo, a la caza de hermanos en un mismo conjunto, sucede que en Cuba ha habido dos casos con novenas completamente integradas por nueve hermanos.

El difunto historiador del béisbol cubano, Ángel Torres, reportó en sus escritos la existencia de una primera novena de hermanos, los que jugaron en el equipo del Central Santa Teresa, Sitiecito, Municipio Sagua la Grande. Eran los hermanos Torres, nada que ver con el historiador, los que nacieron en Cuba, de padres Melquiades Torres y Gerónima Domínguez, ambos venezolanos, instalados en el lugar indicado, donde tuvieron una descendencia de 14 hijos.

Los Torres desde pequeño se inclinaron por la práctica del béisbol y debutaron como novena el sábado 25 de diciembre de 1943 en el estadio local del central para enfrentarse al equipo Juventud. Los jugadores al campo fueron Rolando Torres C, Melquiades Torres Jr. 1B, Eulalio Torres 2B, Santiago Torres 3B, Rufino Torres SS, Delfín Torres LF, Crescencio Torres CF, José Torres RF, Delio Torres P. En la reserva del equipo estaba un primo de los Torres, Cheo. Ese conjunto fue entrenado y guiado por el conocido lanzador Conrado Marrero. La virtud de esa novena era que cuatro de los Torres podían lanzar y otros cuatro podían recibir los bultos detrás del home. La mayoría de estos hermanos emigraron con el tiempo.

El escritor Miguel León Hernández escribió sobre otra novena de hermanos en Cuba. El citado autor de la noticia, al parecer, no sabía de la existencia de los Torres. Nos habló de los hermanos Aguiar de Cumanayagua, actual provincia de Cienfuegos, lugar de donde han surgido algunos peloteros estelares cubanos como Ultus Álvarez, Aquino Abreu y Carlos Yanes.

La característica principal de los Aguiar fue que todos los nombres de los hermanos comenzaban con C. Ellos jugaron por primera vez en 1952.

La alineación era: Cristo C, Carlos 1B, Cecilio 2B, Celestino SS, Claudio 3B, Candito LF, Camilo CF, Carmelo RF, Casimiro P. La hermana de los Aguiar no jugaba pero advertía a sus hermanos desde las gradas, sobre todo cuando había bola escondida, la que ella llamaba perra. Usualmente jugaban contra una selección de peloteros de Cumanayagua y Manicaragua. El equipo se mantuvo activo hasta que Carlos, el inicialista, murió en un accidente.

Con el inicio de las Series Nacionales se abrieron posibilidades de juego para los Aguiar, pero de todos ellos, el único que llegó a jugar fue Casimiro en la III Serie Nacional (1963-64) y no en la primera como él había afirmado en entrevista con León Hernández. Según dice, se lesionó por un pelotazo surgido de un foul bateado por el santiaguero Elpidio Mancebo, lo cual corrobora que Casimiro no jugó en la I Serie Nacional, ya que Mancebo debutó en la II Serie (1962-63).

Resulta sumamente interesante que Cuba haya tenido dos novenas de béisbol integradas completamente por hermanos. No conozco de otras ligas fuera de Cuba que tengan esta dicha.

Fuentes

León Hernández Miguel. Un equipo de béisbol integrado por 9 hermanos. Calle B, Revista Cultural de Cumanayagua. http://www.calleb.cult.cu/index.php/e/381-obra-literaria-de-miguel-leon-hernandez-/1669-un-equipo-de-beisbol-integrado-por-9-hermanos-

Torres Ángel. 1996. La leyenda del béisbol cubano 1878-1997. Review printers, Miami p. 122

 

Escrito por Esteban Romero, 16 diciembre de 2019

Dos Series Mundiales amateurs de béisbol en un mismo año (1973)

El béisbol es el deporte más lindo del mundo, y merece que le des lo mejor.”
Babe Ruth (estelarísimo pelotero de los Yankees de Nueva York)

Terminada la XX Serie Mundial en Managua (1972) se originaron una serie de discrepancias entre las federaciones nacionales de béisbol de varios países, en este caso activamente participaron Cuba, Nicaragua, EE.UU., mientras otros decían poco al efecto. En realidad las discrepancias venían por las diferencias políticas existentes entre los tres países indicados. Estas fueron de tal magnitud que originó la aparición de dos federaciones mundiales o internacionales. Por un lado apareció la FEMBA o Federación Mundial de Béisbol Amateur, la cual era patrocinada o apoyada por países como Nicaragua, EE.UU., Corea del Sur, Japón, China Taipei y algunos países centroamericanos que no tenían mucho empuje en este deporte. Lo opuesto resultó ser la FIBA o Federación Internacional de Béisbol Amateur, donde Cuba era abanderada apoyada por Venezuela, Panamá, República Dominicana y Antillas Neerlandesas.

Otros países jugaron lo mismo en torneos de una como otra Federación, como fueron los casos de Puerto Rico y México. Las diferencias se mantuvieron hasta 1976 cuando el presidente del Comité Olímpico mexicano Mario Vázquez Raña logró reunir a todos los países aficionados al béisbol y lograr un acuerdo para una única federación y torneo mundial de béisbol.  Fue así que el 4 de enero de 1976 surgió la AIBA (Asociación Internacional de Béisbol Amateur).

No obstante, 1973 fue el año de dos series mundiales. La primera fue la efectuada en la Habana, conocida como la  XXI Serie Mundial Amateur de Béisbol o XXI Campeonato Mundial de Béisbol Aficionado, que se realizó del 25 de noviembre al 9 de diciembre de 1973. Con la participación de ocho países: Antillas Neerlandesas, México, Países Bajos (Holanda), Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, además de Cuba como país anfitrión.

El torneo fue un Round Robin a dos vueltas, un total de 14 partidos para cada equipo. El equipo cubano, dirigido por Servio Borges, vino con varios debutantes en eventos internacionales oficiales. Su nómina fue:

Receptores: Lázaro Pérez y Evelio Hernández.
Cuadro: Agustín Marquetti 1B, Félix Isasi 2B, Germán Águila 3B, Rodolfo Puente SS, Alfonso Urquiola y Ubaldo Álvarez.
Jardineros: Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Armando Capiró y Julián Villar.
Lanzadores: Braudilio Vinent, Julio Romero, Juan Pérez Pérez, Alfredo García, Mario Fernández, Luis Barreiro, Antonio “Boricua” Jiménez.

Los debutantes cubanos fueron Germán Águila, Alfonso Urquiola, Ubaldo Álvarez, Julián Villar, Julio Romero, Juan Pérez Pérez, Alfredo García, Mario Fernández y Luis Barreiro.

El equipo boricua vino dirigido por Víctor Pellot y en su nómina aparecían peloteros experimentados como Johnny Martínez, Luis A. Mercado, Rogelio Negrón, Evaristo Roldán, Tony Valentín entre otros. Panamá trajo a Roberto Cooper, Roy Blake, Lorenzo Ramsey y los hermanos Cedeño.

No obstante, la fuerza real estaba en la nómina cubana, cuyo staff de pitcheo logró una impresionante labor. Julio Romero fue el lanzador para el juego inaugural del equipo Cuba contra el conjunto de República Dominicana, donde el pinareño estuvo a punto de anotarse un juego de 0 hit 0 carrera en su primera intervención en juego de evento mundial. Logrado el out 25 en la novena entrada, a Julio le conectaron par de incogibles y por ahí se le fue el 0 hit.

Fue el preámbulo de lo que vendría a continuación. Vinent se hizo cargo del montículo contra México, equipo al que blanqueó y los dejó en dos hits. El meteoro cedió su puesto a su coterráneo, el zurdo santiaguero Mario Fernández, quien dominó en los dos últimos innings. Vinent-Fernández duplicaron la cifra de ponches logradas por Romero (4) un día antes. Frente al débil Antillas Holandesas, la obra de la lechada fue a tres manos, Juan Pérez Pérez-Alfredo García-Boricua Jiménez, los que se encargaron de propinar 15 ponches y permitir un trío de indiscutibles. El habanero Luis Barreiro caminó toda la ruta contra Holanda, 11 ponches, 0 bases y 3 hits permitidos. El 29 de noviembre de 1973 volvió Pérez Pérez, esta vez contra Venezuela, y no hubo desliz, 12 ponches, una base y 0 hit, alcanzó lo que su compañero Julio Romero no pudo lograr en el primer juego, el cero hit, cero carreras. Ya el acumulado era de 45 escones consecutivos.

Alfredo García y Boricua Jiménez combinaron esfuerzos contra República Dominicana, 6 ponches, 6 hits y 2 bases. El dúo de los santiagueros, Vinent-Fernández, le lanzó a Puerto Rico, 6 ponches, 2 hits y 1 base. En el siguiente juego, Julio Romero volvió a la grande contra Panamá, 15 ponches, 4 hits y 2 bases. El matancero Alfredo García le lanzó a México, 13 ponches, 3 hits y 1 base. Barreiro abrió contra Antillas Holandesas y en los finales entró Pérez Pérez, 9 ponches, 4 hits y 1 base. De Holanda se hizo cargo “Boricua” Jiménez en juego completo, 6 ponches, 3 hits y 2 bases. Romero abrió contra Venezuela y luego relevado por Alfredo García, 12 ponches, 3 hits y 5 bases. Finalmente Pérez Pérez contra Puerto Rico, pero la cadena de ceros quedó interrumpida en la tercera entrada de ese juego, por lo que el record fue de 110 escones consecutivos.

Romero, Pérez, Vinent, Boricua y Alfredo García

Dice el refrán que cuando hay pitcheo no hay bateo, algo muy cierto y fue lo que sucedió en este mundial. Los rivales del equipo cubano fueron silenciados por los serpentineros cubanos. A ello hay que sumar que la ofensiva cubana disparó 15 jonrones y no permitió ninguno. El único juego con anotación reñida para el conjunto cubano fue el último contra Puerto Rico.

El estado final de los equipos arrojó un equipo Cuba invicto y campeón por la clásica milla.

Equipo

G

P

Cuba

14

0

Puerto Rico*

10

3

Venezuela

10

4

República Dominicana

7

6

Panamá

6

8

México

5

9

Antillas Holandesas

3

11

Holanda

0

14

*En el calendario quedó un juego sin efectuar entre Puerto Rico y República Dominicana.

A la ofensiva Agustín Marquetti fue el más destacado del equipo cubano, al conectar 25 imparables e impulsar 21 carreras, con lo cual empataba el record previamente implantado por el cubano Juanito Izaguirre y luego igualado por Armando Capiró. El toletero de Alquizar se llevó el MVP de este mundial, premio muy merecido. Fermín Laffita impuso marca de dos jonrones en una misma entrada en juego frente a la selección de México. A continuación los líderes de esta justa.

Marquetti, Isasi, Laffita y Capiró

Líderes de bateo 

C 20 Félix Isasi Cuba
H 25 Agustín Marquetti Cuba
2B  6 Francisco Rodríguez México
HR  3 Evelio Hernández Cuba
Armando Capiró Cuba
Félix Isasi Cuba
Germán Águila Cuba
CI 21 Agustín Marquetti Cuba
BR  9 Wilfredo Sánchez Cuba
Ave. .432 Juan Fontanez Puerto Rico

Líderes pitcheo

%Ganados 1000 Julio Romero Cuba
Luis Barreiro Cuba
E. Ovalles Venezuela
PCL 0.00 Julio Romero Cuba

El Todos Estrellas de este mundial fue el siguiente:

Receptor  Jorge Ayala  Venezuela
Inicialista Agustín Marquetti  Cuba
Intermedia Félix Isasi  Cuba
Antesalista Germán Águila  Cuba
Torpedero Rodolfo Puente  Cuba
Jardinero Izquierdo Armando Capiró  Cuba
Jardinero Central Francisco Edmond  República Dominicana
Jardinero derecho Juan Fontanez   Puerto Rico
Lanzador derecho Julio Romero   Cuba
Lanzador zurdo Augusto Báez  Venezuela

Casi paralelamente se desarrollaba en Managua, Nicaragua la XXII Serie Mundial Amateur de Béisbol (22 noviembre al 5 diciembre de 1973) organizada por la FEMBA, federación dirigida por el militar nicaragüense Carlos García Solórzano.  Once equipos asistieron a esta justa: Colombia, China Taipei, Alemania, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Canadá, México, Puerto Rico, Estados Unidos y el anfitrión Nicaragua. Como se ve una combinación de equipos fuertes y otros sumamente débiles. Los juegos se efectuaron en Managua pero no faltó alguno que otro fuera de Nicaragua, como uno efectuado en Tegucigalpa, Honduras, que tuvo la cifra record de 7 asistentes al desafío, una verdadera ridiculez.

Si bien Cuba ganó ampliamente en la Habana, en Nicaragua el conjunto estadounidense no dejaba lugar a dudas ser superior a los demás y terminar invicto con 10 victorias, seguido de los nicas, que ganaron 8 y perdieron 2, resultado similar al obtenido por Puerto Rico.

Información detallada de los juegos de este juego no se poseen, pero sí las estadísticas de los líderes que fueran recopiladas por Peter Bjarkman. Se había informado que el equipo de Canadá había abandonado el evento por falta de condiciones óptimas de hospedaje para los integrantes de este equipo. Los estadounidenses se alojaron en hotel de primera, pero para algunos hubo tiendas de campaña. Canadá aparece con los 10 juegos en la tabla de posiciones, pero el que suscribe desconoce si se le anotaron derrotas por ausencia a este conjunto.

Equipo

G

P

EE UU

10

0

Nicaragua

8

2

Puerto Rico

8

2

Colombia

7

3

Taiwan

7

3

Canadá

4

6

Honduras

4

6

Costa Rica

3

7

Guatemala

3

7

México

1

9

Alemania

0

10

El juego final fue un duelo entre el lanzador zurdo Rich Wortham de EE.UU. contra el legendario Dennis Martínez de Nicaragua, el cual finalizó 1-0 a favor de la tropa estadounidense. Wortham lanzó 27 entradas de manera impecable al no permitir anotación rival.

Líderes de bateo

C  12  Orlando González*  EEUU
H  19  Luis Gaviria Colombia
2B  4 Julio Cuaresma  Nicaragua
3B  2 Ming-Yung Hsieh China Taipei
HR 3   René Acevedo Puerto Rico
CI  11  René Acevedo Puerto Rico
BR  11 Ming-Yung Hsieh China Taipei
Ave. .432  Luis Gaviria Colombia
Slug  .614 Luis Gaviria Colombia

*Pelotero cubano, bateador zurdo, inicialista-jardinero, nacido el 15 de noviembre de 1951 en la Habana y egresado de la Universidad de Miami. Orlando fue el pelotero cubano 119 en jugar en Grandes Ligas, donde debutó en 1976 con los Indios de Cleveland, luego Filis de Filadelfia (1978) y Atléticos de Oakland (1980).

Selva y Orlando González.png

René Acevedo

El Todos Estrellas de este mundial fue el siguiente:

Receptor Danny Goodwin   EEUU
Inicialista Luis Gaviria       Colombia
Intermedia Gersan Luis Jarquín   Nicaragua
Antesalista Jimmy Hacker    EEUU
Torpedero  Wayne Krenchicki   EEUU
Jardinero izquierdo Jorge Cordero  Guatemala
Jardinero central  Jorge Corpas  Colombia
Jardinero derecho Ming-Yung Hsieh  China Taipei
DH    Pedro Selva  Nicaragua
Lanzador derecho Julio Júarez   Nicaragua
Lanzador zurdo Rich Wortham   EEUU

Rick Wortham

El lanzador Wortham volvería a integrar el equipo de su país a los Juegos Panamericanos, México (1975), cuando EEUU se llevó la medalla de plata.

Fuentes

  • Revistas Bohemia noviembre y diciembre 1973.
  • Baseball-reference.com

 

Escrito por Esteban Romero, 12 diciembre de 2019

 

Más de lo mismo, Torneo de Béisbol Premier 12 (2019)

El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no
pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada
.”
George Bernard Shaw (1856-1950, dramaturgo y critic irlandés)

Pelota de béisbol

Sencillamente triste y penoso, así se puede calificar el desempeño del equipo cubano de béisbol en el Premier 12 de 2019.

“Cuba viene a mostrar un juego dinámico, creativo y con mucha disciplina táctica”, dijo Miguel Borroto, nuevo director del equipo y uno de los supuestos remedios para la cadena de derrotas que viene eslabonando desde hace rato el equipo Cuba en béisbol. Luego en otra entrevista añadió: “Disciplina, combatividad y patriotismo son principios claves para el éxito deportivo”.

No se va a una guerra, se va a jugar béisbol, y por mucho patriotismo que se tenga, algo que no pongo en duda, si no se juega bien, no se gana. Borroto debe haber estado emocionado, de nunca haber ganado una serie nacional, de buenas a primeras fue designado para llevar las riendas de un equipo que no parecía nada nuevo y capaz de lograr la esperada clasificación para las olimpiadas de 2020.

El béisbol es un deporte muy técnico, donde hay que actualizarse cada vez más. Personalmente respeto la decisión de poner a Borroto como director, pero lamentable si se pensó que esa sería una de las soluciones.

La composición de un conjunto con peloteros que se repiten una y otra vez, de baja eficiencia en torneos regionales o internacionales, a los que se añaden aquellos que vienen del más allá y tampoco rinden en las selecciones nacionales, como son los casos de Yurisbel Gracial y Alfredo Despaigne, más lanzadores que no ganan o no rinden lo debido como Freddy Assiel y Yoani Yera, no es que le haya dado a muchos la esperanza de la victoria. Lo mismo da que sean las Series del Caribe, los Centroamericanos, los Panamericanos, lo que sea, esas nóminas no aportan nada nuevo. Así que a la pregunta de un amigo, antes de comenzar el Premier, le respondí, ojalá me equivoque, pero no pasarán.

Muy triste que en tres juegos se vayan los nuestros con par de lechadas, que no bateen un solo extrabase y que anoten una carrera de las 3 anotadas, gracias a ese invento macabro de la regla Schiller en extrainning. Sencillamente así no se puede ganar y cuando las victorias no se logran es debido a que el béisbol cubano sufre de un escandaloso atraso. Crisis es una cosa y atraso es que ya no se está al nivel que siempre se estuvo. La crisis es una situación grave que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso, mientras que el atraso es un desarrollo incompleto o deficiente con relación a sus propias posibilidades o al desarrollo alcanzado por otros países.

Si uno se traslada a las Series Nacionales de las últimas décadas, podrá ver bateadores con extraordinarios promedios ofensivos, ya es raro que el campeón de bateo de la serie nacional no esté sobre los .400. Sin embargo, salen  a jugar fuera, no la ven pasar y perecen a base de ponches. A eso hay que sumar la desesperación, con marcador adverso, le hacen swing a todo, como para adivinar. Tampoco debemos dejar pasar el caso del veterano Frederich Cepeda, un hombre que brilló en el pasado a la ofensiva en varios eventos internacionales, pero que actualmente no rinde ni remotamente lo debido. Los años no pasan por gusto y mantenerlo en un equipo Cuba solo por su nombre, no tiene mucha lógica. Los lanzadores son mejores realmente, al menos varios de los escogidos, pero deben lanzar muy fino para que no les anoten carreras, ya que el respaldo ofensivo llora por su ausencia.

Volviendo a Borroto, un director de equipo, sobre todo en una serie corta, debe saber que no puede mantener una alineación que no batee. Si los cubanos-nipones, hablo de Despaigne y Gracial no bateaban, había que bajarlos pero no mantenerlos de tercero y cuarto. Un pelotero puede rendir mucho en un momento y poco después no hacer nada. Les doy un ejemplo reciente, Yandy Díaz, un bigleaguer cubano, bateó muchísimo en el juego decisivo para el comodín con el Tampa, pero después en el play off no rindió nada al bate. La solución fue sencilla, banco y sustitución por otros peloteros que lo hicieron mejor. El director Kevin Cash sabía que no había tiempo para esperar a que Yandy recobrara su bateo inicial. Sin embargo, Borroto no hizo nada al respecto, una novena sin batear y todo quedó intocable, vaya Ud. a saber qué estaba esperando. No me gusta criticar a los directores, pero ahora si es el caso.

Hay más de 100 peloteros cubanos jugando en Ligas Menores, algunos con mucha eficiencia, pero las cosas son como son y no se quieren cambiar, ya que priman otras razones que nada tienen que ver con el deporte. Una combinación de algunos de esos peloteros con otros de series nacionales podría dar el empuje requerido y ayudaría a que los que juegan en casa aprendan alguna que otra cosa nueva.

No obstante, el remedio mayor hay que buscarlo en casa, actualizar la pelota cubana, algo que no es fácil realmente, sobre todo si se quiere resolver con el mismo personal técnico de siempre. Los narradores hablan de seleccionar a los mejores peloteros jóvenes de series nacionales, buena idea, pero recuerden que el éxodo continuará y su daño sería menor si ellos pudieran posteriormente integrar las selecciones nacionales. Un pelotero podría irse legal y libremente, y luego sería elegible para integrar la selección, se habla aquí de esos tantos que juegan en Corea, Japón y México.

Se perdió en los Panamericanos de Lima (2019) y de allá para acá no se ha hecho nada que realmente empuje al béisbol cubano por la senda victoriosa que siempre recorrió hace más de una década.

 

Escrito por Esteban Romero, 10 noviembre de 2019

 

 

Torneo Regional de Béisbol en Cuba (1972)

El béisbol es como una iglesia. Muchos la visitan y pocos la entienden.”
Leo Durocher (ex-jugador y director de equipos en la MLB)

Esta competencia fue un torneo que tuvo dos versiones, una en 1971 y la siguiente en 1972. El que suscribe se resiste llamarlo por su nombre, nada más y nada menos que Serie del Caribe. La de 1972 era la segunda serie, pero no es justo tomar el nombre de un torneo profesional de béisbol consolidado, que se disputara año tras año hasta la salida precisamente de Cuba en 1961. Lo más indicado era llamarle Serie del Caribe de béisbol amateur o aficionado, algo así, pero no tomar el nombre de algo ya establecido  en otros circuitos.

Hallar información y escribir sobre este torneo, que ha quedado casi en el olvido, era un empeño personal sobre todo por una curiosidad en uno de sus juegos, que ha pasado como un hecho digno de recordar. No obstante, como se ha podido recopilar toda la información, se relatarán los resultados y desempeños de los principales peloteros.

El torneo tuvo lugar del 15 al 22 de octubre de 1972 y se jugó en tres estadios: el Latinoamericano en la Habana, el Guillermón Moncada en Santiago de Cuba y el Augusto César Sandino en Santa Clara. Participaron las selecciones nacionales de Puerto Rico, Panamá, República Dominicana y dos selecciones cubanas, Cuba Rojo dirigido por Servio Borges, y el Cuba Azul con Juan “Coco” Gómez como timonel, algo que se puede considerar injusto.

La XI Serie Nacional (1971-72) tuvo tres protagonistas principales: Azucareros campeón, Mineros sub-campeón e Industriales tercer lugar. De esos tres equipos, el más fuerte era el de Industriales dirigidos por “Coco” Gómez. Sin embargo, a última hora los inspirados Mineros de Roberto Ledo y los estables Azucareros dirigidos a dos manos, Pedro Pérez Delgado y Servio Borges, echaron por tierra el pronóstico que daba a los azules el campeonato. Finalmente Mineros se enfrentó a Azucareros en un play off de 3 juegos a ganar dos, el cual finalmente favoreció a Azucareros, cuyo juego decisivo fue lanzado magistralmente por José Antonio Huelga.

Lo lógico habría sido que Ledo dirigiera el Cuba Azul, pero no fue así. Esas cosas tienen su nombre. Ledo se mantuvo por un tiempo a la sombra de dos buenos directores como Ramón Carneado, al que nunca se le permitió dirigir selección Cuba, y del reglano Gilberto Torres, quien estimaba a Ledo y lo llevaba en su cuerpo de dirección en las selecciones que dirigió. Los Orientales ganaron la VI Serie Nacional (1966-67) y su director triunfador, Ledo, fue entonces quien se encargó de la dirección de la nave cubana a los Juegos Panamericanos de Winnipeg (1967). El equipo cubano quedó en segundo lugar ante un equipo estadounidense con figuras que posteriormente jugaron en Grandes Ligas. Ledo nunca más fue llevado a dirigir o co-dirigir selecciones cubanas. La entrada de Servio Borges en escena en 1969 tuvo mucho que ver con ese alejamiento. Ledo debió haber sido el director del Cuba Azul, pero no le dieron esa oportunidad.

Este torneo constó de un Round Robin de una sola vuelta. La participación en esta serie era importante para los equipos como preparación para el campeonato mundial que se efectuó en Managua, en noviembre de 1972, evento del cual existe un artículo en este blog en enero de 2017 (https://deportescineyotros.wordpress.com/2017/01/01/xx-campeonato-mundial-de-beisbol-amateur-managua-nicaragua-1972/).

Las nóminas de los dos equipos Cuba, algo incompletas, aparecen a continuación:

Cuba Rojo

Director: Servio Borges
Receptores: Lázaro Pérez, Jesús Escudero
Cuadro: Agustín Marquetti, Felipe Sarduy (OF), Félix Isasi, Owen Blandino, Vicente Díaz, Agustín Arias, Rodolfo Puente (no jugó).
Jardineros: Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Armando Capiró, Fermín Laffita
Lanzadores: Orlando Figueredo, Antonio “Boricua” Jiménez, Mario Fernández, Oscar Romero, Juan Pérez Pérez.

Cuba Azul

Director: Juan “Coco” Gómez
Receptores: Evelio Hernández, Pedro Cruz
Cuadro: Arturo Linares, Antonio Muñoz, Germán Águila, Pedro Jova, Osvaldo Oliva, Julio Soto, Lázaro Peñalver.
Jardineros: Reinaldo Linares, Sandalio Hernández, Silvio Montejo, Raúl Reyes, Eusebio Cruz
Lanzadores: Santiago Mederos, Walfrido Ruíz, Braudilio Vinent, Pedro González, Bernardo González.

Los conjuntos visitantes vinieron con algunas de sus figuras principales, como es el caso del receptor Ruperto Cooper, el siempre útil  Roy Blake y los hermanos Ramiro, Manuel y Justiniano Cedeño de Panamá. El jardinero Diógenes Belliard y el lanzador José Tineo de República Dominicana, mientras Puerto Rico trajo al segunda base Johnny Martínez, al jardinero Luis R. Colón y al lanzador cubano Carlos Lowell, padre del antesalista Mike Lowell. Carlos venía a Cuba y pasaba como nacido en Puerto Rico, ya sobre eso se escribió en el artículo sobre el campeonato mundial en Cuba (1971). Los ausentes boricuas fueron el jardinero central Luis Mercado, quien estaba en preparativos de casarse; los lanzadores Sandalio Quiñones, Rogelio Negrón y Luis Torres por problemas de estudio o en sus centros laborales. Se trata de verdaderos peloteros amateurs. La mayoría de ellos jamás jugó pelota profesional, algo curioso realmente.

El juego inaugural fue en el Latinoamericano repleto a más no poder. Panamá se enfrentó al Cuba Rojo, cuyo abridor fue Oscar Romero, quien no se presentó en forma y tuvo que ceder el montículo a Antonio “Boricua” Jiménez en la cuarta entrada. En la primera entrada, los istmeños le ligaron par de sencillos de Alonso Alleyne y de Samuel Quintero, pero una rolata sirvió para doble matanza Isasi-Arias-Sarduy. En el segundo, Panamá anotó su única carrera, en las piernas de Lorenzo Ramsey por error del mismo lanzador Romero en tiro a segunda. En la cuarta entrada, Ramsey, Cedeño y Francisco Gutiérrez llenaron las bases por sencillos con un out y fue ahí que llegó el Antonio “Boricua” Jiménez para apagar el fuego con ponche y palomón al cuadro, y así redondear el escón. Por su parte la escuadra cubana inició agresiva su ofensiva en la misma primera entrada, los tres mosqueteros matanceros eran los primeros bateadores (Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique y Félix Isasi). Wilfredo disparó cohete al central, Rosique conectó infield hit y a continuación Isasi sonó metrallazo pegado a la línea de tercera, bueno para un doblete, Wilfredo anotó y Rosique llegó a tercera. La segunda carrera fue empujada por Blandino con línea atrapada al primer bounce por el torpedero panameño, con la cual entró Rosique, mientras Isasi anotaba por un error. En la quinta entrada sumaron otra más por base a Boricua Jiménez y triple de Rosique, batazo muy toreado por Lorenzo Ramsey. En el sexto, Capiró disparó jonrón a 340 pies e Isasi lo imitó en el séptimo, batazo que fue otra línea bien pegada a la raya que se elevó para irse y así también remolcar a Rosique, hombre que se fue de 4-4 en este juego. Anoten ese detalle ofensivo del jardinero central matancero.

En la segunda jornada se enfrentaron Puerto Rico contra Cuba Azul en el parque del Guillermón Moncada, y Panamá contra República Dominicana en el estadio Latinoamericano. Tanto boricuas como panameños se alzaron con apretadas victorias sobre sus rivales. El relevista, el barbero de oficio, Bruno Vachier de los boricuas, se hizo cargo del montículo en la octava entrada cuando el equipo cubano había anotado 2 carreras y amenazaba con hacer más a costa del otro relevista Sigfredo Alicea. Vachier dominó a Arturo Linares y a Sandalio Hernández para sofocar la rebelión, y en el noveno dominó también a Lázaro Peñalver, Germán Águila, hubo hit de Evelio Hernández, pero el emergente Pedro Cruz de ponchó y entregó el out 27. El partido concluyó 5-4, el perdedor fue el zurdo Changa Mederos, a quien le anotaron la primera carrera en el mismo capítulo de apertura. Coco Gómez utilizó a todos sus 20 peloteros en este partido contra Puerto Rico. En el otro desafío, el zurdo Eugenio Fuentes de Panamá se encargó de pintar de blanco al dejar al equipo dominicano en siete incogibles. La decisiva del partido, que concluyó 1-0, fue por hit del torpedero Francisco Gutiérrez en la sexta entrada. El rival de Fuentes fue el lanzador José Tineo, quien navegó con suerte y solo le anotaron una carrera. La buena defensiva de los dominicanos tuvo mucho que ver con el apretado marcador de este juego.

Y llegó el partido de importancia histórica para el que suscribe, se trata del enfrentamiento del Cuba Rojo y el Cuba Azul, que tuvo lugar el 17 de octubre de 1972 en el Latinoamericano. Servio designó a Huelga como abridor para ese juego, mientras Coco Gómez había indicado a Bernardo “Navajas” González.  Eso fue lo anunciado, Coco Gómez cambió de parecer y puso a Braudilio Vinent en la lomita, probablemente ya el mejor lanzador de Cuba en ese entonces, pero aún no reconocido como tal. Servio lo llevó a los Juegos Centroamericanos en Panamá (1970), donde al Meteoro de la Maya no le fue muy bien y le valió no hacer los equipos Cuba a los Panamericanos de Cali (1971) y al mundial en Cuba (1971). Se sabía de su calidad, pero a Borges aún no le convencía, un ejemplo fue el que se incluyera en el Cuba Azul, a fin de cuentas un Cuba B.

