Los árbitros cubanos en el béisbol

Un árbitro es solo un juez, que nunca debe adentrarse al cara a cara con quien protesta. Debe escucharlo por un tiempo razonable, luego girarse y alejarse. A menos que un jugador o director use un mal lenguaje, no hay necesidad de expulsarlo.”
Ed Runge (1915-2002, árbitro en la MLB y en la profesional cubana)

No hay labor más ingrata que la de un árbitro en cualquier deporte. Nadie habla de los jueces del partido cuando lo hacen bien, todo el mundo sí critica al menor error en que ellos incurran.

Es cierto que hay y ha habido árbitros extremistas, a los que es mejor ignorarlos, pero uno no puede ubicarlos a todos en el mismo sitio por ser un razonamiento injusto. No se puede olvidar que ellos son seres humanos que se equivocan como el resto de los mortales.

Hagamos un recorrido por la pelota cubana desde sus inicios y veamos los árbitros destacados, pues los otros, como ya se dijo, mejor ignorarlos.

En la pelota del período colonial, la que algunos prefieren llamar hispánica, los árbitros eran los mismos peloteros o aquellos que no jugarían en esa determinada temporada. El primer árbitro cubano fue Juan Tregent, el mismo que ofició en el primer juego oficial en Cuba (27 diciembre de 1874). En la corta temporada de 1878-79, el árbitro era de apellido Delgado, cuyo primer nombre no aparece por ningún lado. Al parecer un árbitro para todo. En la siguiente temporada, este rol lo cumplieron el pelotero Alejandro Reed del Almendares, Leopoldo de Sola y el norteamericano Urban Carpenter. En lo sucesivo fueron muchos los peloteros árbitros, entre los que se destacan Ernesto Guilló, Gustavo Aróstegui, Esteban Bellán, Emilio Sabourín, Gustavo Palacios, José Luján, Aurelio Granados (jugaba, dirigía y servía de árbitro), Evaristo Cachurro, Luis Someillán, Manuel Landa, Antonio Pérez Utrera, Vicente Quesada, Fernando Santana, José María Gálvez, Pablo Ronquillo, Adolfo de Poo, Manuel Cadaval, Ramiro Mazorra, el mismo Delgado ya mencionado, Pedro Dulzaides y otros más. Cada equipo podía poner un árbitro, que se supone que no podía oficiar cuando su equipo jugaba al campo.

En la pelota cubana del siglo XX, los árbitros cubanos se dedicaban exclusivamente a esa función. Usualmente eran peloteros retirados tempranamente o al final de una larga carrera. Así tenemos los casos de Alfredo “El Pájaro” Cabrera y el inicialista reglano Virgilio Arteaga, que al final de sus carreras oficiaron como árbitros.

Arbitros Pre

Valentín “Sirique” González fue un pelotero muy destacado en las temporadas de finales del siglo XIX, ostentó varios lideratos ofensivos, y jugó varias posiciones del infield y de los jardines. Una vez concluida su labor como pelotero activo, se dedicó al arbitraje, algo que hizo con la debida profesionalidad. Su debut como árbitro fue en Guanabacoa en juegos no profesionales, más tarde ofició en juegos de las series americanas de conjuntos cubanos contra el New Britain y el Birmingham.

El matancero José María “Kiko” Magriñat fue pelotero destacado entre los finales del siglo XIX y principios del XX, luego se dedicó a las labores de árbitro, las que ejerció durante varias décadas. Kiko hizo pareja de árbitros con Valentín González. En 1920 vino un equipo norteamericano, el que integraba el gran Babe Ruth. En uno de esos juegos lanzó el cubano Emilio Palmero, quien fuera después bigleaguer. Palmero se enfrentó al bambino. Magriñat como árbitro, le dio los buenos días a Ruth una vez llegado al cajón de bateo, pero luego le dio las buenas tardes y buenas noches cuando Palmero le sirvió el tercer strike para poncharlo. Magriñat hablaba tan alto oficiando en el juego, que todos oían su canto de bolas o strikes. Llevaba siempre escondida en su cintura un arma, muchos lo sabían y se medían a la hora de discutir con Kiko.  Por su desempeño como pelotero y árbitro a lo largo de cinco décadas, a Kiko le develaron una tarja en el Estadio del Cerro, ahora Latinoamericano, además de aparecer como miembro del salón de la fama cubano en Miami.

