Los Managers norteamericanos en la pelota cubana

Un manager de beisbol es un mal necesario
Anon.

Por Esteban Romero

No son muchos los managers norteamericanos en la pelota cubana del pasado. En realidad si algo ha tenido Cuba consistentemente han sido los managers. Nadie puede cuestionar la calidad de hombres como Tinti Molina, Miguel Ángel González, Adolfo Luque, Martín Dihigo, Lázaro Salazar, Oscar Rodríguez, Regino Otero, Napoleón Reyes, Wilfredo Calviño, Tony Castaño, Fermín Guerra o Gilberto Torres entre otros. Todos ellos brillaron y realmente Cuba no necesitaba de timoneles extranjeros, pero así las cosas hubo managers norteamericanos, que deseo aquí reseñar.

El primer manager en la pelota cubana fue Bill Earle con el Almendares en la temporada de 1901, equipo que quedó en segundo lugar, superado por el Habana. Los azules ganaron 12 juegos y perdieron 6 para promedio de .667.

Rube Foster fue el segundo manager norteamericano, quien sustituyó a Manuel Martínez como manager del San Francisco en la temporada de 1915-16, equipo que terminó con balance de 6 y 37, con promedio de .140, valedero para el tercer lugar y sótano de la tabla de posiciones. El padre fundador de las Ligas Negro se hizo cargo del equipo cuando este ya llevaba una sola victoria con 21 derrotas, o sea un balance totalmente adverso, así y tod contó varios peloteros de calidad. Lo decimos para que nadie piense que tenía un ripio al campo. En ese conjunto jugaron Bruce Petway y José María Fernández en la receptoría, en la inicial estaba el experimentado Agustín Parpetti, en el cuadro tuvo a Bartolo Portuondo, a Henry “Pop” Lloyd, Bienvenido Jiménez, en los jardines a Frank Duncan, Preston Hill, Jude Gans, Bernardo Baró y Rogelio Valdés mientras que como lanzadores estaban Joe “Smokey” Williams, William “Dizzy” Dismukes, Frank Wickware, el mismo Rube Foster y Julio Leblanc, además de Bombín Pedroso que jugó parcialmente para este equipo y que en esa temporada quedara de líder de bateo (.413) y lanzador con más juegos completados (12), de ellos ganó 9 y lanzó tres lechadas (líder).

Rube Foster

Rube Foster

Cuatro años después Foster trajo al conjunto Gigantes Bacharach, que se quedó a jugar en Cuba (1920-21) después de concluida las Series Americanas. Foster nuevamente contó con receptores como Louis Santop y Julio Rojo, infielders como Parpetti, Dell Clark, Dick Lundy, Bombín Pedroso, jardineros como Oscar Charleston y Charles Blackwell, mientras que entre los lanzadores estaban Merven Ryan, Dick Redding, Willis Fluornoy, Phil Cockrell. El resultado fue muy parecido al San Francisco de cuatro años atrás, 4 victorias y 26 derrotas, promedio de .133 y tercer lugar (sótano) en la tabla de posiciones.

El equipo Cienfuegos en su segunda temporada en la pelota cubana, la de 1928-29, trajo a un equipo esencialmente norteamericano comandados por el receptor Frank Duncan. Entre las figuras de ese conjunto estaban el inicialista George “Mulo” Suttles, el torpedero Willie Wells, Bienvenido Jiménez, los jardineros Jimmy “Papa Cool” Bell y Chaney White, y los lanzadores Charles Henry Williams, Sam Streeter, Ted Trent, Heliodoro Díaz y Luis Tiant Sr. Este equipo jugaba en el Aida Park de Cienfuegos, y tuvo juegos brillantes, donde Cool Bell incluso conectó 3 cuadrangulares y logró robar 17 bases en lo poco que jugó, pero los equipos no podían costearse el viaje a Cienfuegos, y de ahí que tanto el Cuba como el Cienfuegos se retiraran de la temporada el 3 de enero de 1929. El resultado final que obtuvo Duncan fue de 15 y 38, muchas derrotas por forfeit, promedio de .283, cuarto lugar (sótano).

Frank Duncan

Frank Duncan

Casi dos décadas demoró para que de nuevo un manager norteamericano dirigiera en la pelota cubana. Fue nuevamente el Cienfuegos de 1947-48, esta vez con el ex lanzador estrella de los Yankees, el zurdo Vernon “Lefty” Gómez, quien tuvo a su disposición una novena, cuyos ingredientes esenciales fueron el receptor Rafael Noble, el inicialista Regino Otero, los infielderes Solly Hemus, Monty Basgall, Silvio García y Ángel Fleitas, los jardineros Pedro Pagés, Oscar Garmendía, Dino Restelli y Dick Burgett, mientras que los bultos postales eran lanzados por Max Manning, Carl Erskine, Luis Alomá y Walter Nothe. Cienfuegos quedó en tercer lugar, o sea evitó el sótano, su resultado fue de 35 ganados y 37 derrotas, promedio de .486.

Vernon Lefty Gomez

Vernon “Lefty” Gomez

Nuevamente el Cienfuegos tuvo un manager norteamericano en la temporada de 1950-51. El equipo comenzó bajo la guía de Salvador Hernández, que perdió 22 juegos de los primeros 30, y Salvador fue relevado por el norteamericano Billy Herman, todo un conocido de la afición cubana, estelar defensor de la segunda base en la MLB, que en 1975 fuer exaltado al Salón de la Fama, Cooperstown. Así y todo, los elefantes quedaron en el sótano con 28 victorias y 44 derrotas, o sea que bajo la dirección de Herman, el equipo ganó 20 y perdió 22. El conjunto tenía algunas de sus estrellas de siempre, Noble, Otero, Silvio García, Pedro Pagés, Roberto Fernández Tapanes, Napoleón Reyes, Pablo García, Oscar Sierra, además de otros como Charles Grant, Jack Cassini, Eddie McGhee, y los lanzadores Joe Black, Thomas Fine, Luis Alomá, Adrián Zabala (parcialmente) Frank Hardy y René “Tata” Solís.

Billy Herman

Billy Herman

Al año siguiente Herman vino nuevamente con los elefantes, que esta vez dieron mejor espectáculo, al lograr segundo lugar, 39-32 y promedio de .549. Era casi el mismo equipo del año anterior con la adición del novato torpedero Humberto Fernández, el lanzador cubano Santiago Ullrich, el infielder Gene Mauch, y los pitchers Pat McGlothin y Paul Epperly

La temporada de 1952-53 fue la primera vez que se vieron dos equipos dirigidos por managers norteamericanos. Herman volvió con el Cienfuegos, pero el equipo no le respondió como un año antes, y eso le costó el puesto a mitad de temporada. Oscar Rodríguez se hizo cargo de la dirección del equipo. Realmente Cienfuegos vino algo más reforzado con la presencia del mexicano Felipe Montemayor, el infielder Don Zimmer, los jardineros Walter Moryn, Jim Pendleton y Gino Cimoli, además de los lanzadores Al Gettel, Ken Lehman y Harry “Duke” Markell, eso además de sus figuras de siempre, pero a veces lo que dice el papel no es lo que pasará en el terreno.

En esa misma temporada Bobby Bragan dirigió por primera vez a los Alacranes de Almendares, pero no es que le haya ido bien tampoco. El equipo ganó 37 juegos y perdió 35, promedio de .514, y quedó en tercer lugar. No obstante, Bragan volvió en la siguiente temporada y su equipo ganó el campeonato, 44 y 28 para promedio de .611. Los alacranes trajeron un cuadro de maravillas con Rocky Nelson en la inicial, Forrest Jacobs en segunda, Willy Miranda torpedero y Héctor Rodríguez como antesalista. Earl Rapp, Ángel Scull, Sam Chapman y Asdrúbal Baró fueron los jardineros, mientras que Ray Orteig fue el receptor. Los lanzadores fueron Joe Hatten, James Gerald Walsh Conrado Marrero, Cliff Fannin, Bob Muncrief, Gonzalo Naranjo, Roque Contreras, Octavio Rubert entre otros. Fue la primera vez que un manager norteamericano lograba campeonato en temporada cubana. No obstante, este equipo quedó segundo en la Serie del Caribe de 1954, superado por el conjunto de Caguas, Puerto Rico.

Bobby Bragan

Bobby Bragan

En esa misma temporada Cienfuegos vino dirigido por el griego Al Campanis. Como ya he mencionado en otro artículo, Campanis es nacido en Grecia, pero su apellido es italiano realmente. Pues al greco-italiano no es que la haya ido muy bien en estos quehaceres, ganó tantos como perdió, 36-36 y quedó en segundo lugar del campeonato. El equipo tuvo a Noble como receptor, Lou Ortiz, Humberto Fernández, Don Hoak en el infield, Roberto Fernández Tápanes, Hiram González, Lloyd Merriman, Chuck Diering, Pablo García y Oscar Sierra en los jardines, mientras que entre los lanzadores estuvieron Robert Milliken, Dick Littlefield, Jim Davis, Bob Darnell, Camilo Pascual en su primera temporada con este equipo, Santiago Ullrich, Alfredo Ibáñez, Armando Suárez y Ed Roebuck.

Al  Campanis

Al Campanis

En la temporada siguiente, 1954-55, Almendares con Bragan como timonel, logró una nueva victoria. El equipo ganó 44 juegos y perdió 25, promedio de .638. Nuevamente tuvieron un cuadro de maravillas con Gus Triandos como receptor, Nelson en primera, José Valdivielso y Willy Miranda alrededor de segunda, y Héctor Rodríguez en tercera. Los jardineros fueron Ángel Scull, Lee Walls, Carlos Paula, Earl Rapp, Oscar Sardiñas, Juan Vistuer y Román Mejias, mientras que los lanzadores principales fueron Conrado Marrero, Roger Bowman, George Munger, Al Lyons, Joe Hatten, Raúl Sánchez, Roque Contreras, Gonzalo Naranjo, Lino Donoso y Bob Spicer. En la Serie del Caribe de 1955, este equipo tuvo la peor actuación de un conjunto cubano, al solo ganar dos juegos y quedar en tercer lugar. El Santurce de Puerto Rico fue el vencedor de la justa.

Bragan volvió como manager del Almendares en la temporada de 1957-58, cuando el equipo logró 39 ganados, 36 derrotas y promedio de .520, válido para un segundo lugar. Este conjunto tuvo figuras de relieve para poder ganar. La receptoría estaba en manos del bigleaguer Russ Nixon, Nelson en la inicial, Larry Raines en segunda, Tony Taylor en la antesala, Willy Miranda torpedero, Daniel Morejón, Ángel Scull, Carlos Paula, Edmundo Amorós y Joe Caffie en los jardines, mientras que los lanzadores fueron Orlando Peña, Miguel Cuellar, Gonzalo Naranjo, Fernando “Trompoloco” Rodríguez, Dick Brodowski, Jim “Mudcat” Grant, Vito Valentinetti y Billy O’Dell.

Así que como balance, tenemos que los managers norteamericanos dirigieron 12 equipos diferentes, logrando dos campeonatos y tres segundos lugares. A esto hay que sumar que no ganaron ni una serie del Caribe. Realmente nada exitoso si lo vemos de conjunto. La pelota cubana de hecho no necesitaba de estos hombres para ganar campeonatos, peloteros cubanos de experiencia conocían de sobra los peloteros criollos y muchos de aquellos que venían cada invierno a jugar en Cuba. Concluyo que siempre hubo calidad en los managers cubanos y eso es algo que nadie puede poner en duda.

Bibliografía consultada

– Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

– Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.

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