Los de ese Cuba B salieron a darlo todo en función del triunfo y Vinent se presentó como en sus mejores momentos. La primera carrera fue anotada por los azules en las piernas de Osvaldo Oliva por error de Lázaro Pérez en tiro a la segunda y cañonazo de Arturo Linares. En la segunda entrada el receptor Evelio Hernández recibió boleto, Vicente Díaz cometió error en rolata de Julio Soto, con la cual Evelio anotó la segunda carrera del Cuba Azul. No fue hasta la sexta entrada que los del Cuba Rojo anotaran, Isasi recibió base, Capiró y Marquetti saborearon ponches, pero el antesalista Osvaldo Oliva tiró mal a primera en el siguiente lance e Isasi anotó la primera de su equipo. Los Azules ripostaron en esa entrada con su tercera anotación, hit y robo de Sandalio Hernández, sencillo de Raúl Reyes, el que combinado con error de Capiró le permitió a Sandalio anotar. En el octavo, Vinent, ya cansado, le dio base a Capiró a la par que lanzaba par de wild pitches, mientras Agustín Arias impulsaba la carrera con rolata al cuadro. Vicente Díaz le conectó sencillo a Vinent, por lo que Coco Gómez decidió sustituirlo. El Meteoro había hecho un total de 124 lanzamientos hasta ese momento, además del hecho que Vinent había lanzado de relevo en el primer juego del Cuba Azul contra los boricuas un día antes. El derecho Walfrido Ruíz se hizo cargo de la lomita. Llegó el noveno, juego 3-2 a favor del equipo Azul, que estaba a un out de la victoria, le tocaba batear al jardinero central Rigoberto Rosique, el mejor hombre con promedio ofensivo de su equipo y segundo hasta ese momento en el torneo. Ya era de dormir para el que suscribe, el cansancio se hacía sentir, apenas me impresionó el cambio anunciado, número 17 Owen Blandino como emergente por Rosique, los narradores todo lo contrario, mi padre observaba y no comentaba. Increíble pero cierto, Blandino conectaba enorme jonrón a Walfrido, con el cual empataba el juego a 3 carreras. Mucho se ha hablado de este movimiento, cada cual tiene su opinión, para uno, le salió bien pero no era lo indicado. Rosique podría haberse embasado y luego venía Isasi, hombre nada fácil de dominar y sobre todo en situaciones complicadas. Lo otro es que he leído en algún que otro escrito ponen este cambio en otro evento. Es por eso que doy nombre del torneo, fecha y lugar para dejar todo aclarado.

Jonrón Blandino close up

Momento en el que Owen Blandino conecta su famoso jonrón

El juego se fue a extrainning, en el décimo Walfrido se complicó y Coco Gómez trajo al camagüeyano Pedro González a lanzar, del cual muy pocos se acuerdan. Había corredores en segunda y tercera con un out, Vicente Díaz al bate, el que murió en rolata a segunda con el cuadro cerrado, y a continuación Lázaro Pérez se ponchó. Cinco entradas más tarde el Cuba Azul inició embasando a Silvio Montejo por infield hit por el montículo frente a los envíos de Boricua Jiménez, el que tiró mal a primera y propició que Montejo le llegara a segunda, Evelio conectó fly a los jardines que llevó a Montejo en pisa a corre a tercera, Pedro Jova le siguió con cepillazo al que Isasi le llegó incómodo y su tiro a la goma fue desviado, con lo que Montejo anotaba la carrera que decidiera el partido, el cual duró 331 minutos, o sea más de 5 horas y media. La victoria se la llevó Pedro González.

El otro juego de esa jornada fue entre Puerto Rico y Dominicana, el cual concluyó con victoria para los boricuas, en 10 entradas, con anotación de 5-4. Dominicana llegó a fabricar sus 4 carreras en la primera y tercera entrada, pero Puerto Rico no se amilanó y en el octavo anotó cuatro, donde hubo jonrón del emergente de Pedro G. García, el que empuñó por el lanzador Luis E. Ortiz. En el décimo Johnny Martínez disparó cepillazo que trajo la carrera decisiva en las piernas del torpedero Luis Renovales.

En los siguientes partidos, el Cuba Rojo dispuso de Dominicana con anotación de 15-4, juego abierto por Juan Pérez Pérez que no se presentó en forma y permitió 3 de las 4 carreras anotadas por su rival. Oscar Romero vino y no lo hizo mejor, permitió una más, la fiesta dominicana concluyó con la entrada de Orlando Figueredo, quien permitió 3 hits, cero carreras, cero bases por bolas y 5 ponches, que le valió para llevarse el triunfo. La ofensiva cubana disparó 12 hits y anotó 15, Rosique y Marquetti se fueron de 3-2 cada uno. Luis R. Polanco fue el lanzador derrotado.

Orlando Figueredo

Orlando Figueredo

Otro gran duelo fue el que escenificaron Puerto Rico y Panamá, el que concluyó con victoria para los boricuas, en 10 entradas, con anotación de 1-0, carrera producida por jonrón del torpedero Luis Renovales. El derecho Roy “El brujo de Chilibre” Blake de Panamá mantuvo a los boricuas silenciados completamente a lo largo de 7 y dos tercios, tiró 110 lanzamientos, 70 fueron strikes y 25 de ellos abriendo a peloteros al bate, pero el boricua Sigfredo Alicea tampoco permitió libertades a los panameños. Ambos lanzadores se mantuvieron todo el tiempo en la lomita.   Revisando un poco de información sobre estos peloteros, veo que Blake, hombre nacido el 27 de julio de 1946 en Ciudad Panamá, falleció el 14 de junio de 2015. Blake fue siempre pelotero amateur y en su carrera había logrado dos juegos de cero hit cero carreras. A su retiro fue entrenador de pitcheo en su país.

Roy Blake

Roy Blake

Luis Renovales es felicitado por sus compañeros después de su jonrón decisivo

Luis Renovales es felicitado por sus compañeros después de su jonrón decisivo frente a los envíos de Roy Blake

Llegada la última jornada, 22 de octubre de 1972, los dos equipos cubanos iban con una derrota, mientras que Puerto Rico no había perdido aún. Ese día el juego del Cuba Azul contra el conjunto dominicano fue victoria para los primeros de 1-0, partido muy cerrado con buen trabajo de los lanzadores dominicanos del abridor Roberto Rodríguez, el que permitió la única de los cubanos por sencillo de Sandalio Hernández y triple de Arturo Linares en la misma primera entrada, batazo al cual le partió muy mal el jardinero central dominicano Diógenes Belliard. José Tineo lanzó la octava entrada por los quisqueyanos. Por el Cuba Azul el ya imprescindible Braudilio Vinent, quien permitió 2 hits a la vez que ponchaba a 11 bateadores rivales y no daba boletos.

Braudilio Vinent

Braudilio Vinent

El otro partido era precisamente entre el Cuba Rojo contra Puerto Rico, el encargado de lanzar fue el gran José Antonio Huelga. Digamos que no fue un paseo este juego para el espirituano, pero sí se puede afirmar que supo sacar su extra cuando así se requirió. En el segundo inning, después de un ponche, José Valentín recibió boleto, el antesalista Pedro García sonó imparable, Luis Renovales tomó ponche, el lanzador Juan Pachot recibió otro boleto, pero Luis R. Colón roleteó a las manos de Marquetti. En el sexto se produjo una situación similar, hit de Valentín, error de Blandino en fácil rolata, cepillazo al centro de Renovales, vino el emergente Jorge Brown por el lanzador Pachot, al que Huelga le sirvió 3 strikes y sacó de circulación, foul fly al receptor del jardinero derecho Luis R. Colón y rolata del segunda base Johnny Martínez a las manos de Arias para dar el cero. Quedaba una amenaza, la de la novena entrada, que la abrió con ponche a Colón, luego bases por bolas a Johnny Martínez y al jardinero izquierdo Raúl Negrón, vino el inicialista Evaristo Roldán para sonar infield hit bien detenido por Arias, pero Huelga nuevamente se creció al ponchar consecutivamente al jardinero central Miguel Mangual y al receptor José Valentín. Huelga realizó en este juego 135 lanzamientos, ponchó a 11 y regaló 6 boletos. Por su parte, los cubanos anotaron en la misma primera entrada por boletos a Rosique e Isasi concedido por el abridor Luis E. Ortiz, wild pitch que adelantó a los corredores, y acto seguido cañonazo de Capiró que impulsó las dos primeras y sacó del juego al abridor Ortiz, relevado por Juan Pachot, a quien el jardinero derecho Felipe Sarduy le dio la bienvenida con otro sencillo. Pachot lanzó bien y permitió una sucia en la quinta entrada cuando Rosique conectó de hit, sacrificio de Isasi, passball y luego error del inicialista Evaristo Roldán que facilitó la anotación. Pachot lanzó con buen control, 8 ponches y una sola base por bolas. Ambos conjuntos conectaron 7 hits, los boricuas cometieron dos marfiladas y los del Cuba Rojo una. El resultado final fue de 3-0 y con ello el torneo terminó con triple empate de los dos equipos Cuba y Puerto Rico, cada uno con 3 victorias y 1 una derrota. La decisión de los organizadores fue la de entregar el trofeo de ganador al equipo de Puerto Rico. No había más tiempo para una serie de play off, al menos Puerto Rico tenía prisa en marcharse, pues tanto Panamá como República Dominicana se quedaron jugando algunos partidos contra selecciones provinciales.

El líder de los bateadores del torneo fue Rigoberto Rosique, de 13-9 (.692), cuatro de esos 9 hits fueron en toques de bola. Aunque hubo varios lanzadores con PCL inmaculado, mención especial merecen los derechos cubanos Braudilio Vinent y José A. Huelga, ambos con PCL por debajo de 1, y con tremendas actuaciones que incluyeron par de lechadas. No obstante, Huelga se quejaba de haber hecho el mejor entrenamiento y que sus resultados aún estaban por debajo del nivel por él alcanzado.

Rigoberto Rosique

Rigoberto Rosique

Lo llamativo de esa época era la crítica de parte de Jorge Alfonso y de Enrique Capetillo reclamando más calidad en las actuaciones de los equipos Cuba. Entonces ganaban, a veces fácil y otras veces con alguna dificultad, ¿qué dirían si vieran a los conjuntos cubanos de la década del 2010 al 2019? No serían flores, seguramente.

Estado final de los equipos

 Equipo

G

P

Prom.

Dif.

Puerto Rico

3

1

.750

Cuba Azul

3

1

.750

Cuba Rojo

3

1

.750

Panamá

1

3

.250

2.0

Rep. Dominicana

0

4

.000

4.0

 El Todos Estrellas de este evento fue el siguiente:

Evelio Hernández C  Cuba Azul
Arturo Linares 1B      Cuba Azul
Johnny Martínez 2B  Puerto Rico
Samuel Quintero 3B  Panamá
Agustín Arias SS        Cuba Rojo
Armando Capiró LF   Cuba Rojo
Rigoberto Rosique CF  Cuba Rojo
Sandalio Hernández RF Cuba Azul

Braudilio Vinent   lanzador derecho Cuba Azul
Eugenio Fuentes   lanzador zurdo Panamá

MVP Rigoberto Rosique Cuba Rojo

El que suscribe no tiene idea si la mal llamada III Serie del Caribe de béisbol se llegó a efectuar en 1973, cuya sede le fue entregada a República Dominicana por los organizadores en la Habana al finalizar este torneo.

Fuentes consultadas

  • Diario Granma del 15 al 22 de octubre de 1972
  • Revista Bohemia, 20 y 27 de octubre de 1972.

 

Escrito por Esteban Romero, 16 octubre de 2019

 

La extraña Serie Mundial de Béisbol del 2019

No hay nada mejor cuando un equipo sale de
la nada y se mete a jugar en la Serie Mundial
.”
Tom Glavine (ex-lanzador de 22 temporadas en la MLB)

Las Series Mundiales vienen a ser el evento de otoño más esperado por los aficionados al béisbol. Desde 1884 se vienen efectuando las mismas, con una interrupción en 1892 hasta su regreso en 1903, evento siempre de interés superlativo para los que siguen el mundo del bate y las pelotas a diario.

Los mejores equipos llegan a discutir ese título supremo. Hasta 1969 llegaban a enfrentarse los campeones absolutos de cada liga, luego vinieron los play off o juegos de post temporada, con más juegos entre más de dos contrincantes, y en 1994 se agregó el llamado comodín en cada liga, por lo que los juegos y la rivalidad aumentaron. Llegar a la Serie Mundial se hizo más complicado, ya que había que vencer a dos rivales de liga y luego al campeón del otro circuito.

Naturalmente, cada serie trae sus novedades, algunos peloteros rompen records ofensivos y de pitcheo, suceden hechos inesperados, la del 2019 ha sido algo única y jamás visto.

La calidad de los rivales fue indudable. Los Astros de Houston se presentaron con una ofensiva temible desde el primer bate hasta el noveno, cualquiera de ellos capaz de conectar jonrón o largar un buen extrabase, además de un pitcheo encabezado por tres abridores destacados como Gerrit Cole, Justin Verlander, Zack Greinke, y relevistas de reconocida efectividad. No le faltaba nada al equipo tejano, tan completo era que un cronista latino de uno de los más grandes grupos mediáticos en el área deportiva, twiteaba que los Astros se llevarían el cetro sin dificultad. Olvidaba el ilustre que el papel es una cosa y el terreno es otra, aunque a decir verdad, los Astros maltrataron a los Yankees de Nueva York en la discusión del título de la Liga Americana y no había razón para pensar lo contrario.

Serie Mundial 2019

El rival de la Liga Nacional fue el comodín del circuito, los Nacionales de Washington, que de forma eléctrica venció a los Dodgers en el juego del empate y el decisivo, para luego aplastar sin piedad a los Cardenales de St Louis. No obstante, posición por posición, los Astros eran muy superiores en el papel.

Los comodines han sido rivales muy incómodos en Series Mundiales, lo que se evidencia con el hecho que en las últimas 25 series, desde 1995, los comodines han logrado ganar en siete ocasiones: Marlins Florida (1997), Angelinos Anaheim (2002), Marlins Miami (2003), Medias Rojas Boston (2004), Cardenales St Louis (2011) y Gigantes San Francisco (2014). Nada extraño que un eléctrico ganase la serie mundial.

Lo que sí es extraño ganar siempre como visitador y perder como anfitrión en casa. Todos sabemos que los deportistas, aparte de sus facultades y en la forma física que se hallen, necesitan inspiración, la que se logra en buena medida con el estímulo de sus aficionados, los que son mayoría cuando juegan en su propio terreno.

La Serie de 2019 mostró algo totalmente nuevo e inesperado, siete victorias, todas fuera de casa. Los Nacionales venían descansados, habían acabado con los Cardenales en 4 juegos, por lo que tenían una racha de 6 victorias consecutivas si añadimos las dos últimas logradas sobre los Dodgers de Los Ángeles. Los Astros no tuvieron descanso realmente, fue terminar con Aroldis Chapman y los Yankees en el sexto juego, para de ahí salir a enfrentar a los Nacionales.

El primer juego, efectuado el 22 de octubre en el Minute Maid Park de Houston, arrancó como era de esperar, 2 carreras de los locales en el inning de apertura frente a los envíos del experimentado Max Scherzer. Por los Astros lanzaba su mejor carta, Gerrit Cole, un lanzador prácticamente imbateable en la temporada de 2019. Los Nacionales no creyeron en rectasm y curvas de Cole, obraron como la hormiga, una en el segundo, otra en el cuarto, ambas por jonrones, y en el quinto fabricaron 3, para poner el marcador 5-1. Los Nacionales no desperdiciaron nada cada vez que lograban una base, todo esto sucedía, mientras los aficionados de Houston no podían entender como su equipo estaba perdiendo con todo lo mejor al campo. Los Astros apretaron el paso para anotar sendas carreras en la séptima y octava entradas, insuficientes para empatar el juego. Primera victoria de los forasteros 5-4.

Serie Mundial 2019 B

El segundo juego puso a toda la afición de Houston a pensar, ¡qué paliza! El estelar Justin Verlander permitió 4 limpias a los Nacionales, los que no conforme marcaron 8 más sobre los lanzamientos de los relevistas. Un marcador así permitió que el derecho Stephen Strasburg caminara la ruta por espacio de 6 entradas y 2 anotaciones permitidas. Los forasteros se llevaron nuevamente la victoria 12-3.

La electricidad de alto voltaje de los Nacionales parecía capaz de aplastar a su adversario en cuatro encuentros. Ahora se trasladaban a Washington DC para jugar en el Nationals Park. El veterano Aníbal Sánchez por los locales contra el experimentado Zack Greinke. Una victoria de los capitalinos pondría al pescao en la sartén, como decía el ilustre narrador y comentarista Bobby Salamanca. Lo esperado no sucedió y los Astros guapearon y ganaron bien su juego con anotación de 4-1. Los Nacionales batearon 9 hits pero sus motores impulsores, el llamado RISP, no funcionaron.

No fue ayer pero será hoy, eso es lo que pensaban los capitalinos, pues no fue ayer y tampoco hoy. Ofensiva de 13 hits y 8 carreras de los Astros empataban la serie a 2 victorias, borrón y cuenta nueva. El joven mexicano José Urquidy lanzó una gran pelota en cinco entradas al permitir sólo 2 hits y propinar 4 ponches, mientras que los lanzadores adversarios, incluyendo su abridor, el zurdo Patrick Corbin, no pudieron contener la furia ofensiva de los tejanos. La anotación final de este juego fue 8-1. Los Nacionales batearon 4 hits y anotaron una. El siguiente día, 24 de octubre, no hubo juego por lluvias, por lo que el quinto partido se efectuó el 25 de octubre, el cual fue casi copia fotostática del juego anterior. Los Astros batearon 10 hits y anotaron 7, mientras esta vez Gerrit Cole supo dominar, permitió 3 hits, 2 bases y una carrera por jonrón del dominicano Juan Soto. Max Scherzer debió abrir ese partido, pero por molestias corporales no pudo lanzar. Su lugar lo ocupó el derecho Joe Ross y otros cuatro relevistas. Los aficionados capitalinos no pudieron entender como su equipo no pudo al menos ganar un juego en estos tres partidos. Les pasó lo mismo que a la afición de Houston en los dos primeros juegos.

Serie Mundial 2019 C

Al quedar libre por lluvias el 24 de octubre, los organizadores decidieron no dar más días libres, por lo que era menester que ambos conjuntos tomaran el avión que los llevaría de inmediato a Houston y así enfrentarse el 26 de octubre.

Todo el mundo, incluido el que suscribe, daba por favorito a los Astros. Jugaban en su terreno y no era posible que se volviera a producir el resultado de los dos primeros juegos. La incredulidad era enorme, hay que reconocerlo.

Los Nacionales marcaron una en la misma primera entrada por sencillo bien colocado de Anthony Rendón ante los envíos de Justin Verlander, pero los Astros ripostaron con 2 frente al difícil Stephen Strasburg, donde se incluyeron doble del venezolano José Altuve y jonrón de Alex Bregman. Alegría en todo Houston, pero no más. La fiesta se acabó, Strasburg se compuso y logró colgar escón tras escón. En el quinto inning, Adam Eaton le conectó jonrón a Verlander para empatar el juego y Juan Soto lo imitó para poner el marcador 3-2 a favor de los forasteros. Una carrera no es nada, pero cuando el pitcheo funciona, una carrerita pesa mucho. No obstante, los Nacionales no se conformaron y en el séptimo, el receptor brasileño Yan Gomes disparó sencillo iniciando entrada, cayeron dos outs, uno de ellos dudoso en jugada sobre batazo del torpedero Trea Turner, pero Rendón nuevamente puso la bola a viajar lejos para traer dos más, que si pesaban una tonelada. En el noveno el pitcheo de los Astros se volvió a complicar, dos hombres en base y Rendón al bate, otra vez enorme batazo contra las cercas, bueno para traer dos más. Strasburg dominó al cubano Yulieski Gurriel para el importante out 25 y el relevista Sean Doolittle dominó a los siguientes dos bateadores para consumar la victoria y el empate en la serie.

Serie Mundial 2019 D

Vino el séptimo juego, el partido que hay que ganar, ya que después no habrá mañana. Los de Houston confiaban en su victoria, incluso Alex Bregman le pasó mensaje a su abuelo, en el que le afirmaba que él pondría una carrera dedicada a su pariente. Los deseos son muchos a la hora de ganar. Yulieski Gurriel conectó jonrón sobre los envíos del recuperado Max Scherzer en la segunda entrada que puso el marcador 1-0. En la quinta entrada agregaron otra por sencillo impulsor del boricua Carlos Correa que trajo a Gurriel con la segunda de su equipo. Por los Astros lanzaba el experimentado Zack Greinke, un hombre que combina muy bien sus lanzamientos y que mantuvo a los Nacionales en un hit hasta la séptima entrada, en la cual dominó al jardinero Adam Eaton, pero nuevamente Anthony Rendón le enganchó una para marcar la primera de su equipo. Greinke concedió boleto a Juan Soto y el director de los Astros, A.J. Hinch, decidió traer a su relevo Will Harris. Nada es perfecto en la vida, Greinke se equivocó con Rendón, como se han equivocado otros lanzadores en ambos circuitos, cualquier lanzador puede flaquear en un momento, digo esto, pues me lució y me sigue luciendo apresurado ese cambio de Greinke. Se podía haber ido a conversar con el lanzador, darle ánimos pero no sustituirle. Ese mismo error le costó un juego a los Dodgers en la serie mundial de 2018 cuando el director Dave Roberts decidió sacar al zurdo Rich Hill en la séptima entrada por el zurdo Scott Alexander. Los Dodgers ganaban 4-0 en ese momento y sus relevistas no fueron capaces de detener la ofensiva de los Medias Rojas de Boston después de la sustitución de Hill. Cuando estas cosas suceden, son los directores movidos por sus impulsos los que pierden los juegos, y este, el de los Astros y los Nacionales, no era cualquier juego, era el decisivo de la serie mundial.

Harris, el relevista de Greinke, soportó jonrón casi inmediato del veterano Howie Kendrick, el clásico balde de agua fría, que puso el juego 3-2 a favor de los Nacionales. Psicológicamente ese batazo de Kendrick debe haber afectado muchísimo a los peloteros de Houston. Scherzer se mantuvo lanzando hasta la quinta entrada y luego fue relevado por el zurdo Patrick Corbin.  Los Nacionales no pararon de anotar, en el octavo Juan Soto trajo con hit la cuarta de su equipo y en el noveno anotaron dos más por tres sencillos y error. Se puede decir que a partir de la segunda mitad de la séptima entrada los bateadores de los Astros se les veían desesperados por dar un batazo grande. Entre el octavo y el noveno, de los bateadores de los Astros se poncharon Carlos Correa, Jake Marisnick, José Altuve y el siempre eficiente Michael Brantley, quien aportó el out 27 del juego y certificó la victoria de los Nacionales 6-2.

Jamás en Serie Mundial los 7 juegos habían sido ganados por los equipos visitantes. En la Serie Mundial de 2016 entre Cachorros de Chicago e Indios de Cleveland, hubo 5 victorias de los equipos visitantes, lo cual constituyó record en ese momento, pero esta vez fueron los 7 juegos.

Independientemente de la victoria de los Nacionales, es de reconocer la hazaña de los capitalinos al enfrentar a un equipo muy completo y con muchos deseos de victoria, como fueron los Astros. Muy pocos les dieron como favoritos y demostraron que cuando hay deseos, el esfuerzo siempre sale premiado.

La Serie Mundial de 2019 fue una grata combinación de peloteros de experiencia como Justin Verlander, Aníbal Sánchez, Max Scherzer, Zack Greinke, Fernando Rodney, Ryan Zimmermann, Kurt Suzuki, Howie Kendrick, Adam Eaton, entre otros, con otras figuras más jóvenes ya establecidas como José Altuve, Carlos Correa, George Springer, Anthony Rendón, Michael Brantley, Stephen Strasburg, Gerrit Cole, Trea Turner, y otras más jóvenes como Alex Bregman, Juan Soto, José Urquidy y Yordan Álvarez.

Las jugadas defensivas de Bregman y Rendón en la antesala fueron maravillosas, otro tanto para lo que fildeó Yulieski Gurriel en la inicial y el dominicano Víctor Robles en el jardín central. En el bateo, sobresaliente lo realizado por José Altuve y Michael Brantley, así como Rendón, Eaton y Soto por la parte de los Nacionales, eso sin olvidar lo oportuno al bate que resultó el experimentado Howie Kendrick. El pitcheo de Strasburg fue de calidad y bien premiado con el MVP de esta serie.

Serie reñida al fin cabo y serie que toda la afición aprecia. Incluso los árbitros, con sus errores como de costumbre, pero estuvieron más acertados esta vez en los conteos. También fueron muy tolerantes con algunas protestas. A Dave Martínez se le expulsó en el sexto juego pues ya no quedaba ninguna alternativa ante su agresividad, inexplicable a entender del que suscribe.

 

Escrito por Esteban Romero, 2 noviembre de 2019

 

 

 

A Joaquín “Joe” Azcúe le llaman el Inmortal

Birdie Tebbetts fue un gran director, todo un filósofo, que venía
de la misma escuela del receptor Mickey Cochrane, por lo que todo
lo aprendido sobre la receptoría se lo debo a Cochrane y a Tebbets
.”
Joaquín “Joe” Azcúe

Joaquín Azcúe

El tema de la receptoría cubana es muy interesante. En Cuba ha habido buenos receptores sin lugar a dudas, lo mismo en el béisbol profesional como en el post 1961. Cada narrador, comentarista o analista tiene sus ideas a la hora de decir cuál o cuáles fueron los mejores en esta posición, criterios que deben ser respetados, así uno pueda no estar de acuerdo. Eso es parte de la pluralidad, no todos estamos obligados a pensar igual, cada cual tiene derecho a pensar y razonar como su cerebro le indique. También sucede que algunos peloteros que se marcharon del país, sobre todo a partir de 1961, han quedado en el olvido.

Ese parece ser el caso de un receptor que lo recuerdo bien, nacido en Cienfuegos el 18 de agosto de 1939, se trata de José Joaquín Azcúe López, hombre de 180 cm de altura, de buena complexión para situarse detrás del plato y recibir lanzamientos de alta velocidad.

Azcúe proviene de una familia de clase media. Su padre trabajaba en la industria azucarera durante el proceso de zafra y luego era distribuidor de gasolina, de queroseno y alcohol para la Sinclair, lo cual le proporcionaba los medios para vivir decentemente, y también que Joaquín y su hermano Jorge pudieran asistir a la escuela superior Champagnat, la que era administrada por los Maristas. Fue allí donde ambos hermanos comenzaron a practicar deportes, entre ellos fútbol, baloncesto y béisbol.

En sus años de estudio, a la edad de 16 años, Joaquín fue descubierto por un cazatalento de los Rojos de Cincinnati, de nombre Camilo “Corito” Varona, el que no tardó en contratarlo por 150 pesos mensuales y una mascota de receptor. Joaquín jocosamente decía que el contrato era la mascota y una coca-cola. Su hermano Jorge fue también contratado por los Bravos de Milwaukee, jugaba como inicialista y lanzador, pero sufrió una lesión en un juego cuando intentaba cubrir la primera, cayó y se golpeó seriamente su hombro de lanzar. Entonces no existían los avances actuales para ponerle el hombro nuevamente en forma, por lo que tuvo que dedicarse a otras labores.

El hecho de estudiar en los Maristas le daba la posibilidad a Joaquín de estudiar inglés, algo que sabía le haría mucha falta en un futuro, aunque valga la aclaración que en las escuelas cubanas públicas o privadas antes de 1959 se estudiaba inglés, asignatura obligatoria de examen oral y escrito para entrar a estudiar bachillerato.

El debut profesional de Joaquín fue en 1956 con los Rojos de Douglas en la Liga del Estado de Georgia, clase D, equipo que era dirigido por el lanzador zurdo, casi neerlandés, Johnny VanDer Meer, el mismo que lanzara dos juegos consecutivos de cero hit cero carreras en 1938 en la Liga Nacional. El cubano entonces jugó algo en la receptoría y en los jardines. De ahí pasó a los Rojos de Moultrie en la Liga de Georgia-Florida, clase D. En 1957 pasó a jugar con los Patirrojos de Palatka de la Liga Estatal de la Florida, clase D, donde nuevamente el timonel era VanDer Meer, y al año siguiente con los Rojos de Savannah de la Liga Suratlántica, clase A, pero al sufrir un tirón muscular fue pasado a los Jefes de Wenatchee de la Liga Noroccidental. A los Rojos de Savannah regresó para jugar 113 partidos en 1959.

A la vez comenzó a jugar con el Cienfuegos en la liga invernal cubana, equipo que contaba como receptor regular al “catedrático” de la posición, Rafael Noble. Joaquín jugó poco en la temporada de su debut, 1957-58, un poco más en las dos siguientes temporadas, sobre todo en la de 1959-60 cuando su equipo se coronó campeón y tuvo la oportunidad de jugar en la Serie del Caribe en Panamá (1960). En esta temporada se consideró que Joaquín no estaba apto aún para cubrir la posición como regular, ya los días de gloria de Noble iban pasando, por lo que los ejecutivos del Cienfuegos trajeron al conocido Dutch Dotterer, anterior receptor regular de los Cubans en 1956, para que fuera el receptor regular del equipo. En la temporada de 1960-61, la que se jugó sin peloteros importados, no había otra opción que darle la posición a Joaquín, quien sin mucho ruido ascendía defensiva y ofensivamente, al extremo de convertirse en baluarte en la victoria de su equipo en el último torneo profesional cubano de béisbol.   A la vez comenzó a jugar con el Cienfuegos en la liga invernal cubana, equipo que contaba como receptor regular al “catedrático” de la posición, Rafael Noble. Joaquín jugó poco en la temporada de su debut, 1957-58, un poco más en las dos siguientes temporadas, sobre todo en la de 1959-60 cuando su equipo se coronó campeón y tuvo la oportunidad de jugar en la Serie del Caribe en Panamá (1960). En esta temporada se consideró que Joaquín no estaba apto aún para cubrir la posición como regular, ya los días de gloria de Noble iban pasando, por lo que los ejecutivos del Cienfuegos trajeron al conocido Dutch Dotterer, anterior receptor regular de los Cubans en 1956, para que fuera el receptor regular del equipo. En la temporada de 1960-61, la que se jugó sin peloteros importados, no había otra opción que darle la posición a Joaquín, quien sin mucho ruido ascendía defensiva y ofensivamente, al extremo de convertirse en baluarte en la victoria de su equipo en el último torneo profesional cubano de béisbol.

