“Blade Runner 2049”, un escenario fatal del futuro de la humanidad

Estoy interesado en lo que es ser humano como humano, y cuánto de nuestra historia es lo contrario. La solución a eso, hasta cierto punto, es la empatía. Estamos perdidos por nuestra incapacidad para vivir dentro de nuestros impulsos empáticos, y las contradicciones son intrigantes.
Hampton Fancher (guionista de Blade runner 1982 y Blade runner 2049)

Blade Runner 2049

No es de dudar que la película en cuestión haya sido realizada con una idea de entretenimiento y taquilla. Se trata de un filme de ciencia ficción, con una trama fatal ya conocida en su anterior versión del año 1982 dirigida por Ridley Scott y con el protagonismo de Harrison Ford y el difunto Rutger Hauer.

La nueva versión del 2017 es dirigida por Denis Villeneuve y cuenta en su reparto con actores jóvenes como Ryan Gosling y la cubana Ana de Armas, así como otros experimentados como Harrison Ford y Robin Wright.

La versión de 1982 se basa en el libro “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” del escritor Phillip K. Dick, la que fuera adaptada por Scott para el cine, donde el tema de la radioactividad es reemplazado por el de los replicantes y su peligro en la sociedad.

La plaga en ambos filmes son los replicantes, especies de organismos que asemejan a los humanos y producidos por bioingeniería o son androides, de lo cual no se da mucho detalle. Si bien Harrison Ford (Rick Deckard) en la versión de 1982 trata de eliminar replicantes esparcidos en Los Ángeles, la nueva versión es una sociedad con una alta tecnología, colonizada por replicantes, donde el ser humano es un ente extraño y al cual se le trata de erradicar.

Técnicamente la película merece elogios, tanto la fotografía como el sonido es excelente, los efectos especiales están a tono con la película. El carácter fatalista de esta cinta se nota cuando en ningún momento uno ve escenas de días soleados. Es como si se acabara con la humanidad incluido todo su entorno.

La ciencia en el mundo debe estar al servicio del ser humano para elevar su bienestar. Nuevos avances deben traducirse en mejores remedios para los males que afectan la salud, en comodidades para el desenvolvimiento de las familias, pero no para enriquecer a las grandes corporaciones, las que, en su afán de potenciar sus ganancias, buscan avance tecnológico para reemplazar al hombre como fuerza de trabajo, lo cual al final se traduce en desempleo, a no ser que los gobiernos legislen algo útil al efecto.

Un ser clonado o un robot es un ente que puede resultar más productivo que el mismo hombre, y a la vez no hay que pagarle salario alguno. Por lo tanto, en un mundo de presidentes ignorantes, que niegan el cambio climático, despreocupados por los incendios en sus bosques, que desean extraer petróleo en el Ártico, así mueran especies en ese hábitat y provoquen un deshielo impensable, no hay porque pensar que la deshumanización a largo plazo pudiera tener lugar, cuando los que gobiernan son cada día más irresponsables y ambiciosos.

“Blade runner (2049)” se puede ver como algo fantástico y no es así. La clonación humana o la producción de androides puede tener lugar en laboratorios secretos y el mundo vivir de espalda a todo eso. Es cierto que en 1998 se logró un acuerdo que prohíbe la clonación humana, pero sobre los androides es punto de interrogación. Sin embargo, no existen mecanismos para descubrir que eso no se realice, lo mismo que suele pasar con la producción de armas biológicas o químicas.

Esos transhumanos en el filme tratan de asemejarse a los humanos en sus deseos y aspiraciones, quieren amar y realizar todas las mismas. Es de dudar que eso ocurra si son androides como tal y no entes clonados.

La presente película puede ser un medio de reflexión dentro de la población mundial, sobre un tema del cual se habla poco o que no es de amplio dominio.

Desde el punto de vista cinematográfico, el canadiense Ryan Gosling se comportó a la altura acostumbrada y siguió bien la dirección de su coterráneo Denis Villeneuve. Otras actuaciones destacadas fueron a la cuenta de la cubana Ana de Armas y de Jared Leto. Harrison Ford, como siempre, muy eficiente en papeles de hombre perseguido.

La duración del filme sí es excesiva, podría haber sido menos extensa. No vale la pena comparar mucho la primera versión con la segunda, la trama incluye la misma problemática, pero con otras situaciones, la segunda muestra un mundo en estado crítico, al cual no se deberá nunca llegar.

 

Escrito por Esteban Hernández, 18 febrero de 2020, con información consultada en IMDB.com.

 

 

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