Recordando a Hiraldo Sablón, alias Chico Ruíz en la MLB

El tipo de libertad más importante
es el de ser lo que realmente eres.”
Jim Morrison (1943-71, cantautor y
poeta estadounidense)

Hiraldo Sablón, alias Chico Ruíz

Hiraldo Sablón, alias Chico Ruíz

Hiraldo Sablón no era una estrella, pero si uno de los peloteros que llegaron a asentarse con su juego en la Liga Nacional. Le recuerdo por él haber jugado la tercera base del equipo Cienfuegos, campeón de las dos últimas temporadas de la pelota profesional en Cuba, y llegar a ser considerado el pelotero más rápido de home a primera en la temporada de 1960-61.

Su nombre real es Giraldo Sablón Ruíz y no Hiraldo Ruíz Sablón como otros autores afirman. El Hiraldo no le gustaba a los americanos, decían que era muy largo, por eso le apodaron Chico, pero con su segundo apellido. Su padre tuvo que firmar por su hijo pelotero antes de que firmara para jugar pelota profesional, por lo que dijo que él se llamaba Giraldo, pero como la G no se pronuncia en inglés igual que en español, entonces le pusieron la H, que en español es muda y en inglés suena como G.

Hiraldo nació en Santo Domingo, Las Villas, el 5 de diciembre de 1938, de padre operador de una fábrica de cigarrillos, llamada “Hermanos Sablón”, que había sido fundada por su abuelo, Julián Sablón. La madre de Hiraldo se llamaba Bárbara Ruíz Dreke, eso por si alguien duda de lo que aquí afirmo respecto a cuál es su primer y segundo apellido.

Este pelotero terminó escuela primaria y bachillerato. Su padre quiso se hiciera cargo del negocio que poseían, pero él optó por matricular arquitectura y llegó a concluir tres cursos, su objetivo era viajar a EE.UU. para terminar graduándose allí. No obstante, uno no es siempre lo que quiere sino lo que se presenta, y ese fue el caso de este hombre, que corriendo sin zapatos era muy veloz, según una prueba que le hicieron a nivel escolar.

Lo invitaron a jugar pelota, deporte que había practicado desde niño, dio la talla, y en 1958, los cazatalentos de los Rojos de Cincinnati y los del ejecutivo Bobby Maduro le vieron jugar. El autor principal del descubrimiento fue Tony Pacheco, nada que ver con Antonio Pacheco Massó de Series Nacionales, aunque era también infielder, que jugó con el Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida y con el Cienfuegos (1952-53), dirigió a los Cubans de la Liga Internacional parcialmente en 1958, y fue director del equipo de Colombia, triunfador del Campeonato Mundial Amateur efectuado en Colombia (1965). El nombre de Tony es Antonio Aristides Pacheco, nacido en Punta Brava, la Habana.

Sablón, hombre de 183 cm, era bateador zurdo originalmente, pero se convirtió en ambidextro a partir de 1960. En Cuba, jugó para el Cienfuegos en la temporada de 1958-59, donde se mantuvo hasta al final de la profesional cubana, en 1960-61. En sus dos primeras temporadas fue reserva de cuadro, y en 1960-61, regular en la antesala. Sablón podía jugar cualquier posición del infield. En su andar en Cuba, llegó a confrontar problemas en un hombro, lo cual pudo solucionar favorablemente. Su juego con el Cienfuegos le permitió asistir a la Serie del Caribe en Panamá (1960), y ser integrante del equipo campeón, donde se fue de 2-1 al bate. En su temporada regular con este equipo, jugó 41 juegos, donde bateó  45 hits en 164 vb, para promedio de .274, con solo 8 empujadas y ningún cuadrangular. En 1961, jugó para los Senadores de San Juan en la invernal boricua, donde los cazatalentos quedaron impresionados favorablemente de la forma de fildeo del cubano en el campo corto, al extremo que los Rojos de Cincinnati no admitían conversaciones de canjes, donde se involucrara al cubano, considerado oro en ese momento por los Rojos.

