Uno de los grandes peloteros cubanos de todos los tiempos, Silvio García

La diferencia entre lo posible y lo imposible
está en la determinación de la persona”.
Tom Lasorda, ex-jugador y manager
de béisbol estadounidense.

Silvio García Cuba

Realmente es dificil de entender que a la figura de Silvio García Rendón, uno de los peloteros cubanos más completos en la historia del béisbol nacional, se le use solo para decir que pudo haber sido el primer pelotero negro en llegar a las Grandes Ligas. De Silvio se habló muy poco después de 1960 y las razones pueden ser muchas, pero uno no sabe cuál es. No obstante, este artículo es para recordarle en detalle, y hacer ver el grave error de haberle olvidado en la tierra que lo vio nacer.

El gran pelotero nació el 1 de octubre de 1913 en Limonar, Matanzas, aunque no faltan fuentes que dicen que nació en 1914.  Silvio medía 5 pies y 11 pulgadas, con un peso de 190-195 libras, era bateador derecho y lanzaba a la derecha.

Su inicio en el béisbol fue como el de todos los cubanos, jugando las distintas variantes que se tienen hasta llegar a la pelota de manigua. Es precisamente ese juego en condiciones nada favorable que forja a peloteros con buenas manos, fuertes brazos, corredores veloces en las bases y bateadores de tacto y poder. Silvio tenía de todo eso, no lo dude.

El matancero era capaz de jugar posiciones del cuadro, defender en los jardines y lanzar juegos. A la edad de 18 años Miguel Ángel González le contrató para que jugara en el equipo profesional Habana. Silvio entonces alternó jugando la tercera y los jardines ocasionalmente. Al final de esa temporada promedió .258 producto de 17 incogibles en 66 veces al bate. La siguiente temporada, la de 1932-33, no se jugó por razones de la inestabilidad del país, pero en la de 1934-35, Silvio jugó, esta vez para el Marianao, donde  bateó para escaso promedio de .187. En 1935-36 y 1936-37 volvió con el mismo  equipo, y promedió .275 en la primera temporada mencionada, mientras que en la segunda se dedicó más a lanzar, cuando logró record de 10-2 con 13 juegos completos de 15 iniciados. Su equipo se coronó campeón de la temporada con registro de 38 victorias y 31 derrotas.

Posteriormente, en 1937 se fue a jugar a la liga dominicana, donde el mandamás era el mismo dictador Rafael Leónidas Trujillo, el que creó un conjunto llamado Dragones de Ciudad Trujillo, que era el resultado de la fusión de los tradicionales Licey y Escogido. Los rivales de este “monstruo” beisbolero fueron las Águilas Cibaeñas y las Estrellas Orientales de San Pedro de Macorís. El dictador, con todo el dinero de las arcas dominicanas, se dio el lujo de traer varias estrellas de las Ligas Negro, además de Lázaro Salazar como jugador-manager y Silvio García. Como era de esperar, los Dragones dieron tabla en condiciones. Josh Gibson bateó para .435, Papa “Cool” Bell para .318, Sam Bankhead, .309, Silvio para .297 y Lázaro Salazar (manager/jugador) bateó para .292. Terminado este robo de campeonato, Silvio se marchó a Venezuela para jugar con el Pastora.

En 1938 Silvio firmó para jugar con el Águila de Veracruz, donde también militarían los cubanos  Martín Dihigo y Jacinto Roque. Aquí Silvio jugó el campo corto y lanzó igualmente. En esa temporada Dihigo fue el monstruo del bateo y del pitcheo, el también matancero tuvo record de 18 y 2 (.900), PCL de 0.92, y bateó para .387, líder en ambos departamentos, pero Silvio no es que se haya quedado muy atrás. Bateó para .349 y como lanzador ganó 10, perdió 2, con PCL de 1.68. En 1938, Silvio también jugó para el equipo Valdés del campeonato de béisbol de primera división de Venezuela, liga en la que también jugaban los conjuntos de Vargas, Venezuela y Centauros. Con el Valdés, el cubano jugó el campo corto y lanzó también. En el invierno (temporada 1938-39) Silvio jugó para el Almendares, donde si bien no le fue bien como lanzador (1 ganado y 4 perdidos), pudo batear para promedio de .293, aunque su equipo terminó en el sótano, mientras que los Leopardos de Santa Clara se alzaban con el campeonato.

silvio_garcia México

La última temporada de Silvio como lanzador fue en la invernal boricua, donde integraba el equipo de Leones de Ponce en el campeonato de 1939-40, en el que obtuvo 10 victorias y 6 derrotas, liderando el PCL de la liga con 1.32. En lo adelante, el matancero se dedicó a jugar sea el campo corto o la antesala, pero no lanzó más juegos. Poseía excelentes manos y un brazo privilegiado, por lo que su desempeño en esas posiciones estaba más que garantizado. A ello hay que sumar que Silvio era un buen bateador de tacto, con suficiente velocidad para convertir un hit en doble. El zurdo Tom Lasorda le considera como uno de los mejores bateadores a los que se haya enfrentado en su carrera.

En 1940 regresó a Venezuela para jugar con el equipo Venezuela en el campeonato de béisbol de primera división de este país. Esta vez fungió como torpedero y antesalista, promediando .324 (24 hits en 74 veces al bate), con 13 impulsadas en los 20 juegos  que participó.  En la invernal cubana de 1940-41, Silvio integró el conjunto de los Leopardos de Santa Clara, en el que bateó para elevado .314 e integró el Todos Estrellas como segunda base.

Para 1941 Silvio decidió regresar a México, pero esta vez para jugar con los Diablos Rojos de Ciudad México. En la temporada cubana de 1941-42 el matancero inició su larga ruta de juego con el Cienfuegos, donde mostró ser uno de los bateadores más consistentes de Cuba del momento. Logró el título de bateo con .351, igualmente lideró el departamento de hits con 60, el de anotadas con 24 y de jonrones con 4. Así y todo, el Cienfuegos quedó en último lugar de la liga. Al finalizar esta campaña hubo serie americana, los Dodgers de Brooklyn, dirigidos por Leo Durocher, vinieron a Cuba a topar con una selección nacional, la que Silvio integró y bateó 8 hits en 21 veces al bate. Al final los cubanos ganaron 3 desafíos y perdieron 2.

Silvio García Cfgos.

En la temporada de 1942 volvió a jugar con los Diablos Rojos, esta vez promedió .364 al bate y quedó de líder en impulsadas, con 83. Con el Cienfuegos continuó su carrera en 1942-43, temporada en la que no participaron peloteros norteamericanos debido a la II Guerra. Silvio bateó para .303, pero su equipo no pudo hacer mucho debido a su pobre pitcheo.

En 1943 promedió .301 con los Diablos Rojos, pero este conjunto dio poca batalla al no poseer el pitcheo requerido. Cienfuegos mejoró algo su juego en la temporada de 1943-44, mientras que Silvio promedió .329 y por cuarta ocasión consecutiva fue parte del Todos Estrellas del campeonato cubano.

En 1944, poco después de iniciada la temporada, los Diablos Rojos le canjearon a los Azules de Vera Cruz dirigidos por el gran Roger Hornsby, quien al final cedió su puesto de timonel al cubano Ramón Bragaña. Silvio nuevamente bateó bien, registró .314 al bate y robó 31 bases para liderar este departamento en la liga mexicana. Su equipo ganó el campeonato con un Bragaña inmenso, quien además de manager, llegó a ganar 30 juegos, record para la liga mexicana. No obstante, la gloria no les duró en 1945, Silvio bateó para .350 incluido 15 jonrones, pero su equipo cayó al quinto lugar al final de la temporada. En Cuba la temporada profesional invernal de 1945-46 comenzó más tarde de lo esperado, 28 de noviembre, lo que se debió a que el 18 de octubre pasó uno de los ciclones más violentos por la isla, el cual arrasó, entre ellos las gradas y la pizarra del estadio de la Tropical. Esta fue una temporada mediocre para Silvio, pues solo pudo promediar para .254.

Silvio-Garcia Cfgos. 2

En 1945 el cubano-americano Alex Pompez, propietario del equipo New York Cubans, decidió reforzar al equipo para que el mismo fuera competitivo en las Ligas Negro. Para ese propósito se decidió a contratar a Silvio García, el que bateó para elbuen promedio de .326 en la temporada de 1946, ligeramente inferior al logrado por su coterráneo Alejandro Crespo (.336).  El juego de Silvio le valió para ser seleccionado al equipo Todos Estrellas de Este-Oeste. Los New York Cubans, de un lugar sotanero ocupado en 1945, pasaron a ser el sub-campeón de la liga. En la invernal cubana de 945-46 las cosas cambiaron para el Cienfuegos, el equipo bateó y contó con el excelente pitcheo del zurdo Adrián Zabala y del “barbero” Sal Maglie. Por su parte, Silvio bateó para .288, que unido al bateo despiadado de Alejandro Crespo, Roland Gladu y Conrado Pérez, ayudó a que el Cienfuegos lograra la victoria con debida anticipación y con ventaja de 6 juegos sobre su más cercano rival. Nuevamente el matancero integró el Todos Estrellas y una selección cubana que fue a disputar algunos partidos en Puerto Rico contra equipos locales.

En Cuba hubo guerras de ligas, por un lado la profesional y por otro se creó la llamada Federación. Una jugaba en el recién inaugurado Gran Estadio del Cerro y la Federación lo hacía en la Tropical, en ésta última jugaba un equipo llamado Matanzas, el que logró firmar a Silvio para la temporada de 1946-47 como manager-jugador. No le fue mal, ya que su equipo se alzó con la victoria finalmente, además de resultar ser electo como el MVP de la Federación. Igualmente logró jugar por un rato con los Navegantes de Magallanes de la liga invernal venezolana en esa temporada

En 1947 los New York Cubans se alzaron con el campeonato y Silvio fue parte del mismo, y  nuevamente escogido para el equipo Todos Estrellas. El matancero regresó a jugar con el Cienfuegos, esta vez dirigido por el ex lanzador de los Yankees, Vernon “Lefty” Gómez, los que no fueron muy lejos, ya que solo alcanzaron el tercer lugar. Silvio bateó para .292 e integró el Todos Estrellas de la justa.

Para la temporada de 1948 Silvio jugó con los Diablos Rojos en México, donde promedió .295 al bate. En la invernal de 1948-49, no le fue nada bien a Silvio, se fracturó una mano y estuvo fuera de juego por buen tiempo. A su regreso solo pudo batear para .250

Ya con 36 años en 1949, Silvio se fue a jugar a la Liga Provincial Canadiense, circuito independiente (clase C), con el equipo de los Atleticos de Sherbrooke, el cual era dirigido por un conocido de la afición cubana, Roland Gladu, y en el mismo también jugaba el slugger de Caibarién, Claro Duany. A pesar que los cubanos rompieron la bola en esta liga, el Sherbrooke tuvo que conformarse con el tercer lugar de la temporada. De ahí Silvio se fue a jugar a Nicaragua para una serie de juegos contra una selección de Panamá. Con el Cienfuegos (1949-50) Silvio jugó la antesala y su rendimiento no fue el acostumbrado, promedió .260. Así y todo, su equipo discutió el título pero se quedó corto con el Almendares.

En 1950 volvió a la liga provincial canadiense, en la que se llevó la triple corona de bateo (.365, con 21 jonrones y 116 empujadas). En la invernal de 1950-51 fue como si Silvio resucitara de un letargo, resultó ser campeón de bateo (.347), conectó 83 hits, incluido 13 dobles, 1 triple y 5 jonrones, con 36 empujadas y líder en robo de bases (17). Lógicamente integró el Todos Estrellas de esta temporada y fue electo como MVP.

Silvio continuó jugando con el Sherbrooke hasta 1951, equipo que logró entonces coronarse campeón de la liga. En 1951-52, la ofensiva de Silvio decayó enormemente en la profesional cubana al promediar escaso .239. Fue esta su última temporada con los Elefantes.

Para la temporada 1952 Silvio firmó con los Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida (Clase B). De hecho, él, el también matancero Ángel Scull y el estadounidense George Handy se convirtieron en los primeros peloteros negros en esta liga, los que debutaron el mismo día, 9 de abril de 1952. Silvio bateó para .283, que si bien no era mucho, era superior al promedio del resto de sus compañeros de equipo. En la invernal de 1952-53 Silvio jugó la antesala del equipo de los Tigres de Marianao, en la cual tuvo un repunte ofensivo, al lograr promedio de .270. Su equipo quedó segundo, pero corto de alcanzar al campeón Habana, conjunto que lograba su tercera corona consecutiva.

Para las temporadas de 1952 y 1953, Silvio Garcia jugó en República Dominicana. Primero para los Tigres de Licey en  1952, y para las Águilas Cibaeñas en 1953, temporada en la que bateó para .393, pero que no le valió para el campeonato de bateo al no tener suficientes veces al bate. En la invernal cubana de 1953-54 Silvio se inició con los Tigres y luego canjeado al Almendares, donde tuvo una función de utility. El campo corto de ese equipo era defendido por Willy Miranda, la antesala por Héctor Rodríguez y la segunda por Forrest Jacobs. A la edad de Silvio y en presencia de esos jugadores, que estaban en su apogeo, era muy poco lo que podía hacer para aspirar a un puesto de regular. Este equipo resultó campeón, pero Silvio poco pudo hacer por su victoria.

En 1956 se creó La Liga Nicaraguense de Beisbol Profesional, en la que Silvio jugó, esta vez con el equipo del dictador Somoza, el Cinco Estrellas, donde también jugaban Claro Duany e Hiram González, mientras que el director del equipo era el ex receptor cubano Emilio Cabrera. Silvio quedó de líder en empujadas con 54 carreras. Esta temporada no llegó al final cuando el dictador fue ajusticiado en un atentado. En la invernal cubana de 1956-57 sirvió de auxiliar en el Almendares dirigido por Emilio Cabrera, equipo que quedó en último lugar. Para 1957 Silvio volvió a jugar en la liga Nica.

La historia del contrato de los Dodgers

La persona que más hablaba sobre este tema en Cuba era el difunto Edel Casas. El resto de los narradores, incluso Rubén Rodríguez, no tocaban el tema. Veamos lo que al parecer sucedió.

Ya desde los inicios de la década de los 40, Branch Rickey tenía en mente acabar el apartheid existente en el béisbol y contratar a peloteros negros que jugaban a la pelota tan bien o mejor que muchos peloteros blancos. A tales efectos, Rickey hizo una lista de posibles candidatos, por supuesto  peloteros negros destacados en las Ligas Negro como en la liga mexicana. Silvio fue incluido en la lista, su bateo en la serie americana de 1942 no pasó inadvertido, el matancero sonó 8 hits en 21 veces al bate frente al pitcheo de Liga Nacional de los Dodgers. Leo Durocher fue uno de los más favorables a que Silvio fuera incluido en la lista de candidatos.

En la primavera de 1943 los Dodgers mandaron al cazatalento Tom Greewade a observar el juego de Silvio en la liga mexicana y posible contacto con el cubano. Eso se debería hacer desviando la atención con reuniones con peloteros negros como Theo Smith , Wild Bill Wright y Quincy Trouppe. La realidad fue que el trabajo de Greenwade fue un desastre, no observó bien a Silvio, se fue con una impresión no muy buena del cubano y al final no hizo nada de lo que le habían indicado hacer. Para colmo no habló con ninguno de los peloteros negros mencionados. Lo único que le impresionó a este señor fue el juego de un receptor de piel oscura, hijo de padre italiano, conocido como Roy Campanella.

En 1944 Walter O´Malley, uno de los propietarios de los Dodgers, se fue a Cuba a ver directamente a Silvio, donde se le informó que el cubano estaba siendo reclutado por el ejército de su país, lo cual no era cierto. O´Malley llevaba la orientación de firmar a Silvio por 25 mil dólares, una cifra alta para aquella época.

Después de tantos intentos, le llegó el turno a Branch Rickey de ir a Cuba para hablar directamente con Silvio. Se necesitaba a alguien, que además de ser buen pelotero, fuera capaz de resistir las ofensas de los miles de trogloditas que apoyaban el apartheid deportivo en EE.UU. Rickey le preguntó a Silvio que él haría si era ofendido como negro, el cubano sin pensarlo mucho, le respondió que lo mataría, y no sabía que en ese momento había matado la posibilidad de haber jugado en Grandes Ligas y de haber sido el primer afro en llegar a ese circuito. Silvio desapareció de la lista, en la cual también estaban Jackie Robinson, Orestes Miñoso, Roy Campanella, Lorenzo “Piper” Davis, Josh Gibson, Sam Jethroe, Walter “Buck” Leonard y Satchel Paige.

Al final de su carrera

Después de 1957 ¿qué sucedió con Silvio? Vinieron las Series Nacionales en 1962. Silvio como Alejandro Crespo no aparecieron por ningún lado. Queda la duda de si lo habrían llamado para entrenar a las nuevas figuras o para dirigir/auxiliar equipos o que Silvio no haya querido hacer nada de eso. La combinación de muchas cosas puede estar presente. La realidad es que de Silvio no se volvió a hablar.

En el orden personal, Silvio fue un buen compañero de equipo y muy fiel a las orientaciones de sus managers, según informaba el gran Monte Irvin.

El gran Silvio murió el 28 de agosto de 1977 en Matanzas. El que suscribe no se enteró y que sepa nadie dijo nada por radio o televisión en Cuba. No estamos hablando de cualquier mortal, se habla de un pelotero que logró ser octavo de por vida en temporadas jugadas (20), segundo en veces al bate (3328), tercero en carreras anotadas (439), segundo en hits (946), tercero en dobles (128), cuarto en triples (44), sexto en empujadas (376) y sexto en bases robadas (105) en la liga profesional cubana, todo eso contra un pitcheo de altos quilates.

Fuentes

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Hughson Callum. Silvio Garcia: Branch Rickey’s pick to break the colour barrier. Mop-up duty. https://mopupduty.com/silvio-garcia-branch-rickeys-pick-to-break-the-colour-barrier/

Layton Revel y Muñoz Luis. 2014. Forgotten heroes: Silvio Garcia. http://www.cnlbr.org/Portals/0/Hero/Silvio-Garcia.pdf

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 19 setiembre de 2017

 

 

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Tony “Haitiano” González, otro destacado avileño en el béisbol

En el día de hoy hay un niño en las gradas
que me está viendo jugar por primera vez
y él merece mi mejor esfuerzo
”.
Lou Gehrig (1903-1941, inicialista de los
Yankees de Nueva York en 1923-39)

Tony Glez. Cinci

Recordar al Tony “Haitiano” Gonazález es como rememorar un poco de aquel brillo que tenían los equipos de Cienfuegos en la profesional cubana de los años 50. Tony vive en el olvido o en el desconocimiento de las nuevas generaciones de cubanos que saben un poquito de la historia cultural y deportiva de su país en los años anteriores a 1959.

¿Quién es Andrés Antonio “Haitiano” González González? hombre nacido el 28 de agosto de 1936 (este artículo sin proponérmelo, está siendo escrito en el día que Tony cumple 81 años, vaya coincidencia y Felicidades!!) en el Central Cunagua, actual provincia de Ciego de Ávila. Su crianza fue en el seno de una familia humilde. Además de asistir a la escuela en su niñez, su padre lo adentró en el rudo trabajo del azúcar. Tony ayudaba a su padre cargar sacos de yute de 250 libras de peso. Él no fue un niñito de esos que mandaban a estudiar a la Habana a costilla de los pesos del padre adinerado. Mucho saco de azúcar que tuvo que cargar Tony, políticamente hablando, era proletario de verdad. Nunca se ha sabido porque le llamaban Haitiano e incluso el propio Tony nunca ha querido revelar la historia del asunto, sus razones tendrá.

Ese duro trabajo en el azúcar, algo que también hizo Miñoso y otros grandes de la pelota cubana, ayudó a Tony a desarrollar una fuerza extraordinaria y una buena musculatura. Cuentan que el receptor Dutch Dotterer, hombre que jugó con Tony en el Cienfuegos, decía que los brazos del cubano eran como de concreto. Otro compañero de juego, Clay Dalrymple, hizo notar que la fuerza del cubano era enorme desde los dedos hasta el antebrazo.

Su inicio en la pelota debe haber sido en su tierra, o sea jugando las distintas variantes que los cubanos tenemos, desde el taco, las cuatro esquinas y la pelota de manigua. En 1956 jugaba en la invernal amateur y azucarera de la Liga Pedro Betancourt integrando el equipo del Central España.

Se piensa que el gran ejecutivo cubano Bobby Maduro, también oriundo de Morón, provincia de Ciego de Ávila, fue quien le descubrió. Sin embargo, Paul Miller, director de negocios de los Cubans, filial de los Rojos de Cincinnati, afirmó que fue él quien le descubrió en 1956. En su relato dice que él observó al Haitiano en tres-cuatro juegos, en los que conectó un par de jonrones. Tony bateaba a la zurda y lanzaba a la derecha, hombre de 5 pies y 9 pulgadas de estatura.

Tony fue contratado y saltó al profesionalismo para jugar con los Leñadores de Wausau de la Liga Septentrional (Clase C), donde bateó para .342 en los 14 juegos que participó, ya que posteriormente enfermó. Una vez reincorporado pasó a jugar con los patirrojos de Hornell de la Liga Nueva York-Pensilvania (clase D), donde nuevamente se lesionó y perdió buena parte de la temporada. Así y todo, se las arregló para disparar 22 jonrones y promediar .275.

Llegó la temporada invernal cubana de 1957-58, en la cual debutó el Haitiano jugando para los Elefantes de Cienfuegos. Aunque este equipo en esta temporada tuvo un desempeño pobre, la experiencia fue positiva para el Haitiano, pues pudo jugar al lado de peloteros de experiencia como fueron el futuro miembro del Salón de la Fama, Brooks Robinson, que cubrió la segunda, los cubanos Rafael Noble, Humberto Fernández, Panchón Herrera y Pedro Ramos entre otros. El jardinero central de este equipo era Ultus Álvarez, por lo que el Haitiano vi más acción en el jardín derecho y ocasionalmente en el central.  En esa temporada Tony bateó para escaso promedio de .248 y empujó solo 5 carreras en la temporada, además de un jonrón.

Ya para la primavera-verano de 1958, Tony saltó a jugar con los Cubans en la Liga Internacional (clase AAA), donde nuevamente jugó el central y el derecho de este equipo. En esta temporada mostró una mejoría sustancial en su bateo, promedió .265 producto de 113 hits en 482 veces al bate, incluido 12 dobles, 7 triples y 11 jonrones, con 47 impulsadas.

Cuban Sugar Kings

Cuban Sugar Kings, equipo campeón de la pequeña serie mundial de 1959. El Haitiano es el sexto en la segunda fila de izq. a der.

En la invernal de 1958-59, Tony bateó para promedio de .235. Realmente mostró avances defensivos, pero no así en el orden ofensivo. En la profesional cubana no todo el mundo era capaz de batear, se trata del torneo invernal más fuerte del Caribe de la época.

Su ascenso se hizo evidente a partir de la temporada de 1959 con los Cubans, en la que este equipo se coronó campeón de la pequeña serie mundial. El Haitiano fue el patrullero del jardín central. Esta vez promedió para .300 exactamente, y logró disparar 31 dobles, 16 triples (nada fácil, líder en la Liga) y 20 jonrones, además de 81 impulsadas. El Haitiano de hecho fue el tercero en el orden al bate de este equipo. Sus batazos resultaron decisivos. Recuerdo uno de ellos en el estadio del Cerro contra los Reales de Montreal. Los Cubans llenaron las bases, el Haitiano al bate y el manager de este equipo, Clay Bryant, decidió traer a lanzar al conocido zurdo Tom Lasorda, que en esa temporada logró ganar 12 y perdió 8. El Haitiano no creyó en los envíos de Lasorda y le conectó un grand slam que sacaba de juego a los Reales. Fue una tarde feliz para los cubanos al ganar el doble juego de esa jornada dominical. En el juego final y decisivo de la pequeña serie mundial, con el juego empatado a dos en la parte baja del noveno inning, Tony vino a batear con un out y el lanzador Raúl “Salivita” Sánchez en segunda. El manager de los Molineros de Minneapolis, Gene Mauch, mandó a pasarlo intencionalmente. Esta jugada, como ya sabemos, la hizo fallar Daniel Morejón con hit por el mismo centro del terreno.

En la invernal de 1959-60 los elefantes venían dispuestos a todo, con un conjunto que no tuvo oposición, y Tony González se ganó  el puesto de tercer bate y jardinero central regular del equipo.  El Haitiano fue un pilar de la victoria del Cienfuegos, se llevó la corona de bateo con promedio de .310, incluido 10 cuadrangulares y 35 impulsadas.  Luego en la Serie del Caribe en Panamá, el Haitiano jugó en cuatro partidos de los seis disputados y ganados por su equipo. Aquí bateó 6 hits en 14 veces al bate, promedio de .429., el cual fue solo superado en su equipo por el gigante George Altman (.432).

En 1960 el equipo de Cincinnati decidió subir al Haitiano a las Mayores, donde jugó 39 partidos con este conjunto como jardinero derecho y bateador emergente. El Cinci decidió canjearlo junto al jardinero e inicialista Lee Walls a los Filis de Filadelfia a cambio de los jardineros Wally Post, Harry Anderson y el inicialista de ligas menores, Frederick Hopke. Al pasar a los Filis, el Haitiano sería dirigido precisamente por Gene Mauch, quien ya le conocía y valoraba positivamente las cualidades del cubano, aunque no siempre se llevaron o se entendieron bien. Al llegar a este equipo se encontraría con otros cubanos que jugaban regular en el equipo, ellos fueron el inicialista Panchón Herrera y el camarero Tony Taylor, además de estar también Rubén Amaro, hijo del cubano Santos Amaro, defendiendo el campo corto de los Filis. El Haitiano jugó esta temporada aquejado de hernia discal. No obstante, si bien bateó para discreto .212  para el Cinci, luego con los Filis elevó su producción a .299 para terminar la temporada con promedio de .274.

Tony Glez. Filis

Terminada esa primera temporada los cubanos fueron a su tierra para jugar nuevamente en la profesional de 1960-61. Nadie se imaginaba que sería la última después de haberse jugado oficialmente desde 1878. El Haitiano fue nuevamente el jardinero central de los Elefantes y su tercer bate en una de las temporadas más reñidas que se recuerden y cuyo juego final fue el que decidió la victoria. Los elefantes, gracias al pitcheo de Pedro Ramos, ganador de 16 juegos, más el aporte ofensivo de sus pilares como Román Mejías, Leonardo Cárdenas y el mismo Haitiano, quien promedió .290 ofensivamente y fue líder en anotadas con 42 carreras, se llevaron el banderín en juego final contra los alacranes de Almendares.

En cuatro temporadas con el Cienfuegos bateó 202 incogibles en 730 veces al bate, incluido 36 dobles, 10 triples y 18 jonrones, además de 102 anotadas y 74 impulsadas.

El pueblo cubano en la isla no vería más a muchos destacados peloteros después de esta temporada final. Uno de ellos fue el Haitiano, el que atravesaba por su mejor momento en el béisbol.

En 1961 jugó casi regular, aunque Mauch gustaba mucho de algo que se ha hecho práctica en muchos equipos de la MLB, platooning, lo que consiste en alternar continuamente los peloteros en el equipo, por lo que el cubano no jugó todo lo que podría haber jugado. Al finalizar la temporada se fue a la invernal puertorriqueña, donde quedó tercero entre los bateadores de esta justa y promedió por encima de .300.

En la temporada regular de 1962 participó en 118 juegos como jardinero central y logró el increíble promedio de fildeo de 1000, o sea no cometió error, primera vez que lo lograba un defensor del central regular en las Mayores. Su promedio ofensivo fue de .302, y entre sus 132 incogibles se incluyen 16 dobles, 4 triples y 20 jonrones, que fue el máximo alcanzado de cuadrangulares en una temporada en las Mayores por él, 15 de ellos se fueron por la banda contraria del jardín izquierdo. Además empujó 63 carreras. Terminada la justa en las Mayores, el Haitiano se sometió a intervención quirúrgica de la hernia discal que le afectaba, lo cual no le impidió estar listo para el día inaugural del campeonato de 1963.

Comenzó esa temporada bateando horrores y con promedio de .329, pero como todo pelotero, cayó en slump, aunque terminó la temporada con .306 ofensivo. El 23 de junio de 1963 quedó su racha interrumpida de juegos sin cometer errores, fueron 205 partidos sin la sombra de una marfilada. Esto es bueno que lo sepan los aficionados cubanos cuando hablan de los mejores jardineros centrales de Cuba mencionando solo aquellos que han visto en las series nacionales, pero desconociendo a otros grandes en circuitos incluso más fuertes de juego. Al finalizar la justa de 1963, el Haitiano fue invitado a jugar en el partido de las selecciones de peloteros latinoamericanos que se desarrolló en el añejo Polo Grounds de Nueva York el 12 de octubre de ese año. Después de ese juego este parque, sede de los Gigantes de Nueva York y de muchos otros eventos deportivos, fue demolido. Los Latinos de la Liga Nacional vencieron 5-2 a los de la Americana. El Haitiano anotó dos carreras en ese juego.

La campaña de 1964 se caracterizó por los pelotazos que le propinaron los lanzadores de los Cachorros de Chicago al Haitiano. Después del primer pelotazo, al cubano le hicieron un casco que cubría su oreja derecha. Aún así pudo promediar .278, y conectar 25 dobles, 4 triples y 5 jonrones. A partir de 1965 a 1967, el Haitiano fue un bateador de alto promedio ofensivo, en 1967 conectó 172 hits, el máximo alcanzado por él en una temporada en las Mayores, con promedio de .339. Por segunda vez quedó entre los candidatos a MVP en esa temporada. Aunque su ofensiva decreció en 1968, no creo que meritara su liberación de los Filis. Los Padres de San Diego le contrataron en 1969, pero luego lo canjearon a los Bravos a cambio de tres peloteros. Con los Bravos el Haitiano tuvo la suerte de jugar por primera y única vez en una post temporada, aunque su equipo fue barrido en 3 partidos por los Mets de Nueva York.

Tony Glez. Bravos

El primer juego de esa serie terminó 9-5 y el cubano alineó como CF y segundo al bate, consiguiendo dos hits, uno de ellos jonrón frente a los envíos del estelar Tom Seaver, en 5 veces al bate, 2 anotadas, 2 empujadas y 1 ponche. Los Mets ganaron 11-6 el segundo juego, en el que el Haitiano se fue de 4-1, una base, 1 anotada y 2 ponches. El tercero terminó 7-4 para los Mets como home club, el cubano disparó 2 hits, incluido doble, anotó 1 y se ponchó una vez. Así que los Bravos perdieron, pero el Haitiano bateó 5 hits en 14 veces al bate para promediar .357.

A finales de la temporada de 1970 los angelinos de California lo adquirieron, donde el Haitiano parecía reverdecer laureles al batear para .304 con este equipo, pero 1971 fue su última temporada en la MLB después de jugar 111 desafíos y promediar al bate para bajo .245.

Tony Glez. Padres

En doce temporadas en las Mayores, el Haitiano bateó 1485 hits en 5195 veces al bate, incluido 238 dobles, 57 triples y 103 jonrones, con 615 empujadas. Se retiró con el muy decente promedio de .286 al bate.

El Haitiano estuvo en las temporadas de 1963, 1967 y 1969 como candidato al MVP de la Liga Nacional. De 1965 a 1968 jugó esencialmente el jardín central o el izquierdo. Como jardinero central fue igualmente el mejor defensivamente en 1964 al lograr promedio de .996 al cometer solo 2 errores. En 1967 fue el jardinero de mejor defensa, promedió .993 con 2 errores jugando el izquierdo, pero ningún error en el CF y en el RF. Tony “Haitiano” González fue lo que se llama un clásico cazador de fly, la perseguía hasta que le llegaba. Su promedio de fildeo en 12 temporadas fue de .987, cometió 39 errores en 2895 lances.

Después de 1961 no pudo asistir a temporadas beisboleras en el Caribe por estarle prohibido debido a una regulación establecida por el comisionado de las Mayores, Ford Frick, la que estipulaba que solo los peloteros latinos podrían jugar en campeonatos invernales de sus países. Al parecer este señor se olvidaba que los cubanos no podían ir a Cuba a jugar. Por suerte, la regulación cambió con el nuevo comisionado William Eckert, aunque no es de ignorar que el ejecutivo cubano Bobby Maduro estuviera detrás de ese cambio. El Haitiano regresó a Puerto Rico, donde jugó en las temporadas de 1967 y 1968, bateando sobre los .300 en ambas justas.

Terminada su carrera en la MLB, Tony González no se dio por vencido y se fue a jugar por la temporada de 1972 con el Hiroshima Toyo Carp de la Liga Central Japonesa, donde al parecer no le fue bien, ya que poco después jugaba con los Charros de Jalisco de la Liga Mexicana (clase AAA). Su último equipo fue los Filis de Reading de la Liga Oriental (clase AA), donde ejerció como pelotero y auxiliar.

El Haitiano solo tuvo acción como director de los Piratas de Tampico en 1968 en la Liga Central Mexicana, donde ganó 71 y perdió 55, para ocupar el cuarto lugar de esa temporada.

Con respecto a Cuba, el Haitiano nunca dejó de preocuparse por el béisbol en su tierra. Cuando los Orioles visitaron la Habana en 1999 para un juego con la selección Cuba, el Haitiano junto a Panchón Herrera se hallaban allí y muy favor de una victoria del equipo cubano. Tony González después de ese juego, dijo que la escuadra cubana había jugado muy bien a pesar de la derrota.

Fuentes consultadas

Baseball-reference.com

Costello Rory y Ramírez José. Tony González. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/859e2b7d

Figueredo Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History 1878-1961 (Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, Inc., 2003).

Torres Ángel. 1996. La Leyenda del Béisbol Cubano, 1878-1997. Miami: Review Printers.

 

Escrito por Esteban Romero, 28 agosto de 2017

De generación en generación: hijos de peloteros cubanos

Una generación sucede a la otra, y
cada una repite los actos de la anterior.

Elena Garro (1920-1998, escritora,
novelista y dramaturga mexicana)

Si bien son unos cuantos los peloteros cubano-americanos, también hay varios con distintas nacionalidades e hijos, nietos o sobrinos de peloteros cubanos.

Santos Amaro Oliva fue un destacado pelotero, conocido en el béisbol como “el canguro”, que en 1928 se trasladó a Veracruz con un equipo cubano de nombre Bacardí. Amaro era el receptor del equipo, aunque sus funciones posteriores en el béisbol fueron como jardinero. Parece que Veracruz le gustó y fue allí donde se enamoró. Poco tiempo después creaba su familia, de la cual surgió el futuro pelotero Rubén Amaro Mora, el que nació el 6 de enero de 1936 (buen regalo de Reyes para Santos Amaro) en Nuevo Laredo, México, y falleciera recientemente (31 marzo de 2017 en Weston, Florida). Rubén se desempeñó como infielder y llegó a debutar en las Mayores con los Cardenales de St Louis en 1958, luego saltó a las filas de los Filis de Filadelfia en 1960, con los que jugó hasta 1965. Con los Yankees jugó de 1966 a 1968, y su temporada final fue en 1969 con los angelinos de Califormia.  Como torpedero logró el más factor de rango (5.01) en 1967 en la Liga Americana.

Los Amaro

El hijo de Ruben Amaro, el Jr., igualmente jugó en las Mayores y se desempeñó como jardinero. La diferencia del Jr, con el Sr. es que él nació en Filadelfia, EE.UU., el 12 febrero de 1965.  O sea que la escalera Amaro es cubano-mexicano-estadounidense. Rubén Amaro Jr., graduado de la prestigiosa universidad Stanford en 1987, debutó en las Mayores con los Angelinos de California en 1991, en el período 1992-93 jugó para los Filis de su ciudad natal, seguido de Indios de Cleveland (1994-95), los Filis nuevamente (1996-98). Rubén logró batear sobre los .300 en dos temporadas, .333 (1993) y .316 (1996), pero casi siempre fue pelotero de cambio, el máximo de juegos en los que logró participar fue en 1992 (126 juegos) y 1997 (117 juegos).  Rubén Jr. fue Manager General de los Filis desde 2008, puesto que ocupó hasta 2014. En 2016 los Medias Rojas de Boston le dieron el puesto auxiliar de primera base.

Pelayo Chacón fue uno de los grandes peloteros que haya dado Cuba. Grande como pelotero y luego como director de equipos. Muchas veces Pelayo fue jugador-director de su equipo, algo que hizo repetidamente en sus temporadas en las Ligas Negro. En Cuba dirigió a Marianao (1926-27) y Cienfuegos (1929 –30), mientras que en las Ligas Negro, lo hizo con los New York Cubans (1916-19). En 1947 llevó al equipo nacional de Colombia a la victoria en el Campeonato Mundial de Béisbol. Pelayo ya para esa época se había radicado en Venezuela, donde se casó y tuvo a su hijo, Elio Chacón Rodríguez, que nació el 26 de octubre de 1936 en Caracas. A Elio le recuerdo bien como infielder jugando dentro de las filas de los Cubans en la Liga Internacional (AAA), lo que hizo en las temporadas de 1956-60. Elio fue parte del equipo de los Cubans, campeón de la pequeña serie mundial en 1959,  temporada en la que alternó alrededor de la segunda base con el entonces joven Octavio “Cookie” Rojas.  En 1960 Elio debutó en las Mayores con los Rojos de Cincinnati, en los que se mantuvo hasta la siguiente temporada. En 1962 jugó para los Mets de Nueva York, que fuera su última temporada en la Grande, y en la que tuviera una seria bronca con el estelar Willie Mays de los Gigantes de San Francisco el 28 de mayo de 1962. Esa bronca fue por pareja en San Francisco, el boricua Peruchín Cepeda de los Gigantes, otro miembro del Salón de la Fama, se enredó con el lanzador derecho Roger Craig, mientras que Elio y Mays escenificaban el otro combate. Al final Elio fue expulsado de ese juego. Este pelotero venezolano murió a la temprana edad de 55 años el 24 de abril de 1992 en la ciudad que lo viera igualmente nacer.

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Sobre Luis Tiant Jr. se ha escrito todo un artículo que pregunta por qué este gran lanzador no está en el Salón de la Fama (https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/05/06/por-que-luis-tiant-jr-no-esta-en-el-salon-de-la-fama-de-cooperstown/). Tiant es hijo de otro destacado lanzador cubano, Luis Tiant Sr., el que lanzaba a la zurda y por eso le llamaban el Zurdo (Lefty). Tiant Sr. lanzó en la profesional cubana de 1926 a 1948 y en las Ligas Negro de 1930 a 1947, toda una vida. Fue parte de varios equipos campeones en una y otra liga. En la profesional cubana es quinto en temporadas lanzadas (17) (empatado con otros 2 lanzadores) y noveno en juegos lanzados (228).

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El boricua Jorge Posada (Jorge Rafael Posada Villeta) es un conocido receptor, quien brilló jugando en las filas de los Yankees de Nueva York (1995-2011). Jorge nació el 17 de agosto de 1971 en Santurce. Todos hablan que él es sobrino del pelotero cubano Leopoldo Posada, muy cierto, pero parece que nadie se acuerda de su abuelo o bisabuelo, quien igualmente jugó béisbol en la profesional cubana. Este Leopoldo Posada, abuelo o bisabuelo de Jorge, jugó en el equipo Habana y el Cárdenas en la temporada de 1889-90, Habana 1891-92, luego con el Águila de Oro en 1892, el Matanzas en 1892-95 y con el Feista (1897-98). Leo, el tío de Jorge, se estrenó en Cuba como jardinero en la temporada de 1955-56 con los Leones del Habana, un año más con este equipo, y en 1958-61 jugó para el Almendares. Fue en la temporada de 1960-61 cuando Leo se destacó al bate. En Grandes Ligas jugó tres temporadas para los Atléticos de Kansas City (1960-62). Su sobrino, hijo de Jorge Posada y de madre dominicana, lo hizo mejor. Fue receptor regular de un equipo que logró cuatro anillos de oro en su estancia con los Yankees. Se retiró con promedio ofensivo de .273 incluido 379 dobles, 10 triples, 275 jonrones y 1065 impulsadas. En trece ocasiones integró el equipo de la Liga Americana al Juego de las Estrellas, del 2001 al 2003 fue el receptor de su liga que más outs logró. Se retiró con un promedio defensivo de .992 como receptor.

Los Posada

En 1958 debutaba con los Tigres de Marianao un pelotero delgado, zurdo, de unos 178 cm. Le veía rápido en las bases con sus batazos, hablo de José Tartabull Guzmán, hombre nacido el 27 de noviembre de 1938 en Cienfuegos. Uno de los pocos lideratos que José obtuvo en su carrera hasta 1961, en la profesional cubana, fue la de 6 triples (1960-61), compartido con el gran Tony Taylor. Desapareció la liga profesional por decreto y José se quedó en EE.UU. para continuar jugando en Ligas Menores, algo que venía haciendo desde 1958. Su salto a las Mayores fue con los Atléticos Kansas City (1962-66), luego jugó para los Medias Rojas Boston (1966-68), y los Atléticos Oakland (1969-70). En su carrera como ligamayorista logró destacarse en el robo de bases, en 1963 robó 16 y fue cogido sólo en una ocasión. José se quedó a vivir en Puerto Rico, donde tuvo al pequeño Danny, nacido el 30 de octubre de 1962 en San Juan. Danny Tartabull (Danilo Tartabull Mora) siguió la senda de su padre, se hizo pelotero, inicialmente segunda base y luego jardinero.  Debutó en las Mayores con los Marineros Seattle en 1984, con los que estuvo hasta 1986. Luego jugó para los Reales Kansas City (1987-91), Yankees Nueva York (1992-95), Atléticos Oakland (1995), Medias Blancas Chicago (1996) y Filis Filadelfia (1997). Cuando Danny fue canjeado por los Yankees a los Atléticos él expresó satisfacción, ya que jugar bajo la batuta del viejo George Steinbrenner era como estar en prisión. A su retiro, promedió .273 ofensivamente, con 262 jonrones y 925 empujadas.

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El antesalista y jardinero matancero Roberto “Tarzán” Estalella, oriundo de Cárdenas, a los 23 años ya jugaba en ligas menores profesionales, donde en su carrera logró un total de 155 jonrones. Estalella subió a las Mayores en 1935 con los Senadores de Washington, equipo en el que jugó en otras temporadas (1936 y 1942), así como con los Atléticos de Filadelfia (1943-45 y 1949) y los Carmelitas de St Louis (1941). El morenito Estalella a toda intención siempre declaraba que era hijo de emigrantes españoles, solo así logró que lo dejaran llegar a las ligas profesionales de blancos, pero igualmente relataba que vino a usar zapatos por primera vez a los 11 años. Su promoción en el béisbol mucho se debió al trabajo del cazatalento Joe Cambria. Los restos de “Tarzán” Estalella descansan en el cementerio Vista Memorial Gardens de Hialleah, Florida. Por suerte, su nieto, Robert M. Estalella, más conocido como Bobby, siguió la senda de su abuelo y jugó béisbol profesional como receptor desde 1993. Su salto a las Mayores fue con los Filis de Filadelfia en 1996, equipo en el que se mantuvo hasta 1999. Luego Gigantes San Francisco (2000-01), Yankees Nueva York (2001), Rockies Colorado (2002-03), Arizona y Azulejos de Toronto (2004). No obstante, Tarzán fue regular de 1942 a 1945, mientras que su nieto fue casi siempre jugador de reserva.

