Los jonroneros cubanos: I Pelota cubana 1874-1961

Si consigues tres strikes, ni el mejor abogado
del mundo te sacará del apuro

Bill Veeck (1914-1986, dueño y promotor de
Equipos de béisbol en la MLB)

Home-Run-Book

Hablar de este tema no es tarea fácil a la vista de los más conocedores de la historia del béisbol cubano, el que nació oficialmente el 27 de diciembre de 1874. Dar nombres absolutos de mejores jonroneros de todos los tiempos no es posible realmente.

La pelota ha vivido diversas etapas, una de ellas es conocida como la era de la bola muerta, que se extendió desde los inicios de la pelota hasta el año 1920, cuando el pelotero Ray Chapman recibió un pelotazo mortal de parte del lanzador Carl Mays, lo que dio lugar en parte a que se cambiara la pelota que se usaba entonces. La pelota más usada fue la que inventó un lanzador de los Medias Blancas de Chicago (White Stockings) de nombre A.G. Spalding, la que tenía un núcleo de caucho, favorable a los lanzadores y que  se estandarizó desde entonces. Según baseball-reference.com el promedio de carreras por juego con esa pelota era de 3.94 y el de jonrones era escasamente de 0.13. La bola cambió en 1910 cuando la misma venía con un centro de corcho. En 1911 se registró un promedio de 4.51 carreras y 0.21 jonrones por juego. En 1920 la Spalding introdujo lana australiana en el interior de la pelota, la que se vio que caminaba más. El promedio de jonrones fue de 0.48 por juego en 1925. A esa pelota le llamaron bola-conejo.

Así que durante la etapa de bola muerta, la pelota no caminaba lo suficiente para producir jonrones y más carreraje en los juegos. A esto hay que añadir las distancias del home con las cercas, si existían, en los estadios o parques cubanos. Se sabe que en el primer Almendares Park, ubicado frente a la Quinta de los Molinos, la cerca imaginaria del parque era una arboleda. El historiador Ángel Torres decía que talmente pareciera que las cercas de este parque estuvieran en otro pueblo. Probablemente la situación era parecida en la segunda versión de Almendares Parks, o del parque del Vedado, sede del equipo Habana, o del Boulanger Park en Santa Clara. El estadio de la Tropical, inaugurado en 1930, tenía 398 pies por el jardín derecho, 505 por el jardín central, y 498 por el izquierdo, realmente una barbaridad, donde dar un jonrón se convertía en toda una hazaña.

La primera parte de estos artículos se dedica a la pelota cubana hasta 1961 cuando la profesional desapareció en Cuba. Lamentablemente se carecen de datos estadísticos para hablar con propiedad de la pelota amateur de aquellos tiempos, sea la Unión Atlética Amateur o la misma liga invernal Pedro Betancourt. Algo se dirá al respecto antes de hablar sobre las series nacionales, las que se diferencia en períodos de bate de madera, de bate de aluminio y nuevamente madera, mientras que los jonroneros cubanos de las Grandes Ligas y Ligas Japonesas se abordan por separado igualmente.

Cuando uno revisa los lideratos de jonrones en las primeras temporadas de la profesional cubana, se da cuenta que en muchos casos los campeones en este departamento fueron peloteros que a lo sumo conectaban uno o dos jonrones por temporada, lo cual tiene que ver con lo que ya hemos apuntado de los parques y la pelota usada. Añado que ese cambio continuo que vemos ahora de pelota no existía entonces. Rymer (2013) apuntaba que en el béisbol antes de 1920, si la pelota no caía en las gradas a manos de algún fanático, no había cambio entonces, lo cual conllevaba a que se continuara usando una pelota sucia, húmeda a veces, deteriorada y menos dura. Con una esférica así, había que ser un todopoderoso para poderla llevar lejos.