En Ligas Menores, comenzó a jugar con el conjunto Geneva de la Liga NY-Pensilvania, clase D, en 1958, donde bateó para .251 y robó 29 bases. Luego jugó con Visalia de la Liga California (clase B); los Rojos de Columbia, Liga Sur Atlántica (clase A), donde bateó mucho, robó 55 bases, pero cometió 61 errores en 137 juegos, para escaso .913 defensivamente en el campo corto. Ya se puede pensar la decepción que tendrían los de Cincinnati, que tenían los ojos puestos en Sablón para que sustituyera al eficiente Roy McMillan en esa posición. Luego jugó con los Indios de Indianápolis de la Asociación Americana (clase AAA) en 1961. De ahí saltó a jugar con los Padres de San Diego, entonces equipo de la Liga de la Costa del Pacífico (clase AAA), donde estuvo hasta 1964. Con los Padres su ofensiva fue creciendo de una temporada a otra, mientras que su defensiva mejoraba siempre que lo pusieran a jugar tercera o segunda.  En 1965, Hiraldo llegó a la pelota grande con los Rojos de Cincinnati.

En las invernales jugó también con el equipo de la Guaira (1965-66) en Venezuela, el cual se coronó campeón de la justa, y con el que jugó una temporada más. En 1967-68 se fue a jugar con las  Estrellas Orientales de la invernal dominicana, cuyo manager era Tony Pacheco. En la temporada de 1968-69 regresó a Venezuela, esta vez para jugar en los Leones de Caracas y en la siguiente temporada con el Magallanes.

El cubano en las Mayores fue un pelotero de modesto rendimiento, siempre fue bateador de promedios alrededor de .240, OBP incluso por debajo de los .300, carecía de poder, solo 2 jonrones en su carrera, mientras que sus bases robadas no eran muchas al embasarse poco. Así y todo, fue regular por momentos en las Mayores. Jugó con los Rojos de 1965 a 1969, luego fue canjeado con el jardinero Alex Johnson a los Angelinos a cambio de los lanzadores derechos Pedro Borbón, Vern Geishert y Jim McGlothlin. La realidad es que Sablón fue desplazado por el juego eficiente del matancero Leonardo Cárdenas, quien se adueñó de la posición del campo corto desde su llegada al equipo de los Rojos. El villareño no supo mostrar todo lo que podía hacer.

Entre las cosas que destacaron al cubano no fueron sus dotes defensivos, sus habilidades de velocidad o su bateo, como dije, era sencillamente un modesto jugador que logró llegar a la gran carpa. No obstante, dejó muchas cosas escritas para la historia de este circuito.

La primera de ellas sucedió el 21 de setiembre de 1964, en juego entre los Rojos y los Filis, que marchaban delante en la tabla de posiciones. En la sexta entrada, después del out en rolata de Pete Rose, vino al bate Sablón para sonar hit, acto seguido Vada Pinson lo imitó con otro imparable, el que quiso convertir en doble, pero fue puesto out en segunda. Con dos outs vino al bate Frank Robinson, de quien hemos hablado ampliamente en un artículo a él dedicado, un hombre ofensivamente de los mejores que hubo en las Mayores.  Todo el estadio a la expectativa de lo que hiciera Robinson con el bate, no así Sablón, quien muy atento a los lentos movimientos del derecho Art Mahaffey, y con Robinson en dos strikes, se lanzó por cuenta propia a robar el home y lo logró.

Sablón robando el home

Sablón robando el home. Foto Philly Sports History

Lo interesante de todo es que sorprendió a todos con ese robo, incluyendo a su manager, el conocido Dick Sisler. El receptor de los Filis, Clay Dalrymple, en su impotencia, declaró que el robo del cubano había sido estúpido. Valiente forma de reconocer su propia ineficiencia, ya que los sorprendió a todos, mejor hubiera hecho en callarse. La AP entrevistó a Sablón y este declaró: “En este juego o la haces o la dejas de hacer. Con un bateador como él (se refería a Robinson) en el plato, uno tiene que asegurar que lo lograrás, de lo contrario te irás al infierno”.  Ese juego terminó 1-0 con victoria para los Rojos, y a partir de ahí, los Filis, que estaban en primer lugar y con 6.5 juegos de ventaja, tuvieron racha de 10 juegos perdidos consecutivamente, entre ellas dos derrotas más a manos de los Rojos, que al final terminaron empatados en el segundo-tercer lugar con los Filis, mientras los Cardenales se llevaban el banderín y luego la Serie Mundial en victoria sobre los Yankees.

Si uno se remite a las probabilidades, la jugada era mala. Robinson fue un excelente bateador y era muy probable una conexión que trajera a Sablón con la ventaja, pero el factor sopresa en un juego es algo que no se puede desdeñar. Sablón sorprendió a todos , robó, su equipo ganó y hundió a los Filis a partir de ese momento. Muchos aficionados de Filadelfia llaman a ese desenlace de los Filis como la maldición de Chico Ruíz. Ese equipo no fue nada más después de aquella polémica jugada en la temporada de 1964.

