El aporte científico de Charles Darwin

Si se pudiera demostrar que existió

un órgano complejo que no pudo

haber sido formado por modificaciones

pequeñas, numerosas y sucesivas,

mi teoría se destruiría por completo.

Charles Darwin

 

Si algo revolucionó al mundo de la ciencia y de la teología fue la moderna teoría de la evolución de Charles Darwin. Cuanta gente de este mundo se resiste nada más que pensar que somos descendientes de simios, cuanta gente se asombra que haya surgido una teoría que haya puesto en tela de juicio la obra del Todopoderoso, son muchos. Darwin logró casi el mismo efecto que cuando la perrita Laika y el cosmonauta Yuri Gagarin volaron al cosmos. La teología tuvo que reelaborarse, llegar allá arriba era lo mismo que hablar de la evolución de las especies.

Charles Robert Darwin nació en Sherewsbury, Gran Bretaña, el 12 de febrero de 1809, era el segundo hijo varón de Robert W. Darwin, médico experimentado del lugar de nacimiento de Charles, y de Susannah Wedgwood, hija de un ceramista del Staffordshire. Su abuelo paterno, Erasmus Darwin, había sido un naturalista y médico destacado, así que la ciencia le venía de cerca al niño Charles. El abuelo del célebre científico elaboró una teoría de la herencia de los caracteres adquiridos que años más tarde su nieto  las pondría en duda.

A temprana edad la madre de Charles murió y su educación tuvo lugar en una escuela, donde al parecer el niño sufrió bastante debido al método de enseñanza practicado. Al niño Darwin le gustaba coleccionar de todo un poco, sellos, monedas, y esa afición parece haberle ayudado a llegar a ser el naturalista que fue.

A la Universidad de Edimburgo llegó en octubre de 1825, su padre le aconsejó estudiar medicina. No obstante, una cosa es el deseo y otra la vocación. Darwin no estaba preparado para realizar intervenciones quirúrgicas ni nada parecido. Por su inteligencia natural, resultaba difícil que los profesores pudieran enamorarle para que siguiera estudiando medicina.

El joven Charles Darwin, retrato de George Richmond (1840)

El joven Charles Darwin, retrato de George Richmond (1840)

Vaya solución y nada menos que con Darwin, su padre luego le aconsejó hacerse cura. Nuevamente el joven aceptó la sugerencia e ingresó en el Christ’s College de Cambridge en 1828. No obstante, no había remedio, estos estudios los descuidó bastante, se iba con frecuencia a cazar, otras veces asistía a cenas con amistades, se distraía con la pintura y la música, eso a pesar de no saber dibujar ni entender mucho de música.

En Cambridge logró establecer relación con el botánico y entomólogo, el reverendo John Henslow, algo que resultó muy provechoso en su vida posterior, quien cuando Darwin concluyó sus estudios le aconsejó que se dedicara a la geología. A su vez, el reverendo  le presentó a Adam Sedgwick, fundador del sistema cambriano, quien  estudió los estratos geológicos del Devónico (cuarto período de la Era Paleozoica) y del Cámbrico (el primero de los seis periodos o series de la Era Paleozoica, llamada también Era Primaria). A su vez Henslow ayudó a Darwin a hacer travesía con el capitán Robert Fitzroy a bordo del Beagle alrededor del mundo, viaje al cual su padre se opuso inicialmente, pero su tío Josiah Wedgwood, posteriormente también su suegro, fue partidario que Darwin fuera parte de esta expedición.

Ese viaje se inició el 27 de diciembre de 1831 saliendo de Davenport. La nave tuvo desperfectos y tuvo que esperar dos meses en reparación en Plymouth. Tampoco el capitán de la nave, Fitzroy, acogió de buen gusto a Darwin en su empresa al no verle capacidad como naturalista.

El proyecto era estudiar topográficamente a la Patagonia, la Tierra del Fuego, las costas sudamericanas del Pacífico, de ahí a las Galapagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, islas Mauricio y Sudáfrica, para lo cual se requerían unos cinco años de travesía. En ese viaje Darwin pudo comprobar la certeza de los principios de geología enunciados por Charles Lyell respecto a las llamadas causas actuales al visitar las áreas geológicas de la Isla de Santiago en Cabo Verde, donde las rocas blancas existentes eran producto de la lava de erupciones volcánicas.

Darwin mantuvo correspondencia con el reverendo Henslow y le fue revelando cada uno de sus hallazgos en este viaje. El reverendo, por su parte, se convencía cada vez más de su acertada previsión, que Darwin convertiría en un verdadero científico.