Ofensiva JAzcue en profesional cubana

Ofensiva JAzcue en serie del caribe

En la temporada de 1960 a Joaquín se le entregó la posición de receptor de los Cubans. Coincidía que este equipo era dirigido por Tony Castaño, el mismo que dirigía al Cienfuegos en la profesional cubana. Como todos sabemos, en julio de 1960 le fue retirada la franquicia a la Habana y se pasó a Nueva Jersey con el nuevo nombre de Jerseys de Jersey City. Azcúe, después de jugar 97 partidos y batear para .270 fue ascendido a las Grandes Liga en sustitución de Dutch Dotterer, el que bajó al equipo mencionado de clase AAA. Su debut en el circuito mayor fue en el segundo juego de los Rojos de Cinci contra los Cachorros de Chicago en el Wrigley Field el 3 de agosto de 1960. En la alineación de ese partido estaba también el torpedero matancero Leonardo Cárdenas, su compañero también en el Cienfuegos. Azcúe fue situado como séptimo y Cárdenas como octavo. En su primera vez al bate se ponchó con los envíos del zurdo Dick Ellsworth, pero en la cuarta entrada, con corredores en primera y tercera, conectó sencillo impulsor de una de las dos carreras que anotó el Cinci en ese juego, pero que en ese momento sirvió para empatar el desafío. A la tercera vez entregó rolata de out. Ese juego lo ganaron los Cachorros 4-2, victoria de Ellsworth y derrota del derecho Jay Hook.

Terminada la temporada profesional cubana en 1961, Azcúe como otros tantos peloteros buscaron la forma de poder reportar a tiempo a los campos de entrenamiento de sus equipos respectivos. El cienfueguero había sido canjeado a los Bravos de Milwaukee el 1 de diciembre de 1960. Su salida de Cuba fue a través de México, de donde viajó a Vancouver, Canadá, ya que jugaba para los Mounties de Vancouver de la Liga de Costa del Pacífico, clase AAA. Allí lo hizo todo bien, jugó 82 partidos, bateó para .297 y empujó 43 carreras. Mejor aún fue que estando en Canadá consiguió visa de este país y pudo sacar a toda su familia, que incluye padres y hermano, de Cuba a través de Venezuela, proceso que le duró ocho meses.

En diciembre de 1961 Joaquín fue nuevamente canjeado a los Atléticos de Kansas City, uno de los peloteros que pasó a los Bravos en este canje fue el conocido lanzador derecho Bob Shaw, el que lanzara exitosamente para los Tigres de Marianao en la temporada de 1957-58 y en la Serie del Caribe en San Juan de Puerto Rico (1958). Entonces el cubano estaba jugando pelota en la invernal venezolana para los Leones de Caracas.

Con los Atléticos, dirigidos por el experimentado ex-jardinero derecho de los Yankees de Nueva York, Hank Bauer, tenían como receptor regular a Haywood Sullivan, por lo que el cubano estaba en funciones de reserva. Jugó 72 partidos y bateó para .220. El 17 de junio de 1962 bateó de 4-3 contra los Mellizos, juego que su equipo ganó 10-6, pero lo novedoso fue que se robó el home en la parte baja de la cuarta entrada. En las Menores había robado un total de 8 bases, en Cuba ninguna y la primera que se robó en Grandes Ligas fue precisamente la de este juego.

En 1963 Azcúe se pasaba el tiempo sentado en el banco de los Indios, el receptor regular de su equipo era John Romano, hombre de poder, quien al lesionarse le dio la posibilidad a Azcúe de jugar regular por un tiempo. El cubano comenzó bateando hits decisivos que le dieron muchas victorias a su equipo, fue entonces que el columnista Bob Dolgan del Plain Dealer decidió llamarle “El inmortal Joe Azcue”, lo cual recibió objeciones de muchos críticos, ya que consideraban que los inmortales eran peloteros como Lou Gehrig, Babe Ruth, Ted Williams y otros grandes. Así y todo se le quedó ese agradable apodo, que el que suscribe creía le venía por su extraordinaria defensiva, y no es así. Lo interesante de esa temporada de 1963 sucedió el 8 de agosto, en juego contra los Orioles, en juego sin anotaciones de ambas partes, Azcúe robó home nuevamente en la séptima entrada, anotación que decidió finalmente este partido. Diez días después el cienfueguero conectó dos cuadrangulares y empujó 3 para que su equipo derrotara 7-4 a los Medias Rojas de Boston.

Un total de cinco bases robadas en su carrera en las Mayores, dos de ellas de home, es algo curioso e impresionante, máxime que se trata de un hombre corpulento en nada caracterizado por su velocidad en las bases. Cuando escribí el artículo sobre el arte del robo de home, por la cabeza del que suscribe jamás pasó que un hombre como el cienfueguero hubiera hecho esa hazaña.

Canjeado a los Medias Rojas en 1969, una vez más Azcúe era el receptor de reserva, el regular era Russ Gibson, quien se alegró mucho de tener en el banco al cubano. Apenas jugó 19 partidos el cienfueguero en sus dos primeros meses en este equipo. Se cansó de no ser usado y decidió regresar a su casa en Kansas. El director Dick Williams le amonestó y le amenazó con volverlo a canjear, y el cubano le respondió que cuanto antes era mucho mejor, ya que no tenía intenciones de regresar con los de Boston. Fue el 15 de junio cuando fue cambiado a los angelinos, donde las cosas no fueron bien. El cubano entendía que el jefe de operaciones de los angelinos, Dick Walsh, lo subestimaba y no le pagaba lo debido. Solo había dos receptores con promedios mejores al bate en su liga estaban Thurman Munson y Ray Fosse. Azcúe buscaba un aumento de 5 mil dólares, nada realmente. Fue entonces que decidió retirarse para trabajar como vendedor de seguros de vida, además de contribuir a la construcción del Estadio Kauffman, parque de los Reales de Kansas City. Allí vertió hormigón, limpió madera en condiciones de lluvia, nieve y frío. Es bueno resaltar que Azcúe estudió en los EE.UU. durante buena parte de su carrera como pelotero y en esos estudios mucho le ayudó su esposa, Judy, sobre todo en la compresión del inglés técnico.

Cuando Dick Walsh fue reemplazado por Harry Dalton, el contrato de Azcúe con los angelinos fue renovado en enero de 1972. Sabía bien que ya sus años mejores habían pasado y que sería receptor de cambio en el equipo. De todas formas, agradeció este regreso. Como su rendimiento no fue nada bueno, lo mandaron al equipo de Salt Lake City, donde volvió a batear para .319 en 45 desafíos. Los Cerveceros de Milwaukee se dieron cuenta de este resultado y realizaron canje para hacerse de los servicios del cubano. No había forma, se fue de 14-2 y ninguna empujada, así que su cambio al  equipo de Milwaukee de nada valió. En noviembre de ese año fue liberado y entonces los Indios le contrataron como jugador/auxiliar de su sucursal en la Liga Texas, clase AA. Allí fue bateador designado y bateó a sus anchas, .312 con 63 empujadas e integró el Todos Estrellas de la Liga.

El cubano tenía a veces sus problemas con el mascoteo, en 1967 y 1970 fue líder en passed balls en la Liga Americana, en ambos casos con un total de 17.  La introducción de las cámaras en 1967 y sus grabaciones ayudaron a Azcúe a mejorar su defensa detrás del plato. Según él mismo afirmó: “Cuando me sentaba en cuclillas antes de que saliera el lanzamiento, estaba bien. Pero cuando la pelota estaba en camino, usualmente me caía, lo que me impedía moverme si la pelota tocaba tierra, solía sentarme en lugar de poner mi cuerpo hacia delante para que la pelota chocara contra mí”. El cubano supo corregir el problema y tuvo promedio de fildeo de .999 en 1967, a pesar de los PB, y de .996 en 1968, registros que invito a encontrarlos en otros receptores regulares de cualquier circuito profesional o amateur.

Ofensiva JAzcue en la MLB

Lo que a Joaquín no se le podía robar fácil, había que pensarlo, era un reto salirle al robo y lo demostró desde que llegó a las Mayores. En 1960 registró 50% de cogidos robando, en 1966 increíble 62%, en 1967 53%, en 1972, su última temporada, 60%. En 1969 fue el receptor líder en asistencias con 70 en la Liga Americana, anteriormente, en 1963, primero en dobles matanzas en su posición, con 13, y eso que no jugó toda esa temporada regular.

Defensiva en la MLB

Chuck Rosciam ubica a Azcúe como el décimo receptor de todos los tiempos en eficiencia en capturas de robadores de bases. A continuación los 21 primeros de todos los tiempos.

mejores receptores en cs

BR– base robada;   CR- capturas de robo; IRB– Intenciones de robo de base;

Ofensivamente tuvo temporadas aceptables durante el tiempo que jugó para los Indios (1963-69), en lo sucesivo no fue más regular, excepto cuando jugó para los angelinos en 1970. En 1968 fue parte del Todos Estrellas de la Liga Americana, partido en el que se fue de 1-0 al bate (un ponche).

El gran receptor más nunca ha regresado a Cuba, realmente familia no le queda en la tierra que lo vio nacer, aunque se sabe que siguió la pelota cubana de Series Nacionales en una época, la que solía oír por radio. Actualmente vive con toda su familia, que incluye hijos y nietos en Kansas City.

Fuentes

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban baseball- a statistical history, 1878-1961. McFarland / Co. Inc., Publishers. 544 p.

Markowitz David.2015. Joe Azcue. Once upon 1 .406, March 15. https://davidjmarkowitz.wordpress.com/2015/03/15/2015-cleveland-indians-the-unappreciated/jos-azcue/

Nowlin Bill. 2018. Joe Azcúe. SABR.org, Febr 15  https://sabr.org/bioproj/person/6b53d8ae

Rosciam Chuck. 100 Best Catcher CS% Totals http://members.tripod.com/bb_catchers/catchers/100BestCSCar.pdf

Tidyman John H. 2009. Gimme Rewrite, Sweetheart–“: Tales from the Last Glory Days of Cleveland Newspapers. Gray & Co., Publishers, Cleveland, p. 145.

 

Escrito por Esteban Romero, 22 octubre de 2019

 

Torneo de béisbol en los Juegos Panamericanos de Indianápolis (1987)

Los atletas nacen ganadores, nadie nace perdedor
y cuanto antes comprendas esto más rápido puedes
adoptar una actitud ganadora y tener éxito en la vida
.”
Charles R. Sledge Jr. (autor de un manual sobre béisbol)

Amigo Mascot Panamerican Games 1987

No recuerdo equipo de béisbol tan mal dirigido y que haya ganado un torneo, obviamente gracias a la calidad de sus peloteros. Digo lo que vi entonces, nadie sabía quién era el que mandaba en esa selección nacional cubana, ¿Higinio Vélez como director o el técnico principal Miguel Valdés? cuyos errores fueron muchos. Vélez se ganó el puesto de director gracias a la victoria alcanzada por el equipo Serranos en la selectiva de 1987, mientras que Miguel Valdés era una herencia de la época de Servio Borges. No le quito mérito a ninguno, pero ya lo dije, la dirección no estuvo al nivel requerido.

Veamos la selección de este equipo Cuba:

Receptores: Juan Castro y Pedro Medina
Designado: Orestes Kindelán
Cuadro: Alejo O´Reilly, Antonio Pacheco 2B, Giraldo González SS, Omar Linares 3B, Luis Ulacia, Lázaro Vargas.
Jardineros: Víctor Mesa, Luis Giraldo Casanova, Lourdes Gurriel y Jorge García.
Lanzadores: Pablo Miguel Abreu (LZ), Omar Ajete (LZ), Jorge Luis Valdés (LZ), Rogelio García Alonso, Luis Tissert, Euclides Rojas y Lázaro de la Torre.

Como se ve, era un equipo con muchas figuras jóvenes y establecidas. La época de los Capiró, Isasi, Marquetti, Wilfredo Sánchez y otros integrantes casi permanentes del equipo Cuba había terminado. Antonio Muñoz todavía estaba activo, pero ya sus mejores momentos habían pasado.

Lo lógico en este conjunto era utilizar a O´Reilly como inicialista, posición natural del villareño, hombre de poder y aceptable defensa, eso es lo que todos pensaron pero no así el cuerpo de dirección. El invento fue poner a Medina o Casanova en primera, ambos excelentes bateadores, no se pone en duda, pero defensivamente no mejores que O´Reilly en la inicial. La posición del campo corto era para utilizar al muy ofensivo Ulacia y en las postrimerías reforzar la defensa con Giraldo González, aquí tampoco se siguió esa lógica.

Si se llevan siete lanzadores es para utilizarlos a todos, eso es lo razonable, pero no fue así. En realidad trabajaron en exceso cuatro lanzadores, los zurdos y el derecho Rogelio García. El relevista Rojas casi no lanzó, igual fue el caso de Luis Tissert, y de la Torre se fue sin actuación en este torneo.

El rival más difícil de los cubanos era el equipo estadounidense, veamos su composición:

Director: Ron Fraser (de la Universidad de Florida)
Auxiliares: Brad Kelley, Joe Ketchum, Jim Morris, Barry Moss, Jim Walker y Jerry Weinstein.
Receptores: Scott Servais, Larry Gonzales
Cuadro: Tino Martínez, Ty Griffin, Ed Sprague Jr., Steve Hecht, Larry Lamphere (OF), Scott Livingstone, Dave Silvestre.
Jardineros: Mike Fiore, Ted Wood, Rick Hirtensteiner, Donald Guillot.
Lanzadores: Jim Abbott, Chris Carpenter, Gregg Olson, Joe Slusarski, Clyde Keller, Jim Poole y Chris Nichting.

Muchos de estos jugadores universitarios fueron después destacados peloteros en la MLB a partir de 1991. Si no llegaron antes fue precisamente por el hecho de ser mantenidos, varios de ellos, para las Olimpiadas de Seúl (1988).

El resto de los equipos: Aruba, Antillas Holandesas, Canadá, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela. Llama la atención que Aruba haya venido sola y no integrando el equipo de Antillas Holandesas como siempre hizo.

El primer juego del equipo cubano – todos escenificados en el Bush Stadium de Indianapolis, que no deben confundir con el Busch Stadium de St Louis- fue contra Antillas Holandesas, el cual terminó por KO cuando los criollos anotaron 12 carreras. Precisamente De la Torre fue llamado para lanzar la séptima entrada de ese desafío y el habanero se negó, lo que le valió la sanción de no lanzar más en el torneo. No estoy seguro que haya sido enviado de vuelta a Cuba inmediatamente, lo cierto es que no lanzó. El otro aspecto de este juego es tener una “afición” cubana, en las gradas, contraria y ofensiva con los peloteros cubanos. Ya anteriormente he hablado de este tema, y no comparto esa actitud. Son peloteros, no políticos, son también paisanos, por lo tanto, no le veo la ganancia a este show. Esa fue una constante a lo largo de la primera vuelta de este torneo. En la segunda vuelta, esos aficionados tuvieron que calmarse, ya que las autoridades estadounidenses hicieron lo justo, o sea llamarlos al orden.

El siguiente partido fue un tremendo duelo entre el boricua Héctor Gutiérrez y el zurdo Pablo Miguel Abreu. En la misma primera entrada el camarero Antonio Pacheco disparó largo jonrón por el jardín central, única carrera de todo este desafío. En la novena entrada Víctor Mesa hizo un engarce de película, la pelota se lo llevaba claramente, pero corriendo a más no poder le llegó con su guante en mano izquierda extendida.  Vale la pena destacar que la curva en la esquina de afuera de Gutiérrez fue un verdadero calmante para los bates del equipo Cuba.

Los criollos fueron ganando partido a partido hasta que llegó el sábado 15 de agosto, todo el mundo pendiente del enfrentamiento de cubanos contra EE.UU. Ese día Medina jugó primera, mientras que Juan Castro estuvo en la receptoría y Giraldo González como torpedero. El abridor fue el zurdo Jorge Luis Valdés. El equipo Cuba llevaba 33 victorias consecutivas sobre el de EE.UU. en juegos panamericanos. Su última derrota, ya lo describí en otro artículo, fue en Winnipeg (1967).

Los EE.UU. lograron fabricar dos carreras sobre los envíos de Valdés en el primer tercio del partido, el que fue relevado por el derecho Rogelio García, el que lanzó 7 entradas permitiendo 4 imparables y 2 carreras. El equipo norteño abrió con el derecho y futuro bigleaguer Gregg Olson de la Universidad de Auburn, al que Linares y Kindelán castigaron con sendos y largos jonrones, a más de 400 pies, lo que proporcionó ventaja de 4-2. El de Kindelán fue conectado en el cuarto inning y el del Niño en el quinto. Llegó el séptimo inning y EE.UU. fabricó una por jonrón de Ty Griffith, pelotero del Tecnológico de Georgia, al que sus compañeros llamaban Wily Cat (Gato astuto). Griffith le había pedido al director Fraser que lo situara tercero en el orden al bate, pero el timonel le respondió que él estaba para embasarse siempre como primer bate. La realidad es que este pelotero afro-estadounidense fue de lo más dañino que se pueda ver contra sus rivales, y cosas de la vida, él fue uno de los pocos de ese equipo  que no llegó siquiera a jugar en triple A o Grandes Ligas, lo hizo en clases A y AA desde 1989 hasta 1997.

Llegó el octavo, ventaja para el Cuba de una sola carrera, la entrada fue iniciada por Tino Martínez de la Universidad de Tampa con doblete, vino al bate Mike Fiore, pelotero de la Universidad de Miami, otro que no llegó a AAA y Grandes Ligas. Fiore sorprendió a todos con toque por primera, Rogelio y él llegaron casi al mismo tiempo a la almohadilla de primera, se cantó out, el auxiliar de primera Jerry Weinstein protestó la jugada, Rogelio había caído, no se cantó tiempo, Tino entonces anotó. Falló la dirección del Cuba que no reclamó esa jugada, ya que una vez que Weinstein había entrado al terreno, el árbitro estaba en la obligación de parar las acciones. El mismo director Fraser luego dijo que nadie pidió el famoso time. De esa manera se empató el juego a cuatro. Si bien no hubo protesta cubana en la jugada, no es menos cierto que tanto en este juego como en el de la final, hubo más de un árbitro estadounidense impartiendo “justicia”, algo que no se debió permitir o de lo contrario, fifty-fifty, árbitros de ambos países rivales en el partido.

Vino el noveno y entonces el lanzador era Pablo Miguel, quien debió abrir este partido, pero que Vélez se lo guardó a los americanos para el juego decisivo, al parecer, pero no fue así, lo trajo y sacó dos outs, se embasó uno de los bateadores, Larry Lamphere por discutido pelotazo, aprobado por el árbitro boricua Aníbal Rosario. Le llegó el turno al Gato Astuto, bateador ambidextro, por lo que esta vez se paró a la derecha, esperaba recta cuando le vino una curvita elegante que no tardó en enganchar y largar enorme jonrón que decidió el juego a favor de su equipo 6-4. La derrota cayó mal en las filas del equipo cubano. Lourdes Gurriel comentó que todavía quedaba otra vuelta, mientras que el director Fraser dijo que solo se había ganado un juego, buena reflexión. Los peloteros cubanos en acto de cortesía fueron al dugout del equipo adversario para felicitarlos por su victoria, por lo que Fraser dijo: “eso si es clase”.

Júbilo del banco estadounidense con la victoria sobre el Cuba

Júbilo del banco estadounidense con la victoria sobre el Cuba en el primer juego entre ambos equipos

El torneo tenía dos vueltas de todos contra todos y luego los cuatro primeros conjuntos toparían en un breve play off, el primer lugar contra el cuarto y el segundo contra el tercero. Los equipos a enfrentarse fueron Cuba vs Puerto Rico y EE.UU. contra Canadá.

Ese juego contra los Boricuas, el Cuba lo sacó del refrigerador. Puerto Rico llevaba ventaja de 5-4 en lo que sería el final de ese juego, vino fly a los jardines y al jardinero derecho se le cayó la bola inexplicablemente, y ese error fue mortal, el Cuba aprovechó y logró anotar empate y ventaja para llevarse el triunfo 6-5. Lázaro Vargas, a quien tampoco se le dio mucho juego, pudo robar la tercera en ese partido, lo que le abrió luego las puertas para anotar carrera importante para su equipo. Tampoco a los estadounidenses les fue fácil, ya que le ganaron por un pelito a los canadienses, 7-6.

En la disputa de la medalla de bronce, Puerto Rico apabulló 12-2 al equipo de Canadá. Los boricuas contaron con el pitcheo de Wilfredo Vélez, quien ganó 3 juegos y tuvo PCL de 0.86, además de Jesús Feliciano, 2 ganados y 1 perdido, y PCL de 1.80. Ofensivamente Efraín García se encargó de batear a sus anchas, promedio de .500, cuatro jonrones y 16 empujadas.

Llegó el decisivo, Cuba vs EE.UU. Los norteamericanos comenzaron agresivos y anotaron 2 carreras en la misma primera entrada. Cuba no se quedó atrás y descontaba, mientras que sus lanzadores no aguantaban. A la altura del quinto EE.UU. sacaba ventaja de 8-5, llegado el octavo inning el marcador era de 9-8, fue entonces que trajeron al lanzador Cris Howell Carpenter de la Universidad de Georgia (no confundir con otro lanzador, Chris Carpenter que debutó en la MLB en 1997), el que recibió castigo de cinco anotaciones decisivas, con las que Cuba ganaba el desafío 13-8 y el torneo también. En este juego merecen mencionarse otro jonronazo de Kindelán, par de líneas sonadas por Alejo O’Reilly, quien al fin fue utilizado, bateo de Luis Giraldo Casanova y hit de oro de Víctor Mesa que produjo dos carreras en la entrada del castigo a Carpenter. El juego fue ganado por el zurdo Omar Ajete. A pesar de la derrota de Carpenter, se le entregó el MVP de la justa por sus resultados en la eliminatoria. Carpenter terminó con 3 y 1, uno salvado y 0.90 de PCL.

Jonrón de Kindelán en el juego decisivo

Jonrón de Kindelán en el juego decisivo, Ulacia y Luis Giraldo lo saludan a su llegada a home

Líderes de bateo (resultados de la etapa clasificatoria)

C

14

Ty Griffin EE UU
H

16

Efraín García Puerto Rico
2B

6

Bill Bickovski Canadá
3B

2

Omar Linares Cuba
Grez Duce Canadá
HR

7

Orestes Kindelán Cuba
CI

19

Tino Martínez EE UU
Orestes Kindelán Cuba
BR

5

Rick Hirtenstener EE UU
Ave.

.533

Efraín García Puerto Rico
Ajete y la victoria

Ajete festeja la victoria

Líderes de pitcheo

PCL

0.00

Cris Carpenter EE UU
%Ganados

1000

Cris Carpenter EE UU
Joe Slusarski EE UU

El equipo estadounidense mostró su tremenda calidad ofensiva y defensiva, además de buen pitcheo. Dave Silvestri  brilló en el campo corto. Ty Griffith no se cansó de batear y correr, anotó 14 carreras en la clasificatoria; Tino Martínez empujó 19 carreras durante la fase clasificatoria, Mike Fiore bateó .444 y Rick Hirtensteiner para .409. En el pitcheo destacó el zurdo Jim Abbott, 2 ganados y 0 de PCL, Joe Slusarski ganó 3 y PCL de 2.75. Esta fue la base del equipo que para el siguiente año se fortaleció y ganó el torneo de exhibición en las Olimpiadas de Seúl (1988), no sin antes haber perdido nuevamente contra el equipo cubano en la Copa Intercontinental en Parma (1988).

Por los cubanos se destacaron, Omar “Niño” Linares, quien quedó muy cerca del campeonato de bateo .529, con 5 jonrones y 14 anotadas; Kindelán no se quedó atrás, .486, con 8 fuera del parque y 23 impulsadas; L.G. Casanova con .433, 4 jonrones y 12 anotadas; Antonio Pacheco, .429, 3 jonrones y 14 anotadas y Luis Ulacia con .406. En el pitcheo se destacó Pablo Miguel con 2-1, PCL de 1.08, Ajete 2-0 y PCL de 1.10.

Al equipo cubano le sobró calidad, peloteros jóvenes con experiencia que hacían vibrar el aluminio con sus conexiones. Los lanzadores con muchas condiciones, pero todos ellos susceptibles de mejorar en sus presentaciones. La dirección peor no pudo ser. Fue por ello que al regresar a Cuba, la comisión nacional destituyó a Vélez y le entregó la rienda del equipo a José Miguel Pineda, luego sustituido también por Jorge Fuentes. Por cierto, la prensa nacional no tuvo esta vez piedad ninguna con la dirección de este conjunto. Las críticas, todas justas, llovieron y tuvieron su resultado pocos días después en la VIII Copa Intercontinental, organizada en la Habana (1987), de la que hablaremos en otro artículo.

Fuentes

Anon. 1987. Palco 211, Bohemia, ediciones del 14, 21 y 28 de agosto.

Harvey Randy. 1987. The 1987 Pan American Games: United States Snaps Cuban Baseball Team’s 33-Game Win Streak. LA Times, 16 Aug.  https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1987-08-16-sp-1894-story.html

Higgins Will. 2017. Brawlers, provocateurs, even assassins: How Indy became a sports town. IndyStar, Aug 6. https://eu.indystar.com/story/life/2017/08/06/brawlers-provocateurs-even-assassins-how-indy-became-sports-town/463857001/

 

Escrito por Esteban Romero, 23 julio de 2019

El torneo de béisbol de los Juegos Panamericanos de Chicago (1959)

El béisbol es probablemente el deporte mejor documentado.”
Ford C. Frick (1894-1978, periodista y
ejecutivo estadounidense en béisbol)

Venezuela_Juegos_Panamericanos 1959

La ofensiva del equipo Venezuela en el béisbol de los Juegos Panamericanos (1959)

El desempeño en esta competencia del equipo cubano de béisbol fue una verdadera decepción. Los conjuntos cubanos siempre han estado acostumbrados a ganar abiertamente en estas lides. Equipo le sobraba para agenciarse la victoria nuevamente, pero la indisciplina por un lado y la carencia de un director capaz de enderezar la nave cuando se desviaba, dieron al traste con esa posibilidad real.

Veamos la nómina de ese conjunto cubano:

Directores: Alejandro Gómez y Manuel de la Fuente
Receptores: Jorge Torres y Oscar  Flores
Cuadro: Mario González, Rigoberto Bringas, Urbano González, Antonio Jiménez, Pedro Carvajal.
Jardineros: Pedro Chávez, Rafael “Cachirulo” Díaz, Pedro Moré, Tomás Casildo Ramos, Alberto Castillo, Antonio Crespo.
Lanzadores: Orlando Albelo, Alfredo Street, Fernando Sanfeliz, Antonio Rodríguez y Reinaldo  Pérez.

Por razones que desconozco, en este equipo faltaron algunas figuras relevantes del pitcheo cubano, como eran los casos de “Pico” Navarro y Rodolfo Núñez del equipo Artemisa, así como Rolando Pastor. No obstante, Albelo y Street eran lanzadores experimentados, mientras que al campo y en la ofensiva había peloteros de tremenda calidad. Mario González, Papo Carvajal, Pedro Chávez, Urbano González además de Ñico Jiménez y Cachirulo Díaz formaban una buena tanda de bateo, donde igualmente existía velocidad en algunos de sus integrantes.

El famoso comentarista cubano René Molina escribía en aquellos días que las broncas y discusiones, en el bus que transportaba a los peloteros cubanos, eran casi permanentes. A eso se sumaron indisciplinas en el terreno. Una de ellas fue escenificada entre el director Manuel de la Fuente con el villareño Pedro “El Congo” Moré, la que concluyó con la ira de Moré, quien lanzó un bate al público, el que faltó poco para que agrediera a una niña. Las discrepancias internas fueron tantas que al final hubo hasta sustitución de director.

Mientras eso sucedía en el equipo de Liborio, los conjuntos venezolano y boricua venían a morirse en el terreno para llevarse la victoria final.

Venezuela vino dirigida por José Antonio Casanova y su nómina estuvo integrada por:

Receptores: William Troconis, Raúl “Cigarrón” Landaeta (utility)
Cuadro: Eduardo “Tata” Amaya, el futuro bigleaguer Dámaso Blanco (3B), José Flores, Luís Manuel Hernández, Domingo Martín Fumero, Rubén Millán
Jardineros: Lucas Ferreira, Miguel Girón, Francisco “La Manca” López
Lanzadores: José Flores, Enrique Capecchi, Luís Antonio Peñalver, José Pérez, Francisco Oliveros, Manuel Pérez Bolaño y el zurdo Tadeo Flores.

Los juegos se escenificaron en el viejo Comiskey Park de Chicago, sede entonces de los Medias Blancas. El juego inaugural fue a base de EE.UU. contra Puerto Rico, partido que los boricuas se llevaron 9-4. La decisión tuvo lugar en la parte alta de la novena entrada cuando Reinaldo Vázquez disparó jonrón con las bases llenas para sellar el triunfo, primero que obtenía una selección puertorriqueña sobre otro de EE.UU. en competencia internacional.

El primer partido de Venezuela fue también contra los estadounidenses, juego en el que los venezolanos batearon a sus anchas, 16 incogibles, para concluir el desafío 11-6. En el siguiente juego, los venezolanos recibieron una sorpresa inesperada, México los blanqueó 3-0, para así infringirles la única derrota en el torneo. En el siguiente juego, los venezolanos no perdonaron a los lanzadores del Brasil, para vencerlos 14.1.  La receta se repitió sobre el conjunto de Costa Rica, resultado final 14-2.

Cuba por su parte había ganado dos juegos que le valieron para ir a los play off. Precisamente tuvo a Venezuela como su primer adversario y el desafío fue de los mejores de este torneo, ya que los criollos cayeron 6-5 antes los venezolanos.

El siguiente rival de Venezuela fue EE.UU., ya se conocían de la etapa eliminatoria. Nuevamente otro gran juego, con dominio del pitcheo de ambos conjuntos. Venezuela se llevó la sonrisa con resultado de 3-2.

Puerto Rico, por su parte, fue ganando sus juegos para llegar a la gran final contra Venezuela, la que se escenificó en el Wrigley Field, sede de los Cachorros de Chicago, el 6 de setiembre. El lanzador designado por Casanova fue el novato en eventos internacionales, Luis Peñalver, y la selección no le hizo fallar, Venezuela venció a los boricuas con anotación de 6-2, el joven Peñalver dejó a los boricuas en 6 incogibles. Francisco “La Manca” López disparó jonrón sobre los envíos del zurdo Héctor Santiago en este desafío. El receptor Troconis y el infielder Tata Amaya se destacaron igualmente a la ofensiva. El lanzador perdedor fue el boricua y abridor Luis Calderón.

