Bobby Maduro, gran promotor del béisbol cubano y latinoamericano

El éxito es una cuestión de perseverar cuando otros ya han renunciado
William Feather (1889-1981), autor y publicista americano

Uno de los hombres que más ayudó al desarrollo del béisbol cubano y luego del béisbol latinoamericano en las Grandes Ligas fue el cubano Roberto Maduro de Lima, más conocido como Bobby Maduro en todos los ambientes.

Maduro es hijo de una familia de sefarditas nacidos en la Isla de Curaçao. El padre de Bobby se llamaba Salomón Moses Levy Maduro. Sus parientes por línea maternal eran igualmente de origen sefardita. Su familia se trasladó a Cuba en busca de mejores oportunidades económicas. Según describe Rory Costello, la familia sefardita de los Maduro primero emigró de España a Portugal, de ahí a Francia en el inicio del siglo XVII, luego se trasladaron a Holanda, y a finales de ese siglo marcharon a las Antillas Holandesas, donde existe la sinagoga más antigua del hemisferio occidental. La familia de Bobby no era religiosa en el sentido de asistir a la sinagoga regularmente y su establecimiento en Cuba no fue causado por la criminal persecución de los judíos por Hitler en Europa. Cuba llegó a tener una comunidad de unos 12 mill judíos en 1959, pero los Maduro fueron de los primeros en asentarse en la isla. Se sabe que Bobby y su hermana se convirtieron al catolicismo en su juventud.

Maduro nació el 27 de junio de 1916 en La Habana, pero su crianza transcurrió parcialmente en Morón. Su familia había entrado en contacto con la compañía American Sugar Refining Company en 1930, para la cual llegaron a trabajar, y los Maduro compartían vivienda unas veces en la Habana y otras en el Central Cunagua, donde regularmente se jugaba la pelota y tenían un terreno disponible propio. Fue por ahí que a Bobby le entró la afición del béisbol. El padre de Maduro también entró en el negocio de los seguros y fungió como ente importante de la London Guarantee and Accident Co., luego fue director de la Compañía Cubana de Fianzas y presidente de la misma de 1942 a 1958.

La educación de Maduro tuvo lugar en centros docentes que no estaban al alcance de todos los cubanos, había que tener muchos billetes para eso. Inicialmente hizo la escuela superior de Asheville en Carolina del Norte y en 1934 matriculó en la renombrada Universidad de Cornell, estudios que Maduro no terminó.

Bobby Maduro

Bobby Maduro

De siempre Bobby Maduro fue un aficionado al béisbol y llegó a jugar la primera base del Vedado Tennis Club de la Unión Atlética Amateur.

Hay quien habla de historia y dice que Maduro era un business man, dicho a toda intención para minimizar lo que realizó en sus años involucrados con el béisbol. De hecho Maduro hizo mucho con tal de llevar al béisbol cubano al más alto sitial en su historia.

En 1946, Cuba tuvo un equipo de liga menor, los Havana Cubans, que jugaron en la Liga Internacional de la Florida, inicialmente de clase C y luego la liga ascendió a clase B. El equipo fue sucursal de los Senadores de Washington y su creación se debe a la acción de hombres como el ex–jugador de béisbol Merito Acosta y al cazatalento italo-americano Joe Cambria. Se sabe que Bobby Maduro fue uno de los que invirtió algún dinero para crear a este conjunto, aunque no fue uno de sus mayores accionistas. Cambria, Acosta y el dueño de los Senadores, Clark Griffith, se repartían el pastel en grande.

Por esa fecha se estaba construyendo el actualmente llamado Estadio Latinoamericano, y que era en sus inicios el Gran Estadio del Cerro, cuya construcción culminó en 1946, y hay evidencias que Bobby Maduro entregó 2 millones de dólares para la obra, de hecho el mayor inversor. De esa forma, los peloteros cubanos y extranjeros pasaban a jugar de una instalación con capacidad para 15000 aficionados, que era el viejo parque de la Tropical, al nuevo estadio que duplicaba esa capacidad. Sacando cuentas de lo que valía un boleto de entrada al Estadio del Cerro, se puede llegar a la conclusión que probablemente Maduro nunca llegó a regresar los 2 millones gastados por él para la construcción de este estadio, al cual se le hizo una reconstrucción importante en 1971, pero que ahora tiene problemas diversos que ponen en peligro su existencia a no ser que se le repare debidamente. Basta con mirar al techo, sus angulares están todos oxidados.