En las primeras etapas del béisbol en Cuba, entre los nombres que más uno encuentra ocupando esos lideratos en cuadrangulares están los de:

  • Alfredo Arcaño, jardinero que jugó casi siempre para el Habana entre 1890 y 1908, y que fuera cuatro veces campeón jonronero.
  • Valentín González, jardinero y bateador derecho, también conocido como Sirique, que jugó para el Habana (1892-95, Habanista (1898-99), y Habana (1900-01, 1903-11). Sirique llegó a jugar en ligas menores en EE.UU. En la profesional cubana fue líder en jonrones en las temporadas de 1894-95 y 1897-98, en ambas con tres cuadrangulares, luego con dos en 1904.
  • Luis Padrón, conocido como El Mulo, bateador derecho, medía 173 cm, hombre que lanzaba, jugaba la antesala y los jardines, que jugó para entre 1900 y 1919. Co-lidereó el departamento de jonrones (1) con José María Magriñat, fue nuevamente líder (2) en la temporada de 1902, co-líder en jonrones (4) (empatado con Julián Castillo) en la temporada de 1907, líder en jonrones (3) en la temporada de 1908, (3) en la temporada de 1908-09, y co-líder (1) en la temporada de 1910. Padrón fue un pelotero muy conocido en las llamadas Ligas Negro, al jugar en ese circuito desde 1909 hasta 1916.
  • Julián Castillo, 1B, erróneamente conocido como Costello en algunos box scores en EE.UU., bateador derecho, jugó entre 1903 y 1913. Castillo, además de haber tenido poder, fue un excelente bateador en la profesional cubana al quedar como sexto de todos los tiempos en promedio ofensivo (.310). Al igual que Padrón, se destacó en las Ligas Negro, donde jugó en el período de 1904-12.
  • Agustín Parpetti, 1B- OF, también conocido como Pulpita, bateador derecho. Medía 180 cm., jugó para varios equipos entre 1906 y 1927. Fue líder en jonrones (2) en la temporada de 1906, co-líder en jonrón (1) en la temporada de 1910, líder (3) en la temporada de 1910-11. El inicialista cubano fue un hombre muy versátil, en 1908 cubrió siete posiciones para su equipo en las Ligas Negro, en los que jugó con tres equipos desde 1908 hasta 1923.

Primeros jonroneros cubanos

La nota destacada fue cuando debutó el cienfueguero Cristóbal Torriente, hombre que la llevaba lejos, de lo cual da fe sus lideratos de jonrones como también de triples, este último factible en estadios con dimensiones enormes por cualquier banda. Torriente tenía una característica, bateaba a la zurda, algo que lo diferenciaba de los anteriores mencionados. El miembro del Salón de la Fama de Cooperstown jugó entre 1913 y 1927. Fue líder en jonrones (2) y slugging (.481)[1] en la temporada de 1913-14; en triples (5)y slugging (.508) en la temporada de 1914-15; en triples (6) y jonrones (2), y slugging (.547) en la temporada de 1915-16; en triples (5), co-líder en jonrón (1), en slugging (.540) en la temporada de 1919-20; co-líder en triples (4) (empatado con Marcelino Guerra) y co-líder en jonrón (1) en la temporada de 1920-21; en jonrones (4), y slugging (.540) en la temporada de 1924. En Ligas Negro jugó en varios equipos desde 1914 hasta 1932. Seamheads.com/Negrolgs/, la web más autorizada en materia de Ligas Negro, reporta 55 jonrones conectados por el cienfueguero en 14 temporadas.  En la pelota cubana, según reporta Figueredo, Torriente conectó un total de 18 jonrones en 12 temporadas. Muchos batazos largos de Torriente en la pelota cubana terminaron en triples. En la pelota cubana fueron 39 batazos de tres bases. En parques con cercas más próximas y no tan lejanas, Torriente habría tenido más jonrones en la pelota nacional.

Los batazos de Torriente en los torneos cubanos eran recordados por muchos fanáticos de aquella época. Hubo otros dos peloteros que se destacaron en la conexión de cuadrangulares, pero sin llegar a la excelencia de Torriente, es el caso de Marcelino Guerra, inicialista-receptor y jardinero matancero, conocido igualmente como Vaselina, bateador derecho, que jugó entre 1910 y 1927. Fue líder en jonrones (2) en la temporada de 1913, en triples (3) en la temporada de 1913-14, en jonrones (3) en la temporada de 1918-19, co-líder en jonrón (1) en la temporada de 1919-20, co-líder en triples (4), co-líder en jonrón (1) y líder en slugging (.446) en la temporada de 1920-21. Guerra jugó en las Ligas Negro en el período de 1916-24. El otro es el matancero Esteban Montalvo, bateador zurdo, que jugó de 1922 a 1929, y fue líder en jonrones (5) en la temporada de 1924-25 y co-líder en jonrones (3) (empatado con José Pérez) en la de 1925-26. Montalvo jugó cuatro temporadas, en el período de 1923 al 1928, en las Ligas Negro, donde conectó 28 jonrones. Murió a temprana edad en 1930.

