Agricultura ecológica, avances y dificultades

Es de vital importancia continuar diciendo, con absoluta convicción, que la agricultura orgánica produce alimentos de alta calidad, de buen sabor, sin necesidad de uso de químicos artificiales o de modificación genética, que igualmente respeta el bienestar animal y el ambiente, lo que permite mantener el paisaje y las comunidades rurales.
Príncipe Charles del Reino Unido

Agricultura ecológica

En este artículo se hablará sobre agricultura ecológica en lugar de orgánica, ya que el primer término es más claro y abarcador. Los agroquímicos son compuestos orgánicos en su extensa mayoría, por lo que ecológico es más apropiado.

Cansado de oír y leer especulaciones sobre las áreas de cultivos ecológicos, es que me decidí a buscar datos para así lograr un poco de más luz al respecto. Con este asunto sucede lo mismo que cuando se comenzó a promover el control biológico de plagas. Ya había gente diciendo que todo se podría controlar por esta vía. Claramente quienes decían eso conocían la agricultura de lejos. Basta nada más adentrarse en el mundo de las malezas y constatar que en un campo de cultivo tenemos varias especies de plantas indeseables, de diversas familias y géneros, ¿cuántos agentes biológicos serían necesarios para realizar ese control sin afectar a la planta cultivable, la que puede bien ser semejante a algunas de las malezas de interés a controlar? Eso se llama crear falsas expectativas.

Con la agricultura ecológica pasa otro tanto, la que requiere cero usos de plaguicidas y otros agroquímicos. Hay desarrollo en la agricultura ecológica, muy cierto, pero algunas personas piensan que tal desarrollo puede ya abarcar todas las áreas cultivables, lo cual no es cierto, al menos en el presente.

En cultivos de alta densidad, como es el caso de los cereales, no es tarea fácil implementar otras medidas de control de malezas que puedan reemplazar al uso habitual de herbicidas selectivos, o sea aquellos que eliminan la vegetación indeseable sin causar daño al crecimiento y desarrollo de la planta cultivable. Sucede que los cereales son cultivados en grandes extensiones y el uso de mano de obra es casi imposible en el orden económico. Por lo menos tres escardas manuales se requerirían en tales cultivos, así que imaginemos la fuerza laboral que conllevaría tan solo para una hectárea cultivada.

Es cierto que se han investigado opciones de extractos alelopáticos a manera de control de malezas, cuyos resultados realmente no son nada esperanzadores por el momento. En otros casos, como sucede en los bananos de Ecuador, se ha plantado frijol mungo entre las hileras del cultivo y su efecto tampoco ha sido el esperado. En el caso del banano ecológico se ha visto que la limitante para un aumento de los rendimientos es la presencia de malezas, por lo que cuadrillas de trabajadores son empleadas a fin de eliminar las malezas. Aun así, se ha visto que los rendimientos son entre 20-30% inferior a las plantaciones manejadas convencionalmente, por lo que los costes adicionales de producción deben ser cubiertos por las empresas compradoras, y al final por los consumidores.

Por lo tanto, nadie puede pretender borrar de un golpe la agricultura intensiva, que es aquella que utiliza distintos medios para lograr altos rendimientos por unidad de área cultivada, lo que sucede en los llamados grandes cultivos, o sea aquellos que se siembran en extensiones de terreno y donde el uso de una numerosa fuerza de trabajo es impensable.

Hasta el año 2018 se cultivaron 13,5 millones de hectáreas de cultivos ecológicamente en la Unión Europea. Son 28 países, así que el área puede parecer alta y no lo es. Esa área representa un 21% del total mundial (57.8 millones ha). No obstante, a nivel del planeta esa cifra significó un aumento de casi 7 millones más de ha cultivadas ecológicamente, incremento muy significativo de un año a otro. En 1999 apenas se llegaban a los 11 millones de ha globalmente.

Que nadie piense que los europeos van delante en este renglón. El área con más progreso es Oceanía, con 27,3 millones de ha, luego está Europa con el área ya indicada, América Latina 7,1 millones de ha, Asia casi 4,9 millones de hectáreas, América del Norte 3,1 millones de hectáreas y África 1,8 millones de hectáreas. Las cifras indican que los países más pobres, donde la fuerza laboral no es una limitante, podría aumentar su área de cultivación ecológica y promover su exportación a los países desarrollados.

Sin embargo, nadie puede pensar que las áreas cultivadas ecológicamente abarcan todas las variedades de cultivo. Australia, campeona en este aspecto, en su mayoría tiene como áreas ecológicas grandes extensiones dedicadas a pastoreo, por lo que la carne australiana con toda seguridad resulta ser ecológica. Los países que le siguen a Australia, pero lejanamente, son Argentina, China, Estados Unidos y España, esta última campeona a su vez en Europa.