Gran Estadio del Cerro

Así se llenaba el Gran Estadio del Cerro en la Habana

Maduro fue co-dueño del equipo Cienfuegos a partir de la temporada de 1949-50 conjuntamente con Luis Parga y Emilio de Armas. Los peloteros de este equipo tenían algunos privilegios dados por Maduro, como el de hospedarse ellos y sus esposa gratuitamente en la casa de apartamentos que él poseía en la Habana.

En mayo de 1953, Maduro se convirtió en dueño de los Havana Cubans, para lo cual compró la parte del dueño de los Senadores, Clark Griffith, algo así como 40 mil dólares, mientras Merito conservaba el 20%. Sus divergencias con Joe Cambria se acentuaron en ese período, al extremo que el equipo hubo de iniciar la temporada de 1953 jugando en Cayo Hueso, pues Cambria no llegó a acuerdo con Maduro respecto al uso del Estadio del Cerro.

Finalmente Maduro logró arreglar este asunto con Cambria, a quien dejó como cazatalento del equipo, pero no como director general, y habló con los ejecutivos de los Medias Blancas y de los Dodgers para lograr un acuerdo, algo que al final no cristalizó. Ya en ese momento Bobby Maduro estaba proyectándose a todo lo alto. La franquicia del Springfield en la Liga Internacional, clase AAA, estaba libre y Maduro solicitó ocupar la misma con un nuevo equipo, los Cuban Sugar Kings, naturalmente, dejando atrás a los Havana Cubans. Era llevar uno a un nivel más alto, de clase B a AAA, todo un verdadero salto.

Bobby Maduro planeó desarrollar un equipo de latinos que estableciera a la Habana como su mercado natural para nutrir a las Grandes Ligas. Su proyección era entrar en clase AAA, para luego, un buen día, llegar a las Mayores. De ahí su famoso slogan: “Un paso más y llegamos”. Muchos entonces estaban seguros que el paso se daría si no fuera por esas cosas del destino.

Un paso más y llegamos

Los ejecutivos de las Grandes Ligas estaban contentos con el nuevo curso de la pelota en Cuba y con los movimientos realizados por Bobby Maduro, quien no cejaba en promover la pelota cubana al más alto sitial en la arena internacional. El famoso equipo nipón Yomiuri Giants fue invitado a jugar en Cuba en 1954 en tres juegos de exhibición. Los Cubans fueron a Mérida, México, con iguales propósitos de exhibición, enfrentando a las Alas Rojas de Rochester de la propia Liga Internacional.

En agosto de 1954 se llegó a un acuerdo con los Rojos de Cincinnati, el mismo equipo que en el pasado le había dado entrada a peloteros cubanos famosos como Rafael Almeida, Marsans y Adolfo Luque. Ya para ese entonces Bobby Maduro había dejado de ser uno de los co-dueños del equipo Cienfuegos, y los Cubans se convertían en sucursal del Cinci de la Liga Nacional. Muchos peloteros cubanos de tremenda calidad llegaron a las Mayores jugando primero para los Rojos.

los Cubans

Los Cubans

Los Cubans en su primera temporada en la Liga Internacional lograron el sótano entre 8 equipos, pero al año siguiente Regino Otero los condujo a quedar en la primera división, con registro de ganados/perdidos 83 y 70. En el play off fueron eliminados en la primera confrontación.

A la par de haber propiciado el desarrollo de un equipo con franquicia en Cuba dentro de la clase AAA, Maduro fue promotor de una liga infantil cubana, la que conocíamos con el nombre de los Cubanitos. Para este empeño Maduro le dio la responsabilidad de esta liga a Mako Pérez, que fungía como instructor del equipo Miramar Yacht Club. Los Cubanitos llegaron a agrupar unos 5000 niños jugando pelota con los uniformes e implementos debidos.

Los Cubans usualmente entrenaban en la primavera en el parque de béisbol de Morón, lugar donde transcurriera parte de la niñez de Maduro. Ese estadio fue el segundo en Cuba con luces, lo cual se debió a la inversión hecha al efecto por Bobby Maduro. En la última temporada de béisbol profesional (1960-61) se efectuaron algunos juegos en ese parque de Morón, que podía albergar 12000 aficionados sentados.

