Los jonroneros cubanos: II en Grandes Ligas y Ligas de Japón

El béisbol va de talento, trabajo duro y estrategia.
Pero en el fondo, va sobre amor, integridad y respeto
.”
Pat Gillick (1937, Ejecutivo de la MLB, miembro del
Salón de la Fama)

  1. En Grandes Ligas

Los peloteros cubanos de las primeras décadas del béisbol de las Grandes Ligas en el siglo XX no resultaron ser bateadores estelares de poder. El primer cubano en sobrepasar la cifra de 10 o más jonrones fue Roberto “Tarzan” Estalella, cuando disparó 11 tablazos de esta categoría en  1943 con los Atléticos de Filadelfia. El matancero logró conectar 44 jonrones en 9 temporadas, o sea menos de 5 jonrones por temporada.

Roberto Estalella

Roberto Estalella, primer pelotero cubano en sobrepasar los 10 jonrones en la MLB

Algunos destacados en la pelota profesional cubana como lo fue Roberto Ortiz, solo pudo conectar 8 jonrones en 6 temporadas, con un máximo de 5 en 85 juegos con los Senadores de Washington en 1944, mientras que Napoleón Reyes bateó 13 cuadrangulares en cuatro temporadas, de ellos 8 en 1944 con los Gigantes en 116 juegos.

La llegada de Orestes Miñoso cambió algo este panorama. El matancero conectó 10 vuela cercas en su año de novato (1951), luego tuvo 6 temporadas de 15 o más jonrones, de ellas 4 con 20 o más jonrones, con un máximo de 24 (record para pelotero cubano en las Mayores) en 1958 con los Indios de Cleveland. En total disparó 186 jonrones en 17 temporadas. Rafael Noble, quien también venía de las Ligas Negro como Miñoso, disparó un máximo de 5 jonrones en 55 juegos en 1951 con los Gigantes de Nueva York y un total de 9 en 3 temporadas.

Edmundo Amorós tuvo una temporada de 16 jonrones en 1956 y en total disparó 43 en 7 temporadas. Mejor le fue en la clase AAA de las menores, donde conectó 108 cuadrangulares en 6 temporadas, con un máximo de 23 en la temporada de 1953. Carlos Paula, primer pelotero negro en la nómina activa de los Senadores de Washington, bateó 6 jonrones en 115 juegos en 1955. Su total fue de 9 cuadrangulares en 3 temporadas. En las menores consiguió conectar 72 en 7 temporadas. El torpedero Humberto Fernández solo bateó 40 jonrones en 8 temporadas, pero consiguió la mitad de esa cifra en 1962 vistiendo la franela de los Tigres Detroit.

Román Mejías conectó 24 jonrones en 1962 con el Houston, empatando la marca de Miñoso en 1958, luego disparó 11 en 1963 con los Medias Rojas. Fue todo lo más grande que logró en batazos de cuatro esquinas. En total conectó 54 en 9 temporadas. El poderoso Panchón Herrera jugó 3 temporadas en las Mayores. En 1960 disparó 17, pero se ponchó 136 veces, líder en ese departamento negativo en la Liga Nacional en esa temporada. Su total de jonrones fue de 31 en las Mayores.

Mñoso y Mejías

De los peloteros que debutaron la década de los 60 aparece Zoilo Versalles, el que conectó 95 jonrones en 12 temporadas. En una contienda bateó 17 (1962), en otra 20 (1964) y luego 19 (1965). Tony “Haitiano” González conectó 103 jonrones en 12 temporadas, con un máximo de 20 vuelacercas en 1962. Leonardo Cárdenas totalizó 118 jonrones en 16 temporadas, con una contienda de 20 en 1966 con el Cinci y otra de 18 en 1971 con los Mellizos. El receptor Joaquín Azcue  bateó 50 jonrones en 11 temporadas, con un máximo de 14 en 1963. José Cardenal registró 138 jonrones en 18 temporadas, con máximos de 16 en 1966 y 17 en 1972. Su coterráneo y pariente, Bert Campaneris, bateó 86 jonrones en 19 temporadas, con un máximo de 22 en 1970. Paulino Casanova conectó 50 jonrones en 10 temporadas, con un máximo de 13 en 1966 vistiendo la franela de los Senadores de Washington.