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En la temporada de 1958-59 de la liga profesional cubana debutaba un lanzador holguinero, de nombre Diego Seguí, quien logró establecerse en las Grandes Ligas desde 1962 lanzando para los Atléticos de Kansas City, con el que lanzó hasta 1965. Luego lo hizo para varios conjuntos hasta 1977. Fueron 15 temporadas lanzando al más alto nivel, y no solo eso. Seguí ha sido uno de los lanzadores más destacados en la invernal venezolana, donde es el segundo lanzador con más victorias de por vida, con 95, el primero en ponches propinados, con 919, y el primero en efectividad con (2.76) en la profesional invernal de Venezuela. Por supuesto, es miembro del Salón de la Fama de Venezuela desde el 2003. Diego tuvo un hijo pelotero, se trata del inicialista y jardinero David Vincent Seguí, el que nació el 19 de julio de 1966 en Kansas City y debutó en 1990 con los Orioles de Baltimore, jugando con los Pájaros hasta 1993, los Mets de Nueva York (1994-95), Expos Montreal (1995-97), Seattle (1998-99), Toronto (1999), Texas y Cleveland (2000), Orioles (2001-04). Este bateador ambidextro registró promedio ofensivo de .291 en su carrera, además de 139 jonrones y 684 empujadas en 15 temporadas, exactamente la misma cantidad de su padre.

Los Seguí

Ya en una oportunidad mencioné que el Dr. Carlos Lowell (estomatólogo), nacido en California y de nacionalidad cubana, de hecho se crió en Cuba hasta 1960, había hecho el equipo de Puerto Rico al XIX Campeonato Mundial de Béisbol (Habana 1971), donde su ascendencia y crianza cubana no se mencionaron por ninguno de los tantos cronistas deportivos cubanos que cubrieron ese evento. Si alguien lo dijo alguna vez entonces, lo habrá hecho muy bajito para que este autor no lo oyera. De la unión de Carlos y Beatriz, igualmente cubana, surgió Mike Lowell (Michael Averett Lowell) el 24 de febrero de 1974 en San Juan, Puerto Rico, quien de siempre se desempeñó como antesalista. Su debut fue con los Yankees en 1998, que luego lo canjearon por tres peloteros a los Marlins. Los Yankees pagarían caro ese error, ya que Mike fue parte del equipo campeón de la serie mundial del 2003, donde los Marlins vencieran a los Yankees en seis partidos. Con los Marlins se mantuvo hasta el 2005 cuando fue canjeado a los Medias Rojas de Boston, equipo en el que militó hasta su retiro en 2010 y con el que asistió a la serie mundial de 2007, en la que Boston derrotara a los Rockies de Colorado en 4 juegos y Mike se llevara el MVP de la serie. Su temprano retiro después de la temporada de 2010 se debió a problemas de salud.

Los Lowell

No voy a repetir la historia del gran pelotero avileño Atanasio Pérez, más conocido como Tany o Tony Pérez, miembro del salón de la fama del béisbol (https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/02/29/atanasio-tany-perez-el-mejor-pelotero-avileno-de-todos-los-tiempos/), el que tuvo un hijo, Eduardo Atanacio Pérez, que nació el 11 de setiembre de 1969 en Cincinnati, Ohio.  Eduardo se desenvolvió como inicialista y jardinero en el béisbol profesional, en el que debutó en 1991. Su salto a las Mayores ocurrió en la temporada de 1993 con los Angelinos de California. Posteriormente jugó en este equipo hasta 1995. En 1996 pasó a los Rojos de Cincinnati, en los que se mantuvo hasta 1998. Luego Cardenales de St Louis (1999-2003), Tampa (2004-05), Cleveland y Seattle (2006).  En 2001 jugó para los Tigres Hanshin en la Liga Central del Japón. Como director de equipo, dirigió al Ponce en la invernal de Puerto Rico en la temporada de 2009 e igualmente ha dirigido equipos nacionales de este país caribeño.

Los Pérez

Alex Ávila (Alexander Thomas Avila) es un caso distinto al del resto de los peloteros, pues se trata de un nieto e hijo de ejecutivos importantes de equipos en las Grandes Ligas, ambos cubanos. Alex nació el 29 enero de 1987 en Hialeah, Florida y es hijo de Al Ávila, manager general y vicepresidente ejecutivo de operaciones de los Tigres de Detroit. Previamente Al había sido ejecutivo para los Marlins y los Piratas de Pittsburgh. El abuelo de Alex es Rafael Ávila, más conocido como Ralph, el que promovió a varias figuras del béisbol dominicano a las Mayores y fue el promotor de las actuales academias de béisbol. Alex es ahijado del destacado ex lanzador y manager Tom Lasorda, y debutó en las Grandes Ligas precisamente con los Tigres de Detroit, con los que se mantuvo hasta 2015, luego estuvo con los Medias Blancas de Chicago en 2016, al siguiente año volvió con los Tigres pero a mitad de temporada fue canjeado a los Cachorros de Chicago.

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Escrito por Esteban Romero, el 15 agosto de 2017, con información tomada de baseball-reference.com y de su obra inédita “De la historia del béisbol en Cuba: Esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos”.

 

 

 

 

 

 

Peloteros de origen cubano

Antepasados y descendientes son importantes.
Pasado y futuro. Sin pasado y futuro, todo es
presente, y presente es fugaz
.”
Eduardo Mendoza (1943, escritor, novelista,
dramaturgo, abogado y traductor español)

Varias veces he visto búsqueda sobre este tema en el blog, por lo que para complacer esos deseos se ha recopilado las síntesis biográficas de casi todos aquellos peloteros que tienen raíces cubanas, hayan jugado o no en las Grandes Ligas. En una segunda entrega aparecerán los hijos de destacados peloteros cubanos.

El lanzador derecho Juan Mirabal, más conocido como Juanelo, era hijo de cubanos y nacido el 22 de abril de 1901 en Tampa, Florida. Juanelo jugó con el Marianao (1922 -23), Habana (1923 -25), Cuba (1926 -27) y Marianao (1926-27). Su mejor temporada en la profesional cubana fue en la de 1923-24 cuando quedó de líder en lechadas propinadas con 2. Juanelo igualmente jugó en las Ligas Negro integrando equipos New York Cuban Stars en 1921-24 y finalmente en 1928. Su fallecimiento tuvo lugar el 11 de julio de 1989 en Englishtown, Nueva Jersey.

Juan Mirabal y Charlie Cuellar

Juan Mirabal y Charlie Cuellar

El receptor Al López, cuyo nombre completo es Alfonso Ramón López, fue además de cátcher, director de equipos en las Grandes Ligas. Al nació el 20 agosto 1908 en Tampa, era hijo de cubanos radicados en Tampa, cuya familia tenía 9 hijos. Como pelotero se inició en 1925-26 con el Tampa Smokers en la Liga del Estado de Florida (clase D). Posteriormente saltó a las Mayores en las filas de los Dodgers de Brooklyn (1928-35),  a continuación jugó con el Boston Bees (1936-40), los Piratas de Pittsburgh (1940-46) y los Indios Cleveland (1947). En 19 temporadas y 19198 juegos en las Mayores logró record defensivo de .985, el cual fuera roto en 1987, incluso en 1941, jugando para los Piratas, no cometió passedball alguno.

Al López

Al López

Al finalizar su carrera como receptor en equipos de ligas mayores, se dedicó a las faenas de dirección. Su primer equipo bajo su mando fue los Indios de Indianápolis, clase AAA, sucursal de los Piratas del Pittsburgh en el período de 1948-50. En el primer año como director de equipo logró el título de la Asociación Americana con resultado de 100 ganados y 54 perdidos. Su salto como director en las Mayores fue con los Indios de Cleveland al ser contratado en noviembre de 1950 y luego dirigir a este equipo entre 1951 y 1956.  Sus buenos resultados fueron evidentes, 91 juegos ganados en 1951, 93 en 1952, y 92 en 1953. Ya en 1954 y cansados de ser segundones, los Indios se llevaron el título de la Liga Americana al ganar un total de 111 partidos en la temporada regular y contar con uno de los mejores staffs de pitcheo en la historia de los equipos de la Liga Americana. En la serie mundial le tocó enfrentarse a los Gigantes de Nueva York, los que prácticamente aplastaron a la tribu en 4 juegos. En las siguientes dos temporadas los Indios quedaron segundos nuevamente y Al López renunció para pasar a dirigir a los Medias Blancas de Chicago en dos períodos, el primero de 1957 a 1965 y más tarde de 1968 a 1969. Nuevamente su equipo comenzó a ocupar el segundo lugar e incapaz de desplazar a los Yankees del sitial de honor. En 1959 los Medias Blancas lograron titularse e ir a la serie mundial, para eso lograrlo tuvieron que ganar 13 juegos de los 22 que jugaron contra los Yankees. En la serie mundial se enfrentaron a los Dodgersde Los Ángeles, equipo al que derrotaron en el primer partido 11-0, pero luego tuvo la ilusión se esfumó cuando el conjunto de California los venció 4-2 en 6 partidos. Los Medias Blancas volvieron a ser segundo lugar en 1965 cuando lograron 95 ganados y 67 perdidos, pero López decidió retirarse por un rato debido a problemas de salud en su aparato digestivo. El siguiente período de 1968-1969 como director de los Medias Blancas fue como para olvidar.

El gran Orestes Miñoso conoció de cerca a Al López, ya que varias veces estuvo bajo su mando. Miñoso entiende que tres veces fue canjeado y mucho tuvo que ver Al López con esos movimientos. La primera vez fue en 1951 cuando el matancero pasó de los Indios a los Medias Blancas, la segunda en 1958 cuando de las Medias Blancas pasó a los Indios a cambio del estelar lanzador Earl Wynn. Miñoso volvió a los Medias Blancas a finales de 1959, pero su estancia en este equipo duró poco al ser canjeado a los Cardenales de St Louis en 1961 a cambio del jardinero Jim Cunnigham. Miñoso describió en su autobiografía que talmente pareciera como si Al López tuviera algo en su contra, algo extraño, ya que el matancero siempre fue un pelotero disciplinado y de mucho rendimiento.

Al López fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown por el Comité de Veteranos en 1977. Sus victorias como manager y casi siempre con equipos que mantuvo en posición de discutir el título le valió para alcanzar este sitial. Al falleció el 30 de octubre de 2005 en Tampa, o sea pocos días después que los Medias Blancas se llevaron la serie mundial de ese año, algo que jamás él pudo alcanzar ni con éstos ni con los Indios.

Otro pelotero descendiente de cubano y nacido en el área de Tampa fue el lanzador derecho Jesús Patracis Cuellar, más conocido como Charlie Cuellar o el Marco Polo de las Ligas Menores. Cuellar nació el 24 de setiembre de 1917 en Ybor City, barrio de la ciudad de Tampa y poblado de tabaqueros, muchos de ellos de origen cubano. Sus padres fueron los cubanos Juan y Regla Cuellar, el primero era torcedor y la madre igualmente elaboraba la picadura.  Cuellar fue firmado por los Rojos de Cincinnati en 1935. Posteriormente fue enviado a jugar con los Molineros de Minneápolis, sucursal del Cinci. De aquí pasó a Decatur, Illinois, clase D, donde llegó a ganar 90 dólares al mes, mucho más que su padre, el que ganaba 6-7 dólares semanalmente.  Cuellar deambuló de un equipo a otro hasta que se estabilizó con el Tampa Smokers de la Liga Internacional de la Florida en 1946. En ese período su mejor temporada fue en 1947 cuando logró ganar 15 con 7 derrotas y PCL de 2.14 ERA, lo que ayudó al Tampa lograr el segundo lugar en pelea con los HavanaCubans, campeones de la temporada. Precisamente en ese año, el 23 de julio, Cuellar le lanzó juego de cero hit cero carreras, el que terminó 5-0 frente al conjunto cubano. En 1949-50 lanzó para el Lakeland Pilots en igual liga, además de llegar a lanzar para los Medias Blancas de Chicago en 1950, donde lanzó sólo en 2 juegos y se retiró con ineficiente PCL de 33.75. Su regreso fue a las menores, sea con equipos de la liga de Florida o con conjuntos de la asociación meridional (clase AA). En 1952 fue parte del equipo de los HavanaCubans, el cual logró el título de la Liga.  Cuellar logró lanzar durants 17 años en el béisbol profesional organizado y ganar más de 200 juegos. Su fallecimiento tuvo lugar el 11 de octubre de 1994 en Tampa.

Igualmente de Tampa era el inicialista Benny Fernández, de raíces cubanas, quien le inventara el apodo de Marco Polo de las Menores a Charlie Cuellar. Bernardo E. Fernández, más conocido como Big B, era nacido el 22 de junio de 1921 y jugó de 1941 a 1953 en ligas menores. Su principal equipo fue el Tampa, donde militó conjuntamente con Cuellar en varias temporadas. Este pelotero falleció en Tampa el 17 de julio de 2004.

El jardinero e inicialista Danny García nació el 29 abril de 1954 en Brooklyn, Nueva York, y tuvo una breve incursión en las Mayores como jardinero de los Reales de Kansas City en 1981. Posteriormente se ha desempeñado en varios cargos relacionados con el béisbol en los equipos de los Padres de San Diego, Cerveceros de Milwaukee y Orioles de Baltimore.

De Tampa son también dos destacados peloteros, el primero es el inicialista Tino Martínez, cuyo nombre es Constantino Martínez, nacido el 7 diciembre de 1967, hijo de padre cubano y madre española. He visto a algún que otro comentarista, son los menos, que niegan las raíces cubanas de Tino. En su lugar tratan de hacer ver que este gran pelotero era todo español, nada más lejos de la verdad. Los cubanos recordamos a Tino cuando integró el equipo de EE.UU. a los Panamericanos de Indianápolis en 1987. Un año después fue nuevamente el inicialista del equipo de EE.UU. a la Intercontinental de Parma, Italia. Los de buena memoria deben recordar el par de jonrones que Tino le conectó al abridor cubano José Luis Alemán, que puso al Cuba en jaque, juego que posteriormente decidieran Lourdes Gurriel y Lázaro Vargas a favor de Cuba para lograr el título. Poco después fueron los juegos olímpicos de Seul, donde el equipo norteamericano se coronó campeón, evento al que Cuba no asistió por razones políticas. Tino fue el inicialista de ese conjunto campeón. Su llegada a las Mayores tuvo lugar con el Seattle en 1990, equipo en el que militó hasta 1995. Después fue canjeado a los Yankees y en el período de  1996-2001 logró cinco anillos de serie mundial. Sus últimas temporadas fueron con los Cardenales de St Louis (2002-03), Tampa (2004) y terminó con los Yankees (2005).

El segundo destacado de Tampa es el jardinero Luis “Gonzo” González, quien en sus años iniciales jugara a nivel escolar junto a Tino Martínez. Gonzo nació el 3 de setiembre de 1967 y llegó a las Mayores en 1990. Su debut fue con los Astros de Houston, equipo en el que se mantuvo hasta 1995, aunque tuvo un regreso en 1997. En 1999 comenzó su nueva vida en el Arizona, equipo que llegó a la serie mundial en 2001 y se enfrentaron a los difíciles Yankees de Nueva York.En el séptimo juego de esa serie, partido de altas y bajas, Gonzo fue quien disparó el hit decisivo sobre los envíos del derecho Marianao Rivera, para así el Arizona lograr su primer título de serie mundial en su historia. En el Arizona se mantuvo hasta 2006, luego jugó con los Dodgers en 2007 y se retiró finalmente en 2008 cuando era parte de los Marlins. Gonzo tuvo siete temporadas de más de 20 jonrones y una máxima de 57 cuadrangulares en 2001. En total disparó 354 jonrones en su carrera en las Mayores.

afcihes peloteros raíces cubanas

El jardinero, Orlando Palmeiro, nació el 19 enero de 1969 en Hoboken, estado de Nueva Jersey, donde mismo naciera el famoso cantante Frank Sinatra. Al igual que Ibáñez, Palmeiro tuvo crianza en Miami y cursó estudios en el Miami-DadeCommunityCollege South. Palmeiro debutó en 1995 con los Angelinos de Anaheim hasta el 2002, luego estuvo un rato con los Cardenales en 2003 y de ahí pasó a los Astros de Houston hasta el 2007. Siempre fue bateador emergente, pocas veces fue regular. Este bateador zurdo natural logró 105 hits como emergente y en su breve estancia con los Cardenales empujó 33 carreras.

El receptor Jorge Fábregas nació el 13 de marzo de 1970 en Miami, descendiente de cubanos, algo que no se dijo por las trasmisiones cubanas de los eventos internacionales cuando Fabregas integró el equipo de EE.UU. en 1990, luego fue el receptor y quinto bate del equipo de las Américas, el cual fue integrado también por los cubanos Antonio Pacheco, Omar Linares, Orestes Kindelán y Lázaro Valle, que se enfrentó en Atlanta a un equipo del resto del mundo en 1990. Fábregas debutó en las Mayores con los Angelinos en 1994, equipo donde estuvo hasta 1997, luego en ese mismo año con los Medias Blancas, seguido de Arizona-Mets (1998), Marlins-Bravos (1999), Reales de Kansas City (2000), Angelinos (2001-02) y Cerveceros de Milwaukee (2002). En 1999 tuvo participación con los Bravos en la serie mundial frente a los vencedores Yankees de Nueva York.En 1998 tuvo el mejor de cogidos robando en la Liga Nacional, con 46.3%.

Alex Fernández fue lanzador derecho, nacido el 13 agosto de 1969 en Miami Beach. Su carrera en las Mayores comenzó en 1990 con los Medias Blancas, equipo en el que se mantuvo hasta 1996, luego fue parte de los Marlins, campeones de la serie mundial de 1997. Estuvo alejado del montículo por un año, y regresó para jugar dos temporadas más, 1999-2000. En su carrera ganó 107 juegos y perdió 87, con PCL de 3.74 y 1 252 ponches. Alex fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Herencia Hispánica el 13 de setiembre de 2008.

Ricardo “Ricky” Gutiérrez fue un destacado infielder, nacido el 23 mayo de 1970 en Miami. Se inició con los Padres en 1993, y luego alternó en varios equipos, Astros (1995-99), Cachorros Chicago (2000-01), Indios Cleveland (2002-03), Mets Nueva York y Medias Rojas Boston (2004). Gutiérrez tiene el record de más lanzamientos recibidos en vez al bate en juego de las Mayores. Fueron 20 lanzamientos y hasta ahora ese record no ha sido roto.

El jardinero Alex Ochoa, nació el 29 marzo de 1972 en Miami Lakes. Debutó en  1995 con los Mets, con los que se mantuvo hasta 1997. De ahí pasó a los Mellizos de Minnesota en 1998 y a los Cerveceros de Milwaukee en 1999. Sus siguientes equipos fueron Cincinnati (2000-01), Colorado (2001), Cerveceros y Angelinos (2002). Del 2003 al 2006 Alex jugó con los Dragones Chunichi de la liga Central Japonesa, donde disparó 75 cuadrangulares en cuatro temporadas. En 2012 Bobby Valentine le incluyó como coach en el equipo de los Medias Rojas de Boston. Es el único pelotero que haya logrado la escalerita de bateo en juego tanto de las Mayores como de la Liga Japonesa. Esta última tuvo la característica que la realizó al revés, jonrón primero, triple, doble y sencillo después.

Otro jardinero, Raúl Ibáñez, cuyo nombre completo es Raúl Javier Ibáñez, nació el 2 de junio de 1972 en Nueva York, hijo de padres cubanos que emigraron a EE.UU. en 1970. La crianza de Raúl tuvo lugar en Miami, donde terminó la escuela superior Miami Sunset. Su debut en las mayores fue en 1996 con los Marineros de Seattle hasta el 2001 cuando pasó a jugar con los Reales de Kansas City, luego alternó en varios equipos incluyendo los Filis de Filadelfia (2009-11) y los Yankees de Nueva York en 2012. Su temporada final fue con los Angelinos en 2014. Este bateador zurdo disparó 305 jonrones e impulsó 1207 carreras en 19 temporadas jugadas en las Mayores. Raúl adonde quiera que llegaba se presentaba como cubano e igualmente afirmaba que le gustaba comer arroz con frijoles negros.

Raymond Michael López, más conocido como “Mickey” López, fue un segunda base nacido el 17 noviembre de 1973 en Miami, que tuvo una breve incursión, sólo seis juegos con el Seattle en 2004.

Más curioso y triste es conocer de la vida y carrera de Ryan Paul Freel, de quien igualmente se afirma era de descendentciacubana, aunque evidencias como tal no he encontrado. Freel nació el 8 de marzo de1976 en Jacksonville, Florida. Jugó en varios equipos de las Mayores desde 2001 como utility debido a su versatilidad. Se inició con los azulejos de Toronto, en 2002 pasó a jugar con los Rojos de Cincinnati, equipo en el que se mantuvo hasta 2008. El 28 de mayo de 2007 en juego contra los Piratas de Pittsburgh, Freel tuvo una colisión fuerte con el jardinero derecho Norris Hopper, de la cual Freel se llevó la peor parte. Fue hospitalizado y dos semanas después comenzó su período de recuperación. En julio de esa temporada volvió al terreno hasta nuevamente su rodilla derecha se lesionó. En la temporada de 2009, Freel pasó a jugar con los Orioles de Baltimore, donde fue golpeado por un tiro cuando él se encontraba corriendo en la segunda. Este pelotazo prácticamente lo sacó de juego definitivamente. Al parecer Freel cayó en depresión, fue detenido una vez conduciendo alcohólico, y otra con síntomas evidentes de intoxicación. El 22 de diciembre de 2012 en su ciudad natal Freel se suicidó de un disparo.

El lanzador derecho Bronson Arroyo nació el 24 de febrero de 1977 en Cayo Hueso, Florida. Su padre es cubano. Su debut en las Mayores fue con los Piratas de Pittsburgh en 2000, con los que jugó hasta 2002. Luego jugó para los Medias Rojas Boston (2003-05), Rojos Cincinnati (2006-13), Arizona (2014) y volvió con el Cinci en 2017, equipo en el que se retiró finalmente a la edad de 40 años. En 16 temporadas ganó 148 y perdió 137, PCL de 4.28 y 1571 ponches.

Charles Vincent Chulk, más conocido como Vinnie Chulk, aparece como descendiente de cubanos, pero no he encontrado más evidencias al respecto. Se trata de un lanzador relevista derecho, nacido el 19 diciembre de 1978 en Miami. Su debut en las Mayores fue en 2003 con los azulejos de Toronto, donde jugó hasta 2006. Luego estuvo con los Gigantes de San Francisco de 2006 al 2008, en 2009 con los Indios de Cleveland y en 2012 con los Cerveceros de Milwaukee. En ocho temporadas logró 8 victorias, 15 derrotas y 2 juegos salvados. ligas japonesas, 2012 con Milwaukee. En la temporada de 2010 lanzó para las Carpas de Hiroshima en la Liga Central Japonesa.

El relevista derecho Henry Jay Owens está reportado como de origen cubano, aunque no encuentro sus raíces cubanas. Owens nació el 23 abril de 1979 en Miami. En el béisbol se inició como receptor en sus años escolares, luego se convirtió en lanzador relevista. Su debut en las Mayores fue con los Mets en 2006 y al siguiente año jugó con los Marlins.

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Danny Valencia es un caso interesante, es hijo de padre cubano, Michael Valencia, convertido al judaísmo. Daniel Paul Valencia, quien también es parte de la comunidad judía, nació el 19 de setiembre de 1984 en Miami. Se ha desempeñado como inicialista y antesalista en las Mayores, primero con los Mellizos de Minnesota (2010-12), luego Medias Rojas Boston (2012), Orioles Baltimore (2013), Reales Kansas City (2014), Azulejos Toronto (2014-15), Atléticos Oakland (2015-16), y Marineros Seattle (2017). Hasta la fecha promedia .271 ofensivamente en las Mayores.

Robert Lázaro Andino es un jugador de segunda base, nacido el 25 abril de 1984 en Miami, y que jugó esa posición para los Orioles (2011).

Jonathan Paul Arencibia es otro receptor e inicialista de descendencia cubana, nacido el 5 enero de 1985 en Miami. En el año 2006 obtuvo el premio de Jugador del Año Richard W. “Dick” Case. Del 2010 al 2013 jugó para los azulejos de Toronto, luego Vigilantes Texas (2014) y Mantarrayas Tampa (2015). En 2012 tuvo el segundo mejor promedio defensivo de los receptores de la Liga Americana, con .994.

El relevista derecho Dan Otero (Daniel Anthony Otero), descendiente de cubanos, nació el 19 febrero de 1985 en Miami. Debutó con los Gigantes (2012), y a continuación ha lanzado para los Atléticos Oakland (2013-15), y los Indios Cleveland (2016-17).

Jonathan Henry Jay, más conocido como Jon Jay, se puede decir que es todo un patriota cubano. Este pelotero nacido el 15 marzo de 1985 en Miami, es hijo de  de padre santiaguero y madre matancera. Lo interesante fue que en su segundo en las Mayores con los Cardenales de St. Louis, en la temporada de 2011, Jon se presentaba en la Serie Mundial como cubano, algo que yo, particularmente, ni me imaginaba. Ver cada día a este hombre presentarse así, me decía lo mucho que él quería y quizás añoraba la tierra de sus padres. Jon igualmente ha aseverado públicamente ser cubano, de arroz con frijoles, bistec de palomilla y café con leche. Este zurdito es hombre de tacto y velocidad en las bases, de buen fildeo. Jugó con los Cardenales de 2010 al 2015, luego Padres San Diego (2016) y Cachorros Chicago (2017).

El versátil Sean John Rodríguez, hijo de cubanos, nació el 26 abril de 1985 en Miami. En las Mayores debutó con los Angelinos (2008), luego ha jugado para Tampa (2010-14), Piratas Pittsburgh (2015-16), Bravos Atlanta (2017), y canjeado recientemente de nuevo  a los Piratas a cambio del utility de origen asiático Connor Joe. A Sean lo tengo por lo que se le llama un salao, pues a la hora buena es capaz de sonarle un batazo al mejor de los lanzadores.

Hialeah es toda una ciudad, vecina de Miami, muy poblada de cubanos. El lanzador zurdo Gio González (Giovany Aramis González) de los Nacionales de Washington, es hijo de dos cubanos aficionados a la pelota y nació el 19 de setiembre de 1985 en la localidad mencionada de la Florida, vecina de Miami. Gio lanzó para los Atléticos de 2008 al 2011, y desde el 2012 lanza para los Nacionales. En 10 temporadas acumula 112 victorias con 82 derrotas.

Julio Daniel Martínez, de padres cubanos, es conocido en el ambiente cubano como el Flaco, apodo que ya no le pega por las libritas que actualmente ha agregado. Los narradores suelen llamarle JD abreviadamente. Julio nació el 21 agosto de 1987 en Miami. Jugó inicialmente para los Astros Houston (2011-13), luego Tigres Detroit (2014-17), y actualmente Arizona (2017). JD es hombre de buen brazo como jardinero y posee un extraordinario poder para llevar bien lejos la bola. En 7 temporadas ya acumula 130 jonrones

El jardinero e inicialista Chris Marrero nació el 2 de julio de 1988 en Miami y es sobrino del ex receptor cubano Ely Marrero. A nivel escolar jugó béisbol junto con el lanzador Gio González. Debutó en 2011 con los Nacionales, con los que volvió a jugar en 2013. Actualmente juega para los Gigantes de San Francisco. Por el momento ha sido un jugador de cambio.

El destacado inicialista Eric Hosmer (Eric John Hosmer) nació el 24 octubre de 1989 en Cooper City, Florida, hijo de padre bombero y de madre enfermera cubana, que se llama Ileana. Este tembile bateador zurdo es un hombre clave en la ofensiva de los Reales de Kansas City desde el 2011. En la temporada de 2014 su equipo perdió antes los Gigantes de San Francisco en la serie mundial, pero en 2015 le ganó a los Mets. Igualmente fue el inicialista del equipo de EE.UU., campeón del Clásico (2017).

El infielder Deven Marrero (DevenSommer Marrero) nació el 25 agosto de 1990 en Davie, Florida,  brino del ex receptor cubano Ely Marrero, oriundo del Cotorro, Habana, y primo de Chris Marrero. Debutó en 2015 con los Medias Rojas de Boston, equipo en el que se mantiene hasta la actualidad.

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El lanzador derecho Nick Martínez (Nicholas Andrés Martínez) nació el 5 agosto de 1990 en Miami. Debutó con los Vigilantes de Texas en 2014, equipo en el que juega hasta el presente.

La estrella de la tercera base, Nolan Arenado, nació el 16 de abril de 1991 en Newport Beach, California. Nolan es hijo de padre guantanamero y madre boricua. El poder al bate de Nolan y su defensiva en la antesala es una maravilla que venimos contemplando desde su debut en 2013 con los Rockies de Colorado, equipo en el que sigue siendo el motor principal impulsor de carreras de su equipo. En 4 temporadas y media Nolan ya acumula más de 130 cuadrangulares y más de 470 carreras empujadas. Nolan fue el antesalista del equipo de EE.UU., campeón del Clásico (2017).

El antesalista Nick Castellanos nació el 4 marzo de 1992 en Davie, Florida. Hijo de padre cubano, Jorge Castellanos. Desde 2013 hasta el presente juega con los Tigres de Detroit como regular de este conjunto. Nick es hombre de poder también, aparte de lucir todo un gigante en el home por sus más de 185 cm de altura.

El lanzador zurdo Carlos Rodón nació el 10 diciembre de 1992 en Miami. Hijo de padres cubanos y de abuelo que fuera preso político en Cuba. Rodón visitó Cuba como integrante del equipo universitario de EE.UU. e impresionó a todos por su velocidad. Las trasmisiones cubanas jamás dijeron nada, que al menos yo haya oído, sobre su ascendencia cubana. Debutó en las Mayores con los Medias Blancas en 2015, equipo en el que se mantiene hasta el presente. Rodón contribuyó con una entrega de fondos para que un equipo infantil cubano de béisbol participara en evento en EE.UU. La colecta de fondos corrió a cargo de su compañero de equipo, el cubano José Dariel Abreu.

El jardinero Albert Almora nació el 16 abril de 1994 en HialeahGardens, Florida. Desde temprano jugó béisbol y ha integrado seis equipos nacionales americanos. En el año 2011 obtuvo el premio de Jugador del Año Richard W. “Dick” Case. Su debut en las Mayores fue con los Cachorros de Chicago en 2016, equipo en el que juega actualmente. Almora fildea de maravillas, es bueno al bate y pinta como una futura estrella en las Mayores

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Es posible que involuntariamente haya omitido algún que otro pelotero de origen cubano. De ser así, podrá ser incluido en una nueva versión de este artículo. Los peloteros hijos, sobrinos o nietos de peloteros cubanos aparecerán en un artículo que vendrá a continuación del presente.

 

Escrito por Esteban Romero, 14 agosto de 2017, con información principalmente obtenida de Baseball-reference.com y de su obra inédita “De la historia del béisbol en Cuba: Esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos”.

 

 

Michel Rodríguez logró la triple corona ofensiva en la Liga Nacional División de Honor de España

La humildad es el sólido fundamento de todas las virtudes”.
Confucio (pensador chino, 551-479 a.C.)

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Poco se escribe sobre la Liga Española de Béisbol, la que con el tiempo ha ido logrando mejor nivel  de juego, algo que tiene que ver con la calidad de los peloteros latinoamericanos que participan en las recientes temporadas.

Una contribución importante ha recibido el equipo de los Astros de Valencia en la temporada de 2017 con la participación del otrora antesalista de los equipos Habana y Artemisa, Michel Rodríguez López, a quien recuerdo verlo jugando como integrante de los destacados equipos Habana de las series  44 (2004-05) y 48 (2008-09), sub-campeón y campeón nacional, respectivamente.

La actuación de Michel ha sido de otra galaxia realmente. Eso me motivó a hablar con Roberto Sabin, cubano, miembro del Salón de la fama del béisbol de España y uno de los directivos del equipo de los Astros, a fin de sostener una conversación con Michel. Así acordamos tenerla el miércoles 29 junio.

Michel nació el 3 de setiembre de 1977 en San Antonio de los Baños, actual provincia de Artemisa. No es él el único pelotero que haya dado este tranquilo pueblo habanero. De ahí surgieron figuras como el infielder Javier Pérez, que jugara en la profesional cubana desde 1935 a 1944 integrando los equipos de Marianao, Almendares, Cienfuegos,  y Cuba, además de haber jugado en las Ligas Negro de 1933 a 1945. Otro fue el destacado auxiliar y director de equiposReinaldo Cordeiro, quien jugó en la Unión Atlética Amateur desde 1929, luego en la profesional de 1944 a 1951, auxiliar del Almendares y los Cubans en la Liga Internacional (AAA), y más tarde dirigiendo en Venezuela a los conjuntos de los Patriotas Venezuela, Leones de Caracas y Tiburones de la Guaira.

De San Antonio es también el estelar Adrián Zabala, un zurdo de los mejores  que haya dado Cuba, quien logró lanzar con los Gigantes de Nueva York en 1945 y 1949. De allí es  el legendario Pedro Chávez, uno de los grandes peloteros de series nacionales y quien fuera director de equipos Cuba, en los que Michel llegó a jugar.

Me dice Michel que desde temprana se inclinó por el béisbol, siempre jugando posiciones del cuadro. Jugó en categorías infantiles y juveniles, además de haber sido parte de varios equipos Cuba  en categorías de 13-14 y 15-16 antes de debutar en series nacionales. Su principal participación internacional fue con el Cuba juvenil en Boston, equipo en el que jugaran otras figuras destacadas de series nacionales, entre ellas Alexander Malleta y Jonder Martínez. Me informó Michel, a manera de curiosidad, que el jardinero central de este equipo a Boston fue el matancero Yoandy Garlobo.

En series nacionales Michel debutó con el Habana en 1994 (34 serie nacional), equipo entonces dirigido por Rigoberto Blanco. Michel tenía solo 17 años y tuvo que esperar tiempo para poder jugar regular, ya que la antesala era defendida por Andy Morales. No fue hasta 1999 que Michel logró jugar a tiempo completo como regular del equipo de su provincia y asi se mantuvo hasta la 50 serie nacional y luego hasta la 53 como integrante del nuevo conjunto de los Cazadores de Artemisa. Fueron 19 series nacionales, en las que logró batear para .309 producto de 1374 hits en 4450 veces al bate, incluido 244 dobles, 21 triples y 78 jonrones, además de 595 empujadas y OPS de .828, numeritos que no todos los peloteros de series nacionales ostentan y más aquellos que han jugado hasta casi 20 temporadas.

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En 2015 Michel salió legalmente del país y viajó a República Dominicana, pero no sabía a su regreso que las autoridades de la nueva provincia de Artemisa no le permitirían jugar en la 54 serie nacional. Ni el propio Michel puede dar una respuesta de las causas de esa negativa. Él salió legal, no abandonó a ningún equipo o torneo, ¿qué hizo de mal para que lo castigaran? Por la edad no puede ser. Pedro Poll, Reutilio Hurtado, Manuel Benavides, entre otros peloteros, han logrado jugar con edades más avanzadas que la que tenía Michel en 2015. Tampoco se entiende que un conjunto débil  al bate como el Artemisa, haya prescindido de un pelotero que aporta ofensiva y experiencia.

Michel volvió a salir de Cuba en en este año 2017, esta vez para jugar con los Astros de Valencia en la Liga Nacional División de Honor de la pelota española.

Mucha gente, incluido el que suscribe, pensaba que esta liga española era flojita, y no es así del todo. Varios peloteros latinos juegan o han jugado en estos campeonatos y algunos de ellos con experiencias en circuitos mayores. A manera de ejemplo, el lanzador venezolano Rómulo Sánchez, un hombre con velocidad supersónica, antes de jugar en España fue parte del elenco de los Piratas de Pittsburgh  en las temporadas de 2007 y 2008, más tarde con los Yankees (2010), y en 2011 con las Águilas de Rakuten en la Liga Japonesa del Pacífico.

Los Astros esperaban de Michel pero no tanto como les ha aportado el cubano. La ofensiva ha sido realmente descomunal. He asistido a algunos juegos de los Astros, entre otras cosas, para ver a Michel disparar enormes cuadrangulares, algunos de ellos por el mismo centro del terreno. Si los batazos que le veo dar a José Dariel Abreu con los Medias Blancas de Chicago los catalogo de misiles, puedo decir lo mismo de las conexiones de Michel, verdaderos misiles. Los asistentes a los juegos le piden al cubano que conecte un cuatriesquinazo.

En una ocasión un aficionado me confirmaba lo mismo que Michel me decía sobre su forma de bateo, él hace swing de abajo hacia arriba, algo que se ve poco. Siempre logra buen contacto con la pelota y produce fuertes  batazos, que de no irse de jonrón, terminan  como incogibles.  Nunca sale a batear jonrones, ellos salen, algo que es muy cierto.

Al concluir la reciente temporada de la Liga Nacional División de Honor de béisbol en España, Michel logró liderar el departamento de promedio ofensivo con astronómico .440 producto de 40 hits (cuarto en ese departamento) en 86 veces al  bate, donde se incluyen 9 dobles (quinto) y 11 jonrones (líder), además de 48 impulsadas (líder), 21 de ellas fueron con 2 outs en el pizarrón. Sencillamente Michel se llevó la triple corona de bateo de la temporada 2017.  Igualmente fue líder en total de bases (82), OBP (.541), slugging (.901), y quedó como segundo en anotadas con 35, y tercero en bases por bolas recibidas con 18.

El bateo de Michel fue decisivo para que los Astros se llevaran el título en el breve torneo de la Copa del Rey, en juego muy reñido con los Marlins de Tenerife.

Los Astros igualmente discutieron a los mismos Marlins el título, pero la sonrisa les correspondió  a los últimos mencionados, ya que en la temporada regular, ellos tuvieron mejor balance de ganados y perdidos contra los Astros.

En la conversación, pude conocer algunos de sus criterios. El primero fue con respecto a la calidad de la Liga Española. Michel afirma que el pitcheo actual de la misma es parecido a la calidad de la existente hace unos 5 años en Cuba y considera que la pelota camina mejor aquí por haber menos humedad.

En lo que respecta a su carrera en Cuba, considera:

  • El mejor director que lo haya dirigido fue Roberto Chávez (nada que ver con Pedro Chávez) a nivel provincial.
  • El lanzador más difícil para él ha sido el granmense Ciro Silvino Licea.
  • La mejor tercera ni se pregunta, Omar Linares, pero me dice que considera a Orestes Kindelán como el mejor bateador cubano que haya visto en series nacionales, criterio que sustenta por el poder del Tambor Oriental bateando por todas las bandas del terreno.

Michel espera poder entrenar jugando desde finales de año en su provincia y luego poder regresar a España para seguir jugando con los Astros. Este pelotero es de carácter afable y siempre tiene una sonrisa, es de hablar pausado, y lo mejor, se muestra siempre optimista de que suceda lo más positivo. Personalmente, como muchos otros que disfrutamos de las victorias de los Astros,  deseamos verle de nuevo vistiendo la franela de este equipo y conectando los batazos que alegran a la fanaticada beisbolera de Valencia.

 

Escrito por Esteban Romero, 11 de agosto de 2017

Armando Marsans, el primer pelotero cubano destacado en las Grandes Ligas

El beisbol es el Rey de los Deportes
Albert Einstein

El 4 de julio de 1911, fecha muy importante en los EE.UU., fue testigo del debut de dos peloteros cubanos en las Grandes Ligas. Se trataba del habanero Rafael Almeida y el matancero Armando Marsans, figura que realmente brillara desde su debut en el circuito mayor del béisbol. A pesar de la fecha y la coincidencia del debut de los dos cubanos, el equipo del Cincinnati, el que integraban los criollos, ese día fue derrotado por los Cachorros de Chicago.

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Marsans nació el 3 de octubre de 1887 en la ciudad de Matanzas, hijo de un comerciante adinerado. El béisbol lo aprendió a jugar durante el tiempo que él vivió junto a su familia en Nueva York a partir de 1898.  Poco después que se hiciera la paz en Cuba, la familia regresó a Matanzas.

Marsans de siempre jugó los jardines y la inicial, y a la edad de 18 años debutó en la profesional cubana con el equipo Almendares, donde por su juego, ayudó a la causa de su equipo, el que se coronó campeón en 1905 y 1907.

Los equipos cubanos tenían costumbre de ir a jugar béisbol en EE.UU. desde principios del siglo XX. Era algo elemental desde aquella época, topar con equipos estadounidenses para así mejorar la calidad de juego, algo que parece se olvidó en los últimos 50 años de la historia del béisbol cubano y que ahora se rescata con timidez.

Armando Marsans

Marsans fue parte del conjunto Almendares que participó desde 1904 hasta 1912 en las llamadas series cubano-americanas de clubes de Ligas Negro. Igualmente tuvo una gira para enfrentar a los Rojos de Cincinnati en 1908. En aquellos partidos de exhibición los magnates del equipo norteamericano se fijaron en la calidad de juego de Marsans y Armando Almeida. Años después los rojos de Cincinnati contrataba a ambos cubanos.

Previamente, junto con Almeida y Alfredo “Pájaro” Cabrera, Marsans jugó con el equipo New Britain Perfectos de la Liga Estatal de Connecticut, clase B, en 1910, donde todos los cubanos brillaron al bate. En 2011 Marsans, Cabrera y Luis Padrón fueron los integrantes de este conjunto, pero la ofensiva se redujo sustancialmente por parte de los criollos.

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Las cosas no caminaban tranquilas para Marsans y Almeida, considerados rarezas en el ámbito estadounidense del béisbol. El racismo estaba muy activo en aquella época y el elemento de oposición a la presencia de estos peloteros era el afirmar que eran negros o no blancos. Ni que para jugar béisbol haya que ser rubio y de ojos azules. El Cinci reaccionó en defensa de sus peloteros y presentaron evidencias que los criollos eran descendientes de familias prestigiosas castellanas, algo que mueve a risa realmente.

Marsans en Cuba jugó en las filas del Almendares hasta 1915, aunque alternó en el Habana entre 1914 y 1915. En 1917 jugó y dirigió al efímero Orientals y en la siguiente temporada regresó con el Almendares. En ese período logró los siguientes lideratos:

  • Co-líder en dobles (4) (empatado con Luis Bustamante) en la temporada de 1907
  • Líder en bases robadas (24) en la temporada de 1910-11
  • Líder en bateo (.400) en la temporada de 1913
  • Líder en carreras anotadas (28) y bases robadas (21) en la temporada 1913-14
  • Líder en bases robadas (30) en la temporada de 1914-15
  • Co-líder en dobles (3) en la temporada de 1917

En su primera temporada en las Mayores, el matancero bateó para .261 en 58 partidos, conectó 36 hits incluido par de dobles y par de triples, empujó 11 carreras y robó 11 bases. Sus siguientes temporadas fueron realmente a destacar. En 1912 bateó sobre los .300, disparó 132 hits, incluido 19 dobles, 7 triples y un cuadrangular, impulsó 35 carreras y robó 35 bases. Su aporte fue tal que estuvo entre los 18 candidatos al MVP de esa temporada. En 1913 bateó .297, con 129 hits, de ellos 7 dobles y 6 triples, impulsó 38 y robó 37 bases. Nuevamente quedó entre los primeros 24 candidatos al MVP.

En los EE.UU. Marsans no tenía problemas económicos, el negocio del tabaco de su familia en Cuba le daba para vestir y vivir bien, se dice que él abrió un negocio de tabaco en Cincinnati. Marsans, a diferencia de los actuales peloteros cubanos en la MLB, hablaba bien el inglés, que ya había aprendido en su primera estancia en el Norte. El matancero no era de los que aceptaba ofensas de nadie, era una persona digna y orgullosa, e incapaz de callarse cuando veía algo anormal. Por esas cosas, el cubano tuvo problemas con el conflictivo manager del Cinci, Buck Herzog, quien también tenía problemas con muchos de sus otros peloteros. Se especula que todo surgió cuando Herzog dijo, hablando de Marsans, que la pelota era un juego cruento y apto para peloteros fuertes y rudos, lo cual denigraba la figura del cubano. Marsans exigió a los Rojos se le canjeara y Herzog respondió con la suspensión. Marsans se declaró en rebeldía y firmó con los Terriers de St Louis de la emergente Liga Federal, por lo que las autoridades del Cincinnati presentaron una demanda judicial contra el cubano. El resultado fue que a Marsans se le prohibió jugar con cualquier otro equipo que no fuera el Cincinnati. Para su suerte, un juez echó abajo la sanción y finalmente pudo jugar con los Terriers, donde participó en un centenar de juegos entre 1914 y 1915. En ese período bateó para .220 producto de 36 hits en 164 veces al bate, y con solo 5 extrabases y 8 impulsadas. Realmente al matancero no le vino nada bien ese receso, prácticamente le estaban arruinando su carrera.