La verdadera estrella del pitcheo venezolano fue José Pérez, el que ganó 2 de las 6 victorias de su equipo. En el caso de Puerto Rico hay que resaltar la ofensiva de Reinaldo Vázquez, líder en jonrones e impulsadas del torneo.

Tabla Final 

Equipo

G

P

Venezuela

6

1

Puerto Rico

5

1

EE UU

4

3

Cuba

2

4

México

3

2

Costa Rica

3

3

Nicaragua

2

4

República Dominicana

2

3

Brasil

0

6

 Líderes Bateo

H

12

Carlos Pizarro Puerto Rico
2B

5

Roberto Coto México
3B

3

José Flores Venezuela
HR

2

Reinaldo Vázquez Puerto Rico
Alan Hall EE UU
CI

10

Reinaldo Vázquez Puerto Rico
Ave.

.500

Irmo Figueroa Puerto Rico

                                 Líderes pitcheo

PCL

0.69

Charles Davis EE UU
%Ganados

1000

Mauro Ruíz México
Manuel Pérez Venezuela
Luis Peñalver Venezuela

En lo que respecta al equipo Cuba, logró 2 victorias en la etapa de clasificación y cayó ante los 3 adversarios del play off, para así quedar en cuarto lugar de la justa. Dos peloteros se destacaron, los conocidos Pedro Chávez, quien bateó para .556, mientras Urbano González lo hizo para .351.

Pedro Chávez y Urbano González

Pedro Chávez y Urbano González

En el equipo norteamericano estaba un futuro miembro del Salón de la Fama, el robador de bases Lou Brock, el que se fue de 10-1 en el torneo.

Fuentes

Anon. 1959 La hazaña del Oro Panamericano en Béisbol. Orgullos Venezolanos. http://orgullosvenezolanos.blogspot.com/2012/09/1959-la-hazana-del-oro-panamericano-en.html

ABN. 2019. Hace ya 50 años de la llamada última gran proeza del beisbol aficionado nacional. http://beisbolysoftbol.com/noticia.php?97

Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1959_Pan_American_Games

Ramos Raúl. 2019. Hace 60 años de cuando Venezuela y Puerto Rico hicieron historia. Conlasbasesllenas.com. https://conlasbasesllenas.com/hace-60-anos-de-cuando-venezuela-y-puerto-rico-hicieron-historia/

Secades Eladio. 1959. Firmamento deportivo. Bohemia, mes de agosto.

 

Escrito por Esteban Romero, 25 setiembre de 2019

 

Torneo de béisbol en los Juegos Panamericanos de México (1955)

El deporte tiene el poder de transformar el mundo.”
Nelson Mandela (líder sudafricano, 1918-2013)

Poca o ninguna divulgación tuvieron los juegos panamericanos de 1955 en Cuba. La delegación nacional era de pocos competidores, al parecer el Estado no tenía dinero para pagar a aquellos aptos para asistir a esta cita. Había, eso sí, dinero para robar y poner en bancos en el exterior.

La prensa de la época hablaba poco o nada de estas competiciones. Hubo béisbol, pero sin Cuba, por lo que la calidad del torneo no es que fuera de mucho brillo. Entonces eran aficionados o amateurs, y Cuba tenía los mejores en esta categoría a nivel mundial.

Los juegos se efectuaron en el Estadio del Seguro Social de Ciudad México a partir del 13 de marzo. Los equipos asistentes fueron EE.UU., República Dominicana, Venezuela, Antillas Neerlandesas y el anfitrión, México.

El equipo de República Dominicana logró un excelente desempeño para alzarse con el triunfo. Este conjunto fue dirigido por Fernando “Bolo” Vicioso y en su nómina contó con dos futuros destacados bigleaguers, el jardinero Felipe Alou y el infielder Julián Javier. Domingo Vargas fue el más destacado al bate por los dominicanos al lograr el campeonato de bateo con promedio de .453 y conectar 16 imparables. Fabio Fiallo conectó 4 dobles para co-liderar este departamento. Pedro Pablo Tineo encabezó las anotadas (13) y las robadas (5). Rafael Quezada Sr. fue el lanzador estrella del conjunto, al lograr 3 victorias y propinar 18 ponches. La nómina de este equipo campeón aparece a continuación.

Director: Fernando Vicioso
Auxiliares: Manuel Henríquez y Horacito Veras

Receptores: Manuel Infante y Teodoro Rodríguez.
Cuadro: Pedro Pablo Tineo, Julián Javier, Domingo Vargas, José A. Capellán, Carlos Dore, Fabio Fiallo.
Jardineros. Felipe Alou, Roy Donald, Miguel Marcelino, Wilfredo Echevarría.
Lanzadores: Rafael Quezada, Manuel Valdespino, Miguel Aurich Frómeta, Atilano Domínguez, Rafael Andujar, Luis Enríquez.

Alou y Javier.png

La medalla plateada fue a manos del conjunto estadounidense, donde los destacados fueron Jim Temp de la Universidad de Wiscounsin, co-lider en dobles (4) y encabezó las empujadas (14), marca que empataba la lograda por el cubano Ángel Scull en los Panamericanos de Argentina (1951). Estos registros permanecieron por largo tiempo hasta que Orestes Kindelán y Tino Martínez empujaran 32 carreras en los Panamericanos de Indianápolis (1987). El jardinero Jerry Schoonmaker fue líder en jonrones (3). Terminados los juegos, este pelotero fue firmado por los Senadores de Washington, con los que debutó en la misma temporada de 1955. Luego fue reclutado para servir en el ejército en Corea del Sur, y regresó al juego en 1957, con pobre registro al bate de .087, suficiente para darle de baja definitiva. Otros futuros bigleaguers en este equipo fueron los lanzadores Carl Thomas y Bill Lure.

Posición Selección

Ganados

Perdidos

1 República Dominicana

6

2

2 Estados Unidos

5

3

3 Venezuela

4

4

5 México

4

4

8 Antillas Neerlandesas

1

7

El conjunto venezolano jugó para .500 y se llevó la medalla de bronce. En su nómina estaba el infielder Elio Chacón, hijo del pelotero-manager cubano Pelayo Chacón. Como se sabe, Elio jugó con los Cubans en la Liga Internacional y más tarde con los Rojos de Cincinnati en las Grandes Ligas.  El bateador venezolano más destacado fue José Matos, que logró igualmente co-liderar el departamento de dobles con 4.

Elio Chacón

México también jugó para .500, pero perdió su juego particular con Venezuela, de esta manera perdió la medalla de bronce. Jorge Chico robó 5 bases y co-lideró este departamento con el dominicano Pedro Pablo Tineo.

Por Antillas Neerlandesas, el sotanero del evento, se destacó la labor del lanzador Juan Julián, quien trabajó en 23 entradas.

 

Escrito por Esteban Romero, el 6 de setiembre de 2019, con información extraída de Baseball-reference-com, Bohemia de 1955 y Wikipedia.com

Masaichi Kaneda, el mejor lanzador en la historia del béisbol japonés

Kaneda lanzó permanentemente para un equipo de bodega.”
Paul Gillespie (periodista de béisbol)

Masaichi Kaneda 2

Cuando se habla de grandes lanzadores siempre nos viene a la mente las grandes figuras de la MLB. El que suscribe siempre recuerda los nombres de Bob Feller, Warren Spahn, Whitey Ford, Don Newcombe, Sandy Koufax, Billy Pierce, Frank Lary, Robin Roberts y otros muchos más. Si se habla del béisbol japonés, inmediatamente salta el nombre de Hideo Nomo, aunque nunca se olvida al submarino Hideo Furuya, aquel que sostuvo tremendo duelo con José Antonio Huelga en el Campeonato Mundial de Managua (1972).

Ha habido otros muchos lanzadores nipones que hemos podido ver con frecuencia en la MLB. Entre ellos Daisuke Matsuzaka, aquel que logró vencer al equipo Cuba en la primera ronda de los Juegos de Atenas (2004) y luego en el Clásico de 2009. Además de  destacados como Yu Darvish, Masahiro Tanaka, Takashi Saito, Masanori Murakami, Yoshihisa Hirano, Tomokazu Ohka, Hideki Okajima y otros más.

Sin embargo, la pelota nipona no era muy conocida en las décadas de los 50 y 60, su primera aparición en evento internacional fue en el Campeonato Mundial de Managua (1972), y fue ahí que todos los expertos reconocieron la calidad de sus peloteros, sobre todo sus lanzadores.

La escuela japonesa de pitcheo no es igual a la de la MLB. Hay muchas diferencias en entrenamiento y preparación, además de formas de lanzamiento. El estilo submarino ha sido una forma muy usada por varios lanzadores nipones. En EE.UU. los ha habido y los hay submarinos, pero no es una forma de pitcheo muy popular entre los lanzadores norteamericanos.

Cipango, como así le llamaban antes a Japón, fue descubierto por el portugués Fernao Mendes Pinto en 1554, mientras que su béisbol se comenzó a practicar desde 1870, deporte introducido en este país por profesores estadounidenses. Todos sabíamos que existía el béisbol allí, pero no se llegaba a conocer todas sus virtudes y defectos. Conocimos mucho sobre su jonronero Sadaharu Oh, pero no tanto sobre sus grandes lanzadores en el pasado, los que no llegaron a lanzar en Occidente.

Hecha esta introducción, pasamos a hablar de quien se considera como el mejor lanzador en la historia del béisbol japonés. Su nombre es Masaichi Kaneda, al que popularmente llaman “El emperador”.

Kaneda es hijo de padres coreanos, nació el 1 de agosto de 1933 en Aichi, región de Chubu, cuya capital es Nagoya. Su nombre inicial fue coreano, Hyung-Hong Kim, el que posteriormente cambió por el actual Masaichi Kaneda. En su niñez y juventud creció jugando béisbol y desarrollando un cuerpo que alcanzó la altura de 6 pies. La mejor arma de este lanzador zurdo fue una recta con alta velocidad, de cuatro costuras, y posteriormente desarrolló una curva, esa que lleva agarre de curva y se lanza como una slider, la que llaman slurve.

Con 17 años cumplidos Kaneda abandonó sus estudios de escuela superior para firmar con las Golondrinas de Kokutetsu, que hoy se llaman de Yakult. Los entrenadores se dieron cuenta que el joven lanzador adolecía de una deficiencia muy común en los pitchers jóvenes, continuamente wild, incapaces de poner un strike debidamente. Esto obligó a que el joven Kaneda trabajara incesantemente para lograr el debido control. Me habría gustado saber qué hizo para corregir ese descontrol.

No obstante, los bateadores le temían, al lanzar un verdadero rayo a la goma, a veces de forma descontrolada, no eran muchos los capaces de pararse confiadamente a batearle. Un pelotazo de Kaneda podía ser mortal. Era tanta la velocidad, que en 1950 un árbitro paró las acciones en un juego contra los Tigres de Hanshin para comprobar que Kaneda lanzaba a la distancia correcta desde el montículo.

Kaneda tenía que hacer su trabajo bien, no podía permitir muchas libertades al contrario. Las golondrinas hacían honor a su nombre a la hora de batear y con el poco apoyo que recibía Kaneda, no era que pudiera confiar mucho en una victoria. En su debut, en 1950, ganó 8 y perdió 12, PCL de 3.94 y 143 ponches propinados. En 1951 ganó 22 y perdió 21, en 1952 ganó 24 y perdió 25. Fue en 1953 que pudo lanzar para promedio superior a .500 al ganar 23 juegos. En 1954 volvió a ganar 23 pero perdió igual cantidad. En lo sucesivo hasta 1966 su promedio fue superior a .500, con temporada de 30 ganados en 1963. En 1955 ponchó a 355 bateadores. La única temporada adversa en sus últimos años fue en 1966 cuando ganó 4 y perdió 6 de 19 desafíos en que lanzó. Su retiro llegó terminada la temporada de 1969.

Sus totales fueron 400 ganados, entre ellos 82 lechadas, y 298 perdidos, 4490 ponches, 1808 bases por bolas, PCL de 2,34 y WHIP de 1,073. Numeritos que se escriben fácilmente, pero muy difíciles de lograr en cualquier pelota del mundo. Los expertos entienden que Kaneda habría ganado 360 juegos de haber lanzado en la MLB.

Fuentes

Albright J. Summarized Cases for Cooperstown of Six Great NPB Pitchers. Baseball Guru.com. http://baseballguru.com/jalbright/analysisjalbright37.html

Baseball-reference.com. Masaichi Kaneda. https://www.baseball-reference.com/register/player.fcgi?id=kaneda002mas

Bjarkman P. 2005. Diamonds Around the Globe: The Encyclopedia of International Baseball. Greenwood, 652 p.

Gillespie Paul. 2012. Masaichi Kaneda: The Emperor. From deep right field, 28 jun. http://fromdeeprightfield.com/masaichi-kaneda-the-emperor/

Griggs Lee. 1963. The winningest Japanese. Vault, Aug. 19. https://www.si.com/vault/1963/08/19/595755/the-winningest-japanese

 

Escrito por Esteban Romero, 13 setiembre de 2019

Las cadenas más largas de escones por lanzadores en el béisbol de Cuba, la MLB y otros países

El pitcher más experimentado adquiere confianza en
su equipo y n
o trata de hacerlo todo por su cuenta.”
Burleigh Arland Grimes (ex-lanzador en Grandes Ligas,
famoso por ser el último en lanzar la bola ensalivada)

Hay temas fascinantes, el jonrón sin dudas atrae a todos, pero el pitcheo es otra área de importancia, a mi entender, la esencial para ganar juegos.

Históricamente ha habido lanzadores de tremendo talento, lo que unido a su entrenamiento y preparación, les ha dado el dominio deseado sobre los bateadores rivales. Un lanzador que no deja anotar al contrario, es toda una maravilla, aún más si lo hace de forma consistente, colgando ceros tras ceros, lo cual da confianza que la victoria se puede lograr con un poco de esfuerzo ofensivo.

En la pelota cubana todos recuerdan la cadena de ceros que logró el miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, el gran José de la Caridad Méndez. El matancero tejió cadena de 45 ceros consecutivos a partir del 15 de noviembre de 1908, de ellos 25 a costa de los Rojos de Cincinnati, hasta el 24 de diciembre del mismo año, día en que su racha fuera rota por el Habana de la Liga Cubana. En uno de los juegos contra el Cinci, el Diamante Negro retiró a los primeros 25 bateadores por su turno, pero un machucón,  cuarto de libra de hit según la nomenclatura ocurrente del difunto comentarista y narrador Rubén Rodríguez, le rompió el cero hit y juego perfecto.

Jose-de-la-C.-Mendez

José de la Caridad Méndez

En el béisbol cubano amateur el hombre más famoso en cadenas de escones lo fue el zurdo villaclareño Ángel “Catayo” González del Deportivo de Matanzas, el que comenzó su seguidilla de escones el 26 de julio de 1944 en juego contra el Marianao de la Unión Atlética Amateur, al que venció 4-1, carrera anotada por el adversario en el primer inning. El 4 de agosto venció a sus vecinos de Cárdenas 9-0, el 11 de agosto al Hershey 2-0, el 19 de agosto al Pinar del Río 10-0, el 26 de agosto al Santiago de las Vegas 4-0, el 1 de setiembre al Teléfonos 3-0, más dos escones al Artesanos el 8 de setiembre. En toda esta trayectoria, Catayo permitió 40 hits, sólo en el juego contra el Santiago permitió algunas libertades, ya que le batearon 11 incogibles. Fueron cinco lechadas consecutivas y un juego de 8 entradas seguidas libre de carreras.

Ángel "Catayo" González

Ángel “Catayo” González

La racha de Catayo se convirtió en patrón de excelencia de pitcheo de la pelota amateur cubana. Siempre se habló de esta hazaña en la pelota de Series Nacionales. Sin embargo, hay una racha que tampoco superaron los lanzadores de Series Nacionales, fue la que tejió un joven lanzador zurdo de nombre Félix González García, oriundo de Caonao, actual provincia de Cienfuegos, el que se inició en el béisbol con la edad de 11 años, después jugó juvenil con el Taguasco, donde presentó credenciales para convertirse en una lanzador ganador. Luego integró el equipo Remington de Jatíbonico, entonces provincia de Camagüey, donde blanqueó al equipo de Zulueta en juego que se prolongó 18 entradas y concluyó 2-0. A la edad de 18 años, en 1960, comenzó a lanzar para el Círculo Artesanos, con el que logró una cadena de 50 ceros consecutivos en 1960. La que tejió con lechadas consecutivas sobre los Caribes de la Universidad, el Regla, Teléfonos, Liceo de Güines, luego tiró 8 escones contra el Cubanaleco y el 28 de agosto otros 5 escones sobre el Artemisa. Su racha se malogró cuando su equipo enfrentó al Teléfonos y el jardinero Bernardo Salas, en la segunda entrada, toreó un fly inocente, que sirvió para un doblete injusto, a continuación vino otro batazo al que otro jardinero le partió mal, lo que provocó la anotación. Félix es todo un desconocido en la actualidad, pues sepan que en la pelota amateur y aficionada su seguidilla de 50 escones clasifica como segunda en Cuba de todos los tiempos. El cienfueguero lanzó en la II Serie Nacional (1962-63), vistiendo la franela de los Industriales. Entonces Ramón Carneado lo utilizó en 3 juegos, siempre como relevista, lanzó 5.2 inn., permitió 3 limpias, 2 bases y propinó 1 ponche. Después de eso no se supo más de él.

Félix González lanzador Artesanos 2

Félix González García

El derecho Orlando Valdés del Liceo de Güines, con solo 18 años también, logró lanzar 7 lechadas  en 1957, pero no hubo seguidilla de escones que superara la alcanzada por Catayo y luego la de Félix González en 1960. Valdés lanzó 37 escones seguidos hasta que el Bancario le anotó carrera, y luego inició otra nueva seguidilla de 27.2 innings. Entre sus víctimas estuvieron los equipos Profesionales, Ferroviario, Fortuna, Liceo de Madruga, Sociedad Martí del Wajay, San Carlos y el potente Cubanaleco, como para que no quedara dudas de su calidad. Valdés ganó un total de 10 juegos.

Orlando Valdés

Orlando Valdés en acción

En Series Nacionales, la primera seguidilla de escones fue de 42 y la logró el reglano Manuel Hurtado. Años más tarde, en la XI Serie Nacional (1971-72), el zurdo tunero Eliécer Velázquez, lanzador del equipo Mineros, rompió el record de Hurtado y estableció uno nuevo cuando extendió su cadena de escones hasta 46,1, racha que quedó trunca en febrero de 1972, cuando Silvio Montejo de los Azucareros le conectara jonrón. En esta hazaña Velázquez logró cinco lechadas.

Hurtado y Eliécer

El record de Eliécer fue roto por otro zurdo, el pinareño Maximiliano Gutiérrez Martínez. Su seguidilla comenzó con lechada sobre el Habana el 27 de diciembre de 1977, le siguieron la Isla (juego de 11 entradas), Metropolitanos, Granma y Henequeneros. Lo interesante fue que el conjunto de Santiago de Cuba, al que Maximiliano había dominado bien, le cayó a palos en el mismo primer inning. Regresó a Pinar, donde lanzó otras dos lechadas consecutivas a costa del Matanzas y Mineros. Así que lanzó 6 lechadas con una entrada fatídica intercalada. Todo eso aconteció en la XVII Serie Nacional (1977-78), la que Vegueros ganó guiados por José Miguel Pineda. La marca resta como record de escones en series nacionales, la que pasarán muchos años, como dice la canción, para que alguien la logre romper.

En Campeonato Mundial, el lanzador nicaragüense José Ángel “Chino” Meléndez elaboró una cadena de 27 escones en sucesión, producto de tres lechadas, en el marco de la justa de 1939, efectuada en el Estadio La Tropical. Así y todo, el equipo Cuba se llevó el cetro del certamen.

En la invernal venezolana, la más larga cadena de escones fue implantada por el derecho Mike Hedlund del equipo de la Guaira, quien lanzó 38 escones consecutivos del 13 de octubre al 11 de noviembre de 1969.

Melendez, Hedlund, Rehm.png

En la pelota dominicana, el zurdo Vic Rehm, lanzador zurdo de ligas menores en las décadas de los 50 e inicios de los 60, logró 41 escones consecutivos con las Estrellas Orientales en la temporada de 1958-59. Rehm concretó esta seguidilla el 27 de noviembre de 1958.

En Grandes Ligas hay mucha historia en este renglón del pitcheo. La primera cadena larga fue implantada por Cy Young de los Medias Rojas, al lanzar 45 escones entre el 25 de abril y el 17 de mayo de 1904. Meses después el zurdo Doc White de los Medias Blancas de Chicago empataba la marca en el período del 12 al 30 de setiembre de 1904. El derecho Jack Coombs rompió este record cuando lanzó 53 entradas libres de carreras entre el 5 y 25 de septiembre de 1910. Tres años después el legendario Walter Johnson establecía nuevo record, 55.2 escones lanzados entre el 10 de abril y el 14 de mayo de 1913, marca a la cual se le acercaron algunos lanzadores, como Carl Hubbell de los Gigantes (45.1 del 13 de julio al 1 de agosto de 1933), Sal Maglie de los Gigantes (45 escones del 16 de agosto al 4 de setiembre de 1950) y Bob Gibson de los Cardenales (47 escones del 2 al 26 de junio de 1968).

Young, Coombs y Johson.png

Tanto le trataron de dar a la marca de Johnson hasta que el derecho Don Drysdale de los Dodgers logró implantar un nuevo record de 58 escones, lanzados entre el 14 de mayo y el 8 de junio de 1968, temporada que debe haber sido muy entretenida viendo a Gibson y a Drysdale atacar al record de Walter Johnson. Pasaron 20 años hasta que otro Dodger, el derecho Orel Hershiser, uno de los actuales narradores-cronistas de esta franquicia por la TV, tejiera cadena de 59 escones entre el 30 de agosto y el 28 de setiembre de 1988, último año en que los Dodgers ganaran la serie mundial coincidentemente. En los últimos tiempos, el derecho Zack Greinke con los Dodgers logró cadena de 45.1 escones entre el 18 de junio y el 26 de julio de 2015, pero se quedó corto.

Drysdale y Hershiser.png

No piense amigo lector que Hershiser es el que más escones consecutivos lanzó en la historia del béisbol. Ese lugar cimero le corresponde a un lanzador nipón, el zurdo Masaichi Kaneda, quien logró seguidilla de 64.1 escones en 1958, record aún vigente en La Liga Central de Japón. Kaneda, del cual escribiremos dentro de poco, es reconocido como el mejor lanzador en la historia de la pelota japonesa.

Masaichi Kaneda

Masaichi Kaneda

Fuentes

Albright J. Summarized Cases for Cooperstown of Six Great NPB Pitchers. Baseball Guru.com. http://baseballguru.com/jalbright/analysisjalbright37.html

Anon. 2013. Jose Caridad Mendez / Biografia. Béisbol 007. https://beisbol007.blogia.com/2013/033004-jose-caridad-mendez-biografia.php

Anon. 2011. Andrés Fleitas. Béisbol 007. https://beisbol007.blogia.com/2011/122007-andres-fleitas-biografia-8207-.php

 Batista Juan Emilio. 2013. Duelo en la familia beisbolera: Falleció Eliécer Velázquez Alonso. Jebcuba. http://jebcuba.blogspot.com/2013/10/duelo-en-la-familia-beisbolera-fallecio.html

Bjarkman P. 2005. Diamonds Around the Globe: The Encyclopedia of International Baseball. Greenwood, 652 p.

Blanco González Victor Manuel. 2016. Maximiliano Gutiérrez, 39 años de un récord. Guerrillero 1 junio. http://www.guerrillero.cu/deportes/180-maximiliano-gutierrez-39-anos-de-un-record.html 

Griggs Lee. 1963. The winningest Japanese. Vault, Aug. 19. https://www.si.com/vault/1963/08/19/595755/the-winningest-japanese

Hernández Lou. 2011. The Rise of the Latin American Baseball Leagues, 1947-1961: Cuba, the Dominican Republic, Mexico, Nicaragua, Panama, Puerto Rico and Venezuela. McFarland & Co. Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina & London. 412 pp

Secades Eladio. 1957 y 1960. Firmamento deportivo. Bohemia, números del mes de agosto y setiembre.

Vázquez Dubler. 2013. El coloso desconocido del béisbol cubano. Miesquinacaliente. https://miesquinacaliente.wordpress.com/2013/10/03/el-coloso-desconocido-del-beisbol-cubano-2/

Weinrib Ben. 2019. Hyun-Jin Ryu’s scoreless streak is nearing historic territory. Yahoo Sports, 20 mayo. https://es-us.deportes.yahoo.com/hyun-jin-ryu-scoreless-streak-31-innings-053625585.html?

 

Escrito por Esteban Romero, 10 setiembre de 2019

La joya de pitcheo de Justin Verlander el 1 de setiembre (2019)

Lanzar un juego de 0 hit, 0 carreras es algo muy
raro, más raro aún es lanzar más de uno
.”
Sarah Langs (comentarista de MLB.com)

Justin Verlander

Justin Verlander

Vaya coincidencia, me dispuse a ver el juego de los Astros contra los Azulejos el 1 de setiembre de 2019, con el interés de ver batear al joven tunero Yordan Álvarez, a quien he visto muchas veces pero en juegos condensados de la MLB, esos que nos permiten ver las jugadas principales de seis o siete juegos diarios en poco tiempo. El hecho que lanzara Justin Verlander elevaba igualmente el interés, a quien he visto lanzar desde que se inició en 2006. Entonces lo hacía para los Tigres, equipo que en las temporadas de 2004 y 2005, había hecho una pobre demostración. De la noche a la mañana los felinos cambiaron en 2006, llegaron a la Serie Mundial, y su estrella del pitcheo fue el novato del año, Justin Verlander.

Lanzar un juego de cero hits cero carreras no es cosa fácil, hay quien dice que sale con un poco de suerte. Realmente ha habido lanzadores muy estelares en las Mayores que jamás lograron un juego de este tipo. Fueron los casos de Grover Cleveland Alexander, Kid Nichols, Lefty Grove, Early Wynn, Steve Carlton, Don Sutton, Greg Maddux y Roger Clemens. “Lefty” Carlton tiró 6 juegos de un hit, no tuvo suerte realmente. Whitey Ford lanzó cuatro juegos consecutivos de un hit en 1955, tampoco la dicha le acompañó. Robin Roberts fue dominante, no era lanzador que buscara el ponche, todo lo contrario, dominaba obligando al bateador adversario a roletear o conectar pop fly, pero tampoco lanzó juego de este tipo. No obstante, nadie le puede quitar el mérito a todos estos estelares.

Hay un total de 35 lanzadores que han logrado lanzar más de un juego de 0 hit 0 carreras en las Grandes Ligas. Entre los más destacados están Nolan Ryan, con 7 juegos; Sandy Koufax, con 4; y luego vienen con 3, Larry Corcoran, lanzador del siglo XIX, Cy Young, Bob Feller y el más reciente, Justin Verlander.

Con dos juegos de este tipo, la lista es más grande, entre los que se encuentran Adonis Terry (1886 y 1888), Warren Spahn, Jim Bunning, Allie Reynolds, Johnny Vander Meer (logrados de forma consecutiva en 1938), Virgil Trucks, Addie Joss, Christie Mathewson, Carl Erskine, y más reciente Homer Bailey, Jake Arrieta, Hideo Nomo, Randy Johnson, Max Scherzer, Tim Lincecum y Mike Fiers entre otros.

Es cierto que la suerte debe acompañar al lanzador, a cualquier bateador se le puede ocurrir tocar la bola y con eso romper la hazaña, otro bateador puede conectar mal y sacar un batazo extraviado en territorio de nadie. Todo eso puede acontecer, aunque el 1 de septiembre de 2019 se observaba a un Verlander muy crecido, con dominio de sus lanzamientos, poniendo cada uno donde más le duele al bateador, inteligencia en su administración, y el empeño del pitcher, algo que se apreciaba en sus ojos cada vez que ejecutaba un lanzamiento.

Verlander combinó en este juego cinco tipos de lanzamiento. El más utilizado fue su recta de 4 costuras, la que promedió 94 MPH con una máxima de 97. Me asombró verle lanzar a esa velocidad máxima en los dos últimos innings del juego. De esas rectas, un total de 65.3% fueron strikes. Le siguió la slider, con velocidad promedio de 87.7 MPH, de esas un 60% fueron strikes. La tercera fue la curva, con 79.4 MPH y 33.3% strikes. Varias veces tiró curvas con conteo de dos strikes del bateador, las que terminaban con éxito y con ponche. Los otros lanzamientos fueron el cambio (85.9 MPH) y la splitter (88.1 MPH). Terminada la octava entrada, había realizado más de 100 lanzamientos, de los 120 que totalizó en todo el partido.

Lanzó en perfecta sincronización con su receptor, el venezolano Robinson Chirinos. Otro aspecto fue la tranquilidad con la que siempre lanza, completa un ponche, se vira por unas décimas de segundos, es como si digiriera lo logrado, y vuelve a la carga. Que nadie piense que Verlander es de los que da largos paseos, nada de eso, cuando lanza se le ve totalmente concentrado en el bateador y en las señas del receptor.

Este juego es una joya y verdadera lección para la cantidad de aprendices de pitcheo que existen actualmente, incluida la MLB. Control y velocidad sobre los lanzamientos, astucia para combinarlos y situarlos en zona de strike o en zona de duda, concentración y tranquilidad en el trabajo que realiza. Bien harían en distintos equipos utilizar el video de este juego a manera de instrucción.

Por el dominio que ejerce Verlander, se ha ganado el apodo de Thanos, un supervillano ficticio que apareció en los cómics de Marvel Comics en las tiras del Invencible Hombre de Hierro en 1973. Interesante que este lanzador haya logrado su segundo y tercer juego de cero hit sobre los bateadores de los Azulejos, en ambas ocasiones en el parque de este equipo en Toronto. La primera vez ocurrió el 7 de mayo de 2011.

En cuanto a su carrera, no cabe duda que será un próximo miembro del sitial de honor en Cooperstown después de su retiro. El oriundo de Virginia- graduado de la Universidad Old Dominion, donde este aficionado ha tenido el honor de dar dos charlas técnicas en el pasado, nada que ver con el béisbol- tiene ya en su carrera un acumulado de 221 victorias y 128 derrotas, con PCL de 3.34 y WHIP de 1.14. Con 36 años cumplido está en una excelente temporada y con registros superiores a los alcanzados en la temporada de 2006 cuando fue escogido novato del año de la Liga Americana.

Fuentes

Baseball-reference.com

Langs Sarah. 2019. Verlander´s 3 career no-hitters. MLB.com, 1 sept. https://www.mlb.com/news/pitchers-with-multiple-no-hitters

Brooksbaseball.net.