Sus observaciones fueron anotadas sobre las variaciones hereditarias en sus “Cuadernos sobre la transmutación de las especies”. En 1836, después de su regreso a Inglaterra, encontró alguna explicación a la teoría de evolución de las especies cuando leyó el libro “Ensayo sobre el principio de población”  del economista británico Thomas Robert Malthus, cuyo texto explicaba cómo se mantenía el equilibrio en las poblaciones humanas. Malthus era del criterio que ningún aumento de la disponibilidad de alimentos para los humanos podía compensar el ritmo de crecimiento de la población, teoría que hoy día ha quedado demostrada como inconsistente. No obstante, Darwin aplicó el criterio maltusiano en los animales y las plantas, y logró una orientación de la teoría de la evolución a través de la selección natural.

Charles Darwin

Charles Darwin

Su regreso a Inglaterra tuvo lugar a inicios de octubre de 1836, y hasta principios de 1839 trabajó en la escritura de su diario y la preparación de otros textos con distintas observaciones. Fungió como secretario honorario de la Sociedad Geológica y estableció nuevos contactos con Charles Lyell.

En 1839 Darwin se casó con su prima Emma Wedgwood, inicialmente vivieron en Londres, pero luego se movieron para Down, Condado de Kent, ya que él padecía de enfermedades con regularidad. En 1839 nació el primogénito de la pareja, luego vendrían nueve hijos más, cinco varones y cuatro mujeres, tres de los cuales fallecieron. Precisamente la pérdida de una de sus hijas le hizo ver la vida de otra forma y perder casi definitivamente su fe religiosa.

La primera teoría elaborada por Darwin apareció en 1842 sobre la formación de los arrecifes de coral que se desarrollaban por el crecimiento de estos organismos en los bordes y cimas de las islas, las que paulatinamente se iban hundiendo. Observó la similitud de la fauna y flora de las islas Galápagos con las de América del Sur, e igualmente las diferencias existentes entre un mismo organismo recogido en dos hábitats diferentes.

Darwin, en su viaje, se había dado cuenta de los cambios que sufren algunas especies por el manejo del hombre, constató las similitudes entre varias especies de animales, y concluyó que la selección era esencial para la mejora de razas de animales y variedades de plantas. Tampoco pasó inadvertido que esa misma selección podía tener lugar naturalmente bajo el efecto de factores diversos en el ambiente. Ya estaba a las puertas de su teoría, pero sospechaba que la misma no sería aceptada, sobre todo por los prejuicios existentes. Inicialmente escribió unas tres decenas de páginas, las que posteriormente fue ampliando en el curso de 1844.

Igualmente escribió sobre sus experiencias en materia de geología y luego continuó en la preparación de algunas monografías, una de ellas sobre los cirrípodos, infraclase de crustáceos maxilópodos denominados comúnmente percebes, que incluye la bellota de mar y la anatifa. Es uno de los grupos de crustáceos más modificado, su peculiar morfología hizo que hace dos siglos se confundieran con moluscos, cuyo trabajo fue muy loado y premiado por la Real Sociedad en 1853.

A partir de 1856, por consejos de Charles Lyell,  Darwin comenzó a trabajar seriamente en sus ideas sobre la evolución de las especies. En sus conclusiones la transformación  de las especies se produce a la par de la adaptación de éstas a las condiciones adversas del ambiente para no extinguirse. A tales efectos, las especies se transforman lentamente durante mucho tiempo. Son aquellos individuos de las especies que logran transformarse y sobreviven, los que vencen el proceso de evolución. El proceso evolutivo era continuo, gradual y lineal. Por ende, los seres humanos igualmente evolucionaban de una especie del pasado, su antecesor era un animal similar a los monos antropoides. La validez de su teoría quedó demostrada cuando se descubrieron fósiles de homínidos.

Cuando el científico estaba más entusiasmado en su obra maestra recibió un texto enviado por Alfred Russel Wallace, quien trabajaba en las Molucas y quien desarrolló observaciones que lo llevaron a escribir sobre la aparición de nuevas especies. Las teorías de Wallace coincidían con muchas de las que Darwin tenía en su mente, lucha por la existencia y otras. Por un problema de ética, Darwin le comunicó a Lyell sobre este trabajo de Wallace, que en realidad desarrollaba sus ideas a plenitud. Darwin era del criterio de destruir todo lo que había escrito, pues de nada serviría.

La solución al problema se hizo de la forma más inteligente que se hubiera podido hacer. En 1858 Lyell y el botánico Joseph Dalton Hooker, que luego fuera director del Kew Gardens, conocedor también de las ideas de Darwin sobre la evolución, aconsejaron a su amigo presentar un manuscrito con ante la Linnean Society acompañado del trabajo de Wallace y un esbozo de una carta que Darwin había enviado al botánico norteamericano Asa Gray en 1857, donde aparece un esbozo de su teoría.

Wallace reconoció lo correcto del procedimiento seguido e incluso dijo que Darwin era merecedor del logro por su persistencia y amor a lo que realizaba. Darwin y Wallace mantuvieron una buena relación profesional por el resto de sus vidas. Wallace reconoció a Darwin como primer descubridor del mecanismo de la Selección Natural.