La liga federal duró muy poco, por lo que Marsans regresó a jugar a los circuitos convencionales de las Mayores, esta vez con los Carmelitas de St Louis en 1916, donde patrulló los jardines. En esa primera temporada en la Liga Americana su promedio ofensivo fue de .254, conectó 12 dobles, 1 triple y 1 jonrón, e impulsó 60 carreras. En 1917 continuó en las filas de los Carmelitas, equipo usualmente ubicado  en la segunda división. Su ofensiva decayó y pasada la primera mitad de la temporada fue canjeado a los Yankees por el jardinero-infielder Lee Magee. Fue así que Marsans se convirtió en el primer latino en jugar con los mulos del Bronx. Su ofensiva continuó tal como estaba, aunque se llevó el primer lugar de los bateadores en menor cantidad de ponches por veces al bate, promedió 38.3. En 1918 participó solo en 37 juegos de esa temporada y su bateo fue muy parecido al del año anterior.

Después de jugar en la MLB, Marsans regresó a Cuba, donde jugó hasta 1928. En 1924 dirigió a los Coroneles de Elmira en la Liga Nueva York-Pensilvania, clase B. Incluso se tiene la duda de que no haya jugado en este equipo, en el cual no aparecía otro pelotero cubano. Marsans venía con la experiencia de dirigir equipos en Cuba. En esas faenas de dirección estuvo desde 1912 con el Almendares, dirigió y ganó con el Orientals en 1917, volvió a dirigir al  Almendares en 1926-27 y en 1928-29,  al Cuba lo dirigió en 1927-28, y al Marianao en tres temporadas, 1944-47. En México dirigió a los Alijadores de Tampico de 1945 a 1947, logrando los campeonatos de 1945 y 1946. Dirigió también al Havana Cubans en la Liga Internacional de la Florida (clase B) en 1953, equipo integrado por futuros bigleaguers, como Julio  Bécquer, Juan Delís, Camilo Pascual y Gonzalo Naranjo entre otros.

Marsans tiene el mérito de haber jugado en las Ligas Negro con los equipos cubanos itinerantes, luego en las Menores y posteriormente en las Mayores. Fue el primer pelotero en conseguir todo ese historial de juego en tres ligas. Luego dirigió en las Menores y se convirtió en el primer latino que dirigió en la pelota oficial profesional de EE.UU. Con todo ese curriculum, Marsans fue el primer pelotero  y director de origen latino destacado en la pelota profesional.

El matancero murió el 3 de setiembre de 1960 en la Habana, y fue exaltado al salón de la fama del béisbol de Cuba en 1939. De hecho fue parte de la primera decena de peloteros cubanos que formaron parte de este sitial.

Fuentes consultadas

Anon. Armando Marsans. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/m/marsaar01.shtml

Enders Eric. Armando Marsans. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/f2c0b939

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban Baseball- A statistical history, 1878-1961. McFarland & Co. Inc., Publishers. Jefferson, North Carolina & London.

Shinkle Andrew. 2015. Armando Marsans: The first Cuban Red. SBNation, 14 febr. https://www.redreporter.com/2015/2/14/8036003/the-first-cuban-red

Escrito por Esteban Romero, 14 julio de 2017

 

La revolución actual en el orden al bate en el béisbol

¿Por qué se ha de temer a los cambios?
Toda la vida es un cambio.
¿Por qué hemos de temerle?

George Herbert (1593-1633,
poeta, orador y sacerdote inglés)

Hace unas tres temporadas en la MLB, desde el 2014, que se vienen observando cambios en lo relativo al orden al bate.

Convencionalmente se acepta como lógico que el primer bate sea hombre de tacto, paciencia en el home, capaz de trabajar una base por bolas o de poner la pelota en juego y anotarse un hit de piernas. El segundo bate debe ser alguien parecido, muy capaz de ejecutar buenos toques, batear por detrás del bateador y que sepa correr las bases. El tercero al bate es aceptado como el mejor bateador del equipo, que no necesariamente debe ser el de más poder. Para el cuarto turno si se desea haya poder y otro tanto para el quinto, quien le toca proteger al cuarto.

Mickey Mantle decía que sus logros al bate fueron en buena medida alcanzados por el bateo de Yogi Berra detrás de él y que los jonrones de Roger Maris tenían la garantía que había que lanzarle, pues detrás venía el mismo Mickey al bate. Si vamos un poco más al pasado, vemos que Babe Ruth tuvo la suerte de poseer al gran Lou Gehrig detrás de él en el orden al bate.

Los primeros bates han sido de siempre hombres de velocidad. Luis Aparicio fue hombre proa por años en los Medias Blancas de Chicago, hombre rápido, robador por excelencia. Rickey Henderson y Lou Brock fueron otros ejemplos de primeros bates.

Ahora ha surgido la nueva tendencia de poner a toda la artillería pesada delante en el orden al bate. Como para hacer doler las cabezas inmediatamente del lanzador abridor y del director del equipo rival.

Haciendo un poco de historia, este método recuerdo fue empleado en la pelota cubana durante la VIII serie nacional (1968-69) por el equipo Habana dirigido por Orlando Salom. Aquel conjunto campeón de la provincial llegó a la serie nacional con un trabuco de sluggers. La inicial era defendida por Pedro Chávez, Urbano González en segunda, Germán Águila en tercera, Tony González en el campo corto, y Armando Capiró LF, Raúl Reyes CF y Agustín Marquetti RF. En la receptoría alternaban Evelio Hernández y Jesús Juffré. La lógica indicaba que Tony debía ser el primero al bate, luego Urbano, Chávez, Marquetti, Capiró y Raúl Reyes. Así se hizo, pero un buen día Salom puso a Raúl Reyes de primer bate, mientras que Tony pasó a ser el octavo, y así se mantuvo por el resto de la temporada. Realmente Raúl Reyes no bateó muchos más jonrones por haber sido situado primero. Tampoco el Habana pudo revalidar su título, el que conquistó Azucareros por primera vez en su historia.

Hubo otro experimento de José Miguel Pineda dirigiendo el equipo Todos Estrellas terminada la XII serie (1972-73). El ex lanzador y destacado director puso a Elpidio Mancebo como primer bate de ese equipo. El oriental era conocido por trabajar muchas bases, era un pelotero con vistilla, pero igualmente poseía poder para llevar la pelota lejos. A Pineda aquel experimento le dio resultados, el Todos Estrellas venció al campeón Industriales, y realmente Mancebo cumplió su objetivo de embasarse siempre que le fuera posible, aunque todos sabían que él estaba lejos de ser un robador de bases.

Hace unos tres años el director de los Medias Blancas de Chicago, Robin Ventura, le dio por situar a José Dariel Abreu como segundo al bate y a Melky Cabrera como primero. Si bien lo primero era discutible, ya que Melky no es un hombre veloz en las bases y mucho menos robador, más preocupaba que el slugger del equipo fuera situado de segundo. La pregunta más simple no podía ser ¿quién batea detrás?

Sin embargo, ya anteriormente Davey Johnson, director de los Orioles de Baltimore, puso como primero en el orden al bate al jardinero central Brady Anderson en la temporada de 1996, en la que bateó 50 cuadrangulares. Personalmente no le veo la lógica de poner al mejor jonronero del equipo como primero al bate. El que más se le acercó dentro del equipo fue el cubano Rafael Palmeiro, el que despachó 39 jonrones, le siguieron Bobby Bonilla con 28, Carl Ripken con 26 y Chris Hoiles con 25. Anderson empujó 110, ¿cuántas habría impulsado de tercero al bate?

DAVEY JOHNSON

DAVEY JOHNSON

La temporada de 2016 ha sido en realidad la primera en que varios equipos pusieron artillería pesada como primeros bateadores. El director de los Cachorros, Joe Maddon, ha sido uno de los grandes promotores de primeros bates de poder. En 2016 puso de primero al corpulento Kyle Schwarber, hombre de poder y susceptible a los ponches, ¿cuál es la razón para ello? Es  cierto que tenía detrás a otros bateadores de poder, como el antesalista Kris Bryant y el inicialista Anthony Rizzo. No obstante, la lógica no da cuando uno ve a un hombre de tacto como Bem Zobrist de cuarto, quien solo conectó 18 jonrones, mientras Bryant como segundo disparó 39. Maddon ha continuado con su lógica y ahora tiene a Anthony Rizzo como primero al bate.

Los Indios de Cleveland dirigidos por Terry Francona decidieron poner al dominicano Carlos Santana de primero al bate, hombre que disparó 39 jonrones, la misma cantidad que Mike Napoli en la temporada de 2016. Los Mellizos de Minnesota en esa temporada mantuvieron como primero al bate al defensor de la segunda base, Brian Dozier, el que conectó 42 jonrones. Del resto de los peloteros de ese equipo, ningún otro llegó a los 20 jonrones.

Managers

Los Astros de Houston dirigidos por A. J. Hinch utilizan al jardinero George Springer, hombre de poder, como primero al bate. En la temporada de 2016 este pelotero conectó 29 jonrones, solo segundo de Evan Gattis con 32. En el 2017 Springer sigue de hombre proa de su equipo, en la que lleva 27 jonrones, cuando ninguno de los otros Astros ha llegado aún a los 20 cuadrangulares. Hinch alega que la costumbre es poner como primero a un hombre ligero en las bases, chocador de bolas, pero para él es mejor situar a un hombre como Springer, de 190 cm de altura y 97 kg de peso. Hinch dice que lo importante es anotar la mayor cantidad de carreras y poner al adversario en dificultad con los bateadores más peligrosos delante. De igual manera piensa el director de los Orioles, Buck Showalter, quien mantiene a un hombre como Adam Jones como primero o segundo al bate. Jones disparó 29 jonrones en la pasada temporada, pero es que Showalter mantiene detrás a tres hombres de poder como Manny Machado, Chris Davis y Mark Trumbo.

Los azulejos de Toronto en esta temporada de 2017 han situado a José Bautista como primero al bate. Habría que preguntarle al director John Gibbons cuáles son las ventajas de bajar a un hombre rápido, chocador de bolas como Kevin Pillar para situar a José Bautista en ese turno al bate. La única razón es que la armada de los azulejos está repleta de rompecercas como Josh Donaldson, Justin Smoak, Kendrys Morales y Troy Tulowitzki detrás de Bautista, algo muy parecido a lo que contaba del equipo Habana en la temporada de 1968-69.

Primeros bates.png

El equipo de Colorado tiene como primer bate al jardinero Charlie Blackmon, un hombre de poder, tanto como el que posee su compañero de equipo Nolan Arenado, mientras que los Yankees de Joe Girardi no se han querido quedar atrás y han situado al nuevo slugger Aaron Judge como segundo, pero sin afectar al primer turno del jardinero Bryan Gardner, hombre rápido y de tacto

El balance de 2016 con los primeros bates fue el siguiente:

  • Primeros en jonrones, empujadas y slugging.
  • Segundos en OPS
  • Cuartos en total de bases y promedio ofensivo
  • Noveno en OBP
  • Ocupan el lugar 55 en bases robadas y el 58 en carreras anotadas

Los indicadores más claros no pueden ser. Primeros bates que jonronean y no roban bases, primeros bates con bajos OBP como se observa. Los dos primeros indicadores se pueden lograr lo mismo como primero que como cuarto. Si uno pone a los lanzadores como cuartos al bate en la Liga Nacional, una locura, el resultado sería que los cuartos bates son los de menos promedio ofensivo. La lógica del orden al bate se ha creado para que los conjuntos tengan una producción razonable acorde con su poderío ofensivo. No es lo mismo disparar un jonrón con las bases limpias que conectarlo con hombres en circulación. Un indicador debiera inventarse para medir productividad de los jonrones producidos. Supongo que exista con los avances actuales de la sabermetría, por lo que sería menester simular que sucediera si esos jonrones de los primeros bates y muchas veces abriendo juego, se dieran con hombres en circulación.

Managers 2

La lógica aquí es que el número de veces al bate de esos rompecercas aumenta cuando uno los sitúa en los primeros puestos al bate y eso aumenta la ofensiva del conjunto en general. El otro aspecto discutible es que primeros bates de poder logran bases por bolas con más frecuencia, lo cual no es cierto para todos esos peloteros. El hombre de poder siempre busca chocar fuerte la bola y suele irse con lanzamientos malos de rompimiento.

Lo interesante es que los muchos directores que abogan por hombres de poder como primeros al bate, no dudan en afirmar que el mejor primer bateador de todos los tiempos fue Rickey Henderson. Para poder sustanciar su enfoque actual afirman que Henderson fue el primer bate con más jonrones en las Mayores. Muy cierto, pero Henderson era un corredor excepcional y un robador nato de bases. No puede haber ninguna comparación de Henderson con un hombre como Kyle Schwarber.

La vida dirá si estas nuevas tendencias logran justificarse. Todas las cosas cambian y la pelota no está exenta de cambios. El béisbol actual es más ofensivo, así que el futuro dirá si estos movimientos son necesarios y se revierten en mayores victorias a corto, mediano y largo plazo.

Fuentes consultadas

 

Escrito por Esteban Romero, 11 julio de 2017

Esteban Bellán, el primer pelotero latino en las Mayores

Ninguno ama a su patria porque es
grande, sino porque es suya
.”
Séneca (2 AC-65) Filosofo latino.

Esteban Bellán

El mérito de haber sido el primer pelotero latino en las Mayores del béisbol organizado lo tiene el cubano Esteban Enrique Bellán, más conocido en EE.UU. como Steve, hombre que naciera el 1 de octubre de 1849 en la Habana, hijo de un hacendado adinerado, cuyo nombre se desconoce, y de una Sra. irlandesa, Hart Bellán. Esteban era uno de los tres hijos de la familia, los otros fueron su hermano Domingo y su hermana Rossa.

En 1863 la situación política de Cuba era muy difícil, basta recordar que cinco años después Carlos Manuel Céspedes diera el famoso Grito de Yara que iniciaba una confrontación directa contra el colonialismo español. En ese contexto parece que el patriarca de la familia Bellán decidió poner a su familia a buen recaudo y la envió a los EE.UU.

Al llegar a la ciudad de Nueva York, los retoños Bellán fueron llevados a estudiar en el Colegio St John, el cual actualmente se le conoce como Universidad de Fordham. Dicho centro educacional era muy preferido por las familias de creencia católica y adineradas también. Fue en ese mismo colegio que Esteban comenzó a practicar el béisbol posteriormente.

Bellán no era un superhombre en su físico, apenas medía algo menos de 168 cm y pesaba unos 70 kg, bateaba y lanzaba a la derecha. No obstante, el cubano tenía el debido instinto para jugar el béisbol y moverse fácil en cualquier posición incluida la receptoría. Se dice, no se debe dudar, que cuando aquello, la pelota se jugaba sin guantes. Lo que nadie debe creer que Bellán sabía jugar béisbol cuando llegó a EE.UU. Hay alguna que otra especulación al respecto, todas infundadas. La pelota en Cuba llegó informalmente dos años después que Bellán comenzara a jugarla en los EE.UU. El criollo se destacó siempre por su destreza al campo, lo que le valió el apodo de silfo cubano.

Su primer equipo fue el the Fordham Rose Hill Baseball Club, en el cual jugaron figuras muy conocidas en su historia. Uno de ellos fue el gran Frankie Frisch, destacado defensor de segunda y tercera con los Gigantes de Nueva York y los Cardenales de St Louis. Otro fue el legendario narrador de los Dodgers, Vin Scully, mientras que Gil McDougald, conocido defensor del campo corto de los Yankees en la década de los 50, fue coach de este equipo. Otro  cubano que pasó por esta institución fue el sagüero Carlos Gustavo Demetrio de Zaldo y Beurmann, quien fuera uno de los fundadores del equipo Almendares.

Cuando Bellán se graduó en 1868, comenzó a jugar en el Unión de Morrisania, club miembro de la NABBP (Asociación Nacional de Jugadores de Béisbol, siglas en inglés), el cual radicaba en la barriada del Bronx, donde mismo está el estadio de los Yankees de Nueva York en la actualidad. La llegada a este equipo de Morrisania ocurrió el 29 de junio de 1868. El equipo ganó sus primeros 29 juegos, en los que el cubano jugó la segunda y los jardines.

En 1869 Bellán pasó a jugar con los Unions de Lansingburgh, conjunto compuesto por peloteros de otros equipos que surgieron después de terminada la guerra de secesión en 1865, entre ellos los Priams de Troy, los Unions del Condado de Rensselaer y los Nacionales de Lansingburg. Este fuerte conjunto se integró a la NABBP y casi no tenía rivales. Se le llamó inicialmente como Unions (Sindicatos), pero una vez vencieron a los Mutuals de Nueva York, al equipo se le comenzó a llamar Haymaker (en español sería algo así como golpe). El equipo tenía su sede en Lansingburgh, condado de Rensselaer en la parte oriental del estado de Nueva York, algo fuera de la ciudad Troy sobre el río Hudson y cerca de las ciudades de Albany y Schenectady.

Con los de Lansingburgh Bellán jugó esencialmente la tercera base durante dos temporadas consecutivas. Ya en ese entonces el profesionalismo iba cogiendo fuerza. El Cincinnati Red Stockings era ya declaradamente un conjunto profesional de béisbol, a lo que otros le siguieron, entre ellos los Troy Haymakers. Es así que el 17 de marzo de 1871 surge la primera liga mayor profesional de este deporte, la llamada Asociación Nacional, integrada por nueve equipos.

Haymakers de 1971

Los Haymakers, en la fila arriba de izquierda a derecha Bellán es el segundo.

En su primera temporada, el título correspondió a los Atléticos de Filadelfia, mientras que los Haymakers quedaron en el sexto peldaño. Bellán tenía entonces 21 años, y  jugó la antesala y promedió .250 al bate. De los 32 imparables que bateó, 3 fueron dobles y 3 triples, con 23 empujadas y 4 robadas. El director de este conjunto fue Bill Craver, quien igualmente jugaba la segunda base.

En la siguiente temporada, los Haymakers quedaron en quinto lugar. Esta vez Bellán fue el defensor del campo corto, aunque también jugó algo los jardines y la antesala. Su promedio fue de .261. De sus 30 imparables, 4 fueron dobles e impulsó 17 carreras.

Por esas cosas de la vida, el equipo de los Haymakers dejó de existir el 23 de julio de 1872. Por lo que Bellán pasó a jugar por poco tiempo con los Mutuals de Nueva York en 1873. En esa temporada jugó solo en 8 partidos, casi siempre como antesalista, en los que promedió para .219 al bate. El 9 de junio su equipo perdió 22-3 con los Atléticos de Filadelfia, juego que marcó la despedida del cubano de este circuito.

Bellán obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1874. Sin embargo, regresó a Cuba y fue uno de los promotores del béisbol en Cuba, cuyo primer juego oficial tuvo lugar el 27 de diciembre de 1878 en el Palmar del Junco, en el que su equipo, el Habana, derrotó al Matanzas 51-9, mientras que él se encargaba de disparar tres cuadrangulares. Los campeonatos de 1878–79, 1879–80 y 1882–83 fueron ganados por el Habana bajo la dirección de Bellán.

Tarja a Esteban Bellán

Bellán no regresó a EE.UU., permaneció en su tierra natal y muchos, con razón, le consideran el padre del béisbol en Cuba. El estelar deportista murió el 8 de agosto de 1932 a la edad de 82 años. Bellán ha sido exaltado al Salón de la Fama del béisbol cubano y también al Salón de la Universidad de Fordham desde 1989.

Fuentes consultadas

Anon. Baseball-reference.com

Bjarkman, Peter C. (1994). illustrated, ed. Baseball with a Latin beat: a history of the Latin American game. McFarland. p. 460. ISBN 0-89950-973-8.

Curry Jack. 2009. For 150 years, Fordham baseball’s tradition of winning. NY Times, 5 April. http://www.nytimes.com/2009/04/06/sports/baseball/06fordham.html

McKenna Brian. Steve Bellán. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/78dbf37d

 

Escrito por Esteban Romero, 3 julio de 2017

Los mejores defensores cubanos del campo corto en las Grandes Ligas

La diferencia entre una persona exitosa y otros no es la falta de
fuerza, ni la falta de conocimiento, es la falta de voluntad
”.
Vincent Thomas Lombardi (1913-70,
entrenador de fútbol Americano)

A grosso modo un total de 20 peloteros cubanos han jugado como defensores del campo corto en las Grandes Ligas. El primero en hacerlo fue Manuel Cueto, oriundo de Guanajay, entonces provincia de Pinar del Río, en 1914. Cueto jugó esa posición muy poco, en 14 partidos, con un bajo promedio de fildeo (.920). El siguiente fue el habanero Ramón “Mike” Herrera en 1925, que como torpedero solo lo hizo en cuatro oportunidades (promedio de fildeo de .945). El versátil Gilberto “Jibarito” Torres, de Regla, fue el siguiente en jugar esta posición para los Senadores en 1944 y 1945, cuyos resultados aparecen en la tabla aquí expuesta.

Gilberto Torres

Gilberto Torres

Otros que jugaron algo esa posición en las Mayores fueron el matancero Ossie Álvarez en 1958 para los Senadores, en 69 juegos con promedio de fildeo de .964. Miguelito de la Hoz defendió esa posición en 108 juegos (promedio de .945). Rigoberto “Tito” Fuentes lo hizo en 165 partidos de un total de 1275 juegos en su carrera, con promedio de .953. Octavio “Cookie” Rojas jugó esta posición en 39 juegos.

Sin embargo, se puede considerar que el primer torpedero cubano a tiempo completo en las Mayores fue Willy Miranda, hombre que siempre se destacó por su defensiva y su potente brazo. Willy le llegaba a todo y tirando del hueco lo hacía con tremenda potencia, y no que lo me dijeron, sino que lo vi jugar. Hay detalles que muchos no saben, Willy podía llegarle a una bola difícil y pasarla al antesalista en el acto para que sacara out donde fuera más conveniente, lo otro era fildear la pelota en la parte afuera del guante para devolver rápido. Su problema siempre fue su pobre ofensiva, ni porque se paraba a batear a las dos manos. No obstante, logró jugar varias temporadas como regular en equipos como los Orioles de Baltimore. Willy Miranda fue líder en errores cometidos en la Liga Americana, con 34, en 1955. Sin embargo, en esa misma temporada fue líder en outs (300) y asistencias (481). Su factor de rango como torpedero fue entonces de 5.51.

Torpederos

Humberto Fernández fue el otro que llegó en la segunda mitad de los años 50, aceptable bateador, poseía poder y se desenvolvía bien como torpedero. Aunque debutó para los Dodgers, su carrera deportiva transcurrió con los Filis primero y los Tigres después. Humberto fue líder en errores cometidos como torpedero en la Liga Americana en 1960 (34). En 1957 su combinación alrededor de segunda en doble matanzas quedó en tercer lugar (21) en la Liga Nacional. En 1962 tuvo temporada de 20 jonrones jugando para los Tigres de Detroit.

Labor de los jugadores cubanos de campo corto en las Grandes Ligas

Labor de los jugadores cubanos de campo corto en las Grandes Ligas

Aproxidamadamente en igual período al anterior pelotero, debutó en las Mayores el matancero José Valdivielso, quien alrededor de la segunda se desenvolvía muy bien. Valdivielso jugó inicialmente con el Almendares en la profesional cubana junto a Willy Miranda, y seguramente aprendió muchísimo del Willy. Su problema fue siempre su escasa ofensiva. Valdivielso jugó para los Senadores en 5 temporadas como torpedero.

Recuerdo al espigado Leonardo Cárdenas cuando debutaba en 1958 con el Habana y poco después era canjeado al Cienfuegos. Las muñecas del matancero eran de maravillas, se destacó con los Elefantes y con los Cubans, por lo que sus resultados en las Mayores no fueron sorpresa. Cárdenas fue ascendido en 1960 a las Mayores por el Cincinnati para reemplazar a una estrella de la posición como lo fue Roy McMillan. Leo fue integrante de cuatro equipos Estrellas de la Liga Nacional (1964, 1965, 1966 y 1968) y uno de la Liga Americana (1971). Se llevó el liderato de más juegos jugados (163) para un torpedero en 1964 en la Liga Nacional. Fue primero en asistencias (570) en 1969 en la Liga Americana. Fue líder en outs realizados en 1964 LN (336), 1965 LN (292), 1966 LN (279) y 1969 LA (310). En 1965 intervino en 92 doble plays (LN) y 126 en 1969 (LA), líder en ambos casos como torpedero. En 1969 obtuvo factor de rango de 5.50, líder en la Liga Americana. Al bate era temible, fue líder en bases intencionales de su  liga en 1965 (25) y 1966 (18). En 1966 disparó 20 jonrones. En 1965 fue guante de oro en la Liga Nacional.

Torpederos 2

Había equipos en Cuba, como sucedió con el Marianao, que se daban el lujo de tener dos torpederos de Grandes Ligas, por lo que obligado estaban a situar a uno en otra posición. Eso fue lo que sucedió con  Zoilo Versalles en la temporada de 1960-61, jugó tercera mientras que Valdivielso se ocupaba del campo corto. El habanero Versalles fue integrante de equipos de Estrellas de la Liga Ameiricana en 1963 y 1965. Fue líder en asistencias (501) en 1962, líder en errores 1965 (39), en 1966 (35) y en 1967 (30), líder en outs realizados en 1962 (127) y en 1965 (105), líder en WAR defensivo con 3.0 en 1965 (LA). Líder en dobles (45), total de bases (308) en 1965, líder en triples en 1963 (13), en 1964 (10) y en 1965 (12). En 1964 fue líder en pelotazos recibidos (8) en la Liga Americana. Por si fuera poco, en 1965 se llevó guante de oro  y el MVP de la Liga Americana. En 1963 ya se había llevado otro guante de oro.

Bert Campaneris era un destacado pelotero versátil amateur. El también matancero hizo el equipo Cuba al mundial de Costa Rica (1961) como receptor de reserva. A su regreso a Cuba, lo arregló todo para marcharse a jugar en la Grande, donde le fue casi siempre bien. En su primera vez al bate disparó jonrón, y un buen día jugó las nueve posiciones. Campaneris fue miembro de seis equipos de Estrellas en 1968, 1972, 1973, 1974, 1975 y 1977. Fue líder en outs realizados en 1967 (259), 1968 (279) y 1972 (283), así como en errores cometidos en 1967 (30), 1968 (34) y 1971 (26). Su total de doble plays de por vida lo llevó a ocupar el puesto 19no. entre todos los torpederos. Dos veces fue líder en veces al bate, en 1968 (642) y en 1972 (625). Líder en hits en 1968 (177), en bases robadas en 1965 (51), 1966 (52), 1967 (55), 1968 (62), 1970 (42) y 1972 (52), acumulando de por vida 649 bases robadas y ocupando el lugar 14 entre los ladrones de bases de todos los tiempos. Su WAR defensivo es de 20.8, ocupa el lugar 45 entre todos los torpederos.

Rey Ordóñez fue sensación de fildeo en su relativamente corta carrera en las Mayores. Ostenta factor de rango de 4.76, ocupa el puesto 76 en ese departamento como torpedero. Fue líder en promedio de fildeo, .983 y .994 en 1997 y 1999, respectivamente. Fue segundo en errores cometidos (27) como torpedero en 1996 en la Liga Nacional. Es el torpedero cubano con más guantes de oro en esa posición, en total 3 conseguidos de forma consecutiva. Rey realizó jugadas de acrobacia en el campo corto mientras militó en el equipo de los Mets. Los guantes de oro no fueron regalados.

Rey Ordóñez

Rey Ordóñez

Yunel Escobar fue líder en fildeo (.989) como SS en la Liga Americana en 2013. En esa posición tiene factor de rango de 4.16, décimo entre todos los activos. De los peloteros cubanos en activo, Yunel es probablemente el de mejor promedio ofensivo en la actualidad, aunque ya hace tres temporadas que se desempeña en la tercera base.

Alexei Ramírez fue líder en asistencias en 2010 (499), 2013 (433) y 2014 (486). Su combinación alrededor de segunda fue la mejor en 2010 (156) y 2012 (158). Lideró errores como torpedero de la Liga Americana en 2013 (22). En 2014 registró factor de rango de 4.45, líder como torpedero en la Liga Americana. Igualmente  ostenta dos bates de plata, uno en 2010 y otro en 2014, lo que demuestra la eficiencia que ha tenido como bateador. Lamentablemente el pinareño actualmente deambula en la búsqueda de un equipo que le quiera contratar, su bateo, precisamente, ha disminuido y ya no son los tiempos en que el defensor del campo corto no se le exija batear.

Torpederos 3

El santiaguero Adeiny Hechavarría tuvo el mejor factor de rango como torpedero de la liga nacional en 2014 (4.37). Aledmys Díaz, siendo novato, participó en el juego de las Estrellas de 2016, además de haber quedado segundo entre los candidatos a novato del año de la Liga Nacional en esa temporada. Ambos peloteros deben seguir y hasta mejorar en su ofensiva, sin dejar caer su defensiva. A las Mayores se puede llegar, más difícil es mantenerse y aún más duro es triunfar.

El lector querrá saber a quién selecciono como mejor SS cubano en las Mayores. Defensivamente Rey Ordóñez ha sido sin dudas el mejor, esos tres guantes de oro no se obtienen  fácilmente, pero los méritos de Willy Miranda no se pueden olvidar u omitir. Willy estaba ya en decadencia cuando aparecieron los premios de Guantes de Oro en 1957, de lo contrario se habría adjudicado más de uno. Ofensivamente, además de las temporadas jugadas, Leonardo Cárdenas y Bert Campaneris son los mejores por ahora. Integralmente  no cabe dudas que Bert Campaneris fue el mejor, fildeaba, bateaba, corría y jugaba donde quiera. Bert tiene tres anillos de serie mundial que no es cualquier cosa, conseguidos jugando para el equipo de los Atléticos en las temporadas de 1972 a 1974.

  • Información estadística tomada y elaborada de baseball-reference.com

Escrito por Esteban Romero, 3 junio de 2017.

 

Los mejores lanzadores cubanos al bate en las Grandes Ligas

La calidad no es un acto, sino un hábito”.
Aristoteles (384-322 a.C., filósofo, lógico y
científico de la Antigua Grecia)

Desde hace tiempo tenía la curiosidad por saber cómo había sido el bateo de varios lanzadores cubanos en las Grandes Ligas. Como se sabe, los lanzadores de ambas ligas en las Mayores debían batear como cualquier otro jugador hasta que el 11 de enero de 1973 la Liga Americana estableció el bateador designado, algo que la Liga Nacional no aceptó y aún no acepta, por lo que el lanzador está obligado a batear. El designado en equipos de Liga Nacional solo es válido cuando el equipo de ese circuito juega en partidos de interliga contra equipos de la Liga Americana.

Así que aquellos lanzadores, cuyas carreras deportivas se desarrollaron en períodos anteriores a 1973 o que lanzaron esencialmente en la Liga Nacional, presentan un registro de bateo, el cual está disponible en baseball-reference.com. A la hora de seleccionar a los lanzadores a evaluar, los escogí por el número de veces al bate, con un mínimo de 200, mientras que los índices escogidos son los convencionales y aparecen a continuación en la tabla en cuestión.

Bateo de lanzadores cubanos en las Grandes Ligas (con 200 o más veces al bate)

Bateo de lanzadores cubanos en las Grandes Ligas (con 200 o más veces al bate)

Uno tiene una idea de algunos lanzadores conocidos con aptitudes de bateadores. Es el caso de Pedro Ramos, hombre de extraordinario poder, quien a partir de 1958 comenzó a batear a ambas manos. Inicialmente lo hacía solo a la derecha. Habíamos visto batear a Camilo Pascual, igualmente poseía poder y co-ostenta junto a Dizzy Trout el record de jonrones para un lanzador con las bases llenas (2 en total) en la Liga Americana. El otro conocido como destacado al bate es Liván Hernández. Sin embargo, poco sabía de algunos lanzadores como Tiant, Seguí, Cuellar y el propio Adolfo Luque.

Buenos bateadores lanzadores cubanos

La vida te da sorpresa, no me imaginaba que Cuellar hubiese disparado 7 cuadrangulares, que Seguí conectara 4 y Tiant 5, pero lo más llamativo fue el bateo de Adolfo Luque, realmente bueno, sencillamente el mejor entre todos los lanzadores aquí incluidos. Luque, por haber jugado tantas temporadas, ostenta el mayor número de veces al bate, lo cual no demerita nada lo que hizo, pues fue primero en hits conectados (237) y promedio  ofensivo (.227), a eso hay que sumar que disparó 10 triples, cinco jonrones e impulsó 90 carreras (líder igualmente). El OBP de Luque (.283) fue el mejor de todos también. Camilo Pascual igualmente mostró buenos números en casi todos los departamentos, pero sin llegar a los de Luque.

Lanzadores bateadores cubanos

En poder, Pedro Ramos fue el que más jonrones conectó (15), pero se ponchó más que nadie, 316 veces. Liván Hernández, a pesar de conectar 10 jonrones, 5 menos que Ramos, fue quien mejor slugging mostró (.295), ya que su total de bases fue superior al de Ramos.

El ya fallecido José Fernández fue incluido por este autor debido a las veces que le vi batear con soltura. Su slugging por encima de los .300 es una prueba de ello. Si Joseito no hubiera desaparecido, seguro estoy que habría dejado muy buenos numeritos al bate.

MLB: Atlanta Braves at Miami Marlins

José Fernández

En conclusiones, integralmente Adolfo Luque ha sido el mejor bateando en las Mayores de nuestros lanzadores, mientras que en poder los aplausos son para Liván Hernández.

  • Información estadística tomada de baseball-reference.com

 

Escrito por Esteban Romero, 2 junio de 2017

El toque de bola en el béisbol: abuso y omisión

El beisbol es el único lugar en la vida, donde un
sacrificio es verdaderamente apreciado
”.
Anon.

Toque de bola

Como cambian los tiempos dentro del béisbol y sobre todo cuando se refiere al toque de bola. Hoy en día se ve en el béisbol asiático el abuso de esta práctica, mientras que en el occidental de la MLB se utiliza cada vez menos.

Ambas opciones no son buenas. El toque de bola es una jugada efectiva en muchas circunstancias del juego y su uso por sorpresa puede producir resultados inesperados. Es cierto que un toque puede regalar un out, pero su efecto puede ser muy productivo para avanzar a un corredor a una posición anotadora.

Es difícil entender que un equipo embase a su primer hombre en el mismo primer inning y mande al segundo al bate a tocar de manera avisada, algo que los asiáticos acostumbran mucho. Menos agradable resulta tocar con un out en el pizarrón, pues es poner en punto de mate la entrada. Esto es pan nuestro de cada día en la pelota asiática. Ese concepto, que algunos en Cuba tratan de copiar e instalar, es erróneo completamente. Los peloteros tienen un bate para darle a la bola y el toque debe ser algo inesperado en la primera mitad del juego, siempre con el objetivo de embasarse, nada de regalar outs al contrario. Un juego se gana usualmente con 27 outs logrados, si el adversario toca y cede outs, le hace la vida más fácil a su rival.

Muchos peloteros cuando entran en slump, afección que puede ser hasta psicológica, sobre todo si es slugger, logran salir de ese impase con toques de bola, la mayoría inesperados. La sensación de llegar a primera de un hombre que lleve 15 o más veces sin chocar bien la bola, es como un respiro que le hace ganar confianza en su juego en lo sucesivo.

Toque de bola 2

El buen toque debe producirse cuando el cuadro juega atrás, sobre todo el antesalista, es entonces que el toque por la tercera puede convertirse en un infield hit. Si hay hombre en base, el lanzador se verá obligado a recoger y se verá en posición incómoda para tirar a la segunda base si es el caso.

Los jugadores veloces optan también por otro tipo de toque, que le llaman empujado, el que se realiza pasando al lanzador de manera que a la segunda base le resulte difícil tirar para sacar el out en la inicial. Si el bateador se para en home de manera normal y realiza el toque sin aviso, muchas veces esa jugada resulta finalmente con el corredor embasado. Sucede que los asiáticos, en innings iniciales, muestran mucho su intención de toque. Aunque es cierto que algunos son capaces de cambiar de intención y dirigir la bola por zonas descubiertas.  El toque avisado ha sido muy usual para los lanzadores que deben comparecer a la caja de bateo.

Cuando un lanzador se presenta en forma, buen control sobre sus lanzamientos y está dominando, los toques de bola del rival tienden a moverlo, y eso puede sacarlo de su dominio en el juego, le obligará a realizar más ejercicios y hasta crear confusión. Esos toques, que no son de sacrificio, son muy usuales ya pasados los primeros cinco o seis innings de juego ante un lanzador dominante.

Por lo regular el toque se usa mucho en el último tercio de juego, unas veces buscando la carrera del empate, en otras la posible ventaja. Con hombres en primera y segunda el toque es muy aconsejado en dependencia de cómo esté el marcador del juego.

El squeeze play es una jugada suicida pero muy útil si se implementa por sorpresa. Rey Vicente Anglada dio por la TV cubana algunos consejos a la hora de tocar la bola en un squeeze play. Naturalmente el hombre corriendo desde tercera tiene que ser rápido y debe saber tomar ventaja una vez el lanzador inicie el wind up.

En fin, no existe una regla que diga que el toque no se pueda realizar en un tercer inning o en cuarto, pero la tradición indica que no se debe abusar del toque de bola como tampoco olvidarse de que el mismo existe. En los juegos de la MLB se ve muchas situaciones que indican el toque de bola y no se ejecuta. Probablemente varios peloteros de ese circuito mayor no sepan tocar o jamás hayan tocado la bola. Los directores confían más en el poder de sus hombres al campo. Es cierto que el slugging de los peloteros regulares en los equipos ha aumentado extraordinariamente

El toque es parte de la llamada pelota chica, muy útil con jugadores veloces en las bases y de escaso poder, pero es difícil estar de acuerdo en que el toque esté fuera de lugar en el juego moderno, mucho menos pensar que los toques de sacrificio son una mala idea, así la sabermetría se empeñe en demostrar lo contrario.

Cuando se redactaba este artículo, se han dado algunas jugadas de toque en la temporada de 2017. Una fue en juego de los Dodgers contra Colorado, el que marchaba 1-0 a favor de los Rockies. En la cuarta entrada, Scott Van Slyke sonó doble por los Dodgers y el cubano Yasmani Grandal se le ordenó el toque, no hubo anotación y Van Slyke a duras penas llegó a tercera. Esta jugada no le veo mucho fundamento. La ventaja era la mínima y Grandal es hombre de poder, capaz de batear un hit o un elevado si el asunto era llevar a Van Slyke a tercera al menos. La otra fue de los Indios de Cleveland, el juego iba empatado a cero en la séptima entrada, la tribu situó dos en base sin out y al bate el eficiente Francisco Lindor, probablemente el mejor bateador de este equipo. Lindor se sacrificó  de maravillas, los corredores avanzaron y luego anotaron con los siguientes batazos. La jugada era buena no porque hayan los corredores anotado, sino porque era un séptimo inning y había que hacer algo para romper el marcador. Así que dos jugadas con toques, donde una no se justifica y la otra todo lo contrario.

El béisbol es inteligencia, arte y fuerza.

 

Escrito por Esteban Romero, 7 abril de 2017

Jim Bunning y su labor en la profesional cubana y la MLB

Debemos enviar un mensaje que si Ud. consume
sustancias ilícitas, Ud. no jugará en esa temporada,
y si reincide, será suspendido de por vida
”.
Jim Bunning

A cualquier cubano de la calle que le pregunte quién fue Jim Bunning me dirá que no sabe de quién le estoy hablando. No tiene por qué saberlo, el recientemente fallecido pelotero norteamericano hace varias décadas que lanzó en Cuba, y lo hizo bien, al extremo que fue parte del equipo campeón de la temporada en que participó. No obstante, algún que otro político probablemente pueda decirme que lo conoce de la prensa, ya que Bunning, después de su retiro del béisbol, se dedicó a la política.

Este lanzador derecho y sumamente alto, medía 187.5 cm, nació el 23 de octubre de 1931 en Covington, Kentucky. Cuando tenía 18 años, su familia se trasladó a Southgate, Kentucky, y poco después dio sus primeros pasos en el béisbol profesional lanzando para los Tigres Richmond en la Liga Indiana-Ohio (clase D) en 1950, donde ganó 7 y perdió 8, con PCL de 3.22. Previamente en sus años escolares de primaria había jugado fútbol y baloncesto, pero no béisbol, el que si empezó a practicar con éxito en la escuela superior de St Javier en Cincinnati, donde la organización de los Tigres de Detroit le descubrió y le contrató. En 1951 lanzó para los Tigres Davenport  en la Liga Illinois-Indiana-Iowa (clase B), donde tuvo resultado de 8 y 10, con PCL de 2.88. Así se mantuvo por espacio de 6 temporadas luchando por superarse en las ligas menores. Lo  interesante fue que siempre se mantuvo estudiando y por esa razón no podía participar en los entrenamientos primaverales de los Tigres, hasta que en 1953 concluyó la escuela. No obstante, su primer entrenamiento con el equipo grande fue en 1955, año en el que decidió irse a lanzar en la invernal mexicana, en este caso con los Rojos de Ciudad México, dirigidos por Beto Ávila. Allí tuvo record de 9-4 y su equipo se coronó campeón de esta temporada.

Jim Bunning con los Tigres

Jim Bunning con los Tigres Detroit

En la temporada de 1956 Bunning fue enviado a jugar con el Charlotte de clase AAA, y el lanzador protestó, ya que consideraba que podía ser parte del equipo grande. Los ejecutivos de los Tigres le aconsejaron que lanzara bien, ya que de hacerlo así, jugaría muy  pronto con el equipo en las Mayores. Bunning ganó 9 y perdió 11, pero así y todo los Tigres lo ascendieron, donde a pesar de perder el primer juego contra los Senadores, logró registro favorable de 5 y 1. Para ese invierno Bunning había decidido ir a lanzar a Cuba.

Su aporte fue nada más y nada menos que para el campeón de esa temporada, los Tigres de Marianao, dirigidos por segundo año consecutivo por el santiaguero Napoléon Reyes, y que contara en su alineación con el ambidiestro Solly Drake patrullando el jardín central, Wito Quintana en segunda, el gran Orestes Miñoso en el jardín izquierdo, Asdrúbal Baró en el derecho, posición que con su bateo le arrebató al santiaguero Juan Delís, en la inicial estaba Julio Bécquer, mientras que Hal Bevan jugaba la antesala, Hal Smith como receptor y el matancero José Valdivielso en el campo corto, pelotero que llegó a las filas de los Tigres de Marianao mediante canje de Tony Taylor a los Alacranes de Almendares a cambio de Valdivielso. Los lanzadores de Marianao fueron en esa temporada el bigleaguer Miguel Fornieles, el también derecho Rudy Minarcin, quién al igual que Bevan venían de jugar con los Cubans en la Liga Internacional, Bill Werle, Fred Hahn, Vicente López y Rudy Arias eran otros de los que integraban el cuerpo de lanzadores. Este equipo ganó 40 y perdió 28, y quedó con 4 y medio de ventaja sobre el Cienfuegos, ocupante del segundo lugar.

Jim Bunning con los Tigres de Marianao

Jim Bunning con los Tigres de Marianao

Bunning estuvo imponente, lanzó 132 y 2 tercios, completó 8 juegos, ganó 11 y perdió 5, ponchó a 64 y otorgó 48 bases por bolas. Su PCL fue de 2.10, el más bajo en el equipo. De hecho, en aquella temporada solo el gran Camilo Pascual del Cienfuegos, victorias (15), juegos completos (16), 153 ponches y PCL de 2.64, y Vicente Amor del Habana (13 ganados, 8 completos, 69 ponches y 2.93 de PCL) le superaron en efectividad.