Lo interesante es que España si cultiva una extensa variedad de hortalizas, las que posteriormente son puestas en los mercados europeos. El área cultivable ecológicamente de este país asciende a más de 2.018.802 hectáreas. Del 2015 al 2016 se registró un incremento de 8,5% más de áreas ecológicas en España. Muchas de esas áreas son de invernadero, donde se cosechan una gran variedad de hortalizas. No obstante, esa primacía puede pertenecer dentro de poco a Italia, donde en los últimos años se ha registrado un incremento de 53,9% de estas áreas.

En cuanto a proporción del área ecológica con respecto a toda el área cultivable del país, Austria tiene aproximadamente el 21% de las tierras agrícolas ocupada con cultivos ecológicos, mientras que en España esta proporción no alcanza el 10%.

Se ha especulado que Dinamarca será el primer país en disponer de un 100% de agricultura ecológica. Si lo logra, magnífico, pero del dicho al hecho va un trecho, y como le pregunté a mi buen amigo, el Prof. Jens Streibig, él me confirmó que las áreas de cereales no eran ecológicas totalmente en Dinamarca.

No obstante, hay que reconocer que ese país escandinao va en esa dirección y veremos cuando lo podrá lograr. Veamos algunos datos al respecto, el área ecológica en Dinamarca era de solo 17 mil ha en 1995 y al día de hoy asciende a 245.000, pero de nuevo estamos en presencia del fenómeno australiano. Cerca del 60 % del total de la superficie ecológica se destina al cultivo de pasto y forraje para alimentar al ganado y otro 30 % al cultivo de cereales, con extensión muy reducida al cultivo de legumbres, tubérculos o productos hortícolas. Dinamarca tiene 2 millones de cabezas de ganado ecológico, por lo que la carne producida por esta vía está disponible en mercados y restoranes.

Se habla también de la producción ecológica de Noruega e Islandia, pero no nos confundamos. Esos países no son realmente grandes productores agrícolas, pero sí poseen una acuicultura desarrollada, de la cual surge el salmón ecológico, muy preciado por aquellos que gustan de este alimento.

Todo este empeño en los países de la Unión Europea viene casi siempre respaldado por sus gobiernos respectivos, en la búsqueda de alimentos sanos, por lo que cuentan con presupuesto que estimula tales producciones. Se dice casi siempre por el hecho que los agricultores en España no reciben una buena compensación por sus productos, cuyos precios de venta no cubren los costes de producción en el campo, mientras que las comercializadoras venden diez y más veces más caro al consumidor que el precio por el cual pagaron al productor.

La Unión Europea igualmente ha hecho numerosas regulaciones a fin de limitar el uso de herbicidas e insecticidas con toxicidad crónica encubierta, aquella que mata poco a poco, en la agricultura de los países. Con todo y eso, la ciencia agrícola aún no es capaz de eliminar al 100% todos los agroquímicos en todos los cultivos, y cualquiera que haga una afirmación distinta, es porque conoce la agricultura en folletos y no en la realidad.

Otro aspecto superable con el tiempo, es que los productos ecológicamente producidos suelen ser de 3 a 4 veces más caros en el mercado. Cuando trabajaba en Roma tuve la oportunidad de visitar una granja en las afueras de la ciudad, cuya producción era enteramente ecológica. Allí también tenían un mercadillo de sus productos para todo aquel que quisiera comprar. Por solo citar un ejemplo, la crostata, pastel italiano, muy barato en los mercados, era allí cuatro veces más cara, eso sin haber mediado gastos de transporte y distribución.

Los países en desarrollo tienen una magnífica oportunidad de disponer mercado para sus producciones ecológicas, ya que cuentan con áreas y fuerza laboral para este empeño. Si bien la producción puede ser viable, es menester tener en cuenta la cercanía de los mercados importadores y las vías para poderlo realizar.

Fuentes

Anon. 2017. Organic world. https://www.organic-world.net/yearbook/yearbook-2017.html

Anon. 2018. Cifras de récord en la agricultura ecológica mundial. 17 jun.

Bioeco. https://www.bioecoactual.com/2018/06/17/record-agricultura-ecologica-mundial/

Labrada R. 2015 (inédito). Informe final “Malezas más importantes en la agricultura de Ecuador”. Progr. Prometeo, Quito.

Lluís Torrent.  Muhimu. https://muhimu.es/medio-ambiente/dinamarca-queremos-ser-el-primer-pais-100-organico-del-mundo/

 

Escrito por Ricardo Labrada, 25 febrero de 2020.

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