Otro árbitro cubano destacado fue Eustaquio Gutiérrez, de quien se ha escrito poco. El que suscribe supone que la persona en cuestión haya jugado con el San Francisco en 1902, ya que su nombre aparece en nómina de este equipo como E. Gutiérrez. Luego se hizo famoso al intervenir en el recordado torneo de 1937 en Santo Domingo, cuando el dictador Trujillo, tan egocéntrico como todos los tiranos, se gastó la plata para traer a los más destacados peloteros cubanos y de ligas negro a jugar en un torneo a su medida. Eustaquio Gutiérrez fue maestro del árbitro Raúl “Chino” Atán, del que se hablará más adelante, igualmente se dice que en Santo Domingo impuso un nuevo estilo, en vez de estar detrás del pitcher, se colocó detrás del cátcher, algo ya muy común en la pelota de esos días, pero no así en Quisqueya. Este árbitro fue exaltado al Salón de la Fama cubano en 1950.

Menos aún se ha escrito del árbitro afrocubano Eulogio Peñalver, hombre que durante años trabajó en la pelota cubana, y por el color de su piel, también en las Ligas Negro. Las referencias encontradas sobre este juez deportivo han sido en las páginas del libro del Prof. Roberto González Echeverría.

Otro reglano debutó como árbitro en 1936, se trata del conocido y bien recordado Roberto Amado Maestri Menéndez, quien anteriormente había jugado como receptor en el equipo del Cubanaleco en la Unión Atlética Amateur y había abandonado el juego por una lesión en su brazo. Su debut como árbitro fue el 17 de octubre de 1936 en juego de la liga profesional entre Marianao y Almendares, que ganara el primero mencionado con anotación de 2-1. Maestri no se andaba con chiquitas, imponía respeto y orden en el juego, y no permitía que nadie de fuera interfiriera en el mismo. Fue por esa razón que fue varias veces suspendido en la liga profesional cubana, y fue por esa misma razón que expulsó del juego al magnate Jorge Pasquel, presidente de la liga profesional mexicana, en juego disputado en México, el 5 de junio de 1945.  Pasquel había bajado al terreno a discutirle una decisión a Maestri, quien no dudó en expulsarlo. El reglano sabía que con esta decisión, no tenía nada más qué hacer en México. A Pasquel le dijo claramente en ese momento: “yo me voy de la Liga y de México después del juego, pero usted se va ahora mismo del terreno”. Maestri es también recordado por haberse enfrentado a la policía batistiana el 23 de noviembre de 1952, cuando un grupo de estudiantes universitarios saltó al terreno del Gran Estadio del Cerro en señal de protesta. Maestri trató de evitar la golpiza de la policía ese día. Al igual que Kiko Magriñat, llevaba siempre pistola escondida en su cintura y todos se cuidaban de él.

Siempre hablamos con razón de la figura de Maestri, pero hubo otros que eran igualmente correctos en estas funciones. Uno de ellos fue Raúl Atán Solís, nacido en los Arabos, Matanzas en 1901, más conocido como el chino, quien comenzó a jugar béisbol cuando era niño con el equipo “La joven China”. Como juvenil se desempeñó en el conjunto “Progreso de Luyanó”, de donde saltó para el equipo amateur Aduana, donde jugó hasta 1921,  siempre como receptor. Cuando llegó a la profesional  jugó en los jardines. La única referencia que este autor ha visto sobre Atán como pelotero es de la temporada 1926-27 cuando el Chino jugó con el Almendares. No obstante, es mencionado por otros autores como jugando los jardines del Habana en 1922. Su inicio como árbitro fue en 1925, su instructor fue Eustaquio Gutiérrez, como ya se dijo. Atán debutó como árbitro en 1927 en la pelota profesional y estuvo muy vinculado con su compañero Maestri. Oficiaron juntos en la liga mexicana, y su actvidad se extendió igualmente a Venezuela y República Dominicana. Se afirma que fue árbitro principal de un juego que duró 69 minutos en Cuba. Broncas no le faltaron y allá aquellos que creían poder revolcar al chino. Una de esas fue con el ex-receptor Fermín Guerra, quien terminó en la casa de socorro de la paliza que le propinó Atán. En otra ocasión se enredó con el corpulento Silvio García. No sé si sabía kung fu, pero los que se atrevieron a guapearle, corrían el riesgo de terminar hechos fufu.