En 1959 sucedieron cambios en Cuba, vino un nuevo gobierno y nuevas medidas que realmente no viabilizaban las operaciones de los Cubans. Aun así Maduro siempre insistió en mantener la sede del equipo en la Habana. Hubo muchos intentos de compra de la franquicia por otros ejecutivos norteamericanos, pero Maduro nunca accedió.

Hubo un incidente desagradable el 25 de julio de 1959 en el Gran Estadio, jugaban los Cubans contra las Alas rojas de Rochester, hubo algunos disparos, al parecer de alegría, pero uno de ellos le dio en el casco al auxiliar de tercera base del equipo norteamericano, Frank Verdi, y rozó algo un hombro del torpedero cubano Leonardo Cárdenas. Ese incidente creó un mal ambiente para el juego de equipos norteamericanos en la Habana. Realmente se produjo ese día y no hubo más, pero las relaciones entre Cuba y EEUU, se deterioraban a diario, quedó el precedente y las autoridades deportivas norteamericanas hablaron en más de una oportunidad de la inseguridad de jugar en la Habana. Maduro no aceptó los argumentos e hizo prevalecer su voluntad de seguir jugando en Cuba. Pocos meses después, los Cubans se alzaban con el título de pequeños campeones mundiales al derrotar a los Molineros de Minneápolis en siete partidos.

La siguiente temporada abrió con unos Cubans renovados y con deseos de repetir la hazaña del año anterior, pero ya las autoridades norteamericanas estaban decididas y el 8 de julio de 1960 los Cubans se vieron despojados de su franquicia y pasaron a ser los Jets de New Jersey, equipo que estuvo dos temporadas en la Liga Internacional sin penas, ni glorias. Maduro siempre se opuso a esta decisión y sabía bien que los mismos cubanos interpretarían este hecho como “otro acto de agresión”.

En ese movimiento Maduro perdió más de 400 mil dólares y su sueño de llegar a las Mayores con una franquicia en la Habana. Finalmente emigró a EEUU en 1962, según se ha publicado, llevaba un billete de 5 dólares en su bolsillo.

Luego en la Florida siguió relacionado con el béisbol de ligas menores, y puso todo su empeño y entusiasmo en el desarrollo del deporte en este estado de EEUU.

Para su suerte, las autoridades del béisbol organizado, sobre todo el Comisionado William Eckert, estaba deseoso de crear una oficina de relaciones interamericanas. Varios peloteros latinos, entre ellos Felipe Alou, pedían algo por el estilo de manera que este órgano arreglara acuerdos entre las lides invernales con la MLB, así como promover la pelota amateur como fuente de peloteros para el béisbol profesional. Maduro fue la persona escogida para ocupar dicho cargo, una responsabilidad muy merecida por su experiencia y olfato para iniciar grandes empresas dentro del béisbol.

Maduro renunció al cargo de jefe de la oficina de relaciones interamericanas en 1978 y entonces se dispuso a la creación de la llamada Liga Inter-Americana, la que se inició en mayo de 1979 y fue realmente un fracaso. Luego trabajó en el mismo Miami en distintas actividades relacionadas con el deporte.

Bobby Maduro Estadio en Miami

Estadio Bobby Maduro en Miami

En honor a Maduro existe una calle en Miami que lleva su nombre, ciudad donde murió el 16 de octubre de 1986. Igualmente el Miami Stadium fue renombrado como Bobby Maduro, e igualmente exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Latinoamericano en 2010.

Bibliografía consultada

Anon. Bobby Maduro. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/bullpen/Bobby_Maduro

Anon. Miami Baseball Did Not Start in 1993… http://oncloudconine.mlblogs.com/tag/bobby-maduro/

Costello Rory. Bobby Maduro. SABR Baseball Biography Project. http://sabr.org/bioproj/person/c34ce106

Gómez Masjuán Miguel Ernesto. Bobby Maduro y su legado al béisbol. Habana Radio. http://www.habanaradio.cu/articulos/bobby-maduro-y-su-legado-al-beisbol/

González Echevarría, Roberto. 1999. La gloria de Cuba- historia del béisbol en la isla. Editorial Colibrí, Madrid, España. 720 p.

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Escrito por Esteban Romero (26 de enero de 2016)

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