El cine negro (film noir)

Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces, el cine ha conseguido su objetivo
Billy Wilder

Por Esteban Hernández

Los amantes del cine clásico tienen puesto en buen lugar de preferencia los llamados filmes del cine negro, término que se deriva del francés film noir. La primera persona que usó el término de film noir fue el crítico italiano Nino Frank, quien había estudiado en Francia.

Este género incluye películas con ingredientes de criminalidad dentro de una sociedad realmente corrupta. Los entes mafiosos, el contrabando y otras prácticas delictivas son puestas en evidencia, su diferencia con los filmes netamente de crimen estriban en los escenarios que se escogen, que son generalmente de lugares oscuros, con neblina, lluvias, tormentas, muchas escenas tomadas durante la noche, donde el sol está casi ausente. Por lo general se tienen héroes que pueden finalmente ser antihéroes, la generosidad no se ve por ninguna parte, ni de la justicia, ni de sus detectives y mucho menos de los malhechores. El lenguaje que se utiliza es metafórico, nada se habla por directo, lo que obliga al público a crear un poco de imaginación.

Se entiende que el primer film de este género fue el famoso “Halcón maltés (1941)” del director John Huston, quien escogió como protagonistas a Humphrey Bogart y a Mary Astor respaldado por el dúo de Peter Lorre y Sidney Greenstreet. Inicialmente se pensó en darle el protagonismo de este film a George Raft, pero Huston se plantó y pidió que fuera Bogart, quien hasta ese entonces había sido solo actor de reparto o co-protagonista. Al inicio los productores no estuvieron muy de acuerdo y finalmente Raft desechó la idea de actuar. Todo quedó listo para que Bogart se convirtiera en el detective Sam Spade, mientras que Mary Astor realizaba una de sus mejores interpretaciones como la perversa Brigid O’Shaughnessy. En esa cinta también se estrenaba un dúo para recordar, el eslovaco-húngaro-judío Peter Lorre, hombre que venía con una vasta experiencia de actuación en el cine alemán, el que tuvo que abandonar cuando Hitler llegó al poder, y el inglés, grueso, Sidney Greenstreet, quien debutaba en el cine a la edad de 69 años, y que había hecho anteriormente de todo en su vida, incluido la producción de té en Sri Lanka. Ambos le dieron el sabor necesario a ese film que es pionero y joya del cine negro de todos los tiempos.

Mary Astor con Humphrey Bogart en una escena de

Mary Astor con Humphrey Bogart en una escena de “El Halcón Maltés (1941)”

Los escépticos de Bogart se dieron cuenta que éste era un actor muy completo y desde entonces el gran Humprhey DeForest pasó de villano secundario a villano principal o héroe protagonista de sus filmes hasta el día de su muerte. Bogart fue sin lugar a dudas el mejor protagonista de filmes de cine negro. También Lorre- Greenstreet hicieron toda una yunta con Bogart y se les vio actuar juntos en varios filmes en lo sucesivo. Otras actuaciones notables de Humphrey DeForest en filmes de cine negro fueron en “El sueño eterno (1946)” de Howard Hawks con Lauren Bacall, que fuera su esposa, “Callejón sin salida (1947)” de John Cromwell con Lizabeth Scott, “La senda tenebrosa (1947)” de Delmer Daves con la Bacall nuevamente, “Cayo Largo (1948)” de Huston, película que se inclinaba más a ser un film de crimen y donde por primera vez Edward G. Robinson pasaba a un plano secundario con respecto al héroe del film interpretado por Bogart. Lauren Bacall, Claire Trevor y Lionel Barrymore también actuaron en esta interesante y famosa película del cine clásico. El eficiente director Nicholas Ray incluyó a Bogart en algunos de sus filmes de cine negro, como fueron “Llamad a cualquier puerta (1949)” con John Derek, y “En un lugar solitario (1950)” con Gloria Grahame, mientras que los directores Bretaigne Windust y Raoul Walsh le dieron a Bogart el protagonismo de “Sin conciencia (1951)”.