Árbitros prof

La actividad de Maestri y Atán concluyó poco después de llegada las series nacionales. Maestri fue el árbitro principal del primer juego de serie nacional el 14 de enero de 1962. Junto a él estuvieron ese día, Rafael de la Paz en primera, Francisco Fernández Cortón en segunda y Enrique Roger García en tercera. Maestri solo ofició en esta serie nacional. Atán no llegó a actuar como árbitro en estos eventos, pero muchos nuevos árbitros de estos campeonatos fueron formados por el Chino.

Bernardino Rodríguez fue otro árbitro regular, que el que suscribe lo llegó a ver en acción cuando ya no podía oficiar detrás del home por problemas en su visión. Lo que más se recuerda de Bernardino fue el puñetazo que le propinó el jardinero cubano Roberto Ortiz en juego de la Liga Profesional Cubana. El hecho ocurrió el el 7 de enero de 1945, lanzaba el hermano de Roberto, Oliverio (Baby) Ortiz, el que discutió con  Bernardino. Fue entonces que llegó Roberto y realizó su “hazaña”. Después del incidente, Roberto Ortiz se disculpó ante la prensa y ante el mismo Bernardino. Vaya Ud. a saber si la visión de Bernardino no quedó afectada después de ese golpe. Bernardino fue uno de los árbitros del primer juego en el Gran Estadio del Cerro, efectuado en la tarde del 26 de octubre de 1946. Maestri fue el árbitro de home, mientras que  Bernardino y Kiko Magriñat impartieron justicia en el cuadro. Bernardino fue exaltado al salón de la fama cubano, en Miami, en 1986.  En 1955 los cuatro árbitros regulares de la liga profesional eran Maestri, Chino Atán, Bernardino y Armando Rodríguez, este es el último aquí mencionado pero no el que menos méritos tenga.

Recordemos que a finales de la década de los 40 hubo problemas que dividieron la pelota cubana en dos ligas: la Nacional y la Cubana. La primera jugaba en la Tropical y ahí los árbitros fueron los ya mencionados Maestri, Atán, Magriñat y Bernardino Rodríguez, mientras que la Liga cubana, cuya sede era el nuevo Estadio del Cerro se vio obligada a traer dos a´rbitros norteamericanos en 1947, uno fue Patrick Padden de la Asociación Americana, y Walter Ryan de la Liga Internacional. Al parecer a Padden le gustó Cuba y su ambiente, por lo que hizo árbitro habitual de la Liga, como así lo señala González Echeverría en su famoso libro “La gloria de Cuba”. Padden fue exaltado al Salón de la Fama cubano en Miami, en 2007. Sin embargo, no es fácil encontrar referencias sobre su trabajo en las Ligas Menores de EE.UU.

Armando Rodríguez Hernández es nacido en 1922, en Arcos de Canasí, jugó beisbol amateur con el Deportivo de Matanzas y el Hershey. Su  asentamiento permanente como árbitro en esta función en la liga profesional lo logró en 1954. En artículo aparte en este blog se habla de su riña con el lanzador Danny McDevitt. En 1958 comenzó a trabajar en la pelota de la Liga Mexicana, donde se mantuvo hasta 1980, igualmente ofició en Nicaragua (1961), liga invernal de Venezuela en dos períodos, 1962-71 y 1975-79. En las ligas menores ofició en 1966-73, y en 1974 debutó en las Grandes Ligas. Fue el primer árbitro latino en este circuito mayor, donde trabajó durante dos temporadas. Los servicios del Guajiro, como así le llamaban, abarcaron 16 series del Caribe, además de instructor de béisbol en Santander, España y Milán, Italia. En 1980 abandonó el trabajo en el béisbol y se dedicó a otras funciones en la empresa mexicana Pemex.

