Pompeyo Davalillo, rapidez y destreza al campo

“No por ser tan pequeño, se puede evitar llegar a ser grande”    Milán Kuri Patjane, Parapsicólogo mexicano

Muchas veces recuerdo a los Cubans de los años 50, que es también rememorar aquello que hacía un pequeño venezolano, pero rápido en las bases, de muy buenas manos en la posición que jugara. Me refiero a Pompeyo Davalillo, quien medía sólo 160 cm. Traigo a colación la estatura de este pelotero, ya que hoy se habla mucho de la poca que posee el camarero, también venezolano, José Altuve de los Astros de Houston. Altuve mide 167.6 cm, o sea 7.6 cm más que Davalillo.
Davalillo a la derecha sin gorra y al lado del receptor Enrique Izquierdo en los Cubans

Davalillo a la derecha sin gorra y al lado del receptor Enrique Izquierdo en los Cubans

Volvamos con Pompeyo, a quien apodaron en EEUU como Yo-Yo, ya que su nombre era muy largo a ser pronunciado por un narrador americano. Davalillo nació el 30 de junio de 1931 en Cabimas, Estado Zulia, Venezuela, y fue el cuarto criollo de ese país en jugar en las Grandes Ligas, debutando el 1ro de agosto de 1953 con los Senadores de Washington. Participó en 19 desafíos, y lo hizo bien, disparó 17 hits en 58 veces al bate, promedio ofensivo de .293. Como ya dije, Davalillo era rapidez al campo, y se convirtió en esa temporada de 1953 en el primer pelotero venezolano que robaba el home. Cogió entretenido al lanzador Bill Wright de los Indios y le hizo la estafa el 6 de agosto de 1953.
Nunca he visto pelotero que se pasara los nueves innings chiflando cuando cubría la tercera, era un joseo constante, único. Ni el propio inicialista cubano Pedro Chávez, famoso por su permanente agresividad al campo en Series Nacionales, se le igualaba. Davalillo encorvaba algo sus cortas piernas en su posición y comenzaba a chiflar, como para volver loco al contrario. Era prácticamente otro aficionado pero en el terreno.
En la década de los 50 no era muy común ver peloteros tirarse en diving para alcanzar una almohadilla, Davalillo lo hacía con frecuencia. El batazo que era considerado doble lo convertía en triple, y llegaba a tercera lanzándose de aire contra la almohadilla. Si se trataba de un squeeze play, cuente con Pompeyo para eso. Cuando un pelotero hace esas cosas, el juego se convierte en un verdadero espectáculo. A veces comparo la dinámica de juego de Pompeyo con la que poseía Rey Vicente Anglada, ambos buenos jugadores del infield, rápidos y muy precisos en la jugada que se requiriera.
Davalillo debutó en la pelota americana jugando para los avispones de Charlotte, sucursal de los Senadores en la Liga Tri State, clase B, en el mismo 1953, donde bateó sobre los .300. Luego jugó con los Senadores de la Liga Americana como ya se indicó.
Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington

Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington

Pasado el 1953, Davalillo no jugó en pelota organizada americana en 1954, razones que desconozco, y en 1955 hizo su debut con los Cubans de Bobby Maduro. Aquel equipo no era cualquier cosa, ese año llegó a los play off al quedar en tercer lugar de la Liga Internacional, clase AAA. Era la segunda temporada de los Cubans en esa liga, su alineación regular incluía peloteros como los cubanos Rafael Noble (C), los jardineros Pedro Formental, Ángel Scull, Asdrúbal Baró, el inicialista-jardinero boricua Nino Escalera, el infielder-jardinero cubano Amado Ibáñez, el antesalista venezolano Luis “Camaleón” García, el torpedero Johnny Lippon. Davalillo jugó la segunda y a veces el campo corto alternando con Lippon. El lector querrá conocer algunos de los lanzadores de ese conjunto, estaban los venezolanos Emilio Cueche, José de la Trinidad Bracho y Julián Ladera, el panameño Pat Scantlebury, los cubanos Julio “Jiqui” Moreno, Conrado Marrero, Raúl Sánchez y Vicente Amor, y los norteamericanos Hal “Corky” Valentine y Charles “Bubba” Harris, todos ellos dirigidos por el otrora gran inicialista, Regino Otero.
Al terminar aquella temporada ese equipo se deshizo prácticamente, vinieron canjes de todo tipo y Davalillo fue a parar a los Coroneles de Louisville de la Asociación Americana. Los Cubans, para reemplazar la ausencia de Davalillo, se hicieron de los servicios de Harold Bevan, que provenía de los Jets de Columbus de la misma Liga Internacional. Se sabe que Davalillo nunca se sintió a gusto con ese canje, se había adaptado a los Cubans, al estadio del Cerro, a su fanaticada, y para él jugar en las Menores era mejor si lo hacía en un equipo con sede en Cuba. A mitad de la temporada de 1956, pasó a jugar con el equipo de las Agujas “Marlins” de Miami, que ese año había sustituido a los Jefes de Syracuse en la Liga Internacional. Su deseo de volver a jugar en la Habana se cumplió y fue canjeado de las Agujas nuevamente a los Cubans, con los que jugó hasta que le pasaron la franquicia a los Jerseys de New Jersey en 1960.
Davalillo fue parte del equipo de los Cubans que se llevó el título de la pequeña serie mundial en 1959. En esa temporada el venezolano jugó más la antesala, ya que el campo corto estaba defendido por el entonces joven Leonardo Cárdenas, mientras que en segunda base alternaban el venezolano Elio Chacón (hijo del pelotero cubano Pelayo Chacón) y el debutante habanero Octavio “Cookie” Rojas.
En 1961 terminó su carrera en la Liga Internacional (ver estadísticas en tabla abajo) y pasó entonces a jugar en la Liga Mexicana, lo hizo con los Tigres de la capital en 1962-63, y de ahí se fue a jugar con los Tigres Salamanca de la Liga Mexicana Central, entonces clase A. Su carrera en México estaba prevista a concluir en el siguiente año (1965) con los plataneros de Tabasco de la Liga Sudoriental Mexicana, pero a falta de datos, que no encuentro, parece que Pompeyo no llegó entonces a jugar.
En la invernal venezolana, Davalillo jugó desde 1952 hasta 1967, 13 temporadas, siempre con los Leones de Caracas. En cuatro de esas temporadas bateó sobre los .300. En total tuvo 1770 veces al bate con 483 hits, para promedio de .273, entre sus indiscutibles están 63 dobles, 18 triples y 3 jonrones, con 249 anotadas y 134 empujadas, y robó 69 bases.
Luego Davalillo se dedicó a las funciones de coach o manager de equipos de béisbol, donde demostró muchas cosas como dirigente. La primera era la disciplina. Solía tener al equipo en el terreno tres horas antes que comenzará el desafío y hacía un análisis de las fuerzas y debilidades de los bateadores contrarios. Era muy exigente en el terreno con sus peloteros y gustaba muchas veces dar las señas de qué lanzamiento tirar por el pitcher, algo que al menos, al que suscribe, no le gusta, pero lo hacía y le funcionaba, al parecer, muchas veces. Davalillo no era muy dado a seguir el librito, eso sí es cierto.
Pompeyo Davalillo en sus años de dirigente de los Leones de Caracas

Pompeyo Davalillo en sus años de dirigente de los Leones de Caracas

Mari Montes (2013) definió muy bien la figura de Davalillo como manager, “Pequeñito, sí. Pequeñito. Con más estampa de jinete que de pelotero, fue un verdadero caballo en el diamante y desde la cueva, donde hizo posible posibles jugadas impensables. Intuitivo, capaz de sorprender desde el primer inning, redactor y detractor del “librito”, Pompeyo Davalillo se hizo legendario y acuñó el término “pompeyada” para definir el momento en que tienen lugar las jugadas que nadie sospecha”. Si bien fue así como manager, de igual forma lo fue como pelotero.
Como manager logró dos campeonatos consecutivos (1991-1992 y 1992-1993) con las Águilas de Zulia. Luego ganó dirigiendo a los Leones del Caracas en la temporada 1994-1995. Davalillo fue coach y mánager también de los Tiburones de La Guaira y Caribes de Oriente, y fundador de la Organización Criollitos de Venezuela. En honor a su memoria, el número 1 que siempre utilizó Pompeyo con las Águilas de Zulia fue retirado.
El cubano Roberto Gutiérrez Herrera, receptor habanero, si no me equivoco, creo que es oriundo de Guanabacoa, es un hombre altísimo, mide 188 cm. En Cuba le llamaban Musulungo Gutiérrez y en Venezuela se hizo famoso como Musulungo Herrera. Al cabo de los años, visitando Venezuela a mediados de la década de los 90, vi que Musulungo era árbitro e imponía respeto por su estatura y físico. Leía no hace mucho en algunas historias venezolanas sobre béisbol, que a veces Pompeyo Davalillo iba a discutirle a Musulungo alguna que otra jugada. Me he reído muchísimo, pensando lo que habría lucido el destacado venezolano, por su baja estatura, de frente al gigante cubano.
Mucho más se puede hablar sobre Davalillo. Este esbozo recoge parte de lo que hizo en los Cubans y resume lo que realizó en otras ligas. Pompeyo murió el 28 de febrero de 2013 en Santa Teresa del Tuy, Estado de Miranda. Este jugador venezolano ha pasado a la historia del béisbol de su país como uno de los grandes de todos los tiempos, así haya jugado poco en las Mayores, y como un manager que supo ganar y hacer a sus equipos jugar en el terreno para el disfrute de la fanaticada presente.
Estadísticas de bateo de Pompeyo Davalillo en los Cubans

Estadísticas de bateo de Pompeyo Davalillo en los Cubans

Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swingcompleto.com el 18 mayo de 2015

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