Los Tigres de Marianao no ganaban desde la temporada 1936-37, y esta vez lo hicieron de forma contundente. Vino la serie del Caribe, que se efectuó en la Habana, y Bunning volvió a contribuir a la victoria de los Tigres, que se coronaron con balance de 5 y 1. Bunning fue líder en victorias con 2, uno de esos juegos completos, permitió 8 hits, ponchó a 12 y concedió 2 boletos.

En 1957 le dieron la oportunidad de abrir el segundo juego de los Tigres de Detroit en esa temporada, la cual desaprovechó al ser bateado con alguna libertad. Fue enviado al bullpen, algo que le ayudó, pues logró desarrollar una slider que sirvió como otra arma segura en su repertorio y le permitió volver a abrir, cuyo resultado final fue excelente, 20 ganados (líder en la Liga Americana), 8 perdidos y 267.1 innings lanzados (líder igualmente), aparte de haber estado entre los candidatos a MVP de su liga. En 1958, aunque los resultados no fueron como en la campaña anterior, Bunning logró 14 y 12 con PCL de 3.52 y lanzó un juego de cero hit, cero carreras contra los Medias Rojas el 20 de julio.

La temporada de 1959 tuvo su parecido a la de 1958, terminó con 17 y 13, lanzó 249 innings y se convirtió en el quinto lanzador de las mayores que lograba 3 ponches con nueve lanzamientos en una entrada. Fue líder en ponches, con 201, pero le batearon 37 cuadrangulares. En 1960 su resultado adverso de 11 y 14 se vio compensado por haber ponchado nuevamente a 201 bateadores, y fue líder de este departamento. Sus resultados fueron en ascenso hasta 1963, última temporada que lanzó para los Tigres. En nueve temporadas con los felinos ganó 118 y perdió 87 juegos con promedio de carreras limpias de 3.45. A finales de 1963 él y el receptor Gus Triandos fueron canjeados a los Filis de Filadelfia a cambio del jardinero-antesalista-inicialista Don Demeter y el lanzador derecho Jack Hamilton.

Jim Bunning con los Filis

Jim Bunning con los Filis

Con los Filis estuvo lanzando hasta 1967, aunque luego regresó para lanzar sus últimas dos temporadas de su carrera, 1970 y 1971, con los cuales ganó 89 y perdió 73, con PCL de 2.93. En 1966 y 1967 fue líder en lechadas en la Liga Nacional con 5 y 6, respectivamente. En 1967 logró el máximo de ponches en una temporada, con 253, líder en la Liga Nacional. El 21 de junio de 1964 logró lanzar otro juego de cero hit, cero carreras, esta vez juego perfecto sobre los Mets de Nueva York, el quinto que se lanzaba en las Mayores.

A finales de diciembre de 1967 fue canjeado a los Piratas, con los cuales lanzó hasta mediados de 1969, nuevamente canjeado a los Dodgers. Con los bucaneros ganó 14 y perdió 23, PCL de 3.84, mientras que para los Dodgers ganó 3 y perdió 1, PCL de 3.36. En 17 temporadas ganó 224 juegos incluido 40 lechadas, perdió 184 juegos, PCL de 3.27 y un total de 2855 ponches.

Bunning formó parte de 7 equipos estrellas, cinco en la liga americana y dos en la nacional, fue cinco veces candidato al MVP y una vez al premio de Cy Young. Los equipos en los que militó no estuvieron en juegos de post temporada, por lo que Bunning no tiene registro al efecto en estos partidos.

A partir de 1972 Bunning se dedicó a dirigir equipos, primero fue los Filis Reading (1972) de la Liga Oriental (clase A), al siguiente año los Esmeraldas Eugene (1973) de la  Liga Costa del Pacífico (clase AAA), dos temporadas con los MudHens Toledo (1974-75) de la Liga Internacional (clase AAA)  y los 89nos. Oklahoma City (1976) de la Asociación Americana (clase AAA). Sus resultados como director fueron 338 ganados y 363 perdidos, promedio de .482.

Bunning tuvo serias divergencias con el ejecutivo de los Filis, con los cuales terminó sus relaciones. Al parecer esperaba ser designado director del equipo grande. Más tarde dirigió a los Leones de Escogido en la invernal dominicana, e incluso trató de llegar a ser co-propietario de los Astros de Houston, algo que no logró, por lo que se dedicó a trabajos de agente de peloteros, llegó a tener como 30 en su nómina, pero la política comenzó a llamarle al ser electo al consejo de Fort Thomas City, Kentucky, y en 1979 al Senado del estado de Kentucky. En 1986 fue electo a la cámara de representantes y en 1998 al Senado, donde se mantuvo hasta 2011. Como pelotero fue electo por el Comité de Veteranos al Salon de la Fama de Cooperstown en 1996. Los Filis retiraron su número de su uniforme, el 14, en su honor.

Jim Bunning en Cooperstown

Jim Bunning en Cooperstown

La muerte del gran lanzador tuvo lugar el pasado 26 de mayo de 2017 en Edgewood, Kentucky. Tenía entonces 85 años.

Fuentes consultadas

Anon. Jim Bunning. Baseball-reference. http://www.baseball-reference.com/register/player.fcgi?id=bunnin001jam#all_standard_managing

Berger Ralph. Jim Bunning. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/bcacaa59

Romero Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba- Esbozos biográficos de peloteros extranjeros en Cuba.

 

Escrito por Esteban Romero, 30 mayo de 2017

El primer pelotero africano en las Grandes Ligas

No me interesa si gusto o no…lo que pretendo
es que me respeten como ser humano

Jackie Robinson (Primer pelotero
afroamericano en la MLB, 1919-1972)

Mpho' Gift Ngoepe

Mpho’ Gift Ngoepe

Hasta la actual temporada de 2017 no había jugado pelotero africano en el circuito de Grandes Ligas (MLB). Anteriormente cinco sudafricanos blancos habían firmado con equipos profesionales norteamericanos, pero ninguno había llegado a las Mayores. Toca la casualidad que el primer pelotero fue un ciudadano negro de África del Sur, el que debutó el 26 de abril de 2017 vistiendo la franela de los Piratas de Pittsburgh. Su nombre es Mpho’ Gift Ngoepe, nacido el 18 de enero de 1990 en Randburg.

En su debut, Ngoepe sustituyó al lanzador Tyler Glasnow en su turno como noveno al bate, y se hizo cargo de la segunda base, en la parte alta de la cuarta entrada, mientras que abrió al bate en la parte baja de ese inning enfrentándose al zurdo Jon Lester de los Cachorros, a quien le conectó sencillo por el mismo medio del terreno, rolata que fue a parar al jardín central. Así que debut y hit en su primera aparición al plato.

Ngoepe es hijo de la asistente de la casa del club de los Mets de Randburg. Precisamente él vivía allí con su madre, y se desarrolló como jugador de béisbol. En 2008 firmó contrato  profesional y fue invitado a la academia de béisbol de Tirrenia, Italia, donde los Piratas le descubrieron y le firmaron.

Desde el 2009 Ngoepe jugó en las Menores e igualmente representó a África del Sur en el Clásico de 2009. Fue a partir de 2015 que Ngoepe comenzó a merodear el circuito mayor cuando participó en el entrenamiento primaveral de los bucaneros. En 2016 jugó para los Indios de Indianápolis de la Liga Internacional (AAA), del cual vino su promoción a las Mayores en abril de 2017.

Hay quien cuestiona que Ngoepe sea el primer africano en las Mayores, y como siempre un cubano está en el asunto. El famoso pelotero cubano Alfredo “Pájaro” Cabrera aparece como nacido en Islas Canarias, el que debutó en 1913 con los Cardenales de St Louis. Cabrera, a quien conocí personalmente cuando se ocupaba del mantenimiento del estadio del Cerro, era un hombre alto, delgado y algo morenito, y al inicio no hubo equipo en las Mayores que le quisiera firmar. Fue entonces que apeló a su inscripción de nacimiento, donde se hacía constar que Cabrera era español como nacido en Islas Canarias. ¿Cuánto de cierto tiene que Cabrera fuera isleño realmente?  Nadie lo sabe. No obstante, lo que sí es cierto es que el primer pelotero africano de raza negra es Ngoepe.

Alfredo "Pájaro" Cabrera

Alfredo “Pájaro” Cabrera

El hermano de Ngoepe, de nombre Víctor, igualmente juega en sucursal de los Piratas, así que no se extrañen si dentro de poco tenemos otro africano jugando en los Mayores.

Escrito por Esteban Romero, 23 mayo de 2017 con información consultada de Baseball-reference.com

Los Grand slams de los peloteros cubanos en MLB y series nacionales

No te preguntes que pueden hacer tus compañeros por ti.
Pregúntate que puedes hacer tú por ellos
”.
Earvin “Magic” Johnson (1959,
baloncestista NBA, 1979-1991)

En el béisbol un jonrón es siempre algo emocionante, pero si éste es capaz de empujar cuatro carreras de un golpe lo es aún más y es lo que se llama jonrón con las bases llenas o por el ya muy generalizado término del inglés “grand slam”.

Según las estadísticas del béisbol se produce un promedio de casi 136 jonrones con las bases llenas por temporada en la actualidad, lo que da una frecuencia de un batazo de este tipo cada 18 juegos o cada 1219 veces al bate.

Un bateador tiene que ser de sangre fría a la hora de conectar este tipo de batazo. Todos están a la expectativa de lo que pueda hacer el bateador con las bases llenas. Por lo regular uno siempre espera positivamente un sencillo o un extrabase capaz de limpiar las almohadillas, pero el jonrón nadie lo espera, ni siquiera con esos grandes sluggers, ya que la conexión debe ser perfecta ante un lanzamiento equivocado del pitcher en el montículo. Muchas veces el slugger falla y batea sencillamente para doble matanza.

En la pelota de Grandes Ligas el líder en este tipo de batazos en su carrera es Alexei Rodríguez con 25, que supera al gran Lou Gehrig, quien reinó durante décadas con sus 23 bambinazos con la casa llena. Le siguen el dominicano Manny Ramírez con 21, Eddie Murray con 19, Robin Ventura, Willie McCovey con 18 (recordista en la Liga Nacional), Ted Williams, Jimmie Foxx y Carlos Lee con 17. Babe Ruth, Hank Aaron y Dave Kingman lograron 16 en su carrera. Luego vienen decenas de peloteros con 15 y así sucesivamente.

 Grand slams 1.png

Manny Ramírez es el líder de los latinos seguido, como ya se ha visto, del panameño Carlos Lee.

Trece peloteros han conectado dos grand slams en un juego. El primero en lograrlo fue Tony Lazzeri el 24 de mayo de 1936. Sin embargo, la gran hazaña fue lograda por el dominicano Fernando Tatis cuando conectó dos batazos de este tipo en un inning el 23 de abril de 1999.

Grand slams 3

Una curiosidad es que cuatro peloteros han conectado jonrón con las bases llenas en su primera vez al bate. Estos fueron Bill Duggleby en 1898, Jeremy Hermida en 2005, Kevin Kouzmanoff en 2006 y Daniel Nava en 2010.

Diecisiete peloteros han conectado grand slams en series mundiales. El primero fue Elmer Smith en 1920, luego Tony Lazzeri en 1936. De los cubanos y los latinos, José Canseco fue el primero al disparar uno en 1988.

El cubano Alexei Ramírez ostenta el record de más grand slams por un novato, lo que logró en la temporada de 2008 vistiendo la franela de los Medias Blancas de Chicago.

El record de slams para una temporada es de 6 y lo tienen el Yankee Don Mattingly en 1987 y luego igualado por el también inicialista Travis Haffner de los Indios en 2006, ambos de la Liga Americana. En la Liga Nacional el record es de 5 y es compartido por el gran Ernie Banks de los Cachorros en 1955, y 54 años después por el dominicano Albert Pujols con los Cardenales.

Hay otro record que involucra a un cubano, se trata del lanzador que más jonrones ha conectado de por vida con las bases llenas. Camilo Pascual, junto a Dizzy Trout, ostentan el record de dos jonrones con las bases llenas conectados por un lanzador de por vida en la Liga Americana. Camilo conectó el primero en 1960 con los Senadores y el segundo con los Mellizos en 1965. El lanzador de los Gigantes, Madison Bumgarner, disparó dos slams en la temporada de 2014.

Grand slams 4

Los peloteros que más veces han conectado varios slams en distintas temporadas son:

Jimmie Foxx- 4 temporadas con 3 jonrones en cada una, en 1932, 1934, 1938 y 1940.
Alex Rodríguez, idem, en 1996, 1997, 2007 y 2010.
Lou Gehrig- seis temporadas con 2 slams, en 1927, 1929, 1930, 1932, 1935 y 1936.
Bill Murray, idem, en 1981, 1982, 1984, 1986, 1992, 1996
Gil Hodges, 2 slams en 5 temporadas, 1949, 1950, 1951, 1952 y 1957.
Carlos Lee, idem, 1999, 2002, 2003, 2007 y 2009.

Los peloteros cubanos han tenido su historia en este asunto de los grand slams. El primer jonrón de Tany Pérez en su carrera fue un slam en juego de 1965 en el Crosley Field, frente a los envíos del lanzador Denny Lamaster del Milwaukee.

Tony Taylor conectó un solo jonrón con las bases llenas en su carrera, pero que jonrón. Su equipo, los Filis, perdían por 3 carreras en el noveno inning, en juego de 1970 en el Connie Mack Stadium, y el cubano se encargó de sacar la bola con las casa llena y darle la victoria a su equipo.

Grand slams 5

El cubano con más grand slams en su carrera es el habanero Rafael Palmeiro con 12, le siguen Orestes Miñoso, José Canseco, Tany Pérez, Yunieski Betancourt y Alexei Ramírez con 6 cada uno. Kendrys Morales y Yoennis Céspedes han conectado 4, Octavio Rojas y Ely Marrero lo han logrado tres veces, mientras que el avileño Tony González, y los matanceros José Cardenal y Leonardo Cárdenas han disparado dos. El primero de todos los cubanos en conectar un slam en las Mayores es a todas luces el gran Orestes Miñoso.

Grand slams 6

Grand slams 7

La nota de esos jonrones la dio Canseco con su batazo por el jardín central en el Skydome de Toronto en 1988, que chocó con unas cámaras de TV allí instaladas. Ese fue el segundo grand slam del reglano.

Tany Pérez fue hasta el 2004 el pelotero de más edad en conectar jonrón con las bases llenas, lo que ocurrió en juego del 13 de mayo de 1985 entre los Rojos de Cincinnati y los Filis de Filadelfia. Pérez entonces tenía 43 años, el batazo rompía la primacía de Honus Wagner que lo había logrado en 1915 a la edad de 41 años. El record del cubano fue posteriormente roto por el dominicano Julio Franco, el que disparó un slam en 2004 a la edad de 46 años.

Julio Franco

Julio Franco

Ya que mencioné a Tony González, recuerdo un jonrón con bases llenas que bateó en el segundo juego dominical entre los Cubans y los Reales de Montreal en la temporada de 1959 en el Coloso del Cerro. Los Cubans llenaron las bases y al bate venía el bateador zurdo avileño, por lo que la dirección de los Reales trajo al zurdo Tom Lasorda para resolver la situación. Tony estaba en un gran momento ofensivo y le disparó enorme jonrón por el derecho. La dirección de los Reales reclamó que el batazo había sido foul, pero no hubo reversión de la jugada, ya que la pelota había pasado por dentro de la varilla.

Cuando se había casi terminado de redactar este artículo, el infielder cubano Yulieski Gurriel disparaba su primer jonrón con las bases llenas en las Grandes Ligas el pasado 15 de mayo de 2017.

A nivel series nacionales cubanas, hay varios peloteros dignos de destacar en este aspecto de los grand slams.

El camagüeyano Daniel Hernández conectó el primer jonrón con las bases llenas en las Series Nacionales, logrado el 16 de marzo de 1963 (II Serie Nacional), frente a los envíos del estelar Aquino Abreu.

El habanero Raúl Reyes fue el primer pelotero en series nacionales en conectar dos jonrones con las bases llenas en un partido, lo cual ocurrió el 28 de enero de 1968 en juego entre Industriales y Azucareros. En ese juego, Raúl volvió a botar la bola con dos hombres en base para establecer record para un partido, roto después por el pinareño Fernando Hernández, de 11 impulsadas.

Grand slams 8

El antesalista de Isla de la Juventud, Michel Enriquez, conectó 2 jonrones con las bases llenas en juego efectuado el 23 de diciembre del 2000 de la XL serie nacional (2000-01). Por su parte, el torpedero santiaguero Evenecer Godínez logró igual hazaña en juego del 26 de marzo de 1996 de la primera Copa Revolución.

El 13 de diciembre de 2014, el joven espirituano Luis D. Serrano conectó dos jonrones con las bases llenas, además de uno más con 2 en base en jornada dominical de su equipo, los gallos contra el Matanzas. Serrano igualó el record de 11 impulsadas de Raúl Reyes. En ese juego este joven pelotero se fue de 5-4 con sus 3 jonrones, 11 impulsadas y además 3 anotadas.

El santiaguero Alexei Bell ostenta el record de 7 jonrones con las bases llenas en una temporada, logrado en la XLIX serie nacional (2009-2010), y el de dos jonrones con las bases llenas en una entrada conseguido el 3 de noviembre de 2009 contra el equipo de Camagüey en el Guillermón Moncada (XLIX Serie Nacional), también ese día igualó el record de 12 impulsadas en un juego que poseía Fernando Hernández desde el 25 de diciembre de 1988 (XXVIII Serie Nacional).

Fuentes consultadas

Anon. Grand Slams. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/bullpen/Grand_slam

Anon. Grand Slam Records. 2008. Baseball-Almanac.com.

Anon. 1985. Baseball: Perez’s pinch slam gives Reds victory. NY Times. http://www.nytimes.com/1985/05/14/sports/baseball-perez-s-pinch-slam-gives-reds-victory.html

Anon. 1991. Baseball: Canseco Turns Into Babe Roof, Clouting Two More in Skydome. NY Times. http://www.nytimes.com/1991/09/16/sports/baseball-canseco-turns-into-babe-roof-clouting-two-more-in-skydome.html

Anon. 2011. How rare is a grand slam in baseball? Quora. https://www.quora.com/How-rare-is-a-grand-slam-in-baseball

Romero, Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba- Esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos.

 

Escrito por Esteban Romero, 12 abril de 2017

Los bateadores ambidiestros cubanos

El tipo batea a ambos lados del plato. Es anfibio
Yogi Berra (1925-2015, pelotero- manager
de los Yankees y Mets de NY)

El béisbol cubano no es que haya sido prolífico en materia de bateadores ambidiestros. Realmente en eso Cuba casi siempre ha estado por debajo de otros países sin incluir a los EE.UU. Por curiosidad, hemos revisado la actuación de esos pocos ambidiestros nacionales en los distintos circuitos.

Ser un bateador ambidiestro obliga a tener la habilidad de producir en ambos lados de la caja de bateo. Muchos triunfan, otros no. Sin embargo, la tendencia es que haya más bateadores hábiles para situarse en ambos lados del plato. Mucho tiene que ver el adiestramiento que reciban estos peloteros en su niñez y adolescencia. Los ambidiestros no es que surjan como una planta del suelo, hay que enseñarlos y crearles el hábito de practicar y mejorar su eficiencia al bate a ambas manos.

En la pelota profesional cubana (tabla 1) se notan dos ambidiestros, uno de ellos muy conocido por sus habilidades defensivas en el campo corto, me refiero al gran Willy Miranda, quien al bate no era nada del otro mundo. Sus promedios ofensivos en la profesional cubana como en las Mayores estuvieron siempre por debajo de .240, con poco slugging e igualmente bajos OBP, siempre por debajo de los .300.

Tabla 1. Bateadores ambidiestros en la Liga profesional cubana

Ambidextros cubanos en Profesional cubana

En Series Nacionales (Tabla 2) si ha habido algunos bateadores ambidiestros destacados, entre ellos Luis Ulasia, hombre de mucho tacto al bate, capaz de poner la bola en juego como llevarla lejos en ocasiones; Arturo Linares, pelotero muy eficiente a la ofensiva en una época que abundaban los lanzadores de calidad; y el bien conocido Frederich Cepeda, que aún se mantiene activo y ha sido bateador consistente en las series nacionales como en la mayoría de los eventos internacionales en que ha participado representando a Cuba. Lo lamentable es que Cepeda se le permitió ir a jugar a la Liga Japonesa cuando ya realmente comenzaba a decaer su efectividad, lo que explica el bajo promedio alcanzado en ese circuito. Kendrys Morales produjo mucho en su corta estancia en series nacionales, de hecho ha sido un bateador ambidiestro de alto promedio, OBP y slugging en series nacionales. No obstante, aquí las palmas son para Cepeda y Ulasia, sin olvidar a Kendrys y a Arturo “Escalera” Linares.

Ambidextros series nacionales.png

Tabla 2. Bateadores ambidiestros en series nacionales

Ambidextros Tabla 2

Nota: en negritas, peloteros en activo

En Grandes Ligas (tabla 3), han pasado nueve bateadores ambidextros cubanos, entre ellos Willy Miranda y el llamado Chico Ruíz, más conocido en Cuba como Hiraldo Sablón. En la década de los 60, el infielder Tito Fuentes tuvo un desempeño aceptable con el madero. Sin embargo, el bateador que hasta la fecha más ha lucido ha sido el mismo Kendrys Morales, cuyos registros habrían sido superiores de no haber perdido gran parte de la temporada de 2010, la del 2011 completamente, en ambos casos por seria lesión en un tobillo, además de parte de 2014 al no haber obtenido contrato con equipo alguno hasta la mitad de esa temporada. Los pasos de Morales son seguidos por el receptor Yasmani Grandal, quien igualmente posee poder al bate y ya acumula 70 cuadrangulares en su carrera de menos de 6 temporadas.

Tabla 3. Bateadores ambidiestros cubanos en Grandes Ligas

Ambidextros Tabla 3

Nota: los registros de los peloteros activos son hasta el 28 de abril de 2017

Ambidextros cubanos en MLB.png

En la Liga Japonesa (tabla 4), no caben dudas que el santiaguero Orestes Destrade se lleva las palmas. Batear 160 jonrones en 5 temporadas es un registro muy bueno, que ya quisieran muchos bateadores. Lo de Cepeda ya se dijo, el espirituano no pudo hacerse justicia cuando ya tenía 34 años cumplidos.

Tabla 4. Bateadores ambidiestros cubanos en Ligas Japonesas

Ambidextros Tabla 4

Orestes Destrade

Orestes Destrade

 

Datos recopilados de Baseball-reference, guías del béisbol cubano y
Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

Escrito por Esteban Romero, 29 abril de 2017

 

 

Dave Winfield, un excelente atleta y pelotero

Ganar es algo que se construye con cada
entrenamiento y cada vez que sueño

Emmitt Smith (1969, ex-jugador de fútbol americano)

Hace un tiempo que hablaba dentro de un grupo virtual, cuajado de cubanos, sobre la vida deportiva de un hombre como Dave Winfield, quien llegó a sorteo de cuatro ligas diferentes, concretamente por los Halcones de Atlanta en el baloncesto de la NBA, las Estrellas de Utah en la otra liga profesional de baloncesto entonces existente, la ABA o Asociación Americana de Baloncesto, desaparecida en 1976, los Vikingos de Minnesota en la NFL o liga nacional de fútbol, y finalmente por los Padres de San Diego de la Liga Nacional de Béisbol (MLB). No faltó una persona en ese grupo que negara estos hechos, eso sin saber los hechos a derecha. Lamentablemente estaba envenenado de cosas que no tienen nada que ver con el deporte.

Recordaba el incidente y me dispuse a escribir este esbozo sobre ese gran atleta, que aclaro que no es el único que ha sido solicitado en sorteo o que haya jugado en más de una liga de deportes diferentes. Bo Jackson fue un formidable jugador de fútbol americano y de béisbol, Sandy Koufax tenía un futuro dentro del baloncesto y optó por ser lanzador de excelencia en la Liga Nacional, y más reciente Tim Tebow jugó como atacante futbolista en las filas de las Águilas de Filadelfia y ahora incursiona en el béisbol. Hablo de casos conocidos por este autor. Sin embargo, hay otros como Noel Jenke, Mickey McCarty y Dave Logan que se incluyen en el grupo de Winfield de ser sorteados en tres deportes profesionales, de ellos solo McCarty iguala a Winfield en aparecer en sorteo de cuatro ligas diferentes.

Regresemos a la carrera de Winfield, quien nació el 3 de octubre de 1951 en St Paul, Minnesota, en el seno de una familia de padres que se separaron cuando él sólo tenía tres años. Así que fue educado y criado por su madre.

Obtuvo una beca de la Universidad de Minnesota en 1969 para jugar béisbol y baloncesto para los Golphers Dorados. En baloncesto tuvo un entrenador de lujo, Bill Musselman, que luego fuera entrenador en las dos ligas profesionales existentes entonces de baloncesto. En este deporte Winfield fue parte del equipo ganador del campeonato Big Ten. De 1971 1 1972 jugó con los Goldpanners de Alaska y resultó MVP en 1972. Sus éxitos en baloncesto no se detuvieron, al ser candidato a MVP en la Serie Mundial Colegial de Baloncesto.

En fútbol americano no se tiene noticia de que haya jugado regular en algún equipo. Es de suponer que por su extraordinario físico, 198 cm. de estatura con más de 100 kg de peso, haya jugado algo y le hayan visto posibilidades de imponerse en este deporte. De la nada no surgió su inclusión en el sorteo de la NFL.

Como beisbolista Winfield se había destacado como lanzador y bateador derecho, aunque tenía poder suficiente para llevar la bola bien lejos y podía desempeñarse en los jardines. Winfield escogió el béisbol como su deporte y comenzó a jugar en las filas de los Padres de San Diego en 1973 sin pasar entrenamiento previo en ligas menores. Como entró en el último tercio de temporada, participó solo en 56 juegos, donde bateó para .277.

Dave Winfield Padres

Poco a poco se fue adaptando al juego de la MLB y progresivamente fue mejorando sus registros ofensivos hasta que en 1977 debutó en un juego de estrellas, que fue por coincidencia en el Yankee Stadium. Su primera campaña de gran éxito fue en 1979 cuando bateó para .308, incluido 27 dobles , 10 triples, 34 jonrones y 118 impulsadas (líder), a la vez que se hizo del Guante de Oro como jardinero derecho. Después de 1980, Winfield se convirtió en agente libre y como era de esperar, los Yankees pusieron la pasta grande sobre la mesa. El contrato fue de 23 millones por 10 años. El dueño de los Yankees, el difunto George Steinbrenner, decía que era solo de 17 millones, por lo que el asunto se convirtió en disputa pública.

La llegada de Winfield fue decisiva para que los mulos lograran ganar el campeonato de la Liga Americana en 1981, bateó para .294 con un total de 39 extrabases y 68 empujadas. En la serie mundial contra los Dodgers solo conectó un sencillo, serie que los mulos perdieron. Dicen que Winfield pidió la pelota de su único hit en su primera serie mundial, algo que no fue del agrado de Steinbrenner. La realidad fue que el bateo de Winfield en esos juegos de post temporada fue muy bueno excepto los de la Serie Mundial.

Dave Winfield Yankees

En 1982 creció su ofensiva al disparar 37 cuadrangulares e impulsar 106 carreras. En 1983 conectó 32 jonrones e impulsó 116 anotaciones. Fue en esa temporada que Winfield con un lanzamiento mató a una gaviota en un juego en Toronto. La fanaticada injustamente le reprochó lo sucedido. Uno no se puede imaginar a alguien capaz de matar a un ave con un lanzamiento, tiene que tener mucha puntería y potencia para hacerlo. Así que esto se debió tomar como un infortunio no intencional. Así y todo, lo llevaron a juicio y tuvo que pagar 500 dólares de fianza. Al siguiente día la acusación fue retirada. Winfield se quedó con la espinita de lo sucedido, por lo que decidió donar, en una siguiente visita a Toronto, dos pinturas para una subasta con fines humanitarios en Toronto. Los mismos ascendieron a 60 mil dólares, ya entonces los criticones se volvieron felices y alabaron la actitud del pelotero.

La temporada de 1984 le vio promediar .340 al bate, el más alto de su carrera. Además, bateó 34 dobles, 4 triples y 19 jonrones, con 100 impulsadas. En la siguiente temporada su promedio bajó a .274, pero conectó 34 dobles, 6 triples y 24 jonrones, con 114 empujadas. Sin embargo, la disputa pública continuó entre Steinbrenner y él. El propietario de los Yankees le llegó a llamar Mr. May, o sea que bateaba al inicio de temporada, y que los Yankees necesitaban otro Mr. September o Mr. October. Para bien de Winfield, él continuó su trabajo en el terreno y trataba de eludir las ofensas del dueño del equipo.

Con los Yankees se mantuvo hasta 1990 cuando ya no pudo aguantar más a Steinbrenner, quien obligaba a su manager a sentar a Winfield o bajarlo en el orden al bate. Para su suerte, Winfield fue canjeado al California por el lanzador derecho Mike Witt en mayo de ese año. Antes Steinbrenner no lo pudo canjear debido a la clausula en su contrato de no canje. El viejo llegó a pagarle a Howie Spira, un ente mafioso reconocido, para que a través de él se escribiera mal sobre Winfield, algo que se supo y provocó la sanción de por vida del viejo en la pelota MLB, que por razones que uno no conoce, la sanción duró solo dos años.

En conclusiones, con los Yankees jugó 9 temporadas, estuvo ausente toda la temporada de 1989 por dolencias en su espalda. Bateó 1300 hits, incluido 236 dobles, 35 triples, 205 jonrones e impulsó 818 carreras, su OPS fue de .851. Winfield además ganó 5 guantes de oro sirviendo en el equipo de los Yankees. Varias veces fue candidato al MVP de su liga.

Con los angelinos de California estuvo un par de temporadas. Lo más relevante de su corta estadía en este equipo fue que en una ocasión bateó la escalerita en juego contra los Reales de Kansas City en 1991, año en el que llegó a los 400 jonrones. En octubre se convirtió agente libre y fue poco después que los azulejos de Toronto le contrataron.

Jugó una sola temporada con los azulejos, la de 1992, pero la que le dio la segunda oportunidad de jugar en una Serie Mundial, pero antes en la temporada regular disparó 33 dobles, 2 triples y 25 jonrones, con 108 impulsadas, promedio de .290. En la serie mundial bateó 5 hits, incluido doble que conectó en el inning 11 que trajo la carrera que le dio la victoria final a los azulejos sobre los Bravos de Atlanta. Winfield tenía entonces 41 años. Ese batazo le convirtió en Mr. Jay o Sr. Azulejo. Fue la primera vez que Toronto ganó una serie mundial.

Dave Winfield Azulejos

En noviembre de 1992 nuevamente se convirtió en agente libre, los Mellizos de Minnesota le firmaron, con los que jugó las temporadas de 1993 y 1994, y llegó a los 3000 hits en su carrera. Ya en ese entonces Winfield no era el mismo productivo de siempre. En agosto de 1994 los Indios le adquirieron, equipo con el que jugó algo en 1995 y como bateador designado.

Winfield jugó 22 temporadas en las Mayores, en las que bateó 3110 hits en 11003 veces al bate, promedio de .283, disparó 540 dobles, 88 triples y 465 jonrones, impulsó 1833 carreras, OPS de .827. Siete veces ganador del Guante de oro como jardinero, seis veces obtuvo el Bate de Plata como mejor Slugger. En 12 ocasiones integró el equipo de la Liga Americana al Juego de las Estrellas. Por su labor, los Padres retiraron el número 31 de su uniforme, mientras que para el resto de los equipos usaba el número 32.

Winfield fue exaltado al Salón de la Fama en 2001 e igualmente al Salón de la fama del béisbol colegial en EE.UU. ESPN lo nombró como tercer mejor atleta de todos los tiempos.

Placa de Dave Winfield en el Salón de la Fama

Placa de Dave Winfield en el Salón de la Fama

Después de su retiro, Winfield trabajó como analista de béisbol para la FOX-TV sports a partir de junio 1996. Con la compra-venta de sus propiedades ha logrado invertir en los restoranes de la cadena de Burger King. En 2002 regresó con los Padres, donde fue nombrado Vice-presidente y consejero superior, puesto que ya no ocupa.

Fuentes

Anon. Dave Winfield. Hall of Fame. http://baseballhall.org/hof/winfield-dave.

Anon. Dave Winfield. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/w/winfida01.shtml

Anon. Dave Winfield, where is he now? http://sports.jrank.org/pages/5381/Winfield-Dave-Where-He-Now.html

Hopwood J.C. Dave Winfield. IMDB.com. http://www.imdb.com/name/nm0934889/bio

 

Escrito por Esteban Romero, 10 abril de 2017

El buen receptor en el béisbol

El cátcher es…., el que más oportunidades tiene
para cometer errores, igualmente para lucirse,
he ahí él por qué la ciencia de la receptoría debe
estudiarse y aprenderse bien
.”
Edwin Kako Vázquez

El receptor

Asombra con la facilidad que se afirma que tal o más cual receptor ha sido el mejor en la pelota cubana, afirmaciones de personas que no vieron la pelota de los años 40 y 50, por lo que las mimas no es que tengan mucho fundamento.

No es menester a entrar en una polémica que es más política a veces que deportiva, mejor es hablar o recordar cuales son las cualidades que debe tener un receptor. No es errado remitirnos a lo escrito al respecto por Edwin Kako Vázquez, quien dice, con mucha razón, que el receptor debe ser un hombre de fuerte complexión física y tener la habilidad de anticipar jugadas.

El receptor 2

El  receptor debe saber que lanzamientos pueden neutralizar al bateador rival, para lo cual deberá guiar ordenadamente al lanzador que le acompaña. Dar las debidas señas al lanzador, las que en algún momento podrían venir del director sentado en el banco.  Por su conocimiento del bateador, debe igualmente indicar la mejor ubicación del resto de los peloteros a la defensiva, sobre todo si los jardineros deben jugar corto o más profundo en sus áreas.

En caso de hombres en base, es menester prever el posible toque de sacrificio y el receptor debe recordar al lanzador sus obligaciones a la defensiva en estas jugadas.

Siempre los entendidos en béisbol hablan del buen mascoteo del receptor, su guante debe ser una guía de donde debe situar el lanzador su pelota. A su vez el receptor debe servir de barrera de los lanzamientos wilds, como no dejar escapar la pelota o cometer los siempre costosos passballs.

Su vigilancia y brazo deben garantizar la frustración de los intentos de robos de los rivales ya embasados. Cuando al receptor se le roban muchas bases, se dice jocosamente “que le roban hasta la casa” y su valor detrás del plato se reduce.

El receptor 3

Un buen receptor puede ser capaz de entretener al bateador de turno. Le habla, le dice bromas, en fin,  lo desconcentra. No son muchos los receptores capaces de hacer algo similar, unas veces por no tener el sentido para hacerlo o por no tener esa confianza con el bateador rival, pero esas son cosas que se construyen con el tiempo. Todo está en no caer en ofensas, todo lo contrario, siempre amable y comediante a la vez.

Por último, no se explica cómo se puede considerar a un receptor de muy bueno o excelente cuando es incapaz de llevarse bien con sus lanzadores, de no saber guiarlo adecuadamente y con la debida calma. Si el receptor maltrata con su relación al lanzador que hace batería con él, provoca la ira del lanzador, lo saca sencillamente de paso. Estos casos no abundan por suerte. En las Grandes Ligas sobre todo, ningún director de equipo permitiría esos errores. Probablemente el hombre de más paciencia en un juego deba ser el mismo receptor.

Por suerte este autor ha visto actuar detrás del home a hombres como Fermín Guerra, Rafael Noble, Enrique Izquierdo, Joaquín Azcue, todos ellos ex-bigleaguers, de los cuales pongo a Noble en primer lugar por haber sido hombre de potente brazo, buen mascoteo y a su vez bateador de poder. Lo dicho no le quita mérito a los demás, los que cumplieron con buena parte de los atributos aquí mencionados y pudieron jugar en las Grandes Ligas.

Receptores cubanos bigleaguers

En series nacionales ha habido varios destacados, por no decir muy integrales, entre ellos Alberto Martínez, Juan Castro y Juan Manrique. No obstante,  siempre tengo en mi mente al gran Lázaro Pérez, el cual cumplió con todas las exigencias de un receptor, además de haber sido muy amistoso con sus compañeros y rivales. Lázaro fue ejemplo de deportista en general. En la actualidad se ve muy meritorio el trabajo de Frank Camilo Morejón detrás del plato.

Receptores cubanos series nacionales

En Grandes Ligas, hubo y hay grandes, muy buen recuerdo se guarda de Roy Campanella con los Dodgers de Brooklyn, fenomenal fue el gran Iván Rodríguez y hoy día Yadier Molina. Realmente Puerto Rico ha sido cuna de receptores muy completos.

Receptores bigleaguers

 

Fuente consultada

Kako Vázquez Edwin. Como Ser un Buen Receptor en Béisbol. 1800 Béisbol. http://www.1800beisbol.com/baseball/beisbol/fundamentos/como_ser_un_buen_receptor_en_beisbol/

Escrito por Esteban Romero, 7 abril de 2017

XXIV Campeonato Mundial Amateur de Béisbol, Cartagena de Indias, Colombia (1976)

La gente adora a los vencedores, los respeta,
los admira; no, los reverencia
”.
Harlan Coben (1962), escritor y
novelista estadounidense

Después del emotivo campeonato de béisbol aficionado en Managua (1972) vino una escisión de la Federación Internacional de este deporte. De la discordia entre varios federaciones surgieron dos Federaciones internacionales, una fue la FEMBA, creada en Bolonia, Italia y que la presidiera en sus inicios el estadounidense William P. Fehring, y la FIBA que continuó su rumbo con otras federaciones.

Por la parte de la FEMBA usualmente participaron los equipos de África del Sur, Alemania, Canadá, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, EE.UU., Japón, Nicaragua, Taiwán,  mientras que por la FIBA lo hacían Antillas Holandesas, Cuba, Dominicana, Holanda, México, Panamá y Venezuela. Las federaciones de Dominicana, México y Puerto Rico jugaban indistintamente en uno como otro torneo sin importarles quien los organizaba.

Esta disputa tuvo su final cuando Mario Vázquez Raña, presidente del Comité Olímpico Mexicano, convocó a una reunión a ambas federaciones en 1976 y se llegó a un acuerdo satisfactorio de volver a jugar todos en un mismo torneo con una misma federación internacional, la que fue presidida por el cubano Manuel González Guerra y con la vicepresidencia del nicaragüense Carlos García.

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Mario Vázquez Raña

De todas formas, en 1973 hubo dos campeonatos mundiales, uno en la Habana, donde el Cuba se impusiera sin dificultades, con un pitcheo de lujo que sólo permitió 3 limpias en 14 desafíos, y de ellos 12 lechadas. Julio Romero logró tres victorias y  Juan Pérez Pérez propinó juego de cero hits cero carreras, el oriental Fermín Laffita llegó a conectar dos jonrones en una misma entrada. El otro destacado fue Agustín Marquetti, al conectar 25 hits e impulsar 21 carreras. El otro campeonato fue en Managua, Nicaragua, en el cual EE.UU. resultó campeón invicto. En 1974 la FEMBA organizó otro campeonato mundial, esta vez en St Petersburg, EE.UU., donde norteamericanos y nicas quedaron invictos y fueron a un play off a ganar dos juegos, en los que EE.UU. barrió.

La FEMBA organizó la primera copa intercontinental en Rimini, Italia (1973), en la que Japón se alzó con el título seguida de EE.UU. y Puerto Rico, ambos con balance de 5 y 2. La II Copa se efectuó en Montreal, Canadá (1975), donde el triunfo fue de los estadounidenses invictos (9-0) seguidos de Japón (7-2) y Nicaragua (4-5). Cuba no asistió a ninguno de estos eventos.

El campeonato mundial, su 24 edición, tuvo lugar en Cartagena de Indias, Colombia (1976). Esta vez los grandes ausentes fueron los estadounidenses. Once países enviaron sus representaciones, estos fueron: Colombia, Corea del Sur, Cuba, Dominicana, Holanda, Japón, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y Taiwán.

El conjunto cubano fue una vez más dirigido por Serbio Borges y el mismo fue integrado por Lázaro Pérez y Evelio Hernández como receptores, Agustín Marquetti 1B, Félix Isasi y Rey V. Anglada 2B, Pedro José Rodríguez 3B, Rodolfo Puente y Pedro Jova SS, Wilfredo Sánchez, Fermín Laffita, Armando Capiró, Bárbaro Garbey, Antonioo Muñoz y Eulogio Osorio en los jardines. Los lanzadores fueron Braudilio Vinent, Omar Carrero, Rogelio García, Julio Romero, Oscar Romero y Santiago Mederos. Recuerdo haber visitado el estadio Latinoamericano durante la etapa de preparación de este equipo y se vio claramente la bajada de eficiencia en la preparación del jardinero Fernando Sánchez, mientras que Osorio, al que no se daba como posible integrante de la selección, hizo lo imposible y se coló a última hora. En las pocas veces que Osorio jugó con este equipo, rindió lo más que pudo.

En este torneo al equipo Cuba no le fue nada fácil, se enfrentaron a un Nicaragua que les puso a un lanzador que ya había enseñado uñas en eventos anteriores, el zurdo Carlos Altamirano, quien se burló de la ofensiva cubana y los doblegó con muy buen pitcheo.

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Los pilares de la ofensiva cubana, Agustín Marquetti y Armando Capiró

El equipo cubano tuvo dificultades con su acostumbrada ofensiva. Fermín Laffita no resultó el bateador de competencia que siempre había sido y la dirección se vio obligada a sustituirlo a los finales por el veterano Eulogio Osorio. Antonio Muñoz hizo el equipo jugando el jardín derecho, posición que no jugaba usualmente, y nuevamente Bárbaro Garbey tuvo que sustituirlo varias veces. Tampoco Félix Isasi ni Rey Vicente Anglada rindieron cubriendo la segunda base. El equipo Cuba ya daba indicaciones de necesidad de cambios de peloteros veteranos. Realmente Isasi, Laffita, Lázaro Pérez y Evelio Hernández no volvieron a integrar el equipo nacional más. Agustín Marquetti dio la nota destacada de la ofensiva cubana al disparar 7 dobles e impulsar 20 carreras, líder en ambos departamentos del torneo. Por su parte, Armando Capiró se llevó el liderato de los jonrones con 5 y el de anotadas con 20.

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Eulogio Osorio

El pitcheo cubano también flaqueó, Vinent no fue siempre el dominante acostumbrado, pero por suerte, Omar Carrero lanzó brillantemente 29 y 2 tercios, y fue el ganador de 4 desafíos. Para algunos lanzadores como Santiago Mederos y Oscar Romero este campeonato fue el último torneo internacional en sus carreras deportivas.

Así las cosas, Cuba llegó con balance de 8 victorias y 2 derrotas al final del campeonato empatado con el equipo de Puerto Rico, el cual inexplicablemente tenía que regresar. Se había pactado una serie play off a ganar dos juegos, la que no se efectuó y, por ende, el equipo Cuba terminó campeón al declararse los juegos no efectuados como victorias para el Cuba por forfait.  Japón quedó tercero (7-2) empatado con Nicaragua, ocupante del cuarto lugar.

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Omar Carrero

El dominicano Manuel Cabrejas se llevó el título de los bateadores (.521) con 25 hits (líder), Douglas Moody de Nicaragua acaparó el departamento de triples (3), A. Rosario de Dominicana robó 5 bases (líder) y J.L. León de Puerto Rico archivó 0.00 de PCL, mientras el taiwanés Kuo Yuan Chin ponchó a 49 bateadores.

Información recopilada a partir de wikipedia, Ecured y datos propios del autor. Escrito por Esteban Romero, 24 enero de 2017

 

Participación cubana y latina en juegos de estrellas de la MLB (III)

El deseo es el factor más importante
para el éxito de cualquier atleta
Willie Shoemaker (1931-2003), jockey de EE.UU.