 

Escrito por Esteban Romero, 2 setiembre de 2019

Torneo de béisbol de los I Juegos Panamericanos (1951)

“Todo lo que necesitas en esta vida es confianza y
perseverancia,
entonces el triunfo será seguro.”
Mark Twain (1835-1910, orador y
humorista estadounidense

Un poco para vivir de las glorias pasadas del llamado béisbol aficionado, se hará un recordatorio de los varios torneos de béisbol en el marco de estos juegos del pasado. Anteriormente se ha hablado en otros artículos sobre los torneos de béisbol de Sao Paolo 1963 y Winnipeg 1967.

Algunos cronistas deportivos se han quejado, con mucha razón, de la carencia de información y estadisticas del béisbol en estos primeros juegos. Lamentablemente estas competencias coincidieron con la Serie del Caribe de 1951, por lo que en Cuba, al menos, nadie iba a prestar mucha atención a lo que sucediera en Buenos Aires, sede para nada beisbolera. Revisada parte de la prensa de la época, poco es lo que se encuentra y es, por lo tanto, lo que aquí se ofrece.

Este torneo se efectuó en los días del 27 de febrero al 6 de marzo de 1951, con la participación de ocho conjuntos, dos de ellos entonces sin tradición en el béisbol, como fueron Brasil y el anfitrión Argentina.

El equipo cubano estuvo integrado por los siguientes peloteros:

Director: Fabio de la Torre.
Receptores: Mario Díaz y Argelio Brito
Cuadro: Juan Izaguirre, Derubín Jacomé, Osvaldo Orgalles, Jorge Silva, Leonardo Seijo
Jardineros: Ángel Scull, Juan Vistuer, Gilberto Delgado, Aurelio Herrera
Lanzadores: Juan Ravelo, Nelson Campbell, Gustavo “Reglanito” Martínez, Luis Fiuza y Celso Oviedo.

Ángel Scull

Usualmente los equipos Cuba amateurs hasta esa fecha eran a base de peloteros de la Unión Atlética Amateur, la que tenía una especie de apartheid con los peloteros negros cubanos, por lo que la presencia de Ángel Scull, oriundo de Manguito (Central Mercedes), Matanzas, en el equipo Cuba fue la cuarta vez que un pelotero afrocubano lo integraba. Anteriores a Scull fueron el receptor Carlos Colás en 1940, Rafael Villa Cabrera en 1941 y otro matancero, Edmundo Amorós, en los VI Juegos Centroamericanos, efectuados en Guatemala (1950).

Este conjunto solo tuvo una piedra en su camino a la victoria y fue la derrota infligida por el conjunto de Venezuela, la cual obligó a que los equipos de EE.UU. y Cuba, abrazados en la cima, decidieran el campeón en juego extra. El conjunto americano, cuya nómina aparece incompleta, fue en realidad el equipo de la Universidad de Wake Forest y no una selección nacional:

Director: Taylor Sanford
Receptor: Alton “Tunney” Brooks
Jardineros: Frank Wehner, Junie Floyd, Ellsworth “Kay” Rogers
Cuadro: Bob Colufti, Jack Stallings, Wiley Warren, Jack Liptak
Lanzadores: Stanley Johnson, Don Woodlief, Max Eller, Dick McCleney

En ese último juego, efectuado el 6 de marzo, el equipo Cuba dispuso con todas las de la ley de los norteños con anotación de 8-1. El promedio de asistencia a los juegos de béisbol efectuados siempre estuvieron alrededor de 4000 aficionados, cifra que se duplicó cuando se enfrentaron cubanos y norteamericanos. La tabla 1 detalla las posiciones finales de los equipos.

Tabla 1. Clasificación final

Equipo

G

P

Medalla

Cuba

6

1

Oro

EE.UU.

5

2

Plata

México

5

2

Bronce

Nicaragua

4

3

Venezuela

4

3

Colombia

3

4

Brasil

1

6

Argentina

0

7

Juanito Izaguirre de Cuba resultó ser co-líder en hits (13) empatado con Israel Arredondo de Venezuela, éste último fue el líder en dobles de la justa. Cinco jugadores quedaron empatados en el liderato de triples (2), mientras que el matancero Ángel Scull lideraba los jonroneros (3) junto a Frank Wehner de EE.UU., e igualmente encabezaba a los impulsadores (13) y los robos de base (4). Wehner fue el líder en anotadas (13), mientras que el campeón de bateo fue el mexicano Fernando García (.423).

Juan Izaguirre

Juan Izaguirre

En el área de pitcheo, sobresalió el cubano Juan Ravelo (1-0), el cual registró 0.00 en PCL, mientras que el norteamericano Stanley Johnson (3-0, 25 ponches y 30 entradas lanzadas) encabezó el departamento de ganados al no perder encuentro alguno.

Fuentes

https://www.baseball-reference.com/bullpen/1951_Pan_American_Games

Archivos personales del autor.

 

Escrito por Esteban Romero, 10 agosto de 2019

 

IV Serie del Caribe de béisbol (1952)

No importa lo despacio que vayas, siempre y cuando no te detengas.”
Confucio (551-479 a.C. pensador chino)

Leones del Habana, equipo campeón Serie del Caribe 1952

Leones del Habana, equipo campeón Serie del Caribe 1952

La temporada 1951-52 del béisbol profesional cubano fue nuevamente muy disputada. Los flamantes campeones de la temporada anterior, los leones del Habana, con muchas dificultades llegaron a los últimos juegos del torneo, en la cima, y con fuerte oposición de los Elefantes del Cienfuegos.

El Habana traía en su novena a Bert Haas, que jugara en 1950-51 la segunda base, como inicialista y bateador desbordado a la ofensiva, la que se vio respaldada por el desempeño de la Araña Jorgensen (jugó la segunda base) y el joven jardinero matancero Edmundo Amorós. El pitcheo dependió de lo mucho que aportaron Bill Ayers, con una docena de victorias, seguido del zurdo Adrían Zabala (9-6) y Julio “Jiquí” Moreno (7-4). El nudillista Hoyt Wilhelm aportó poco realmente a la causa habanista.

Bert Haas

Bert Haas

Los Elefantes, dirigidos por Billy Herman, trajeron a un lanzador en desarrollo ascendente, el afroestadounidense Joe Black, quien ganó 15 desafíos, secundado por Pat McGlothin (10-7) y John Rutherford (7-6). Si Luis “Witto” Alomá se le hubiera dejado lanzar, los Elefantes habrían podido disfrutar de la victoria, pero Frank Lane, director general de los Medias Blancas, prohibió que Alomá lanzara en la justa invernal, además de limitar el juego de Orestes Miñoso hasta el 31 de diciembre de 1951. Lane personalmente viajó a la Habana a finales de diciembre para asegurarse que sus prohibiciones habían sido cumplidas.

En el final del este torneo los papeles se invirtieron con respecto a lo acontecido en la campaña de 1950-51. Entonces los almendaristas decían que el Cienfuegos, ocupante del sótano, era un equipo vendido al Habana. Las cosas eran ahora distintas, el Almendares estaba hundido en el sótano, del cual no saldría durante toda la justa, y le tocaba jugar con el Cienfuegos, que de ganar podría empatar y aguarle la foto al Habana.

Aunque no lo crean, los fanáticos almendaristas abogaban por la derrota de su equipo para así no facilitarles la vida a los Leones. El Habana se había encaramado en el sitial de honor desde el 13 de noviembre de 1951, con derrumbe completo de Alacranes, Tigres de Marianao y hasta parcialmente de los Elefantes. El Habana iba rumbo a la victoria y sin adversarios a la vista, pero las cosas no fueron así, el Cienfuegos levantó su juego enormemente, el receptor Rafael Noble fue el hombre grande de la ofensiva de los verdes, secundado por el camarero Jack Cassini y por Don Zimmer, que vino a cubrir la posición de torpedero a última hora reemplazando a Gene Mauch. Ya en ese entonces, Silvio García cubría la tercera, hombre que jugó horrores al bate y la defensa en los juegos finales del campeonato. El desempeño de este equipo fue liderado por el buen pitcheo ya mencionado.

El sábado 9 de febrero de 1952, el Habana enfrentaba a los otros felinos, los del Marianao, dirigidos por el hiperexperimentado Adolfo Luque, quien mandó al novato Silverio Pérez a la lomita. Los fanáticos almendaristas pusieron el grito en el cielo, de nuevo que Luque era un vendido, ¿cómo se le ocurre poner a un novato a lanzar? ¿Por qué no abrió con su estelar Charles Barrett? Me imagino la discusión en las gradas, donde abundan los sabios de este deporte. Pérez duró lo que un merengue a las puertas de una escuela, Luque trajo entonces a Arturo Seijas para apagar la rebelión de los Leones, que habían fabricado seis carreras. Miguel Ángel había abierto con Jackie Collum, prospecto de los Cardenales de St Louis, que había tenido una discreta temporada en Cuba, al que poco después los Tigres apalearan. Vino el estelar Zabala, pero no era su día de suerte tampoco. Al final, el Marianao se llevó la victoria y el Habana amaneció el domingo con medio juego de ventaja sobre el Cienfuegos, equipo al que enfrentarían en el segundo juego de la jornada dominical.

En ese desafío, el Habana arrancó con ventaja al borrar la primera carrera de los Elefantes, anotada por Jack Cassini en robo atrevido de home. Los batazos habanistas encontraron una barrera en los guantes de Silvio y de Zimmer. Pablo García empató el desafío con jonrón en el lucky seven, y Herman no dudó en traer a Joe Black para que realizase relevo y consiguiera finalmente su décimo quinta victoria del campeonato. Ahora estaban abajo los Leones por medio juego, quedando una semana de juego en la temporada. Para colmo, el Habana perdió a Haas y al jardinero Jay Van Noy por lesiones, y no pudo incorporar al siempre útil Lou Klein por prohibición de la Liga.

El lunes 11 de febrero, la cita era de azules contra verdes. Como ya se dijo, era probablemente la primera vez que los fanáticos de los azules querían la derrota de su equipo, deseos incumplidos cuando el jardinero Frank Carsdwell se encargó de disparar jonrón con las bases llenas, que a la postre decidió el desafío a favor de los Alacranes. El Habana, en el curso de la siguiente semana, última del campeonato no perdió encuentro, mientras andaba abrazado  con el Cienfuegos, equipo que perdió su oportunidad al ser vencido dos veces, la última, el 17 de febrero, a manos del mismo Almendares de Fermín Guerra, quien a pesar de quedar en el sótano, había logrado ganarle 13 juegos a los Elefantes.

Miguel Ángel González en una caricatura de la época

Miguel Ángel González en una caricatura de la época

Así el Habana volvía a representar a Cuba en la Serie del Caribe de 1952, la que se efectuó del 20 al 26 de febrero en la Ciudad de Panamá. El conjunto de los Leones se vio en la necesidad de realizar algunos ajustes, ya que el receptor regular Ray Katt y el lanzador Hoyt Wilhelm fueron reclamados por los Gigantes de Nueva York y sin opciones de participar en este torneo. Miguel Ángel, siempre sabio y observador, decidió traer al experimentado Andrés Fleitas para ponerse los arreos, mientras que reforzó el pitcheo con el lanzador derecho Thomas Fine, que había jugado la temporada para el Marianao, y con un resultado nada impresionante (5-11 y PCL 3.23), ¿sobre qué base Miguel Ángel lo incluyó? La nómina completa del conjunto fue la siguiente:

Director: Miguel Ángel González
Receptores: Andrés Fleitas, Gilberto “Chino” Valdivia e Isaac Seoane.
Cuadro: Bert Haas 1B, John Jorgensen 2B, Vern Benson 3B, Lou Klein SS, Manuel “Chino” Hidalgo, René González, Gilberto Torres y Orlando Varona.
Jardineros: Pedro Formental, Edmundo Amorós, Alejandro Crespo, Fernando Díaz “Bicho” Pedroso, Oscar Sardiñas, Jay Van Noy.
Lanzadores: Thomas Fine, Bill Ayers, Jackie Collum, Adrián Zabala, Rogelio “Limonar” Martínez, Jiquí Moreno, Bob Habernicht y Carlos “Patato” Pascual.

El otro favorito, como siempre, fue el equipo de Puerto Rico, esta vez representado por el conjunto de los Senadores de San Juan, igualmente reforzado y con figuras de experiencia en estos torneos.

Director: Freddie Thon
Receptores: Luis St Clair y Pedro Casanova.
Cuadro: Víctor Pellot Power (1B), Al Dittmar (2B), Buster Clarkson (3B), Jaime Almendro (SS), R. Kearns, J. Cortés.
Jardineros: Luis “Canena” Márquez, Luis Rodríguez Olmo, Saturnino Escalera, S. Pizarro, Ellis “Cot” Deal (P).
Lanzadores: José “Pantalones” Santiago, Roberto Vargas, Charles Gorin, Charles “Colorado” Adams, Guayubín Olivo, Lani Velásquez, Luis “Tite” Arroyo.

Venezuela fue representada nuevamente por Cervecería Caracas:

Director: José A. Casanova
Receptores: Ferrell Anderson y Aureliano Patiño
Cuadro: Mo Mozzali 1B, Luis Oliveros 2B, Luis “Camaleón” García 3B, Alfonso “Chico” Carrasquel SS, Buddy Hicks.
Jardineros: Wilmer Fields, Héctor Bénitez, Piper Davis, Guillermo Vento, Dalmiro Finol y Miguel Sanabria.
Lanzadores: Al Papai, Emilio Cueche, José “Carrao” Bracho, Johnny Hetki, Bill Samson, Bob Griffith, Luis “Mono” Zuloaga.

El equipo Carta Vieja fue el que asistió por Panamá:

Director: Al Kubski
Receptores: Ray Dabek, Leon Kellman.
Cuadro: Eddie Neville 1B, Forrest Jacobs 2B, Joe Tuminelli 3B, Frank Austin SS
Jardineros: Jim Cronin, Johnny Kropf, Jerry Lynch, E. Pilot.
Lanzadores: Alberto Osorio, Andrés Alonso, Hisel Patrick, Dave Thomas, Marion Fricano y Al Point.

Venezuela no había ganado serie alguna, el resto de los equipos tenía una victoria archivada. Este torneo  fue muy parecido al de 1949 cuando el Almendares se alzó invicto con el triunfo.

Habana y Senadores chocaron en el encuentro de inauguración el 20 de febrero de 1952, en el que ambos conjuntos lucharon por la victoria hasta terminar empatados a 3 carreras. La Araña Jorgensen disparó jonrón por los Leones, mientras que el jardinero-lanzador Cot Deal lo hacía por los Senadores cuando empató el desafío a 3 carreras en la séptima entrada. El Habana bateó 5 hits y cometió un error, mientras los Senadores conectaban 7 y cometían 2 marfiladas. A partir de aquí los rumbos fueron de gloria para los Leones y de desgracia para los boricuas. Por su parte, Cervecería Caracas y Carta Vieja se fajaron en un duelo de 11 entradas, escenificado por los lanzadores Johnny Hetki  (CC) y Dave Thomas (CV), el cual concluyó 2-1 a favor de la parte venezolana. La única del conjunto panameño por jonrón de Jim Cronin en la quinta entrada. Venezuela empató en el lucky seven y decidió en el undécimo.

El jueves 21 de febrero se escenificó un juego inesperado entre el Habana y Cervecería Caracas, realmente nadie sabía que sería un juego con disertación de pitcheo de ambas partes. Thomas Fine, apodado “Potro Salvaje”, era el encargado de dominar a los venezolanos, mientras que por el de Cervecería lo hizo el bigleaguer derecho de Illinois Al Papai. El juego se mantuvo empatado a cero hasta la sexta entrada cuando el mismo Fine abrió con sencillo, el primer bate Alejandro Crespo se sacrificó, Fine llegó a tercera por rolata al cuadro de Jorgensen y Edmundo Amorós remolcó la carrera con otro sencillo al jardín izquierdo. No hubo más anotaciones, Papai permitió 4 hits de los criollos, pero Fine ninguno, primer y único cero hit en la historia de las Series del Caribe hasta el presente. El Potro Salvaje ponchó a cuatro y concedió 3 bases por bolas, y su equipo cometió 2 errores por ninguno del Cervecería.  Por tratarse de un juego histórico, a continuación aparecen como alinearon ambos equipos:

Cervecería Caracas como visitador: Clarence Hicks (3B), Alfonso Carrasquel (SS), M. Mozzali (1B). Wilmer Fields (RF) Dalmiro Finol (LF), Hector Benítez (CF). Ferrel Anderson (C), Luis Oliveros (2B) y Al Papai (P).

Al Papai

Al Papai

La alineación del Habana fue la siguiente: Alejandro Crespo (LF). John Jorgensen (2B). Edmundo Amorós (LF), Bert Hass (1B), Pedro Formental (CF), Vernon Benson (3B), André Fleitas (C), Manuel “Chino” Hidalgo (SS) y Thomas Fine (P).

Thomas Fine

Thomas Fine

A segunda hora Panamá arrolló a los Senadores 6-1, victoria para Hisel Patrick y derrota para Red Adams, jonrón de Dale Lynch por los vencedores.

El 22 de febrero, Senadores y Cervecería se enfrascaron en otro duelo, el que concluyó 3-2 a favor del equipo de Venezuela. Ambos equipos anotaron dos carreras en la quinta entrada y así continuaron abrazados hasta el undécimo cuando Cervecería anotó la decisiva. José Bracho ganó el juego con salvado para Emilio Cueche, mientras Cot Deal cargaba con la derrota. Ambos equipos dispararon 8 imparables. A segunda hora, el Habana se repuso de un mal comienzo cuando el Carta Vieja anotó 2 carreras en la primera entrada sobre los envíos de Limonar Martínez. Los Leones ripostaron con 1 en la tercera entrada, y en la octava dio su golpe de gracia al anotar 3. La Araña volvió a jonronear por el Habana, Limonar se llevó el triunfo, mientras Marion Fricano cargaba con la derrota. Carta Vieja bateó 8 hits y cometió 3 errores, el Habana conectó 5 y un error.

John "Araña" Jorgensen

John “Araña” Jorgensen

El 23 febrero comenzó la segunda vuelta, nuevamente Senadores y Leones, los segundos marcaron una en el segundo, mientras los de Puerto Rico anotaban 2 en el quinto por jonrón de Luis Rodríguez Olmo sobre los lanzamientos de Jackie Collum, pero “no se vaya que esto se pone bueno”, como lo narraba el gran Buck Canel. El Habana le hizo la gracia en el mismo noveno para dejar a los Senadores al campo. En esa entrada hubo jonrón de Lou Klein, por lo que el desafío terminó 3-2, segundo que perdían los Senadores con igual marcador y a última hora. Collum permitió 4 hits, Roberto Vargas fue el perdedor. Los Leones batearon 7 hits y no cometieron errores, a los boricuas si se les fue la pelota 2 veces. A segunda hora, Panamá con racimo de 4 en el quinto aseguró un triunfo de 4-1 sobre el Cervecería. Ambos conjuntos conectaron 8 hits, ganó Alberto Osorio y perdió Bill Samson.

Como siempre, fiesta nacional, 24 de febrero, el Habana lo supo celebrar bien, al derrotar 7-1 al Cervecería. Bill Ayers cubrió toda la ruta y permitió 5 hits, incluido jonrón del conocido Wilmer Fields. Los Leones batearon 8 inatrapables y cometieron un error. El perdedor fue Johnny Hetki. En el segundo juego de la jornada, otra vez Carta Vieja aseguró la victoria con 4 carreras en el cuarto inning para vencer 4-2 al conjunto boricua. Andrés Alonso se alzó con la victoria, mientras que el derrotado fue José “Pantalones” Santiago. Ambos conjuntos batearon 9 hits, los Senadores cometieron un error.

Wilmer Fields

Wilmer Fields

Última jornada del torneo, Cervecería anotó un par de carreras en los innings 1, 6 y 8, así llegaron al noveno con 6 de ventaja, que los boricuas no pudieron borrar con su rally de 3 en el epílogo del desafío. Adams volvió a perder y el nudillista Al Papai, quien esta vez permitió 7 hits, se llevó el triunfo. A segunda hora, otro hecho inesperado Thomas Fine abrió por el Habana y el estelar parece que llegó cansado a la novena entrada, pues las 8 anteriores resultaron inmaculadas. Tenía una ventaja amplia, los Leones comieron mucha Carta Vieja, 16 inatrapables con 11 carreras. En el noveno, con un out, flaqueó y permitió 3 hits y 3 carreras. De todas formas, dejó otro record aún vigente, 17 entradas sin permitir hit ni carreras en Series del Caribe.

El Habana fue un equipo convincente, esta vez no hubo juegos perdidos ni llamadas al orden por parte de Miguel Ángel. Los Senadores fueron una decepción al no ganar ni un solo desafío, los otros dos conjuntos jugaron acorde a sus posibilidades.  Lo interesante de todo habría sido saber cómo Miguel Ángel adivinó que Fine podría aportarle tanto cuando el Potro no es que haya estado bien lanzando para el Marianao. Personalmente no creo en instintos, sí en la sabiduría de los grandes directores.   Fine lanzó en Cuba durante cinco temporadas para los equipos de Marianao y Cienfuegos, interesante, nunca con el Habana en temporada regular.

Clasificación final

Equipo

G

P

Leones del Habana

5

0

Carta Vieja

3

3

Cervecería Caracas

3

3

Senadores de San Juan

0

5

 Thomas Fine se llevó el título de pitcheo con sus dos victorias e igualmente el MVP del torneo. El líder de los bateadores fue Edmundo Amorós, el que promedió .450, con slugging de .650, 6 anotadas y 6 empujadas; Bicho Pedroso promedió .400, la Araña Jorgensen no promedió mucho, pero empujó 6 y disparó 2 jonrones de los 3 de su equipo. Andrés Fleitas promedió .304, y Lou Klein se fue con promedio de .333 y otro jonrón.

Edmundo Amorós

Edmundo Amorós

Los líderes jonroneros fueron Wilmer Fields del Cervecería  (.360, slugging .720) y Jorgensen con 2, mientras que el primero mencionado se llevaba el liderato de empujadas con 7. Por el Carta Vieja, Forrest Jacobs promedió .360 en su cuarta serie del Caribe consecutiva. Una temporada después Jacobs vestiría el uniforme de los Alacranes de Almendares y se mantendría jugando en la profesional cubana hasta la temporada de 1957-58, con ausencia en la de 1954-55. El triunfo en la serie de 1952 representó el segundo para un equipo cubano, entonces líder en series del Caribe ganadas.

Fuentes

Anon. 1952 Caribbean Series. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1952_Caribbean_Series

Anon. 2016. Recordando la hazaña de Thomas Fine en la Serie del Caribe de 1952. La Patilla, 21 febrero 21. https://www.lapatilla.com/2016/02/21/recordando-la-hazana-de-thomas-fine-en-la-serie-del-caribe-de-1952/

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Pérez Juan F. Cuarta serie del Caribe 1952. http://www.juanperez.com/baseball/IVserie.html

Secades Eladio. 1952. Le dio calambre a los peloteros rojos. Bohemia 17 febrero, pp 77-79.

Secades Eladio. 1952. A sangre y fuego ganó el Habana. Bohemia 24 febrero, pp 88-91

Secades Eladio. 1952. Campeones invictos. Bohemia 2 marzo, pp. 82-84.

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 9 agosto de 2019.

III Serie del Caribe de béisbol (1951)

Ganar no lo es todo, querer ganar sí lo es.”
Vince Lombardi (1913-70, entrenador de fútbol americano)

La temporada de 1950-51 de la liga profesional cubana fue una de las más enconadas que se haya escenificado en el estadio del Cerro. Dos equipos muy parejos, con figuras reconocidas y de experiencia, Almendares y Habana, los eternos rivales, volvieron a dar un brillante espectáculo.

Los Alacranes iban por buen camino en diciembre, pero el astuto Miguel Ángel González se dio cuenta que su equipo, los Leones, necesitaba otro serpentinero de puntería, por lo que decidió conversar con los ejecutivos del Cienfuegos para hacerse de los servicios del zurdo Adrián Zabala, quien ya tenía 34 años y no había tenido una buena temporada hasta el mes ya mencionado.

Los eternos rivales siempre se enfrentaban en el segundo juego dominical, era algo a lo que los fanáticos estaban acostumbrados. Así fue que Zabala se vio obligado a lanzar en un domingo de febrero para enfrentar a los Alacranes y a su lanzador rival Conrado Marrero. Una pena para los Leones, Zabala fue derrotado por primera, pero última vez por los Alacranes. Todos los almendaristas cantaban temprana victoria, eran como los suecos que en la final de la copa de fútbol en Suecia (1958), cantaron victoria con el primer gol anotado por el equipo escandinavo antes el brasileño, pero el juego posteriormente resultó en otra cosa. Lo mismo sucedió aquí, al siguiente domingo, otro duelo Zabala-Marrero y los Leones comenzaron a reír.

No hay problema, los azules tenían dos juegos pendientes con el maltrecho Cienfuegos, ocupante del sótano, con ganar bastaba para hacerse del título y por tercera vez consecutiva ir a la Serie del Caribe, pero los Elefantes pensaron otra cosa, el lunes fue Paul Epperly y el martes Luis Alomá, dos pellizquitos que dolieron muchísimo dentro de la afición almendarista. Las derrotas no se aceptan fácilmente por esa afición, el Cienfuegos está vendido, es una sucursal del Habana, equipo que le había ganado 20 veces en el curso de la temporada. Marianao cayó ante el Habana, y el jueves otro encuentro Almendares-Habana, nuevamente Zabala, Habana se montó en el sitial de honor.

Ahora era el Habana el que cantaba victoria, su siguiente juego sería contra los Elefantes, por lo que Miguel Ángel designó al derecho Habenicht, quien había ganado seis juegos en la temporada, todos a expensas del Cienfuegos. La vida te da sorpresa, la tropa de los verdes le cayó con todo al oriundo de St Louis, Missouri, lo explotaron sencillamente. Vino Jiquí Moreno al rescate, igualmente apabullado esta vez.

El Habana arriba, pero aún no campeón. Llegaron los juegos finales de la temporada, Marianao venció al Habana con pitcheo de Charles Barrett, mientras que Cienfuegos era aventajado por los Alacranes gracias a excelente relevo del trinitario Octavio Rubert. Empate en la cima y juego extra para decidir.

Como la fanaticada había hablado que se habían vendido juegos, que si el Cienfuegos se subordinaba al Habana, en fin, toda clase de invenciones. La Liga Cubana decidió que todo el dinero que se recaudara del juego extra se le entregaría a la Casa de Beneficencia. Los fanáticos, al parecer, ignoraban que cada pelotero del equipo campeón obtenía mil pesos como premio al llevarse el campeonato, así que lo de las ventas de juegos era una suposición infundada.

Llegó el juego extra, vino Zabala de nuevo y el Almendares fue dominado debidamente, a la vez que la Araña Jorgensen en segunda y Bert Haas en tercera brillaban a la defensiva, y Formental se encargaba de disparar jonrón importante para la causa de su equipo. Zabala fue todo un alacranicida, le ganó cinco juegos en esa temporada.

Campeón 1950-51

Es importante señalar que la Unión Radio Canal 4 trasmitió el primer partido de béisbol televisado el 24 de octubre de 1950, o sea al inicio de la temporada de 1950-51.

Adrián Zabala

Adrián Zabala

Dicho esto, a la Serie del Caribe 1951, que se disputaría en el parque Cerveza Caracas de Venezuela, en los días del 22 al 26 de febrero de 1951, iría el equipo Habana por primera vez en representación de Cuba. La nómina del equipo aparece a continuación, donde el inicialista Steve Bilko fue sustituido por “Chiquitín” Cabrera del Marianao:

Director: Miguel Angel González.
Receptores: Del Wilber, Gilberto “Chino” Valdivia, Isaac Seoane.
Cuadro: Lorenzo “Chiquitín” Cabrera (1B), Johnny “Spider” Jorgensen (2B), Bert Haas (3B), Gilberto Torres (SS), Orlando Varona, Manuel “Chino” Hidalgo.
Jardineros: Alejandro Crespo, Pedro Formental, Tony Zardón, Eddie Mierkowicz, Edmundo Amorós, Femando Díaz “Bicho” Pedroso.
Lanzadores: Hoyt Wilhelm, Adrián Zabala, Bill Ayers, Bill Habenitch, John Yuhas, Carlos “Patato” Pascual, Julio “Jiquí” Moreno, Moaín García, Arturo Seijas, Tony Lorenzo.
La mascota de este equipo fue el futuro estelar Pedro Ramos.

Hay un detalle que demuestra la fuerza de la pelota cubana de aquellos tiempos. Al Habana no le interesó reforzarse con un bate como el de Silvio García, campeón de bateo por segunda vez en la profesional cubana y que compartió el MVP con su ex compañero de equipo, Adrián Zabala.  El refuerzo fue en la posición de mayor interés, la inicial. Tampoco le interesó llevar a un lanzador estrella como Conrado Marrero. El Habana se creía con fuerza para llevarse el triunfo en la serie del Caribe, aparte que cada refuerzo significaba un gasto extraordinario para el equipo.

Los Cangrejeros de Santurce, a última hora, se llevaron el banderín en la profesional de Puerto Rico. Aquí  la campaña de 1950-51 se decidió por juego extra entre los Cangrejeros y los Criollos de Cagua, en el que el receptor dominicano José Luis St Clair o Pepe Lucas disparó jonrón que le dio la victoria a los Cangrejeros, cuadrangular siempre recordado como el Pepelucazo.

Para las acciones en la Serie del Caribe, los Cangrejeros se reforzaron al máximo. Así escogieron a los estadounidenses, el inicialista George Crowe, el lanzador derecho Mike Clark, el infielder canadiense Stan Breard; los boricuas, el jardinero estrella Luis Rodríguez Olmos, el lanzador zurdo Roberto Vargas, mientras que de los Leones de Ponce tomaron al lanzador, también boricua, el derecho José “Pantalones” Santiago. A todo ese conjunto de refuerzos, hay que señalar la presencia de otros grandes jugadores del equipo como fueron Jim “Junior” Gilliam, hombre que brillara como utility de los Dodgers de Brooklyn y los Ángeles; el jardinero Bob Thurman, estrella de los Grises de Homestead en las Ligas Negro y que debutara con el Cincinnati en 1955, con 38 años cumplidos. Así la nómina de los Cangrejeros de Santurce fue la siguiente:

Director: George Scale.
Receptores: Luis St Clair (Guigui Lucas).
Cuadro: George Crowe (1B) Junior Gilliam (2B), Buster Clarkson (3B), Stan Breard (SS), Rafael Ramos.
Jardineros:  Williard Brown, Luis Rodríguez Alonso, Bob Thurman, Alfonso Gerard.
Lanzadores: José “Pantalones” Santiago, Rubén Gómez (OF), Mike Clark, Roberto Vargas, Raúl Cabrera, William Powell, Domingo Sevilla.

