Zika, emergencia global, y ¿qué hacemos con los vectores?

La salud humana es un reflejo de la salud de la tierra”.
Heráclito, filósofo griego (535-484 a. C.)

En 24 países se ha detectado la presencia de la enfermedad Zika, una enfermedad trasmitida por el mosquito Aedes aegypti. Ante esa diseminación, la OMS sabiamente declaró la emergencia global.

Se sabe que el virus ocasiona microcefalia y otros trastornos neurológicos, como el síndrome de Guillain-Barré. Se supone que la enfermedad puede transmitirse por vía sexual de persona infectada a otra, lo que en mujeres embarazadas provocaría serias anomalías en los fetos.

No es la primera vez que la OMS declara una emergencia de este tipo. Lo hizo anteriormente con la neumonía asiática (2002), gripe aviar (2005), gripe A (2009) y el Ébola (2014).

Zica viene de África oriental, o sea lo mismo que con la chikungunya, el primero de Uganda y el segundo de Tanzania.

No se debe objetar lo qué hace OMS al respecto. Se debe entender que hay expertos en esa organización con capacidad para recomendar medidas efectivas. Más bien hay que  detenerse en lo que se puede llamar el común denominador, que no viene a ser otro que el mosquito (zancudo) o vector.

El dengue viene desde hace tiempo afectando a casi toda América Latina. Su transmisión es a través del mosquito, sea Aedes aegypti o el mosquito tigre Aedes albopictus, ambos a su vez son igualmente transmisores del chikungunya, enfermedad que provoca una artritis pronunciada en las personas adultas y que puede durar varios meses y hasta algunos años. Ahora nuevamente Aedes aegypti aparece como transmisor de Zika.

Aedes aegypti

Aedes aegypti

Si nos trasladamos a África, allí la malaria afecta anualmente no menos del 20% de su población. Esa cifra es una estimación muy propia de las tantas veces que visité África al Sur de Sahara y veía personas que raro era no verle afectado por el paludismo o la malaria. Es de suponer que no menos de un 10% de los niños en esa región mueren debido a la malaria, cuyo transmisor no es A. aegypti, pero sí lo es otro insecto díptero nematócero de la familia Culicidae, me refiero a los mosquitos del género Anopheles.

Mosquito tigre (Aedes albopictus)

Mosquito tigre (Aedes albopictus)

En esas regiones del llamado Tercer Mundo hay otro común denominador, agua en vasijas almacenadas por días. En muchas partes de África no existe agua por tuberías con sus grifos, las poblaciones se sirven del agua de los ríos más cercanos, la que almacenan y es ahí donde surgen las crías de los vectores.

Anopheles gambiae, vector de paludismo o malaria

Anopheles gambiae, vector de paludismo o malaria

Igualmente, en muchos países de ese Mundo no existe la debida vigilancia epidemiológica integral, entiéndase como recolección sistemática de datos sobre morbilidad, mortalidad, ocurrencia de epidemias, agentes, vectores, y otros. La higiene igualmente deja mucho que desear.

En África, sólo África del Sur logró casi erradicar el problema de la malaria. Aunque nos parezca difícil asimilar, en ese país se roció bastante DDT durante años. Sólo en el Parque nacional Kruger y en algunas partes de Zululandia hay presencia de malaria, el resto no está afectado por esa enfermedad.

Existe una evidencia entonces que las poblaciones del mosquito Anopheles puede ser reducidas mediante el uso de insecticidas, pero es verdad que uno se eriza al pensar que el remedio sea con el DDT, compuesto que se acumula en el medio y dura años de años para que se desaparezca.

Los mosquitos pueden ser evitados, además, mediante:

1. Colocación de mosquiteras (mallas protectoras) en las ventanas.
2. Aplicación de repelentes antimosquitos en la piel
3. Renovación del agua estancada.

No obstante, cuando el nivel poblacional de la plaga es alto, esas medidas ayudan pero no resuelven el problema y es ahí donde se requiere pensar y diseñar programas integrados de control que permitan la reducción efectiva de los vectores, sea Aedes o Anopheles.

El control químico se practica en muchas partes del mundo. Una vía es rociar un insecticida efectivo sobre el mosquito. En Cuba, que recuerde, el organofosforado malatión ha sido el químico más utilizado por vía áerea o con el uso de motobombas a nivel casero. En EEUU, varios insecticidas químicos son recomendados: Resmetrina (comercialmente Scourge de Bayer), Sumitrina (comercialmente Anvil de Clarke) y malatión. Estos productos, al menos en EEUU, son aplicados en la tarde, o sea cuando los mosquitos están más activos y buscan sangre humana y animal para su sustento. El objetivo de fumigar a esa hora es atacar a los mosquitos mientras están volando, por eso la importancia de la hora. En países de América Latina igualmente se utilizan tales químicos, pero no se puede asegurar que las fumigaciones se realicen siempre en la tarde. La duración del efecto del químico es de pocos días, por lo que en épocas de picos de las poblaciones de mosquitos, las aplicaciones se repiten.