El presente escrito recopila el número de peloteros de cada país latino que ha sido escogido y ha participado efectivamente en Juegos de Estrellas de la MLB. Llama la atención que Cuba país que marcaba el paso hasta finales de la década de los 70, vio como su dominio cayó estrepitosamente con el empuje de los atletas de República Dominicana y Venezuela, además de la constante participación de los peloteros de Puerto Rico.

Rodney Carew, el pelotero latino de más participación en juegos de estrellas MLB

El panameño Rodney Carew, el pelotero latino de más participación en juegos de estrellas MLB

Aruba

Xander Bogaerts jugó: 2016, un juego.
1 pelotero

Colombia

Edgar Rentería jugó: 1998, 2003, 2004, 2006, cuatro juegos.
José Quintana jugó: 2016, un juego.
Julio Teherán jugó: 2016, escogido en 2014, no jugó, un juego.
3 peloteros

Cuba

Aledmys Díaz jugó: 2016, un juego.
Alexei Ramírez jugó: 2014, un juego.
Aroldis Chapman jugó: 2012, 2013, 2014, 2015, cuatro juegos.
Bert Campaneris jugó: 1968, 1973, 1974, 1975, 1977, seleccionado y no jugó en 1972, cinco juegos.
Camilo Pascual jugó: 1961 (II) y 1964, seleccionado y no jugó en 1959 (II), 1960 (I), 1962 (II), dos juegos.
Conrado Marrero: seleccionado y no jugó en 1951.
Danys Báez jugó: seleccionado y no jugó en 2005.
Joaquín Azcue jugó: 1968, un juego.
José Abreu jugó: 2014, un juego.
José Canseco jugó: 1988, 1990, seleccionado en 1986, 1989, 1992, 1999 y no jugó, dos juegos.
José Contreras jugó: seleccionado y no jugó en 2006.
José Fernández jugó: 2013, 2016, dos juegos.
José Iglesias jugó: 2015, un juego.
Leonardo Cárdenas jugó: 1964, 1966, 1968, seleccionado y no jugó en 1971, tres juegos.
Liván Hernández jugó: 2005, seleccionado y no jugó en 2004, un juego.
Luis Tiant jugó: 1968, 1974 y 1976, tres juegos.
Miguel Cuellar jugó: 1967 y 1971, dos juegos. Seleccionado y no jugó en 1970 y 1974.
Miguel Fornieles jugó: 1961 (I), un juego.
Octavio Rojas jugó: 1965, 1971, 1973, seleccionado y no jugó en 1974, tres juegos.
Orestes Miñoso jugó: 1951, 1952, 1953, 1954, 1957, 1959 (I), 1960 (I), 1960 (II),  seleccionado y no jugó en 1959 (II), ocho juegos.
Paulino Casanova: seleccionado y no jugó en 1967.
Pedro Ramos: seleccionado y no jugó en 1959 (II).
Rafael Palmeiro jugó: 1988, 1991, 1998, 1999, cuatro juegos.
Sandalio Consuegra jugó: 1954, un juego.
Tany Pérez jugó: 1967 MVP, 1968, 1969, 1970, 1974, 1975 y 1976, siete juegos.
Tony Oliva jugó: 1964, 1965, 1966 y 1968, seleccionado y no jugó en 1969 y 1971, cuatro juegos.
Tony Taylor jugó: 1960 (I) y 1960 (II), dos juegos.
Yasiel Puig jugó: 2014, un juego.
Yasmani Grandal jugó: 2015, un juego.
Yoennis Céspedes jugó: 2014, seleccionado y no jugó en 2016, un juego.
Zoilo Versalles jugó: 1963 y 1965, dos juegos.
31 peloteros, efectivamente han jugado 28 peloteros.

Curaçao

Andruw Jones jugó: 2002, 2003, 2005, escogido en 2006, no jugó, 3 juegos.
1 pelotero

Rep. Dominicana

Adrián Beltré jugó: 2010, 2011, 2012, 2014, cuatro juegos.
Albert Pujols jugó: 2001, 2003, 2005, 2006, 2008, 2009, 2010, 2015, ocho juegos.
Alex Colomé jugó: seleccionado y no jugó en 2016.
Alexi Ogando jugó: 2011, un juego.
Alfonso Soriano jugó: 2002, 2003, 2004 MVP, 2005, 2006, 2007, seleccionado y no jugó en 2008, seis juegos.
Alfredo Simón jugó: 2014, un juego.
Aramis Ramírez jugó: 2005, 2008, 2014, tres juegos.
Armando Benítez jugó: seleccionado en 2003 y 2004 y no jugó.
Bartolo Colón jugó: 1998, 2005, seleccionado en 2013 y 2016 y no jugó, dos juegos.
Carlos Gómez jugó: 2013, 2014, dos juegos.
Carlos Mármol jugó: 2008, un juego.
Carlos Martínez jugó: seleccionado y no jugó en 2015.
Carlos Peña jugó: seleccionado y no jugó en 2009.
Carlos Pérez jugó: 1995, un juego.
César Cedeño jugó: en 1972, 1973, 1974 y 1976, cuatro juegos.
Cristian Guzmán jugó: 2001, 2008, dos juegos.
Dámaso García jugó: 1984, 1985, dos juegos.
Danny Salazar jugó: seleccionado y no jugó en 2016.
David Ortiz jugó: 2004, 2005, 2006, 2007, 2010, 2011, 2012, 2013, seleccionado y no jugó en 2008, ocho juegos.
Edinson Volquez jugó: 2008, un juego.
Eduardo Núñez jugó: 2016, un juego.
Edwin Encarnación jugó: 2013, 2014, 2016, tres juegos.
Ervin Santana jugó: 2008, un juego.
Erick Aybar jugó: 2014, un juego.
Felipe Alou jugó: en 1962 (I), un juego.
Félix José jugó: 1991, un juego.
Fernando Rodney jugó: 2012, 2014, 2016, tres juegos.
Francisco Cordero jugó: 2007, 2009, seleccionado y no jugó en 2004, dos juegos.
Francisco Liriano jugó: seleccionado y no jugó en 2006.
Hanley Ramírez jugó: 2008, 2009, 2010, tres juegos.
Henry Rodríguez jugó: 1996, un juego.
Jean Segura jugó: 2013, un juego.
Jeurys Familia jugó: seleccionado y no jugó en 2016.
Jhonny Cueto jugó: 2014, 2016, dos juegos.
Jhonny Peralta jugó: 2011, 2013, 2015, tres juegos.
Joaquín Andújar jugó: en 1979, un juego, seleccionado y no jugó en 1977, en 1984 y 1985.
José Bautista jugó: 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, seleccionado y no jugó en 2015, cinco juegos.
José Lima jugó: 1999, un juego.
José Mesa jugó: 1995, seleccionado y no jugó en 1996, un juego.
José Offerman jugó: 1995, 1999, dos juegos.
José Reyes jugó: 2007, 2010, seleccionado y no jugó en 2006 y 2010, dos juegos.
José Rijo jugó: 1994, un juego.
José Valverde jugó: 2010, seleccionado y no jugó en 2007 y 2010, un juego.
Juan Marichal jugó: 1962 (I), 1962 (II), 1964, 1965 MVP, 1967, 1968, 1971, siete juegos. Seleccionado y no jugó en 1963 y 1969.
Juan Samuel jugó: 1987, 1991, seleccionado y no jugó en 1984, dos juegos.
Julián Javier jugó: en 1963 y 1968, dos juegos.
Julio Franco jugó: 1989, 1990 MVP, seleccionado y no jugó en 1991, dos juegos.
Kelvin Herrera jugó: 2015, un juego.
Luis Castillo jugó: 2002, 2003, 2005, tres juegos.
Manny Ramírez jugó: 1995, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2007,  2008, seleccionado y no jugó en 2006, diez juegos.
Marcell Ozuna jugó: 2016, un juego.
Mariano Duncan jugó: 1994, un juego.
Mario Soto jugó: 1983, 1984, dos juegos.
Matty Alou jugó en: 1968 y 1969, dos juegos.
Melky Cabrera jugó: 2012 MVP, un juego.
Michael Pineda jugó: 2011, un juego.
Miguel Tejada jugó: 2002, 2004, 2005 MVP, 2006, 2008, 2009, seis juegos.
Moisés Alou jugó: 1994, 1997, 1998, 2001, 2004, 2005, seis juegos.
Neftalí Feliz jugó: seleccionado y no jugó en 2010.
Nelson Cruz jugó: 2013, 2014, 2015, seleccionado y no jugó en 2009, tres juegos.
Odalys Pérez jugó: 2002, un juego.
Ozzie Virgil Jr. jugó: 1985, un juego.
Pascual Pérez jugó: 1983, un juego.
Pedro Guerrero: 1983, 1987, 1988, 1989, seleccionado y no jugó en 1985, cuatro juegos.
Tony Batista jugó: 2000, 2002, dos juegos.
Tony Fernández jugó: 1986, 1988, 1989, 1992, 1999, cinco juegos.
Tony Peña jugó: 1982, 1984, 1985, 1986, 1989, cinco juegos.
Pedro Álvarez jugó: 2013, un juego.
Pedro Martínez jugó: 1996, 1997, 1999, seleccionado y no jugó en 1998, 2000, 2002, 2005 y 2006, tres juegos.
Plácido Polanco jugó: 2007, seleccionado y no jugó en 2010, un juego.
Rafael Furcal jugó: 2003, 2010, 2012, tres juegos.
Ramón Martínez jugó: 1990, un juego.
Rafael Ramírez: seleccionado y no jugó en 1984.
Rafael Soriano jugó: 2010, un juego.
Raúl Mondesi jugó: 1995, un juego.
Robinson Canó jugó: 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2016 seleccionado y no jugó en 2006, seis juegos.
Sammy Sosa jugó: 1995, 1999, 2000, 2001, 2002, 2004, seleccionado y no jugó en 1998, seis juegos.
Starlin Castro jugó: 2011, 2012, 2014, tres juegos.
Starling Marté jugó: 2016, un juego.
Ubaldo Jiménez jugó: 2010, un juego.
Vladimir Guerrero jugó: 1999, 2000, 2001, 2002, 2004, 2005, 2006, 2007, 2010, nueve juegos.
81 peloteros, efectivamente han jugado 73 peloteros.

México

Aurelio López jugó: seleccionado y no jugó en 1983.
Beto Ávila jugó: en 1952, 1954 y 1955, tres juegos.
Fernando Valenzuela jugó: 1980, 1982, 1984, 1985, 1986, seleccionado y no jugó en 1983, cinco juegos.
Joakim Soria jugó: 2008, seleccionado y no jugó en 2010, un juego.
Jorge Orta: seleccionado y no jugó en 1975 y 1980.
Marco Estrada jugó: seleccionado y no jugó en 2016.
Teddy Higuera jugó: 1986, un juego.
Vinicio Castilla jugó: 1995, 1998, dos juegos.
Yovany Gallardo jugó: seleccionado y no jugó en 2010.
Diez  peloteros, efectivamente han jugado siete peloteros

Los MVP latinos, Juan Marichal, Tany Pérez, David Concepción, Sandy Jr. y Roberto Alomar, Miguel Tejada, Alfonso Soriano, Melky Cabrera, Julio Franco

Los MVP latinos, Juan Marichal, Tany Pérez, David Concepción, Sandy Jr. y Roberto Alomar, Miguel Tejada, Alfonso Soriano, Melky Cabrera, Julio Franco.

Nicaragua

Dennis Martínez jugó: 1990, 1991, 1992, 1995, cuatro juegos.
Everth Cabrera jugó: seleccionado y no jugó en 2013.
Vicente Padilla jugó: 2002, un juego.
Tres peloteros, efectivamente han jugado dos peloteros.

Panamá

Carlos Lee jugó: 2005, 2006, 2007, tres juegos.
Mariano Rivera jugó: 1997, 1999, 2000, 2001, 2002, 2004, 2005, 2006, 2008, 2009, 2011, 2013, seleccionado y no jugó en 2010, doce juegos.
Roberto Kelly jugó: 1993, un juego.
Rodney Carew jugó: 1967, 1968, 1969, 1970, 1971, 1972, 1973, 1974, 1975, 1976, 1977, 1978, 1980, 1981, 1983, 1984, seleccionado y no jugó en 1979, 1982, dieciséis juegos.
Manny Sanguillén jugó: en 1972, seleccionado y no jugó en 1971, un juego.
Cinco peloteros, los que efectivamente participaron.

Con más juegos de estrellas jugados, Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Luis Aparicio, Mariano Rivera, Iván Rodríguez, Vladimir Guerrero, Manny Ramírez, Miguel Cabrera

Con más juegos de estrellas jugados, Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Luis Aparicio, Mariano Rivera, Iván Rodríguez, Vladimir Guerrero, Manny Ramírez, Miguel Cabrera.

Puerto Rico

Benito Santiago jugó: 1988, 1989, 1991, 1992, 2002, seleccionado y no jugó en 1990, cinco juegos.
Bernie Williams jugó: 1997, 1999, 2000, 2001, seleccionado y no jugó en 1998, cuatro juegos.
Carlos Baerga jugó: 1992, 1993, 1995, tres juegos.
Carlos Beltrán jugó: 2004, 2005, 2006, 2007, 2011, 2012, 2013, 2016, seleccionado y no jugó en 2009, ocho juegos.
Carlos Delgado jugó: 2000, 2003, dos juegos.
Danny Tartabull jugó: 1991, un juego.
Ellie Rodríguez: seleccionado y no jugó en 1969 y 1972.
Felipe López jugó: 2005, un juego.
Félix Mantilla jugó: en 1965, un juego.
Félix Millán jugó: en 1969, seleccionado y no jugó en 1970, un juego.
Francisco Lindor jugó: 2016, un juego.
Geovany Soto jugó: 2008, un juego.
Iván Calderón jugó: 1991, un juego.
Iván Rodríguez jugó: 1992, 1993, 1994, 1995, 1996, 1997, 1998, 1999, 2000, 2001, 2005, 2006, 2007, 13 juegos.
Javier Vázquez jugó: 2004, un juego.
Javy López jugó: 1997, 1998, 2003, tres juegos.
Jerry Morales jugó: en 1977, un juego.
Jorge Posada jugo: 2000, 2001, 2002, 2003, 2007, cinco juegos.
José Cruz jugó: 1985, seleccionado y no jugó en 1980, un juego.
José Hernández jugó: 2002, un juego.
José Santiago: seleccionado y no jugó en 1968.
José Vidro jugó: 2002, 2003, un juego.
Juan González jugó: 1993, 1998, 2001, tres juegos.
Juan Pizarro jugó: 1963, un juego.
Mike Lowell jugó: 2002, 2003, 2004, 2007, cuatro juegos.
Orlando Cepeda jugó: 1959 (I), 1960 (I), 1960 (II), 1961 (I), 1961 (II), 1962 (I), 1962 (II), 1964, 1967, seleccionado y no jugó en 1959 (II) y 1963, nueve juegos.
Roberto Alomar jugó: 1990, 1991, 1992, 1993, 1994, 1995, 1996, 1997, 1998 MVP, 1999, 2000, 2001, doce juegos.
Roberto Clemente jugó: 1960 (I), 1961 (I), 1961 (II), 1962 (I), 1962 (II), 1963, 1964, 1965, 1966, 1967, 1969, 1970 y 1971, seleccionado y no jugó en 1972, trece juegos.
Roberto Hernández jugó: 1996, 1999, dos juegos.
Rubén Sierra jugó: 1989, 1991, 1992, 1994, cuatro juegos.
Sandy Alomar  Sr.jugó: en 1970, un juego.
Sandy Alomar Jr. jugó: 1990, 1991, 1992, 1996, 1997 MVP, 1998, 1999, siete juegos.
Tite Arroyo: seleccionado y no jugó en 1955.
Víctor Pellot jugó: 1955, 1956, 1959 (I), 1959 (II), 1960 (II), seleccionado y no jugó en 1960 (I), cinco juegos.
Wil Cordero jugó: 1994, un juego.
Willie Hernández jugó: 1984, 1985, seleccionado y no jugó en 1986, dos juegos.
Yadier Molina jugó: 2008, 2011, 2013, 2014, 2015, seleccionado y no jugó en 2012, cinco juegos.
Treinta siete peloteros, efectivamente han jugado treinta cuatro peloteros.

Con más juegos de estrellas jugados, Orestes Miñoso, David Ortiz, Albert Pujols, Carlos Beltrán

Con más juegos de estrellas jugados, Orestes Miñoso, David Ortiz, Albert Pujols, Carlos Beltrán.

Venezuela

Alcides Escobar jugó: 2015, un juego.
Alex González jugó: 1999, un juego.
Andrés Galarraga jugó: 1988, 1993, 1997, 1998, cuatro juegos.
Asdrúbal Cabrera jugó: 2011, 2012, dos juegos.
Baudilio Díaz jugó: 1981, 1987, dos juegos.
Bobby Abreu jugó: 2004, 2005, dos juegos.
Carlos García jugó: 1994, un juego.
Carlos González jugó: 2012, 2016, dos juegos.
Carlos Guillén jugó: 2007, 2008, seleccionado y no jugó en 2004, dos juegos.
Carlos Zambrano jugó: 2004, 2008, seleccionado y no jugó en 2006, dos juegos.
César Izturis jugó: seleccionado y no jugó en 2005.
Chico Carrasquel jugó: en 1951, 1953 y 1954, tres juegos.
David Concepción jugó: 1975, 1976, 1977, 1978, 1980, 1982 MVP,  seleccionado y no jugó en 1973 y 1979, seis juegos.
Dioner Navarro jugó: 2008, un juego.
Edgardo Alfonzo jugó: 2000, un juego.
Edward Mujica jugó: seleccionado y no jugó en 2013.
Elvis Andrus jugó: 2010, seleccionado y no jugó en 2012, un juego.
Félix Hernández jugó: 2009, 2013, seleccionado y no jugó en 2012, dos juegos.
Francisco Rodríguez jugó: 2004, 2007, 2008, 2009, 2014, 2015, seis juegos.
Freddy García jugó: 2001, un juego.
Henderson Álvarez jugó: seleccionado y no jugó en 2014.
Johan Santana jugó: 2005, 2006, 2007, seleccionado y no jugó en 2009, tres juegos.
José Altuve jugó: 2012, 2014, 2015, 2016, cuatro juegos.
Luis Aparicio jugó: 1958, 1959 (I), 1959 (II), 1960 (I), 1961 (II), 1962 (I), 1962 (II), 1963, 1970 y 1971, diez juegos, seleccionado y no jugó en 1972, diez juegos.
Magglio Ordóñez jugó: 1999, 2000, 2001, 2003, 2006, 2007, seis juegos.
Manny Trillo jugó: 1977, 1980, 1982, 1983, cuatro juegos.
Marco Scutaro jugó: 2013, un juego.
Martín Prado jugó: 2010, un juego.
Melvin Mora jugó: 2003, 2005, dos juegos.
Miguel Cabrera jugó: 2004, 2005, 2007, 2010, 2011, 2012, 2013, 2015, 2016, seleccionado y no jugó en 2006, nueve juegos.
Miguel Montero jugó: 2014, seleccionado y no jugó en 2011, un juego.
Omar Vizquel jugó: 1998, 1999, 2002, tres juegos.
Ozzie Guillén jugó: 1990, 1991, seleccionado y no jugó en 1988, dos juegos.
Pablo Sandoval jugó: 2011, 2012, dos juegos.
Ramón Hernández jugó: 2003, un juego.
Salvador Pérez jugó: 2013, 2014, 2015, 2016, cuatro juegos.
Tony Armas jugó: 1980, seleccionado y no jugó en 1984, un juego.
Ugueth Urbina jugó: 1998, 2002, dos juegos.
Víctor Davalillo jugó: en 1965, un juego.
Víctor Martínez jugó: 2004, 2007, 2009, 2014, seleccionado y no jugó en 2010, cuatro juegos.
Wilson Álvarez jugó: 1994, un juego.
Wilson Ramos jugó: 2016, un juego.
Cuarenta dos peloteros, efectivamente han jugado treinta nueve peloteros.

Peloteros latinos con ocho o más juegos de Estrellas MLB efectivamente jugados

Rodney Carew              Panamá            16
Roberto Clemente        Puerto Rico    13
Iván Rodríguez             Puerto Rico    13
Roberto Alomar            Puerto Rico    12
Mariano Rivera            Panamá           12
Luis Aparicio              Venezuela         10
Manny Ramírez    Rep. Dominicana  10
Orlando Cepeda          Puerto Rico        9
Miguel Cabrera           Venezuela           9
Vladimir Guerrero Rep. Dominicana   9
Orestes Miñoso           Cuba                    8
David Ortiz          Rep. Dominicana      8
Albert Pujols       Rep. Dominicana      8
Carlos Beltrán              Puerto Rico        8

Recopilado por Esteban Romero, 1 agosto 2016

Participación cubana y latina en juegos de las estrellas de la MLB (II)

La voluntad de ganar es importante,
pero la voluntad de prepararse es vital
Joe Paterno (1926-2012),
entrenador de fútbol en EE.UU.

Esta es la segunda parte del tema de los Juegos de Estrellas de la MLB, la cual abarca los juegos desde 1982 a 2016. En una tercera entrega, vendrán los nombres de los peloteros de cada país latino que ha jugado, los juegos en que ha participado.

El Estadio Olímpico de Montreal fue el escenario del juego de las estrellas el 13 de julio de 1982, donde la Liga Nacional continuó su supremacía al ganar 4-1 este partido. La Liga Americana no abrió con latino al campo, mientras que en su reserva estaba el panameño Rodney Carew (no jugó). La Liga Nacional trajo combinación venezolana alrededor de segunda con Manny Trillo (de 2-1) y David Concepción (un jonrón de dos carreras en 3 veces al bate). El receptor dominicano Tony Peña (de 1-0) vino en la reserva y el zurdo mexicano Fernando Valenzuela (dos tercios y dos bases por bolas concedidas) integró el cuerpo de lanzadores. Concepción se llevó el MVP de este juego. Integración: dos venezolanos, un panameño, un dominicano y un mexicano.  Participación: dos venezolanos, un dominicano y un mexicano, total de cuatro latinos.

La Liga Americana se acordó de cómo ganar un juego de estrellas y propinó pateadura de 13-3 a su adversario en el juego efectuado en el Comiskey Park de Chicago el 6 de julio de 1983. El derecho dominicano Mario Soto (2 entradas, 2 hits, 2 bases y 2 limpias) fue el abridor y perdedor del partido por la Liga Nacional, que contó con el también dominicano Pedro Guerrero (se ponchó en una vez al bate) en la reserva, además del dominicano Pascual Pérez (dos tercios, 3 hits, 2 carreras, 1 base y 1 ponche) y Fernando Valenzuela (no lanzó) en el staff de pitcheo. La Liga Americana abrió con Carew (3-2 con 2 anotadas y 1 impulsada) en la inicial, Manny Trillo (3-1 con 1 anotada) en segunda base, con el derecho mexicano Aurelio López (no lanzó) en el cuerpo de lanzadores. El MVP se lo llevó Fred Lynn, quien disparó el primer y único, hasta ahora, jonrón con las bases llenas en estos juegos. Integración: tres dominicanos, dos mexicanos, un panameño y un venezolano. Participación: tres dominicanos, un panameño y un venezolano.

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El 10 de julio de 1984 el juego se efectuó en el Candlestick Park de San Francisco, donde la Liga Nacional venció 3-1. La Liga Americana abrió con Carew (de 2-0 y 1 ponche) en la inicial y en la reserva contó con el dominicano Dámaso García (de 1-0), el torpedero dominicano Alfredo Griffin (no bateó), el venezolano Tony Armas (no jugó) en los jardines y el zurdo puertorriqueño Willie Hernández (1 entrada y permitió jonrón de Dale Murphy en el octavo episodio) como lanzador. La Nacional solo trajo latinos en su reserva, el receptor dominicano Tony Peña (no bateó), el infielder dominicano Rafael Ramírez (no jugó), el segunda base también dominicano Juan Samuel (no jugó), mientras que los dominicanos Mario Soto (2 innings y 1 ponche) y Joaquín Andújar (no lanzó), además de Fernando Valenzuela (2 innings, 2 hits y 3 ponches) integraban el cuerpo de lanzadores. El receptor Gary Carter disparó un jonrón en 2 veces al bate y recibió una base para hacerse acreedor del MVP de este juego. Integración: siete dominicanos, un panameño, un venezolano, un mexicano y un boricua. Participación: cinco dominicanos, un panameño, un mexicano y un boricua, total ocho latinos.

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Tony Peña, Joaquín Andújar y Pedro Guerrero

El juego de 1985 se efectuó en el Humphrey Metrodome de Minneapolis el 16 de julio. No hay piedad, la Liga Nacional venció 6-1 a la Americana. La Nacional trajo en su reserva al receptor dominicano Ozzie Virgil Jr. (de 1-1 con 2 impulsadas), a Tony Peña (1 ponche en una vez al bate), a los jardineros Pedro Guerrero (no jugó) y el boricua José Cruz (de 1-0 y 2 bases por bolas), y a los lanzadores Joaquín Andújar (no lanzó) y Fernando Valenzuela (1 entrada y 1 base por bolas). La Americana trajo en la reserva a Dámaso García (de 2-1) y al lanzador Willie Hernández (dos tercios, 1 hit, 1 base y 2 ponches). El MVP se lo llevó el lanzador LaMarr Hoyt, el que lanzó 3 entradas, permitió 2 hits y 1 carrera inmerecida. Integración: cinco dominicanos, dos boricuas y un mexicano. Participación: tres dominicanos, dos boricuas y un mexicano, total seis latinos.

La Americana ganó 3-2 el juego que se efectuó el 15 de julio de 1986 en el Astrodome de Houston. Ninguno de los dos equipos abrió con latinos, excepto el californiano de origen mexicano, el inicialista Keith Hernández (de 4-0) en el equipo de la Liga Nacional. La sequía de cubanos cesó con la presencia de José Canseco (no jugó) en la reserva del equipo de la Americana, que también contó con el torpedero dominicano Tony Fernández (no bateó) y el lanzador zurdo mexicano Teddy Higuera (3 innings, 1 hit, 1 base) y Willie Hernández (no lanzó). La Nacional trajo al receptor Tony Peña (no bateó), a Fernando Valenzuela (3 innings, 1 hit y 5 ponches) nuevamente y otro lanzador de origen latino, oriundo de Hawái, el zurdo Sid Fernández (1 inning y 2 bases). Aclaro que daremos el resultado de esos peloteros norteamericanos de origen latino, pero no serán incluidos en las listas de latinos. El MVP se lo llevó el entonces joven derecho Roger Clemens (3 innings y 2 ponches). Integración: dos mexicanos, dos dominicanos, un boricua y un cubano. Participación: dos mexicanos y dos dominicanos, total cuatro latinos.

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José Canseco, Tony Fernández y Rafael Palmeiro

 La Nacional no perdonó en 1987, ganó 2-0 en 13 entradas (el juego se mantuvo 0-0 hasta la décimo tercera entrada) en el juego efectuado en el Oakland-Alameda County Coliseum el 14 de julio. Ninguno de los equipos trajo abridores latinos. La Nacional trajo en su reserva a Juan Samuel (4-0 y 1 ponche), los receptores Virgil (de 2-1 y 1 anotada), el venezolano Baudilio Díaz (de 1-0) y Pedro Guerrero (de 1-0), además de Keith Hernández (de 2-1 y 1 ponche) y el lanzador Sid Fernández (1 inning, 1 base y 1 ponche). El torpedero Tony Fernández (de 2-0 y 1 ponche) fue el único latino en el conjunto de la Americana.  Tim Raines disparó triple impulsor de las dos carreras del juego y mereció el MVP. Participación: cuatro dominicanos y un venezolano, total cinco latinos.

El 12 de julio de 1988 se jugó un nuevo partido de estrellas, esta vez en el Riverfront Stadium de Cincinnati, donde la Liga Americana venció 2-1. El cubano José Canseco (de 4-0 y 1 ponche) abrió en el jardín izquierdo de los vencedores, el venezolano Ozzie Guillén (no jugó) vino en la reserva de este equipo. La Liga Nacional abrió con el neoyorquino de origen boricua Bobby Bonilla (de 4-0) en la tercera base y contó con el cubano Rafael Palmeiro (recibió una base en una comparecencia al plato) y el venezolano Andrés Galarraga (de 2-0 y 1 ponche) en la reserva. El receptor Terry Steinbach disparó jonrón impulsor de las dos carreras de la Liga Americana y se llevó el MVP  Integración: dos cubanos y dos venezolanos. Participación: dos cubanos y un venezolano, total tres latinos.

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Andrés Galarraga, Bobby Bonilla y Julio Franco

Por primera vez en años la Liga Americana ganó dos juegos consecutivamente al vencer 5-3 en partido efectuado en el Anaheim Stadium de California el 12 de julio de 1989. El dominicano Pedro Guerrero (de 2-0) y el receptor boricua Benito Santiago (de 1-0) abrieron en el conjunto de la Liga Nacional, con Bobby Bonilla (de 2-2) y Tony Peña (de 2-0) en la reserva. Por la Americana, el dominicano Julio Franco (de 3-1) abrió en la intermedia y el boricua Rubén Sierra (de 3-2 y 1 impulsada) en el jardín derecho, además de Tony Fernández (de 1-0) y José Canseco (no jugó) en la reserva. Bo Jackson se llevó el premio de MVP al batear de 4-2 incluido jonrón de 2 carreras. Integración: cuatro dominicanos, dos boricuas y un cubano. Participación: cuatro dominicanos y dos boricuas, total seis latinos.

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Ozzie Guillén, Rubén Sierra y Benito Santiago

La Liga Americana continuó su buena racha, venció 2-0 en el juego del 10 de julio de 1990 efectuado en el Wrigley Field de Chicago. José Canseco (de 4-0 y 1 base) y el boricua Sandy Alomar (de 3-2 y 1 anotada) como receptor abrieron en la alineación de la Americana, que contó con Julio Franco (un doble en 3 veces al bate y dos impulsadas) y Ozzie Guillén (de 2-0) en la reserva. La Liga Nacional tuvo en su reserva a los boricuas Roberto Alomar (de 1-0), Benito Santiago (no jugó), a Bobby Bonilla (de 1-0), un nicaragüense, primero de este país en estos juegos, el lanzador derecho Dennis Martínez (1 inning y 1 ponche) aparecía en el cuerpo de pitchers, además del derecho dominicano Ramón Martínez (1 inning y 2 bases por bolas), hermano de Pedro Martínez. Julio Franco se llevó el MVP por su bateo en este juego. Integración: tres boricuas, dos dominicanos, un cubano y un nicaragüense. Participación: dos boricuas, dos dominicanos, un cubano y un nicaragüense, total seis latinos.

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Sandy y Roberto Alomar, y Pedro Martínez

La Liga Americana ahora es la que no perdona, venció 4-2 en juego disputado en el SkyDome de Toronto el 9 de julio de 1991. Por la Americana abrieron tres boricuas, los hermanos Sandy (de 2-0) y Roberto Alomar (de 4-0) además del hijo del cubano José Tartabull, Danny (de 2-0 y 1 ponche), mientras que Palmeiro (recibió 1 base en 1 comparecencia), Julio Franco (no jugó), Ozzie Guillén (se sacrificó en una comparecencia) y Rubén Sierra (de 2-0) integraron la reserva. El derecho californiano Rick Aguilera (2 innings y 3 ponches) formó parte del cuerpo de pitchers de la Americana. Por la Nacional Bobby Bonilla (de 4-2 y 1 impulsada) como designado y Benito Santiago (de 3-0 y 1 ponche) como receptor abrieron la alineación del equipo.  Juan Samuel (de 1-1), los jardineros, el dominicano Félix José (de 2-1), el boricua Iván Calderón (de 2-1), además del nica Dennis Martínez (2 innings, 4 hits, 3 carreras limpias incluido jonrón de Carl Ripken Jr.), quien cargó con la derrota. Precisamente Ripken Jr. (de 3-2 con 3 impulsadas) se llevó el MVP de este partido. Integración: seis boricuas, tres dominicanos, un venezolano, un cubano y un nica. Participación: seis boricuas, dos dominicanos, un venezolano, un cubano y un nica, total once latinos.

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Dennis Martínez, Juan Samuel y Danny Tartabull

13-6 a favor de la Liga Americana fue el resultado final del juego efectuado en el Jack Murphy Stadium (actualmente Qualcomm Stadium) de San Diego el 14 de julio de 1992. Los hermanos Roberto (de 3-1 y 1 anotada) y Sandy Alomar (de 3-1) nuevamente abrieron en el equipo de la Liga Americana, mientras que los boricuas Carlos Baerga (de 1-1, fue un doble, y 1 anotada), Rubén Sierra (un jonrón en 2 veces al bate y 2 impulsadas), el receptor Iván Rodríguez (de 2-0 y 1 ponche), el neoyorquino de origen boricua, Edgar Martínez (de 1-0), y José Canseco (no jugó) aparecían en la reserva, además del lanzador californiano Rick Aguilera (1 inning, permitió jonrón de Will Clark en el octavo inning). La Liga Nacional abrió con Benito Santiago (de 1-0) en la receptoría, Tony Fernández (de 2-1, con 1 anotada) en la reserva, y Dennis Martínez (1 inning, 1 base y 1 ponche) en el cuerpo de lanzadores. El MVP del juego fue Roberto Alomar. Integración: seis boricuas, un dominicano, un nicaragüense y un cubano. Participación: seis boricuas, un dominicano y un nicaragüense, total ocho latinos.

Sin piedad, la Liga Americana venció 9-3 en juego efectuado en el Oriole Park del Camden Yards de Park de Baltimore el 13 de julio de 1993. La Liga Nacional no abrió con latino al campo, en la reserva estaba Andrés Galarraga (de 1-0), el panameño Roberto Kelly (de 1-0) en los jardines y Bobby Bonilla (de 1-1).  La Liga Americana abrió con Roberto Alomar (un jonrón en 3 veces al bate) en segunda e Iván Rodríguez (un doble en 2 veces al bate, 1 anotada) como receptor. En la reserva estaban Carlos Baerga (de 2-0, una anotada) y Juan González (1 ponche y 1 base por bolas). Rick Aguilera (1 inning, 2 hits y 2 ponche) formó parte de nuevo del cuerpo de lanzadores. Kirby Puckett disparó doble y jonrón en 3 veces al bate e impulsó 2 carreras para llevarse el MVP de este juego. Participación: cuatro boricuas, un venezolano y un panameño,  total seis latinos.

En el juego del Three Rivers Stadium de Pittsburgh efectuado el 12 de julio de 1994 la Liga Nacional rompió la racha de la Americana al vencer 8-7 en 10 entradas. Roberto Alomar (de 3-1 y 1 anotada) e Iván Rodríguez (de 5-2 y 1 anotada) volvieron a abrir por la Americana, que contó con Rubén Sierra (de 2-1) en la reserva y al venezolano zurdo Wilson Álvarez (lanzó un escón sin problemas) en el cuerpo de lanzadores. La Liga Nacional vino con el dominicano Mariano Duncan (de 1-0) en la intermedia, en la reserva con el infielder venezolano Carlos García (de 2-1), el torpedero boricua Wil Cordero (de 2-0) y el dominicano Moisés Alou (un doble en 1 turno al bate), además del dominicano derecho José Rijo (no lanzó) en el cuerpo de pitchers.  Fred McGriff disparó jonrón de dos carreras en el noveno inning de este juego para empatar el marcador, y se llevó el MVP. No obstante, la carrera de la victoria fue impulsada por el doble de Alou que trajo a Tony Gwynn con la victoria. Integración: cuatro boricuas, tres dominicanos y dos venezolanos. Participación: cuatro boricuas, dos dominicanos y dos venezolanos, total ocho latinos.

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Carlos Baerga, Moisés Alou e Iván Rodríguez

El resultado final del juego del 11 de julio de 1995 fue 3-2 a favor de la Liga Nacional, partido disputado en el Ballpark de Arlington, Texas. El mexicano Vinicio Castilla (de 2-0 y 1 ponche) abrió cubriendo la antesala de la Liga Nacional, Bobby Bonilla (de 1-0) y los dominicanos José Offerman (no bateó), Raúl Mondesí (de 1-0) y Sammy Sosa (de 1-0) estaban en la reserva, mientras que el zurdo dominicano Carlos Pérez (1 tercio, 1 hit y 1 base) estaba en el cuerpo de lanzadores. La Liga Americana abrió con Carlos Baerga (de 3-3 incluido doble, 1 anotada) en la segunda e Iván Rodríguez (de 3-0 y 1 ponche) como receptor, Edgar Martínez (de 3-0 y 1 ponche) fue el designado. Tino Martínez (de padre cubano y madre española) (de 1-1), Roberto Alomar (de 1-0), el dominicano Manny Ramírez (recibió 2 bases por bolas) integraron la reserva de este equipo. Dennis Martínez (2 innings y permitió jonrón de Craig Biggio), el derecho dominicano José Mesa (1 inning y 1 ponche) y el lanzador derecho de origen latino Steve Ontiveros (oriundo de Nuevo México) (2 tercios permitió jonrón de Jeff Conine) fueron parte del cuerpo monticular. El jonrón de Conine en el octavo episodio sirvió para desempatar el juego definitivamente y este pelotero se llevó el MVP. Participación: seis dominicanos, tres boricuas y un mexicano, total diez latinos.

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Sammy Sosa, Manny Ramírez y Vinicio Castilla

La Liga Nacional extendió su racha a 3 victorias al hilo, al ganar 6-0 el juego del Veterans Stadium de Filadelfia, disputado el 9 de julio de 1996. La Liga Americana abrió con Roberto Alomar (de 3-1) e Iván Rodríguez (de 2-0 y 1 ponche), y en la reserva con Sandy Alomar (de 2-0), Edgar Martínez (de 1-0), el neoyorquino de origen dominicano Alex Rodríguez (de 1-0), además del derecho boricua Roberto Hernández (1 inning y 1 hit) y José Mesa (no lanzó) como pitchers.  La Nacional trajo al jardinero dominicano Henry Rodríguez (de 1-1) en la reserva y al derecho dominicano Pedro Martínez (1 inning, 2 hits y 1 ponche) como lanzador. El receptor Mike Piazza disparó doble y jonrón, impulsó 2, y fue el pelotero que recibió el MVP. Integración: cuatro boricuas y tres dominicanos. Participación: cuatro boricuas y dos dominicanos, total seis latinos.

El Jacobs Field (actualmente Progressive Field) de Cleveland fue escenario del juego de las Estrellas efectuado 8 de julio de 1997, en el que la Liga Americana venció 3-1. La Liga Nacional trajo en su reserva a Andrés Galarraga (1 ponche en 1 vez al bate), el receptor boricua Javy López (disparó jonrón en su única vez al bate), a Moisés Alou (de 2-1) en los jardines y Pedro Martínez (1 inning y 2 ponches) como lanzador. La Liga Americana abrió con Roberto Alomar (de 2-0) e Iván Rodríguez, además de los peloteros norteamericanos de origen latino Edgar Martínez (de 2-2 incluido jonrón), Alex Rodríguez (de 3-1 y 2 ponches) y Tino Martínez (de 2-0). En la reserva estaban los boricuas Sandy Alomar (1 jonrón de 2 carreras en 1 vez al bate) y Bernie Williams (1 base por bolas y 1 anotada), el californiano de origen mexicano Nomar Garciaparra (de 1-0), mientras que entre los lanzadores estaba el zurdo norteamericano de origen boricua José Rosado (1 entrada, 2 hits incluido jonrón de Javy López, 1 carrera)  y el cerrador panameño Mariano Rivera (1 inning y 1 ponche). Sandy Alomar se llevó el premio de MVP del juego. Participación: cinco boricuas, dos dominicanos, un venezolano y un panameño, total nueve latinos.

Juego de batazos en el Coors Field de Denver, en juego disputado el 7 de julio de 1998 con sonrisa para la Liga Americana de 13-8. La Liga Americana abrió con los boricuas Roberto Alomar (de 4-3 incluido jonrón, 1 base e impulsó 1) Iván Rodríguez (de 4-3 con 1 impulsada) y Juan González (de 3-0 y 1 impulsada), además de Alex Rodríguez (de 3-2 incluido jonrón de 1 carrera). Rafael Palmeiro (de 2-2, 1 impulsada), Sandy Alomar (de 1-1), Bernie Williams (no jugó), Omar Vizquel (de 2-1) y Manny Ramírez (de 1-0 y 1 impulsada) integraron la reserva, mientras que el derecho cubano Rolando Arrojo (1 inning, 2 hits y 1 ponche) los dominicanos Bartolo Colón (1 inning, 2 hits incluido jonrón de Devon White, 3 limpias y se llevó la victoria del juego) y Pedro Martínez (no lanzó) formaron parte del cuerpo de lanzadores. La Liga Nacional trajo a Andrés Galarraga (de 2-0), Javy López (de 1-0), Vinicio Castilla (de 2-0), Sammy Sosa (no jugó), el colombiano Edgar Rentería (de 1-0 y 1 anotada), Moisés Alou (de 3-1 y 2 ponches) y al norteamericano de origen cubano, Fernando Viña (de 1-1), en la reserva del equipo, y al derecho venezolano Ugueth Urbina (1 inning, 3 hits, 3 limpias y cargó con la derrota de este juego) en el cuerpo de pitchers. Roberto Alomar por su bateo se llevó el MVP. Integración: seis boricuas, cinco dominicanos, tres venezolanos, dos cubanos, un colombiano y un mexicano. Participación: cinco boricuas, tres dominicanos, tres venezolanos, dos cubanos, un colombiano y un mexicano, total 15 latinos.

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Edgar Martínez, Alex Rodríguez, Javy López y Tino Martínez

La Liga Americana venció 4-1 en juego efectuado en el Fenway Park de Boston, el 13 de julio de 1999. La Liga Nacional abrió con Sammy Sosa en los jardines, y en la reserva estaba el norteamericano de origen cubano Luis “Gonzo” González (1 doble en 2 veces al bate), el dominicano Vladimir Guerrero (de 1-0) y el torpedero venezolano Alex González (de 1-0). El derecho dominicano José Lima (1 entrada y 1 hit) fue el único en el cuerpo de lanzadores de este equipo. Por la Americana, Iván Rodríguez (de 2-0) Rafael Palmeiro (de 2-1 y 1 impulsada), Roberto Alomar (de 2-0 y 1 impulsada), Nomar Garciaparra (de 2-0) y Manny Ramírez (de 1-0, una base y anotó carrera) abrieron por este equipo. La reserva fue integrada por los dominicanos José Offerman (de 1-0), Tony Fernández (de 2-0), el boricua Bernie Williams (de 1-0), el cubano José Canseco (no jugó) y los venezolanos Omar Vizquel (de 1-0) y Magglio Ordóñez (no jugó), además de Pedro Martínez (2 entradas y 5 ponches, se llevó la victoria), el boricua Roberto Hernández (1 entrada inmaculada), el panameño Mariano Rivera (no lanzó) y José Rosado (1 entrada y 1 hit) en el cuerpo de pitchers.  El MVP le correspondió a Pedro Martínez por su pitcheo. Integración: siete dominicanos, cuatro boricuas, dos cubanos, dos venezolanos y un panameño. Participación: siete dominicanos, cuatro boricuas, un cubano y un venezolano, total 13 latinos.