Lizabeth Scott y Humphrey Bogart en

Lizabeth Scott y Humphrey Bogart en “Callejón sin Salida (1947)”

Gloria Grahame y Humphrey Bogart en

Gloria Grahame y Humphrey Bogart en “Un Lugar Solitario (1950)”

Billy Wilder fue otro de los buenos directores en este género, la evidencia es otra joya del cine, se trata de “El crepúsculo de los Dioses (1950)” que fuera protagonizado por la entonces ya veterana Gloria Swanson al lado de un destacado de la época, como lo fue William Holden. Muchos críticos sitúan esta película por delante del “Halcón Maltés” en cuanto a su excelencia. La trama de este film trata precisamente de la corrupción en el cine hollywoodense. Wilder previamente había obtenido un rotundo éxito con otra película de este género, “Perdición (1944)”, que contó con el protagonismo de Barbara Stanwyck, Fred MacMurray y Edward G. Robinson, película muy original en la perversidad y ambición de los entes interpretados por la Stanwyck y MacMurray.

Gloria Swanson y William Holden en

Gloria Swanson y William Holden en “El Crepúsculo de los Dioses (1950)”

William Wyler logró un buen trabajo con “La carta (1940)”, protagonizado por Bette Davis, mujer adúltera y embustera, y el ingenuo marido, interpretado por Herbert Marshall. Desde un inicio se sabe quién es el culpable, el problema es saber cómo llegan los otros a saberlo ante tanto mal manejo.

Michael Curtiz hizo su aporte en este campo al dirigir “Alma en suplicio (1945)” protagonizado por la eficiente, y difícil de actuar con ella, según varios actores, Joan Crawford acompañada del muy subestimado Zachary Scott, y Jack Carson. El film trata sobre madre que ve como su hija se va con su propio amante, todo un gángster de su mundo criminal.

“Gilda (1946)” fue una película que lanzó a Rita Hayworth y al canadiense Glenn Ford a la fama. El director Charles Vidor logró componer un film lleno de expectativas, con romance y criminalidad, que ha pasado a la historia del cine como una de sus grandes obras. La interpretación de la Hayworth hizo que su entonces esposo, el gran realizador Orson Welles, la llevara a co-protagonizar con el mismo otra película de este género, “La dama de Shanghai (1947)”.

Rita Hayworth y Glenn Ford en una escena de

Rita Hayworth y Glenn Ford en una escena de “Gilda (1946)”

Huston también dirigió “La jungla de asfalto (1950)”, película sobre un atraco a una joyería, donde se describe con bastante nitidez la personalidad de cada uno de los ladrones. Esta película contó con los servicios de Sterling Hayden y Louis Calhern, el hombre que solía interpretar papeles de gente fina y aristocrática, y de Marylin Monroe en un papel secundario. La convincente interpretación de Sterling Hayden puede haber sido el motivo para que Stanley Kubrick lo haya escogido para protagonizar “Atraco perfecto (1956)”.

Jean Hagen y Sterling Hayden en

Jean Hagen y Sterling Hayden en “La Jungla de Asfalto (1950)”

La manipulación sentimental y al adulterio es abordado por Fritz Lang en “Perversidad (1945)”, donde Edward G. Robinson es traicionado por su esposa (Joan Bennett), la que a su vez es manipulada por un estafador (Dan Duryea). Con casi igual reparto de actores, Lang dirigió “La mujer del cuadro (1944)”, donde un profesor (Edward G. Robinson) entre en contacto con una modelo (Joan Bennett), la que aparece en un cuadro en exhibición en una vidriera, y aquí comienzan las vicisitudes del profesor que se ve involucrado en el asesinato de un amante rabioso (Arthur Loft) y la aparición macabra de un hampón y chantajista (Dan Duryea). Años después Lang dirigió la cinta “Los sobornados (1953)”, donde Glenn Ford, el hombre de la justicia, se ve empeñado en una batalla contra un enorme grupo mafioso, en el que participa un gángster, interpretado por Lee Marvin.

Edgar G. Robinson en

Edgar G. Robinson en “La Mujer del Cuadro (1944)”

“Laura (1944)”, de Otto Preminger, tiene algo de similitud con “La mujer del cuadro” de Lang, aunque lo que parece al inicio ficticio luego resulta ser real. El film es protagonizado por Dana Andrews y Gene Tierney (Laura Hunt), y es muy original en su narración, que incluye tomas del pasado y del presente. El director mencionado no tuvo problemas en volver a juntar a Andrews y Gene Tierney para protagonizar otro film de este género, “Al borde del peligro (1950).

