Las ideas de Claude-Frédéric Bastiat a favor del mercado libre

El mercado libre no opera inherentemente contra
los intereses de ningún estrato de la población.”
Claude-Frédéric Bastiat

Bastiat

Cuando estudiábamos las teorías de Marx se enfatizaba mucho en los aportes de Adam Smith a la economía. Sin embargo, casi nada se hablaba de un economista francés que escribió y abogaba por el libre comercio en sus escritos. No se puede decir que ese teórico haya tenido 100% de razón en lo que escribía, pero muchas de sus afirmaciones la vida se ha encargado de demostrarlas de cierta manera.

Su nombre responde a Claude-Frédéric Bastiat, hombre que naciera en Mugron cerca de la ciudad portuaria Bayona, Francia, el 29 de junio de 1801, en el seno de una familia de padre terrateniente y mercader en el comercio con España. Bastiat quedó huérfano de padre a los nueve años y a temprana edad, 17 años, trabajó en los negocios de su tío. En 1925 heredó las tierras de su abuelo, que le obligó a convertirse en hacendado agrícola, ocupación que algo después abandonaría para estudiar economía política.

La idea principal de Bastiat fue que el libre comercio era la llave del éxito, por lo que se opuso firmemente a las ideas del proteccionismo, a los aranceles y los controles estatales. Esas ideas aparecen plasmadas en su obra “Sofismas Económicos (1845)” y “Cobden y la Liga (1845)”. Bastiat exigía que los gobiernos se dedicaran a la defensa de las personas, su libertad y propiedad ante la violencia. La libertad y la prosperidad era menester protegerlas, lo cual quedó bien reflejado en su obra “La ley (1850)”.

Los expertos reconocen que Bastiat sacó a la economía del empirismo para convertirla en ciencia. En el prólogo de su obra más famosa, “Armonías Económicas”, escribía: “Amor al estudio, necesidad de creencias, alma exenta de prevenciones inveteradas, corazón sin odio, espíritu de propaganda, simpatías ardientes, desinterés, abnegación, buena fe, entusiasmo por todo lo bueno, bello, sencillo, grande, honesto, religioso, tales son los preciosos atributos de la juventud”. Precisamente a la juventud dedicaba este libro, con la esperanza que sus ideas lograran germinar en suelo generoso.

En la obra en cuestión, Bastiat refleja su idea que la fuerza de las leyes naturales propician el bienestar de la humanidad. A este respecto afirmó: “Todos los esfuerzos concurren hacia un gran resultado final que la humanidad no alcanzará nunca, pero al que se acercará más cada vez, y este resultado es la incesante aproximación de todas las clases hacia un nivel cada vez más elevado; en otras palabras, la igualdad de los individuos en el mejoramiento general”. Fue aquí donde expresó su teoría de valor-servicio, reflejando el valor del trabajo. Según él, la utilidad de un objeto es gracias a la naturaleza, lo que llamó utilidad gratuita, pero otra parte se debe a la acción del hombre, la utilidad onerosa, que se deriva del trabajo del hombre. El valor de ese objeto es una relación de ambas utilidades.

Dicho lo anterior, la riqueza es suma de la utilidad gratuita. La propiedad individual considera sólo el valor, ya que lo que la naturaleza da es gratuito y no puede ser objeto de propiedad. A su entender, el hombre crea nuevas necesidades que requieren nuevos esfuerzos, de lo cual se generan nuevas utilidades onerosas, pero que crea las condiciones para la transformación continua, a beneficio de la humanidad, de la utilidad onerosa en utilidad gratuita.

Era su visión, pero no así la de los gobiernos, mucho menos de las economías centralizadas, por lo que la utilidad onerosa no termina en utilidad gratuita como Bastiat afirmara.

Su última obra fue “Ensayos Selectos sobre Economía Política”, sobre el cual el filósofo, jurista y economista austriaco Friedrich August von Hayek dijo: “Nadie ha enunciado jamás con mayor claridad, la dificultad de una política económica racional y —me gustaría añadir— el argumento decisivo a favor de la libertad económica. Es, en efecto, un texto alrededor del cual podríamos exponer todo un sistema de política económica libertaria.”

Las ideas de Bastiat surgen en pleno apogeo de las ideas marxistas sobre la economía centralizada, los controles estatales y otras ideas más que la vida ha demostrado errónea. Basta con mirar el curso de economías de países como China y Vietnam para uno darse cuenta que Bastiat tenía toda la razón. Esos países estuvieron sumidos en la pobreza mientras que se mantenía el férreo control estatal sobre toda producción. Una vez revertida la misma, las economías se han desarrollado enormemente. China es una de las primeras economías en el mundo y Vietnam logró vencer el hambre que le azotaba en los años finales de la década de los 80. El mercado libre les abrió las puertas a una prosperidad antes no imaginada.

Lamentablemente el problema no es solo la centralización, sino el proteccionismo de algunas grandes economías, las que originan más problemas que bienestar a los países que lo practiquen. Bastiat reconocía las limitaciones de empresas eléctricas, las que pedían que el Sol se eliminase de su competencia, algo que ahora sucede, la lucha de compañías en contra de la energía renovable, ni que hablar de los grandes países productores de petróleo que se burlan de las celdas fotosolares y hablan que esos adelantos no están al alcance de los países pobres, algo que no es cierto. Esas naciones petroleras quieren mantener la dependencia de los países en el consumo de combustibles fósiles y se oponen a la competencia que les puedan ofrecer empresas productoras de celdas fotosolares u otros para el uso de la energía solar u otras fuentes renovables.

Es cierto que Bastiat se opuso firmemente a las ideas de carácter económico promovidas por los socialistas a mediados del siglo XIX, entonces identificaba socialismo con proteccionismo, algo que la vida demuestra que no es tan solo socialismo, sino que puede ser igualmente egoísmo por parte de las grandes economías a nivel mundial. Su lucha por un mercado libre le valió un asiento en la Asamblea Constituyente de su país en 1849, puesto que logró retener al año siguiente.

El célebre economista murió el 24 de diciembre de 1850 en los estados pontificios, Roma, Italia.

El destacado economista austro-estadounidense, Joseph Alois Schumpeter, hombre que reconoció la esencia del capitalismo, donde el fruto de la innovación y la destrucción creativa reemplaza lo viejo y obsoleto por lo nuevo y eficiente, un proceso en el que juega un papel destacado la figura del empresario y que a largo plazo beneficia al conjunto de la sociedad, pero que al final de su vida, alejado de todo dogma, vio la viabilidad del socialismo democrático, calificó a Bastiat como “el más brillante periodista económico que existió jamás”.

Fuentes

Anon. 2015. Bastiat, Frédéric. Encyclopædia Britannica. Chicago.

Anon. Frédéric Bastiat. Biografías y vidas. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bastiat.htm

Bastiat Frédéric. Armonías económicas. PDF, Madrid, 512 pp.

Husillos Vidic Mario. Friedrich August Hayek. Economipedia. https://economipedia.com/definiciones/friedrich-august-hayek.html

Westreicher Guillermo. Joseph Schumpeter. Economipedia. https://economipedia.com/definiciones/joseph-schumpeter.html

 

Escrito por Ricardo Labrada, 19 diciembre de 2019

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