El 11 de julio de 2000 en el Turner Field de Atlanta, la Liga Americana venció 6-3. Los boricuas Roberto Alomar (de 2-0 y 1 base por bolas), Bernie Williams (de 3-0) e Iván Rodríguez (de 3-1) abrieron en la alineación de la Liga Americana, mientras los boricuas Carlos Delgado (1 doble en 1 vez al bate), Jorge Posada (de 2-0), los dominicanos Tony Batista (de 1-0), Manny Ramírez (no jugó), el venezolano Magglio Ordóñez (1 doble en 1 vez al bate y 1 impulsada), además de Edgar Martínez (de 1-0), Alex Rodríguez (no jugó) y Nomar Garciaparra (de 2-1 y 1 anotada) integraban la reserva, y los lanzadores Pedro Martínez (no lanzó) y Mariano Rivera (1 entrada, 2 hits y 1 limpia) formaban parte del cuerpo de pitcheo. La Liga Nacional abrió con Andrés Galarraga (de 2-1), y los jardineros dominicanos Vladimir Guerrero (de 2-1) y Sammy Sosa (de 3-0). En la reserva vino con el venezolano Edgardo Alfonzo (de 2-0), el boricua José Vidro (de 1-0), el curazoleño Andruw Jones (de 2-1 con 1 impulsada) y el colombiano Edgar Rentería (de 2-0).  El torpedero Derek Jeter se fue de 3-3, incluido doble, con 2 impulsadas, y se llevó el MVP de este juego. Integración: seis boricuas, cinco dominicanos, tres venezolanos un panameño, un colombiano y un curazoleño. Participación: seis boricuas, tres dominicanos, tres venezolanos un panameño, un colombiano y un curazoleño, total 15 latinos.

La Liga Americana volvió a vencer, esta vez 4-1 en juego efectuado el 10 de julio de 2001 en el Safeco Field de Seattle. La Liga Nacional abrió con “Gonzo” González (de 2-1) y Sammy Sosa (de 2-0) en su alineación, y los dominicanos Moisés Alou (de 1-0), Vladimir Guerrero (de 1-0) y Albert Pujols (jugó segunda y tercera y se fue con 1 base en una comparecencia). La Americana abrió con Alex Rodríguez (de 2-0), Manny Ramírez (de 1-0), Juan González (de 1-0), Iván Rodríguez (de 2-1 y 1 impulsada) y Edgar Martínez (de 2-0), mientras Roberto Alomar (de 2-0), Bernie Williams (de 1-0), Jorge Posada (1 doble en 1 vez al bate), el dominicano Cristian Guzmán (de 1-0), el venezolano Magglio Ordóñez (de 3-2 incluido jonrón) integraban la reserva. Los lanzadores latinos en este equipo fueron el venezolano Freddy García (1 entrada inmaculada y se llevó la victoria) y el panameño Mariano Rivera (no lanzó). Carl Ripken Jr. bateó de 2-1 incluido jonrón y se llevó injustificamente el MVP, ya que en realidad Magglio Ordóñez lo mereció por la clásica milla. Integración: seis dominicanos, cinco boricuas, dos venezolanos y un panameño. Participación: seis dominicanos, cinco boricuas y dos venezolanos, total 13 latinos.

El 9 de julio de 2002 se jugó el partido de las Estrellas en el Miller Park de Milwaukee, juego que quedó empatado a 7 carreras en 11 entradas. Tampoco se eligió MVP del juego. Haciendo uso de la memoria, se acabaron los lanzadores y no había forma de continuar. Alex Rodríguez (de 2-0), Manny Ramírez (de 2-2 y 1 impulsada), el también dominicano Alfonso Soriano (1 jonrón en 2 veces al bate) y el boricua Jorge Posada (de 3-0 y 2 ponches) abrieron por la Liga Americana. En la reserva este equipo tenía al dominicano Tony Batista (de 3-1, 1 impulsada y 1 ponche), Nomar Garciaparra (de 1-0), el dominicano Miguel Tejada (de 2-1 y 1 anotada), Omar Vizquel (1 triple en 2 veces al bate, 1 impulsada), y los lanzadores el californiano Eddie Guardado (2 tercios y 2 ponches), los venezolanos Freddy García (2 innings, 2 hits y 3 ponches) y Ugueth Urbina (1 inning y 1 ponche), el dominicano Pedro Martínez (no lanzó) y el panameño Mariano Rivera (1 inning y 1 hit). La Liga Nacional abrió con el boricua José Vidro (de 2-0) en segunda y los dominicanos Sammy Sosa (de 2-1 y 1 ponche) y Vladimir Guerrero (de 2-1, una anotada y 1 ponche) en los jardines. En la reserva estaban el dominicano Luis Castillo (de 2-0), el boricua Benito Santiago (de 2-1 y 1 impulsada, 1 ponche), “Gonzo” González (de 1-0), los boricuas el torpedero José Hernández (de 3-0 y 2 ponches) y el antesalista Mike Lowell (de 3-2 y 1 anotada), el curazoleño Andruw Jones (de 3-0 y 2 ponches), y el lanzador nicaragüense Vicente Padilla (2 innings y 1 base por bolas) y el zurdo dominicano Odalis Pérez (1 inning, 2 hits, 1 sucia, 2 ponches) en el cuerpo de pitcheo. Integración: nueve dominicanos, cuatro boricuas, tres venezolanos, un panameño, un curazoleño y un nicaragüense. Participación: ocho dominicanos, cuatros boricuas, tres venezolanos, un panameño, un curazoleño y un nicaragüense, total 18 latinos.

El U.S. Cellular Field de Chicago fue escenario del juego efectuado el 15 de julio de 2003, que ganó la Liga Americana 7-6, partido en el que el conjunto vencedor vino de abajo y fabricó 3 carreras en el octavo inning para llevarse el triunfo. La Liga Nacional abrió con el colombiano Edgar Rentería (de 2-0), los boricuas José Vidro (de 2-0, fueron 2 ponches) y Javy López (de 2-0), y el dominicano Albert Pujols (de 3-1 y 1 impulsada). Luis Castillo (de 2-0), Mike Lowell (1 doble en 1 vez al bate), Andruw Jones (de 2-2, doble y jonrón con 3 impulsadas), Gonzo González (de 1-1) y el dominicano Rafael Furcal (de 3-1 y 1 anotada, 1 ponche) fueron parte de la reserva, mientras que el derecho Shawn Chacón (hijo de madre latinoamericana, no lanzó), el californiano Russ Ortiz (1 inning, 1 base y 2 ponches) y el dominicano Armando Benítez (no lanzó) fueron parte del cuerpo de lanzadores.  La Americana por su parte abrió con Alfonso Soriano (de 3-0) en segunda, Carlos Delgado (de 3-1 y 1 impulsada) en la inicial, Alex Rodríguez (de 3-1, una anotada y 1 ponche) en 3B, Edgar Martínez (de 2-0, fueron 2 ponches) como DH y Jorge Posada (de 2-0, fueron 2 ponches)  como receptor. El receptor venezolano Ramón Hernández (de 1-0), Manny Ramírez (no jugó), los venezolanos Melvin Mora (una anotada sin vez al bate) y Magglio Ordóñez (de 1-0), Nomar Garciaparra (de 1-0), además de los californianos Esteban Loaiza (2 innings, 1 hit y 1 ponche) y Eddie Guardado (1 tercio, 2 hits y 1 limpia) estuvieron en el cuerpo de pitcheo. El MVP correspondió esta vez a Garret Anderson (de 4-3 incluido doble y jonrón, y 2 impulsadas) de la Liga Americana. Integración: seis dominicanos, cinco boricuas, tres venezolanos, un curazoleño, un colombiano. Participación: cinco boricuas, cuatro dominicanos, tres venezolanos, un curazoleño y un colombiano, total catorce latinos.

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Jorge Posada, Magglio Ordóñez, Nomar Garciaparra y Mariano Rivera

La Liga Americana volvió a vencer 9-4 en el juego disputado en el Minute Maid Park de Houston el 13 de julio de 2004. La Liga Americana abrió con Iván Rodríguez (de 4-2 incluido triple y 1 impulsada), los dominicanos Vladimir Guerrero (de 4-1 y 1 anotada), Manny Ramírez (un jonrón en 2 veces al bate y 2 impulsadas) en los jardines, Alex Rodríguez (1 jonrón en 3 veces al bate) y el dominicano Alfonso Soriano (de 3-2 incluido jonrón y 3 impulsadas) en la intermedia. En la reserva estaban los venezolanos, el receptor Víctor Martínez (de 1-0),  Carlos Guillén (no jugó), los dominicanos David Ortiz (1 jonrón, 2 impulsadas y 2 bases por bolas), Miguel Tejada (de 1-0) y el neoyorquino de origen dominicano Ronnie Belliard (de 1-0). En el cuerpo de lanzadores estaba el derecho dominicano Francisco Cordero (no lanzó), el venezolano Francisco Rodríguez (2 tercios inmaculados), el derecho boricua Javier Vázquez (1 inning y 2 ponches), Mariano Rivera (1 inning lanzado sin problemas) y Esteban Loaiza (1 inning, 1 hit y 1 base).  Por la Nacional abrieron Edgar Rentería (de 3-1, fue un doble y 1 impulsada), Albert Pujols (2 dobles en 3 veces al bate, 2 impulsadas) y Sammy Sosa (de 2-1 y 1 impulsada). Los reservistas fueron Mike Lowell (de 2-0), el receptor californiano Johnny Estrada (de 2-0), el boricua Carlos Beltrán (de 2-1 y 1 anotada), los venezolanos Bobby Abreu (de 1-0, fue un ponche) y Miguel Cabrera (de 2-0 y 1 ponche), Moisés Alou (de 2-1), y los lanzadores Armando Benítez, el cubano Liván Hernández (no lanzaron) y el venezolano Carlos Zambrano (1 inning, 1 hit, 1 limpia y 1 ponche) en el cuerpo de pitcheo. Fue mucho lo que bateó Soriano y se llevó el MVP de este juego. Integración: 10 dominicanos, seis venezolanos, cuatro boricuas, 1 panameño, 1 colombiano y 1 cubano. Participación: ocho dominicanos, seis venezolanos, cuatro boricuas, un panameño y un colombiano, total veinte latinos.

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Juan González, Bernie Williams, Omar Vizquel y Edgar Rentería

El 12 de julio de 2005 se efectuó un nuevo juego de las Estrellas en el Comerica Park de Detroit, que ganó 7-5 la Liga Americana, la que abrió con Alex Rodríguez (de 2-1, una y 1 anotada), David Ortiz (de 3-2 y 1 impulsada), Manny Ramírez (de 2-0 y 1 ponche), Miguel Tejada (1 jonrón en 3 veces al bate y 2 impulsadas) y Vladimir Guerrero (de 3-1), mientras que Melvin Mora (de 1-0), Alfonso Soriano (de 1-0 y 1 anotada) e Iván Rodríguez (de 1-0 y 1 base) integraban la reserva. El cubano Danys Báez (no lanzó), el dominicano Bartolo Colón (1 inning y 1 hit), el zurdo venezolano Johan Santana (1 inning, 1 hit y 1 base) y el panameño Mariano Rivera (1 tercio y 1 ponche) fueron parte del cuerpo de pitcheo.  La Liga Nacional abrió con el venezolano Bobby Abreu (de 2-1 y 1 base), el boricua Carlos Beltrán (de 3-1 y 1 ponche) y los dominicanos Pujols (de 2-1) y el antesalista Aramis Ramírez (de 2-1 y 1 anotada) al campo. El panameño Carlos Lee (de 3-0, 1 impulsada y 1 ponche), Andruw Jones (un jonrón de 2 carreras en 1 vez al bate y 1 base), Miguel Cabrera (de 2-0 y 1 impulsada), Gonzo González (1 doble en 1 vez al bate, 1 anotada), Luis Castillo (de 3-1 y 1 anotada), Moisés Alou (de 1-1, una base y 1 anotada), y los torpederos, el venezolano César Izturis (no jugó), y el boricua Felipe López (de 1-1) en la reserva, mientras que Liván Hernández (1 inning, 2 hits y 2 limpias), Pedro Martínez (no lanzó) y los californianos Brian Fuentes (no lanzó) y Chad Cordero (1 tercio y 1 ponche) integraban el pitcheo de ese equipo. Integración: once dominicanos, cinco venezolanos, tres boricuas, dos panameños, dos cubanos y un curazoleño. Participación: diez dominicanos, cuatro venezolanos, tres boricuas, dos panameños, un curazoleño y un cubano, total veinte un latinos.

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Carlos Lee, Bobby Abreu, Luis Castillo y Andruw Jones

El PNC Park de Pittsburgh fue el escenario del juego de las Estrellas efectuado el 11 de julio de 2006, partido ganado por la Liga Americana 3-2, equipo que fabricó dos anotaciones en la primera parte del noveno para llevarse la victoria. El conjunto del circuito joven abrió con Alex Rodríguez (de 2-0), Iván Rodríguez (de 2-0), David Ortiz (de 2-0 y 1 ponche) y Vladimir Guerrero (1 jonrón en 2 veces al bate), y con el dominicano Robinson Canó (no jugó), los venezolanos José López (1 anotada en 1 comparecencia al plato), Magglio Ordóñez (1 ponche en 1 vez al bate), los dominicanos Manny Ramírez (no jugó), Miguel Tejada (de 1-0), y el norteamericano de origen boricua Alex Ríos (no jugó) en la reserva. El cubano José Contreras (no lanzó), el dominicano Francisco Liriano (no lanzó), Mariano Rivera (1 inning inmaculado) y Johan Santana (1 inning y 1 base) integraron el cuerpo de lanzadores.  La Liga Nacional abrió con Alfonso Soriano (de 2-1) en el jardín izquierdo, Carlos Beltrán (de 4-2 incluido doble y 1 anotada), Albert Pujols (de 3-0 y 1 ponche) y Edgar Rentería (de 2-0), mientras que Nomar Garciaparra (no jugó), Miguel Cabrera (no bateó), Carlos Lee (de 1-0), el californiano Freddy Sánchez (de 2-0), el dominicano José Reyes y Andruw Jones (no jugaron) en la reserva. Los lanzadores latinos fueron el floridano de origen cubano Bronson Arroyo (1 inning y 1 hit), el californiano Brian Fuentes (1 inning y 1 ponche), Pedro Martínez y Carlos Zambrano (no lanzaron). Michael Young de la Liga Americana, disparó triple impulsor de 2 carreras en el noveno y se llevó el MVP. Integración: diez dominicanos, cinco venezolanos, dos boricuas, dos panameños, un colombiano, un cubano y un curazoleño. Participación: seis dominicanos, cuatro venezolanos, dos boricuas, dos panameños y un colombiano.

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El 10 de julio de 2007 se efectuó este partido en el AT&T Park de San Francisco, donde nuevamente la Liga Americana venció 5-4. La Liga Nacional esta vez guapeó hasta al final, marcó 2 en la parte baja del noveno, pero se quedó corta. Los vencedores abrieron con Alex Rodríguez (de 3-1), David Ortiz (de 2-0), Vladimir Guerrero (de 3-0), Magglio Ordóñez (de 2-0), Iván Rodríguez (de 2-1) y el dominicano Plácido Polanco (de 1-0) en la segunda base. Mike Lowell (de 1-1), Jorge Posada (1 doble en 3 veces al bate), Manny Ramírez (de 1-0), los venezolanos Víctor Martínez (jonroneó e impulsó 2 en 1 vez al bate), Carlos Guillén (de 2-0) y el norteño de origen boricua Alex Ríos (no bateó) fueron parte de la reserva, mientras que los venezolanos Francisco Rodríguez (1 tercio y 2 bases por bolas) y Johan Santana (1 inning y 2 ponches) integraron el cuerpo de pitcheo. La Liga Nacional abrió con José Reyes (de 4-3 incluido doble y 1 anotada) y Carlos Beltrán (de 3-1, una anotada y 1 ponche), y en la reserva con el californiano Freddy Sánchez (de 1-0), el venezolano Miguel Cabrera (1 ponche en 1 vez al bate), el panameño Carlos Lee (1 ponche en 1 vez al bate) y Alfonso Soriano (jonroneó e impulsó 2 en 3 veces al bate). Los lanzadores latinos en este equipo fueron los dominicanos Francisco Cordero (1 inning y permitió jonrón de Carl Crawford), José Valverde (no lanzó), y el californiano Brian Fuentes (no lanzó).  El nipón Ichiro Suzuki se fue de 3-3 incluido jonrón de 2 carreras en el quinto inning y se llevó el MVP. Integración: ocho dominicanos, seis venezolanos, cuatro boricuas y un panameño. Participación: siete dominicanos, seis venezolanos, cuatro boricuas y un panameño, total dieciocho latinos.

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El Yankee Stadium fue la sede del juego efectuado el 15 de julio de 2008, que nuevamente ganó la Americana 4-3. La Nacional abrió con los dominicanos Hanley Ramírez (de 3-2 y 1 anotada) como torpedero, Albert Pujols (de 3-2) como designado y el receptor boricua Geovany Soto (de 2-0). El californiano Adrián González (de 3-1 y 1 impulsada), los dominicanos Aramis Ramírez (recibió 1 base en 1 comparecencia), Alfonso Soriano (no jugó), Cristian Guzmán (de 3-0) y Miguel Tejada (de 3-2, una base y 1 anotada) en la reserva, mientras que los lanzadores incluidos fueron los dominicanos Carlos Mármol (1 inning y 2 ponches), Edinson Volquez (1 inning, 2 hits incluido jonrón de 2 carreras de J.D. Drew) y el venezolano Carlos Zambrano (2 innings, 1 hit y 1 ponche). Por la Americana abrieron Alex Rodríguez (de 2-0) y Manny Ramírez (de 2-0 y 1 ponche), mientras que la reserva la integraron los venezolanos Carlos Guillén (de 3-1, una base y 1 ponche), Dioner Navarro (de 4-1, una base y 2 ponches), el dominicano David Ortiz (no jugó), y los californianos Evan Longoria (1 doble en 4 veces al bate y 1 impulsada) y Carlos Quentin (de 4-0). Los lanzadores latinos escogidos fueron el mexicano Joakim Soria (1 y 2 tercios, 2 hits, 2 bases y 2 ponches), Mariano Rivera (1 y 2 tercios, 2 hits y 2 ponches), Francisco Rodríguez (1 tercio y 1 base por bolas) y el dominicano Ervin Santana (1 inning, 1 hit, 1 limpia y 2 ponches). J.D. Drew con su jonrón y 2 impulsadas en el séptimo inning se hizo acreedor del MVP. Integración: once dominicanos, cuatro venezolanos, un panameño, un boricua, y un mexicano. Participación: nueve dominicanos, cuatro venezolanos, un panameño, un boricua y un mexicano, total dieciséis latinos.

El 14 de julio de 2009 se jugó un nuevo partido de Estrellas, esta vez en el Busch Stadium de St Louis, donde la Liga Americana no volvió a perdonar, esta vez con idéntico marcador al año anterior, 4-3. El equipo vencedor no abrió con latino al campo, mientras que integraban la reserva los dominicanos Carlos Peña, Nelson Cruz (no jugaron), el venezolano Víctor Martínez (1 base en 1 comparecencia) y el californiano Evan Longoria (no jugó). Los lanzadores latinos fueron el venezolano Félix Hernández (1 inning inmaculado), el panameño Mariano Rivera (1 inning y 1 ponche) y el californiano Brian Fuentes (no lanzó). La Liga Nacional abrió con los dominicanos Hanley Ramírez (de 3-0), Albert Pujols (de 3-0), el neoyorquino de origen cubano Raúl Ibáñez (de 2-0) y el receptor boricua Yadier Molina (de 2-1, una anotada y 1 impulsada). Los californianos Adrián González (1 base en 1 comparecencia), Freddy Sánchez (no jugó), el boricua Carlos Beltrán (no jugó) y el dominicano Miguel Tejada (de 2-0) fueron parte de la reserva, mientras como lanzadores estuvieron el dominicano Francisco Cordero (1 inning inmaculado), y los venezolanos Francisco Rodríguez (1 inning y 1 ponche) y Johan Santana (no lanzó). El MVP se lo llevó el jardinero Carl Crawford, quien además de batear de hit en 3 veces al bate, realizó un engarce sobre batazo de Brad Hawpe, bola que se iba de jonrón, pero que Crawford sacó del otro lado de las vallas evitando carreras y casi asegurando la victoria de su equipo. Integración: seis dominicanos, cuatro venezolanos, dos boricuas y un panameño. Participación: cuatro dominicanos, tres venezolanos, un boricua y un panameño, total nueve latinos. El Angel Stadium de Anaheim fue sede del juego efectuado el 13 de julio de 2010, que la Liga Nacional se llevó con victoria de 3-1, y que abrió con los dominicanos Hanley Ramírez (de 3-0), Albert Pujols (de 2-0 y 1 ponche), el venezolano Martín Prado (de 3-0) y el boricua Yadier Molina (de 1-1). En la reserva estaban Adrián González, el venezolano Omar Infante (no jugó), y los dominicanos José Reyes (no jugó) y Rafael Furcal (1 base en 1 comparecencia), mientras que el lanzador mexicano Yovani Gallardo (no lanzó) y el dominicano Ubaldo Jiménez, abridor del encuentro (2 innings, 2 hits y 1 base), estuvieron en el staff de este equipo.  La Americana abrió con el venezolano Miguel Cabrera (de 2-1), los dominicanos Robinson Canó (de 1-0 y 1 impulsada) y Vladimir Guerrero (de 2-0), y el californiano Evan Longoria (1 doble en 1 vez al bate, 1 anotada y 1 base). En la reserva estaban Alex Rodríguez (no jugó), los dominicanos Adrián Beltré (de 1-0), David Ortiz (de 2-1 y 1 ponche), José Bautista (de 1-0), los venezolanos Víctor Martínez (no jugó) y Elvis Andrus (de 1-0). En el cuerpo de lanzadores estaban Mariano Rivera, el mexicano Joakim Soria (no lanzaron), los dominicanos Rafael Soriano (1 inning inmaculado), José Valverde (escón de ponches) y Neftalí Feliz (no lanzó). El receptor Brian McCann disparó doble e impulsó las 3 carreras de su equipo en el séptimo inning para llevarse el MVP de este juego. Integración: trece dominicanos, cinco venezolanos, dos mexicanos, un boricua, un panameño. Participación: once dominicanos, tres venezolanos, un boricua y un panameño, total dieciséis latinos.  La Liga Nacional volvió a vencer, 5-1, en el juego disputado en el Chase Field de Phoenyx, Arizona, el 12 de julio de 2011. Los perdedores abrieron con Adrián González (1 jonrón en 2 veces al bate), los dominicanos Adrián Beltré (de 2-1), José Bautista (de 2-1), David Ortiz (de 2-0) y Robinson Canó (de 2-0), el venezolano Asdrúbal Cabrera (de 2-0) y el receptor floridano de origen cubano Alex Ávila (de 2-0). En la reserva estaban Alex Rodríguez (no jugó), Miguel Cabrera (de 1-0), el dominicano Jhonny Peralta (de 2-0) y el californiano Carlos Quentin (de 2-0). Entre los lanzadores estuvieron los dominicanos Alexi Ogando (2 tercios inmaculados), José Valverde (no lanzó) y Michael Pineda (1 inning y 2 ponches), el californiano Ricky Romero (no lanzó), los floridanos de origen cubano Chris Pérez (1 inning, 1 hit y 1 ponche) y Gio González (lanzó 1 tercio sin problemas), y el panameño Mariano Rivera (no lanzó). Por la Nacional abrió Carlos Beltrán (de 2-1 y 1 ponche) como designado, mientras que los dominicanos Plácido Polanco, José Reyes (no jugaron), Starlin Castro (1 ponche en 1 vez al bate), el venezolano Pablo Sandoval (1 doble en 1 vez al bate y 1 impulsada), los receptores, el boricua Yadier Molina (de 1-1), el venezolano Miguel Montero (no bateó) y el floridano de origen cubano Gaby Sánchez (de 1-0) integraban la reserva. El californiano Kevin Correia (no lanzó) estaba en el cuerpo de lanzadores de los ganadores del encuentro. Prince Fielder se llevó el MVP al disparar jonrón de 3 carreras en el cuarto inning que decidió este desafío. Llama la atención que cuatro peloteros norteamericanos de origen cubano hayan participado en este juego, mientras los cubanos siguen ausentes. Integración: once dominicanos, cuatro venezolanos, dos boricuas y un panameño Participación: ocho dominicanos, cuatro venezolanos y dos boricuas, total catorce latinos.

Adrián, Hanley, Yadier Molina y Rafael Furcal.png

La Liga Nacional le propinó espesa lechada de 8-0 al equipo de la Liga Americana, en juego efectuado en el Kauffman Stadium de Kansas City el 10 de julio de 2012. La Liga Nacional abrió con los venezolanos Carlos González (de 2-0 y 1 ponche) como designado,  Pablo Sandoval (1 triple en 2 veces al bate, 3 impulsadas) en la tercera, los dominicanos Rafael Furcal (SS) (1 triple en 3 veces al bate y 1 anotada) y Melky Cabrera (CF) (de 3-2 incluido jonrón, además del boricua Carlos Beltrán (de 1-0, una base y 1 anotada) en los jardines. La reserva traía al venezolano José Altuve (de 1-0), al panameño Carlos Ruíz (de 1-0), al boricua Yadier Molina (no jugó) y al dominicano Starlin Castro (de 1-0), mientras que el cubano Aroldis Chapman (1 tercio, 1 base y 1 ponche) estaba en el cuerpo de lanzadores conjuntamente con el cubano-americano Gio González (1 inning y 1 ponche). La Liga Americana abrió con 4 dominicanos, Robinson Canó (de 2-1), José Bautista (1 base 1 ponche), David Ortiz (de 2-1) y Adrián Beltré (de 2-0). En la reserva estaban los venezolanos Miguel Cabrera (de 1-0) y Asdrúbal Cabrera (1 ponche y 1 base) y Elvis Andrus (no jugó). El venezolano Félix Hernández (no lanzó), el cubano-americano Chris Pérez (no lanzó) y el dominicano Fernando Rodney (1 inning perfecto) formaron parte del cuerpo de lanzadores. Por su bateo, Melky Cabrera se hizo dueño del MVP esta vez. Integración: ocho dominicanos, seis venezolanos, dos boricuas y un cubano. Participación: ocho dominicanos, cinco venezolanos, un boricua y un cubano, total de quince latinos.

La Liga Americana le devolvió la lechada, 3-0, en juego del 16 de julio de 2013 en el Citi Field de Nueva York. El equipo de la Liga Americana abrió con los dominicanos Robinson Canó (compareció 1 vez al plato), David Ortiz (de 2-0), José Bautista (de 1-0 y 1 impulsada) y el venezolano Miguel Cabrera (1 doble en 3 veces al bate, 1 anotada y 1 ponche). En la reserva estaban los dominicanos Edwin Encarnación (de 2-0), Nelson Cruz (1 ponche en 1 vez al bate), Jhonny Peralta (de 1-1), el receptor venezolano Salvador Pérez (de 1-1 y 1 anotada), el dominicano-americano Manny Machado (de 1-0) y el receptor californiano Jayson Castro (no jugó). Entre los lanzadores estaban el dominicano Bartolo Colón (no lanzó), el venezolano Félix Hernández (1 entrada y 1 hit) y el panameño Mariano Rivera (1 escón sin problemas). La Liga Nacional abrió con los boricuas Carlos Beltrán (de 2-1), Yadier Molina (de 2-0) y el venezolano Carlos González (de 2-0), mientras que en la reserva estaban el nica Everth Cabrera (no jugó), los dominicanos Jean Segura (de 1-0), Carlos Gómez (de 1-0), Pedro Álvarez (de 1-0) y el venezolano Marco Scutaro. Entre los lanzadores estaban los cubanos José Fernández (1 entrada y 2 ponches), Aroldis Chapman (1 entrada, 1 base y 1 ponche) el venezolano Edward Mujica y el californiano-mexicano Sergio Romo (no lanzaron). El MVP correspondió esta vez al panameño Mariano Rivera. Integración: diez dominicanos, seis venezolanos, dos boricuas, dos cubanos, un panameño y un nicaragüense. Participación: nueve dominicanos, cinco venezolanos, dos boricuas, dos cubanos y un panameño, total de diecinueve latinos.

Canó, Chapman, Bautista, Encarnación.png

Un nuevo juego de las Estrellas se efectuó el 15 de julio de 2014 en el Target Field Stadium de Minneapolis. Nuevamente la Liga Americana venció 5-3, cuyo equipo abrió con los dominicanos Robinson Canó (de 2-0, dos ponches), José Bautista (de 2-0 y 1 ponche), Nelson Cruz (de 2-0 y 1 ponche) y los venezolanos Miguel Cabrera (1 jonrón en 3 veces al bate, 2 empujadas) y Salvador Pérez (de 1-0). En la reserva estaban los cubanos Yoennis Céspedes (de 2-0), José Abreu (de 1-0) y Alexei Ramírez (de 2-1 y 1 anotada), los venezolanos Víctor Martínez (no jugó) y José Altuve (1 comparecencia y 1 impulsada), los dominicanos Edwin Encarnación (no jugó), Erick Aybar (jugó pero no bateó), Adrián Beltré (1 base por bolas), y los lanzadores, el venezolano Félix Hernández (1 entrada, 1 hit y 2 ponches) el dominicano Fernando Rodney (1 tercio, 1 base y 1 ponche) y el neoyorquino-dominicano Dellin Betances (no lanzó). La Nacional abrió con el cubano Yasiel Puig (de 3-0, fueron 3 ponches), y los dominicanos Aramis Ramírez (de 3-2 incluido doble y 1 anotada) y Carlos Gómez (de 2-0). En la reserva los receptores, el boricua Yadier Molina (no jugó), el venezolano Miguel Montero (de 1-0), y el torpedero dominicano Starlin Castro (de 1-0 fue un ponche). Entre los lanzadores estaban el cubano Aroldis Chapman (dos tercios perfectos), los venezolanos Henderson Álvarez (no lanzó) y Francisco Rodríguez (1 inning y 1 base), los dominicanos Jhonny Cueto (no lanzó) y Alfredo Simón (1 inning, 1 hit y 1 ponche) y el colombiano Julio Teherán (no lanzó). Mike Trout disparó doble y triple en 3 veces al bate, y empujó 2, lo que le hizo acreedor del MVP de este juego. Integración: once dominicanos, ocho venezolanos, cinco cubanos, un boricua, un colombiano Participación: nueve dominicanos, seis venezolanos y cinco cubanos, total de veinte latinos.

Céspedes, Jose Fdez., V. Martínez y Salvador Pérez.png

La Liga Americana repitió victoria de 6-3 en el juego del 14 de julio de 2015 efectuado en Great American Ball Park de Cincinnati. Los dominicanos Albert Pujols (de 2-0, 1 base, 1 anotada y 1 ponche), Nelson Cruz (de 2-0 y 1 ponche), y los venezolanos José Altuve (de 2-0), Alcides Escobar (de 2-1) y Salvador Pérez (de 2-0 fueron 2 ponches) abrieron por el equipo de la Liga Americana. El venezolano Miguel Cabrera, el dominicano José Bautista (no jugó), el cubano José Iglesias (de 2-0 y 1 ponche), el dominicano-americano Danny Machado (de 2-1 y 1 anotada) y el cubano-americano Julio Daniel Martínez (de 1-0) estaban en la reserva, además de los lanzadores, el venezolano Félix Hernández (1 entrada y 1 ponche), el dominicano Kelvin Herrera (no lanzó), y los americanos-latinos Dellin Betances (1 entrada, 1 base y 1 ponche) y Héctor Santiago (no lanzó). La Nacional solo trajo al dominicano Jhonny Peralta (de 1-1, una base y 1 empujada) como abridor, y el boricua Yadier Molina (de 1-1), el cubano Yasmani Grandal (de 1-0), los americanos-latinos Adrián González (de 1-0 fue un ponche) y Nolan Arenado (de 1-0, fue un ponche). Entre los lanzadores estaban el cubano Aroldis Chapman (escón de ponches), el dominicano Carlos Martínez (no lanzó) y el venezolano Francisco Rodríguez (1 entrada, 1 hit, 1 base y 2 limpias). Mike Trout disparó jonrón y luego anotó otra carrera para llevarse por segundo año consecutivamente el MVP. Integración: seis dominicanos, seis venezolanos, tres cubanos, un boricua Participación: seis venezolanos, cuatro dominicanos, tres cubanos y un boricua, total de catorce latinos.

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El 12 de julio de 2016 el juego de las Estrellas tuvo lugar en el PetCo Park de San Diego, donde la Liga Americana venció 4-2. La Liga Nacional abrió con el venezolano Carlos González (de 2-1), el dominicano Marcell Ozuna (de 2-1 y 1 impulsada) y el también lanzador dominicano Jhonny Cueto (1 y 2 tercios, 3 limpias, 2 jonrones, uno de Eric Hosmer y el otro de Salvador Pérez). En la reserva estaban los dominicanos Odubel Herrera (de 1-0), Starling Marté (de 1-1), los cubanos Yoennis Céspedes (no jugó), Aledmys Díaz (1 ponche), el receptor venezolano Wilson Ramos (1 ponche), el americano-latino Nolan Arenado (de 3-0 y 1 ponche), mientras en los lanzadores vinieron el colombiano Julio Teherán (1 entrada), el cubano José Fernández (1 y 1 tercio, 2 hits y 1 limpia), los dominicanos Bartolo Colón (no lanzó), Fernando Rodney (2 tercios y 1 ponche) y Jeurys Familia (no lanzó), y los americanos-latinos Jake Arrieta y A.J. Ramos (no lanzaron). La Liga Americana abrió con los venezolanos José Altuve (de 3-0 y 1 ponche), Salvador Pérez (1 jonrón en 2 veces al bate, 2 impulsadas), el dominicano David Ortiz (de 1-0 y 1 base), el arubano Xander Bogaerts (de 2-1), y los americanos-latinos Manny Machado (de 3-0) y Eric Hosmer (de 3-2, incluido jonrón y 2 impulsadas). En la reserva estaban los boricuas Francisco Lindor (de 2-0), Carlos Beltrán (de 1-0), los dominicanos Robinson Canó (1 base), Edwin Encarnación (de 1-0, 1 base y 1 anotada) y Eduardo Núñez (no bateó), y el venezolano Miguel Cabrera (de 1-0 fue 1 ponche). Entre los lanzadores estaba el mexicano Marco Estrada (no lanzó), el colombiano José Quintana (1 entrada, 1 hit y 1 ponche) los dominicanos Danny Salazar (no lanzó), Kelvin Herrera (1 entrada y 1 ponche), Alex Colomé (no lanzó), los americanos-latinos Aaron Sánchez (no lanzó) y Dellin Betances (1 entrada, 1 hit, 2 ponches). Eric Hosmer por su bateo se llevó el MVP de este juego. Integración: trece dominicanos, cuatro venezolanos, tres cubanos, dos colombianos y un arubano. Participación: diez dominicanos, cuatro venezolanos, dos cubanos, dos colombianos y un arubano, total de diecinueve latinos.

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  • Información tomada y procesada de Baseball-reference y Baseball-almanac

Escrito por Esteban Romero, 25 julio de 2016

 

 

XX Campeonato Mundial de Béisbol Amateur, Managua, Nicaragua (1972)

Una derrota peleada vale más que una victoria casual.
José de San Martín

La vigésima edición del campeonato mundial de béisbol amateur tuvo lugar en Managua, Nicaragua, en los días entre el 15 de noviembre y el 5 de diciembre de 1972. Los juegos tuvieron lugar principalmente en el estadio nacional, inaugurado en 1948 y remozado para esta memorable ocasión.

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Por primera vez asistieron equipos de varios continentes. Japoneses y taiwaneses hicieron presencia con sus escuadras y su técnica muy particular, no muy parecida a la que conocíamos en occidente. Italia y Alemania igualmente jugaron en el evento así como otros equipos latinoamericanos, Canadá y EE.UU. El gran ausente fue el sub-campeón de la Habana (1971), el conjunto de Colombia.

Como a la Habana no había venido equipo estadounidense, la cita en Managua era perfecta para nuevamente ver a los equipos cubano y norteño enfrascado en un nuevo enfrentamiento. La escuadra de los anfitriones se preparó con esmero, dispuesta a luchar por el cetro. Los nicas vinieron dirigidos por el cubano Argelio “La Bruja” Córdoba, de quien los comentaristas cubanos de la radio no hablaron nada y si lo hicieron, no los oí. Argelio es natural de Batabanó, jugaba la segunda base en su juventud y llegó a Nicaragua en unión de un equipo de béisbol de la fuerza aérea cubana en 1956, la que topó con algunos conjuntos nacionales. El apodo de la Bruja se lo ganó por sus maravillas jugando la intermedia. Argelio regresó nuevamente a Nicaragua, donde se nacionalizó y ha vivido el resto de sus días en este país centroamericano. Se asentó en Chinandega y condujo al equipo de esta localidad a ganar el campeonato en las temporadas 1970 y 1971. Argelio afirma haber aprendido mucho del cubano Tony Castaño, quien en 1972 fungía como instructor principal del equipo nica. A su vez, los lanzadores de este conjunto tenían la asesoría del bigleaguer cubano Pedro Ramos.

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Sello conmemorativo del XX campeonato

Los equipos vinieron bien preparados todos, el conjunto nica vino integrado por varias figuras ya conocidas en el mundo amateur, como fueron los lanzadores Antonio Herradora, Antonio Chévez, Sergio Lacayo, Julio Juárez, Germán Jiménez, Ángel Dávila, y los nuevos Aubrey Taylor, Bonar Luzey y el que fuera después estrella en las Mayores, el derecho Dennis Martínez. En el cuadro estaban Vicente López C, Calixto Vargas 1B, Rafael “Capi” Obando 2B, César Jarquín SS y Gersán Jarquín, Valeriano Mairena 3B, Julio César Cuaresma 3B-OF, en los jardines Pedro Selva, Carlos “Kalim” Rosales, Ernesto López.

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Los cubanos Argelio Córdoba, manager del equipo nica, y los instructores Toni Castano y Pedro Ramos

EE.UU. trajo su selección universitaria: Jack R. Rhine y Robert L. Sallinger C, Joe McIntosh (P Padres 1974-75), Manuel Estrada, Jackson A. Todd, Donald Ellison (1B-OF-P), Robert J. Polock 2B, Thomas E. McMillan SS (jugó Seattle 1977), James Nicholson, Bobby Tucker OF-2B, Joffrey Malinoff, Eugene Deylon, Kerry Dineen (CF jugó con los NYY en 1975-76 y Filis 1978), Lee C. Jorg, C, los lanzadores Jay R. Smith,  Rubén García, Steve Bausmiller, Richard A. Smith, y Robert J. Power, Brad Brian. Como se ve del listado sólo cuatro llegaron realmente a jugar en grandes ligas. Algunos de esos nombres son hoy expertos en sus especialidades.

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Destacados peloteros nica en 1972, arriba de izq. a der. Calixto Vargas, Rafael Obando, César Jarquín, Pedro Selva, abajo de izq. a der. Vicente López, Dennis Martínez, Ernesto López y Sergio Lacayo

El Cuba trajo a siete lanzadores: José Antonio Huelga, Changa Mederos, Braudilio Vinent, Orlando Figueredo, Oscar Romero, Bernardo “Navajas” González y Antonio “Boricua” Jiménez. Esta vez los receptores fueron Lázaro Pérez y el matancero Evelio Hernández en su debut en un campeonato mundial. En el cuadro estaban Agustín Marquetti y Arturo Linares 1B, Félix Isasi 2B, Urbano González y Owen Blandino 3B, Rodolfo Puente y Agustín Arias SS, mientras que los jardineros fueron Armando Capiró, Fermín Laffita, Wilfredo Sánchez y Rigoberto Rosique. Nuevamente el director del equipo fue Serbio Borges.

Jose Antonio Huelga

José Antonio Huelga estuvo a punto de lanzar un juego de cero hit cero carreras

Al equipo Cuba le tocó topar en su debut contra el débil equipo alemán (entonces RFA). Por la rotación le tocó a Huelga abrir. Los alemanes deben haber estado deseando que el juego se terminara pronto. La ofensiva cubana se hizo sentir pero sin sadismo, mientras que Huelga lanzó siete entradas y retiró por su orden a los 21 bateadores que enfrentó, 18 de ellos por la vía del ponche. Tenía el Juego Perfecto en la mano pero Serbio  Borges la pensó como si fuera Presto Gómez y sustituyó al espirituano en el octavo por Changa Mederos. Cosas de la vida, los alemanes le sonaron par de hits a Changa, así que ni cero hit ni juego perfecto debido a una movida injusta e incorrecta de su manager. Cuba ganó fácil 9-0.

El primer rival de consideración para los cubanos fue Japón, quien puso en el montículo a  Hideo Furuya, hombre que lanzaba submarino, algo que los cubanos no habían jamás visto en su vida. Cuba situó nuevamente a Huelga contra los japoneses. Sin llegar a los extremos como con los alemanes, el espirituano fue poco a poco tejiendo escón tras escón, a la vez que le anotaban dos al dominante Furuya, donde intervino hit del propio Huelga. El resultado final fue 2-0 a favor de los cubanos, pero Japón estaba ya enseñando sus uñas para el futuro. El pitcheo asiático fue la novedad de este torneo y realmente tuvieron muy buen desempeño. Sus rivales más difíciles fueron Cuba y EE.UU., con los que perdió.

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Hideo Furuya

El resto de los partidos del equipo Cuba fueron puro trámite en muchos casos. El pitcheo cubano, siempre respaldado por buena ofensiva, supo llevarse la victoria en cada juego.

Un juego disputado fue el de Nicaragua contra EE.UU., el que se extendió a 10 entradas y se decidió cuando el zurdo Antonio Herradora caminó a Jeff Mlainoff con las bases llenas. Así los norteños se impusieron 4-3 a Nicaragua, equipo que vino de abajo en el octavo para empatar cuando el juego iba 3-1 a favor de EE.UU. El conjunto de empató y forzó el juego a extrainning. En ese juego lanzaron los nicas Sergio Lacayo, abridor que lanzó 4.2 innings y permitió 3 carreras limpias, Denis Martínez en 1.1 inn, Aubrey Taylor en 2 innings, Antonio Chévez, perdedor del juego, lanzó 1.2  y Herradora como ya se indicó. En este juego los americanos se poncharon once veces, pero los nicas recibieron 17 ponches.

Llegó el penúltimo juego del Cuba, el plato fuerte, contra EE.UU. Cuba venía invicta, EE.UU. con una derrota. El otro que le seguía los pasos era Nicaragua, pero tenía dos derrotas. Nicaragua había perdido también contra el Japón cuando el zurdo Zengo Ikeda permitió en el primer inning sencillos de Valeriano Mairena y Pedro Selva, pero de ahí en lo adelante fue dueño absoluto para llevarse triunfo de 2-0. El entonces joven Dennis Martínez abrió y perdió el desafío por los nicas.

El ganador del juego Cuba-EE.UU. sería justamente el campeón del torneo. Ante esta situación hubo un lleno en el estadio nacional y la fanaticada, a diferencia de Santo Domingo y Colombia, iba a apoyar al conjunto americano. Si Cuba perdía con EE.UU., Nicaragua podía ganarle el último juego y entonces los anfitriones podían coronarse campeones del orbe.

Nuevamente Huelga fue la receta de Serbio Borges para lanzarles a los americanos. Nunca entendí estas decisiones, Huelga fue tremendo lanzador, pero los americanos cambiaban de equipo año tras año, así que un mismo pitcher no era una solución. Esta vez a Huelga no le fue bien, le anotaron tres carreras. Cuba tuvo su primera reacción en el séptimo cuando Rodolfo Puente disparó hit para traer la primera del equipo Cuba. En el octavo marcaron la segunda por jonrón de Laffita. Huelga fue relevado por Changa Mederos en el octavo y en el noveno por Bernardo “Navajas” González, quien dejó el juego complicado con dos en base y un out. Braudilio Vinent había lanzado y ganado el juego anterior contra Canadá y el mismo receptor Lázaro Pérez le dijo a Serbio que trajera a Vinent.

Braudilio Vinent

Braudilio Vinent

El oriental entró a lanzar y dominó al primer bateador en rolata al torpedero Puente y luego obligó al siguiente a batear palomón al central. El juego iba 3-2, los cubanos como homeclub al bate, Blandino logró conectar de hit, llegó a segunda y con dos outs en el pizarrón, vino un cohete de Puente que trajo el empate. Lo que es la vida, pocos se acuerdan de estos hits del Jabaito, de no haber sido por ellos, no hubiéramos llegado al décimo para disputar el triunfo. Puente bateó el hit en el noveno en conteo de 2 strikes y 1 bola, nada fácil. Vinent se presentó en el décimo con dominio de sus lanzamientos y dio el escón sin problemas. Le tocaba a los cubanos, Isasi logró conectar de hit, él iba delante de Capiró, atrás iba Marquetti, a quien no le había ido bien en este torneo. El lanzador americano no parecía conocer nada de lo que podía hacer el slugger cubano. Le tiró una que por pulgadas no fue jonrón y, al parecer, se la repitió ingenuamente y lo demás lo dijo Bobby Salamanca, “Adiós Lolita de mi vida”.