En la década de los 30, se pueden destacar dos nombres como hombres de poder. El primero es Jacinto Roque, conocido como Jiquí, jardinero y receptor, bateador derecho, que debutó en 1931 y se mantuvo jugando hasta 1948. Jiquí fue co-líder en triples (3) (empatado con Eddy Gutiérrez) en la temporada de 1932-33, co-líder en jonrones (5) (empatado con Willie Wells) en la temporada de 1935-36 y líder en slugging (.473) en la temporada de 1942-43. En las Ligas Negro se desenvolvió entre los años de 1929 a 1937, y en la liga mexicana desde 1938 hasta 1946.

El otro destacado fue el matancero Roberto “Tarzán” Estalella, antesalista y jardinero, bateador derecho, que jugó entre 1931 y 1953. Estalella fue líder en jonrones (3) y slugging (.488) en la temporada de 1932-33; co-líder en jonrones (5) (empatado con Herman Andrews) en la temporada de 1936-37; co-líder en jonrones (4) en la temporada de 1937-38; líder en triples (4) en la temporada de 1941-42; líder en slugging (.476) en la temporada de 1943- 44. Es séptimo de todos los tiempos en jonrones (46) en la liga profesional cubana. De Estalella se volverá a hablar en la parte concerniente a los cubanos en Grandes Ligas. Fue precisamente por su juego y su fuerza al bate que se ganó el derecho a jugar en el circuito mayor del béisbol. En el marco de los campeonatos de la llamada federación cubana de béisbol, Estalella consiguió disparar 8 cuadrangulares en el campeonato de 1947-48, último de este efímero circuito. Es séptimo de todos los tiempos en jonrones (46) en la profesional cubana.

jonroneros cubanos pro 2

En la década de los 40 irrumpieron en juego nuevos jonroneros, algunos de ellos excelentes bateadores.  El primero digno de mencionar es al camagüeyano Roberto Ortiz, jardinero y lanzador derecho, el cual medía 190 cm, un verdadero poste. El guajiro venía de destacarse jugando con el Hershey (1937-38) en la Unión Atlética Amateur, en 1938 integró equipo Cuba a los Juegos Centroamericanos en Panamá, y en 1939 dio el salto a la profesional cubana, donde jugó hasta 1956. Lamentablemente cuando le vi batear en 1956, ya Ortiz no era el bateador temible que fue en su época de esplendor. El guajiro fue co-líder en jonrones (2) (empatado con Alberto “Sagüita” Hernández) en la temporada de 1942-43; líder en jonrones (11) en la temporada de 1946-47, y co-líder en jonrones (15) (empatado con Don Lehnhardt) en la temporada de 1949-50. Esos 15 jonrones de esa temporada eran record para la profesional cubana, el cual fuera luego roto en 1952-53 por el estadounidense Lou Klein. Ortiz es tercero en jonrones (63) de por vida en la pelota profesional cubana. Las hazañas del camagüeyano bate en mano no se limitaron al ámbito cubano, en México partió la bola a su antojo. Jugó en este circuito de 1944 a 1956, con un receso de tres años de 1952 a 1955. En la Liga Mexicana, también fue campeón de jonrones durante cuatro temporadas consecutivas, y fue el primero de dos bateadores que obtuvo cuatro títulos seguidos de slugging.