El nivel de arbitraje en la liga profesional cubana era bueno. Un famoso árbitro norteamericano de Grandes Ligas, Ed Runge, vino a Cuba a oficiar cuando estaba dando sus primeros pasos como juez en el terreno. Lo hizo en la temporada de 1953-54. Dos años después, Runge fue el árbitro del jardín derecho, en el famoso juego perfecto de Don Larsen en serie mundial. En su carrera participó en más de 4500 partidos en la MLB.  Añado que vi oficiar a muchos árbitros en la Liga Internacional en la época de los Cubans. El nivel de estos jueces no era superior al de los cubanos en la profesional. Se puede decir que si había diferencia, era la calidad de los criollos.

Cuando Bernardino Rodríguez dejó de oficiar, su puesto lo ocupó el joven Rafael de la Paz, quien causó muy buena impresión en toda la afición cubana. La mayoría de los entendidos lo llamaban el heredero de Maestri. De la Paz, como ya se dijo, fue otro de los árbitros que pasó a trabajar en series nacionales, pero su carrera y vida se troncharon por un trágico accidente de tránsito en Matanzas, en el desempeño de sus funciones. Más tarde, en su honor, se abrió una escuela nacional de arbitraje, la que, por razones desconocidas, ya hace rato no funciona.

Fuera de Cuba, hubo un destacado árbitro, al que vi como receptor casi regular en la última temporada de la profesional cubana (1060-61), me refiero a Roberto “Musulungo” Herrera, aunque en Cuba era conocido como “Musulungo” Gutiérrez, quien debe haber aprendido mucho del gran Rafael Noble, ya que en esa temporada final compartieron esa función en el conjunto de los leones del Habana, que eran rojos y no azules, por cierto.  Años después, en uno de mis viajes de trabajo a Venezuela- nada que ver con este hobby del béisbol en mi caso- en una tarde dominical, me tropiezo con Musulungo como árbitro principal de un partido de los Navegantes de Magallanes. Hurgando un poco, veo que el cronista deportivo mexicano Jesús Alberto Rubio, en su sección Al Bat, escribió una información interesante sobre este pelotero y árbitro cubano, quien es muy bien recordado por la afición mexicana y la venezolana. Aclaro que este alto pelotero-árbitro habanero, mide 190 cm, nació en 1939 y se llama Roberto Gutiérrez Herrera.

Roberto Musulungo Herrera

Roberto “Musulungo” Herrera cuando aún realizaba sus faenas como receptor

El hermano de Rafael de la Paz, Alfredo, ofició durante años en series nacionales y lo hizo con un buen desempeño. La mayoría de sus compañeros reconoce que Alfredo era probablemente el árbitro con mejor zona a la hora de cantar bolas y strikes. Acostumbraba a hablar con el bateador, si la bola se aproximaba, le decía que se cuidara, si el strike era muy bueno, le preguntaba por qué no le hizo swing.

Francisco Hernández Cortón ejerció desde la primera serie nacional y fue instructor de muchos otros árbitros que luego se incorporaron a esta labor. Otro destacado fue Francisco Belén Pacheco, oriundo de Centro Habana, hombre que cuidaba en extremo la disciplina en el terreno. El lanzador pinareño Julio Romero, en una entrevista, señalaba que al inicio del juego, con Belén Pacheco como árbitro principal, este llamaba a Romero para advertirle que nada de risitas, ya que las mismas eran una forma de protesta.  No menos importante ha sido el trabajo de los árbitros orientales Rafael Morales y Pedro Melchor Fonseca, los que han oficiado con empeño a lo largo de las series nacionales. Enrique Rodríguez de la Osa, de Ariguanabo, producto de la formación impartida por Francisco Hernández Cortón, fue otro árbitro de buen trabajo.