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La ofensiva cubana contra EE.UU: Puente, Blandino, Laffita y el decisivo Marquetti

Ya Cuba era campeón y quedaba el trámite del juego contra Nicaragua, que no decidía nada, pero que toda la afición tenía tremenda ilusión. El país centroamericano, a diferencia de sus vecinos, es muy aficionado al béisbol. Mujeres y niños también asisten a los juegos y hasta algunas damas les llegué a oír, en mis visitas a este país, hablando de selecciones y de hasta historia del béisbol.

Nicaragua quería una victoria, le había ganado a Cuba una vez en su historia, fue en el torneo de la amistad en Santo Domingo (1970). El sábado 3 de diciembre de 1972 a las 5:30 p.m. se enfrentaban los dos grandes equipos latinoamericanos. El derecho Julio Juárez fue el designado por el mentor Argelio Córdoba mientras que Serbio Borges designó por enésima ocasión a Huelga para lanzar este desafío.

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Julio Juárez

Juárez se presentó con control y las cosas le salieron bien. En el mismo primer inning Laffita disparó sencillo, llegó a segunda por passball del receptor Vicente López,  y Capiró le siguió con un Texas, intentó llegar a segunda y fue puesto out, Marquetti cedió el tercer out con rolata fuerte a manos de Calixto Vargas. Los cubanos amagaron varias veces pero no anotaron. En el noveno nuevamente embasaron a dos corredores y un out, Argelio Córdoba salió de inmediato a conferenciar con su pitcher, Nicaragua ganaba por 2 de diferencia por  jonrón de Vicente López frente a los envíos de Huelga. Juárez afirmó que Córdoba le dijo, en ese noveno inning, que el juego tenía que terminarse ya que “tenía una cita con una jebita y no podía retrasarse”, cosas de cubanos. El equipo Cuba no pudo anotar y se llevó la lechada, su primera y única derrota en este campeonato. Ese juego es para la historia, pero Cuba fue campeón con esa lechada inclusive.

Años después de esa victoria nica Juárez alegaba que mucho le debía en su buen pitcheo al haberse fijado en los movimientos del lanzador cubano y bigleaguer Minervino Rojas, que en las mayores había lanzado para los Angelinos de California. Rojas había trabajado para los Leones en Nicaragua y Juárez decía que él le había copiado los movimientos. Así que la derrota tenía incluso color cubano por todas partes.

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Tabla de posición final de los equipos

El 5 de diciembre hubo un juego de las estrellas, un conjunto de peloteros de los equipos perdedores contra el campeón Cuba. Esta vez fue Vinent el abridor y aquello fue de “apaga y vámonos”, el meteoro sonó una lechada de ocho hits a la vez que la ofensiva cubana anotaba 6 carreras y dejaba claro que Cuba era el campeón a todas luces.

El líder de bateo (.415) y de bases robadas (14) fue el nipón Masaru Oba. Wilfredo Sánchez se quedó corto de Oba (.414), pero fue el líder en anotadas (22), hits (29) y empató en la cima de los triples con 3, junto con Armando Capiró (.377), quien fue el máximo empujador con 21. Félix Isasi (.345) fue el líder en dobles con 8. René Mena de Guatemala fue el líder jonronero con 4. En PCL el zurdo Zengo Ikeda se llevó el liderato, pero Vinent fue el mejor en ganados y perdidos, con 4-0 y PCL de 0.62 empatado con el estadounidense Richard Smith (4-0). Otros lanzadores cubanos destacados fueron Orlando Figueredo (3-0, PCL 0.86) y José Antonio Huelga (3-1, PCL 0.79).

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Tres pilares ofensivos del equipo Cuba: Wilfredo Sánchez, Félix Isasi y Armando Capiró

El Todos Estrellas del torneo quedó conformado por el nipón Yuji Nakamura C, el nica Calixto Vargas 1B, Félix Isasi 2B, el dominicano José Cabreja 3B, Rodolfo Puente SS, Armando Capiró LF, el boricua Luis Mercado CF, Wilfredo Sánchez RF, mejor lanzador derecho Julio Juárez y mejor zurdo Zengo Ikeda.

Miembros de la Federación de béisbol entraron en discordia y a partir de 1973 se organizaron dos tipos de mundiales, en unos iban unos equipos y en otro los restantes. Cuba y EE.UU. no se vieron más las caras en estos eventos hasta Colombia 1976. Hubo que esperar cuatro años, que no es poco.

El 23 de diciembre de 1972, dieciocho días después de concluido el campeonato vino el terrible sismo de 6.2 por la escala de Richter,  que destruyó a Managua. Fueron 3 sacudidas, la primera de 30 segundos de duración seguido de otras dos, ambas con grado 5.0. Más de 19 mil muertos y cuantiosas pérdidas materiales dejó ese fuerte terremoto. El 31 de diciembre del mismo 1972 perecía el gran pelotero boricua Roberto Clemente en accidente aéreo que transportaba ayuda humanitaria al pueblo nicaragüense.

Roberto Clemente 2

l 23 Roberto Clemente

Fuentes consultadas

Anon. XX Campeonato Mundial de Béisbol Aficionado. EcuRed. https://www.ecured.cu/XX_Campeonato_Mundial_de_B%C3%A9isbol_Aficionado

Olivas Roger. 2015. Argelio, será exaltado. El Nuevo Diario, 1 agosto. http://www.elnuevodiario.com.ni/deportes/366163-argelio-sera-exaltado/

Rodríguez Edgar C. 2012. “Yo sentí al país en mis espaldas- Cuarenta años después, Juárez pasa revista a la heroica jornada. La prensa 12 dic. http://www.laprensa.com.ni/2012/12/03/deportes/125950-yo-senti-al-pais-en-mis-espaldas

Tijerino Edgar M. 2012. Aquel mundial que nos atrapó en 1972. La Prensa, 2 dic. http://www.laprensa.com.ni/2002/12/02/deportes/846334-aquel-mundial-que-nos-atrap-en-1972

Escrito por Esteban Romero, 30 diciembre de 2016.

XIX Campeonato Mundial de Béisbol Amateur, La Habana (1971)

La voluntad de ganar es importante…
pero la voluntad de prepararse es vital”.
Joe Paterno, entrenador de fútbol americano  (1926-2012)

Después de los triunfos del equipo Cuba en República Dominicana (1969) y Colombia (1970), le tocó organizar el siguiente campeonato mundial a los cubanos, el XIX campeonato (1971). Para esa ocasión se decidió remozar y ampliar el Gran Estadio del Cerro, conocido por los cubanos en la actualidad como Latinoamericano o Latino.

Como era de esperar se hicieron numerosas movilizaciones por los sindicatos y los CDR para llevar gente a trabajar allí. El que suscribe pudo participar en algunas de esas movilizaciones y la gente realmente sobraba. Eran miles de personas amontonadas y que no sabía qué se iba a hacer en realidad en dicho lugar. La fuerza calificada allí empleada fue la que hizo todo el trabajo o lo esencial, el resto fue puro maquillaje.

Al final el estadio quedó concebido para que albergara unos 40 mil aficionados, cifra que no tenía por qué dudarla en ese momento. No obstante, con el tiempo he podido conocer otros estadios fuera de Cuba que son más grandes y espaciosos que el Latino y no se da ni siquiera una cifra parecida de 40 mil personas.

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Gran Estadio del Cerro o Latinoamericano, antes de 1971 y después

El bullpen del jardín central desapareció y se habilitaron los mismos en cada dugout y de manera soterrada. Creo que aquello se usó solo en el campeonato en cuestión, después todos los lanzadores calentaban afuera por la línea de su dugout correspondiente. A fin de cuentas era lo mismo que se hacía hasta 1955 cuando se habilitó el bullpen del jardín central y los lanzadores comenzaron a venir al montículo montados en un jeep.

Una enorme pizarra se instaló en lo alto del centro del estadio, la cual daba más información que la anterior existente. La misma ha permanecido ahí desde 1971 y realmente no está acorde con los estándares actuales existentes de pizarras en otros países practicantes asiduos del béisbol.

Como se sabe durante décadas no se pagaba la entrada a los estadios y eso traía por consecuencia que entrara mucha gente que no le importaba nada el juego que se efectuase. Lo peor es que las áreas de oferta de alimentos se convirtieron en enormes colas de gente que no venían a ver el juego de pelota. Así que los aficionados o hacían cola si querían comer y no veían el juego, o lo veían y dejaban de comer. El buen fan deja de comer, por cierto.

El evento se realizó del 21 de noviembre al 4 de diciembre de 1971. Todos los aficionados cubanos soñábamos con ver una final Cuba vs EE.UU. Hasta última hora estábamos esperando esa ocasión. Qué decepción! el Departamento del Tesoro de EE.UU. no dio la aprobación y los aficionados cubanos nos quedamos con la ilusión.

Los equipos participantes fueron de Antillas Holandesas, Canadá, Colombia, Italia, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y el anfitrión, Cuba.

Como era de esperar, el Cuba tuvo una preparación esmerada bajo la guía de los ya casi permanentes Serbio Borges, Miguel Valdés, Coco Gómez y Arnaldo Raxach junto a Juan Ealo. Los aficionados hacíamos conjeturas de posibles equipos Cuba, todo eso hasta que se supo cuales serían sus integrantes.  Estos fueron:

Receptores: Lázaro Pérez y Ramón Hechavarría en su último evento internacional.

Cuadro: Elpidio Mancebo, quien hizo el equipo gracias a su bateo en el entrenamiento y que los estelares Marquetti y Muñoz no estaban en debida forma física. Félix Isasi en 2B, Rodolfo Puente y Tony González en SS. Que recuerde Tony no salió al terreno en ese torneo y se rumoró que había sido suspendido, las razones nunca se hicieron públicas, todo rumores, y Tony no jugó después más en series nacionales. La sorpresa fue la inclusión de tres antesalistas, Urbano González, Owen Blandino y Vicente Díaz. Se aclaró que Urbano y Vicente podían jugar la 2B, era cierto, y Blandino podía jugar igualmente en los jardines.

Jardineros: Armando Capiró, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Eulogio Osorio y  Raúl Reyes. Llamó la atención la ausencia del ya tradicional Fermín Laffita, pero fue solo esta vez su ausencia.

Lanzadores: Santiago Mederos, José Antonio Huelga, Roberto Valdés, Oscar Romero, Rolando Macías y Antonio “Boricua” Jiménez.

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Peloteros al campo, Félix Isasi, Tony González (no jugó), Armando Capiró, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Eulogio Osorio, Raúl Reyes, Lázaro Pérez y Ramón Hechavarría

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Tres antesalistas: Urbano González, Vicente Díaz y Owen Blandino

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Elenco de lanzadores cubanos: Changa, Jabao Valdés, J.A. Huelga, Rolando Macías, Oscar Romero y Antonio “Boricua” Jiménez

Los equipos más potentes para hacerles oposición a los cubanos fueron Colombia, Nicaragua y Puerto Rico.

El equipo colombiano venía con peloteros de fuerza al bate y capaces de poner la bola en movimiento. Humberto Bayuelos en 2B, Orlando “Ñato” Ramírez en el SS, pelotero que fue uno de los primeros colombianos en jugar en Grandes Ligas; el eficiente Abel Leal en 3B, el gigante Luis Gaviria en 1B, hombre de una defensiva elegante y que el bate parecía una varilla en sus manos, y el jardinero izquierdo Luis Escobar.

Nicaragua traía un trabuco de velocidad y de pitcheo, el hombre proa y la desgracia luego de este conjunto fue el rapidísimo George McKenzie, que patrullaba el jardín izquierdo. Ese hombre, oriundo de la Costa Atlántica nicaragüense, volaba bajito en las bases, sus batazos dentro del cuadro eran un problema para sacarlo out. Más adelante les diré lo que sucedió con él y su equipo. El receptor era el experimentado Vicente López, el ofensivo bate Calixto Vargas jugó la inicial, Capi Obando en 2B, César Jarquín en SS, excelente combinación alrededor de segunda; Pedro Selva y Ernesto López también en los jardines, mientras los lanzadores fueron, entre otros, Julio Juárez, el zurdo Antonio Herradora, Antonio Chévez, Sergio Lacayo y  Orlando “ratoncito” Espinosa.

Puerto Rico trajo a muchos de sus habituales figuras, como Johnny Martínez (2B), Luis A. Mercado y Luis R. Colón en los jardines. Entre los lanzadores estaban el entonces joven Rogelio Negrón, el zurdo Sandalio Quiñones y el Dr. Carlos Lowell, quien se hizo dentista posteriormente y se había criado en Cuba hasta 1960, aunque nacido en California en 1949. Esa historia de Carlos Lowell ni un solo comentarista cubano la dijo, o si la dijeron, no me enteré, y dudo que no se supiera. De hecho Carlos es el padre del ex-big leaguer Mike Lowell, antesalista que jugara con los Marlins y los Medias Rojas, y que lograra premio de MVP en una serie mundial.

El campeonato arrancó con juego entre los conjuntos de Dominicana y Cuba, que el equipo anfitrión se llevó sin problemas. Desde  que se inició el torneo, dos peloteros se destacaron al bate, uno fue Rodolfo “Jabaito” Puente, y el otro, el santiaguero Elpidio Mancebo, quien respondió muy bien a la confianza depositada en él como quinto en el orden al bate.

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Los dos colosos cubanos a la ofensiva, Rodolfo “Jabaito” Puente y Elpidio Mancebo

Nicaragua era el equipo que le pisaba los talones al equipo Cuba. Su bateo y pitcheo estaban bien acoplados. Un juego para recordar fue el de los Nicas contra Colombia, reñido desde el inicio, en el cual Luis Escobar se lesionó al chocar contra una de las cercas para capturar un batazo con todas las características de jonrón. Al final Nicaragua ganó.

Los Nicas pusieron al zurdo Antonio Herradora frente al Cuba, mientras Borges apeló a su estrella, Changa Mederos. Cayeron ceros tras ceros hasta que dos veces Herradora se equivocó, una frente a Vicente Díaz, jonrón por el jardín derecho, y luego contra el zurdo Mancebo que imitó a Vicente. Resultado final 2-0 a favor del Cuba.

Los nicas perdieron luego su juego contra Colombia cuando la delegación de este país hizo saber que George McKenzie era pelotero profesional ya firmado. Si uno busca en baseball-reference, encontrará a dos peloteros con ese nombre, un jardinero, bateador zurdo (el nica bateaba a la derecha) jugando en las Menores en 1968-69, y el otro jugaba varias bases del infield y bateaba a la derecha. No aparece lugar de nacimiento y la estatura si correspondía con la del Nica, en el orden de los 6 pies. Especulando un poco, puede que este pelotero ya estuviera jugando en esos circuitos, pero si fuera así, la delegación nica se la jugó y la padeció.

Con este panorama, Colombia fue el rival del equipo Cuba para el juego final, el que definía muchas cosas, no el título. Cuba venía invicta y Colombia tenía una derrota. Si los andinos ganaban, un juego extra era necesario. Es un error escribir que Cuba discutió el último juego con Nicaragua, algo que leí hace un tiempo en fuente cub ana de información. Lo digo con firmeza, pues estaba en el Latino en ese último juego contra Colombia y el asunto de McKenzie no se puede esconder. En la nómina de Nicaragua publicada en igual fuente cubana, su nombre no aparece.

El estadio se llenó como era de esperar, allí estábamos mi padre y yo sentados esperando la victoria cubana. La conga estaba a una alta sonoridad, al extremo que sacaba de quicio a los lanzadores colombianos. Los árbitros establecieron silencio durante el partido, solo musiquilla después de alguna anotación o en los entre innings. Por segunda vez en torneo internacional Serbio Borges guardaba para el decisivo al derecho Roberto “Jabao” Valdés, quien no le fue nada bien en la final contra el equipo estadounidense en Santo Domingo (1969). El Jabao había tenido una buena temporada con los Mineros y su designación era aconsejable.

Desde los inicios el Cuba salió a llevarse el juego. Nuevamente los bates de Rosique, Mancebo y Puente produjeron las primeras carreras. Al Jabao no le hacía falta muchas, pues se presentó imbateable, y como decimos los cubanos, los bates adversarios comieron del maíz que él les dio para conseguir la lechada finalmente.

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Dos colombianos destacados, Luis Escobar y Orlando “Ñato” Ramírez

En nueve partidos los lanzadores cubanos permitieron 4 carreras a la vez que anotaron 66.  De las nueve victorias, seis fueron por la vía de la blanqueada. Al bate Jabaito Puente  se llevó el liderato de los bateadores con .429 de promedio ofensivo, la vez que resultaba ser el más valioso de su equipo. Elpidio Mancebo (.382) fue el líder en anotadas con 12. Luis Escobar compartió el liderato de jonrones (7) con el canadiense Rick Cruise; en dobles (5) Alvin Fleming de Antillas Holandesas empatado con el dominicano Ramón Greene y el mexicano Ruíz; en triples (2) lideraron Luis Gaviria, el dominicano Greene y el antillano A.T. Webster. El receptor Ruperto Cooper de Panamá fue el líder impulsor (11) e igualmente en hits conectados (14).  Orlando “Ñato” Ramírez lideró las bases robadas (7) y el también lanzador colombiano Nelson García lanzó el segundo cero-hit-cero-carrera en la historia de las Series frente al equipo italiano.

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Tres peloteros destacados en el torneo, el nica Antonio Herradora, el Dr. Carlos Lowell y el canadiense Rick Cruise

Volviendo al caso del pitcheo cubano, Changa Mederos, Boricua Jiménez, Oscar Romero y J.A. Huelga se anotaron dos victorias cada uno, mientras Changa y Jabao Valdés registraron PCL de 0.00, Huelga 0.75, Romero 0.53 y el Boricua 0.51. Realmente impresionante ese pitcheo. No obstante, fue otro cubano el que se llevó el mejor promedio de ganados y perdidos (1000) y correspondió a Carlos Lowell, que como ya se dijo, jugó representando al equipo de Puerto Rico.

Como epílogo del evento hubo un juego de Estrellas, o sea un conjunto de estrellas de los equipos perdedores contra el conjunto cubano. El partido terminó 6-0 a favor del Cuba, con lechada para J.A. Huelga, el que permitió solo dos indiscutibles.

 

Escrito por Esteban Romero, con información de su propio archivo, 20 diciembre de 2016

Recuerdos sobre Agustín Arias Tornés, pelotero cubano

Para convertir los sueños en realidad, se necesita
una gran cantidad de determinación, dedicación,
autodisciplina y esfuerzo
.”
Jesse Owens.

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Si uno recuerda a Agustín Arias Tornés, apodado como el Tingo, es por haber sido probablemente de los dos hombres con más fuerza en el brazo defendiendo el campo corto. El otro que me viene a mi memoria fue Willie Miranda. Ambos tenían rifles para disparar a la inicial. Los viejos aficionados en mi juventud, esos que iban diariamente al Latino y habían visto mucha pelota en la Tropical, me decían que Arias debería haberse dedicado a jugar la tercera por la fuerza de su brazo.

El destacado pelotero nació el 5 de mayo de 1942 en La Sal, municipio Yara, actual provincia de Granma, Cuba, y comenzó a practicar pelota desde 1956 en su pueblo natal

Su debut en series nacionales fue realmente tardío. Lo hizo en la V serie nacional (1965-66) con el equipo Orientales. En esa serie, junto a Arias, debutaron otros grandes de la pelota cubana, como fueron el jardinero central Fermín Laffita y el lanzador derecho Roberto “Jabao” Valdés.

En esa temporada, Arias pudo codearse con varios peloteros cubanos, algunos futuros miembros del equipo Cuba, como fueron Andrés Telémaco, Elpidio Mancebo, Felipe Sarduy, Vicente Díaz y Lázaro Santana. De hecho se convirtió en el torpedero del equipo, aunque su bateo era entonces débil. El director del equipo, Roberto Ledo, le ubicó sabiamente de octavo al bate, su defensiva era buena, pero su ofensiva mejoraría con el tiempo. Los Orientales arrancaron en punta en esa serie y estuvieron a punto de ganarla, pero los inspirados Industriales de Ramón Carneado ganaron más de una decena de juegos en las postrimerías y se llevaron el campeonato. A los éxitos de los Orientales Arias contribuyó al crear una fuerte combinación alrededor de segunda con el gran Andrés Telémaco.

Si bien la ofensiva de Arias no fue nada del otro mundo en esa temporada, el oriental llegó a hacer el equipo Cuba a los centroamericanos de San Juan, Puerto Rico (1966), pero no llegó a batear ni a jugar al campo con su equipo. El director Gilberto Torres no lo consideró necesario y así Arias se quedó viendo los juegos desde el dugout.

La selección Orientales vino al año siguiente, VI Serie Nacional, con otros ingredientes de la provincia de Camagüey, entre ellos Don Miguel Cuevas y el jardinero Félix Herrera. Esta vez contaban con Manuel Alarcón, el estelar lanzador que estuvo sancionado por toda la V serie nacional, y Arias volvió como torpedero regular y octavo al bate, cuyo rendimiento ofensivo fue superior esta vez. Los Orientales le devolvieron a los Industriales de Fermín Guerra la misma moneda, ganaron una docena de partidos consecutivamente, a la vez que los azules se desmoronaban y caían en el juego decisivo ante un Alarcón imbateable en memorable juego en el Latino.

La VII Serie Nacional vino con una nueva estructura, en lugar de los seis equipos que jugaban desde la V Serie Nacional, ahora serían 12, o sea un campeón y una selección de los equipos perdedores de cada provincia. Usualmente las selecciones eran los equipos fuertes, pero Arias parece que jugó mucho mejor en su provincia y vino con el campeón Oriente. Ya no estaba junto con Telémaco, la combinación sería con Israel Maturell. Fue en esta serie que Arias se dio a conocer como un bateador de fuerza. En el primer tercio de esa temporada ya tenía 6 jonrones conectados y le comenzaban a llamar rompecerca. Al terminar la serie, se efectuó la primera serie de las Estrellas y el torpedero regular de los Orientales fue Arias y no el líder de los bateadores del campeonato, el villareño José Pérez.

En la VIII Serie nacional, Arias fue el torpedero de la selección Mineros, lo que sería su consagración como pelotero e integrante en lo sucesivo de las pre-selecciones de los equipos Cuba. Con los Mineros se mantuvo hasta 1972 (XI serie nacional), temporada en que su equipo estuvo a punto de llevarse el banderín, pero que perdiera en serie de play off de 3 juegos contra Azucareros.

Por su juego y dedicación Arias mereció integrar la selección cubana a los juegos centroamericanos de Panamá (1970), incluso muchos pensaron que le arrebataría el puesto de regular a Rodolfo Puente, lo cual realmente no ocurrió, ni entonces ni después.

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Agustín Arias al centro, con Pedro Medina (izq.) y Antonio Muñoz (der.) en un homenaje a estrellas del béisbol cubano en Bayamo

Llegó la XII serie y con ella una nueva estructura, la que a mi modesto entender, era innecesaria. Si había 12 equipos y demostrado que la mitad de ellos, casi siempre los campeones de provincias, perdían asiduamente, ¿cómo se puede entender que para la XII serie se incluyeran 14 equipos? Los Orientales trajeron tres equipos: Mineros, Oriente y Serranos. La Habana, que entonces abarcaba también la capital, trajo otros tres: Industriales, Habana y Constructores.

Eran catorce 14 equipos en una serie donde cada conjunto jugaba 78 partidos, algo distante de los 99 que se jugaron en las VII y VIII series nacionales. Los Serranos venían dirigidos por Roberto Ledo y el capitán del equipo era Agustín Arias, torpedero y tercer bate. La combinación alrededor de segunda era con el novato guantanamero Wilfredo Hernández Rojas o el ex-novato del año en la X Serie Nacional, Heriberto Arbolaez, quien entonces había jugado con los Azucareros. Serranos era un equipo lleno de juventud con dos consagrados en su conjunto, uno era Arias y el otro, el as del pitcheo Braudilio Vinent. Mientras se mantuvo esta nueva estructura, que dejó claro que la provincia de Oriente no tenía para tres equipos, Agustín Arias jugó con los Serranos hasta 1977.

Por suerte apareció un nuevo torneo, mucho más competitivo, donde participaban selecciones provinciales, se trata de las series selectivas. En 1975 se organizó la primera serie de este tipo y los orientales recogieron lo mejor de los 3 equipos que jugaban en la serie nacional. Arias, por supuesto, fue el torpedero de la selección oriental y en ese torneo de siete equipos, dos por la Habana, y 54 juegos, Arias bateó a sus anchas, fue el tercer bate de su equipo y lideró en triples (7) esa serie. Su bateo y defensiva fueron pilares en la victoria de los Orientales de la I Serie Selectiva.

En 1972 volvió a integrar la selección nacional al mundial amateur de Managua (1972), luego, en 1974 a los juegos centroamericanos de Santo Domingo, y en 1975 a los Panamericanos en México.

En 1977, con el cambio de estructura administrativa, o sea 14 provincias en lugar de las 6 entonces existentes, vino igualmente un cambio de estructura en la serie nacional. Cada nueva provincia presentaría una selección, mientras que las ya existentes, Habana (Industriales y Metropolitanos), Matanzas (Henequeneros y Citricultores) y Pinar del Río (Vegueros y Forestales) presentarían su campeón y su selección, y el municipio especial Isla de la Juventud traería otro equipo. Arias comenzó a jugar con el equipo de su provincia, Granma, donde sería el puntal de la ofensiva de este conjunto.

Las selectivas se mantuvieron por unos años y los cinco equipos orientales daban lugar a un equipo, Orientales, donde el torpedero regular siempre fue Arias hasta su retiro. En la V Serie Selectiva los Orientales le discutieron el primer lugar al conjunto de Pinar del Río, y en la VII serie se alzaron con el triunfo. En la VIII Serie, 1982, con la edad de 40 años, Arias bateó a sus anchas y lideró los departamentos de hit (82) y de promedio ofensivo (.404). Hasta ese entonces muy pocos bateadores, habían logrado batear sobre los .400 y Arias lo conseguía en los finales de su carrera. Esta fue su última selectiva, no hubo más, pero sí hizo el equipo Cuba a los centroamericanos de La Habana (1982).

Después de su retiro, Arias continuó entrenando a figuras jóvenes del béisbol de su provincia. Como persona no le recuerdo haber escenificado ninguna bronca al campo, haber sido expulsado del terreno, era realmente una persona educada al campo. Sus numeritos en 17 series nacionales aparecen a continuación.

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Agustín Arias en sus faenas de entrenador

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El gran pelotero, una persona correcta y educada en el terreno, se despidió de este mundo el 22 de diciembre de 2016 en Bayamo, sufría de leucemia desde hacía meses. Que descanse en paz, el gran campeón.

 

Información recopilada de las guías de béisbol y de los archivos propios del autor, escrito por Esteban Romero, 24 diciembre de 2016.

El campeonato mundial amateur de 1970 en Cartagena-Barranquilla, Colombia

La victoria pertenece al más perseverante
Napoleon I

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José Antonio Huelga, el héroe de Cartagena

El mundial de béisbol amateur de 1970, su XVIII edición, se efectuó en Cartagena y Barranquilla, Colombia, el cual contó con la participación de doce equipos: Antillas Holandesas, Canadá, Colombia, Cuba, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, EE.UU. Venezuela, y el estreno de los dos primeros equipos europeos: Italia y Holanda. El torneo fue un round robin y los dos primeros lugares disputaron una serie de tres a ganar dos juegos.

Para este evento el Cuba, dirigido nuevamente por Servio Borges, vino representado por los siguientes jugadores: Felipe Sarduy y Agustín Marquetti en 1B, Félix Isasi en 2B, Urbano González y Vicente Díaz en 3B, Rodolfo Puente y Tony González en SS, Armando Capiró, Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez y Raúl Reyes en los jardines, en la receptoría Lázaro Pérez y Ramón Hechavarría, mientras los lanzadores fueron José Antonio Huelga, Emilio Salgado, Santiago Mederos, Oscar Romero, Gaspar Legón y Manuel Hurtado.

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Wilfredo Sánchez y Félix Isasi

Había visto algunos juegos de entrenamiento de este equipo Cuba en el Latinoamericano. El conjunto estaba realmente afilado al bate. Una figura que no pudo hacer el equipo a última hora fue el lanzador derecho matancero Alfredo García, quien estuvo muy bien en uno de esos juegos, pero una lesión le impidió su participación en este evento.

Los EE.UU. vino, como de costumbre, con un equipo de estrellas universitarias, la mayoría rondando los 19-20 años de edad. Era un equipo de tremenda versatilidad. Por ejemplo, trajo cuatro peloteros capaces de servir en la receptoría y de jugar otras posiciones, además de siete lanzadores, cuatro de ellos zurdos, y entre ellos uno que tiraba la llamada curva de nudillo. En este caso la pelota se lanza con el dedo índice sujetando arriba la bola, pero la que lanzaba el joven derecho Burt Hooton era una variedad de este lanzamiento, que se tiraba con la fuerza de una recta, apretando la pelota con usando dos dedos, pero que cuando caía era más engañosa que una curva.

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Burt Hooton

Realmente los peloteros cubanos no habían visto en su carrera algo así y batearla era cosa seria.

El equipo norteamericano alineaba generalmente con el ya veterano en eventos internacionales Vince Adimando (CF), William Stearn C, John Grubb RF, Sam Ewing LF (poderoso bateador zurdo), Dave Roberts 3B, Greg Gomek SS, Roger Schmuck 1B (quien también era lanzador) y  Jim Corcoran 2B. En el banco tenían a hombres como Rob Ellis y Mike Weathers. La dirección de este equipo estuvo a cargo de Hal Smeltzly y Bill Arce como auxiliares y  Jack Stallings como director. Chequeando la nómina de este equipo, comprobé que 15 de ellos llegaron a jugar en las Grandes Ligas.

Los dos equipos más fuertes  fueron Cuba y EE.UU., pero tanto Colombia como Puerto Rico vinieron con escuadras muy completas y de buen bateo.

El primer enfrentamiento del Cuba con EE.UU. fue un clásico duelo y Hooton se hizo cargo de la lomita por los norteños, mientras que Santiago “Changa” Mederos lo hacía por los cubanos. Como se había dicho, los cubanos no pudieron adivinarle la bola al talentoso lanzador. No hubo hit, inicialmente le anotaron un hit a Wilfredo Sánchez, pero luego cambiaron por error en tiro y el Cuba recibía un cero hit de manos de su eterno rival. Changa fue un digno rival, pero los norteños le anotaron las necesarias para garantizar la victoria.

Recuperados de la derrota en la fase de round robin, el Cuba, logró ganarle al resto de sus adversarios, mientras que Puerto Rico le hacía la gracia a los americanos. Así que llegaron empatados al play off, cuyo primer juego tuvo lugar el 2 de diciembre de 1970 en Cartagena. Los lanzadores anunciados fueron Huelga por Cuba y Hooton nuevamente por EE.UU.

Fue un juego cerrado desde el inicio, Cuba logró marcar la primera en el mismo primer inning en las piernas de Wilfredo Sánchez combinado con sacrificio de toque de Rosique, pero EE.UU. empató el juego en el cuarto episodio por sencillo de Grubb, quien luego anotó el empate. A partir de ahí fue una repartición de ceros por ambos bandos, aunque si se fijan en la labor de ambos lanzadores, el espirituano esta vez fue superior. El juego también adoleció de algunas pifias defensivas, Gromek, Stearn y Schmuck cometieron errores por los norteños, mientras que Isasi y Tony González los imitaban.

Llegó el undécimo, Cuba vino como visitador y nuevamente Lázaro Pérez encendió la candela con sencillo, Vicente Díaz corrió de emergente, y ahí lo tienen, Huelga trajo la ventaja con sencillo. Se repetía la historia de República Dominicana, Lázaro suena el hit que inicia la anotación y un lanzador al bate lo trae a home. Ahí no paró el inning, Huelga entró por el segundo hit de Wilfredo. Dos carreras a esa hora pesaban muchísimo. Los norteamericanos no pudieron hacer nada frente a los envíos de Huelga, que ya se sentía tan gigante como el Curro Pérez en Santo Domingo 1969.

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  • Roleteó out por Sarduy en el 10mo.
  • Corrió por Lázaro Pérez en el 11mo.
  • Recibió base bateando por Tony González en el 11mo.

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  • Corrió por Schmuck en el 7mo.
  • Se ponchó por Corcoran en el 7mo.

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Había que ganar otro juego para llevarse la victoria, y llegó el agua, lluvias torrenciales, nada de juego. Las precipitaciones se mantuvieron durante el 4 de diciembre. Ya en la tarde, un terreno completamente encharcado, se comenzó a darle forma para que se pudiera jugar.

Finalmente se dio por iniciado el juego y todo el mundo pensaba que la velocidad de los cubanos se vería restringida por las condiciones del terreno. El factor sorpresa fue algo decisivo en este juego. Si se fijan en el box score del segundo juego, verán que Cuba alineó con Wilfredo, Isasi y Urbano en los tres primeros turnos al bate, y Servio Borges ordenó a Wilfredo tocar, se anotó hit, Isasi le imitó y se anotó otro hit, hubo error, Urbano volvió a tocar, nuevamente error de los norteños, entraron dos, Capiró cedió el primer out, pero Laffita siguió la fiesta con doble y luego anotó la cuarta carrera del conjunto criollo, todo eso a costa de los envíos del zurdo Rich Troedson, quien duró solo un tercio de la primera entrada.

Por Cuba abrió Changa que se mantuvo poco en el montículo, lanzó hasta la tercera entrada cuando le anotaron 2 carreras, ahí vino Manuel Hurtado al rescate. El reglano había lanzado muy buena pelota contra el equipo colombiano y se esperaba pudiera aguantar la ofensiva de los norteños. En el quinto Grubb anotó carrera y Sam Ewing disparó doblete, Servio no esperó más y trajo al brazo de hierro, Huelga nuevamente con menos de 48 horas de descanso.

El hombre de segunda no podía o no debía anotar, pues pondría la ventaja por la mínima. Isasi, estando en el montículo, cuando llegaba Huelga, se llevaba la pelota consigo. Según contó el mismo Isasi a su llegada a Cuba, el árbitro en el RF era el cubano Iván Davis, al cual Isasi le dijo que él tenía la pelota en guante. Ewing se salió de la base pero Huelga no estaba en el box, miraba para otro lado, Isasi llegó y tocó a Ewing. El árbitro de segunda era americano y no cantó el out, pero Iván si lo cantaba desde el jardín derecho. Ya pueden imaginarse lo que vino detrás, protesta del equipo estadounidense y enredo de árbitros, Iván justificaba el out, pues Huelga no estaba en posición de lanzar y no había tiempo pedido. La escuadra norteamericana protestó el juego.

Cuba volvió a marcar una más en el quinto y eso le permitió a Huelga lanzar con la excelencia requerida. Los norteños sólo le batearon un hit a la vez que ponchaba a cuatro bateadores rivales y daba un solo boleto.

Al finalizar el juego, reunión de árbitros para decidir si Cuba había ganado ese partido. Aquel conclave fue a camisa quitada, los norteamericanos halaban para lo suyo y los latinos a favor de Cuba. En realidad los norteños no tenían razón, la bola escondida se hizo magistralmente, Isasi tuvo siempre la malicia necesaria para un jugador y sabía bien lo que hacía. Al final el campeonato fue para el Cuba, era el segundo papazo a los universitarios norteamericanos en los dos últimos mundiales.

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  • Roleteó por Donovan en el 5to.
  • Corrió por Ewing en el 8vo.
  • Bateó foul fly por Caldwell en el 9no.

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El líder de bateo en este evento fue el antesalista colombiano Abel Leal (.477), quien a su vez lideró el departamento de hits (21), en carreras anotadas (12) hubo un cuádruple empate, Wilfredo, Isasi, Leal y Wilson Pérez de Dominicana, en dobles (5) Luis Gaviria de Colombia y Luis Hernández de Venezuela, en jonrones (3) Ramón Ortiz de Puerto Rico, en juegos ganados (3) hubo quíntuple empate, donde Gaspar Legón se incluyó en la lista, mientras que Hooton se llevaba el PCL de 0.00 en 24 entradas inmaculadas durante el round robin a la vez que ponchó a 44 bateadores rivales. El MVP injustamente se le dio a Abel Leal, realmente había que darlo al final del torneo y no antes, pues lo que hizo Huelga fue extraordinario.

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Abel Leal en sus años de retiro del béisbol

En el round robin, los cubanos más destacados al bate fueron los matanceros Félix Isasi (.396) y Wilfredo Sánchez (.413), mientras que el pitcheo  se comportó a gran altura. Hurtado, Oscar Romero y Emilio Salgado lograron ganar dos juegos.

Burt Hooton fue siempre una referencia por su bola de nudillo, todo un maestro del mismo. Debutó en 1971 con los Cachorros y ya en 1972, en una de sus primeras actuaciones, pintó de cero hit cero carreras a los Mets. Hooton lanzó 15 temporadas en las Mayores y terminó con balance de 151 victorias y 136 derrotas, y ayudó a los Dodgers en 1981 a ganar una serie mundial. A su retiro se dedicó a entrenar lanzadores y uno de sus discípulos, en sus inicios como coach, fue Roger Clemens.

En una próxima entrega veremos lo sucedido en el mundial de Cuba (1971).

Información recopilada de Guía de béisbol y otras fuentes, escrita por Esteban Romero, 16 diciembre de 2016

El campeonato mundial amateur de 1969 en República Dominicana

Sólo juzga bien quien sopesa y compara, y cuando pronuncia
su sentencia más dura nunca abandona la caridad
”.
William Wordsworth (1770-1850) Poeta inglés.

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De este evento se ha escrito y de manera crítica, por cierto. Realmente fue un torneo muy interesante y emotivo, digno de ser recordado.

En 1969 Cuba era un país entero volcado en la famosa zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar. Todo era azúcar, la TV, la radio, la prensa, vivíamos endulzados. Los establecimientos en La Habana casi todos cerrados, un mundo de gente fue enviado a las provincias orientales para el corte de la gramínea, distracción no había mucha, y en ese ambiente la pelota era un verdadero aliciente. Había terminado la octava serie nacional con un resultado inesperado, los Azucareros del debutante Servio Borges se coronaron campeones, eso gracias también a que en juego decisivo los Industriales vencieran a sus coterráneos del conjunto Habana.

Después de concluida la serie vino una nueva serie de las Estrellas a siete juegos, a ganar 4. Un día veíamos a Manuel Hurtado hacer de las suyas contra los Orientales, maniatando incluso a su cuarto bate, Don Miguel Cuevas, días después venía la revancha con un Cuevas perfeccionado botándole la bola al mismo Hurtado en el primer inning y empujando la bola por el mismo jardín derecho. Huelga lanzó sus 20 entradas en famoso juego para la historia, en otro partido Laffita puso a Rosique out en home tirando desde cierta profundidad del jardín central, y al final los Orientales se alzaron con la victoria final.

Se acabó el torneo de las estrellas, más pelota entonces, en agosto se disputaría el campeonato mundial en República Dominicana. El equipo Cuba no pudo asistir al último en Colombia (1965), pues no les dieron las visas necesarias. Entonces se alzó Colombia con el título y eso gracias a un cubano nuevamente, su manager Tony Pacheco, al que no deben confundir con el capitán de capitanes de los equipos orientales. Colombia había ganado anteriormente su primer título en 1947 e igualmente bajo la guía de otro cubano, el gran Pelayo Chacón.

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Parte del cuerpo de dirección del equipo, Servio Borges, Juan Gómez y Miguel Valdés

A esa ausencia de Cuba en 1965 hay que sumar que el equipo cubano había perdido los panamericanos de Winnipeg 1967 y luego el torneo cuadrangular por invitación en México 1968 a manos de equipos norteamericanos, por lo que Cuba tenía el reto de ganar, como siempre había hecho en estos torneos desde sus inicios, y esta vez enfrentándose al conjunto de  los EE.UU., el cual no asistía a estos eventos desde el V campeonato mundial efectuado en la Habana en 1942, donde el conjunto norteño ocupó el sótano, con 1 victoria y 11 derrotas.

Los norteamericanos vendrían nuevamente con sus mejores peloteros universitarios a Santo Domingo, mientras Cuba tenía ya que ir renovando su plantilla habitual. Esta vez ya no estarían ni Chávez, ni Lazo, ni Street entre otros, había peloteros de sobra y todos con derecho a hacer el equipo. Entonces la afición cubana diariamente hacía su equipo, su alineación y en torno a eso giraba toda la discusión. No había otro entretenimiento.

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Integrantes del Cuba: Isasi, Telémaco, Puente, Montejo, Marquettí y Hechavarría

Los peloteros que discutían posiciones en el equipo eran muchos, como ya se dijo. Felipe Sarduy era el más aconsejado para defender la inicial, eso nadie lo discutía, en el resto del cuadro, Félix Isasi, Urbano González, Tony González, Agustín Arias, Andrés Telémaco, Rodolfo Puente, Vicente Díaz y Owen Blandino eran los nombres que se barajaban. En la receptoría Lazo mismo dijo que no debía ir, sabía que Lázaro Pérez estaba en su apogeo, y Ramón Hechavarría podría ser el receptor de reserva. La discusión mayor era alrededor de los jardineros, Agustín Marquetti, Miguel Cuevas, Eulogio Osorio, Silvio Montejo, Wilfredo Sánchez, Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Elpidio Mancebo y hasta el ya recuperado de lesión Armando Capiró. ¿Los lanzadores? Santiago Mederos, José Antonio Huelga, Roberto Valdés, Manuel Hurtado, Oscar Romero, Lázaro Santana, Walfrido Ruíz, Andrés Liaño, Emilio Salgado, Gaspar Pérez, Jesús Torriente, Rolando Macías, Orlando Figueredo, en fin para escoger, pero cuidado que a los equipos norteamericanos no le lanza cualquiera.

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Cinco de los lanzadores del equipo: Changa, Huelga, Jabao Valdés, Lázaro Santana y Rolando Macías

Después de mucho debate callejero se publicó el nuevo equipo de 18 peloteros con muchas sorpresas. La primera fue escoger al joven Servio Borges como manager del equipo, algo que ya muchos, al tanto del entrenamiento, sabían. Los jugadores escogidos fueron Lázaro Pérez y Hechavarría para la receptoría, Sarduy en primera, Telémaco e Isasi en segunda, Tony y Puente en el SS, Blandino en 3B. Urbano por primera vez en años quedaba fuera de la nómina del Cuba. En los jardines Montejo, Laffita, Marquetti y Rosique. El MVP de la VIII serie y campeón de bateo (.354) Wilfredo Sánchez quedaba fuera del conjunto y se escogía a su compañero Rosique, el que realmente había lucido de maravillas en la serie de las Estrellas. De esos nombres debutaban con el Cuba Telémaco, Puente, Marquetti, Rosique y Blandino

Los lanzadores fueron Changa, Huelga, Roberto Valdés, Macías, Santana y Gaspar “Curro” Pérez. Eran no sólo seis lanzadores, sino seis bateadores, ninguno de ellos era out fácil al bate. Los lanzadores no debutantes en evento oficial eran Valdés y el Curro, mientras que Changa y Huelga habían asistido al torneo cuadrangular por invitación de México 1968.

Borges justificó esa selección en función del rendimiento de los peloteros en el entrenamiento. Su alineación inicial en el torneo fue a base de Telémaco en 2B, Montejo en el LF, Sarduy 1B, Marquetti RF, Laffita CF, Blandino 3B, Lázaro C y Puente SS, o sea que llevó a Tony al banco desde los inicios y le dio el puesto al joven Jabaito Puente para que cubriera el campo corto.

