Carlos Manuel de Céspedes y Castillo, el padre de la patria

El hombre que nos echó a vivir a todos.”
José Martí sobre Carlos Manuel de Céspedes

La Demajagua

Los cubanos oyen hablar de Carlos Manuel de Céspedes, cuyo nombre completo es Carlos Manuel Perfecto del Carmen Céspedes y del Castillo, pero sin saber muchos detalles de su vida, el por qué de su quehacer patriótico, e incluso la razón por la que se le llama Padre de la Patria. Por lo que aquí, en apretada síntesis, trataremos de dar un esbozo de su vida, todo ello basado en las fuentes consultadas y confrontadas.

Ante todo se debe decir que Céspedes fue un patriota veraz, lo que quiere decir que todo lo que hizo fue por el bienestar y progreso de su país, nada en beneficio personal. Hay muchos líderes egocéntricos, que más piensan en su beneficio propio y su gloria, que en los de su propio país, por lo que a Céspedes no se le puede incluir en esa lista nefasta, algo que no es difícil demostrar. La otra cuestión es que Céspedes, en la medida que crecía como persona y su intelecto aumentaba, llegó al convencimiento que Cuba necesitaba cambiar y que el patrón de administración de la metrópoli colonial poco le favorecía en su desarrollo económico y social. Las autoridades españolas más les interesaban exprimir la naranja, pero no facilitar un desarrollo que se saliera de los marcos esclavistas y feudales imperantes en la isla. El capitalismo había tocado puertas en varios países de Europa, el desarrollo industrial solo prosperaría con otros modos modernos de producción y no con africanos como esclavos, como así pretendían las autoridades españolas de entonces, nada diferentes de los colonos del sur de los EE.UU.

Carlos Manuel de Céspedes

Céspedes nació en la ciudad de Bayamo, el 18 de abril de 1819, en el seno de una familia rica. Sus abuelos paternos eran descendientes de españoles ricos, mientras que los maternos poseían ingenios azucareros, y eran terratenientes dedicados a la ganadería y a la producción agrícola. Todos ellos tenían residencias en Bayamo y Manzanillo. Céspedes inició estudios primarios en  el Convento de Nuestro Seráfico Padre. A la edad de 10 años comenzó a asistir al Convento de Santo Domingo para estudiar Latinidad y Filosofía. Luego se trasladó al Convento de San Francisco en Bayamo, donde estudió gramática latina, y de ahí pasó a cursar estudios superiores en el Real Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Como Bachiller, especialista en derecho civil, se recibió en la Universidad de La Habana el 28 marzo de1838.

En 1839, el patriota se casó con su prima María del Carmen Céspedes y del Castillo, con la cual tuvo tres hijos: María del Carmen, Carlos Manuel y Oscar, con los apellidos Céspedes y Céspedes. Lamentablemente María del Carmen murió de tisis en 1868. Un año después de este primer matrimonio, en 1840, Céspedes viajó a España para doctorarse en Derecho en la Universidad de Cervera, pero la misma estaba cerrada, por lo que optó por graduarse en licenciatura en Derecho y pasar con éxito las pruebas de doctorado de la especialidad. A su vez, se vinculó a las Guerras Carlistas, dio apoyo a  la regente María Cristina, opuesta al general Espartero, formó parte de las milicias de la Cataluña rebelde y alcanzó el grado de capitán. A Céspedes se le acusó de conspirador, por lo que se refugió en Francia, donde el ambiente napoleónico prevalecía. En ese viaje, aprovechó para visitar Inglaterra, Alemania, Italia y Turquía, algo que le dio idea de las diferencias de desarrollo entre la metrópoli y el resto de los países europeos. Su regreso a Cuba fue a bordo del buque Le Havre, el que partió de Francia.

Después de este viaje, Céspedes se convenció aún más que Cuba se hallaba en un estado de atraso económico, con carencias de libertad individual o socio-político, los cubanos carecían de derechos en general, a diferencia de España donde ya había una constitución que permitía la existencia de partidos políticos, parlamento, asociaciones de trabajadores y leyes aceptablemente concebidas. Las ideas de Céspedes ganaron en profundidad para convertirse en un pensador liberal, cuyo objetivo principal era el de liberar al hombre de las ataduras de la ignorancia.