Los otros equipos participantes y sus nóminas fueron:

Navegantes de Magallanes de Venezuela
Director: Lázaro Salazar.
Receptores: Ken Staples, Guadalberto Acosta.
Cuadro: René González (1B), Jimmy Dycks (2B), Luis “Camaleón” García (3B), Jim Pendlenton (SS), Jesús “Cheo” Ramos, Adolfredo González, Pipa Leal.
Jardineros: Johnny Davis, Eddie Knoblauch, Joe Monteiro, Vidal López, Jesús “Gato” Álvarez.
Lanzadores: Clem Labine, José “Carrao” Bracho, Mike Lemish, Frank Biscan, Alejandro “Patón” Carrasquel, Nicolas “Zamurito” Bermesia, Raúl Galata.

Como se nota, el conjunto venezolano era integrado por el inicialista cubano René González, mientras la dirección del conjunto recaía en el habanero Lázaro Salazar.

René González

René González

Spur Cola de Panamá
Director: Leon Kellman.
Receptores: Leon Kellman, Nathaniel Pepples.
Cuadro: Archie Ware (1B), Harold Gordon, Forrest Jacobs (2B), Jesse Douglas y Nugent Joseph (3B), Al Leap (SS) y el novato Héctor López.
Jardineros: Archie Brathwaite, Humberto Arthurs, Granville Gladstone, Victor Barnett, Oscar Hall.
Lanzadores: Patricio “Lord” Scantlebury, Connie Johnson, Vibert Clark, Rolando Morris, Astor Cupidan, Gentry Jessup, Thomas Lakos.

El primer juego de esa serie fue entre los dos favoritos, Leones y Cangrejeros. Los abridores fueron José “Pantalones” Santiago por los de Puerto Rico y el nudillista Hoyt Wilhelm por el Habana, equipo que inició agresivo el partido. En la primera entrada hubo base a Gilberto Torres, línea endemoniada de Chiquitín Cabrera, wild pitch, Lucas perdió la bola completamente, base a Formental, Jorgensen forzó en la intermedia con lo que el Jibarito entró con la única del Habana, no hubo más, Pantalones se puso los pantalones a partir de ahí y no hubo más libertades. A Wilhelm le batearon desde el segundo inning, hits de Crowe y Olmo, pero sin anotación; en el tercero llegó el empate, hit de Breard y doblete de Thurman, vinieron dos bases y no más anotaciones, la bola de nudillo a Wilhelm ese día no le rompía como él quería. En el sexto, con Breard en circulación, Thurman conectó línea que salió rauda de jonrón por el mismo jardín central, entraron dos. En el séptimo, Wilhelm estaba de más en el montículo, base a Clarkson, hit de Willard Brown, otros dos más, uno de ellos de St Clair, y Miguel Ángel no aguantó más para sacar del montículo a su mejor carta de pitcheo. El ataque boricua no creyó en los lanzamientos de los relevistas Julio “Jiquí” Moreno ni del zurdo Tony Lorenzo.  Carlos “Patato” Pascual, el hermano de Camilo, cerró por el Habana, con muchos deseos que terminara este desafío. Era un KO de 9 innings en toda su extensión, 13-2. El Habana bateó 9 imparables pero sin ligar para carreras y cometió un error, los vencedores dispararon 18 hits y sin error. A segunda hora el futuro relevista de los Dodgers, Clem Labine abría por los Navegantes, quienes vencieron fácil 10-2 al Spur Cola.

José Pantalones Santiago

José “Pantalones” Santiago

Al siguiente día, el Habana chocaría contra el conjunto panameño, el que abrió con Connie Johnson, mientras los Leones pusieron al derecho John Yuhas. En este desafío no hubo ninguna novedad, excepto que el conjunto panameño anotó 3 carreras en el mismo primer inning. En la cuarta entrada, Yuhas caminó al lanzador Connie Johnson y a Forrest Jacobs, vino línea de Ware, y Miguel Ángel se decidió por llamar al derecho Habenicht, rebelión sofocada, pero en el quinto, Al Leap recibió base y Jesse Douglas conectó machucón de hit. Con hombres en primera y tercera Panamá le hizo la gracia del doble robo demorado, Valdivia tiró perfecto a la araña Jorgensen, pero no así este que devolvió demorado y desviado a home. A Habenicht lo bombardearon y el Patato vino de bombero, con los mismos deseos que se acabara el juego. El triunfo de 12-2, con 16 hits de los bateadores del conjunto panameño, fue victoria para Connie Johnson, quien cubrió toda la ruta.

El equipo Habana había permitido 25 carreras en dos juegos, casi nada, por lo que el reglano Miguel Ángel González llamó a toda su tropa y le pidió entrega en el terreno, que se dejaran de hacer el ridículo, pues había equipo para ganar. Parece que el sermón de algo valió, supongo que lo haya hecho en español e inglés para que no quedara duda de lo que estaba diciendo. A partir de aquí fue otro equipo, ganador ante cualquier adversario.

Los Cangrejeros siguieron con su paso ganador. Derrotaron milagrosamente a los Navegantes, los de Santurce solo batearon 5 hits, pero anotaron 8 veces por 7 sus rivales, los que conectaron 11 imparables. Al siguiente día volvieron a ganar por la mínima, 4-3 contra el Spur Cola. Rubén “Divino Loco” Gómez dominó al conjunto panameño, a los que dejó en 7 hits. El derrotado  fue el zurdo panameño Pat Scantlebury.

El Habana saboreó su primera victoria, Bill Ayers, un maestro de la bola de tenedor, cubrió toda la ruta, permitió 9 imparables, 1 carrera a los Navegantes de Magallanes. Ayers se vio ayudado por un fildeo de película del antesalista Bert Haas, que engarzó línea peligrosísima del torpedero Jim Pendleton con hombres en base. Formental disparó jonrón y Chiquitín continuó su racha ofensiva en este torneo.

Vino la segunda vuelta, el Habana era otro equipo y los mangos bajitos se habían acabado. El segundo en saberlo fueron los mismos Cangrejeros, cuando el oriundo de San Antonio de los Baños, Adrián Zabala, todo un bigleaguer, amarró a la peligrosa tanda de los boricuas durante 8 entradas, mientras los cubanos anotaban 4 carreras en el mismo primer inning sobre los envíos del abridor Mike Clark, el cual fue relevado temprano por Roberto Vargas y luego por Domingo Sevilla, mientras que Zabala  esparcía los 10 inatrapables que le conectaron. En el noveno los Cangrejeros anotaron tres pero se quedaron cortos por una y perdieron su único desafío en esta serie.  En el segundo turno, los Navegantes volvieron nuevamente a castigar al Spur Cola con victoria de 13-2, juego ganado por el derecho José Bracho, que dejó en cinco hits a la ofensiva panameña. Los vencedores conectaron 14 hits a la vez que cometían 3 errores.

El Spur Cola creyó que Connie Johnson le volvería a ganar a los cubanos, la opción era buena realmente, ya que el Habana esta vez le derrotó con anotación de 2-1 y excelente pitcheo de Wilhelm, el que solo permitió 4 sencillos por 7 de la tropa cubana. El Habana cometió 2 errores por ninguno de los perdedores. En el quinto partido de los boricuas, los Cangrejeros se impusieron a los Navegantes 6-4 y bateo de nueve imparables. “Pantalones” Santiago volvió a sacar la cara por su equipo, y solo tuvo un pésimo tercer inning cuando los Navegantes le anotaron sus 4 carreras.

Llegaba la jornada final de la serie, siempre se pensó en la posibilidad de una derrota de los Cangrejeros en el penúltimo partido de la Serie, lo que hubiera obligado a un juego extra entre ellos y los Leones del Habana, pero no hubo milagros, nuevamente Rubén Gómez se hizo cargo del montículo para dominar fácilmente al Spur Cola con anotación final de 12-1.

Para cerrar el torneo, los Leones vencieron a los Navegantes con anotación de 7-5, donde los de Cuba batearon 9 hits por 6 de los de Venezuela. La victoria correspondió a Adrián Zabala., su segunda en el torneo.

Clasificación final

Equipo G P AVE. V
Cangrejeros de Santurce 5 1 .833
Leones del Habana 4 2 .667 1
Navegantes del Magallanes 2 4 .333 3
Spur Cola 1 5 .167 5

El puertorriqueño Luis Rodríguez Olmo promedió .417 al bate, producto de 8 hits incluido 3 jonrones (líder), lo que le valió el MVP del torneo. Igualmente se destacó a la defensiva al realizar 13 outs, una asistencia, sin errores.

Luis Rodríguez Olmo

Luis Rodríguez Olmo

Los Cangrejeros exhibieron una verdadera tanda de terror ofensivo, George Crowe promedió .333, con 7 empujadas; el torpedero Stan Breard bateó .423, anotó 7 y empujó 8; Bob Thurman, un verdadero látigo al bate, .364, slugging de .727, 6 anotadas y otras tantas empujadas. A esa tanda hay que añadir el miembro del Salón de la Fama, Willard Brown, quien se desempeñó en los jardines, y el bateo oportuno de Jim “Junior” Gilliam.  Los lanzadores José “Pantalones” Santiago y Rubén Gómez lograron dos victorias cada uno.

Los más destacados por los cubanos fueron Zabala, quien ganó 2 juegos, el bateo de Pedro Formental (.316 y slugging de .632) y el de Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, campeón de bateo en el torneo, con promedio de .619, record hasta nuestros días en series del Caribe.

Chino Valdivia y Chiquitín Cabrera

Chino Valdivia y Chiquitín Cabrera

Por Venezuela, el cubano René González, que acaparó el liderato de empujadas, y los lanzadores Clem Labine y José Bracho, que lograron las únicas victorias de este equipo. Por el Spur Cola, el más destacado fue el inicialista Archie Ware (.348 de promedio ofensivo).

Líderes a la ofensiva

Jugador Equipo Registro
Promedio Lorenzo Cabrera Habana 619
Anotadas Stan Breard Santurce 7
Sencillos Lorenzo Cabrera Habana 13
Dobles Stan Breard Santurce 4
Triples Edmundo Amorós Habana 1
Jim Gilliam Santurce 1
Bob Thurman Santurce 1
Jonrones Luis Rodríguez Olmo Santurce 3
Impulsadas René González Magallanes 11
Robadas Charles Douglas Spur Cola 3
Boletos Johnny Davis Magallanes 10
Ponches Luis García Magallanes 6

Líderes de pitcheo 

Promedio Adrián Zabala Habana 1000 (2-0)
José Santiago Santurce 1000 (2-0)
Rubén Gómez Santurce 1000 (2-0)
J. Ganados Adrián Zabala Habana 2
José Santiago Santurce 2
Rubén Gómez Santurce 2
J. Perdidos Vibert Clark Spur Cola 2
Entradas José Santiago Santurce 18
J. Lanzados Frank Biscan Magallanes 4
J. Completos José Santiago Santurce 2
Ponches Hoyt Wilhelm Habana 10
Boletos José Santiago Santurce 15

Los jonroneros en este torneo fueron, además de Luis Rodríguez Olmo, el cubano René González de los Navegantes con 2, mientras que conectaron un solo cuadrangular: Gilberto “Chino” Valdivia, Pedro Formental y Johnny Jorgensen de los Leones; George Crowe, Buster Clarkson y Willard Brown de los Cangrejeros; y Eddie Knoblauch y Luis “Camaleón” García de los Navegantes.

Fuentes

Anon. 2018. De Caracas a Barquisimeto: 68 años de Serie del Caribe en Venezuela. CBPC 1 Oct. http://www.seriedelcaribe.net/articulos/de-caracas-barquisimeto-68-anos-de-serie-del-caribe-en-venezuela/

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Kako Vázquez Edwin. Serie del Caribe 1951 Jibaro Olmo. 1800 Beisbol. https://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/serie_del_caribe/serie_del_caribe_1951_jibaro_olmo/

Marrero Omar. 2006. Recuerdan primer campeonato de Puerto Rico en Serie del Caribe. La Nación, 2 febr. https://www.nacion.com/puro-deporte/recuerdan-primer-campeonato-de-puerto-rico-en-serie-del-caribe/KLBLH73EWVBERB4YHAWAX2SV6U/story/

Secades Eladio. 1951. La historia se ha repetido. Bohemia, 25 febr. pp 58-61

Secades Eladio. 1951. Miguel Ángel tuvo que pedirles más coraje. Bohemia, 4 marz. pp 96-99

 

Escrito por Esteban Romero, 30 julio de 2019

 

 

Ante el descalabro actual, la pelota cubana exige cambios radicales

El inmovilismo no genera solidez, sino rigidez, debilidad y frustración.”
José Luis Rodríguez Jiménez (1961, historiador y profesor titular español)

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Después de la penosa derrota del equipo Cuba a manos del conjunto de la República Dominicana, el sábado 3 agosto de 2019, era menester leer lo que piensan los aficionados y algunos expertos sobre el tema. Por momentos me parecía que estaba viendo un remake del film “El árbol de la horca”, muy famoso en Cuba en su época de estreno, que fuera protagonizado por Gary Cooper, Karl Malden y María Schell. Casi todo el mundo pedía la horca para el presunto culpable en esa peli. Aquí si no es a Vélez, es a Aragón, en fin, no quedarían cabezas intactas. Si se piensa que son ellos los únicos culpables, están en un grave error.

La pelota cubana no mejorará solamente con cambios de personas en los puestos principales de la Federación Nacional. El problema es viejo y no es de ahora, sus raíces están en la no independencia de la Federación para la toma de decisiones, lo que implica que los que la dirigen se subordinan a la voz de los niveles de mando superiores del Estado. La Federación y el INDER son órganos estatales, eso que nadie lo dude. Por lo tanto, la primera medida es independizar a la Federación y entonces la MLB o los que la supervisan no tendrían argumento para no negociar con este órgano.

El pasatiempo nacional no puede mantenerse con la entrada de fondos estatales. Para nadie es un secreto las dificultades que confronta la economía nacional y no es muy razonable que cuando haya que importar alimentos, se vaya a desviar parte de los fondos existentes para pagar por peloteros, entrenadores y el resto del personal involucrado en la pelota. La segunda medida es que los equipos se formen y tengan patrocinio (sponsors) no estatal. Por supuesto, nadie va a pagar por algo que se sabe que no va a ganar o despertar afición. Si el mercado está libre, se formarán tantos equipos como sea factible económicamente. Nadie debe entender que a más equipos habrá más calidad. Eso es falso. La masividad se debe buscar promoviendo este deporte en las escuelas y los barrios, pero a un torneo nacional deben ir los destacados.

La manifiesta superioridad del béisbol aficionado cubano en las cuatro décadas finales del siglo XX se debía en buena parte al hecho que se jugaba contra equipos de escasa calidad, los que eran armados a última hora y sin muchos recursos. A estos se enfrentaba un equipo Cuba bien preparado, muy profesional, peloteros que entrenaban y jugaban todo el año, que sencillamente apabullaban usualmente a sus adversarios, aunque encontraba la resistencia de los universitarios estadounidenses, conjuntos asiáticos y algunas buenas actuaciones de Puerto Rico.

En cuanto el llamado béisbol aficionado comenzó a desaparecer en el mundo, la lid comenzó a ser contra verdaderos profesionales, los que tenían preparación suficiente y hasta mejores conocimientos del juego. Fue así que se vio nuevamente batear con 3 bolas y cero strike, los lanzamientos de los pitchers eran variados y algunos olvidados, se vio el manejo equilibrado de abridores y relevistas, y figuras que realmente brillaban en el terreno de juego.

La pelota cubana vivió por mucho tiempo amparada por la asesoría de veteranos profesionales, los que brindaron conocimientos para que los nuevos peloteros se desarrollaran. Por sólo citar un ejemplo, Braudilio Vinent tuvo un maestro a su lado, Conrado Marrero, quien le enseñó a lanzar su temible slider. Esos entrenadores fallecieron y los nuevos no es que vinieran actualizados. La necesidad de elevar el nivel técnico de los entrenadores y peloteros obliga a tomar medidas que son indispensables, gusten o no a aquellos que dirigen.

El béisbol cubano necesita de muchas clínicas, las que pueden ser impartidas por peloteros profesionales ya retirados. República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico tienen a su alcance las academias profesionales de béisbol. Cuba no cuenta con nada de eso y de ahí la necesidad de la asistencia de entrenadores calificados de la MLB, los que pueden ser peloteros profesionales retirados, incluso cubanos.

Los equipos al tener patrocinio, podrían igualmente tener esa asesoría, aunque fuera temporal, la que indudablemente elevaría el nivel de juego los atletas involucrados.

El fútbol era pasatiempo nacional en la época de la colonia y mantuvo algún nivel hasta los primeros años del siglo XX cuando fue totalmente reemplazado por el béisbol. En la medida que los niños y jóvenes vean las hazañas de los buenos jugadores de Grandes Ligas en la pequeña pantalla, entre ellos algunas figuras cubanas, no es de dudar que el Real Madrid y el Barça pasen a un segundo plano. Más trasmisión de juegos de la MLB es una necesidad, ahí está la universidad de este deporte, y no en la CanAm o en las ligas japonesas, todas ellas de nivel secundario y pre-universitario, respectivamente.

Por lo tanto, si se quiere cambio, si se quiere que la pelota cubana vuelva a planos estelares, las medidas a tomar son:

  • Independencia de la FCB, lo que conllevará un período de reorganización, ya que sus ejecutivos deberán ser electos por los dirigentes de las entidades patrocinadoras y un número de peloteros destacados ya retirados.
  • En el proceso de reorganización, conducido por una junta provisional, se definirán los patrocinadores y sus intereses de crear equipos, los que lógicamente no deberán tener solo por sede al Estadio Latinoamericano. Es necesario que plazas como Pinar del Río, Matanzas, Santa Clara, Santiago de Cuba puedan tener un conjunto, lo que no significa que esos peloteros sean necesariamente de una misma provincia. Los Leopardos de Santa Clara en el pasado eran más de Liga Negro que de Santa Clara. Lo importante es crear equipos competitivos y no ripios que no sepan ganar.

La calificación de entrenadores y peloteros es un proceso de responsabilidad de cada equipo que se forme. Los patrocinadores pueden organizar equipos de segundo nivel, lo que daría la posibilidad de un torneo paralelo, y de que figuras destacadas del nivel inferior puedan subir al superior y aquellos que no rinden sean bajados.

Esta es una idea muy personal, no quiere decir que sea la última palabra ni mucho menos, pero bien haríamos en pensar cómo mejorar en lugar de llevar a algunos a la hoguera.

 

Escrito por Esteban Romero, 5 agosto de 2019

El azúcar y el béisbol en Cuba

El optimismo es la fe que conduce al logro. Nada
puede hacerse sin esperanza y confianza
.”
Helen Keller (1880-1968, escritora y activista
política estadounidense)

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Cuando la producción de azúcar fue decayendo en Cuba, verdaderamente sentí tristeza, siempre me enorgullecí de haber nacido en la tierra que más azúcar exportaba en el mundo. Como todos sabemos, un buen día se desintegró la industria azucarera cuando decenas de centrales fueron desmantelados, a la vez que el área de caña de azúcar era reducida en más de un 50%.

Puede que algunos se hayan sentido felices en ver cómo la industria nacional del país se desmoronaba, pero no era el caso del que suscribe.

Ya desde hacía tiempo, como buen amante del béisbol, veía venir la baja de este deporte en Cuba, pero siempre con la esperanza que las cosas se pusieran en su lugar nuevamente. Nunca me engañé con el segundo lugar de Cuba en el primer clásico de 2006, la incursión de la pelota profesional con sus mejores valores no hacía ver otra cosa que la futura derrota a no ser que en Cuba se tomaran otras medidas. Por suerte o desgracia, el seleccionado cubano quedó en segundo lugar en ese primer clásico, por lo que para los directivos de la Federación Nacional, todo estaba bien y no había nada que cambiar.

A partir de entonces se agudizaron las dificultades, pues estas habían comenzado antes. Llegado el 2017 escribí un artículo titulado “¿Podrá el equipo hacer un buen papel en el próximo clásico de béisbol?” en este blog, era una reflexión sobre el equipo Cuba en el entonces venidero cuarto clásico, hecha no a manera de crítica, como algunos así la tomaron, sino meditando al respecto. Si Cuba sale mal parada de las Series del Caribe, eventos a los que va con casi el equipo nacional de lleno ¿cómo va a salir bien en enfrentamientos de mayor envergadura?

Me atrevía a sugerir que la Federación buscara las vías para que los peloteros cubanos destacados en Grandes Ligas pudieran integrar la selección, pero como dije, algunos lo tomaron por la parte mala.

Lo que menos le puede a uno animar es ver perder al conjunto de su país, pero si uno critica, es porque deseas ver perder al equipo, esa es la necia conclusión de algunos ingenuamente y de otros por conveniencia propia. Cuanto error!!, todo infundado. Al menos puedo responder a la pregunta que hizo un gran bolchevique en su momento respecto a la crítica: “¿A quién sirve?”, pues le sirve a mi país para que no sigan haciendo las cosas de manera errónea.

Desde Nicaragua, donde tengo amistades, me llegaban las noticias en el mes de julio: “Oye, ¿de dónde sacaron a ese equipo Cuba que no le gana a nadie?”, hasta tengo una pelota de los integrantes del conjunto que me mandaron los amigos amablemente desde Masaya.

No era difícil pronosticar que sucedería, el conjunto nacional derrotado por Colombia y luego por Canadá, chirrín chirrán, rápida eliminación, y me sentí tan mal como cuando la producción de azúcar descendió vertiginosamente. Me imagino ahora lo que vendrá, aunque nada que ayude a arreglar el asunto. La derrota parece ser que es responsabilidad de la MLB. Vendrán falsas críticas, cero autocritica y la vida seguirá igual. La TV y otros medios que se dicen beisboleros mostrarán la excelencia de Messi, Ronaldo y Mbappe, mientras que lo que haga Mike Trout, Pete Alonso, Alex Bregman o incluso Yordán Álvarez, Yulieski Gurriel y José Dariel Abreu será de desconocimiento público.

El director Rey V. Anglada no es mago, hizo lo que pudo con un equipo débil, poco beneficiado con la incorporación de los que juegan en Japón. No debemos descargar la responsabilidad de la derrota sobre sus espaldas, es cierto que aguantó mucho a Yera frente a Canadá, pero el error está en muchas cosas anteriores y no solo en esa jugada.

Hay quien ya habla de la muerte del béisbol cubano, a uno al menos le queda la esperanza que llegue el día en que el azúcar vuelva a su sitial de honor en la economía nacional y que la pelota se convierta una vez más en el primer pasatiempo nacional. Diré como la difunta locutora y animadora de TV, Consuelito Vidal: “Hay que tener fe que todo llega.”

 

Escrito por Esteban Romero, 2 agosto de 2019.

II Serie del Caribe de béisbol (1950)

Jamás he pasado un día de mi vida sin
aprender algo nuevo acerca del béisbol.”
Connie Mack (pelotero-director de equipos béisbol)

El equipo Almendares había ganado con muchas angustias el campeonato de la liga profesional cubana de 1949-50. La maquinaria azul tuvo muchos altibajos a lo largo de la temporada. Varios jugadores estadounidenses no rindieron lo esperado, entre ellos el inicialista Chuck Connors, los infielders Ralph Caballero y Gene Handley, el jardinero Bill Antonello y el lanzador Bill McGrabb. Tampoco algunos de los criollos estuvieron a la altura deseada, como fue el caso de Roberto Ortiz. Esa situación obligó al director Fermín Guerra a realizar cambios urgentes, entre ellos llevar al receptor Andrés Fleitas a defender la inicial, a Yiqui DeSouza en segunda base y a Rafael Villa Cabrera como jardinero.

El cambio funcionó a las mil maravillas, Villa Cabrera disparó 5 jonrones y 3 dobles en los últimos enfrentamientos del Almendares, todos ellos conectados a la hora buena para decidir varios partidos. Fleitas bateó lo suyo e igualmente contribuyó a la causa, no menos realizó DeSouza en su desempeño alrededor de la segunda base. Fue una acometida que le resultó el banderín para el Almendares, el que sacó ventaja final de 2 juegos sobre el Cienfuegos. Así y todo, los Alacranes se despidieron de esta temporada con un cero hit cero carreras que les propinó el matancero Rogelio “Limonar” Martínez del Marianao, el 6 de febrero de 1950.

Almendares I

Para la II Serie del Caribe, a efectuarse en el parque Sixto Escobar de San Juan de Puerto Rico, en las fechas del 21 al 26 de febrero de 1950, los Alacranes hicieron sus ajustes al mandar a Ralph Caballero, Bill Antonello y Chuck Connors para sus casas respectivas. Esta vez el equipo campeón no contaría con los servicios del zurdo Agapito Mayor, líder de los lanzadores en la justa anterior de 1949.

Así las cosas, el Almendares se presentó con la siguiente nómina:

Director y receptor: Fermín Guerra
Cuadro: Andrés Fleitas (1B, también podía fungir como receptor), Gene Handley y Yiqui Desouza (2B), Héctor Rodríguez (3B), Eddie Pellagrini (SS), Willie Miranda, Avelino Cañizares.
Jardineros: Al Gionfrido, Rafael Villa Cabrera, Roberto Ortiz, Santos “Canguro” Amaro, René Monteagudo, Francisco “Cisco” Campos y Tony Castaño.
Lanzadores: Conrado Marrero, Bob Hooper, Karl Drews, Octavio Rubert, Rene “Tata” Solís, Bill McGrabb, Chris Van Cuyk y Vicente López.

El equipo cubano iba nuevamente como favorito conjuntamente con el combinado boricua, esta vez representado por los Criollos de Caguas:

Director: Luis Rodríguez Olmo
Receptores: Luis St Clair y Luis Villodas
Cuadro: Víctor Pellot Power (1B), J. Markland (2B), Lloyd Hughes (3B), Stan Bread (SS). Jardineros: Luis Rodríguez Olmo, Juan Esteban “Tételo” Vargas, Willard Brown, R. Wilson.
Lanzadores: Luis “Tite” Arroyo, Dan Bankhead, Cecil Kaiser, Rubén Gómez, Roberto Vargas, Wilmer Fields (también jardinero), V. Alomar. 

La novedad en este equipo fue la inclusión de dos dominicanos, el receptor Luis St Clair, más conocido en su país como “Güigüí Lucas”, y el conocido “Tételo” Vargas que alinearía como jardinero central y cuarto al bate, además de contar con el lanzador Dan Bankhead de los Dodgers, hermano menor del torpedero estelar Sam Bankhead de las Ligas Negro.

Venezuela estuvo representada por los Navegantes de Magallanes dirigidos por Vidal López, cuya nómina fue la siguiente:

Receptores: Johnny Ritchey, Gilberto “Chino” Valdivia.
Cuadro: Jesús “Chucho” Ramos (1B), Pete Coscarart (2B), Luis “Camaleón” García (3B), Alfonso “Chico” Carrasquel (SS), Alfredo González, Humberto “Pipita” Leal.
Jardineros: Jim Pendleton, Félix “Tirahuequito” Machado, Howard Easterling, Lloyd Davenport, Nicolás “Zamurito” Bermesia y Vidal López.
Lanzadores: Santiago Ulrich, Melvin Himes, Terry McDuffie, Bob Griffith, Alejandro “Patón” Carrasquel, Theolic “Fireball” Smith, Ramón “Dumbo” Fernández y Domingo Barboza.

Dos cubanos integraron al equipo venezolano, el receptor “Chino” Valdivia y el lanzador derecho Santiago Ulrich.

Cubanos en el Magallanes

El equipo menos valorado fue el que trajo Panamá, el Carta Vieja, cuya composición fue a base de peloteros estadounidenses:

Director: Wayne Blackburn
Receptores: Stan Andrews y Roy Easterwood
Cuadro: Bobby Reid (1B), Forrest Jacobs (2B), Joe Tuminelli (3B), Al Leap (SS).
Jardineros: Dale Lynch, Thad Cieslack, Wayne Blackburn.
Lanzadores: Pat “Lord” Scantlebury, Chet Brewer, John Miken, Dick Burgett (también jardinero), Jean-Pierre Roy, Tony Jacobs, John Fitzgerald, Frank “Binbin” Austin y  Pete (Woe) Wojciechowski.

De esos peloteros, solo Scantlebury y “Binbin” Austin eran panameños, mientras que el derecho Jean-Pierre Roy era oriundo de Montreal, Canadá.

Una cosa es el pronóstico y otra es lo que suceda en el terreno, y esta vez fallaron las previsiones completamente. Los expertos se guiaron por la fama del Almendares y del conjunto boricua, sin darle posibilidad al equipo Carta Vieja.

El juego inaugural, el 21 de febrero de 1950, fue entre el Carta Vieja y el Magallanes, donde el lanzador cubano Santiago Ulrich limitó la ofensiva del representativo panameño a 7 inatrapables y 2 carreras, para derrotar al conocido Pat Scantlebury, el que soportó ofensiva de 11 hits de parte de los venezolanos. Saboreada la victoria, el Magallanes tuvo que conformarse con esta única, ya que en lo sucesivo fue siempre derrotado por sus rivales, todo lo contrario a lo que le sucedió al Carta Vieja.

A segunda hora, duelo entre Dan Bankhead por los boricuas y Conrado Marrero por el Almendares. Cinco hits batearon ambos conjuntos, los azules cometieron un error sin consecuencias, ya que la carrera decisiva entró en la segunda entrada cuando Willard Brown y Luis Rodríguez Olmo conectaron sencillos consecutivamente, luego Brown llegó a tercera y anotó la decisiva por fly de sacrificio del receptor Saint Clair.

El primer juego del miércoles 22 de febrero fue entre el Magallanes y el Almendares.  Nuevamente ambos conjuntos batearon 5 hits, pero el gigante Bob Hooper, lanzador principal de los Bisontes de Buffalo en la Liga Internacional, supo dominar a la hora buena, para vencer al conjunto venezolano con anotación de 2-1. El equipo cubano cometió 3 errores en este partido, y ya comenzaba a parecerse a los Indios de Mayagüez de la pasada serie del Caribe (1949). En el partido final de esa jornada, el Carta Vieja comenzó a demostrar lo que valía. El lanzador canadiense Jean-Pierre Roy amarró cortico a los Criollos de Caguas, mientras que el lanzador Cecil Kayser era tempranamente explotado por la ofensiva del conjunto panameño. Ambos equipos conectaron 8 hits, mientras que a la defensiva el representativo boricua cometió 3 errores por uno del Carta Vieja.

En la siguiente fecha, el Carta Vieja se batió con el Almendares, que le sacaba ventaja de una carrera en el noveno al conjunto panameño, pero la tortilla se viró cuando la artillería del Carta Vieja anotó dos carreras decisivas para derrotar al equipo cubano. El Carta Vieja mereció la victoria, bateó más, 11 hits por 8 del Almendares, y defendió mejor, 2 errores contra 4 de los azules. El resultado  final fue de 9-8. El segundo partido fue un nuevo duelo de lanzadores entre “Tite” Arroyo por el Caguas y el veterano Terry McDuffie por el Magallanes. Los venezolanos batearon 4 hits por 6 de los boricuas, mientras que a la defensiva cometían 3 errores y el Caguas solo 1. La decisión llegó cuando el siempre oportuno Wilmer Fields, en conteo de 2 strikes y una bola, disparó jonrón con uno a bordo para dejar tendido al Magallanes en el terreno.