Claro Duany fue otro de gran poder, bateador zurdo, y medía también 190 cm, otro poste, éste hecho en Caibarién. Duany jugó desde 1942 hasta 1955.  Fue líder jonronero (3), en slugging (.644) en la temporada de 1944-45; líder en slugging (.449) en la temporada de 1947-48, y es décimo en jonrones (37) de por vida en la profesional cubana. La nota más destacada en su curriculum como pelotero la registró el 26 de octubre de 1945 cuando disparó, frente a los envíos de Pedro”Natilla” Jiménez, un jonrón a más de 450 pies, distancia que pasó sobre la segunda cerca del jardín derecho del parque de la Tropical. Si el difunto narrador Bobby Salamanca lo hubiera visto, habría dicho que Lola se fue de parranda por el jardín derecho. La realidad es que aquellos que vieron ese batazo, hablaron de él y hasta hoy día se conserva en la memoria de la historia del béisbol cubano. Duany es décimo en jonrones (37) conectados en la profesional cubana.

En esa década de los 40, hubo dos grandes bateadores, a los que se puede considerar como hombres capaces de hacer caminar la bola cuando era el caso. Uno de ellos fue Pedro Formental, más conocido como Perico, bateador zurdo, el que debutó en la profesional cubana en 1942 y se mantuvo hasta 1955. Perico fue co-líder en jonrones (8) en la temporada de 1950-51; líder en jonrones (9) en la temporada de 1951-52, y es cuarto en jonrones conectados (56) en la profesional cubana. El oriental se destacó en la Liga Mexicana y fue miembro de los equipos Havana Cubans (1952) en la Liga Internacional Florida, y de los Cubans sugar kings (1954-55) en la Liga Internacional.

jonroneros cubanos pro 3

El otro virtuoso del bate fue Alejandro Crespo, oriundo de Güira de Melena, el que jugó entre 1939 y 1954 en la profesional cubana, donde fue líder en jonrones (3) en la temporada de 1940-41, además de aparecer entre los mejores jonroneros en varias temporadas.

En esta misma década de los 40 debutó el receptor oriental Rafael “Son” Noble, el que debutó en 1942, luego tuvo un receso de dos temporadas, regresó en 1946, donde se mantuvo hasta 1961. Noble fue solo co-líder jonronero (10) (empatado con Earl Rapp) en la temporada de 1953-54. No obstante, en casi todas las temporadas, sobre todo en la década de los 50, se mantuvo entre los primeros de ese renglón de bateo. Le recuerdo que el bate en sus manos parecía como una varita debido a su corpulencia. El swing no era nada alborotado, si la chocaba, la bola caminaba lejos. El oriental es el líder en jonrones conectados (71) en la profesional cubana.

Un pelotero de cinco herramientas debutaba en esa década de los 40 con el Marianao. Se trata de esa gran estrella del béisbol que fue el matancero Orestes Miñoso, el cual siempre se codeó entre los mejores jonroneros en la profesional cubana. Alcanzó su máximo de jonrones (13) en una temporada, en la de 1952-53, en la misma que Lou Klein estableciera el record de 16. Miñoso bateó 7 o más jonrones en otras temporadas. Aparece como segundo de todos los tiempos en este departamento (66) en la profesional cubana.

La década de los 50 vio debutar algunos monstruos jonroneros. El primero de ellos es Ultus Álvarez, jardinero y bateador derecho, que debutó en 1954 y se mantuvo jugando hasta 1961. En la temporada de 1955-56 Ultus se llevó el liderato de jonrones (10) en disputa con Edmundo Amorós (8) y Orestes Miñoso (8). En ese torneo Ultus conectó batazos decisivos en las victorias del Cienfuegos. En la temporada de 1956, jugando para los Cubans en la Liga Internacional (AAA), impuso record de 16 jonrones dentro del equipo, el que luego rompió nuevamente en 1957 al disparar 18 cuadrangulares. Sin embargo, después de la temporada de 1956-57 en la profesional cubana, su bateo y conexiones de largo metraje decayeron notablemente, lo que le llevó a ser jugador de reserva hasta el final de su carrera deportiva.

