Jud Wilson, una leyenda de la ofensiva en el béisbol

La diferencia entre lo imposible y lo posible
depende de la voluntad de un hombre
.”
Tom Lasorda

Jud Wilson

Cuando el que suscribe redactaba las líneas del artículo de Alejandro Oms en la pelota cubana, había un nombre que saltaba continuamente cada vez que revisaba la base de datos. Se trataba de Ernest Judson “Jud” Wilson, al que los cubanos bautizaron como Jorocón en su época. La excelencia de Jud Wilson en la profesional cubana era tal, que llegó a liderar varios departamentos ofensivos en las temporadas que jugó en el país.

Este pelotero afro-estadounidense, de poca estatura, unos 173 cm, y un poco más de 88 kilógramos, fuerte como un roble, se le llamó boojum en las Ligas Negro, vocablo que se identifica con el sonido que provoca la pelota estrellada contra las vallas de las cercas de los jardines. Para muchos este bateador zurdo fue el hombre que más duro golpeara la pelota en las Ligas Negro. Tan bueno era, que el lanzador derecho Satchel Paige lo catalogó como uno de los más temibles bateadores en su carrera. Jud, sin llegar a ser un  Cool Papa Bell, también sabía correr las bases.

Jud Wilson, además, fue el perfecto pendenciero. Los peloteros adversarios lo evitaban, mientras los árbitros deseaban no vérsela tampoco con él. Wilson todo lo protestaba, prácticamente odiaba a los árbitros y en ocasiones los atacaba directamente en campo. En el terreno, Jud era una persona irascible totalmente, enérgico y joseador, toda una fiera al campo.  A pesar de su agresividad, sobre todo con los árbitros, era una persona bondadosa fuera del terreno, muy dada a ayudar a sus compañeros.

Este pelotero nació el 28 de febrero en Remington, Virginia, pero de año por aclarar. Unos dicen que fue en 1899. Su viuda aseguró que él era de 1894, pero el censo realizado, antes de finalizar el siglo XIX, lo daba como nacido en  1897.

Durante la primera Guerra mundial, sirvió en el ejército de su país a partir de junio de 1918. Una vez finalizada la guerra, Wilson decidió asentarse en la capital norteamericana, Washington, D.C., donde comenzó a jugar pelota semipro. En 1922, Scrappy Brown, torpedero de un equipo independiente, los llamados Medias Negras de Baltimore, descubrió a Wilson y lo animó a jugar en su equipo. Pasó la prueba, comenzó a jugar, pero dos semanas después abandonó al equipo. Luego volvieron a hablar con él para que regresara, lo que así ocurrió. Su equipo ganó 49 y perdíó 12, y Wilson bateó para .467.

En sus comienzos jugó la antesala, no era ningún defensor de maravillas. Debido a su fortaleza, era capaz de detener muchos batazos veloces con su propio pecho. Es por esa razón que jugó muchas veces lesionado, pero no se quejaba. El juego para él era lo primordial.

En el período de 1922 a 1926, Wilson jugó con los Medias Negras. Su primera incursión en Cuba fue en la temporada de 1925-26, vistiendo el uniforme del Habana. El estelar pelotero rompió la liga, quedó como campeón de bateo, con extraordinario promedio de .430. Fue igualmente líder en hits (64), jonrones (3) y bases robadas (10).

Además de todos esos lideratos, disparó enorme cuadrangular por encima de la pared del jardín derecho del desaparecido Almendares Park, un batazo que recorrió facilmente más de 400 pies y por el que los cubanos le bautizaron como Jorocón. Con anterioridad esa hazaña la habían realizado hombres, como Cristobal Torriente, Oscar Charleston, Alejandro Oms y Esteban “Mayari” Montalvo.

Jud Wilson con el Habana

Jud Wilson con el Habana

Wilson regresó para jugar en Cuba en la temporada de 1926-27. Entonces vio su juego limitado a 54 desafíos. Así y todo, logró promediar .333, a la vez que conectaba 4 dobles, 1 triple y dos jonrones.

En 1927-28, volvió a mostrar su excelencia al bate. Nuevamente líder de los bateadores (.424), líder en anotadas (36) y en triples (7). Wilson era merecedor del MVP de este torneo, pero Martín Dihigo bateó para .415 y ganó 4 juegos de los 5 que completó, y se llevó ese premio.

En 1928, nuevamente con los Medias Negras, Wilson bateó para .399 en 42 desafíos, mientras que en Cuba bateaba para .397, solo por detrás del gran Alejandro Oms, a la vez que quedaba de segundo en carreras anotadas (31) y jonrones (4), superado por su coterráneo Cool Papa Bell.