La segunda vuelta comenzó el 24 de febrero, día de fiesta en Cuba, como ya se dijo en un artículo anterior, pero los de Cuba no pudieron festejar victoria. Wilmer Fields, ahora como lanzador, se encargó de dominar la ofensiva cubana, a la que limitó a 5 inatrapables y 1 carrera, mientras sus compañeros le daban ventaja de 6 carreras producidos por 12 hits. A la defensiva, los Alacranes cometieron 4 errores y ninguno por el Caguas. En el primer turno de esa jornada, Carta Vieja continuó su racha ganadora al vencer 4-2 al Magallanes. Peter Woije permitió 7 hits y 2 carreras a los venezolanos, mientras que Alejandro Carrasquel explotaba en la segunda entrada y era relevado por Theolic Smith, al que le siguieron Santiago Ulrich y Bob Griffith en el montículo. Los venezolanos cometieron 2 errores por 1 el Carta Vieja.

El Almendares tuvo un respiro al lograr victoria a primera hora sobre el Magallanes en la jornada del 25 de febrero. Vicente López fue el lanzador ganador, el que permitió 8 imparables de los Navegantes productores de 5 carreras. Los Alacranes conectaron 9 y anotaron 9 también, pero cometieron 4 errores, un desempeño paupérrimo a la defensa. A segunda hora, Carta Vieja volvió a vencer al Caguas, esta vez 5-1, con pitcheo de nueve ponches, cinco bases por bolas y 6 incogibles del derecho Tony Jacobs, con ningún parentesco con el conocido segunda base Forrest Jacobs, el que militaba en el mismo equipo. La ofensiva del Carta Vieja logró conectar 8 hits y jugó sin errores al campo.

Llegó la última jornada, Carta Vieja solo necesitaba ganar para coronarse campeón, pero antes tenía que vencer a un equipo con muchos peloteros experimentados, el que podía bien atravesarse en el camino de cualquier otro que deseara llevarse el banderín. Por supuesto, hablo del equipo representativo de mi país, el que no las tuvo en esta serie del Caribe como se había esperado. El derecho Bob Hooper fue la selección para este juego del director Fermín Guerra, y Hooper no lo defraudó al limitar a 4 hits la ofensiva del Carta Vieja y pintarlos de blanco. El Almendares le apoyó con ofensiva de 7 imparables y 8 carreras, pero cometió 3 errores, la misma cantidad de los derrotados. A segunda hora, Caguas estaba obligado a ganar para provocar un empate en el primer lugar, y lo logró en cerrado partido contra el Magallanes, el que concluyó 3-2. Ambos conjuntos conectaron 6 hits pero el equipo venezolano cometió 3 errores.

Clasificación

Equipo

G

P

Prom.

Dif.

Carta Vieja

4

2

.667

Caguas

4

2

.667

Almendares

3

3

.500

1

Magallanes

1

5

.167

4

Esta situación obligó a un partido extra entre los dos conjuntos empatados en el primer lugar. Las alineaciones para este partido decisivo fueron las siguientes:

Carta Vieja

Dick Burgett CF
Forrest Jacob 2B
Thad Cieslak RF
Bob Ried 1B
Joe Tuminelli 3B
Dale Lynch LF
Roy Easterwood C
Al Leap  SS
John Fitzgerald P

Caguas  

Eugene Markland 2B
Stan Bread SS
Robert Wilson 3B
Willard Brown CF
Luis Rodríguez Olmo LF
Wilmer Fields RF
Víctor Pellot 1B
Luis St.Clair C
Dan Bankhead P

El conjunto panameño desató ofensiva sobre los envíos del abridor de los boricuas, el derecho Dan Bankhead, al que le anotaron seis carreras en la cuarta entrada, ventaja que mantuvieron y luego aumentaron, para finalizar el partido con anotación de 9-3, y dominio monticular del veterano Chet Brewer, relevista de Fitzgerald y ganador del juego. El batazo decisivo de este partido fue un triple con las bases llenas del jardinero central Dick Burgett. Bankhead fue relevado por Rubén Gómez en este juego. Carta Vieja disparó 10 indiscutibles y anotó 9 carreras, al campo cometió una marfilada, mientras los Criollos bateaban 7 hits, con 3 carreras y cero error.

El Carta Vieja supo burlarse de los pronósticos e impuso su clase en el terreno, anotaron un total de 33 carreras, a la vez que disparaban 55 hits y cometían 9 errores. Su buena defensa se vio tanto en el cuadro como en los jardines, mientras que sus lanzadores supieron dominar a la hora crucial. La ofensiva se vio liderada por el bateo del antesalista Joe Tuminelli, el que disparó 2 jonrones e impulsó 6 carreras, líder en ambos departamentos y fue premiado con el MVP del torneo. Los otros jonroneros del torneo fueron Roberto Ortiz, Wilmer Fields, Luis “Camaleón” García, Héctor Rodríguez, J. Markland y Fermín Guerra, todos con 1 cuadrangular.

Estrellas II Serie Caribe

Almendares fue un equipo defensivamente inferior al resto de los conjuntos, acumuló  18 errores para pobre promedio de .926, mientras que al bate fue igualmente de pésimo, con promedio de .204, cuarto en ese renglón en el torneo. Héctor Rodríguez sobresalió en la ofensiva cubana al promediar .474, líder de los bateadores del torneo. Dentro del Almendares, solo Willie Miranda y René Monteagudo fueron los  que se acercaron al promedio de Héctor Rodríguez, al conectar el primero 3 sencillos, incluido doble, en 7 turnos al  bate (.429), mientras que René bateaba 3 sencillos en 10 veces al bate. El jardinero Al Gionfrido, líder de los bateadores de la I Serie del Caribe, se fue en blanco en 16 veces al bate. Los lanzadores Conrado Marrero (2) y Octavio Rubert (1) cargaron con las 3 derrotas de su equipo, mientras que Bob Hooper, con sus dos victorias y una carrera permitida, se llevó el título de pitcheo de esta serie.

Fuentes

Baseball-reference.com

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Kako Valdés Edwin. Panama Campeones de La Serie del Caribe 1950. 1800 Beisbol. https://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/beisbol_panama/panama_campeones_de_la_serie_del_caribe_1950/

Pérez Juan F. La II Serie del Caribe 1950. http://www.juanperez.com/baseball/IIserie.html

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 16 julio de 2019

El payaso Emmett Kelly y su amor por el béisbol

Al reírse de mí, el público realmente se ríe de ellos mismos,
y cuando se dan cuenta de lo hecho, esto les da una especie
de estímulo espiritual para volver a las batallas de la vida
.”
Emmett Kelly

Emmet Kelly A

Uno de los payasos más famosos del mundo del circo estadounidense lo fue Emmett Lee Kelly, hombre nacido el 9 de diciembre de 1898 en Sedan, Kansas, EE.UU., quien se hizo célebre en el papel de Weary (cansado) Willie, un vagabundo siempre de luto, vestido con ropa andrajosa, barba y nariz bulbosa. El personaje logró tal fama que fue llevado incluso a cartones animados. Más tarde debutó como trapecista en el Gran Circo de Londres, hasta que comenzó a interpretar papeles de payaso, faenas que inicialmente realizó en los circos Sells-Floto y Barnum & Bailey desde 1931, luego con el Circo Bertram Mills hasta llegar al famoso Ringling Bros y Barnum & Bailey desde 1942, donde permaneció hasta la década de los 50.  Por su forma de actuación, Kelly hacía reír con su mirada triste, nunca sonreía, era un personaje como para que lo compadecieran o le miraran con lástima.

Visitó Cuba tres veces con el circo Ringling y estuvo en una ocasión a punto de echarse a reír en público por las formas de conducta de  los cubanos.  Kelly en el papel de Weary Willie actuó en el film “El espectáculo más grande del mundo (1952)” del director Cecil B. DeMille y que fuera protagonizado por Charlton Heston y James Stewart. Esta no fue su única actuación en cine, también estuvo en el reparto del  film de aventuras “Muerte en los pantanos (1958)” de Nicholas Ray, protagonizado por Burl Ives y Christopher Plummer, donde Kelly interpreta el papel de “Bigamy Bob”, y también fue protagonista principal de la comedia “The clown and the kids (1967)” (El payaso y los niños) de Mende Brown, que fuera filmada y producida en Bulgaria.

El otro aspecto de la vida de este payaso es que fue siempre un aficionado al béisbol, sobre todo del equipo de los Dodgers. Durante sus giras, no dejaba de interesarse por los resultados de su equipo, a veces oía las trasmisiones radiales en medio de sus faenas habituales. Fue por esa razón que el ejecutivo y dueño de los Dodgers, Walter O´Malley, decidió contratar a Kelly como mascota de los Dodgers durante el entrenamiento primaveral de 1956. Inicialmente la idea era atraer público a los juegos de esa época del año que tradicionalmente se jugaban en el Estado de Florida. Posteriormente se le vio en más de una ocasión en iguales faenas en el Ebbets Field de Brooklyn durante la temporada regular de 1957, igualmente para atraer público infantil acompañado de sus padres.

Emmet Kelly 2

Preguntado si su presencia en el estadio sería motivo de distracción y que el público no le prestara la debida atención al juego de béisbol, él declaró: “Los Dodgers deben ser la principal atracción para sus fanáticos y nada más, no hay por qué alarmarse, no pretendo ser el tercer suplente del jardinero derecho, ni el consejero del director Walt Alston, me presentaré a los principios de los juegos y nunca interferiré con los mismos, que a fin de cuentas es el negocio que importa”.

Toda esta actividad del payaso fue desarrollada con dificultades desde 1944 cuando su circo se incendió en Hartford, Connecticut. Kelly estuvo entre los que trató de salvar niños y mujeres que estaban dentro del lugar del show. Los datos de este incendio revelan que 168 personas murieron en el mismo, mientras que 682 resultaban lesionadas, entre ellos el mismo Kelly, quien se le vio llorar una vez extinguido el fuego.

El 28 de marzo de 1979, en su casa en Sarasota, Florida, murió el gran payaso de un infarto. Sus restos permanecen en el Rest Haven Memorial Park, en Lafayette, Indiana. En 1989 Kelly fue exaltado al Salón Internacional de la Fama de los Payasos.

Fuentes

Ángulo Carlos C. 1957. Emmett Kelly, el payaso de la cara triste. Bohemia, 28 abril, pp. 24

Anon. Emett Kelly. Encyclopaedia Britannica.

Anon. Emmett Kelly. IMDB. https://www.imdb.com/name/nm0446374/bio?ref_=nm_ov_bio_sm

 

El origen de las series del Caribe y el primer torneo en 1949

Puedes construir sobre el éxito de ayer o poner
tus fracasos en el pasado y empezar de nuevo
.”
Bob Feller (lanzador estrella de la MLB en los 40-50)

Los antecedentes de las series del Caribe de béisbol pueden estar en la realización de las llamadas justas Interamericanas. Venezuela se sentía en la gloria al ganar los campeonatos mundiales amateur de 1941, 1944 y 1945, por lo que Jesús Corao, empresario venezolano, amante del béisbol, fue el de la idea de organizar la Serie Interamericana, las que se celebró por primera vez a partir del 18 de octubre de 1946, con la participación de los equipos Sultanes de Monterrey, de México; All Cubans, de Cuba; el conjunto local, Cervecería Caracas, por Venezuela, y los Bushwicks de Estados Unidos, que finalmente vencieron en esa primera justa y en las sucesivas organizadas en 1947, 1948 y 1949.

No obstante, la idea inicial de las series del Caribe le corresponde a los publicistas venezolanos Oscar “El Negro” Prieto y Pablo Morales, quienes presentaron un proyecto para realizar este tipo de torneo, con participación de equipos campeones caribeños. Dicha propuesta fue aceptada y aprobada en la convención de la Confederación de Béisbol del Caribe realizada en Miami, en 1948.

Veamos cómo surgió la referida confederación. Los países de América Latina que practicaban la pelota profesional, no estaban muy de acuerdo con los lineamientos de la pelota norteamericana. El multimillonario veracruzano Jorge Pasquel, presidente de la Liga Mexicana de este deporte desde 1943, se dio a la tarea de organizar campeonatos de calidad, sin importar el asunto racial que tanto afectaba a la pelota estadounidense. Pasquel, con su decisión, trajo muchos peloteros de alta calidad de las Ligas Negro e igualmente de las Ligas Mayores a jugar en México. Este movimiento no gustó al comisionado de la MLB, Happy Chandler, quien no tardó en imponer una prohibición de cinco años de juego a todo bigleaguer que se hubiera marchado a la liga mexicana. La prepotencia en ambos casos prevaleció. Chandler no se percató que Pasquel no podría rentabilizar el dinero de los altos salarios que había ofrecido a los bigleaguers. Los estadios de México se pueden llenar, pero lo que pagan por entrar a los mismos no es igual a lo que se paga en los parques de EE.UU., tampoco era lo mismo lo que aportaba  la radio y prensa en México a la de EE.UU. Al final aquel experimento de Pasquel y sus hermanos se estrelló como era de esperar.

Este problema tuvo su reflejo en Cuba, segunda potencia entonces del béisbol profesional, ya que muchos peloteros de Grandes Ligas que se fueron a jugar durante el verano en México, venían a jugar en el invierno en Cuba.

El 11 de julio de 1947, George Trautman, presidente de la Asociación de Ligas de Béisbol de EE.UU., que representaba las Ligas Menores existentes (Triple A, Doble A, clases A, B, C, D), declaró a la liga cubana como circuito abierto, por lo que la sanción impuesta a varios peloteros cubanos y estadounidenses, los rebeldes que marcharon a las justas organizadas por Pasquel, fue levantada. Entre los agraciados con esta medida estaban:

Los receptores Mickey Owen, el cubano Salvador Hernández; los infielders Roy Zimmerman, Vernon Stephens, el cubano Napoléon Reyes, el mexicano José Luis “Chile” Gómez, George “La ardilla” Hausmann, Lou Klein, Murray Franklin; los jardineros Danny Gardella, el boricua Luis Rodríguez Olmo, el canadiense Roland Gladu, los cubanos Roberto Ortiz, Roberto Estalella y René Monteagudo; y los lanzadores Sal Maglie, el venezolano Alejandro Carrasquel, el canadiense Jean Roy, el cubano Adrían Zabala, Harry Feldman, Ace Adams y Max Lanier. En la lista de los perdonados había otros tres peloteros de ligas menores.

Por el acuerdo firmado con Trautman por Julio Sanguily, comisionado de la liga cubana, permitió también que 8 peloteros estadounidenses jugaran en cada equipo de la liga cubana. Este pacto tenía una validez de un año, siempre renovable. Tanto las ligas menores como la cubana se subordinarían a las Grandes Ligas (MLB). Vale la pena aclarar que algunos peloteros cubanos no estaban satisfechos con semejante acuerdo y abogaban por poseer una liga independiente, fue por eso que surgió la llamada Federación, que al final tuvo un par de justas, ambas jugadas en el estadio de la Tropical.

Había que tener peloteros, y Cuba los tenía para poder organizar dos campeonatos paralelos de béisbol y de calidad. No obstante, la existencia de la federación fue breve, por lo que con su desaparición se reforzó el campeonato de la liga cubana.

El acuerdo Cuba-EE.UU. en béisbol profesional se extendió paulatinamente a otros países del área del Caribe, lo que propició inicialmente la creación de la ya mencionada Confederación del Caribe en 1948, muy promovida por la liga cubana, y posteriormente la realización de una serie de equipos campeones, que debería concluir siempre antes del mes de marzo.

El formato adoptado para la serie fue de un round robin a dos vueltas, lo que arrojaba un total de 12 desafíos en el torneo. La primera sede, como era de esperar, correspondió a La Habana en las fechas del 20 al 25 de febrero de 1949. En años sucesivos, le tocaría a Puerto Rico, Venezuela y Panamá organizar las siguientes series.

He visto algunos artículos y realmente ninguno habla del impacto económico que tuvo aquella primera serie en la Habana. Por suerte, hay información consultada en la prensa de la época.

Primeramente, la cobertura de prensa estuvo a cargo de más de una docena de periodistas de distintos órganos de prensa de los países participantes y de EE.UU. Los juegos fueron transmitidos por cinco corporaciones radiales, además de tres radioemisoras nacionales y tres agencias cablegráficas. Los narradores más populares entonces fueron Francisco José Croquer de “Ondas Populares” de Caracas conjuntamente con Eduardo Pineda y Oscar “El Negro” Prieto. Los boricuas pudieron escuchar el desarrollo de los juegos en la voz del estelarísimo Buck Canel conjuntamente con José “Pito” Álvarez de la Vega, juegos trasmitidos por WIAC de San Juan, WPAB de Ponce y WPRA de Mayagüez. El ingreso de dinero solo por este concepto de prensa y radio fue de más de 800 mil pesos en aquel momento.

Lo más interesante fue que los hoteles en la Habana no daban espacio suficiente para albergar a tantos visitantes de los países del área para presenciar los partidos. En 1949 no había Havana Hilton, ni otros hoteles conocidos, por lo que mucha gente se vio obligada a albergarse en hoteles baratos de la capital. Los carteles “No tenemos habitación” eran frecuentes en los albergues habaneros en ese momento ¿Cuánto dinero entró por ese concepto? No he encontrado la cifra, pero es de suponer que haya superado el monto aportado por la radio y la prensa.

Se previeron estímulos materiales a los peloteros destacados, todos dados por la revista Bohemia, de 1000 pesos para lanzador que lograra juego perfecto; 100 pesos para el que resultara líder en pitcheo o en bateo; 50 pesos para todo aquel que lograra conectar de jonrón e igual suma para el lanzador que lograra lechada.

Vamos a la parte deportiva, la del terreno, primero las nóminas de cada equipo:

Almendares

Director: Fermín Guerra
Receptores: Mike Sandlock, Andrés Fleitas y Gilberto “El Chino” Valdivia.
Cuadro: Chuck “The Rifle Man” Connors (1B), Granny Hammer (2B), Héctor Rodríguez (3B), Avelino Cañizares (SS), Willy Miranda, René González y Francisco “Sojito” Gallardo.
Jardineros: Al Gionfrido, Sam “El Sambo” Jethroe, Monte Irvin y Santos “El Canguro” Amaro.
Lanzadores: Agapito Mayor, Morris Martin, Conrado Marrero, Eddie Wright, Rene “Tata” Solís, Jorge Comellas, Octavio Rubert y Vicente López.

Los Alacranes venían de ganar el campeonato cubano de manera fácil, sacaron 8 juegos de ventaja a los Leones del Habana, ocupante del segundo lugar. En las filas de los azules militaban lanzadores de la talla del zurdo Agapito Mayor, los derechos Conrado Marrero, Tata Solis y Octavio Rubert,  y el líder en lechadas (4) de la temporada, Morris Martin. En la ofensiva estaban los jardineros Al Gionfrido, además de las estrellas de Ligas Negro, Monte Irvin y Sam Jethroe, el antesalista Héctor Rodríguez y el inicialista, luego actor de reparto en cine, Chuck Connors. Era un equipo balanceado en bateo, defensiva y pitcheo.

Sin embargo, Puerto Rico representado por los Indios de Mayagüez, traía un conjunto con nombres de varias estrellas de Ligas Negro y de las Menores, entre ellas Artie Wilson, Wilmer Fields, Bill Powell y Luke Easter:

Indios de Mayaguez

Director: Artie Wilson
Receptores: Quince Trouppe, Luis Villodas, Humberto “Pita” Martí y Chaguin Murrati.
Cuadro: Luke Easter (1B), Lorenzo “Piper” Davis (2B), Wilmer Fields (3B y Pitcher), Artie Wilson (SS), Alonzo Perry.
Jardineros: Carlos Bernier, Efraín Blasinni, Jorge “Múcaro” Rosas, Carlos Manuel Santiago, Johnny Davis.
Lanzadores: Bill Powell, Johnny Davis, Alfonso Perry, Cefo Conde, Juan Pérez y Wilmer Fields, quien también actuaba como antesalista, Alonzo Peny (igualmente jugaba en el cuadro y los jardines).

Artie Wilson

Artie Wilson

Mayaguez-Serie del Caribe 1949

En la foto de los Indios, de izq a der: el lanzador zurdo Juan Pérez, Alonso Perry (P-1B), Luke Easter (1B-OF), Wilmer Fields (3B-P), Chaguín Murrati (C ), Jorge “Múcaro” Rosas (OF) y el lanzador zurdo Tito Figueroa.

El conjunto venezolano fue representado por Cervecería Caracas, el que años después se convirtiera en los temibles Leones de Caracas:

Director: José Antonio Casanova
Receptores: Enrique Fonseca, Guillermo Vento.
Cuadro: Luis “Cambao” Oliveros 2B, Vidal López, Alfonso “Chico” Carrasquel SS, Luis Romero Petit 3B, Rafael García Cedeño, Benito Torrens (pelotero boricua, único no venezolano en el equipo).
Jardineros. Dalmiro Finol, Félix “Tirahuequitos” Machado, Aureliano Patino, Héctor Benítez Redondo.
Lanzadores: Daniel Canónico, Luis “Mono” Zuloaga, José “Carrao” Bracho, Miguel Sanabria, Ramón “Dumbo” Fernández, Román Fuenmayor, Julio “El rubio de Maracay” Bracho, Domingo Barboza, Valentín Arevalo, Carlos Rotjes.

Equipo venezolano ocupante del segundo lugar de la Serie

Llama la atención la presencia de Daniel Canónico, más conocido como el Chino, lanzador que doblegara al equipo Cuba en el mundial de 1941, en el mismo parque de la Tropical en la Habana. Primero venció a la escuadra cubana 4-1 y luego, en el partido decisivo, 3-1, en duelo con el premier Conrado Marrero. Ahora ambas figuras estaban en este torneo y muchos pensaron que podría resultar en un nuevo duelo, pero no fue así como veremos más adelante.

Daniel Canónico

Daniel Canónico

Panamá vino representada por el Spur Cola:

Director: Edric Leon Kellman
Receptores: Edric León Kellman y Herman Charles.
Cuadro: Doug Lewis y Belfield Harris (1B), el cubano Orlando Moreno (2B), Humberto Arthur (3B), Sam Bankhead (SS), Alejandro Clothiers y Juan Clausal.
Jardineros: Victor Beet, Archie Brathwaite, Granville Gladstone, Gerald Thome, Lester Lockett y León Treadway.
Lanzadores: Patricio “Lord” Scantlebury, el cubano Leonardo “Guillotina” Goicochea, Astor Cupidan, Lionel Hooker, Rolando Morris (luego árbitro en su carrera sucesiva) y Sam Jones.

Como se observa, el equipo panameño traía dos peloteros cubanos en su nómina y varios peloteros estadounidenses, además de los nacionales.

Spur Cola

Los cubanos Orlando Moreno y Leonardo Goicochea en el Spur Cola

Los cubanos Orlando Moreno y Leonardo Goicochea en el Spur Cola

El primer juego de la serie, el 20 de febrero de 1949, estuvo a cargo de Spur Cola contra los Indios de Mayagüez, el cual terminó con anotación de 13-9, donde entre ambos equipos se pegaron 31 hits, 16 a la cuenta de los boricuas y cometieron par de errores. Los panameños no creyeron en los envíos de los lanzadores Wilmer Fields, Cefo Conde, Juan Pérez y Alonso Perry para llevarse el triunfo. El derrotado fue el también antesalista Wilmer Fields, que lanzó 5.1. El zurdo panameño Pat Scantlebury aguantó las tormentas boricuas durante 8 entradas, para llevarse la primera victoria en la historia de estas series. El primer hit en estas justas lo logró el jardinero central del Spur Cola, el georgiano Leon “Red” Treadway, en la primera entrada de este desafío.

El segundo juego, en igual fecha, fue el de Cervecería Caracas contra el Almendares, juego que lanzó cómodamente todo el tiempo Conrado Marrero, ya que sus compañeros le dieron con todo a los lanzadores venezolanos, 21 hits, para aplastar a su adversario 16-1. No he encontrado dato alguno de si el Chino Canónico llegó a asomarse al montículo en ese juego. Marrero dejó a los del Caracas en 4 hits, incluido el primer jonrón de la justa, conectado por Dalmiro Finol en la parte baja de la cuarta entrada, única anotación del Caracas. El equipo venezolano cometió 4 errores y Almendares ninguno.

El director José A. Casanova felicita a Dalmiro Finol, primer jonrón en serie del Caribe

El director José A. Casanova de Cervecería Caracas felicita a Dalmiro Finol, quien conectó el primer jonrón en serie del Caribe.

En la siguiente fecha (21 febrero), los partidos fueron Spur Cola contra Cervecería Caracas y el esperado Almendares contra los Indios de Mayagüez. El conjunto panameño sucumbió ante Cervecería Caracas, en juego con anotación de 4-2. El equipo venezolano disparó 8 hits y el de Panamá 6, ambos cometieron un error.

Llegado el plato fuerte vino una nueva decepción boricua al sucumbir 8-5 ante el Almendares. Ambos conjuntos batearon 9 hits cada uno, pero los Indios cometieron 4 costosas pifias. El lanzador derrotado fue el derecho estadounidense Bill Powell, quien en ese momento jugaba en las Ligas Negro para los Barones de Birmigham y a partir de 1951 en varios conjuntos de ligas menores. El ganador fue el relevista Agapito Mayor.

Luis “Mono” Zuloaga tuvo un duelo contra el pitcher de Puerto Rico, Alonzo Perry, lanzó juego completo y se llevó la victoria, 5-3, ante los Indios de Mayagüez. Agapito Mayor se llevó el triunfo en funciones de relevo. La ofensiva de los Alacranes radicaba en el feroz bateo de Gionfrido y Monte Irvin. El lanzador de Ligas Negro, Alonso Perry cargó con la derrota de su conjunto, mientras que el derecho Luis “Mono” Zuloaga cubría la ruta completa para darle la victoria al conjunto de su país.

Luis Mono Zuloaga

Luis “Mono” Zuloaga

En la siguiente jornada persistió la pesadilla para los Indios, al caer derrotados por Cervecería Caracas 5-2, donde ambos conjuntos batearon 11 incogibles y el boricua cometía un error, Caracas ninguno. A segunda hora, Eddie Wright del Almendares, a pesar de permitir 8 incogibles al equipo panameño, se las arregló para pintarlos de blanco y vencer con anotación de 4-0. Así Wright dejó en los libros de esta justa la primera lechada en series del Caribe. El equipo cubano bateó 6 imparables y no cometió errores.

En la segunda vuelta, al fin los Indios lograron victoria, esta vez de 11-9 contra el Spur Cola. Nuevamente fue un juego de batazos, 13 imparables por cada equipo, entre ellos el primer jonrón con las bases llenas de las series, conectado por Wilmer Fields en la octava entrada sobre los envíos del perdedor del desafío, el lanzador cubano Leonardo “Guillotina” Goicochea. Los Indios, como para no perder la costumbre, cometieron 2 errores en este partido. En el segundo encuentro, Almendares, con René “Tata” Solis en el montículo, le ganó 6-3 a los venezolanos. Once hits del equipo cubano combinado con 4 errores de los venezolanos fueron suficientes para la victoria.

Wilmer Fields

Wilmer Fields

El 24 de febrero es fiesta nacional en Cuba, se conmemora el grito de Baire e inicio de la guerra de Independencia. El primer juego de ese día fue a base de Spur Cola contra Cervecería Caracas, ganado 3-2 por el conjunto panameño. Ambos conjuntos batearon 6 imparables cada uno, mientras los venezolanos cometían un error. A continuación Almendares, con Agapito Mayor cubriendo toda la ruta, festejó la fecha por todo lo alto, victoria de 11 a 4 sobre los Indios. Interesante que cada conjunto bateó 11 imparables. Los lanzadores castigados del conjunto boricua fueron “ Piper” Davis y Bill Powell, perdedor del partido. Los Indios cometieron 4 errores, una defensiva pobre realmente. Con esa victoria ya el equipo cubano conquistaba el cetro de esta primera serie.

En la fecha final, los Indios fueron nuevamente apabullados, esta vez por los venezolanos, con furiosa ofensiva de 17 hits que produjeron 14 carreras, sobre los envíos del abridor Cefo Conde, relevado por Wilmer Fields y Alonso Perry, mientras los Indios bateaban 8 imparables, anotaban 4 y cometían 3 errores más. Una verdadera decepción fue este equipo boricua, del cual se esperaba diera una bonita batalla por el título contra el Almendares.

En el partido del adiós, Almendares vencía 5-2 al Spur Cola, juego en el que el conjunto cubano bateó 6 incogibles por 7 de los visitantes. El equipo refresquero también cometió 3 errores. El lanzador ganador fue nuevamente Agapito Mayor en rol de relevista.

                           Clasificación final

Equipo G P Prom. Dif.
Almendares

6

0

1000

Cervecería Caracas

3

3

.500

3.0

Spur Cola

2

4

.333

4.0

Indios Mayagüez

1

5

.167

5.0

El líder de los bateadores de la justa fue el jardinero Al Gionfrido de los Alacranes, el cual bateó para .533. Monte Irvin se llevó el liderato de las impulsadas y jonrones, con 11 y 2, respectivamente. Los otros jonroneros de la justa fueron Finol y Fields como ya se mencionó, y el venezolano “Chico” Carrasquel y el cubano Héctor Rodríguez.

Almendares 1949

Otros bateadores destacados del Almendares fueron Chuck Connors (.409), Héctor Rodríguez (.458), donde además de su jonrón se incluyen dos dobles y un triple, y 8 empujadas; Sam Jethroe (.320), quien bateó dos dobles, 3 triples y robó 3 bases.

Por los venezolanos destacaron Dalmiro Finol (.320), el inicialista Dumbo Fernández (.350) y el jardinero Guillermo Vento (.375). La estrella del pitcheo fue José “Carrao” Bracho con sus dos victorias.

José "Carrao" Bracho, lanzador de Cervecería Caracas

José “Carrao” Bracho

Por Spur Cola se destacaron al bate el veterano torpedero Sam Bankhead (.348), uno de los preferidos del que suscribe. Pelotero que hizo tanto donde quiera que jugó e inconcebiblemente no se le ha exaltado al Salón de la Fama. El inicialista Douglas Lewis bateó para .391 incluido par de dobles.

Los Indios batearon y no poco, pero defendieron casi nada, aparte que su pitcheo fue de los peores de la justa. Barquillo en mano se destacaron el receptor Humberto Martí (.357), el receptor-jardinero Quincy Trouppe (.444), el inicialista-lanzador Alonso Perry (.333), el antesalista-lanzador Wilmer Fields (.429), el torpedero-director Artie Wilson (.346) y el inicialista Luke Easter (.400) con 7 empujadas.

