La revolución en Hungría en 1956

He intentado dos veces salvar el honor de la palabra socialismo
en la cuenca del Danubio, en 1953 y 1956, la primera vez
impedido por Rákosi, la segunda por el ejército soviético….estoy
seguro que la historia condenará a mis asesinos
.”
Imre Nagy

Toda una vida he tenido curiosidad por este hecho histórico, el cual ha sido dibujado de distintas maneras por rojos y azules. El hecho de haber estudiado con tantos estudiantes del país Magyar me llevó a conocer aspectos de ese movimiento ocurrido a mitad de la década de los 50 y justamente unos tres años después de la muerte de José Stalin, el hombre fuerte de la Unión Soviética.

También el haber visitado a Hungría varias veces me ayudó a comprender mejor lo sucedido. Los militantes del partido socialista obrero húngaro (PSOH) evitaban hablar del tema, pero la gente del pueblo hablaba sin miedo de lo ocurrido y no dejaban de criticar a la dirigencia de la URSS.

Mis compañeros de estudio eran parte de ese pueblo y uno en su ingenuidad política, no deseaba admitir sus afirmaciones. Realmente han pasado los años, he leído mucha información de utilidad y sin apasionamientos al respecto, que me dicen que mis compañeros estaban en lo cierto, por lo que lo único que puedo hacer es disculparme, no tenía razón para dudar de su palabra, eran entonces jóvenes con deseos de tener una mejor vida y no la que les ofrecía el PSOH o Moscú.

A tener una visión más justa también ayudó la lectura del libro “En nombre de la clase obrera: Hungría 1956”, escrita por Sándor Kopácsi, obrero metalurgo, miembro de una célula comunista de activa participación en la lucha contra la presencia nazi en Hungría, que fuera conocida como Mokán. Concluida la II guerra fue jefe de asuntos internos del Ministerio de Interior, donde trató de ejercer un mejor trato con los presidiarios, pero no lo dejaron. Pasó a cursar estudios políticos por un tiempo, al parecer era “ideológicamente débil”. Seguidamente fue jefe de la policía en Budapest, época en que más policías iban a prisión que delincuentes. Luego fue electo miembro del parlamento en el retorno del presidente Imre Nagy (1953-54), quien había sido restaurado como primer ministro, aunque Mátyas Rákocsi continuó como secretario del Partido y en 1955 logró nuevamente destituir a Nagy de su puesto como primer ministro.

Imre Nagy

Imre Nagy

Paralelamente los obreros polacos de Poznan habían escenificado infinidad de protestas a favor de una democratización del régimen impuesto por Stalin una vez concluida la II Guerra Mundial. Estas protestas llegaron a oídos de los dirigentes húngaros que realizaban iguales demandas. Nadie hablaba de capitalismo o reinstauración del mismo, era la búsqueda e implantación de lo que denominaron socialismo democrático. Los azules o anticomunistas aseveraban lo contrario, pero no era así. Nadie deseaba un regreso al pasado y el objetivo era impulsar una economía prospera, que se tradujera en bienestar para toda la población.

El movimiento en Polonia pedía alimentos y mejoras en general. Hubo represión y unos 60 obreros rebeldes murieron en las protestas. La URSS se dio cuenta que en un satélite como Polonia, era necesario un cambio suavizando las medidas impuestas. Wladyslaw Gomulka fue electo nuevo líder del Partido Unido de los Trabajadores Polacos, el que estableció un régimen menos opresivo, muchos funcionarios del Ministerio de Interior fueron removidos de sus puestos, a la vez que hubo una amnistía de 100 mil presos. Cosas de la vida, Gomulka se quedó a medias en su gestión, las protestas populares continuaron al no haber satisfacción de las exigencias, por lo que en 1970 fue también sustituido de su puesto como líder del partido en Polonia.

