Los Trotamundos de Harlem y Wilt Chamberlain

Un hombre puede ser un ingrediente crucial en un equipo,
pero un hombre no puede hacer un equipo
”.
Kareem Abdul-Jabbar (1947, jugador de baloncesto de la NBA)

Globy

En mi niñez tuve la oportunidad de ver algún que otro documental de los famosos Trotamundos de Harlem por la TV, equipo que ha sido siempre como una leyenda en mi mente. Este conjunto surgió en 1926 como una idea de Abe Saperstein, quien quiso ofrecer un espectáculo diferente a los aficionados del baloncesto. Hasta que punto esto sea cierto, uno no lo sabe, pues los llamados Trotters eran un equipo serio e invencible en sus inicios, no tenían realmente rival.

En su primer año de vida ganó 102 desafíos y solo perdió 6, en 1928 ganó 145 y perdió 13, y en 1929 ganó 151 y volvió a perder 13.  Los Trotamundos hacían malabares con las pelotas y tiraban desde varias distancias al aro. Fueron entonces lo supremo del baloncesto. Viajaron por el mundo, como hasta ahora lo han hecho, y su espectáculo es sensación de buenas jugadas y risa a la vez.

En sus filas militaron ases de este deporte, como fueron Wilt Chamberlain, Medowlark Lemon, “Curly” Neal, Hubert “Geese” Ausbie, Marques Haynes y “Goose” Tatum, todos ellos afroamericanos.

Trotters

Ha pasado el tiempo y, sin perder la maestría de sus jugadores, los Trotamundos son más espectáculo cómico que juego como tal, pero aún así entretiene muchísimo y no deja de gustar al público.

El pasado 15 de mayo este autor, ya mucho más viejo que aquel niño que se deleitaba viendo a ese equipo por la TV, tuvo la oportunidad de presenciar un juego del equipo actual de los Trotamundos en Alicante. Allí jugaron con un supuesto equipo de estrellas del mundo. Los de Harlem vistieron su uniforme tradicional, camiseta azul con incrustaciones en tonos anaranjados, pantalones a rayas blancos y rojos, y el balón tricolor, azul, blanco y rojo, asemejando al balón de la desaparecida ABA (American Basketball Association). La animación del espectáculo corrió a cargo del más alto del equipo, el llamado Hi-Lite, aunque para hacernos reír también está Too Tall (Demasiado Alto), que es el más pequeño de todos, y el danzarín Cheese (Queso). En esa diversión participan todos, incluido los del supuesto equipo contrario y el mismo árbitro. Los malabares se suceden, Too Tall se enfrenta usualmente a un gigante del equipo adversario, llamado Cager (término usado para los jugadores de baloncesto), y para poder encestar sus pelotas se vale del salto sobre los hombros de algunos de sus compañeros. Too Tall y sus compañeros son capaces de realizar remates (dunks) con pases y saltos increíbles.

Trotamundos a jugar

Leyendo un poco de historia de este equipo, descubro que Lemon y “Curly” Neal se hicieron famosos por ser los primeros en aventarles a los árbitros un balde de agua, mientras que “Goose” Tatum se destacó por sus malabares y ganchos al aro. Haynes fue el gran dribleador, capaz de esconder el balón. Sin embargo, paréntesis especial merece Wilton Norman “Wilt” Chamberlain, quien solo jugó un año con los Trotamundos y en 1959-60 saltó al baloncesto de la NBA con el equipo de Filadelfia, temporada en la que fue seleccionado como novato del año.

Too Tall y Cager

Too Tall y Cager. Foto del autor

Trotamundo encestado

Trotamundo encestado. Foto del autor

Chamberlain había precisamente nacido el 21 de agosto de 1936 en Filadelfia y por su juego fue considerado como el mejor hasta que un buen día Michael Jordan comenzara a destacarse como el gran baloncestista que fue. El Big Dipper (La Montaña Rusa), como le apodaban, fue miembro del todos estrellas de la NBA en siete temporadas y en cuatro de ellas se llevó el MVP.

Wilt Chamberlain

Wilt Chamberlain

Lo de Chamberlain fue siempre fenomenal, único en anotar 100 puntos en un partido (8 de diciembre de 1961) y promediar entre 40-50 puntos por juego en una temporada. Fue también líder en rebotes 11 veces, líder en tiros de campo en 9 temporadas, único que logró 30 puntos y 20 rebotes por juego en una temporada. Imagínense una especie de híbrido Michael Jordan y Dennis Rodman, puntos por un lado y rebotes por el otro.

A su retiro Chamberlain había anotado 31 419 puntos en 1045 partidos, récord en la NBA al momento de su retiro en 1973, el cual fuera posteriormente roto por varias estrellas del baloncesto, entre ellas Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone, Michael Jordan y Kobe Bryant. Chamberlain anotó 50 o más puntos en 118 juegos, 45 de ellos en la temporada de 1961-62. Ostenta record de 23 924 rebotes en su carrera.

Su juego fue tal que obligó a la NBA a adoptar algunas medidas dentro del juego, como fueron los tres segundos en la zona, la imposibilidad de jugar por encima del aro para así impedir los dunks de Chamberlain, y el lanzamiento del tiro libre contra el tablero.

En 1978 fue electo al Salón de la Fama de la NBA, y el número 13 que siempre llevó Chamberlain en sus uniformes fue retirado de tres equipos de la NBA, donde jugó, en este caso Golden State Warriors, Los Ángeles Lakers y los Filadelfia 76ers.

Chamberlain también tuvo tiempo de dedicarle al cine. Actuó en el filme de aventura “Conan, el destructor (1984)” del director Richard Fleischer y protagonizado por Arnold Schwarzenegger, y luego fue actor no acreditado en el drama deportivo “Un domingo cualquiera (1999)” de Oliver Stone. Igualmente escribió dos guiones y fue productor de una película.

El gran campeón murió el 12 de octubre de 1999 en Los Ángeles.

Fuentes consultadas

 

Escrito por Ricardo Labrada, 23 mayo de 2017

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