El delito de apostar y vender juegos

Para tener éxito, en primer lugar
debemos creer que podemos
“.
Nikos Kazantkis, escritor griego (1883-1957)

Hay veces que uno lee cosas que le resultan desagradables. Una de esas es decir que apostar y vender juegos no es la misma cosa. Es cierto, la acción no es igual, pero la inmoralidad no se la quita a ninguna de las dos, ya que una puede llevar a la otra en una misma acción.

Aquellos que simpaticen con el pelotero Pete Rose no los critico, es su derecho, pero que no hagan comparaciones sin fundamentos. Una de ellas es la comparación que se ha hecho en lo que hizo Joe “Shoeless” Jackson en la serie mundial de 1919 cuando los Medias Blancas vendieron ese evento y llevaron a los Rojos de Cincinnati como vencedores. Hay mucha historia escrita alrededor de esa serie mundial, hasta un filme “Eight men out”, y por lo que se sabe, Jackson fue un conejillo de Indias en esa venta, pero tampoco trato de justificarlo.

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Joe “Shoeless” Jackson y Pete Rose

Se sabe que Pete Rose apostó aún siendo pelotero, ahí está la evidencia publicada por Weinbaum y Quinn (2015) encontrada en el diario de Michael Bertolini, un asociado de Rose en sus años de pelotero. Esto para aquello que no se cansan de decir que Rose apostó sólo como manager. Para el caso da lo mismo.

No es mi intención aquí discutir los detalles de lo que hizo Jackson o Rose, sino hacer ver que apostar para un jugador o manager es tan dañino como vender un juego. De hecho, un juego apostado es un juego vendido. El jugador puede apostar por su equipo, pero ¿cuántos no ha habido que han apostado en su contra?

Un lanzador, un jugador de cuadro, sobre todo torpedero o segunda base, y un receptor en el béisbol pueden vender el juego con su apuesta, la que funciona mejor cuando va en contra de la lógica. Las apuestas siempre van a favor del vencedor asiduo y si el equipo pierde, ya saben cuánto se puede ganar, hasta diez o veinte veces lo imprevisto.  ¿Acaso esa no es otra forma de vender un juego?

En cualquier deporte un jugador activo de los equipos que se enfrentan puede apostar en su contra y él contribuir de cierta forma a su propia derrota. ¿Acaso esto no es vender un juego?

Apostar en un juego es una trampa que ensucia al juego así como al equipo al cual está integrado. Cuando un jugador apuesta en su juego está amañando el resultado y eso se hace con el fin de obtener dinero de manera ilícita, lo cual constituye un delito.

De lo que aquí hablamos no sucede o ha sucedido sólo en el béisbol, hay otros deportes que han sido fuertemente afectados por estas situaciones, y es algo en lo cual se debe insistir, evitar la apuesta de los jugadores y el amaño de los partidos como condición para el juego limpio, el respeto a la afición deportiva, y garantía de disciplina e integridad deportiva. Escribir otra cosa no ayuda y si contamina al deporte.

Referencias consultadas

Malem Seña J.F.  La corrupción en el deporte. Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte, 2:2, 105-121. http://www.upf.edu/revistafairplay

Weinbaum W. y Quinn T.J. 2015. Entries in long-hidden notebook show Pete Rose bet on baseball as player. ESPN. http://www.espn.com/espn/otl/story/_/id/13114874/notebook-obtained-lines-shows-pete-rose-bet-baseball-player-1986

Escrito por Esteban Romero, 1 octubre de 2016.

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