En febrero de 1956 Nikita Sergueyevich Jhruschov delató, en reunión secreta al más alto nivel del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), los crímenes y otros atropellos de la etapa estalinista en la URSS. La información era secreta pero logró filtrarse, algo que pudieron conocer los dirigentes de Polonia y Hungría. Se pensó que Jhruschov suavizaría sus relaciones e imposiciones en las llamadas democracias populares, la vida, sobre todo en el caso de Hungría, demostró lo contrario.

En Hungría, por su parte, el llamado Círculo Petöfi, integrado por muchos intelectuales de ideas socialistas, pero que nada tenían que ver con las posiciones estalinistas, promovieron ideas en favor del llamado socialismo democrático desde 1955. El casi dictador Rakocsy se vio forzado a dimitir en julio de 1956, pero su sustituto era uno igual que él, Gerö Ernö, un hombre con marcado historial estalinista, quien incluso se había ganado el apodo de Carnicero de Barcelona debido a los ajusticiamientos de trostkistas llevados a cabo en plena guerra civil española.

El 6 de octubre de 1956 tuvo lugar una ceremonia de rehabilitación y entierro solemne de László Rajk, ex secretario del Comité Central del PCH, el cual fuera acusado de traición por Rákosi y sus secuaces en juicio de 1949 y luego ejecutado. El 6 de octubre de 1956 Rajk fue enterrado nuevamente ante una verdadera concentración popular. Interesante hacer notar que ese mismo día de 1849 fueron ejecutados 13 generales húngaros, los que combatieron contra la monarquía de los Habsburgo.  El 6 de octubre de hecho se convirtió en el restablecimiento de la verdad, la iniciación de un breve proceso a favor del socialismo democrático y justo, y la eliminación de los vestigios totalitarios estalinistas. La consigna entonces fue “Nunca más”.

El 23 de octubre de 1956 hubo una amplia manifestación de estudiantes en las calles de Budapest, la que reclamaba cambios en el orden económico, consignas en contra del estalinismo, portaban hasta pancartas de Lenin, cantaban la Marsellesa, leían poemas del poeta nacional Sandor Petöfi y exigían la retirada de las tropas soviéticas del país. A su vez decidieron tomar la estación radial estatal, fue cuando se produjo un tiroteo por la parte de las fuerzas represivas, algunos militares soviéticos y los estudiantes, que poseían armas dadas por el ejército húngaro. Esa balacera arrojó los primeros muertos de ambos bandos, Ernö calificó de contrarrevolucionarios y canallas a esa masa de jóvenes que inundaron las calles de Budapest.

La manifestación estudiantil del 23 de octubre de 1956

La manifestación estudiantil del 23 de octubre de 1956

El 24 de octubre comenzó la huelga general, los obreros reclamaban aumentos salariales y otras reivindicaciones sociales. Fue ahí que Nagy regresó para ocupar el puesto de primer ministro, sustituía al estalinista András Hegedüs, mientras que Janos Kadar se hizo cargo del partido. La tarea de formar un nuevo gabinete de ministros no era fácil, Ernö estaba detrás del telón y conocía de las debilidades de acción de Nagy, por lo que las decisiones eran tomadas por la camarilla estalinista imperante y orientadas desde Moscú. Por el contrario, el movimiento estudiantil y el de los obreros no tenían una guía política a seguir en esta confrontación.

Finalmente Nagy declaró un sistema multipartidista en el país. Los consejos obreros funcionaban, el nuevo gobierno promulgó las ideas de la libertad política y de expresión, el pluralismo y una nueva constitución. A su vez, las empresas no serían privatizadas. La mayor exigencia del pueblo húngaro era la salida de las tropas soviéticas.

Cuando suceden estas revoluciones es casi inevitable que surjan actos de venganza sobre funcionarios que abusaron del poder, torturaron o mataron. Sucedió pero no en grado alarmante. El multipartidismo dejó al partido comunista en una posición de debilidad, ya que el socialdemócrata se había separado del primero y era uno de los candidatos en las futuras elecciones libres.