Las cosas mejoraron cuando el pinareño Pedro “Tony” Oliva se estableció como pelotero regular de los Mellizos de Minnesota. Oliva disparó 32 jonrones en 1964 y se convirtió en el primer pelotero cubano que llegaba o rebasaba la cifra de 30 jonrones por temporada. Oliva, uno de los mejores bateadores cubanos que haya pasado por la MLB, conectó un total de 220 jonrones en 15 temporadas. Tuvo también campañas de 25 jonrones en 1966, 24 en 1969, 23 en 1970, y 22 en 1971.

Pero si de jonrón se trata, mención aparte y muy notable merece el avileño Tany Pérez, un hombre que en 23 temporadas bateó 379 cuadrangulares. Logró un máximo de 40 en 1970 (record para peloteros cubanos). Previamente había establecido record de 37 en 1969. En otras 7 temporadas bateó 20 o más jonrones. No es por gusto que aparece como miembro del Salón de la Fama.

Oliva y Tany

En la década de los 80 debutaron dos peloteros que se hicieron sentir como verdaderos sluggers. Uno de ellos es el reglano José Canseco, el que conectó 462 cuadrangulares en 17 temporadas, con máximos de 44 (líder) en 1991, 42 (líder en la liga americana) en 1988 y 46 en 1990. Doce temporadas con 20 o más jonrones, de ellas ocho con más de 30, y de éstas tres con más de 40. En 1988, Canseco se convirtió en el primer jugador de la historia de las Ligas Mayores en conectar por lo menos 40 jonrones y robar 40 bases, exactamente 42 cuadrangulares y 40 bases robadas. Canseco era un hombre de poder y creo que con un poco más de esfuerzo, habría llegado a incluirse en el grupo de los 500 o más cuadrangulares. Es cierto que su carrera se vio manchada por el asunto del dopaje. No obstante, el cubano es probablemente el hombre de más poder que haya pasado por las Mayores.

Los batazos de Canseco fueron monstruosos por la lejanía en que ponía la bola. El famoso ejecutivo Billy Beane, que entonces estaba como pelotero de los Atléticos, dijo de un tablazo de Canseco en Toronto, lo siguiente: “Fue un jonrón de proporciones bíblicas”. Por su parte, el designado de ese equipo Dave Parker añadió: “Se lo pueden decir a los nietos, pero la bola no puede caminar más de lo que esa ha caminado”. El batazo en cuestión fue disparado el sábado 7 de octubre de 1989 sobre los envíos del zurdo Mike Flanagan en juego entre los Atléticos y los Azulejos, que concluyó 6-5  a favor de los Atléticos y puso a los Azulejos contra la pared al ponerse la serie 3-1 a favor de los de Oakland. El batazo de Canseco se estimó que recorrió 540 pies, luego esa cifra se estimó a 443. Así y todo, muchos cronistas insisten en que el batazo recorrió los 540 pies y aparece entre los 10 batazos de mayor recorrido en la historia de las Mayores.

El siguiente jonronero fue el gran Rafael Palmeiro, bateador zurdo, quien sí logró rebasar la marca de los 500, totalizó 569 cuadrangulares en 20 temporadas, con máximos de 39 en 1995 y 1996, 37 en 1993, 38 en 1997, 43 en 1998, 47 en 1999, 43 en 2002, catorce veces conectó 20 o más jonrones, de ellos 10 sobre los 30, y de éstas últimas 4 sobre los 40. Recordemos como ya se apuntó con anterioridad en otro artículo que Palmeiro es el pelotero cubano con más grand slams en las Mayores, en total 12. Ni Canseco, ni Palmeiro lograron temporada de 50 jonrones o más, y como el reglano, al final Palmeiro, uno de los pocos con más de 500 jonrones y más de 3000 hits, se ha visto involucrado igualmente en el problema del uso de sustancias prohibidas, lo que le ha penalizado a no ser aún aceptado para entrar en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Canseco y Palmeiro