El gran Burt Lancaster debutó en el cine protagonizando “Forajidos (1946)” de Robert Siodmak, donde la bella Ava Gardner interpreta un papel de perversa y ambiciosa. El relato de la película es parecido al de “Laura”, tomas de lo sucedido anteriormente con tomas del presente, todo entretejido que da una narración muy original. La actuación de Lancaster, hombre que venía de ser acróbata de circo, convenció tanto que le sirvió para protagonizar varios filmes de este género, como fue “Fuerza bruta (1947)” de Jules Dassin, cuya trama se desarrolla en prisión; el film poco conocido “la hija del pecado (1947)” de Lewis Allen, “Al volver a la vida (1947)” de Byron Haskin, film en el que se junta por primera vez en escena con Kirk Douglas, en el papel de un jefe depravado, con un Lancaster recién salido de prisión, y donde también actúan la atractiva Lizabeth Scott y Wendell Corey, que también habian actuado en la cinta precedente con Lancaster; “Voces de muerte (1948)” de Anatole Litvak, film que se puede catalogar también de suspense y en el que Barbara Stanwyck interpreta de forma magistral el papel de esposa psicótica de un marido desentendido como Lancaster; el también poco conocido y hasta olvidado “Sangre en las manos (1948)” de Norman Foster co-protagonizado por Joan Fontaine; “El abrazo de la muerte (1949)” de Siodmak, que logra juntar con eficiencia a Lancaster, Yvonne DeCarlo y Dan Duryea en una macabra trama de infidelidad amorosa y crimen. En este film, por cierto, aparece por primera vez en pantalla y lo hizo como extra, bailando con la DeCarlo, el entonces joven Tony Curtis.

Burt Lancaster en

Burt Lancaster en “Fuerza Bruta (1947)”

Pasaron los años para que Lancaster volviera a protagonizar otro film de cine negro, éste fue “Chantaje en Broadway (1957)” de Alexander Mackendrick, donde Lancaster (J.J. Hunsecker) es un poderoso y famoso columnista, manipulador de la información en toda una ciudad de 60 millones de lectores. Para conseguir y consolidar su poderío usa a un secuaz inescrupoloso interpretado por Tony Curtis, el que comete el fallo de querer tener relaciones con la hermana de J.J. Esta es una película algo subestimada, pero que posee interpretaciones casi magistrales de Lancaster y Curtis por segunda vez juntos en escena como actores.

Tony Curtis y Burt Lancaster en

Tony Curtis y Burt Lancaster en “Chantaje en Broadway (1957)”

El perseguido director Jules Dassin, el hombre acusado de comunista durante la cacería de brujas, fue otro destacado del género de cine negro. Su primer éxito fue con el ya mencionado “Fuerza Bruta”, luego dirigió “Mercado de ladrones (1949)”, donde el buenazo de Richard Conte, al saber que su padre, camionero, había sido asesinado por delincuentes del mercado adonde llevaba sus mercancias, decide conocer los hechos para vengar su muerte, pero las cosas no salen como él desea, pues se verá enredado con una prostituta, rol interpretado por Valentina Cortese, la que a su vez servía al malvado que había asesinado a su padre (Lee J. Cobb). Uno de sus siguientes filmes en la misma vertiente fue “Noche en la ciudad (1950)” con un delincuente sin límites y sin cerebro interpretado por Richard Widmark. Después de este film, a Dassin se le llamó a testificar de su militancia comunista pero jamás se presentó en la corte, y emigró a Europa a inicios de los 50, inicialmente a Inglaterra y luego a Francia, donde dirigió otro excelente film, muy original dentro de este género, “Rififi (1955)”, cuyo título no tiene nada que ver con la película. Se puede decir que Dassin la bautizó así en honor a la cantante que aparece en el film, que trata sobre los manejos de la mafia en Francia y donde aparece un personaje cruel con el enemigo, pero de buenos sentimientos con sus amigos, Tony El Estefanés, interpretado por Jean Servais. La omertà mafiosa se deja ver en el film, o sea nunca digas nada de lo que ocurra, debes siempre callar, si no callas la muerte es la pena automática por haberla incumplido. Tony se entrega a acabar con sus enemigos dentro de la propia mafia y al final lo sacrifica todo por la sobrevivencia de un niño. Los valores de este film sobrepasan los de cualquier otro de este género. Volviendo al problema de Dassin, se casó con la actriz griega Melina Mercoury, y jamás regresó a su país.

