Armando Marsans, el primer pelotero cubano destacado en las Grandes Ligas

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Albert Einstein

El 4 de julio de 1911, fecha muy importante en los EE.UU., fue testigo del debut de dos peloteros cubanos en las Grandes Ligas. Se trataba del habanero Rafael Almeida y el matancero Armando Marsans, figura que realmente brillara desde su debut en el circuito mayor del béisbol. A pesar de la fecha y la coincidencia del debut de los dos cubanos, el equipo del Cincinnati, el que integraban los criollos, ese día fue derrotado por los Cachorros de Chicago.

Armando Marsans 3

Marsans nació el 3 de octubre de 1887 en la ciudad de Matanzas, hijo de un comerciante adinerado. El béisbol lo aprendió a jugar durante el tiempo que él vivió junto a su familia en Nueva York a partir de 1898.  Poco después que se hiciera la paz en Cuba, la familia regresó a Matanzas.

Marsans de siempre jugó los jardines y la inicial, y a la edad de 18 años debutó en la profesional cubana con el equipo Almendares, donde por su juego, ayudó a la causa de su equipo, el que se coronó campeón en 1905 y 1907.

Los equipos cubanos tenían costumbre de ir a jugar béisbol en EE.UU. desde principios del siglo XX. Era algo elemental desde aquella época, topar con equipos estadounidenses para así mejorar la calidad de juego, algo que parece se olvidó en los últimos 50 años de la historia del béisbol cubano y que ahora se rescata con timidez.

Armando Marsans

Marsans fue parte del conjunto Almendares que participó desde 1904 hasta 1912 en las llamadas series cubano-americanas de clubes de Ligas Negro. Igualmente tuvo una gira para enfrentar a los Rojos de Cincinnati en 1908. En aquellos partidos de exhibición los magnates del equipo norteamericano se fijaron en la calidad de juego de Marsans y Armando Almeida. Años después los rojos de Cincinnati contrataba a ambos cubanos.

Previamente, junto con Almeida y Alfredo “Pájaro” Cabrera, Marsans jugó con el equipo New Britain Perfectos de la Liga Estatal de Connecticut, clase B, en 1910, donde todos los cubanos brillaron al bate. En 2011 Marsans, Cabrera y Luis Padrón fueron los integrantes de este conjunto, pero la ofensiva se redujo sustancialmente por parte de los criollos.

Armando Marsans 2

Las cosas no caminaban tranquilas para Marsans y Almeida, considerados rarezas en el ámbito estadounidense del béisbol. El racismo estaba muy activo en aquella época y el elemento de oposición a la presencia de estos peloteros era el afirmar que eran negros o no blancos. Ni que para jugar béisbol haya que ser rubio y de ojos azules. El Cinci reaccionó en defensa de sus peloteros y presentaron evidencias que los criollos eran descendientes de familias prestigiosas castellanas, algo que mueve a risa realmente.

Marsans en Cuba jugó en las filas del Almendares hasta 1915, aunque alternó en el Habana entre 1914 y 1915. En 1917 jugó y dirigió al efímero Orientals y en la siguiente temporada regresó con el Almendares. En ese período logró los siguientes lideratos:

  • Co-líder en dobles (4) (empatado con Luis Bustamante) en la temporada de 1907
  • Líder en bases robadas (24) en la temporada de 1910-11
  • Líder en bateo (.400) en la temporada de 1913
  • Líder en carreras anotadas (28) y bases robadas (21) en la temporada 1913-14
  • Líder en bases robadas (30) en la temporada de 1914-15
  • Co-líder en dobles (3) en la temporada de 1917

En su primera temporada en las Mayores, el matancero bateó para .261 en 58 partidos, conectó 36 hits incluido par de dobles y par de triples, empujó 11 carreras y robó 11 bases. Sus siguientes temporadas fueron realmente a destacar. En 1912 bateó sobre los .300, disparó 132 hits, incluido 19 dobles, 7 triples y un cuadrangular, impulsó 35 carreras y robó 35 bases. Su aporte fue tal que estuvo entre los 18 candidatos al MVP de esa temporada. En 1913 bateó .297, con 129 hits, de ellos 7 dobles y 6 triples, impulsó 38 y robó 37 bases. Nuevamente quedó entre los primeros 24 candidatos al MVP.