Kendrys Morales, pelotero procedente de las series nacionales, ascendió a las Mayores en 2006. Realmente al cubano le costó tres temporadas consecutivas convencer al manager de los angelinos, Mike Scioscia, que estaba listo para jugar la inicial y ocupar un turno de responsabilidad al bate en su equipo. Cuando se le dio esa oportunidad en 2009 el bate de Kendrys se hizo sentir, fue entonces que disparó 34 jonrones y le discutió el MVP a Joe Mauer de los Mellizos. Ya nadie dudaba de la clase de Kendrys, pero las cosas son como son. En la temporada de 2010, en el juego del sábado 29 de mayo frente a los marineros de Seattle, el cubano vino en el décimo inning y disparó jonrón con las bases llenas frente a los envíos del relevista derecho Brandon League, para darle el triunfo 5-1 a su equipo. Kendrys estaba eufórico y al arribar a home dio un salto, que podemos catalogar de casi mortal, se fracturó el tobillo, y esto lo mantuvo alejado del juego durante el resto de esa temporada, por toda la siguiente, con regreso en 2012, en la que pudo jugar 134 desafíos y disparar 22 jonrones. Terminada la contienda del 2012, los angelinos le canjearon a los marineros a cambio del lanzador zurdo Jason Vargas. En lo sucesivo ha sido bateador de más 20 jonrones por temporadas. Sin embargo, seguro estamos de que las cosas habrían sido diferentes de no haberse lesionado seriamente como le sucedió en el 2010. Hasta ahora Kendrys acumula 190 jonrones en 11 temporadas, cuatro de ellas incompletas, seis temporadas de más de 20 jonrones, dos de ellas de más de 30.

De los siguiente debutantes, el pinareño Alexei Ramírez y villareño Dayán Viciedo, aunque venían precedidos de buenos registros de jonrones o poder en series nacionales, ellos lograron éxitos en algunos momentos en eso de conectar cuadrangulares. Ramírez jugó nueve temporadas y disparó 115 jonrones, 21 de ellos en 2008, su temporada como novato. Viciedo jugó cinco temporadas y bateó 66 jonrones, con un máximo de 25 en 2012, y dos temporadas más de más de 20 jonrones. El villareño sufrió de lo mismo que Panchón Herrera y fue su pobre tacto al bate, lo que conllevó a repetidos ponches o batazos inofensivos.

El 2012 vio el debut de un jonronero de series nacionales, Yoenis Céspedes, con los Atléticos de Oakland. Realmente lo ha hecho bastante bien desde su debut. El oriental tiene cinco temporadas con más de 20 jonrones, de ellas una, en 2015, con 35 cuatriesquinazos. Yoenis tiene el mérito de haber ganado dos derby de jonrones consecutivamente en juegos de estrellas. Lo logró en 2013 en el Citi Field de Nueva York y en 2014 en el Target Field de Minnesota. De esta manera igualó una hazaña solo lograda en las Mayores por Ken Griffey Jr., el que se llevó los derby de 1998 y 1999. Vale la pena aclarar que Griffey Jr. igualmente consiguió llevarse otro derby en 1994, por lo que posee tres y seguido de los dos del cubano Céspedes. Este pelotero oriundo de Campechuela acumula 154 cuadrangulares en 6 temporadas.

Uno de los hombres de las porfías jonroneras en Cuba con Céspedes es el cienfueguero José Dariel Abreu, el que debutó en Grandes Ligas en 2014, y lo hizo a la grande, 36 jonrones y 107 impulsadas, que le ayudó a llevarse el título de novato del año. Abreu ha continuado su marcha jonroneril, en 2015 conectó 30, en el 2016 un total de 25 y en 2017 la botó 33 veces. Una consistencia hasta ahora no observada en otros peloteros cubanos del pasado y del presente. Pito Abreu acumula ya 124 jonrones.

Los neojonroneros cubanos en la MLB

De series nacionales también viene Yasiel Puig, el que debutó en el 2013. Este otro cienfueguero tiene poder, pero ha adolecido de disciplina de bateo, algo en que los técnicos han trabajado corrigiendo errores e instándolo a tener más paciencia en el home. La temporada de 2017 mostró los adelantos del Caballo Loco cuando disparó 28 jonrones en la temporada regular, primera con más de 20 cuadrangulares, además de 3 en la post temporada, dos de ellos en serie mundial. En sus cinco temporadas acumula 85 jonrones.

Cubanos, pero de formación estadounidense, son el receptor Yasmani Grandal y el inicialista Yonder Alonso. El primero es ambidiestro como Kendrys y tiene poder natural a ambas manos. Sin embargo, su tacto no siempre es el mejor. En la temporada de 2017 fue una evidencia de este problema. De entrar en contacto más con la pelota, Grandal producirá más jonrones sin lugar a dudas. En seis temporadas acumula 89 jonrones, con un máximo de 27 en 2016, pero en las últimas temporadas, 2016 y 2017 ha totalizado 246 ponches en 828 veces al bate.

