Mi Habana: el Instituto Pre-Universitario

La Habana es una de las grandes ciudades del mundo, subliminalmente cursi, obstinadamente graciosa, como un cromo deslustrado, una ciudad, que como dijera Winston Churchill en su juventud, cualquier cosa puede pasar.”
Jonathan Miles (1971, periodista y novelista estadounidense)

Instituto de la Habana

Instituto de la Habana. Foto del autor

Uno de los lugares que este autor siempre recuerda es el Instituto de la Habana, el IH, en el cual se educaran figuras importantes de la historia cubana, entre ellas, nuestro héroe nacional José Martí, los famosos escritores Alejo Carpentier y José Lezama Lima, el activo estudiante antimachadista Rubén Martínez Villena, el Dr. Mario Muñoz Monroy, médico que muriera en el ataque al cuartel Moncada en 1953, y muchas otras figuras más.

El autor conoce este centro y parte de su historia, al haber tenido la suerte de poder estudiar en el mismo a lo largo de tres años por el anterior programa de bachillerato, que duró hasta 1963.

El Instituto se fundó por decreto el 15 de julio de 1863. La inauguración tuvo lugar, vaya coincidencia, el 10 de octubre de 1863, a la 1:30 p.m., a cuya ceremonia asistieron el Gobernador y Capitán General entre otras personalidades. Su primera ubicación fue en una porción del convento de San Juan y Letrán, o sea en la esquina de las calles Obispo y San Ignacio. La organización del centro corrió a cargo de su primer director, Antonio Bachiller y Morales, quien a su vez impartía las asignaturas de Economía Política y Legislación Mercantil. El Instituto constó de una biblioteca, y su Aula Magna se creó en el curso de 1866-67. Su mobiliario era enteramente traído de España.

La fundación del Instituto respondía a un programa de apertura de estos centros pre-universitarios en todas las capitales de Departamentos del país. Le tocó a la Habana, como capital, ser la primera, luego se crearon otros en Santiago de Cuba, Camagüey y Matanzas. Los mismos otorgarían los grados de bachiller, que hasta entonces era tarea de la Real y Pontificia Universidad de La Habana, concretamente de cuatro facultades: Teología, Cánones, Leyes y Medicina, las que otorgaban ese título además de los de Licenciado y Doctor.

Para aspirar al Grado de Bachiller en Artes, el estudiante tenía que aprobar Gramática Latina y Castellana, nociones de Geografía, Historia, Aritmética y Algebra, entre muchas otras, y al mismo tiempo, un curso de lengua Francesa e Inglesa que se podía estudiar en cualquiera de los cursos.

Para ingresar en el Instituto, la edad mínima necesaria era de trece años, además existían cuatro tipos de matrícula: la oficial, la privada, la libre y la doméstica. La primera provenía de las escuelas públicas nacionales o de escuelas privadas de la clase media y representaba el 50% de la inscripción total del centro; la privada venía de las clases más adineradas, o sea los alumnos podían estudiar en otros centros privados o anexos al Instituto, y debían hacer exámenes oficiales en este. La matrícula libre era como un comodín, lo mismo valía para pobres como ricos. Martí se matriculó así.

El antiguo Instituto de La Habana también tuvo los museos Antonio Modesto del Valle de Zoología y el Museo Gundlach, este último fundado con colecciones del eminente científico Juan Cristóbal Gundlach. En 1892, el gobierno colonial español adquirió las piezas por 8000 pesos oro para el Instituto. La condición era que la misma no abandonara nunca el país, aparte de ser obligatoriamente museo de carácter público. El mismo Gundlach inauguró el museo homónimo el 17 de julio de 1895. También contó con un Museo de Historia y un Jardín Botánico. En el de Historia se recuerda bastante a los ocho estudiantes de medicina que fueran fusilados injustamente el 27 de noviembre de 1871. Ellos todos habían estudiado en el Instituto. El Botánico se fundó en 1901, en un área de cuatro hectáreas de la famosa Quinta de los Molinos.

Una nueva construcción, de tres plantas, se inauguró en 1924, ubicada en una manzana que abarca las calles Zulueta, Teniente Rey, Monserrate y San José, 4000 metros cuadrados de superficie, que sirvió de sede para el nuevo Instituto de la Habana. El diseño y obra fue del arquitecto e ingeniero cubano Mario Lens.

No se trataba de una construcción cualquiera, el mismo es de una belleza única, en estilo clásico moderno, con una escalera monumental de mármol.  La decoración del salón de actos es también impresionante. Como ya se afirmara, se  trata de un ejemplo típico de la arquitectura de la Escuela de Bellas Artes de París. El aula magna, de quinientos metros cuadrados de área, presenta techo ornamentado de láminas de oro, con los escudos de la República y de la Habana.

Para suerte de Cuba, ya en 1935, se proclamaba el Decreto Ley No. 179, el cual orientaba la fundación de 24 centros de segunda enseñanza, o sea cuatro veces más de los seis institutos hasta el momento existentes.

El IH fue un centro muy activo de rebelión contra las dictaduras de Machado y Batista. En el orden docente, se podía ingresar a partir de 12 años de edad, el aspirante a estudiar, estaba en la obligación de pasar una serie de exámenes de ingreso, el primero era el de ortografía, quien no lo aprobara, no podía hacer el resto de los exámenes. Estaban exentos de examen, aquellos que hubieran concluido el octavo grado de primaria, mientras que los que solo habían pasado el sexto o séptimo grado, obligados estaban a examinarse para ingreso en el IH.

Además de la ortografía, los exámenes incluían matemáticas, español, inglés hablado y escrito, geografía, historia y biología. Eran cinco cursos de bachillerato, en los que se estudiaban muchas de las asignaturas mencionadas, además de educación física. A partir del cuarto año de bachillerato se estudiaba francés igualmente. Con este formato se llegó hasta 1962 cuando se comenzó a cambiar todo el sistema en secundaria y pre-universitario. La ortografía quedó en el pasado y de ahí que haya profesionales con una ortografía de parvulitos.

Los exteriores del instituto eran regularmente pulidos, pero nunca pintados, hasta que un buen día, en los años 90, el que suscribe vio que los habían pintado, algo realmente horroroso. Afortunadamente, ya el Instituto, ahora llamado Pre-Universitario José Martí, recobró su color natural.

Fuentes

Anon. Instituto Pre-Universitario de la Habana. Ecured. https://www.ecured.cu/Instituto_Preuniversitario_Jos%C3%A9_Mart%C3%AD_(La_Habana)

Jacomé Derubin. 2015. Instituto de la Habana. Cuba en la memoria, Facebook 18 oct. https://www.facebook.com/CubaEnLaMemoria/posts/instituto-de-la-habanapublicado-por-d-j%C3%A1comeen-la-publicaci%C3%B3n-anterior-les-comen/1141469515865084/

 

Escrito por Ricardo Labrada, 4 setiembre de 2018

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