El MVP de esta serie correspondió al lanzador cubano Agapito Mayor, el que ganó 3 juegos sin derrotas, marca que permanece intocable hasta la actualidad. Las otras tres victorias del Almendares fueron a la cuenta de Marrero y Ed Wright, como ya se indicó, y de René “Tata” Solis.

Agapito Mayor

Agapito Mayor

Afiche Almendares

Como dato negativo, el lanzador cubano Leonardo “Guillotina” Goicochea del Spur Cola, perdió los 3 juegos en los que lanzó.

Fuentes

Conde Fernando. 2017. Historia y campeones de la Serie del Caribe. AboutEspañol, 14 febr. https://www.aboutespanol.com/historia-y-campeones-de-la-serie-del-caribe-359203.

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Molina René. 1949. Canónico, el inolvidable. Bohemia, año 41, No. 9, pag. 79.

Sánchez Jesse. 2006. Historia de la Serie del Caribe. MLB.com. http://www.mlb.com/content/printer_friendly/mlb/y2006/m02/d01/c1304635.jsp

Secades Eladio. 1949. Hemos ganado todos, porque ha sido un triunfo del deporte. Bohemia, año 41, No. 9, pag. 77.

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Vázquez Kako. Serie del Caribe 1949 Cuba. 1800 Béisbol. https://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/serie_del_caribe/serie_del_caribe_1949_cuba/

http://www.pelotabinaria.com.ve/beisbol/

 

Escrito por Esteban Romero, 11 julio de 2019

Primeros peloteros cubanos en franquicias de la MLB

Ningún jugador es tan bueno como todos juntos“.
Alfredo di Stefano (1926-1991, futbolista y entrenador)

En el presente artículo se encontrarán los nombres de los primeros peloteros cubanos que han militado en una determinada franquicia, donde se indica la fecha del primer juego en que participó y la labor rendida en esa jornada. Cuando el nombre del cubano aparece en negritas indica que fue el primer latino igualmente en ese equipo, caso contrario se indica el nombre del pelotero latino, con fecha igualmente de debut. Para cada conjunto se ha tratado también de dar el nombre del primer pelotero extranjero cuando este no haya sido cubano o latino.

Por franquicia aquí se entiende el nombre determinado de un equipo, el cual podrá haber cambiado con el tiempo. Las franquicias asociadas aparecen unidas en un sólo bloque, p. ej: Carmelitas de St Louis y Orioles de Baltimore o Senadores de Washington (segunda versión) y Vigilantes de Texas.

Angelinos de los Ángeles- Julio Bécquer el 11 de abril de 1961, entró en las postrimerías del juego contra los Orioles de Baltimore, en sustitución del entonces veterano inicialista Ted Kluzewski. Bécquer no tuvo turno al bate.
Angelinos de California- José Cardenal, como jardinero central y primer bate, en juego de 12 de abril de 1965 contra los Indios de Cleveland. Cardenal se fue de 4-2 con una impulsada.
Angelinos de Anaheim- Kendrys Morales (de 5-3, incluido jonrón, 1 anotada y 2 impulsadas) como inicialista y sexto bate del juego del 23 de mayo de 2006 contra los Vigilantes de Texas. El primer latino en jugar con esta franela fue el segunda base boricua
Luis Alicea (de 4-2, una anotada y 2 empujadas), que alineó como segundo al bate en juego del 2 de abril de 1997 contra los Medias Rojas de Boston.

Colt 45 Houston- Román Mejías, como tercer bate y jardinero derecho, el 10 de abril de 1962, en juego en el que bateó de 5-3 incluido par de jonrones y 6 impulsadas contra los lanzadores de los Cachorros de Chicago.
Astros Houston- Miguel Cuellar, como abridor del juego del 20 de junio de 1965 contra los Filis de Filadelfia, en el que lanzó 2.1 permitió 4 hits, 2 bases y 5 carreras limpias, y hacerse acreedor de la derrota del equipo. Los lanzadores canadienses, el zurdo Ken McKenzie y el derecho Claude Raymond, fueron los primeros extranjeros en jugar en este equipo, lo que sucedió el 15 de abril de 1965 en juego contra los Mets de Nueva York.

Franquicia afiche

Atléticos de Filadelfia- Baldomero “Merito” Acosta como jardinero izquierdo y segundo bate,  en juego del 26 de junio de 1918 contra los Senadores de Washington. Merito bateó de 4-2 con una empujada y un ponche. En este equipo el primer extranjero fue el receptor e inicialista irlandés Fergy Malone, el que se estrenó en juego del 3 de junio de 1871.
Atléticos de Kansas City- Leopoldo Posada, como bateador emergente (de 1-0), el 21 de setiembre de 1960 en juego contra los Medias Blancas de Chicago. El primer latino y pelotero extranjero en esta franquicia fue el boricua Víctor Pellot Power, quien debutó el 12 de abril de 1955, como inicialista y primer bate (de 3-0).
Atléticos de Oakland- Bert Campanerís, como torpedero y primer bate, en juego del 10 de abril de 1968 contra los Orioles de Baltimore. Bert se fue de 4-1, con una base y un ponche.

Franquicia afiche 2

Azulejos de Toronto- José Canseco (de 4-0), como bateador designado y quinto bate, en juego del 1 de abril de 1998 contra los Mellizos de Minnesota. Los primeros latinos en este conjunto fueron el torpedero mexicano Héctor Torres, y los boricuas, el jardinero y bateador designado Otto Vélez y el segunda base Pedro García, que jugaron con los recién estrenados Azulejos el 7 de abril de 1977 contra los Medias Blancas de Chicago.

Bravos de Boston- Miguel Ángel “Mike” González (de 2-0 con base y ponche), como receptor y octavo bate, el 28 de setiembre de 1912, en juego contra los Gigantes de Nueva York. El primer extranjero en jugar en este equipo fue el jardinero derecho canadiense Doc Miller (5-2, con 2 anotadas), el que alineó como tercero en juego del 11 de abril de 1912 contra los Filis de Filadelfia.
Bravos de Atlanta- Miguel de la Hoz, como bateador emergente del juego del 13 de abril de 1966 contra los Piratas de Pittsburgh. Los primeros jugadores latinos en este equipo fueron los dominicanos, los jardineros Felipe Alou (5-2 y 1 base) y Rico Carty (5-2 y 1 base), los que alinearon como primero y cuarto al bate, en juego del 12 de abril de 1966 contra los Piratas de Pittsburgh.

Cachorros de Chicago- Pedro ‘Çhick’ Pedroes como jardinero derecho el 21 de agosto de 1902. Debido a que Pedroes sigue siendo un personaje casi desconocido por los historiadores del béisbol de las Mayores, se añade que el lanzador boricua Hiram Bithorn debutó el 15 de abril de 1942 como relevista en juego de los Cachorros de Chicago contra los Cardenales de St Louis. Bithorn lanzó 2 entradas y sólo concedió una base por bolas.

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Cardenales de St Louis- Miguel Ángel González, en sustitución defensiva del receptor Frank Snyder, en las postrimerías del juego del 8 de mayo de 1915 contra los Piratas de Pittburgh. El reglano no llegó a batear en este juego. El primer extranjero en este conjunto fue el inicialista y receptor canadiense Larry McClean en 1904.

Carmelitas de St Louis- Armando Marsans, como jardinero central y cuarto bate, en juego del 12 de abril de 1916 contra los Indios de Cleveland. Marsans se fue de 3-0, con una base y una anotada.  El antesalista y jardinero británico Jimmy Austin fue el primer extranjero en este equipo, donde debutó en 1911 como antesalista regular.
Orioles de Baltimore- Willie Miranda (de 2-0 y 1 anotada), como torpedero y octavo bate, en juego del 11 de abril de 1955 contra los Senadores de Washington. El primer latino en jugar en este equipo fue el infielder mexicano Vinicio Otilio “Chico” García (1-0), como emergente al bate en juego del 24 de abril de 1954 contra los Medias Blancas de Chicago.

Cascabeles de Arizona- Vladimir Núñez, como lanzador relevista del juego del 11 septiembre de 1998 contra los Rojos de Cincinnati, en el que lanzó 1.1 y permitió 2 limpias, con 1 hit (doble de Damian Jackson), 1 base y 1 ponche. Los primeros latinos en jugar con este equipo fueron el jardinero mexicano Karim García (de 4-1, con 1 anotada y 1 empujada) y el segunda base boricua Edwin Díaz (de 3-0), que jugaron con los estrenados cascabeles en partido del 31 de marzo de 1998 contra los Rockies de Colorado.

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Cerveceros de Milwaukee- Miguel de la Hoz (1-1), como torpedero en sustitución del regular Woody Woodward, en juego del 15 de abril de 1964 contra los Gigantes de San Francisco. El lanzador derecho, el panameño Humberto Robinson, fue el primer latino en jugar en este equipo, donde debutó el 20 de abril de 1955.

Expos Montreal- Atanasio “Tany” Pérez (un jonrón en 4 vb), como inicialista y cuarto bate, en juego del 9 de abril de  1977 contra los Filis de Filadelfia. El primer latino en jugar con este equipo fue el jardinero dominicano Manny Mota (un doble en 5 vb), en juego del 11 de abril de 1969 contra los Cachorros de Chicago.
Nacionales de Washington- Liván Hernández, como lanzador abridor del juego inaugural del 4 de abril de 2005 contra los Filis de Filadelfia. Liván permitió 7 limpias en 4.2 lanzados, incluido jonrón de Kenny Lofton. Junto al cubano también jugaron con este nuevo conjunto los mexicanos Vinicio Castilla (de 3-2, con 1 anotada y 1 empujada), los lanzadores relevistas Luis Ayala y Antonio Osuna; los dominicanos, el torpedero Cristian Guzmán (5-1) y el emergente Tony Blanco (1-0); los boricuas, el segunda base José Vidro (de 5-1 y 1 anotada) y el emergente Wil Cordero (1-0).

Franquicia afiche x.png

Filis de Filadelfia- René Monteagudo, como jardinero derecho y tercer bate (de 4-1 con 1 impulsada) en juego del 17 de abril de 1945 contra los Dodgers de Brooklyn. El primer extranjero en este equipo fue el receptor-segunda base-jardinero irlandés Jocko Fields en 1891.

Gigantes Nueva York- Emilio Palmero, como lanzador abridor del juego del 21 de septiembre de 1915 contra los Cachorros de Chicago. A Palmero le anotaron 3 limpias, producto de 3 bases y par de hits, en 0.2 para llevarse la derrota. El primer extranjero en este conjunto fue el jardinero canadiense George McMillan en 1890.
Gigantes de San Francisco- José Cardenal, como corredor emergente del juego del 14 de abril de 1963 contra los Cachorros de Chicago.El primer latino en jugar con este equipo fue el boricua Orlando Cepeda (un jonrón en 5 vb) como inicialista y quinto al bate del juego del 15 de abril de 1958 contra los Dodgers de los Ángeles.

Haymakers Troy- Esteban Bellán como tercera base del juego del 9 de mayo de 1871.

Indios de Cleveland- Orestes Miñoso, como corredor emergente, en juego del  19 de abril de 1949 contra los Carmelitas de St Louis. El primer extranjero en jugar en este equipo fue el jardinero izquierdo canadiense Jack Graney, el que alineó como quinto al bate en juego del 14 abril de 1915 contra los Tigres de Detroit.

Mantarrayas de Tampa- Rolando Arrojo, en juego del 1 de abril de 1998 contra los Tigres de Detroit, partido que ganó al lanzar 6 entradas y permitir 4 limpias con 6 ponches y una base por bolas. Un día antes el venezolano Miguel Cairo jugaba como segunda base y segundo bate, y así convertirse en el primer latino en jugar en este conjunto.

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Marineros de Seattle- Diego Seguí, como lanzador abridor del juego del 6 de abril de 1977 contra los Angelinos de California, en el cual tiró 3.2 entradas con 5 hits, 3 bases y 6 limpias permitidas, para llevarse la derrota de su equipo. En igual juego jugó el segunda base dominicano José Báez (4-2) como segundo al bate.

Marlins de Florida- Orestes Destrade, como inicialista, en juego del 5 de abril de 1993 contra los Dodgers de los Ángeles. En el mismo juego debutaron los dominicanos, Junior Félix y Benito Santiago, como tercer bate y jardinero derecho, y sexto bate y receptor, respectivamente, por lo que estos tres peloteros comparten el hecho de ser los primeros latinos en este conjunto.
Marlins de Miami- Adeiny Hechavarría (de 3-0), como torpedero y séptimo bate, en juego del 1 de abril de 2013 contra los Nacionales de Washington. Los primeros latinos en jugar en este conjunto fueron los dominicanos José Reyes, Emilio Bonifacio, Hanley Ramírez y el venezolano Omar Infante, lo que sucedió en juego del 4 de abril de 2012 contra los Cardenales de St Louis.

Medias Blancas de Chicago- José Acosta, como lanzador abridor del juego del 22 abril de 1922 contra los Carmelitas de St Louis, donde en 5.1 permitió 10 hits, una base y 7 limpias para llevarse la derrota de su equipo. El primer extranjero en este equipo fue el jardinero, torpedero y antesalista británico Dave Brain, el que debutó el 21 de abril de 1901.

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Medias Rojas de Boston- Eusebio “Papo” González (de 1-1), como torpedero en sustitución  del regular Everett Scott, en juego del 26 de julio de 1918 contra los Medias Blancas de Chicago. En este equipo el primer extranjero fue el jardinero izquierdo británico Walter Carlisle en juego del 8 de mayo de 1908.

Mets de Nueva York- Humberto “Chico” Fernández, como bateador emergente en juego del 11 de mayo de 1963 contra los Rojos de Cincinnati. El primer latino en jugar en este equipo fue el torpedero boricua Félix Mantilla (un doble en 4 vb, una base y una anotada), el que debutó en juego del 11 de abril de 1962 contra los Cardenales de St Louis

Mutuals de Nueva York- Esteban Bellán el de mayo de 1873. Al no poseer el box score del juego, no se puede ser absoluto que Bellán haya sido el primer y único extranjero en ese partido, ya que el británico Dick Higham militaba en el equipo, hombre útil al campo y bateador zurdo.

Padres de San Diego- Tony “Haitiano” González (de 4-0 y 1 ponche), como jardinero central y tercer bate, en juego del 8 de abril de 1969 contra los Astros de Houston. En el recién estrenado conjunto también jugaron ese día los dominicanos, el torpedero Rafael Robles (de 4-0 y 1 ponche) y el segunda base Roberto Peña (de 3-0, 2 ponches y 1 anotada).

Pilotos de Seattle- Diego Seguí, como lanzador relevista del juego del 8 de abril de 1969 contra los Angelinos de California. El cubano lanzó 3 entradas, permitió 2 hits, 1 limpia y propinó 4 ponches.

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Piratas de Pittsburgh- Antonio “Tony” Ordeñana (4-2 y 3 empujadas) como torpedero y primer bate del juego del 3 de octubre de 1943 contra su vecino de Pensilvania, los Filis de Filadelfia. El primer extranjero en este equipo fue el receptor-segunda base y jardinero irlandés Jocko Fields en 1891.

Reales de Kansas City- Jacinto “Jack” Hernández (5-1 con 1 anotada), como torpedero y octavo bate en juego del 8 de abril de 1969 contra los Mellizos de Minnesota. En este equipo debutante, en ese partido, jugó también el receptor boricua Ellie Rodríguez (de 5-1 y 1 anotada).

Robins de Brooklyn- Adolfo Luque (lanzador derecho) en 1930. El primer extranjero en los Robins fue el jardinero alemán Bill Zimmermann, el que debutó en juego del 14 de abril de 1915 contra los Gigantes de Nueva York.
Dodgers de Brooklyn- Edmundo “Sandy” Amorós (de 1-1, una anotada y 1 empujada), como emergente al bate y luego en el jardín izquierdo en sustitución de Dick Williams en juego del 22 de agosto de 1952. El primer latino en los Dodgers de Brooklyn fue el mexicano, jardinero central Mel Almada (5-2 y 1 anotada), el que apareció como primer bate en juego del 17 de junio de 1939 contra los Cachorros de Chicago. El primer extranjero en los Dodgers fue el lanzador eslovaco Jack Quinn (John Picus Quinn), el que lanzó para este equipo en 1932.
Dodgers de los Ángeles- Edmundo “Sandy” Amorós, como bate emergente en juego del 13 de septiembre de 1959 contra los Piratas de Pittsburgh. El primer extranjero en este equipo fue el jardinero eslovaco Elmer Valo (1-0), como emergente en juego del 17 de abril de 1958 contra los Gigantes de San Francisco.

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Rockies de Colorado- Rolando Arrojo, como abridor del juego del 4 de abril del 2000 contra los Bravos de Atlanta. El cubano lanzó 5.2, permitió 3 hits, incluido jonrón de Bobby Bonilla, 4 bases, 3 limpias y propinó 3 ponches, se fue sin decisión. El primer latino en jugar en este equipo fue el inicialista venezolano Andrés Galarraga (de 4-2 y 1 ponche), quien alineó como cuarto bate en el partido del 5 de abril de 1993 contra los Mets de Nueva York.

Rojos Cincinnati- Rafael Almeida como antesalista y tercer bate (de 2-1 y 1 ponche) en juego del 4 de julio de 1911 contra los Cachorros de Chicago. En este juego entró más tarde Armando Marsans (de 2-1) en sustitución del jardinero derecho Mike Mitchell de los Rojos. El primer extranjero en este equipo fue el jardinero canadiense Joe Knight en 1890.

Senadores de Washington- Jacinto “Jack” Calvo (de 1-0) como bateador emergente en juego del 9 de mayo de 1913 contra los Medias Blancas de Chicago. El primer pelotero extranjero en este equipo fue el infielder-jardinero australiano Joe Quinn en 1901.
Mellizos de Minnesota- el lanzador derecho Pedro Ramos como abridor y el torpedero Zoilo Versalles  (de 5-2 y 1 anotada) como primero al bate, en juego del 11 de abril de 1961 contra los Yankees de Nueva York. Ramos le propinó lechada de 3 hits a los Mulos. Por los Mellizos, el antesalista italiano Pierino Peter Bertoia, más conocido como Reno Bertoia (un jonrón en 2 vb, con 2 anotadas) también alineó como séptimo al bate.

Senadores de Washington (segunda versión)- Héctor Maestri, como lanzador abridor del juego del 17 de septiembre de 1961 contra los Atléticos de Kansas City. El cubano lanzó 6 entradas, permitió 6 hits, 2 bases y 1 limpia de 3, además de 2 ponches, y cargó con la derrota. El primer latino en este equipo fue el lanzador dominicano Rudy Hernández, como relevista del juego del 16 de abril de 1961 contra los Indios de Cleveland. Hernández lanzó 1 entrada, permitió 1 hit y propinó 1 ponche.
Vigilantes de Texas- Orlando “Marty” Martínez (3-0), como antesalista y séptimo al bate del juego del 10 de septiembre de 1972 contra los Atléticos de Oakland. El primer latino en este equipo fue el lanzador mexicano Horacio Pina, como lanzador relevista del juego del 16 de abril de 1972 contra los Angelinos de California. Pina lanzó 0.2,  propinó 1 ponche y se anotó juego salvado.

Terriers de St Louis- Armando Marsans (de 4-0), el 14 junio de 1914, jugando el campo corto y cuarto bate del equipo contra los Buffeds de Buffalo.

Tigres de Detroit- Osvaldo “Ossie” Álvarez como corredor emergente el 10 de abril de 1959. El primer pelotero latino en jugar en esta franquicia fue por coincidencia el primer pelotero latino en este equipo, el primer pelotero dominicano en las Mayores, Osvaldo JoséOzzie” Virgil, en la temporada de 1958, el cual había debutado con los Gigantes de Nueva York el 23 de setiembre de 1956, mientras que el primer extranjero en esta franquicia lo fue el italiano Pierino Peter Bertoia, más conocido como Reno Bertoia en 1953.

Yankees de Nueva York- Ángel “Pete” Aragón como bateador emergente del pitcher Ray Fisher el 20 de agosto de 1914. El canadiense Russ Ford fue el primer extranjero en jugar con los Yankees, como lanzador abridor del juego del 21 de abril de 1913 en juego contra los Senadores de Washington. Ford lanzó 7 entradas, permitió 9 hits, 2 bases, 5 limpias de 8, y cargó con la derrota.

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Escrito por Esteban Romero, 24 junio de 2019, con información consultada en baseball-reference.com y baseball-almanac.com

 

 

 

 

 

 

 

 

La V Serie Selectiva de Béisbol (1979)

Comencemos con las nóminas de los seis equipos participantes y sus mentores en este torneo.

Pinar del Río

Director: José Miguel Pineda
Receptores: Juan Castro, Heleodoro Pedroso
Cuadro: Lázaro Cabrera, Leonildo Martínez, Alfonso Urquiola, Carmelo Pedroso, Roilán Hernández, Félix Iglesias, Hiram Fuentes, Francisco Costa, Dionisio Pino.
Jardineros: Luis Giraldo Casanova, Luis Crespo, Fernando Hernández, Giraldo Iglesias, Bienvenido Castanedo, Miguel López, David Sánchez.
Lanzadores: Rogelio García, Jesús Guerra, Julio Romero, Juan Carlos Oliva, Félix Pino, Adalberto Herrera, Reinaldo Costa, Mario Negrete, Maximiliano Gutiérrez y Pedro Pérez.

Habana

Director: Roberto Ledo
Receptores: Pedro Medina, Ernudys Poulot, Jorge Tamayo.
Cuadro: Agustín Marquetti, Rey V. Anglada, Rodolfo Puente, José Ramón Cabrera, Juan Carlos Calvo, Silvio Montes, Roberto Castillo, Joaquín Martínez, Roberto Hernández.
Jardineros: Armando Capiró, Reinaldo Linares, Jorge Beltrán, Pablo Molina, Pablo Pérez.
Lanzadores: Santiago Mederos, Angel Leocadio Díaz, Ramón Tablado, Lázaro de la Torre, José M. Pedroso, Rafael Collazo, Jorge Salazar, Francisco Gutiérrez, Pedro Izquierdo, Ricardo Inclán, Eduardo Rodríguez.

Matanzas

Director: Bruno Villegas
Receptores: Roberto Masa, Juan C. Bango,  Pedro P. Rodríguez.
Cuadro: Antonio Hernández, Israel García, Oscar García, Leonardo Goire, Antonio Sánchez, Andrés Pérez, Gerardo Rionda, Félix Isasi.
Jardineros: Wilfredo Sánchez, Fernando Sánchez, Pablo Hernández, Mario Domecq y Jesús Figueroa.
Lanzadores: Rafael Rodríguez, Leonardo Hernández, Luis Fernández, Anselmo Martínez, Estanislao Sánchez, Roberto Álvarez, Pedro González, Lázaro Alonso, Julio Reyes, Hugo Cruz, Jorge Luis Valdés, Carlos Mesa y Rigoberto Odelín.

Las Villas

Director: Eduardo Martín
Receptores: Alberto Martínez, Victor Muñoz, Pedro Palacios.
Cuadro: Antonio Muñoz, Alejo O´Reilly, Hector Olivera, Miguel Rojas, Adolfo Borrell, Pedro José Rodríguez, Pedro Jova, Rigoberto Rodríguez, Osvaldo Oliva, Jose Rosell.
Jardineros: Lourdes Gurriel, Sixto Hernández, Víctor Mesa, Luis Jova, Amado Zamora.
Lanzadores: Roberto Ramos, Tony Simó, Nivaldo Pérez, Alberto Peña, Servando Medina, José Ramón Sastre, Francisco Sanseriq, Aniceto Montes de Oca, Alberto Acosta, Pablo Ubeín.

Camagüeyanos

Director: Carlos Gómez
Receptores: Pedro Cruz, Carlos Triana, Máximo Pérez.
Cuadro: Felipe Sarduy, L. Fuentes, A. García, Sergio Quesada, Ángel Castillo, Miguel Lapera, Maximiliano Armenteros, Vicente Díaz, Miguel García.
Jardineros: Sandalio Hernández, Reinaldo Fernández, Rodolfo Phillips, Eusebio Cruz, Juan Poll, Félix Booth, Manuel Cairo.
Lanzadores: Gaspar Legón, Oscar Romero, Lázaro Santana, Manuel Álvarez, Omar Carrero, Ernesto Andreu, Tomás Creo, José Cruz, José Sánchez, Julio Mantilla, Armando Clemente.

Orientales

Director: Carlos Martí
Receptores: Modesto Larduet, Jorge Stable, Freddy Portilla.
Cuadro: Elpidio Mancebo, Agustín Lescaille, Wilfredo Hernández, Ramiro Tamayo, Agustín Arias, Juan Dranguet, Ramón Otamendi, Reinaldo Bravo.
Jardineros: Jorge Francis, Fermín Laffita, José Arias, Oscar Rodríguez, Regino Góngora, Juan Rosabal.
Lanzadores. Braudilio Vinent, Orlando Figueredo, Rafael Castillo, José Luis Alemán, Heriberto Benítez, Juan R. Gómez, Enrique Cutiño, F. Góngora, Gregorio Pérez, Gilberto Ferrales, Asterio Zaldívar.

Esta serie selectiva se inició el domingo 11 de marzo de 1979. Se consideraba que los Villareños volverían a repetir, ya que en la serie nacional precedente Sancti Spíritus había ganado, seguido muy de cerca de Villa Clara, mientras que el equipo Cienfuegos quedó en la cuarta posición. Una cosa es la serie nacional y otra la selectiva. El colectivo de Pinar del Río salió a ganar juego tras juego. Su cuerpo de pitcheo, a base de Félix Pino, Rogelio Garcia, Porfirio Pérez, Juan Carlos Oliva y Jesús Guerra, y ofensiva sostenible de

Pitcheo pinareño 1979

Luis Giraldo Casanova, Alfonso Urquiola, Fernando Hernández, Lázaro Cabrera y Leonildo Martínez, dieron la necesaria estabilidad a este conjunto, el que ya en las anteriores ediciones de la Selectiva había mostrado su potencial.

Ofensiva pinareña

En el caso de los Orientales, su nuevo mentor, Carlos Martí, logró una mejor cohesión de sus peloteros y evitó las indisciplinas ocurridas dentro de este conjunto durante la IV Serie Selectiva. Así, Orientales dio la batalla durante toda la temporada a un equipo Pinar que tenía todas las de ganar. Los favoritos Villareños volvieron a jugar a la ofensiva, su cuerpo de lanzadores necesitaba de buena ventaja para salir airosos. Yumurinos tuvo momentos brillantes encabezados por la ofensiva de Wilfredo y Arturo Sánchez, y Antonio Hernández. La decepción fue el juego de los Camagüeyanos, los que mostraron una notable baja comparada con su rendimiento en la III Serie Selectiva. Dentro de ese conjunto ya se observaba la necesidad de nuevos peloteros, capaces de sustituir a sus estelares, los que ya comenzaban a tocar la puerta del retiro.

En esta serie, Antonio Muñoz conectó 3 cuadrangulares en un juego en dos ocasiones, mientras que Luis Giraldo Casanova anotaba 6 veces en juego efectuado entre Pinar y Las Villas, en el cual Muñoz se anotó su segunda hazaña de trío de jonrones. Ese partido se efectuó en el estadio “Mártires de Cabaiguán”.

Lo otro fue el primer forfeit en las justas nacionales de béisbol, o sea a partir de 1962. Sucedió en la segunda semana de abril de 1979, jugaban Habana contra Pinar en el Capitán San Luis. En la cuarta entrada, Anglada disparó hit con Puente en tercera y Silvio Montés en segunda, el primero anotó fácil, pero el segundo llegó deslizándose, el árbitro Alejandro Montesinos cantó safe, acto seguido el receptor Juan Castro protestó la decisión, y fue expulsado, el banco pinareño se vació, pero lo peor fue que los aficionados comenzaron a tirar objetos desde las gradas. Varias veces se les pidió calma por la amplificación local, pero no hubo forma, ante esa situación se declaró el forfeit, victoria para el Habana y derrota de los locales.

Pinar en las postrimerías de la justa jugó para .750, o sea ganaba 3 de cada cuatro mientras que los Orientales, con mucha dificultad jugaban para .500. Los Villareños se desplomaron en esta serie como los Camagüeyanos, el pitcheo no rindió y sus bateadores no podían garantizar anotaciones de más de 4-5 carreras por juego.

El domingo 6 de mayo hubo doble juego entre los ocupantes de los dos primeros lugares, Pinar y Orientales. Los de Vueltabajo serían campeones con una victoria, pero los Orientales no vinieron al Capitán San Luis a regalar nada. Braudilio Vinent se presentó como siempre y Pinar vio como el sábado 5 era derrotado. Al siguiente día, los Orientales nuevamente fueron a la carga, en reñido juego vencieron 4-3. En el segundo juego las cosas fueron distintas, Félix Pino amarró a la artillería indómita y Pinar se alzó con triunfo de 9-3 y a su vez se coronaba campeón una semana antes que terminara este Clásico.

Estado final de los equipos

Estado de los equipos Selectiva 1979

Pinar tuvo todo lo necesario para ganar: pitcheo, defensa y buena ofensiva. Sus lanzadores, en una armónica rotación, propinaron 9 lechadas. Orientales tuvo buen pitcheo de parte de Orlando Figueredo y Rafael Castillo, mientras que Vinent, como de costumbre, brilló a lo largo de la temporada.

Lanzadores orientales

Este equipo Orientales supo dejar atrás el mal desempeño en la Serie Selectiva anterior. Agustín Lescaille brilló igualmente, tanto como defensor de la inicial como al bate al promediar por encima de los .300. El Habana tuvo muchos altibajos y se tuvo que conformar con el tercer lugar. Los Villareños demostraron que sin pitcheo no se puede ganar, sus bateadores conectaron 71 jonrones, pero eso no fue suficiente para un mejor desempeño. El juego de este equipo fue un verdadero desastre comparado con el de la Serie Selectiva anterior, de vencedor a ocupante del sótano esta vez. Los Yumurinos, como siempre, una esperanza de victoria que no se llegaba a materializar, mientras que Camagüeyanos sólo los separó un juego de los villareños.

Líderes de bateo

Líderes de bateo V selectiva 1979

Líderes de pitcheo

Líderes de pitcheo V selectiva 1979

Después de haber dirigido a Industriales y equipos camagüeyanos en series nacionales, José Miguel Pineda logró triunfo en la XVII serie nacional (1977-78) con los Vegueros, mientras que se alzó con el banderín nuevamente en esta IV Serie Selectiva (1979) e igualmente con equipo de la provincia de Pinar del Río.

José Miguel Pineda

José Miguel Pineda

 

Escrito por Esteban Romero, 8 marzo de 2019, consultada información de la prensa de la época y datos de archivo propios del autor.