Fanny y Alexander

Todo está vivo, y todo es Dios y los pensamientos de Dios.
No sólo las cosas buenas, las más crueles también.

Del diálogo de Aaron, el judío, con Alexander en el film

Fanny y Alexander poster

El drama “Fanny y Alexander (1982), película de producción franco-sueca y bajo la dirección del experimentando Ingmar Bergman, ha merecido con creces todos los premios ganados internacionalmente. Los protagonistas son los niños Pernilla Alwyn y Bertil Guve, Ewa Fröling y Allan Edwall, en el papel de padres de ambos, y Jan Maljmsjö como el obispo Vergerus.

Este film fue concebido y realizado para la TV, con una duración de 5 horas, las que luego se redujeron para poder llevarlo como largometraje a la gran pantalla. Fue por coincidencia el último film del realizador Bergman. La trama surge de los sufrimientos del mismo cineasta en su niñez. Fueron esos recuerdos, los que le ayudaron a elaborar el guión, donde aparece la vida de su hermana, la escritora Margareta Bergman, y la suya propia, con un padre, sacerdote luterano, sumamente despiadado.

Escena con Fanny y Alexander

Escena con Fanny y Alexander

La fotografía es lo primero que se destaca en esta película, realmente de alta calidad y detallando los más variados objetos que aparecen en los distintos sitios captados por la cámara.

La película es inicialmente lenta en su desarrollo, algo que va variando en la medida que avanza el film. Por el título dado, cualquiera piensa que se trata de dos jóvenes enamorados, algo erróneo, pues los dos héroes son dos niños, hermanos, ambos muy inteligentes y que le dan el tono perseguido por el director en la película.

Bergman guarda mucho parecido en esta película a la forma de pensar de dos escritores, como fueron Fiodor Dostoievsky y Nicolás Gogol. La constante de la existencia de Dios como punto de controversia está presente a lo largo del film. En ocasiones, el que suscribe recordaba “Los hermanos Karamazov” y en otras partes hasta “Crimen y castigo”, ambas obras de Dostoievski. No es la trama como tal sino el mensaje y cuestión que se evidencian. Esta película puede ubicarse en el género de misterio, aunque no deja de ser un drama real, con aspectos que mentalmente afectan a muchos en las sociedades actuales: ¿Existirá una segunda vida? ¿Seremos entonces fantasmas o espíritus? Esas y otras tantas cuestiones pueden aparecer en la reflexión de cualquier espectador de esta cinta.

El obispo Vergerus en una escena

El obispo Vergerus en una escena

Bergman debe haber sido creyente. No obstante, esta película pone en duda la calidad  ética de aquellos que deben promover la religión, sus creencias y valores. Igualmente se representa ideas distintas que giran alrededor de un mismo Dios, o sea lo cristiano y lo judío.

Lo novedoso de la película es la originalidad de la trama, su polémica filosófica y los resultados finales, muchos de los cuales son almacenados en nuestras mentes, de donde surgen las leyendas y los mitos.

Fuentes consultadas

IMDB.com

Valentí Fernández Tomás. 2018. Centenario de Ingmar Bergman (y 3): “Fanny y Alexander”. http://elcineseguntfv.blogspot.com/2018/06/centenario-de-ingmar-bergman-y-3-fanny.html

 

Escrito por Esteban Hernández, 7 julio de 2018

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