En los primeros juegos del torneo Telémaco deleitó a la afición dominicana con su pivot, realmente impresionante, como muy pocos que haya visto jugar incluso en la MLB, y también al bate. El oriental vino afiladito del entrenamiento y repartió batazos de todas dimensiones. Sarduy, Laffita y Blandino hicieron lo suyo, pero el aporte de Montejo y de Marquetti no fue el mejor. Es cierto que el slugger de Alquizar disparó un jonrón enorme que chocó contra uno de los postes de luces cuando en juego contra Colombia, el manager de este equipo decidió transferir intencionalmente a Sarduy, para que acto seguido Marquetti desapareciera la bola con las bases llenas. Parecía que era el despunte del slugger cubano, pero todo fue pura ilusión.

El Cuba fue casi invencible e iba despachando a sus rivales sin piedad. El equipo cubano había anotado no menos de 8 carreras frente a cada uno de sus rivales. Telémaco a mitad de serie bajó su ofensiva, por lo que Borges le fue dando la posición a Isasi a la vez que reemplazaba a Marquetti por Rosique en el derecho.

Llegó el juego de la finalísima, como era de esperar Cuba vs EE.UU.  Ambos equipos llegaron invictos con record de 9 ganados. Borges había guardado a Roberto “Jabao” Valdés para lanzarle a los norteamericanos. El oriental había estado inmenso en la VIII serie nacional, donde ganó 20 juegos, 6 lechadas y PCL de 1.03. La dirección de los rivales se decidió por el zurdo Larry Osborne, hombre altísimo que lanzaba a nivel universitario.

El equipo norteño traía en sus filas a Vince Adimando como CF, hombre que había jugado con el campeón en el torneo México 1968, Steve Greenberg, hijo del inmortal slugger Hank Greenberg, Allen Matson, J. Green y otros. Ninguno de ellos se destacó posteriormente en el profesionalismo, algunos nunca saltaron al nivel superior, muchos terminaron sus carreras y se decidieron por su profesión y no por el béisbol. Greenberg fue un ejemplo, contratado por los Senadores y luego canjeado a los Medias Blancas, fue entonces que dejó la pelota y se dedicó a funciones de abogado.

La alineación del Cuba fue a base de Isasi en 2B, Rosique RF, Laffita CF, Blandino 3B, Sarduy 1B, Montejo LF, Lázaro Pérez C y Puente SS. A Valdés no le fue fácil el trabajo contra el equipo norteamericano, le anotaron una carrera limpia y ya en el cuarto era sustituido por Changa Mederos en situación algo comprometida con hombres en circulación. Changa cedió su puesto a un emergente y fue relevado por Gaspar “Curro” Pérez, que había tenido muy buenas faenas en el rol de relevista. Tanto Changa como el Curro lograron dominar a la ofensiva norteamericana. Mientras eso ocurría, Osborne dominaba al equipo cubano con sus lanzamientos. Llegó el octavo inning y Lázaro Pérez abrió con hit al left, Puente fue mandado a tocar, lo cual hizo bien y Lázaro pasó a segunda y sustituido por Tony González como corredor emergente. He leído en alguna que otra información que dice que el Tony sustituyó a Lázaro en primera y no fue así. Le tocaba el turno al bate al Curro. Tres opciones tenía Borges, dos en el banco, una era la del bateador zurdo Marquetti para enfrentar a un zurdo lanzando dominantemente, mientras que el slugger cubano no estaba a la altura esperada, por lo que no era muy aconsejable el cambio. La otra opción era la de traer a un bateador derecho, en este caso el receptor Ramón Hechavarría. No quedaba más nadie en el banco, pero si quedaba una tercera opción, dejar batear al Curro, hombre que nunca fue un out vestido de pelotero a la hora de batear y que tenía de 10-5 en las veces que había bateado en este torneo. Pues Borges dejó al Curro batear y los aficionados cubanos a suspirar, el matancero fue montado en dos strikes rápidamente y varias veces estuvo a punto de ser ponchado. Para suerte, al receptor norteamericano se le cayó alguna que otra vez la bola con los fouls del Curro. Y entonces vino el hit de oro, Tony corrió como todo un bólido y anotó deslizándose en home, llegaba el empate. Les puedo asegurar que la Habana rugió como un león, no creo que hasta ese entonces haya habido carrera anotada más celebrada que esta.

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Gaspar “Curro” Pérez, pitcher vencedor, impulsor del empate y anotador de la ventaja en el juego decisivo

Ya se había empatado el partido, pero quedaba el Curro en primera con un out, era la ventaja. Conociendo a Isasi, siempre se pensó en una posible jugada de hit and run. Isasi siempre fue un buen bateador de tacto y si bien Osborne lo había dominado, no es que el lanzador americano hubiera estado repuesto de la amargura del empate. Vino entonces una jugada que nadie esperaba, toque de sacrificio de Isasi por tercera, con la que el Curro avanzó a segunda. A su regreso a la Habana, a Borges le preguntaron la causa para haber mandado a Isasi a tocar, dijo él que era porque el antesalista norteamericano estaba jugando atrás. No era para creerle, Isasi corría como el mejor y si eso hubiera sido cierto, el antesalista americano jamás le habría podido sacar en primera.

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Lázaro Pérez conectó el hit inicial, Tony González anotó el empate y Rosique trajo la carrera de la victoria

Le tocaba el turno al zurdo Rigoberto Rosique, hombre de mucho tacto también, pero era nuevamente zurdo contra zurdo. Para asombro de todos, este otro matancero disparó sencillo impulsor del Curro con la carrera de la ventaja. Osborne estaba ya realmente liquidado mentalmente, en un santiamén la tropa cubana había empatado y se había ido arriba. Rosique se había ido a segunda con el tiro a home, por lo que pasaron intencionalmente a Laffita y a continuación Blandino cedió el tercer out.

El Curro salió hecho un león a lanzar el noveno capítulo, sus envíos eran recibidos por el Chava reemplazando al saliente Lázaro Pérez. Su dominio fue evidente en esa entrada, y así Cuba se coronaba campeón y recuperaba el título que había ganado en 1961 por última vez.

Debemos realmente agradecer las voces de Bobby Salamanca y Eddy Martín, quienes nos llevaron los detalles de este juego por la radio. Ambos no perdieron ni un sólo detalle de este enfrentamiento. Entonces no había posibilidad en Cuba de trasmitir estos juegos por la TV.

El MVP correspondió al Curro Pérez. Owen Blandino fue líder de los bateadores (:371), en hits (20) y anotadas (13), Laffita se llevó los lideratos de triples (3) empatado con otros dos peloteros, jonrones (3) e impulsadas (16).

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Owen Blandino y Fermín Laffita acapararon seis lideratos ofensivos en este campeonato

El campeonato de 1969 fue la continuación de los enfrentamientos entre cubanos y norteamericanos, rivalidad que ha durado varias décadas en lo sucesivo.

En una próxima entrega se hablará sobre el campeonato de 1970 efectuado en Cartagena-Barranquilla, Colombia.

Escrito por Esteban Romero, 10 diciembre de 2016

El torneo cuadrangular de béisbol México 1968

El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”.
Oscar Wilde  (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés

Han pasado más de 48 años del torneo regional de mayor importancia en el béisbol en 1968. He visto algunas informaciones sobre el torneo, al cual asistieron, además del equipo anfitrión, las escuadras cubana, boricua y americana. No hubo equipo japonés en ese torneo. Japón hizo su aparición en evento internacional en el Campeonato Mundial de 1972 en Managua, Nicaragua. El torneo era por invitación y no oficial. Algunos le llamaron pre-olímpico, en mi opinión, se efectuó después de las olimpiadas y en un ambiente político bastante caldeado entonces.

Los box-scores de estos juegos lloran por su ausencia, algo que me llama la atención. La información de los eventos deportivos en los que ha participado Cuba después de 1960 se ha guardado siempre y muchos datos  están disponibles. ¿Por qué será que no se publica algo sobre este evento por invitación?

La rivalidad de los equipos estadounidense y cubano en béisbol era ya un hecho alimentado por las diferencias políticas del momento. Los equipos Cuba se habían alzado con victorias en los juegos Panamericanos de Sao Paolo (1963), pero en iguales juegos en Winnipeg (1967), la victoria le sonrió al equipo norteño, por lo que el enfrentamiento entre ambos conjuntos en este torneo daría una luz de quien era el que mandaba en el llamado béisbol amateur.

Recuerdo ese evento, carezco de algunos datos y detalles, pero si tengo en mi memoria la nómina del equipo Cuba. Como antecedente se debe decir que en la temporada de 1967-68 se había estrenado un nuevo formato de serie nacional en Cuba. Era la VII serie y el nuevo formato traía 12 equipos, dos por cada provincia, un campeón y una selección de los equipos perdedores. Se daba un salto de los seis equipos existentes en la VI serie a 12 en la VII.  Naturalmente, la llamada provincia Habana, que en aquel momento incluía también la capital, tenían las mejores nóminas, mientras que los orientales y los villareños traían equipos que podían dar batalla pero no ganar. La división en dos equipos debilitaba a las provincias en la VII serie. Los equipos de Pinar del Río y Matanzas hicieron un pobre papel, mientras que los de Camagüey, no es que se hayan destacado mucho.

El equipo Habana dirigido por Juan “Coco” Gómez se coronó campeón de esa serie. Ese conjunto tuvo a estelares como Pedro Chávez 1B, Rodolfo Puentes en 2B, quien resultó novato del año, Tony González en SS, Germán Águila en 3B y desconocido al bate por su alta ofensiva de poder, en los jardines estaban Armando Capiró, Arturo Linares, Eulogio Osorio en su mejor temporada ofensiva, Lázaro Martínez y Jesús Jufré como receptores. El staff de lanzadores era a base de Julio Rojo, hombre que ganó 19 juegos en esa temporada, Andrés Liaño en funciones como abridor, Ihosvany Gallegos, Maximiliano Reyes, Luis Barreiro y Leopoldo Valdés, hombre que lanzara el tercer juego de cero hit cero carreras en series nacionales.

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Juan “Coco” Gómez, manager del equipo Cuba al torneo México 1968

Como era de esperar Coco Gómez fue el escogido para dirigir el equipo Cuba y usualmente el criterio del manager es importante a la hora de escoger a los hombres que integrarían ese conjunto. Es por eso que los experimentados Chávez, Tony González, Germán Águila, Eulogio Osorio y Andrés Liaño integraron el equipo. El resto de los selectos fueron Félix Isasi y Urbano González para defender el segundo cojín, Félix Rosas como reserva del infield, el líder jonronero con 13, Felipe Sarduy, Fermín Laffita, Silvio Montejo en los jardines, los veteranos Ricardo Lazo y Ramón Hechavarría como receptores, los habaneros Santiago Mederos, Walfrido Ruíz, el debut internacional del espirituano José Antonio Huelga, el santiaguero Roberto Valdés y el matancero Jesús Torriente como lanzadores. Era un equipo de sólo 18 peloteros.

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Peloteros en el equipo Cuba, arriba de izq a der Chávez, Urbano. Tony, al medio Germán, Sarduy, Montejo, Osorio, abajo Laffita, Lazo y Hechavarria

El Cuba no pudo contar con los servicios de sus estelares Manuel Alarcón, afectado por hernia discal luego de haber tenido una extraordinaria campaña de 18 victorias, y las del zurdo Rigoberto Betancourt, quien no había logrado su forma anterior, igualmente afectado por hernia discal antes de iniciarse la VII serie nacional.

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Lanzadores, arriba de der. a izq., Jabao Valdés, Liaño, Walfrido, Changa y Huelga

A través de unos mails del ex pelotero Gary Sanserino, he podido recuperar algo de la nómina del equipo estadounidense. Sanserino era el torpedero de ese equipo, Mark Marquess jugaba la primera, hombre que después dirigiera el equipo norteamericano en varios torneos, Victor Ambrose en 2B, Glenn Redmon en 3B, mientras que los jardines eran patrullados por Larry Pyle; el jardinero central Vince Adimando, uno de los pocos peloteros afro-americanos en el conjunto, y Mike Rowosinsky. Los lanzadores eran Larry Gura, Brent Storm, Steve Rogers. Otro pelotero en ese equipo era el afro-americano Lenny Randle, hombre capaz de jugar los jardines, la segunda y tercera bases.  La dirección del equipo estaba a cargo de Danny Litwhiller (Universidad de Michigan) y Frank Sancet (Universidad de Arizona).

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Peloteros del equipo de EE.UU., arriba de izq. a der. Mark Marquess, Gary Sanserino, Lenny Randle, abajo Larry Pyle, Larry Gura, Brent Storm y Steve Rogers

El equipo Cuba tuvo dos pilares ofensivos inesperados, ellos fueron Fermín Laffita y Silvio Montejo, quien sustituía al lesionado Felipe Sarduy como jardinero izquierdo. Laffita era séptimo y jardinero central y Montejo octavo al bate, algo que llamaba la atención, pues por mucho que Germán Águila haya bateado con el Habana ese año, no era para que fuera sexto y Lazo quinto en una selección nacional. Al final Coco Gómez tuvo que reacomodar su alineación al bate. Laffita o Montejo podrían haber sido tranquilamente primer bate y no Tony González, quien tampoco era superior al bate a los dos ya mencionados. Otra opción habría sido utilizar más a Félix Isasi, hombre rápido en las bases, pero para ello había que sentar a Urbano o que éste jugara la tercera reemplazando a Germán. Personalmente, sin ser manager, creo que que por ahí ya había problemas. La alineación no fue la correcta y la misma falló desde los inicios del torneo.

En el pitcheo, Coco Gómez se aferró a sus pilares habaneros y a Huelga como lanzadores claves contra los americanos. Roberto “Jabao” Valdés dominó dos veces al equipo de Puerto Rico y Jesús Torriente se encargaba de dominar a los bates mexicanos.

Como ya se dijo, no hay box-score a la mano, pero si algo de memoria de lo que el diario El Mundo aún publicaba en Cuba. Es por eso que no podemos dar resultados finales de juegos, sobre todo aquellos entre EE.UU. y Cuba, los cuales fueron ganados por la escuadra norteamericana. No obstante, algunos datos fueron aportados por Sanserino sobre esos partidos. En el primero, fue precisamente el torpedero norteamericano quien decidió el juego con sencillo, mientras que en el segundo y decisivo disparó jonrón contra Liaño y otro sencillo, pero fue sorprendido en primera base. La carrera decisiva fue empujada por Rowosinsky  con Pyle en base, esto frente a los envíos de Huelga como relevista.

Ese juego final terminó como la fiesta del guatao, bateaba Félix Rosas cuando las gradas rugieron y los peloteros cubanos también. Supongo que hayan aparecido algunas personas con carteles que no gustaron a los atletas, en contra de la revolución, y la explosión surgió con enfrentamientos cuerpo a cuerpo. No tengo más detalles de esa bronca, pero el Cuba fue derrotado por EE.UU. en ese partido decisivo. Aquella derrota significó la segunda consecutiva para un equipo cubano de béisbol contra otro americano en torneo, por lo que había qué hacer algo en lo sucesivo. Les propongo hablar más adelante del campeonato mundial de este deporte efectuado en República Dominicana en 1969.

Escrito por Esteban Romero, 2 diciembre de 2016

Nota: Comentarios con más detalles sobre este torneo serán siempre bienvenidos. Si alguien los tiene, con desempolvarlos bastaría.

El pabellón del fotógrafo cubano Osvaldo Salas en el Salón de la Fama de Cooperstown

Realmente, las gentes de mérito sublime
provocan el amor y la estimación de todos“.
Moliere, dramaturgo y actor francés (1622-1673)

He tenido el privilegio de visitar Cooperstown recientemente, era algo que deseaba hacer de hace tiempo, y ahora se me facilitó. Llegar a un pueblo tan tranquilo, todo ordenado y que en la noche todos duermen en paz, era algo gratificante. Lógicamente, allí además del Salón de la Fama radica el famoso Doubleday park, donde se dice que se jugó el primer juego de béisbol con las actuales reglas, algo que no puedo negar o confirmar, tendría que ver más sobre esta historia.

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Doubleday field en Cooperstown (foto del autor)

Empiezo por aclarar que las películas incluidas en el llamado Hall of Famer filmography son aquellas que tienen que ver directamente con la vida de los exaltados al Salón, pero no aquellas que son ficción o no representan a pelotero alguno. Por ejemplo, “The Natural (El Mejor, 1984)” interpretado por Robert Redford no aparece, como tampoco está “Los Búfalos de Durham (1988)”. Más criticable es que no esté “Eight men out (1988) (Ocho hombres)” que si recoge la historia del famoso escándalo de los Medias Blancas en la serie mundial de 1919.  En total hay 134 filmes representativos de 72 exaltados al Salón de la Fama. Si hablamos de ausencias, la película sobre Ty Cobb (interpretado por Tommy Lee Jones) de 1994 no aparece,  como tampoco está  “The Babe (1992)” sobre el Bambino y que interpretara John Goodman. Cuando esas películas no se seleccionan es porque se entiende que no responden a la vida de esos peloteros. Claro, el realizador del filme puede tener una idea o información, y la refleja, que puede no ser aceptada por aquellos que votan por estas películas.

Bien, quería tocar ese detalle por algo que había leído anteriormente en otro blog. Realmente me impresionó  ver un pabellón dedicado a la fotografía deportiva del cubano Osvaldo Salas Freire. Era un verdadero reconocimiento al arte de este gran fotógrafo habanero, nacido en 1914 y que falleciera en 1992. Se sabe que el béisbol fue su pasión al igual que el cine, pues decenas de sus fotografías allí aparecen de los grandes peloteros cubanos y norteamericanos en las Grandes Ligas hasta los inicios de los años 60, algunas de las cuales reproduzco al final de este artículo.

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Osvaldo Salas con el legendario manager Casey Stengel en el dugout del Yankee Stadium en 1958

El pabellón de fotografías de Salas fue abierto en la primavera de 2014 y se pensó que estaría  abierto hasta mayo de 2015. Nada de eso, ese anexo sigue aún abierto y se muestran interesantes fotos tomadas por el cubano.

Salas se inició como fotógrafo de prensa en Nueva York en la post guerra y fue allí donde tomó fotos de muchos deportistas (peloteros y boxeadores), actores/actrices de cine y del teatro, músicos y bailarines. Sus primeros éxitos en la fotografía le permitieron tener acceso a los dugouts en varios estadios, que le permitió desarrollar su labor.

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El autor en parte del pabellón de Osvaldo Salas

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Cubanos en los Senadores de Washington, de izq. a der. Carlos Paula, Pedro Ramos, José Valdivielso, Camilo Pascual y Juan Delís. Foto de Osvaldo Salas.

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El gran Orestes Miñoso. Foto de Osvaldo Salas.

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Carlos Paula. Foto de Osvaldo Salas.

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Luis Alomá, Willie Miranda y Héctor Rodríguez en los Medias Blancas de Chicago. Foto de Osvaldo Salas.

En otra oportunidad hablaré más en detalle de este interesante lugar e institución, el cual se mantiene muy cuidado y actualizado. El mismo se fundó en junio de 1939.

Fotos y escrito de Ricardo Labrada, 10 octubre de 2016

Lanzamiento en el béisbol: la bola de tenedor

El tenedor baila, se parece a la de nudillo,
pero hay que tirarla más duro

Joe Bush (lanzador 1912-28)

Uno de los lanzamientos algo utilizado en el pasado y ahora un poco pasado de moda es la bola de tenedor, que se lanza tomando la pelota con los dos primeros dedos para proceder a lanzarla fuertemente y provocando una especie de ruptura de la muñeca al momento de liberarla.

La pelota debe ser sostenida fuertemente y así difiere de otro lanzamiento similar llamado split o split-fingered fastball (bola rápida con dedos divididos). La bola de tenedor al caer tiende a abrirse y eso hace que muchos peloteros se confundan cuando les llega al home un lanzamiento de ese tipo. Quienes logran dominarlo, archivan bastantes ponches sobre los bateadores rivales.

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Como se sostiene la bola para lanzar el tenedor

Casi todos los expertos coinciden en señalar al derecho Joe Bush como el inventor de este lanzamiento, quien lanzó durante 17 temporadas en las Mayores (1912-28), las primeras cinco con los Atléticos, las siguientes cuatro con los Medias Rojas y de ahí saltó a los Yankees (1922-24) cuando popularizó la llamada bola de tenedor y ganó 62 partidos en esas tres temporadas.

No obstante, Neyer (2013) cree que fue el derecho Bert Hall el primero que lanzó el tenedor en la pelota profesional.  Hall es todo un desconocido, pues sólo lanzó 18 entradas para los Filis en 1911, no ganó y perdió un partido. Probablemente su éxito con el tenedor habrá sido en ligas menores, pero la realidad es que no hay mucho escrito al efecto.

En lo sucesivo, otros lanzadores que dependieron del tenedor fueron el zurdo Larry French, que jugó inicialmente para los Piratas y luego con los Cachorros, los derechos de los Tigres Dizzy Trout,  Big Jim Weaver y Tiny Bonham en la década de los 40.  Sin embargo, el hombre que revivió el tenedor y lo popularizó fue el relevista derecho de los Piratas, Elroy Face, que lanzó 17 temporadas durante las décadas de los 50-60. Ell relevista Lindy McDaniels de los Yankees igualmente le imitó, y se mantuvo 21 temporadas lanzando. Más tarde, ya en los 70, el derecho Bruce Sutter tuvo al tenedor dentro de su repertorio.

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Maestros del tenedor: en alto de izq. a der. Joe Bush, Larry French y Dizzy Trout, fila inferior, Elroy Face, Lindy McDaniels y Bruce Sutter

Más adelante, conocidos lanzadores tuvieron el tenedor en su repertorio, algunos como arma principal. Ellos han sido los derechos Jack Morris (1977-1984), Dave Stewart (1978-1994), Kevin Appier (1989-2004), el nipón Hideo Nomo (1995-2008), Ken Hill (1998-2001), Justin Speier (1998-2009), el cubano  José Contreras (2003-2013), el dominicano el taiwanés Chien-Ming Wang (2005-2016), los dominicanos José Valverde (2003-2014), José Arredondo (2008-2012) y Edwar Ramírez (2007-2010), los nipones Junichi Tazawa (2009-2016) y Kazuhiro Sasaki (2000-2003), el ganador dos veces del Cy Young, Tim Lincecum.

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Otros que han dependido del tenedor: Hideo Nomo, Chien-Ming Wang, José Valverde y Tim Lincecum

En Cuba el uso del tenedor se generalizó bastante entre los lanzadores de la provincia de Pinar de Río, aunque hubo otros lanzadores de las provincias habaneras que lo usaran igualmente. En Pinar el maestro-entrenador de este lanzamiento fue José Manuel Cortina. De esa escuela salió José Contreras y hubo otros lanzadores que incluían el tenedor en su repertorio, como fue el caso del veloz Rogelio García. De los actuales lanzadores pinareños que he visto más lanzar el tenedor es el derecho Yosvany Torres.

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José Contreras y Yosvany Torres, dos exponentes del tenedor en Cuba

El tenedor es efectivo, eso es indudable, pero también puede dañar al brazo de lanzar, algo discutible si se ve el número de temporadas que duraron muchos de los que han usado este lanzamiento.

El asunto estriba en que cuando los dedos se ponen aparte en la pelota, hay una fuerza que opera en el codo de lanzar, lo que provoca varios tipos de lesiones. Igualmente se sabe que puede provocar lesión en el hombro. Se sabe que un buen número de lanzadores japoneses han requerido cirugía para remover huesos fracturados o para reparar tendones afectados. A veces las lesiones han sido de tal magnitud que han terminado con la carrera de los lanzadores afectados. El mayor problema está en el chasquido en la muñeca, que de evitarse, el tenedor no tendría ese efecto tan nocivo. El pitcher en este caso debe reducir ligeramente la velocidad del lanzamiento, pues de todas formas caerá como siempre y engañará al bateador.

Kazuhiro Sasaki es un ejemplo de lesión del codo por depender mucho del tenedor y su vida como pitcher en las Grandes Ligas se limitó en extremo.

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Kasuhiro Sasaki

Los mismos problemas que se tienen lanzando tenedor se tienen cuando se lanza la Split. Por esa razón los conjuntos de las Grandes Ligas se oponen a que se usen tales tipos de lanzamientos para así prolongar la vida útil de esos pitchers.

Bibliografía

Baseball-.reference.com

Neyer Rob. 2013. Robert Coello is throwing an ancient new pitch. SB Nation, 16 mayo. http://www.sbnation.com/2013/5/16/4337542/robert-coello-forkball-knuckleball-history-pitch

Ryan Shane. 2012. Forkball: The Other Forgotten Pitch. Grantland, 28 junio. http://grantland.com/the-triangle/forkball-the-other-forgotten-pitch/

 

Escrito por Esteban Romero, 19 noviembre de 2016

El Estadio Latinoamericano en el Cerro, La Habana, cumplió siete décadas

Un estadio de beisbol es el único lugar donde a las esposas
no les preocupa que sus maridos se fijen en las curvas de otro“.
Brendan Francis (escritor irlandés 1923-1964)

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El gran estadio del Cerro, luego llamado Latinoamericano

El pasado 26 de octubre (de 2016) se conmemoraron 70 años de creado el Gran Estadio del Cerro, escenario de importantes eventos beisboleros, y parque donde han jugado figuras de éxito en el más alto nivel de este deporte.

Vamos primero a tomar prestado del Sr. Derubín Jácome algunos datos sobre la barriada del Cerro en la ciudad de la Habana. Este barrio fue fundado en 1803, surge de una estancia, luego estuvo un ingenio hidráulico azucarero, y más tarde una capitanía de partido que devino barrio de la ciudad. Su fundación data hacia 1840, cuando se traza la Calzada del Cerro y con el florecimiento de sus palacetes y quintas alrededor de la Calzada, ya comienza considerarse como parte de la Habana. El Cerro es la zona urbana de La Habana que ha tenido más variaciones en sus límites. Se le atribuyó a El Cerro desde la Avenida de Santa Catalina hasta la Calzada de Palatino, continuando a Agua Dulce a Infanta, Carlos III y Rancho Boyeros de vuelta hasta la Avenida de Santa Catalina. El Gobierno del Dr. Ramón Grau San Martín extendió sus límites hasta la Calzada de Puentes Grandes, incluyendo el área hasta las avenidas de Manglar y Cristina, que comprendía las zonas urbanas de Palatino, Las Cañas, Ayestarán y Buenos Aires.

Allí luego se establecieron la fábrica de refresco Ginger Ale, las fábricas de jabón y perfumería, Sabatés y Crusellas, fábricas de fósforos, algunos asilos, la Nueva Fábrica de Hielo que producía la cerveza Tivoli, la escuela de comercio, la famosa esquina de Tejas, lugar casi obligado para aquellos que transitábamos en guagua en la Habana, y el eminente e ilustre Dr. Carlos J. Finlay tenía su laboratorio en la calle Tulipán.

Sin embargo, el Cerro, no temo en afirmarlo, alcanzó su mayor esplendor el día que se construyó el estadio ya mencionado. Imagínense unos 30 mil aficionados moviéndose a ese lugar casi a diario durante la campaña invernal de béisbol profesional cubano.

Hasta aquel entonces los juegos de béisbol se efectuaban en el parque de la Tropical, propiedad de Julio Blanco Herrera, cuya instalación no respondía a los estándares modernos. Por un lado, la enorme distancia de sus vallas del home y luego la poca capacidad para albergar a decena de miles de fanáticos, por lo que el Estadio del Cerro vino a suplir una necesidad histórica. La Tropical, que solo podía albergar 15 mil aficionados, sustituyó a los dos Almendares Park en 1931 y se mantuvo como sede beisbolera principal en la capital hasta 1946. Aún en la temporada de 1946-47 y la siguiente de 1947-48 la Tropical sirvió de sede a los campeonatos de la llamada Federación cubana de béisbol, los que se desarrollaban paralelamente a los que se jugaban en el Grand Stadium. El 25 de octubre de 1946 se inauguró el campeonato de la Federación, o sea un día antes que se inaugurara el coloso del Cerro.

Bobby Maduro

Bobby Maduro

Una contribución importante para la construcción de ese nuevo estadio vino de parte de Bobby Maduro, quien formó parte, junto con Miguel Suárez, y el promotor Emilio de Armas,  el trío que entregó un millón 800 mil pesos que costó el estadio. Justamente en aquel momento nacía la franquicia de los Havana Cubans de la mano del mismo Maduro conjuntamente con Clark Griffith, dueño de los Senadores de Washington. Este equipo se desenvolvería en la llamada Liga Internacional de Florida y cosechó varios títulos de campeonatos.

El proyecto inicial fue elaborado por el arquitecto Max Borges Jr. El mismo preveía una capacidad para 30 mil personas (mil 500 en palcos, cinco mil 300 de preferencia, 20 mil de glorieta y tres mil 200 en las llamadas gradas del sol en lo profundo del jardín derecho). Se construyó con gradas de hormigón y techo de estructura de acero cubiertas con tejas acanaladas que iban desde las líneas del jardín derecho hasta el izquierdo. La construcción comenzó en mayo de 1946 por parte de la empresa estadounidense Frederick Score Corporation, aunque otra fuente dice que fue la Co. Operadora de Stadium S.A., que el que suscribe no sabe si es la misma constructora con otro nombre.  El estadio quedó construido en lugar colindante con las calles de Consejero Arango, Zequeira, Patria y Pedroso, y a pocas cuadras de Infanta y la Avenida del Cerro.

La inauguración del Grand Stadium estuvo a cargo de Rafael Inclán Suaz, presidente de la Liga Cubana de Béisbol Profesional, quien procedió al izamiento de la bandera nacional y la del Club Cienfuegos, ganador de la temporada anterior (1946). El gobernador capitalino izó la bandera del Club Habana y la primera bola la lanzó el entonces presidente Carlos Prio Socarrás. A continuación se procedió a un juego sencillo entre los Alacranes de Almendares, dirigidos por Adolfo Luque, como visitadores, y los Elefantes del Cienfuegos (home club por haber sido campeón de la anterior temporada) guiados por otro inmortal, Martín Dihigo. Los árbitros del encuentro fueron Amado Maestri detrás del plato, y Bernardino Rodríguez y el matancero José María “Kiko” Magriñat en las bases.  Los lanzadores abridores fueron Jorge Comellas por los azules y el venezolano Alejandro “Patón” Carrasquel por los verdes.

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Los dos managers de los equipos en el juego inaugural, Adolfo Luque y Martín Dihigo

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Los árbitros del juego inaugural: Amado Maestri, Bernardino Rodríguez y José María “Kiko” Magriñat

Los abridores del juego: Jorge Comellas y el venezolano Alejandro (Patón) Carrasquel

Los abridores del juego: Jorge Comellas y el venezolano Alejandro (Patón) Carrasquel

Comellas supo imponerse con autoridad a la ofensiva cienfueguera en juego que concluyó 9-1 a favor del Almendares, con ofensiva fue liderada por 3 hits de Cañízares y dos de Fleitas incluido doble, además del primer jonrón en ese parque conectado por Roberto Ortiz. Carrasquel fue relevado por el zurdo Luis Tiant Sr., Homer Gibson y otro zurdo, el oriundo de San Antonio de los Baños, Adrián Zabala. Por los derrotados hubo triple de Conrado Pérez, mientras que la única carrera y primera que se anotara en ese estadio fue impulsada por Napoleón Reyes y anotada por Conrado Pérez en la tercera entrada. Alejandro Crespo bateó de emergente por el equipo de los Elefantes.

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Almendares dirigido por Adolfo Luque, el que había triunfado la temporada anterior (1945-46) con el mismo Cienfuegos

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Equipo Almendares abridor en el 1er juego de 1946 en el Estadio del Cerro

Cienfuegos dirigido por Martín Dihigo

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Los abridores por el Cienfuegos en el juego inaugural

Según informara Ángel Torres, desde ese día el mantenimiento del Estadio corrió a cargo del ex-bigleaguer Alfredo “Pájaro” Cabrera, mientras que las pelotas eran recogidas por el simpático gordo Zulueta, más conocido como Bicicleta.

El estadio luego se convertiría en lugar de importantes triunfos de la pelota cubana y de eventos internacionales. El primero de ellos fue la Serie del Caribe de 1949 que se efectuó del 20 al 25 de febrero de ese año y donde el campeón cubano, Almendares, alcanzaría el título en calidad de invicto con 6 victorias al hilo. Poco después, en 1952 el equipo Cuba vencía en el XIII campeonato mundial de béisbol amateur, el que igualmente tuvo lugar en el Gran Estadio.

El estadio del Cerro fue escenario del juego final de la pequeña serie mundial disputado el  6 de octubre de 1959 entre los vencedores Cuban Sugar Kings contra el campeón de la Asociación Americana, los Molineros de Minneapolis. El juego se decidió en el final del noveno inning cuando Raúl Sánchez, embasado por base por bolas y adelantado a segunda por toque de sacrificio de Pompeyo Davalillo, anotó desde segunda por hit de Daniel Morejón.

En 1971 el estadio, actualmente llamado Latinoamericano y que los habaneros identifican simplemente con Latino, fue remozado y sirvió de escenario al XIX Campeonato Mundial de Béisbol, en el que el equipo Cuba triunfó invicto con 9 triunfos sin la sombra de una derrota. Estas victorias se repitieron en el XXI campeonato efectuado en el Latino y otros estadios cubanos, el XXVIII campeonato en 1984, la XXXV en 2003, así como las Copas Intercontinentales en 1979, 1987, 1995 y 2002.

Las series nacionales en 1962 sustituyeron los campeonatos invernales profesionales y se mantienen hasta hoy día. El Latino ha sido escenario de juegos decisivos en todos esos torneos.

Muchas glorias de nuestra pelota de antes y de ahora han jugado en ese estadio, todo un santuario del béisbol cubano e internacional. Su preservación es una obligación de hoy y mañana por ser pilar del desarrollo de la pelota en Cuba.

Recopilado y escrito por Esteban Romero, 1 noviembre de 2016

Sobre el origen y desarrollo de las Series Mundiales de béisbol

La gente adora a los vencedores.
Los respeta. Los admira; no, los reverencia“.
Harlan Coben (novelista norteamericano, 1962)

Estamos en octubre y la serie mundial de 2016 está al comenzar, esta vez con dos protagonistas muy raros en estos eventos. Por la Liga Nacional, los Cachorros de Chicago dirigidos por Joe Maddon, quien en 2008 logró el título de la Liga Americana como manager del Tampa Rays. Los Cachorros no iban al clásico de octubre desde 1945 y ganaron su última serie mundial hace 108 años. Por la Americana lo harán los Indios de Cleveland guiados por Terry Francona, director ganador de las series mundiales de 2004 y 2007 con los Medias Rojas de Boston, todas en calidad invicto. La última incursión de los Indios  en este evento fue en 1997, donde fueron derrotados por los Marlins de Miami (entonces de Florida). De existir alguna maldición sobre uno de estos conjuntos, usual supersticción cuando un equipo no gana por largo tiempo, pues quedará eliminada en caso de victoria de cualquiera de estos rivales.

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Último equipo campeón de los Cachorros, serie mundial de 1908

A continuación les presento un esbozo del origen de estas series y sus vencedores. Observen que los MVP de las series se comenzaron a escoger a partir de 1955.

El origen de las Series Mundiales

En el siglo XIX existían la Asociación Americana, la Asociación Nacional Profesional de los Jugadores de Béisbol y la Liga Nacional. La primera mencionada se fundó en 1882, la segunda tuvo una corta duración, de 1871 a 1875, mientras que la tercera mencionada perdura hasta nuestros días y se fundó en 1876.  En aquel entonces, el campeón de béisbol se escogía sencillamente por el equipo ocupante del primer lugar con mejor promedio en juegos ganados y perdidos. Esto duró hasta 1884 cuando los campeones de la Liga Nacional y la Asociación Americana comenzaron a topar, lo que se extendió hasta 1890. En realidad estos topes finales eran algo caóticos y carecían de una organización adecuada. Un tope podría durar tres juegos y otros 15, a veces éstos terminaban en empates, como sucedió en 1885 y 1890. Aquellos enfrentamientos finales le llamaron de distintas maneras, Campeonato de EEUU, Series de Campeonato del Mundo o Series Mundiales como luego se les conoció.

De todas formas, las verdaderas series mundiales surgieron en el siglo XX, concretamente en 1903. La Asociación Americana como liga de las Mayores desapareció en 1891, y cuatro de sus equipos pasaron a integrar la Liga Nacional. Ante la presencia de una sola liga, se organizaron unas series que se le llamaron Copa del Templo (Temple Cup), que se jugaron por los ocupantes de los primeros lugares en el período de 1894 a 1897. Una segunda versión surgió en 1900 cuando se jugó por única vez la llamada Copa del Chronicle Telegraph.

La Liga Americana se creó en 1901 y fue entonces que se vio la posibilidad de choque entre el campeón de esta nueva liga con el de la Liga Nacional. En 1903 fue que se organizó la misma, la qué describo a continuación.

El nombre de Serie Mundial es incorrecto realmente. El mundo no está en EEUU y Canadá, así que el nombre dado que permanece hasta la actualidad no es más que un apodo, pero que todo el mundo del béisbol ha aceptado y acepta.

La I Serie Mundial del siglo XX se jugó en 1903, y el enfrentamiento entre los campeones de las Ligas Nacional y Americana fue a 9 desafíos, a ganar 5. En 1904 no hubo serie, sencillamente el dueño del equipo campeón de la Liga Nacional, Gigantes de Nueva York, el Sr. John T. Brush, se negó a reconocer el estatus de Grandes Ligas del campeón de la  Liga Americana. Dicho dirigente argumentaba que existía una diferencia de nivel entre ambas ligas, lo cual no era ni remotamente cierto, ya que la primera serie fue ganada por los Boston Americans sobre los Piratas de Pittsburgh. Después de muchas discusiones se propusieron reglas a fin que la II serie se efectuase en 1905. La primera de éstas fue que sólo se le pagaría a los jugadores por los primeros cuatro juegos de la serie, con lo cual se evitaba que la serie fuera prolongada innecesariamente por parte de los jugadores. La segunda, muy acertada y aceptada, fue que la serie sería administrada por la organización de las Grandes Ligas y no por los clubes directamente. Estas medidas han pasado a la historia de estos clásicos con el nombre de Reglas Brush.

En 1905, llegada la paz beisbolera, se regresó a efectuar la II Serie del siglo XX. Esta vez se pactó la serie a 7 juegos, a ganar 4 por el vencedor. Hasta 1918 se jugó con el sistema de 7 juegos, pero en 1919 se cambió al sistema anterior de 1903, o sea 9 juegos a ganar 5, lo cual se mantuvo hasta 1921. Ya en 1922 se volvió a jugar series de 7 juegos, lo cual permanece intacto hasta nuestros días.

De hecho, en 1925 se adoptó la secuencia de jugar los dos primeros juegos en el estadio de uno de los contrincantes, los siguientes tres juegos en el estadio del otro rival, y los dos últimos juegos en el mismo escenario donde comenzó la serie mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial, a fin de reducir los costos de las series mundiales, el sistema de juego fue de jugar los 3 primeros partiddos en el estadio de uno de los rivales y los siguientes cuatro en el parque del otro rival, algo que así se mantuvo hasta octubre de 1945. Hasta los comienzos de la década del 2000 la secuencia de 2-3-2 se alternaba por año entre liga pero la regla cambió, pues el equipo perteneciente a la liga ganadora del Juego De Estrellas de cada año tiene la ventaja de comenzar en casa la serie mundial, y finalizarla en igual escenario si es que la serie se extiende más allá de los 5 juegos.

Participantes y vencedores en Series Mundiales

En un período de más de un siglo, o sea de 1903 a 2015 se han jugado un total 111 series mundiales, donde han participado un total de 32 equipos vistiendo distintas franelas, aunque en realidad como franquicias han participado un total de 23. Las tablas 1 y 2 muestran los equipos participantes de ambas ligas, las series que han ganado y han perdido, donde se destacan dos equipos. Uno es de los Yankees de Nueva York, equipo que ha incursionado 40 veces en series mundiales y Los Cardenales de St Louis en 18 ocasiones. Entre otros equipos frecuentes en estas lides aparecen los Gigantes de Nueva York, Los Cachorros de Chicago, los Rojos de Cincinnati, los Dodgers de los Ángeles de la liga Nacional, y los Tigres de Detroit y Medias Rojas de Boston por la liga Americana.

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John McGraw triunfó tres veces con los Gigantes

Tabla 1. PARTICIPACIÓN DE EQUIPOS DE LA LIGA AMERICANA EN SERIES MUNDIALES (hasta 2015)

Liga americana equipos series mundiales

El mayor ganador ha sido el conjunto de los Yankees, que ha logrado un total de 27 trofeos de serie mundial, sólo seguido muy lejanamente por los Cardenales con 11 triunfos (tabla 2).

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Miller Huggins tres veces vencedor con los Yankees

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Connie Mack cinco veces campeón con los Atléticos de Filadelfia

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Joe McCarthy llevó a los Yankees a siete títulos de serie mundial

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Casey Stengel también llevó a los Yankees a siete títulos de serie mundial

La ciudad que más veces ha sido escenario exclusivo de series mundiales ha sido Nueva York, lo cual ha ocurrido en 13 ocasiones. La primera vez fue en 1921 y la última hasta ahora en 2000. Sin embargo, Chicago fue sede exclusiva años antes que Nueva York, cuando la serie se efectuó en 1906 entre las Medias Blancas y los Cachorros de Chicago. Volviendo al caso  de Nueva York, los Yankees se enfrentaron a los Gigantes en seis series mundiales, contra los Dodgers de Brooklyn lo hicieron seis veces, y contra los Mets una vez. La otra serie fuera de Nueva York efectuada con exclusividad, fue la de 1944 entre los Carmelitas y los Cardenales, ambos equipos de la ciudad de St Louis, Missouri. Lo más cercano a ese tipo de serie fue la ocurrida en 1989 entre los Gigantes de San Francisco y sus vecinos, los Atléticos de Oakland.

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Managers vencedores en series mundiales Bill Carrigan, Billy Southworth, Ralph Houk, Billy Martin, Dick Williams, Sparky Anderson, Joe Altobelli y Cito Gaston.

 Tabla 2. PARTICIPACIÓN DE EQUIPOS DE LA LIGA NACIONAL EN SERIES MUNDIALES (hasta 2015)

Liga nacional equipos series mundiales

Han existido grandes rivalidades en la pelota de las Grandes Ligas. No es secreta la existente entre los Yankees y las Medias Rojas de Boston en la liga americana. En el pasado fueron famosos los enfrentamientos entre los Dodgers de Brooklyn y los Gigantes de Nueva York. En lo que concierne a las Series Mundiales es obvio que haya existido una rivalidad continúa entre los Yankees con los Gigantes, los Dodgers y los Cardenales, pero como ya se puede adivinar, los Yankees han salido sonrientes en la mayoría de estos enfrentamientos.

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Managers vencedores en más de una serie mundial, Tom Lasorda, Joe Torre (4 veces campeón con los Yankees), Tony LaRussa (campeón con los Atléticos y 2 veces con los Cardenales), Bruce Bochy (tres-veces campeón con los Gigantes) y Terry Francona (2 veces con los Medias Rojas)

A partir de 1994, con una nueva estructura, se estableció el llamado comodín también conocido en inglés como wild card. Estos equipos que suelen clasificar a última hora, han dado bastante batalla en los últimos encuentros de post temporada. Así tenemos que diez comodines han llegado a la Serie Mundial, y cuatro de ellos se han alzado con la victoria final. El comodín más exitoso ha sido el equipo de los Marlins de Florida, que se alzó con la victoria en 1997 y en 2003.

Tabla 3 Resultados de todas las series mundiales desde 1903 al 2015

Campeones series mundiales hasta 1942

Campeones series mundiales hasta 1988

Campeones series mundiales hasta 2015

MVP de serie mundial no se escogió hasta 1955.

Recopilación realizada por Esteban Romero y basada en los datos aportados por baseball-almanac.com y baseball-reference.com, 23 octubre de 2016