No neguemos la condición masónica de Céspedes. Él, como otros tantos grandes propietarios en Cuba, era masón, con ideas anti-anexionista y anti-esclavista. Entendía bien que los esclavos negros serían mejores personas y rendirían más como seres libres y capaces de desenvolverse como obreros dentro de la sociedad. Céspedes formó parte de la logia masónica de Bayamo, llamada Estrella Tropical No. 19, la que también era integrada por el patriota Francisco Vicente Aguilera.

Su actitud rebelde a la dominación española le valió ser tres veces detenido y apresado. En la primera vez, en 1852, estuvo en prisión junto a su tío Lucas del Castillo y al poeta José Fornaris y Céspedes. Céspedes igualmente componía poemas, donde expresaba abiertamente su oposición a la situación reinante, y traducía obras, entre ellas, del francés, “El cervecero rey” de D’Arlincour, y “Las dos dianas” de Alejandro Dumas; y del latín, fragmentos de la “Eneida”. Céspedes llegó a hablar inglés, francés e italiano, además del latín. Estas detenciones tuvieron lugar durante el primer y segundo período del gobierno del General Gutiérrez de la Concha.

Además de lo ya apuntado, Céspedes fue fundador y director de la Sociedad Filarmónica, gustaba de organizar campeonatos de ajedrez y bailes, además de escribir crónicas para diarios habaneros y santiagueros.

En 1867, Céspedes compró el ingenio de la Demajagua en Manzanillo por valor de 81 mil pesos, al que dotó de máquina de vapor para no depender de trabajo esclavo, algo muy usual en la parte central de Cuba. Ya entonces se respiraba un ambiente sumamente rebelde contra la dominación colonial, fue también que Céspedes tuvo relaciones con una joven mestiza, de apenas 17 años, Candelaria Acosta Fontaigne, que Céspedes llamaba Cambula, con la que tuvo dos hijos, Carmita y Carlos Manuel. El autor no tiene idea de cuándo se rompió esta relación, ya que Céspedes se casó a mediados de 1869 con la camagüeyana Ana de Quesada y Loynaz, hermana de Manuel de Quesada y Loynaz, con quien tuvo tres hijos, uno de ellos muerto de inanición a los pocos meses de nacido.

En abril de 1868, Céspedes fundó la Logia de “Good Faith” (Buena Fe) en Manzanillo y se convirtió en Gran Maestro de la misma. Meses más tarde tiene lugar la primera reunión intermunicipal de los revolucionarios, en la finca de Jesús María, donde participan activistas de Camagüey, Holguín, Tunas, Jiguaní, Manzanillo y Bayamo, y a la cual asistieron Salvador Cisneros Betancourt, Vicente García, Donato Mármol, Carlos Manuel de Céspedes, Vicente Aguilera y Maceo Osorio entre otros. Céspedes representaba a Manzanillo en la reunión.

La fecha prevista para el alzamiento fue fijada para el día de noche buena. 24 de diciembre de 1868, pero no parece que la misma haya sido del agrado de Céspedes, quien la adelantó para el 14 de octubre, lo cual fue descubierto por el gobernador Valmaseda, a lo que acto seguido, el 7 de octubre emitió una orden de arresto, la que por suerte Céspedes supo de la mano del mismo telegrafista. Sin perder tiempo, Céspedes convocó a sus compañeros, los que se reunieron en la Demajagua, y allí se redactó un manifiesto. El 10 de octubre se da el grito de independencia en Yara, Céspedes da la libertad a sus esclavos, a los que se dirigió:

Ciudadanos, hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora, sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar su independencia. Los que me quieran seguir que me sigan, los que se quieran quedar que se queden, todos seguirán tan libres como los demás.”