Solucionado este problema, Darwin preparó su obra en un poco más de un año, la que tituló “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, que usualmente todos conocemos como “El origen de las especies” y que fue publicado en noviembre de 1859, cuyo primera tirada de más de mil ejemplares fue vendida el mismo día que apareció en mercado.

La reacción a la obra no se hizo esperar, sobre todo de parte del clero. En 1860 el obispo Samuel Wilberforce, en sesión de la Asociación Británica de Avances de la Ciencia, trató de ridiculizar la teoría darwinista, pero halló respuesta sólida del zoólogo Thomas Henry Huxley. Wilberforce continuó con sus manifestaciones, ninguna basada en la ciencia, realmente no sé qué hacía ese cura en una sesión de ciencias. Uno de sus planteamientos fue dirigido a Huxley diciendo que si él no había pensado que su abuelo podría haber sido un mono. Huxley le respondió que su señoría también estaba en esa posición. Richard Owen, famoso paleontólogo, fue otro de los que se opuso a las teorías darwinistas, mientras que el propio Darwin se apartó de toda discusión y continuó con sus estudios.

En 1868 había formulado una teoría sobre el origen de la vida en general, la pangénesis, que no tuvo la aceptación de su primera. En 1871 publicó una nueva obra, “El origen del hombre y la selección en relación al sexo”, este material echaba abajo la leyenda Adán y Eva. El hombre había surgido por vías naturales. Al año siguiente fue obra fue “La expresión de las emociones en el hombre y en los animales”, la que sentaba bases para el estudio del comportamiento. Después de eso se dedicó principalmente a trabajos en el campo de la botánica.

Otras de sus obras fueron:

  • Estructura y distribución de los arrecífes de coral, en 1848
  • Observaciones geológicas en América del sur, en 1851
  • Fertilización de las orquídeas, en 1868
  • Variación de animales y plantas bajo domesticación, en 1871
  • El origen del hombre, en 1872
  • Las plantas insectívoras, y Sobre los movimientos y costumbres de las plantas trepadoras, en 1876
  • Los efectos de la autofertilización y de la fertilización cruzada en el reino vegetal, en 1877
  • Las diferentes formas de las flores, en 1879
  • Vida de Erasmus Darwin, en 1880
  • El poder del movimiento de las plantas
  • La formación del mantillo vegetal por la acción de las lombrices, en 1881

A finales de 1881, tras ser diagnosticado de angina de pecho, comenzó a padecer graves problemas cardíacos,. Darwin falleció en Down el 19 de abril de 1882. Sus restos fueron sepultados en la abadía de Westminster, cerca de los restos de  Isaac Newton. Su funeral tuvo lugar el 26 de abril, adonde asistieron centenares de personas.

 Las obras de Darwin sirvieron de base para el desarrollo ulterior de las ciencias biológicas, aunque es cierto que algunas de sus teorías no eran acertadas. Cuando Darwin desarrolló su trabajo, la genética y la biología molecular no existían. Darwin afirmó que el cruce de animales era el que daba un descendiente con una mezcla de características de sus progenitores. La teoría luego elaborada por Mendel demostró que las características de una especie están estrechamente vinculadas a distintos factores e su árbol genético.

Fue así que surgieron las ideas neodarwinistas o de síntesis evolutiva moderna, donde las  teorías de la evolución de Darwin se conjugaron con los nuevos descubrimientos en el campo de la genética. La síntesis evolutiva indica que la evolución de las especies se fundamenta en los mecanismos genéticos existentes. Las mutaciones son causa del origen de la diversidad genética y de los cambios evolutivos. Tales cambios, como dijera Darwin, son siempre graduales dentro de una población. De hecho, la selección natural es el propulsor del cambio entre las especies. Un pequeño cambio pero continuo da lugar a variaciones importantes a largo plazo.

Bibliografía consultada

Anon. Charles Darwin. Sobrehistoria.com. http://sobrehistoria.com/charles-darwin/

Anon. Charles Darwin. Busca Biografías. http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/6517/Charles%20Darwin

Anon. Charles Darwin. Biografías y vidas. http://www.biografiasyvidas.com/monografia/darwin/

Anon. Charles Darwin biography. Bio. http//www.biography.com/people/charles-darwin-9266433.

Anon. La biografía del navegante del Beagle. El Mundo. http//www.elmundo.es/especiales/2009/02/ciencia/darwin/seccion1/

Martinez Sanz, JL; González Martín, Ana María. 2005. Charles Darwin (biografía). Edimat Libros, 192 p. ISB 9788497645829.

Van Wyhe John. Darwin online. http://darwin-online.org.uk/

Escrito por Ricardo Labrada (21 abril de 2016)

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