En ese mismo año de 1964, el 26 de julio, Sablón salió de emergente a batear, nada más y nada menos, que por el estelar Pete Rose, algo difícil de entender, pues si bien Rose estaba en su segundo año en la MLB, ya había logrado con su bate llevarse el novato del año en la temporada de 1963. Rose era ambidextro al bate como Sablón.

Tres temporadas después, el 28 de agosto de 1967, Sablón fue nuevamente bateador emergente por el que fuera años después un temible bateador, Johnny Bench. Este movimiento del manager Dave Bristol se entiende más, ya que Bench había sido ascendido en setiembre de ese año y era un novato verde entonces. Vale indicar que en esa temporada, el cubano Leo Cárdenas se fracturó un dedo, lo que posibilitó a Sablón cubrir la posición del SS, algo que hizo bien defensiva y ofensivamente.

Como quiera que sea, Sablón fue emergente en su carrera de dos monstruos del bateo en la Liga Nacional. Bench y Rose nunca más fueron sustituidos por bateadores emergentes. C´est la vie, Monsieur.

Nos queda una, la peor. Como ya dije, Sablón fue canjeado con el jardinero afro-estadounidense Alex Johnson a los Angelinos en 1970.  El cubano era el padrino de la hija adoptiva de Johnson, un hombre conocido como de mal carácter, pero como tenían esas relaciones tan estrechas, nadie podría pensar que las mismas se deterioraran como sucedió. Johnson continuamente le gritaba al cubano sus groserías, eso sacó de quicio a Hiraldo, el que lo invitaba a darse unos golpes, ambos eran de igual estatura. Tanto el manager Lefty Phillips como el manager general Dick Walsh conocían de la situación, pero no hacían nada para resolverla. La cosa llegó al tope y  el 13 de junio de 1971, Sablón se apareció con un arma en la casa club, antes del juego contra los Senadores de Washington, para encañonar a Johnson, a la vez que le decía que los blancos del equipo no lo querían, añadía “soy tan negro como tú, y te odio, te odio muchísimo y te puedo matar”.  Hubo una audiencia, a Phillips y a Walch los cesantearon, Johnson fue canjeado a los Indios, y eso que había resultado campeón de bateo en 1970, en la Liga Americana, mientras que el cubano fue enviado a las menores.

Hay que señalar que todos los críticos de la época coinciden en que el cubano era de buen carácter y del gusto de la afición local. Famosos fueron sus zapatos cocodrilos, con los que se sentía cómodo y se los quitaba solo cuando iba a jugar. Como era jugador de reserva usualmente, llevaba un cojín para el banco y así pasaba el tiempo con comodidad igualmente. En una ocasión, llevaba varios días sin jugar, por lo que le dijo jocosamente a su manager “Me das banco o me canjeas“.

A inicios de 1972, Sablón se encaminó a jugar con los Reales de Kansas City, pero llegó su lamentable final. Conducía a una velocidad entre 70-80 millas por hora, equivalente a 112-128 km/h, pero el cubano perdió el control del vehículo y se estrelló contra un poste, en un sitio distante a una milla de su casa en Rancho Peñasquitos, California. Sablón fue sepultado en El Camino Memorial Park, a cuyo funeral asistió Alex Johnson con su esposa.

El que suscribe tenía amistad con una prima hermana de Sablón por línea paterna, la que era oriunda de Camagüey y no de Santo Domingo. Fue ella la que me informó del triste fallecimiento de su primo meses después de lo ocurrido.

Como nota aclaratoria, en la MLB han jugado dos peloteros latinos con el nombre de Chico Ruíz, el primero fue el cubano, objeto de este artículo, mientras que el segundo fue el boricua Manuel “Chico” Ruíz, también infielder, que jugó en 1978 y 1980 para los Bravos de Atlanta.

Fuentes

Anon. Chico Ruiz. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/r/ruizch01.shtml

Costello Rory. 1964. 1964 Phillies: In defense of Chico Ruiz’s ‘Mad Dash’. https://sabr.org/research/1964-phillies-defense-chico-ruizs-mad-dash

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Pieli John. 2013. The day Chico Ruiz stole home. Baseball history, Cincinnati.

Scott Schaffer. 2004. The Legend of Chico Ruiz: Forty Years Later, A City Still Bleeds. Magazine Americana. Sept.

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 28 abril de 2019

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