Otro destacado fue Iván Davis, oriundo del Cerro, La Habana, ex -jugador profesional de béisbol, que igualmente se inició con el equipo de la Aduana en la Unión Atlética Amateur como lanzador. Posteriormente fue contratado por los Cubans de Bobby Maduro, jugando primero en la liga Nueva York-Pensilvania  y en la Liga del Estado de Florida. En la profesional cubana jugó para el Almendares. Sin embargo, abandonó su carrera como pelotero para convertirse en árbitro, labor que comenzó a realizar desde que tenía 25 años, inicialmente a nivel provincial hasta que fue promovido a series nacionales.

Iván Davis y Tony Taylor

Nelson Díaz Blanco fue otro árbitro sobresaliente, quien se inició como receptor y llegó a integrar un equipo Cuba juvenil. Luego jugó brevemente para el conjunto Habana. Posteriormente se decidió por las labores de arbitraje, primero en una provincial y un año después en la serie nacional de 1984-85.  Por su excelencia, en 1994, fue electo mejor árbitro del mundo. Por esas cosas de la vida, que nada tienen que ver con el desempeño de sus funciones, Nelson Díaz no pudo asistir a los Juegos Olímpicos de Sidney (2000). No obstante,  si intervino en la primera edición del Clásico Mundial (2006), pero al siguiente Clásico (2009), aun siendo solicitado sus servicios por la Federación Internacional, nuevamente no lo dejaron asistir y esa fue la gota que rebosó el vaso para que Nelson Díaz se haya retirado de esta actividad. Al final el béisbol cubano salió perdiendo.

Germán Águila es uno de los árbitros que más antipatía levantó cuando decidió dejar el juego activo como antesalista y dedicarse al arbitraje. Es cierto, que el villareño, ex jugador de equipos capitalinos, era de los que no pasaba mano, aplicaba la medida de ser necesaria. Sin embargo, a Germán no se le puede tomar como extremista ni nada por el estilo. Realmente la pelota cubana necesita disciplina y mano razonable, dura cuando sea necesaria, en la conducción de los juegos de series nacionales.

Otros destacados han sido Manuel “el chino” Hernández”, Julio Ramón Véliz, Alejandro Montesinos, Felipe Casañas, Jorge Luis Pérez Herrera, Omar Lucero, Elber Ibarra, Juan José Cuevas entre otros.

Árbitros series nacionales

Cuba tiene el honor de tener a un árbitro mujer, se trata de  la habanera Yanet Moreno Mendinueta, la que lleva varias series nacionales oficiando en juegos de series nacionales. Su debut tuvo lugar el 6 de diciembre de 2006 en el Sandino de Santa Clara. Verla en el terreno impartiendo justicia es impresionante, una misión nada  fácil en un mundo machista. Es cierto que Cuba tiene otros árbitros mujer, pero solo Yanet logra oficiar en series nacionales. Lamentablemente he visto por la TV a algunos managers, cuyos nombres mejor no mencionar, los que se han dirigido a Yanet en forma descompuesta. Sin embargo, su trabajo es loable por la flema con que ejecuta el mismo. Muchas veces da la espalda después de tomada una decisión, aplica justamente lo que Runge aconseja. Lo lamentable también es que al parecer ese comportamiento anómalo de esos managers no es realmente sancionado por los encargados del béisbol a nivel nacional. No dudo que esos señores, en sus protestas, usen un vocabulario inadecuado, por no decir rancio.

Yanet Moreno en acción

Por las series nacionales han pasado muchos árbitros, todos con errores como humanos que son, a los que se deben respetar. Es posible que involuntariamente haya omitido algún que otro árbitro, pero hablo de aquellos que sí cumplieron sus faenas en el terreno de juego impartiendo justicia.

