Recordando al inolvidable lanzador Don Larsen

El béisbol es aburrido solo para las mentes aburridas.”
Walter Lanier “Red” Barber, locutor
deportivo y miembro del Salón de Cooperstown

Y llegó el out 27, Yogi Berra abraza a Don Larsen

Y llegó el out 27, Yogi Berra abraza a Don Larsen

Para aquellos que no habían nacido o no lo vieron lanzar, Don James Larsen fue el lanzador en lograr el único juego de 0 hit 0 carreras en Series Mundiales, que tuvo el mérito de ser el sexto juego perfecto lanzado en la historia de las Grandes Ligas.

En una supuesta entrevista a Mickey Mantle, publicada en este blog el 28 de octubre de 2015, se recordó aquel juego lanzador por Larsen, donde se dan detalles de cómo se logró esta hazaña. Teníamos en Cuba la suerte del avioncito que nos traía en vivo y directo la señal de la Serie Mundial. Los que poseíamos televisores disfrutábamos de las incidencias de estos juegos, pudimos ver a Amorós realizar su gran atrapada en 1955 y ver el juegazo que lanzó el oriundo de ciudad Michigan en 1956, muy a mi pesar, por ser fan de los Dodgers.

Cada año cuando llega el play off en la MLB me doy el gusto de ver lanzar la primera bola de algunos desafíos por peloteros famosos, entre ellos Yogi Berra, Don Newcombe y Don Larsen. Lamentablemente el 1 de enero de 2020 se fue el último de este trío del recuerdo, de cáncer en el esófago, y del cual quiero agregar algo más de su carrera y vida.

Larsen nació el 7 de agosto de 1929 en lugar ya indicado. Su apellido huele a vikingo, muy común en los países escandinavos, los abuelos del pitcher eran noruegos. Su madre era camarera en restorán y su padre, relojero en joyería minorista. El niño Don fue aficionado a los deportes desde temprana edad y se destacó jugando baloncesto en la escuela superior.

Casi a mitad de la década de los 40 su familia se trasladó al calorcito de San Diego, ciudad fronteriza con la mexicana Tijuana, donde existe un zoológico fabuloso, que tuve el gusto de visitar hace unos años. El joven Don se destacaba en baloncesto, medía 193 cm, todo un gigante, le pasaba lo mismo que al brooklyniano Sandy Koufax, muy bueno en béisbol también. Ya con 17 años comenzó a jugar pelota organizada, la que se interrumpió cuando le mandaron a Corea, pero para su suerte no tuvo que ir a batirse en combate real. Poco después lo mandaron a Hawaii, donde jugó pelota por lo militar. Se desempeñaba como lanzador e inicialista. En 1953 fue desmovilizado y logró contrato con los Carmelitas de St Louis, los que en 1954 se convirtieron en los actuales Orioles de Baltimore.

Por su constitución física, lo apodaron como Pájaro Chiflado, ya que tenía orejas prominentes, cuerpo en forma de pera, brazos largos y colgantes.

Su debut en la MLB fue contra los Tigres de Detroit el 18 de abril de 1953, nada menos que para enfrentarse a un hombre de tacto como Harvey Kuehn, el que le tocó la bola y lo dejó en eso. Embasado el primer hombre al que se enfrentó Larsen apretó el brazo y mantuvo a los tigres hambrientos por espacio de 5 entradas, iban ganando el encuentro 2-0 cuando los felinos le fabricaron 3 y lo sacaron del montículo.

Los Carmelitas dijeron adiós, llegaron los Orioles, y Larsen fue una verdadera decepción en esta nueva franquicia. Al menos en 1953 había ganado 7 y perdido 12, pero en 1954 ganó 3 y perdió 21 para llevarse el liderato negativo de derrotas en la Liga Americana.