El pueblo se sentía libre y capaz de expresarse, sus deseos eran para ser cumplidos. Las tropas soviéticas hicieron el paripé de retiro. No obstante, estas volvieron a ocupar Budapest. Mikhail Suslov y Anastas Mikoyán había viajado desde Moscú para discutir con Nagy las vías para evitar una confrontación armada. Todo era ganar tiempo y hacer promesas que luego no se cumplirían, Moscú no tenía interés alguno en que uno de sus satélites se saliera de su órbita, eso sentaba un mal precedente a los ojos de los otros países integrantes del bloque de Varsovia. Nagy le había informado al embajador Yuri Andropov que Hungría no seguiría en el bloque pero no se planteaba restaurar el capitalismo.

Tampoco se puede decir que las fuerzas opuestas al socialismo se hayan quedado de espectadores de lo que sucedía. Uno de esas voces fue la del cardenal József Mindszenty, un hombre de ideas anticomunistas, quien después de ser liberado de prisión en 1956, no dudó en hablar a las masas a favor de la eliminación total del sistema socialista y de denunciar los atropellos realizados por las fuerzas estalinistas. Tampoco la radio occidental, muy escuchada en Hungría, dejó de informar sobre los acontecimientos en 1956.

La dirección en la URSS, la que realmente siempre gobernó en los países de las llamadas democracias europeas, excepto Yugoslavia y Albania, se decidió a no tolerar más libertades al movimiento revolucionario húngaro, por lo que entre el 3 y 4 de noviembre de 1956 las tropas soviéticas atacaron por segunda vez. Nagy se vio obligado a refugiarse en la embajada de Yugoslavia, me decían que lo hizo vestido de mujer, no sé hasta donde sea cierto.

Entrada de las tropas soviéticas el 4 noviembre de 1956

Entrada de las tropas soviéticas el 4 noviembre de 1956

Ya entonces Moscú había decidido que Kadar relevaría a Nagy en el poder. Mis compañeros de estudio me contaban que Kadar había sido torturado por el personal represivo de Rákosi, por lo que al volver Nagy no dudó en incorporarse al gobierno, pero al final respaldó los movimientos de Moscú. Kadar fue una marioneta, el poder real estaba en manos de la KGB y el ejército rojo.

Gran parte de los militares del ejército regular húngaro se negaron a participar en las represalias. El pueblo, incluido no pocos niños, participaban en el movimiento de resistencia. La policía no prestó ayuda a los ocupantes soviéticos. El cardenal József Mindszenty, la voz de la llamada derecha húngara, se asiló en la embajada de EE.UU., donde tuvo que permanecer hasta 1971.

Sofocada la rebelión violentamente, la dirigencia soviética prometió a Nagy que se entregara, ya que su vida no correría ningún peligro, el dirigente húngaro creyó en esas palabras, falsas totalmente. Nagy se entregó, lo juzgaron, declarado traidor y fusilado el 16 de junio de 1958. Junto a él fueron también ejecutados el miembro del Partido, Miklos Gimes y el oficial del ejército húngaro Pal Maléter.

Lo peor que le pudo suceder para el movimiento socialista y comunista fue lo acaecido en Hungría. Murieron vidas por una causa justa, por la causa de su independencia, de un futuro mejor para toda la población. Al final lo malo perece y eso fue lo que sucedió en Polonia, Hungría, Checoslovaquia y el resto de las llamadas democracias populares, “el castillito” se derrumbó entre 1989 y 1990 casi de un golpe.

Fuentes

Anon. Revolución húngara de 1956. Historiasiglo20.org. http://www.historiasiglo20.org/GLOS/hungria1956.htm

Anon. Poznan riots. https://www.britannica.com/event/Poznan-Riots

Kopácsi Sándor. 2009. En nombre de la clase obrera: Hungría 1956. El Viejo Topo, 406 pp.

Liz Antonio. 2016. La Revolución Húngara de 1956. Laizquierda.com, domingo 23 octubre.

Tamás G.M. 2016. Hungría 1956: una revolución socialista. Sin Permiso. http://www.sinpermiso.info/textos/hungria-1956-una-revolucion-socialista

 

Escrito por Ricardo Labrada, 10 octubre de 2019

 

 

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