En Grandes Ligas, Cuba ha tenido al muy criticado árbitro Ángel Hernández, nacido en la Habana en 1961, el que lleva años oficiando en ese circuito mayor y ha estado presente en las series mundiales de 2002 y 2005. Los hechos más sonados en sus funciones fue cuando expulsó al coach de primera de los Dodgers, Mariano Duncan, lo que al final provocó una multa a Duncan y la suspensión por dos juegos. Otro incidente fue al cantar strike y ponche al segunda base Ian Kinsler de los Tigres, quien dijo que Hernández debía dedicarse a otra cosa y no al arbitraje. El cubano, en el siguiente juego, situado como árbitro en segunda base, fue y le dio la mano a Kinsler. En 2018 estuvo como árbitro de play off, pero luego no fue seleccionado para participar en la serie mundial. Hernández se ha quejado de malos manejos por parte de Joe Torre, a quien el cubano acusa de fabricar evaluaciones negativas en su contra. Ángel visitó Cuba en 2015 para llevar las cenizas de los restos de su padre y poco después nuevamente para oficiar en el juego entre la selección cubana y el conjunto del Tampa en 2017.

Laz y Ángel Hernández

Para ser cubano no hay necesariamente que nacer en Cuba, y ese es el caso de Lázaro Antonio Díaz, más conocido como Laz, nacido en Miami en 1963, en el seno de una familia cubana, el que se inició como árbitro en 1988, en Miami. Lo hacía en Escuelas Superiores y Universidades. Pasó la escuela de árbitros en 1991. En la liga invernal dominicana, ofició en 1993-94,  luego en los cuerpos de la reserva de la marina de EE.UU. y en la Liga Internacional en 1995, mientras que en Grandes Ligas debutó en la temporada de 2000.  En juego en el Comiskey de Chicago, fue atacado por un borracho, que Laz supo quitárselo bien de arriba. Al agresor le impusieron 180 días de prisión por este ataque. Laz ha oficiado en la Serie Mundial en 2007, y las Series de Campeonato de la Liga Americana en 2009, 2015 y 2016. También ofició en el juego de la selección Cuba contra el Tampa de la Liga Americana. En ese juego, Ángel Hernández ofició en la primera y Laz en la tercera. Críticas a su trabajo no han faltado, algunas severas e injustas igualmente.

Fuentes

Águila Alberto. 2001. Calentando el brazo. Encuentro en la Red. 13 Jun. http://arch.cubaencuentro.com/rawtext/stadium/calentando/2001/06/13/2679.html

Alfonso Jorge. Roberto Amado Maestri: Peto, careta y algo más…Radio Rebelde, http://www.radiorebelde.cu/48snb/historia/historia-armando-maestri.html

Baseball-reference.com

Dihigo G. 2013. Raúl Atán: un chino cubano, pelotero y umpire. El Palenque de Dihigo. http://dihigo.blogspot.com/2013/08/un-chino-cubano-pelotero-y-umpire.html

Dihigo G. 2014. Valentín “Sirique” González, legendario como pelotero y arbitro. El Palenque de Dihigo. http://dihigo.blogspot.com/2014/02/valentin-sirique-gonzalez-legendario.html

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban Baseball- A statistical history 1878-1961. McFarland Inn, Publishers, Jefferson, NC.

González Echeverría R. 2004. La Gloria de Cuba. Editorial Colibrí, Madrid, España, 720 p.

Litski Frank. 2002. Ed Runge, 87, Veteran Umpire Who Was Partial to Pitchers. NY Times, Jul 30, https://www.nytimes.com/2002/07/30/sports/ed-runge-87-veteran-umpire-who-was-partial-to-pitchers.html

Martínez Peraza M. 2009. Llega a Miami el mejor árbitro del béisbol cubano. El Nuevo Herald, 29 nov. https://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article2001124.html

Nieto Severo. 2007. Béisbol en Cuba Hispánica. Edit. Científico-Técnica, La Habana, 377 pp.

Romero E. (Inédito). Esbozos biográficos de grandes peloteros cubanos.

Rubio Jesús Alberto. 2007. Musulungo Herrera. Al Bat, 06  Oct. https://www.infocajeme.com/deportes/2007/10/al-bat-musulungo-herrera/

 

Escrito por Esteban Romero, 29 noviembre de 2018

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