Un hombre de poder fue el habanero Carlos Paula, capaz de llevar la bola lejos. Su corpulencia le ayudaba a conectar grandes batazos. Paula, otro poste de 187 cm, debutó en 1952 y se mantuvo hasta 1961 jugando para el Almendares, alcanzó un máximo de 8 jonrones en las temporadas de 1958-59 y 1960-61, aunque nunca fue líder en este departamento. Igualmente fue líder en slugging (.421) en la temporada de 1958-59. Aparte del poder de Paula, es conveniente hacer ver como se divertía el habanero dentro del juego y si el lanzador contrario era el Látigo Gutiérrez, el show era aún más entretenido. Cuando Paula le conectaba de hit al Látigo, él llegaba a primera y le bailaba la rumba sobre la misma base. El que suscribe no conoce una rivalidad similar y diría tan sana, como la sostenida por ese bateador y el relevista mencionado.

jonroneros cubanos pro 4

Un verdadero rompe cercas fue Francisco “Panchón” Herrera, oriundo de Santiago de las Vegas, otro poste de 187 cm., bateador derecho. Le recuerdo por una especie de swing casi plano, perpendicular al home, y rápido. Si chocaba la bola, ésta caminaba rápido y lejos, pero su problema siempre fue chocarla. Su tacto era el mínimo muchas veces y de ahí que los fanáticos le llamaran Ponchón. Herrera debutó en 1954 y se mantuvo hasta 1961. Fue co-líder en jonrones (9) en la temporada de 1957-58 y líder (15) en la temporada de 1959-60. Además, largó 42 jonrones en estas lides para convertirse en el décimo en este departamento en la profesional cubana.

El otro agraciado del poder con el bate fue el pinareño Rogelio “Borrego” Álvarez, bateador derecho, al que guardo en mi memoria como el hombre de más poder que haya visto en la profesional cubana. Borrego debutó en 1958 y se mantuvo hasta 1961, pero previamente había jugado con los Cubans, donde rompió el record de 18 jonrones de Ultus Álvarez al disparar 25 en la temporada de 1958. A eso hay que añadir que en ligas menores en 1957 había conectado 39 cuadrangulares. En un juego sabatino de la temporada 1958-59, Borrego conectó el batazo más largo que se haya dado en el Estadio del Cerro. Según lo que se escribió en aquel entonces en la prensa local, la bola fue a caer a 525 pies en la calle Pedroso. Borrego no era de hacer swings alborotados, se veía que tenía una fuerza única en sus muñecas. Él no era ningún poste, medía 180 cm, pesaba 83 kg. Así que la fuerza radicaba en sus muñecas. El 17 de diciembre de 1959, conectó tres jonrones en un juego contra el Habana.

Tabla 1. Jonroneros cubanos a partir de 1944-45 en la profesional cubana

Jonroneros 1944-45 (1)Jonroneros 1944-45 (2)Jonroneros 1944-45 (3)

En esa década de los 50 hubo dos bateadores zurdos que lograron lideratos o sub-lideratos de jonrones, a los que hay que considerar como notables bateadores capaces de jonronear con frecuencia.

jonroneros cubanos pro 5

El primero de ellos es el conocido Edmundo “Sandy” Amorós, un hombre de baja estatura (170 cm), que debutó en la profesional cubana en 1950 y se mantuvo hasta el final, o sea 1961. Amorós fue sexto en jonrones conectados (49) en la profesional cubana. Tuvo buenos registros de jonrones en varias temporadas en la profesional cubana.

El otro bateador zurdo es el habanero Julio Bécquer Villegas, inicialista, que debutó en 1951 y se mantuvo hasta 1961. Bécquer fue líder en jonrones (15) en la última temporada profesional (1960-61) y fue quinto en jonrones (54) conectados de por vida en la liga profesional cubana.

Zoilo Versalles

Zoilo Versalles

Hubo varios peloteros cubanos que en ocasiones eran parte de los mejores jonroneros en algunas temporadas, esos son los casos de Manuel “Chino” Hidalgo, Pablo García, Oscar Sierra, Fermín Guerra, Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, Ángel Scull, Humberto Fernández, Pedro Almenares, Pedro Cardenal y Leonardo Cárdenas, éste último tenía unas muñecas prodigiosas y hasta conectó 3 jonrones en un juego. Hay otros peloteros que no pueden ser pasados por alto en esto de conectar cuadrangulares. Uno de ellos fue el oriental Asdrúbal Baró, el que tuvo temporadas con buenos registros de jonrones. Más notables fueron los casos de Román Mejías, Tony “Haitiano” González y Leopoldo Posada, cuyos registros aparecen en la tabla 1 y 2.  Una nota sobresaliente dio la estrella naciente de Zoilo Versalles en la última temporada profesional, cuando conectó 14 jonrones, solo superado por su compañero de equipo Julio Bécquer.

