La polémica sobre el filme “Lo que el viento se llevó (1939)”

Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar
como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo
arte de vivir como hermanos
”.
Martin Luther King

Sin lugar a dudas el filme que nos ocupa esta vez ha sido el primero de más larga duración, el más taquillero y uno de los más considerados de todos los tiempos. La trama se sabe que gira alrededor de dos personas que tienen un carácter similar. Por un lado, la rebelde y caprichosa Scarlett O’Hara, hija de una familia acaudalada del sur norteamericano, y el autosuficiente y aventurero de Rhett Butler, solo interesado en su propio bienestar y capaz de tener la dama que se le antojara. Ese choque de trenes, Scarlett a no dejarse tocar por un hombre, al que no desea inicialmente, y un obstinado Buttler, interesado, al parecer, en ganar una apuesta con nadie, es lo que convierte la trama de la novela y luego del filme en algo interesante.

Lo que el viento se llevó

Scarlett O¨Hara (Vivien Leigh) y Rhett Butler (Clark Gable) en una escena del filme. Cortesía doctormacro.com

La escritora de la novela, publicada en 1936, fue la periodista Margaret Munnerly Mitchell, nacida en la zona sur de los EE.UU. Georgia, Atlanta, el 8 de noviembre de 1900, donde debe haber tenido mucha influencia de su comarca para escribir este quasi romance o melodrama enmarcado en el contexto de la Guerra de Secesión de su país.

¿Le interesaba a ella el problema de la población negra en el sur de EE.UU.? A mí entender ese asunto no era parte de su mensaje. Puso las cosas como fueron, aunque haciendo mayor énfasis en las desgracias de las familias esclavistas del sur. En todo momento ellas fueron las víctimas en su novela. Las causas de esa guerra ni se abordaron, muchos menos las desgracias de los esclavos negros. El ejército del Norte aparece como un ente fuerte, despiadado e invasor.

La población negra es tratada como siempre la trató Hollywood en sus primeras décadas de existencia, gente inocente, ignorante, incrédula, hasta cómica en su gestión cotidiana, dedicados a hacer papeles de sirvientes o agricultores todo el tiempo. En el filme se ve un delincuente y era un afroamericano. Muy discutible si realmente era delincuente, más se asemejaba a los cimarrones que cuando son sorprendidos obran sin piedad.

Así que este filme y novela pueden ser catalogados como ambiguo con respecto al asunto racial, que fue el que realmente ocasionó la guerra entre el norte y el sur en ese país. Margaret Mitchell no lo abordó, sólo presentó cuadros de sufrimientos de esos que nunca se cansaron de causar desgracias a los esclavos negros que poseían. Para la escritora, el Sur era un mundo de felicidad antes de la guerra, la que fue destruida por la intervención de los yanquis. Si nos fijamos bien en la trama del filme, la escritora nos lleva a pensar que los blancos están hechos para dirigir a la población afroamericana y ésta última a cumplir lo que se les ordene.

Vivien Leigh (izq.) con Hattie McDaniel en escena

Vivien Leigh (izq.) con Hattie McDaniel en escena. Cortesía doctormacro.com

Como paradoja de lo aquí analizado, fue la actriz afroamericana Hattie McDaniel, la primera interprete negra en lograr un Oscar al encarnar a la fiel sirvienta Mammy en este filme. Pero más aún paradójico fue que Hattie y la también actriz afro Butterfly Moqueen no asistieron a la première mundial de la película en Atlanta. Las razones no son difíciles de adivinar en un estado como Georgia, donde las leyes vigentes mantenían la segregación racial y ni siquiera hacían excepción para que ambas actrices negras participaran en tan magna ocasión. Considerar a este filme como un medio de reconciliación nacional es sencillamente un disparate.

Butterfly McQueen en escena del filme

Butterfly McQueen en escena del filme

Así que no es para alarmarse ahora por las justas consideraciones que hacen muchos entendidos, por cierto no solamente negros, sobre el carácter racista de este filme. Aunque repito, a la escritora no parece que ese asunto de la discriminación le haya interesado. Para ella primaba la rebeldía de Scarlett, una especie de potro salvaje, que Rhett trataba de domar más por orgullo de macho que por amor.

 

Escrito por Esteban Romero, 9 setiembre de 2017

 

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