Por eso hubo un 17 de noviembre de 1954, el megacanje, en el cual Don Larsen, el lanzador luego estelar Bob Turley, el torpedero Billy Hunter, el derecho Mike Blyzka, el inicialista-antesalista-jardinero y futura estaca ofensiva Darrell Johnson (lo recuerdo jugando en el estadio del Cerro con el Richmond en la Liga Internacional), el jardinero Jim Fridley y el inicialista Dick Krihosky pasaron a los Yankees a cambio del lanzador Bill Miller, los receptores Hal Smith y Gus Triandos, ambos ex-jugadores en la Liga Profesional Cubana, el experimentado jardinero Gene Woodling, nuestra gloria, el gran Willy Miranda, el infielder Kal Segrist, el utility Theodore del Guercio y el segunda base Don Leppert.

Cuando estos canjes ocurren, a suerte y verdad, se recibe bueno, mediocre y malo de bando y bando. A mediano plazo los Yankees ganaron dos abridores con Larsen y Turley, un bate en Johnson, luego canjeado con valor añadido, mientras que los Orioles lograron un receptor regular de calidad en Triandos y la ofensiva de Woodling, aparte de la defensiva de Willy en el campo corto.

Volviendo al héroe en cuestión, se puede decir que lanzar para un conjunto como los Yankees fue una bendición. Lanzaba con respaldo ofensivo, lo que le permitió ganar 45 partidos en las cinco temporadas que lanzó para los Mulos. No obstante, Larsen fue históricamente un pelotero de canje.

En la Serie Mundial de 1955, Larsen abrió el cuarto juego. La serie iba 2-1 a favor de los Yankees, así que una victoria en el Ebbets Field de Brooklyn pondría a los Yankees próximos a la victoria, pero no fue así al “vikingo” le cayeron a tronco y le fabricaron 5 limpias entre la tercera y quinta entradas, donde hubo doble del segunda base Junior Gilliam, y jonrones del receptor Roy Campanella y el jardinero central Duke Snider, fueron 5 incogibles pero de ellos 3 extrabases. El juego finalizó 8-3 a favor de los de Brooklyn.  El descalabro obligó a usar a otros lanzadores de los Yankees como Johnny Kucks, Rip Coleman, Tom Morgan y hasta el abridor Tom Sturdivant.

Larsen no lanzó más en esa serie, la cual los Dodgers se la llevaron en 7 desafíos, pero siempre hay una segunda vuelta y esta fue en 1956. El manager Casey Stengel le entregó la pelota para abrir el segundo encuentro de esta serie, donde nuevamente Larsen decepcionó, 4 limpias en 1 y 1/3, más que todo por su descontrol, 4 boletos y un solo hit conectado por los rivales Dodgers. Ese juego fue a batazos limpios y los de Brooklyn se llevaron la victoria 13-8.

No obstante, no parece ser que Stengel le haya decepcionado mucho esa apertura, ya que para el quinto juego Larsen llegó al dugout y se encontró una pelota dentro de sus zapatos, era la señal que sería el abridor del quinto y último juego de esa serie, iba empatada, en el Yankee Stadium.

Según afirmó Mickey Mantle, algo de lo que ya se habló en artículo anterior de 2015, en su entretenido libro “1956, My favorite summer”, Larsen y él habían cenado la noche anterior al 5 de octubre, en el salón de un ex-pelotero de los Gigantes y oriundo de Alabama,  Bill Taylor. El salón se encuentra en la 57 de la Occidental frente al hotel Henry Hudson de Nueva York. Mucha gente especuló que Larsen se había emborrachado esa noche, falso, solo bebió ginger ale. Ya antes de las 10 de la noche, Larsen se había marchado a su hotel a dormir. Algunos le vieron subir las escaleras con una pizza en mano.

Así las cosas, Larsen lanzó el quinto juego. En la segunda entrada, Jackie Robinson soltó metrallazo por tercera, la bola le saltó del guante a Andy Carey, pero fue a parar a las manos del torpedero Gil McDougald, quien pasó a primera para concretar el out. En la cuarta entrada y con dos outs Snider soltó línea al derecho, foul, y finalmente se ponchó.

Llegó la quinta entrada, Jackie Robinson, toda una pesadilla, era un joseador al campo en toda la extensión de la palabra, como él en Cuba vi jugar con igual energía al gran Pedro Chávez. Línea al left, foul, línea al right y Hank Bauer le llegó con su elegancia de siempre. Vino el inicialista Gil Hodges- otro pasaje ya escrito anteriormente- hombre que estaba sin hit en toda la serie, por probabilidad se hizo más peligroso en ese momento. Conteo de 2-2, el siguiente lanzamiento y Hodges la chocó en condiciones, un batazo no olvidado, Mickey Mantle salió volando y cuando la pelota se antojaba de caer, apareció su guante y se consumó el segundo out de la entrada. El Valle de la Muerte (jardín central e izquierdo en el Yankee Stadium para los Dodgers) evitó un extrabase y hasta una posible anotación. Llegó el sexto bate, un hombre pequeño, zurdo al bate, pero capaz de chocarla o de ponerla en juego y embasarse, hablo del  cubano Edmundo Amorós. Primer strike por bola pellizcada, línea peligrosa de foul al derecho, pero luego rolata mansa a las manos de Billy Martin. Para agregar, Hodges se fue de 21-0 en esta serie, una decepción para los fans de Brooklyn.

Lo interesante de Larsen es que no era supersticioso. Dice Mantle que llegó al banco después de ese quinto inning y le dijo: “Oye, meloso, sería divertido si lanzo un cero hit”. La respuesta de sus compañeros fue “mandarlo a su casa” y que se callara para que lo que dijo se diera realmente.

El dominio de Larsen y también de su rival, el barbero Sal Maglie, ambos con la característica de lanzar sin wind up, fue en ese juego impresionante, pero Larsen lanzó perfecto, nada de nada, y su victoria 2-0 puso a los Yankees al borde la victoria, que se pudo materializar dos juegos después en casa de los Dodgers en Brooklyn. El perfecto de Larsen duró 2 horas y 6 minutos.

Como dije, pelotero de cambio. A Larsen le tocó estar involucrado en otro cambio, él, Hank Bauer, el jardinero Norm Siebern y el inicialista-jardinero Marv Thoneberry fueron enviado a los Atléticos de Kansas City a cambio del torpedero Joe DeMaestri, el inicialista Ken Hadley y el futuro recordista en jonrones en una temporada, Roger Maris, todo lo cual ocurrió en diciembre de 1959. Dos años después pasó a los Medias Blancas de Chicago en otro cambio que involucró a un total de 8 peloteros. Ahí no paró, 3 años después el zurdo Billy Pierce pasó junto con él a los Gigantes a cambio de otros cuatro peloteros. Luego jugó un ratico para el Houston, regresó a Baltimore y terminó con los Cachorros de Chicago en 1967.

En 14 temporadas ganó 81 y perdió 91 (.471) y PCL de 3.78, mientras que en Series Mundiales tuvo record de 4-2 (.667) y PCL de 2.75. Se caracterizaba por ser bateador de fuerza, entonces no había bateador designado. Conectó 144 hits en 595 vb, incluido 25 dobles, 5 triples y 14 jonrones, además de 72 empujadas.

Después de su retiro, se dedicó a llevar un negocio de licores y también en otro de papeles. Lo que muchos no saben es que en el momento que lanzaba su 0 hit 0 carreras, Larsen tenía una demanda judicial de parte de su esposa Vivian debido a la falta de recursos que ella tenía para sobrevivir y pagar por su hija de 14 meses de edad. La vida de Larsen era de libertinaje y no le daba para llegar al final de mes. Su salario era de 17 mil dólares anuales en 1957. Un mes después del juego perfecto Larsen se divorció, pero legalmente tenía que pasar su mensualidad a su hija y esposa.

Fuentes

Anon. Don Larsen. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/l/larsedo01.shtml

Faber F. Charles. Don Larsen. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/2b1a1fee

Mantle Mickey. 1992. My favorite summer, 1956. Bantam Doubleday Dell Publishing Group.

Romero Esteban. 2015. Entrevista a Mickey Mantle- Recordando el juego perfecto de Don Larsen en la Serie Mundial de 1956. Deportescineyotros.wordpress.com, 28 oct. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/10/28/entrevista-a-mickey-mantle-recordando-el-juego-perfecto-de-don-larsen-en-la-serie-mundial-de-1956/

 

Escrito por Esteban Romero, 2 enero de 2020

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