Previamente había manifestado: “Todo lo sé, pero no es posible aguardar más tiempo. Las conspiraciones que se preparan mucho, siempre fracasan, porque nunca falta un traidor que las descubra. Yo estoy seguro de que todos los cubanos seguirán mi voz… A un pueblo desesperado no se pregunta con qué pelea. Estamos decididos a luchar y pelearemos aunque sea con las manos”.

 “Nuestro propósito invariable sean cuales fueren las circunstancias, es no aceptar de España más capitulación que la absoluta independencia de Cuba, así como de cualquier otra nación que medie y se interese por Cuba. Morir todos o ser independientes, sin alterar esta resolución ninguna consideración humana”.

El plan inicial era tomar Yara, lo cual resultó entonces imposible, pero a los 147 hombres que se unieron a Céspedes, se le fueron uniendo más rebeldes, hasta llegar a ser casi 17 mil, lo que permitió tomar la ciudad de Bayamo el 18 de octubre, donde dos días después se entonó el Himno Nacional.

La primera asamblea de la república en armas se efectuó en abril de 1869, en Guáimaro, Camagüey, donde se aprobó la nueva Constitución republicana, en la cual quedó la esclavitud abolida, Céspedes fue nombrado presidente de la nueva República, Salvador Cisneros Betancourt presidió la Cámara de Representantes, con facultades para destituir al presidente y al jefe del ejército; y el cuñado de Céspedes, Manuel de Quesada y Loynaz, fue nombrado jefe del ejército.

Los revolucionarios orientales eran partidarios de mantener el poder político y militar en una sola persona, a lo cual se opusieron los camagüeyanos, que lograron dar plenos poderes a la Cámara de Representantes. Los patriotas camagüeyanos alegaron que dar el poder a una sola persona era constituir una dictadura, pero la realidad es que la divergencia en cuestión no facilitó la generalización de la guerra en otros departamentos. Ya desde ese entonces, Céspedes tenía la idea de la invasión de Oriente a Occidente, pero sin apoyo en cada localidad, la empresa se hacía difícil.

Dentro de la cúpula de mando había otra divergencia. Cisneros Betancourt era partidario de la anexión, Céspedes era partidario de la independencia total de Cuba, por lo que a ese respecto dijo:

Por lo que respecta a los Estados Unidos (de América) tal vez esté equivocado, pero en mi concepto, su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba. (…) Cuanto haga o proponga será para entretenernos y no acudamos a otros amigos más eficaces o desinteresados”.

Céspedes sufrió muchas vicisitudes en la guerra. En 1870, su hijo mayor, Oscar, fue hecho prisionero por los españoles. El Capitán General Antonio Caballero de Rodas le propuso a Céspedes la liberación de su hijo a cambio de abandonar la guerra, a lo que el patriota, en carta del 2 junio de 1870, le respondió: “Duro me hace pensar que un militar digno y pundonoroso como V. E, pueda permitir semejante venganza, si no acato su voluntad, pero si así lo hiciere, Oscar no es mi único hijo, lo son todos los cubanos que mueren por nuestras libertades patrias.” Por esa actitud fue que desde entonces a Céspedes se le llamó Padre de la Patria. La respuesta española fue la ejecución de Oscar Céspedes sin ninguna misericordia.

Más tarde, el 31 de diciembre de 1870, Ana de Quesada, la esposa de Céspedes, que se hallaba en estado de gestación, fue arrestada por las tropas coloniales y se le mantuvo en prisión hasta que finalmente fue deportada a los Estados Unidos.

La guerra continuó con sus altas y bajas en territorio oriental y camagüeyano principalmente. Las divergencias de Céspedes y Agramonte se agudizaron, al extremo que el camagüeyano renunció al mando de sus tropas, lo que debilitó enormemente el empuje de los revolucionarios en esa zona. Céspedes una vez se llenó de valor y dejó a un lado sus diferencias para pedirle a Agramonte su regreso al mando de los suyos, algo que el gran patriota camagüeyano aceptó, que se tradujo en nuevas victorias en los campos de batalla. No obstante, las divergencias entre Céspedes y la Cámara de Representantes nunca lograron reducirse, por el contrario aumentaron.