Tabla 2. Jonroneros cubanos en las dos últimas temporadas de la profesional cubana

Jonroneros 1959-61

De 1953 a 1955 el jardinero Robert Fernández Tapanes,  que jugó para el Lubbock Hubbers de la Liga Texas Occidental- Nuevo México (clase C), disparó 29, 25 y 23 jonrones, respectivamente en esas temporadas. Siempre se le consideró como un bateador de poder, sin embargo, sus registros en la pelota cubana no fueron notables.

Roberto Fernández Tapanes

Roberto Fernández Tapanes

Dentro del equipo de los Cubans en la AAA, los jonroneros cubanos más destacados (tabla 3) fueron Pedro Formental en 1954, Rafael Noble en 1955, luego Ultus Álvarez encabezó este departamento en las temporadas de 1956 y 1957, Rogelio “Borrego” Álvarez lo hizo en 1958, y en 1959 se dio el caso de dos peloteros con 20 o más jonrones, Borrego y el Haitiano González, y otros dos con 10 o más cuadrangulares, Leonardo Cárdenas y Carlos Paula.

Tabla 3. Jonroneros cubanos en los Cubanos Reyes del Azúcar (Liga Internacional, AAA)

jonroneros AAA

Es menester también mencionar a aquellos peloteros cubanos en otros equipos en clase AAA, que se destacaron conectando jonrones. Por ejemplo, Rafael Noble conectó 13, 21, 20 y 15 en las temporadas de 1956, 1957, 1958 y 1959, jugando para los Jets de Columbus, los Bisontes de Buffalo (1957-58) y los Búfalos de Houston, respectivamente. Por su parte, Panchón Herrera disparó 17 y 20 jonrones en 1957 y 1958 con los Marlins de Miami, respectivamente. En 1959, jugando para los Bisontes, alcanzó un máximo de 37 cuadrangulares, en 1962 con igual equipo conectó 32 batazos de vuela cercas, luego jugó cuatro temporadas para el Columbus, equipo en el que consiguió 22, 21, 21 y 15 jonrones. Panchón se ponchaba, muy cierto, pero tenía una frecuencia aceptable de conexión de jonrones.

Tabla 4. Primeros jonroneros en la profesional cubana

Rafael Noble           71
Orestes Miñoso      66
Roberto Ortiz         63
Pedro Formental   56
Julio Bécquer         54
Edmundo Amorós 49
Roberto Estalella   46
Rocky Nelson         44
Panchón Herrera  42
Claro Duany           37

La tabla 4 refleja los primeros jonroneros de la pelota cubana, a los se deben añadir a peloteros como Cristóbal Torriente, Borrego Álvarez y Ultus Álvarez.

Continuaremos en una próxima entrega con los peloteros en las Mayores y Ligas del Japón.

Fuentes consultadas

Baseball-reference.com, Baseball statistics and history. http://www.baseball-reference.com/

González Echevarría, Roberto. 1999. La gloria de Cuba- historia del béisbol en la isla. Editorial Colibrí, Madrid, España. 720 p.

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Romero Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba: Esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos.

Rymer D. Zachary. 2013. The evolution of baseball from the dead-ball era through today. Bleacher Report, 18 junio. http://bleacherreport.com/articles/1676509-the-evolution-of-the-baseball-from-the-dead-ball-era-through-today.

The Negro Leagues Database Blog. http://www.seamheads.com/NegroLgs/index.php

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 29 diciembre de 2017

[1]Slugging calculado por el autor

[2]Se dan los años jugados registrados por los medios dedicados a la pelota de las Ligas Negro

Un pensamiento en “Los jonroneros cubanos: I Pelota cubana 1874-1961

  1. Esteban, mis más sinceras felicitaciones por la calidad de sus artículos y en especial de este último sobre los mayores jonroneros de dicha época, en lo personal hoy he recibido y conocido a peloteros que no conocía antes, lo cual es una gran iniciativa de usted al escribir. Le mando un gran abrazo y espero poder aportar algún día algún elemento del beisbol para sus artículos. Dr. Reinaldo.

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