En los EE.UU. Marsans no tenía problemas económicos, el negocio del tabaco de su familia en Cuba le daba para vestir y vivir bien, se dice que él abrió un negocio de tabaco en Cincinnati. Marsans, a diferencia de los actuales peloteros cubanos en la MLB, hablaba bien el inglés, que ya había aprendido en su primera estancia en el Norte. El matancero no era de los que aceptaba ofensas de nadie, era una persona digna y orgullosa, e incapaz de callarse cuando veía algo anormal. Por esas cosas, el cubano tuvo problemas con el conflictivo manager del Cinci, Buck Herzog, quien también tenía problemas con muchos de sus otros peloteros. Se especula que todo surgió cuando Herzog dijo, hablando de Marsans, que la pelota era un juego cruento y apto para peloteros fuertes y rudos, lo cual denigraba la figura del cubano. Marsans exigió a los Rojos se le canjeara y Herzog respondió con la suspensión. Marsans se declaró en rebeldía y firmó con los Terriers de St Louis de la emergente Liga Federal, por lo que las autoridades del Cincinnati presentaron una demanda judicial contra el cubano. El resultado fue que a Marsans se le prohibió jugar con cualquier otro equipo que no fuera el Cincinnati. Para su suerte, un juez echó abajo la sanción y finalmente pudo jugar con los Terriers, donde participó en un centenar de juegos entre 1914 y 1915. En ese período bateó para .220 producto de 36 hits en 164 veces al bate, y con solo 5 extrabases y 8 impulsadas. Realmente al matancero no le vino nada bien ese receso, prácticamente le estaban arruinando su carrera.

La liga federal duró muy poco, por lo que Marsans regresó a jugar a los circuitos convencionales de las Mayores, esta vez con los Carmelitas de St Louis en 1916, donde patrulló los jardines. En esa primera temporada en la Liga Americana su promedio ofensivo fue de .254, conectó 12 dobles, 1 triple y 1 jonrón, e impulsó 60 carreras. En 1917 continuó en las filas de los Carmelitas, equipo usualmente ubicado  en la segunda división. Su ofensiva decayó y pasada la primera mitad de la temporada fue canjeado a los Yankees por el jardinero-infielder Lee Magee. Fue así que Marsans se convirtió en el primer latino en jugar con los mulos del Bronx. Su ofensiva continuó tal como estaba, aunque se llevó el primer lugar de los bateadores en menor cantidad de ponches por veces al bate, promedió 38.3. En 1918 participó solo en 37 juegos de esa temporada y su bateo fue muy parecido al del año anterior.

Después de jugar en la MLB, Marsans regresó a Cuba, donde jugó hasta 1928. En 1924 dirigió a los Coroneles de Elmira en la Liga Nueva York-Pensilvania, clase B. Incluso se tiene la duda de que no haya jugado en este equipo, en el cual no aparecía otro pelotero cubano. Marsans venía con la experiencia de dirigir equipos en Cuba. En esas faenas de dirección estuvo desde 1912 con el Almendares, dirigió y ganó con el Orientals en 1917, volvió a dirigir al  Almendares en 1926-27 y en 1928-29,  al Cuba lo dirigió en 1927-28, y al Marianao en tres temporadas, 1944-47. En México dirigió a los Alijadores de Tampico de 1945 a 1947, logrando los campeonatos de 1945 y 1946. Dirigió también al Havana Cubans en la Liga Internacional de la Florida (clase B) en 1953, equipo integrado por futuros bigleaguers, como Julio  Bécquer, Juan Delís, Camilo Pascual y Gonzalo Naranjo entre otros.

Marsans tiene el mérito de haber jugado en las Ligas Negro con los equipos cubanos itinerantes, luego en las Menores y posteriormente en las Mayores. Fue el primer pelotero en conseguir todo ese historial de juego en tres ligas. Luego dirigió en las Menores y se convirtió en el primer latino que dirigió en la pelota oficial profesional de EE.UU. Con todo ese curriculum, Marsans fue el primer pelotero  y director de origen latino destacado en la pelota profesional.

El matancero murió el 3 de setiembre de 1960 en la Habana, y fue exaltado al salón de la fama del béisbol de Cuba en 1939. De hecho fue parte de la primera decena de peloteros cubanos que formaron parte de este sitial.

Fuentes consultadas

Anon. Armando Marsans. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/m/marsaar01.shtml

Enders Eric. Armando Marsans. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/f2c0b939

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban Baseball- A statistical history, 1878-1961. McFarland & Co. Inc., Publishers. Jefferson, North Carolina & London.

Shinkle Andrew. 2015. Armando Marsans: The first Cuban Red. SBNation, 14 febr. https://www.redreporter.com/2015/2/14/8036003/the-first-cuban-red

Escrito por Esteban Romero, 14 julio de 2017

 

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