De Yonder se pensó que sería sensación en 2017 cuando inició la temporada liderando en jonrones e impulsadas, pero luego bajó la marea, por lo que el habanero terminó con 28 jonrones e incluso fue canjeado a los marineros de Seattle. Yonder debutó en 2010 con los Rojos de Cincinnati y en dos temporadas con este equipo fue jugador de cambio. Pudo jugar regular la inicial a su llegada a los Padres de San Diego en 2012, donde se mantuvo hasta el 2015. En ocho temporadas acumula 67 jonrones. Veremos que podrá aportar en temporadas sucesivas, a partir de 2018 jugará con los Indios de Cleveland.

Yulieski Gurriel debutó en la temporada de 2016 y hasta ahora acumula 18 jonrones en las Mayores. En la Serie Mundial de 2017 disparó dos jonrones.

En las Mayores también jugaron el santiaguero Orestes Destrade, bateador ambidiestro, que conectó 26 jonrones en cuatro temporadas, con un máximo de 20 en 1993. De este pelotero se hablará más cuando se aborde la pelota en ligas japonesas. El habanero Eli Marrero fue jugador de cambio, sobre todo con los Cardenales de St Louis. En diez temporadas acumuló 66 cuadrangulares, con un máximo de 18 en 2002.

De más reciente debut son los habaneros Yasmany Tomás y Jorge Soler. El primero, bateador derecho, debutó en 2015 y se vio como una esperanza de poder en las filas del Arizona. Sin embargo, en la temporada de 2017 estuvo alejado de juego debido a varias molestias en hombro y espalda. Hasta ahora acumula 48 jonrones en tres temporadas, cifra que deberá ascender de presentarse saludable en lo sucesivo, ya que si una cosa se puede asegurar y es que Yasmany tiene poder.

En cuanto a Soler, el que debutó en 2014, se puede decir lo mismo, tiene un poder extraordinario y puede convertirse en un temible bateador, todo está que aprenda a batear los rompimientos, una asignatura pendiente para el cubano. En cuatro temporadas ha acumulado 29 jonrones en las Mayores.

Los neojonroneros cubanos en la MLB 2

La tabla 1 muestra los máximos jonroneros cubanos en post temporadas, incluyendo series mundiales. 

Tabla 1. Jonroneros cubanos en Post temporada

 Peloteros      jonrones  P.temp.
Amorós           1 (1)              3
Tony Oliva       3                  3
Versalles          1                  1
Campaneris    3 (1)            6
Tany Pérez     6 (3)             6
Canseco          7 (3)             5
Palmeiro        4                   3
Morales          4                   6
Céspedes       4                    3
Puig                3                   5
Grandal         1                   3
Gurriel          2 (2)             1

  •    Entre parentesis aparecen los jonrones en series mundiales
  1. En Ligas Japonesas

El máximo jonronero cubano en el beísbol de Japón es el santiaguero y bateador ambidiestro Orestes Destrade, quien jugó cinco temporadas en ese béisbol, de 1989 al 1992 y en 1995 con los Leones Seibu de la Liga del Pacífico Japonesa. En esas temporadas Destrade conectó un total de 160 jonrones, de ellos 32 en 1989, al año siguiente 42, en 1991 fueron 39 y en 1992 un total de 41, o sea 4 temporadas de más de 30 jonrones, dos de ellas de más de 40, casi nada. En 1990 fue MVP en su liga, donde jugó la inicial. Aclaramos que Destrade es también un producto del béisbol estadounidense. Se formó en una escuela superior de Miami. Por sorteo en 1980, los angelinos le quisieron contratar, pero no firmó. En 1981 firmó y pasó a formar parte del sistema de los Yankees. En 1986-87 jugó con el Columbus Clippers de la Liga Internacional (clase AAA), en los que conectó 44 jonrones en esas dos temporadas. Debutó en Grandes Ligas con los Yankees en 1987. Durante el entrenamiento primaveral de 1988, los Yankees le canjearon a  los Piratas de Pittsburgh a cambio del lanzador zurdo dominicano Hipólito Peña. Con los bucaneros jugó en 1988 y tuvo la desgracia de ser la primera víctima del pitcheo del zurdo Randy Johnson, quien logró su primer ponche en las Mayores. Más tarde jugó para los Marlins (1993-94) a su regreso temporal de Japón. El santiaguero después de su retiro se ha dedicado a funciones de narrador-comentarista deportivo. Este autor le recuerda por sus interesantes comentarios durante el Clásico beisbolero de 2006. 