En 1929 hubo algunos cambios en la llamada Liga Americana Negro, la que integraron cinco equipos de la anterior Liga Negro del Este, éstos fueron los Gigantes  Bacharach, las Estrellas Cubanas, los Gigantes Hilldale, los Gigantes Lincoln y los Medias Negras, además del potente conjunto de los Grises Homestead y una nueva versión de los Gigantes de Harrisburg. Fue entonces que los Medias Negras presentaron un cuadro de otra galaxia, al que llamaron el cuadro del millón ($$), consistente en Jorocón Wilson en primera, Frank Warfield en segunda, Dick Lundy en el campo corto y Oliver Marcelle en la antesala. Wilson no desperdició la oportunidad y bateó para .344, a la vez que se especulaba de su posible canje a los Grises de Homestead a cambio de Dihigo y de John Beckwith, cambio que al final no tuvo lugar.

Nuevamente Jorocón se hizo presente en la temporada de 1929-30 en Cuba. Entonces bateó para .363, solo segundo del gran Alejandro Oms en promedio ofensivo, a la vez que conectaba 10 dobles, 4 triples y 5 jonrones.

Los Medias Negras volvieron a ser equipo independiente en 1930. Wilson entonces bateó para .372. En octubre de ese año, este equipo se enfrentó, en doble juego, a los Yankees de Nueva York, ocasión en la que Wilson le sonó 3 incogibles al lanzador Roy Sherid. Luego a Big Jim Beaver le conectó de 2-1 y robó 2 bases.

Wilson pasó a jugar, en 1931, con los Grises de Homestead, conjunto entonces independiente también, en el que jugaban figuras como Oscar Charleston, Josh Gibson, Smokey Joe Williams, Vic Harris, Double Duty Radcliff y Ted Page.

Su estreno como manager tuvo lugar en 1932 con los Grises, pero al final los abandonó y pasó a jugar con los Crawfords de Pittsburgh. Luego jugó para las Estrellas de Filadelfia, donde bateó para promedio de .372. Por su excelencia en el bateo, Wilson fue escogido como antesalista del todos estrellas de la escuadra del Este para el primer juego de este tipo contra las estrellas del Oeste, que se efectuó en el Comiskey de Chicago el 10 de setiembre de 1933. En ese partido, Wilson se anotó el primer incogible y luego trajo dos para home con otro imparable.

Jud Wilson con las Estrellas de Filadelfia

Jud Wilson con las Estrellas de Filadelfia

En la serie final del campeonato de la Liga Nacional Negro, en 1933, entre las Estrellas de Filadelfia y los Gigantes Americanos de Chicago, Wilson tuvo un serio altercado con el árbitro Burt Gholston, al que amenazó con vérsela con él después del juego. Por esa razón, fue inicialmente suspendido, pero el dinero en juego era mucho y fue así que Jorocón jugó el séptimo desafío, el que quedó empatado a cuatro, pero las Estrellas de Filadelfia se llevaron el decisivo con anotación de 2-0.

Su juego con las Estrellas de Filadelfia continuó. En 1937 se hizo cargo de la dirección del equipo  como manager-jugador, aunque su juego se vio mermado debido a la fractura de una costilla. En esa posición se mantuvo hasta mediados de 1939. A Cuba regresó, para jugar en la temporada de 1935-36, en la que promedió .263, realmente su campaña más pobre en la pelota invernal cubana.

De 1940 a 1945 Wilson jugó la inicial y la antesala para los Grises de Homestead. En cuatro de esas temporadas jugó en la serie mundial de la llamada Liga Negro II. En 22 temporadas en estas ligas, Wilson participó en 892 juegos, con 3001 veces al bate, 585 anotadas, 1043 hits, entre ellos 184 dobles, 47 triples y 70 jonrones, con 679 empujadas, 70 bases robadas. Su promedio fue de .348, OBP .428 y slugging .510.

La tabla 1 muestra las estadísticas de Wilson en la invernal cubana, donde promedió para elevado .372 en seis temporadas.

Tabla de Jud Wilson

De la fortaleza de este pelotero ya se habló. En dos ocasiones recibió pelotazos fortísimos, uno de ellos le fracturó el codo. Sin embargo, de tantos pelotazos, además de un accidente de tránsito, Wilson comenzó a padecer de ataques epilépticos. Su memoria con el tiempo se deterioró, al extremo de no recordar a muchos de sus compañeros de equipo más allegados.

El famoso receptor Josh Gibson decía que Wilson fue el mejor bateador, que él haya visto, mientras que Ted Radcliffe afirmaba que Wilson era mejor bateador que el mismo Gibson. Por su juego estelar, este gran pelotero fue elevado, conjuntamente con otros 16 compañeros de las Ligas Negro, al Salón de la Fama de Cooperstown el 30 de julio de 2006.

Jud “Jorocón” Wilson falleció el 27 de junio de 1963 en Washington D.C. a causa de un infarto. Sus restos yacen en el cementerio de Arlington, Virginia.

Fuentes

Anon. Jud Wilson. Negro Leagues-Seamheads.com http://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=wilso01jud

Riley, James A., The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues (New York: Carroll & Graf Publishers, 1994).

Gerard Joseph. Jud Wilson. Society for American Baseball Research. https://sabr.org/bioproj/person

 

Escrito por Esteban Romero, 15 junio de 2018

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