Como las larvas del mosquito se procrean en tanques y agua estancada, se ha hecho muy común en varios países utilizar el insecticida conocido comercialmente como Abate, cuyo nombre común es temefos, producto organofosforado que suele ser un efectivo larvicida de mosquitos y cuyo efecto se basa en el ataque al sistema nervioso de los insectos mediante la inhibición de la colinesterasa.

Temefos es ampliamente utilizado en áreas donde el dengue es una enfermedad endémico. No obstante, en Río de Janeiro, Brasil ya han sido detectados biotipos de A. aegypti resistentes a temefos.

La capacidad reproductiva de estos insectos y de variabilidad ante los repetidos tratamientos con insecticidas químicos no deja lugar a dudas que poblaciones resistentes del insecto se desarrollan con el tiempo, lo cual obliga a buscar otras alternativas, sobre todo compuestos químicos con otros modos de acción sobre el insecto.

El control biológico puede ser una opción, pero hasta ahora lo visto está en literatura, pero no muy ampliamente utilizado. Hembras del crustáceo Mesocyclops aspericornis (Daday) han mostrado una alta capacidad depredadora sobre los mosquitos A. aegypti. Estos organismos han sido ensayados con éxito en Vietnam y Filipinas. Otra posibilidad es la de usar hongos Ascomycetes como Metarhizium anisopliae y Beauveria bassiana, que son efectivos para el control de fases inmaduras y adultas de los insectos, pero reducen mejor a los adultos que otras fases. Por último, en Brasil, en estos días, se han estado liberando machos estériles de A. aegypti como vía para reducir las poblaciones del insecto.

El problema del uso de agentes biológicos es que obliga a que las autoridades sanitarias de los países creen unidades para su reproducción, ya que no existen firmas comerciales que los produzcan. Esa reproducción local obligaría a involucrar de manera efectiva a las comunidades afectadas, pues los agentes deben ser aplicados en plazos inmediatos a su reproducción al no ser formulados para su conservación.

Este asunto del control del vector debe ser más discutido y es hora que se den recomendaciones efectivas de control integrado de los vectores para su puesta en práctica inmediata por las comunidades de los países afectados. La OMS, las organizaciones no gubernamentales y las autoridades de los países deben acordar qué hacer al respecto. Mientras el vector vuele sin dificultad y se le combata con medios que pueden no siempre resultar efectivos, las enfermedades aquí abordadas seguirán afectando a buena parte del mundo en desarrollo.

Igualmente hay que pagar más por la investigación en el campo del control de los vectores, sean nuevos químicos más seguros y menos tóxicos con el ser humano y otros animales, o sea por la producción de medios biológicos. Nadie en su sano juicio puede sentarse a esperar a que las nuevas alternativas de control vengan de las transnacionales. Con esto no se discute o niega el valor de los desarrollos que esas empresas puedan lograr, pero la humanidad no puede estar investigando el planeta Marte cuando en la Tierra miles de personas mueren afectadas por estas enfermedades.

No es sólo Zica, es chikungunuya, dengue, malaria, enfermedades que comparten un denominador común, los vectores, a los que hay que controlar para bienestar de millones de personas en este mundo.

Bibliografía consultada

Lima JB, Da-Cunha MP, Da Silva RC, Galardo AK, Soares Sda S, Braga IA, Ramos RP, Valle D. 2003. Resistance of Aedes aegypti to organophosphates in several municipalities in the State of Rio de Janeiro and Espírito Santo, Brazil. Am. J. Trop. Med. Hyg. 68 (3): 329–33.

Rodríguez Pérez M.A., Howard FV Annabel y Reyes-Villanueva F. Biological Control of Dengue Vectors. Integrated Pest Management and Pest Control – Current and Future Tactics. Dr Sonia Soloniecki (Edit) , ISBN: 978-953-51-0050-8, http://www.intechopen.com/books/integrated-pest-management-and-pest-control-current-and-future-tactics/biological-control-of-dengue-vector

Sahuquillo María. 2016. La OMS declara el virus del zika una emergencia global. El País, 3 de febrero http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/01/actualidad/1454324995_784807.html

Mejica Panogadia Cecilia, Irlandez Cruz Estrella y López Bautista Soledad. 2004. Philippine Species of Mesocyclops (Crustacea: Copepoda) as a Biological Control Agent of Aedes aegypti (Linnaeus). Dengue Bulletin Vol 28, pp 174-177.

Escrito por Ricardo Labrada (3 de febrero de 2016)

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