Una trama distinta- “Never let me go (2010)”

Alles, was wir geben mussten.”
(Todo lo que tuvimos que dar).
Título en alemán de  este filme

Never let me go

Hay filmes que están hechos para analizarlos y profundizar en los mismos, ese es el caso del drama británico “Never let me go (Nunca me abandones) (2010)” del director Mark Romanek, con trama basada en una novela de Kazuo Ishiguro.

Tratando de evitar los spoilers, no queda más remedio que relatar una parte de la trama. El filme aborda la vida de niños criados y educados en una especie de orfelinatos, cuyo destino es de darle vida de manera limitada. Los hacen crecer sanos al máximo y luego sus órganos son utilizados como piezas de recambio, al parecer, para otros seres más pudientes. No se entiende bien si ellos llegan a este mundo por la vía de la clonación o por otra, lo cierto es que sea como fuera, ellos son unos pequeños esclavos para el futuro. Sus vidas no duran, imaginemos que hoy te sacan un riñón, poco después un pulmón y luego el hígado, no quedaría nada para vivir.

El que suscribe no coincide con el criterio dado por el analista Peter Bradshaw, quien afirma que la peli no da miedo y no llega a ser tan trágica. Da miedo realmente que el día de mañana se apruebe la clonación humana, algo que éticamente sería inconcebible. Por un lado, unos queriendo reproducir determinados tipos de humanos y otros buscando una simple reproducción en masa para producir órganos para aquellos pudientes que los necesiten. Da miedo un retroceso a la esclavitud, y la peli no muestra otra cosa que niños esclavos de personas carenetes de ética.

Never let me go 2

De izq a der. Keira Knightley, Carey Mulligan y Andrew Garfield en una escena del filme

Da miedo pensar que esos niños clonados o adoptados se conviertan en animales de crianza como un cerdo, un cordero o una vaca. La existencia de sociedades totalitarias es real, existen, y nadie puede confiarse que esto pueda propiciarse, donde se combinen los intereses mezquinos de algunas compañías o empresas con la de gobiernos incapaces de promover una producción estable y una economía prospera en su país.

El filme está muy bien realizado, con su lentitud europea en algunas escenas, tiene una historia de amor incluida, que lo hace interesante y aún más polémico. Las interpretaciones fueron muy logradas por parte de Carey Mulligan, Andrew Garfield y Charlotte Rampling. Por su parte, Keira Knightley no es que haya brillado en su actuación, pero complementó positivamente el logro de muchas escenas. La actriz mencionada accedió a actuar en este filme a solicitud de su amiga, Carey Mulligan, y esta última, por cierto, tuvo que aprender a conducir autos para poder filmar las escenas, en que ella guía un pequeño coche.

Si el telespectador quiere ver algo distinto, con un argumento raro verdaderamente, Never let me go es una buena propuesta.

Fuentes

Bradshaw Peter. 2011. Never let me go – Review. The Guardian., Febr. 10. https://www.theguardian.com/film/2011/feb/10/never-let-me-go-review

Filmaffinity.com. https://www.filmaffinity.com/es/film446540.html

 

Escrito por Esteban Hernández, 12 noviembre de 2018

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