Otro santiaguero, Alfredo Despaigne, le sigue los pasos a su coterráneo Destrade. Hasta la fecha acumula 89 jonrones en 4 temporadas en ligas japonesas. Logró conectar 12 (2014), 18 (2015), 24 (2016) con Chiba Lotte en Liga del Pacífico Japonesa, y en 2017, vistiendo la franela del  Fukuoka SoftBanks disparó 35 para convertirse en líder de la Liga del Pacífico Japonesa. El poder de Despaigne es indiscutible. Sin embargo, le recuerdo cuando asistió a las Olimpiadas de Beijing integrando el equipo Cuba, donde bateó muy bien y no era solo poder. Sea Despaigne como Céspedes y Abreu han evidenciado la calidad de los hombres de poder de series nacionales.

Un jonronero de series nacionales es el matancero Michel Abreu, quien nunca recibió la confianza para poder ascender a ligas mayores. Se mantuvo en ligas menores desde 2009 al 2012 hasta que se decidió ir a jugar a Japón, adonde llegó con la edad 34 años. Así y todo jugó dos temporadas para el Hokkaido Nippon Ham en Liga del Pacífico del Japón, donde conectó 32 jonrones en 144 juegos.   

Jonroneros cubanos en Japón

El tunero Alex Guerrero igualmente fue un destacado en batazos largos con su equipo en series nacionales. Tuvo la suerte de jugar dos temporadas con los Dodgers, pero al final se le dio de baja. Cuando más caliente estuvo madero en mano, el manager Don Mattingly de los Dodgers entonces lo mantuvo en el banco y como bateador emergente. Guerrero se marchó a Japón y allí debutó en 2017, donde conectó 35 jonrones jugando para los Dragones Chunichi en la Liga Central Japonesa.

Otros peloteros como Leslie Anderson y Frederich Cepeda jugaron también en estos circuitos. El primero llegó con 32 años, el Tampa nunca le dio la oportunidad de subir incluso cuando estaba caliente al bate. Jugó con los Gigantes Yomiuri de la Liga Central Japonesa en 2014-16, con los que conectó 23 jonrones en tres temporadas, con un máximo de 15 en 2014. Cepeda jugó en igual conjunto en 2014, donde disparó 6 jonrones, mientras que en 2016 su bateo fue nulo.

Por las ligas japonesas han pasado algunos peloteros cubanos, ex- jugadores de las Grandes Ligas. Le doy estos nombres, Humberto “Chico” Fernández, Román Mejías y Tony “Haitiano” González, habrán llegado ya viejos a estos circuitos, no se discute, pero sea como sea no pudieron conectar ni un solo cuadrangular. Decepcionante fue también la incursión de Omar “Niño” Linares en la Liga Central del Japón vistiendo la franela de los Dragones de Chunichi en las temporadas del 2002 al 2004. El gran bateador cubano, hombre de indudable poder, llegó tarde a estas justas, ya tenía 34 años de edad y más de 20 jugando pelota entre juvenil y adulto, además de varias lesiones. En esas circunstancias solo conectó 11 jonrones en los 132 juegos en los que participó en esas tres temporadas.

Omar Linares

Las próximas entregas serán sobre los jonroneros en series nacionales y con breve parada inicial en la pelota de las ligas amateurs.

Fuentes consultadas

Baseball-almanac.com

Baseball-reference.com

Romero Esteban. 2015. Las vicisitudes de Orestes Miñoso. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/09/20/las-vicisitudes-de-orestes-minoso/

Romero Esteban. 2016. Atanasio “Tany” Pérez, el mejor pelotero avileño de todos los tiempos. https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/02/29/atanasio-tany-perez-el-mejor-pelotero-avileno-de-todos-los-tiempos/

Romero Esteban. 2017. Los Grand Slams de los peloteros cubanos en MLB y en series nacionales. https://deportescineyotros.wordpress.com/2017/05/17/los-grand-slams-de-los-peloteros-cubanos-en-mlb-y-series-nacionales/

Newhan Ross. 1989. Upper-Deck Home Run Doesn’t Measure Up for Canseco. LA Times, 8 octubre. http://articles.latimes.com/1989-10-08/sports/sp-435_1_home-run

 

Escrito por Esteban Romero, 5 enero de 2018, con información principalmente extr

 

 

 

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