Miguelina Cobián, de las grandes velocistas cubanas de todos los tiempos

Todos tenemos sueños, pero para que esos sueños
se vuelvan realidad se necesita una gran determinación,
dedicación, autodisciplina y esfuerzo.”
Jesse Owens (ex-campeón olímpico de atletismo)

miguelinacobian.jpg

Los velocistas en Cuba parecen haber desaparecido, hablo de los grandes corredores de 100 y 200 metros  planos que Cuba llegó a tener en las décadas de los 60 y 70, capaces de competir con los mejores del mundo.

Una de esas grandes fue Miguelina Cobían Hechavarría, nacida el 19 de diciembre de 1941 en Songo-La Maya, provincia de Santiago de Cuba, la que en 1960 comenzó a practicar el atletismo, con la suerte de tener de entrenador al gran atleta checo y campeón olímpico Emil Zátopek.

Un par de años después Miguelina lograba sus primeras medallas en los Juegos Centroamericanos de Kingston, Jamaica, donde se llevó el oro en los 100 metros al registrar 12 segundos exactos y luego el segundo lugar en la posta de 4 x 100, con registro de 47.3.

Al año siguiente asistió a los Juegos Panamericanos de Sao Paolo (1963), donde no ganó carrera, pero sí quedó segunda en tres modalidades, 100 metros (11.5), 200 metros (24.0) y el relevo 4×100 (46.4). Ya desde ese momento Miguelina se perfilaba como una fuerte candidata a medalla en Olimpiadas y esa primera oportunidad la tuvo en Tokio (1964).

La competencia en Japón se perfilaba como una fuerte competencia, donde las candidatas venían precedidas de fama y logros en las pruebas de velocidad, sobre todo las estadounidenses. Así y todo, Miguelina logró pasar las eliminatorias satisfactoriamente y convertirse así en la primera cubana finalista olímpica en pruebas de velocidad. La prueba de los 100 metros fue ganada por Wyoma Tyus con registro de 11:4, la que en una de las eliminatorias había marcado 11:1, entonces record mundial. El segundo lugar correspondió a otra estadounidense, la famosa Edith McGuire (11:6), y el bronce para la polaca Ewa Klobukowska (11:6), la que luego no pasó satisfactoriamente las pruebas de género, por lo cual fue despojada de sus medallas y suspendida de por vida, una historia para hablar en otro artículo por separado, ya que la vida demostró que esta suspensión fue injusta a pesar que el análisis fuera correcto en sus resultados. A este respecto, es oportuno señalar que muchas atletas se negaban a pasar la prueba de feminidad o de género en aquella época. Miguelina quedó quinto en la final de 100 metros con registro de 11:72.

Sus grandes éxitos se repitieron en los Juegos Centroamericanos de San Juan, Puerto Rico (1966), donde una vez más se alzó con el oro en los 100 metros (11.7), y logró dos platas, una en 200 metros (24.8) y otra en la posta de 4 x 100 (46.5). Un año después compitió en los Juegos Panamericanos de Winnipeg (1967), donde quedó segunda en los 100 metros (11:6), tercera en 200 metros (23:8) y logró oro en la posta de 4 x 100 metros (44:6).

Durante el período de 1962 a 1968, se puede decir que Miguelina Cobián fue compañera de triunfo de su coterráneo, el gran Enrique Figuerola. Ambos asistieron a muchos eventos de atletismo en varias partes de Europa y en México, donde se alzaron con las medallas de oro repetidamente.

Las Olimpiadas de México fue otro evento importante en la carrera de Miguelina, donde una vez más la cubana logró llegar a la final de los 100 metros, aunque con un resultado superior al obtenido en Tokio al registrar 11:61. No obstante, logró su primera medalla al ser la cuarta en la posta 4 x 100 metros, que fuera integrada además por Marlene Elejarde, Fulgencia Romay y Violeta Quesada, las que registraron 43:36, solo superadas por el relevo estadounidense, en la cual participaron Barbara Ferrell, Margaret Bailes, Mildrette Netter y la veterana Wyomia Tyus que marcaron record mundial (42:88).

Debido a lesiones en los Centroamericanos de Panamá, Miguelina abandonó las pistas en 1970 y se dedicó a faenas como entrenadora. Fue exaltada al Salón de la Fama de la Confederación Centroamericana y del Caribe en noviembre de 2005.

La estelar corredora falleció el 1 de diciembre de 2019 en la Habana, tenía entonces 77 años. Por coincidencia, otra estelar corredora cubana, Berta Díaz, de la cual se ha escrito todo un artículo sobre su carrera deportiva en este blog, fallecía el 20 noviembre de 2019 en Miami.

 

Escrito por Esteban Romero, 8 diciembre de 2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .