El Ilustre Aurelio A. Baldor

La permanencia, perseverancia y persistencia
a pesar de todos los obstáculos, desalientos e imposibilidades:
es eso lo que distingue las almas fuertes de las débiles.
Thomas Carlyle.

Esteban Hernández

Hace unos años visité el tecnológico de Monterrey, México, y al pasar por una librería, observé la venta de los libros de matemáticas de Baldor. Se lo comenté al colega mexicano que me acompañaba y él me preguntó que si era acaso mi compatriota. Mi respuesta fue un claro bastante orgulloso. En aquel momento no le presté mucha importancia al incidente, pero años después una señora colombiana me hizo la misma pregunta. Esta vez di una aclaración más amplia.

Resulta que los libros de Aurelio Ángel Baldor de la Vega han sido usados en gran parte de América Latina como medio de enseñanza de aritmética y algebra, y hay quien piensa que por las ilustraciones de los libros, el autor era árabe. Baldor era cubano nacido el 22 de octubre de 1906 en La Habana. No era matemático como muchos piensan, sino abogado, profesor y escritor, hombre que sintió una gran afinidad por las matemáticas y logró publicar su libro de Algebra en 1941, que fuera después re-editado por varias editoriales. Otro libro famoso de su autoría fue el de Aritmética.

Aurelio Baldor

Aurelio Ángel Baldor de la Vega

Baldor creó una de las escuelas más prestigiosas de Cuba y de América Latina en su época. Dicha escuela radicaba en la calle 23 y 4, en el Vedado, La Habana, era una escuela privada no al alcance de todos los cubanos, sobre todo los pobres, pero aún así llegó a tener hasta 3 500 alumnos. Actualmente allí radica el Colegio Español, donde sólo acceden estudiantes de la Unión Europea.

El que suscribe es de extracción pobre y fue de los que no podía acceder a estudiar en dicha escuela, pero si tuvo la suerte de disponer de los libros ya mencionados para el aprendizaje y superación en Aritmética y Algebra. Aquellos libros eran interesantes, pues además de llevar al lector a las soluciones de los problemas, adquiría un conocimiento adicional con la historia de muchas cosas desconocidas o que no se impartían en la escuela que uno estudiaba.

En el libro de Algebra, la portada tradicional tiene una imagen del matemático persa Al Juarismi. Es por eso que mucha gente ha pensado que Baldor era árabe. En el mismo encontraremos unos Preliminares seguidos de 39 capítulos más un apéndice. Los capítulos, van en orden desde la suma hasta logaritmos e Interés compuesto-Amortizaciones-Imposiciones, abarcando las diferentes ecuaciones, teoría de los exponentes, radicales, en fin todo lo que el estudiante requiere saber para poder avanzar en este importante conocimiento de las matemáticas.

Portada libro Álgebra Baldor

Portada libro Álgebra de Baldor

Cada capítulo se inicia con un encabezado ilustrado. Los preliminares están encabezados por una figura alusiva a la prehistoria y a las civilizaciones precolombinas que denota el origen del concepto del número. El Capítulo 1 está encabezado por una ilustración que hace referencia a las matemáticas en el antiguo Egipto.

En el apéndice se encuentran tablas para el cálculo del Interés compuesto, de interés compuesto decreciente, un cuadro de las formas básicas de la descomposición factorial y una tabla de potencias y raíces. Para finalizar aparecen las respuestas a los más de mil quinientos ejercicios que aparecen en el libro de texto.

El libro de Algebra sigue siendo utilizado como texto de enseñanza secundaria y preparatoria en toda Hispanoamérica. Hay quien asevera que es el “más consultado en los colegios y escuelas, desde Tijuana hasta la Patagonia.

Cabe aclarar que los útiles libros de Geometría plana y Trigonometría, también muy consultados y utilizados en toda América Latina, fueron obras del primo de Aurelio, en este José Antonio Baldor. Se puede decir que el autor de estas obras siguió muy de cerca la simplicidad didáctica utilizada por su primo Aurelio en sus libros anteriores.

Baldor y su familia partieron definitivamente al exterior en 1960. El relato que da Daniel, hijo del gran matemático, fue que en una calurosa tarde de septiembre llegó un grupo de revolucionarios hasta la casa del profesor con la orden de detenerlo. Sólo una contraorden de Camilo Cienfuegos, quien defendía con devoción de alumno el trabajo de Aurelio Baldor, lo salvó de ir a prisión. Pero apenas un mes después la familia Baldor se quedó sin protección, pues Camilo, en un vuelo entre Camagüey y La Habana, desapareció. En julio de 1960 Baldor reunió a toda su familia y les planteó: “Nos vamos de vacaciones para México”. A continuación les explicó a todos lo que se haría. Baldor no era un hombre que dejaba traslucir sus emociones, era analítico, de semblante estricto, recio, pero ese día algo misterioso en su mirada decía que las cosas no andaban bien y que el viaje no era de recreo. Este fue el alegato de Daniel.

Los derechos de la obra Algebra se habían vendido a la editorial Publicaciones Cultural de México doce años antes que Baldor se fuera de Cuba. Realmente no era mucho el dinero que llevaba consigo rumbo a México, donde estuvieron poco tiempo para después trasladarse a Nuevo Orleans, EEUU, lugar donde tuvieron que enfrentarse a la segregación racial existente.

Los Baldor eran o son blancos, pero Magdalena, la nana de la familia, era mulata y no podía subirse en un bus acompañando a la familia, algo que el mismo Baldor no soportó, por lo que decidió trasladarse con toda la familia a Nueva York. En la Gran Manzana se instalaron en Brooklyn, donde se alojaron en el segundo piso de la propiedad de un italiano en Brooklyn.

Para su suerte, Baldor continuó su faena como educador al encontrar trabajo en el Saint Peters College de Nueva Jersey. La familia logró encaminarse en los estudios como su padre, y finalmente uno terminó como profesor de literatura, dos se hicieron ingenieros, uno inversionista, dos administradores y una secretaria. Ninguno de ellos siguió el camino de las matemáticas, aunque todos si se ejercitaron con los juegos mentales que su padre les hacía resolver.

Con el decursar del tiempo, Baldor logró superar la pobreza que tuvo cuando llegó a EEUU. Siguió escribiendo ejercicios matemáticos y teoremas hasta su retiro del magisterio, Baldor decidió trasladarse con su familia a Miami, donde murió el 2 de abril de 1978 a causa enfisema pulmonar.

No obstante y como aseveró su hijo Daniel: “El exilio le supo a jugo de piña verde. Mi padre se murió con la esperanza de volver a su tierra natal”.

Su primo José Antonio Baldor, autor de los materiales en Geometría y Trigonometría. se trasladó definitivamente a Venezuela, donde vivió hasta el final de sus días.

Bibliografía consultada

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