La reunión del 28 de octubre de 1873 en Bijagual, Jiguaní, provincia de Oriente, impusieron la destitución de Céspedes como Presidente de la República en Armas. La realidad es que esa Cámara jamás tuvo confianza en Céspedes y en la reunión lo atacaron sin piedad alguna. Se le acusaba de violar la constitución y las leyes establecidas. Es cierto que Céspedes nunca tuvo la intención de subordinarse a esa Cámara, la que consideraba autoritaria, y lo mismo opinaba la Cámara sobre él. Céspedes nunca facilitó el trabajo de este órgano y acostumbraba a usar sus poderes extraordinarios en los períodos de receso y clausura de la asamblea legislativa. En el orden personal, Céspedes no era hombre de camaradería con sus compañeros, visitaba los campos de batalla acompañado de un alto número de funcionarios y solía suspender de servicio o trasladar a cualquier jefe sin consulta previa. Durante su mandato, destituyó a Máximo Gómez en sus funciones. Lo cierto es que tanto los opositores como Céspedes y sus partidarios tenían razón en algunos aspectos y en otros no.

Lo importante de todo fue que Céspedes acató la decisión de su sustitución, a la vez que pidió a sus partidarios de no hacer nada que provocara un derramamiento de sangre entre hermanos de una misma causa. Ahí es donde radica la grandeza de Carlos Manuel, ya que no todos los líderes son capaces de aceptar una decisión de ese orden, máxime cuando tiene una tropa detrás dispuesta a darle apoyo. Céspedes entendía claramente que una rebelión por su sustitución les pasaría la cuenta negativamente a los revolucionarios en detrimento de la guerra contra el poder colonial.

Después de destituido, se le mantuvo bajo vigilancia durante algunas semanas, no se le permitió marchar al extranjero, donde ya se encontraba su esposa e hijos, finalmente se le envió a San Lorenzo, en la Sierra Maestra, a finales de diciembre de 1873, sin escolta o protección alguna. No se sabe cómo, pero no es de dudar que haya habido una delación sobre el lugar donde se encontraba Céspedes. Allí llegó una columna española, Céspedes se dio cuenta de su situación y se dio a la fuga en esa zona montañosa, poseía solo un revolver con algunas balas. Unos seis soldados españoles le persiguieron, querían detenerlo vivo, pero no lo lograron. Finalmente cayó en combate desigual el 27 de febrero de 1874. Lógicamente, la tropa española trasladó su cadáver a Santiago de Cuba, donde fue sepultado como uno más en este mundo.

Realmente no era para que Céspedes tuviera ese final, poca consideración se tuvo con él, por lo que no es errado pensar que sus opositores cubanos tenían serias rivalidades de localidad y celos de gloria, como certeramente lo supusiera Fernando Portuondo.

Fuentes

Aguirre Botello Manuel. 2000. Carlos Manuel de Céspedes y Castillo, síntesis biográfica del padre de la patria. http://eles.freeservers.com/Carlos.htm

Maseda Gutiérrez Héctor Fernando. 2013. Nuestros pensadores: Carlos Manuel de Céspedes y Castillo. Misceláneas de Cuba, 11 julio. http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/51de6dd83a682e0bc0cc25eb#.W7og189oTIU

Portuondo Fernando. 1975. Historia de Cuba 1492-1898. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 602 pp.

Ramos Demetrio. El pensamiento independentista en Cuba y Puerto Rico. Armada española 46 p. http://www.armada.mde.es/archivo/mardigitalrevistas/cuadernosihcn/30cuaderno/03cap.pdf

Urbay José R. 2014. Carlos Manuel de Céspedes. Cuba y su historia, 18 Sept. https://cubaysuhistoria.wordpress.com/2014/09/18/carlos-manuel-de-cespedes-y-del-castillo/

 

Escrito por Ricardo Labrada, 9 octubre de 2018

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