Le llamaron Grito de Baire pero……

“Sólo la libertad trae consigo la paz y la riqueza”
José Martí

Hoy, 24 de febrero de 2016, se cumplen 121 años del inicio de la guerra de independencia de Cuba contra el colonialismo español. Lo interesante es que se le haya llamado Grito de Baire cuando en realidad la rebelión tuvo lugar en varias partes de la entonces provincia de Oriente y mucho más dentro del área que hoy ocupa la provincia de Guantánamo.

Esta fecha hasta 1960 era festiva en Cuba, después no lo fue más y sin ninguna explicación que recuerde. La rebelión fue organizada por José Martí y la sublevación tuvo lugar en varias partes del país. Hubo alzamiento pero sin acción militar en Ibarra, Matanzas, donde Juan Gualberto Gómez fue su guía; en Jagüey Grande, Matanzas, guiado por Martín Marrero, en Los Charcones; Aguada de Pasajeros, actual provincia de Cienfuegos con los habaneros Joaquín Pedroso, Alfredo Arango y Charles y Jorge Aguirre al frente. Donde sí hubo acción militar fue en Bayate, Manzanillo, bajo la guía del experimentado Bartolomé Masó; en Santiago de Cuba, cuyo líder fue otro avezado militar cubano, Guillermo Moncada; en Bayamo, liderados por los coroneles Joaquín Estrada Castillo, Esteban Tamayo y José Manuel Capote; en Guantánamo, guiados por el general Pedro “Periquito” Agustín Pérez; en Jiguaní, actual provincia de Granma, comandado por el coronel Fernando Cutiño Zamora, y por último en Baire, con Saturnino Lora como jefe de la sublevación.

El periodista, abogado, profesor e historiador Regino E. Boti en su libro “24 de febrero de 1895” de 1923 aclara muchos aspectos del inicio de esta guerra. Fue Guantánamo la región que tuvo la participación más activa y destacada ese día por ser la zona del país mejor preparada para el levantamiento. En realidad Pedro Agustín Pérez ya estaba alzado en la manigua desde octubre de 1894 a la vez que existían núcleos patrióticos en más de nueve localidades y cada una de ellas contaba con uno o dos jefes. Los hermanos Antonio y José Maceo conocían de esta situación y por eso escogieron esta zona para desembarcar en sus costas.

La orden de levantamiento se firmó en Nueva York el 29 de enero de 1895, mientras que Martí embarcó hacia Santo Domingo para encontrarse con el general Máximo Gómez. Fue en Montecristi donde ambos suscribieron el famoso Manifiesto, donde se exponían los propósitos de la guerra. Estando en Santo Domingo fue que Martí y Gómez se enteraron del inicio de la rebelión el 24 de febrero. Martí a ese respecto escribió: “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar… Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable al sacrificio”. Inmediatamente Martí y Máximo Gómez se dispusieron embarcar a Cuba. Un barco frutero los dejó frente a los acantilados de la costa de Baracoa el 11 de marzo, de allí llegaron a la playita de Cajobabo y a los tres días de la marcha por zonas inhóspitas de la Sierra, se encontraron con los primeros sublevados liderados por el terror de los españoles, el león José Maceo, quien había librado batalla previamente en Arroyo Hondo.

Grupo de mambises cubanos

Grupo de mambises cubanos

Antonio Maceo desembarcó también por la zona guantanamera, en Duaba, el 1 de abril de 1895 junto con otros 22 expedicionarios, entre los cuales se encontraban José y Flor Crombet. Maceo se internó en la entonces provincia de Oriente y se incorporó a las fuerzas insurrectas de Mayarí. Desde allí trasmitió una circular comunicando a todos los rebeldes que asumía la jefatura de todas las tropas en la provincia de Oriente.

No fue hasta el 5 de mayo de 1895 que se reunieran los tres líderes, Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo, la que se desarrolló en el ingenio La Mejorana muy próximo al pueblo Dos Caminos de San Luis. En esa reunión Martí planteó la necesidad de reunir en asamblea a la representación del pueblo, eso con el fin de dar forma republicana a la revolución. Maceo, por su parte, era partidario de crear una junta de generales con mando, él no era amigo de un gobierno con predominio de organismos civiles. Al final el propósito martiano venció, y Martí y Máximo Gómez emprendieron la ruta para llegar a Camagüey, territorio donde no había habido ninguna insurrección. Igualmente esperaban encontrarse con Bartolomé Masó y otros jefes en ese viaje.

Los tres líderes cubanos

Los tres líderes cubanos

La incorporación de Camagüey se logró después de la muerte de José Martí. El viejo marqués de Santa Lucía, uno de los fundadores de la primera república en armas, se mostró dispuesto a participar en esta empresa independentista.

Todos sabemos que la guerra se intensificó, vino la invasión que puso a las tropas españolas en perfecto jaque. Como dijo un jefe mambí: “Después de la invasión, todo era cuestión de tiempo”.

Había muerto algunos de los líderes como Martí, Antonio y José Maceo, pero la revolución continuó. La respuesta de los opresores fue la más criminal que se pueda pensar, la reconcentración, plan realmente fascista que buscaba aislar a los insurrectos de la población civil. Cualquier insurrecto sería juzgado sumariamente, eso incluía a aquellos que publicaran cualquier noticia sobre los rebeldes y su avance en esta guerra. El Capitán general Valeriano Weyler Nicolau, mallorquino de nacimiento, marqués de Tenerife, enano imperfecto (sólo medía 152 cm), fue el inventor de este plan, que ordenó requisar los caballos y los alimentos que se produjeran para trasladar los mismos al pueblo más cercano que tuviera destacamento. La reconcentración como tal aparece descrita en la siguiente disposición: “Todos los habitantes en los campos o fuera de la línea de fortificación de los pueblos, se reconcentrarán en el término de ocho días en los pueblos organizados por las tropas. Será considerado rebelde y juzgado como tal, todo individuo que transcurrido ese plazo se encuentre en despoblado”.

El número de muertos con esta reconcentración fue elevado, sobre todo de niños, mujeres y ancianos. España tenía un ejército de 182 mil soldados en la isla, los que fueron reforzados con otros miles más de soldados. Así y todo, la revolución no se detuvo, el pueblo cubano resistió y ya en 1898 las tropas españolas se mostraban desmoralizadas ante tantas derrotas en el campo de batalla. La última colonia española en América estaba a punto de independizarse del yugo español, el que se extendió por espacio de 387 años.

Resultados de la reconcentración de Valeriano Weyler

Resultados de la reconcentración de Valeriano Weyler

Gran parte de lo aquí escrito proviene del libro de “Historia de Cuba (1492-1898)” de Fernando Portuondo del Prado (Editorial Pueblo y Educación, 1965). Además de:

Escrito por Ricardo Labrada (24 febrero de 2016)

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