Una escena de

Una escena de “Rififi (1955)”

Jacques Tourneur dirigió “Retorno al pasado (1947)”, con protagonismo de Robert Mitchum, Kirk Douglas y Jane Greer, film con una trama bastante complicada, que obliga al espectador a no perder nada de lo que acontece durante la muestra de la película. Mitchum en realidad resultó ser otro de los grandes actores protagonistas de este género. Con anterioridad a este film, habia actuado en “La huella de un recuerdo (1946)” de John Brahm, “Perseguido (1947)” de Raoul Walsh con Teresa Wright, y luego en el estupendo “Encrucijada de odios (1947)” de Edward Dmytryk, también con Robert Young y Robert Ryan; “El gran robo (1949)” de Don Siegel con Jane Greer y William Bendix; “Donde habita el peligro (1950)” con Faith Domergue, “Las fronteras del crimen (1951)” con Jane Russell, estas dos últimas del director John Farrow; “La trampa (1951)” de John Cromwell con Lizabeth Scott, quizás la mejor actriz protagonista de este género, y Robert Ryan; y “Cara de ángel (1952)” de Preminger y co-protagonizado por otro ente perverso interpretado por Jean Simmons.

Kirk Douglas y Robert Mitchum en

Kirk Douglas y Robert Mitchum en “Retorno al Pasado (1947)”

Robert Rossen secundado por el guión de Abraham Polonsky logró una buena cinta del género en cuestión con “Cuerpo y alma (1945)”, film protagonizado por John Garfield y que trata el problema de la crueldad del boxeo profesional. En ese mismo año John Stahl dirigió “Que el cielo la juzgue”, película donde la bondad de los hombres es ocasionalmente explotada por mujeres perversas. Ese fue el caso de la esposa (Gene Tierney) de un escritor de buenos sentimientos (Cornel Wilde). Este es otra película que no se debe dejar de ver por lo que muestra y enseña.

Alfred Hitchcock también hizo su aporte con “La sombra de una duda (1943)”, en el que Teresa Wright comienza con justificación a dudar de la personalidad de su tío, Joseph Cotten. “Encadenados (1946)” es otro film para recordar del gran Hitchcock, cuya trama gira alrededor de una mujer (Ingrid Bergman) infiltrada para descubrir a un criminal que es la persona con la que se debe juntar, y a la vez el romance que comienza con su jefe y agente principal (Cary Grant). Si de excelencia se trata este es una joya como film de cine negro.

Cary Grant e Ingrid Bergman en

Cary Grant e Ingrid Bergman en “Encadenados 1946)”

Este género de películas halló todo su esplendor en las décadas de los 40 y 50. Otros filmes memorables de cine negro fueron:

– “El último refugio (1941)” de Raoul Walsh con Humphrey Bogart e Ida Lupino
– “Contratado para matar (1942)” de Frank Tuttle con Veronica Lake y Robert Preston
– “Historia de un detective (1944)” de Edward Dmytryk con Dick Powell y Claire Trevor
– “Recuerda (1945)” de Alfred Hitchcock con Gregory Peck e Ingrid Bergman
– “Amantes de la noche (1948)” de Nicholas Ray con Farley Granger
– “El reloj asesino (1948)” de John Farrow con Ray Milland y Charles Laughton
– “La ciudad desnuda (1948)” de Jules Dassin con Barry Fitzgerald
– “Secreto de mujer (1949)” de Nicholas Ray con Melvyn Douglas, Maureen O’Hara y Gloria Grahame
– ”El tercer hombre (1949)” de Carol Reed con Joseph Cotten
– “Al rojo vivo (1949)” de Raoul Walsh con James Cagney y Vera Miles
– “El gran carnaval (1951)” de Bily Wilder con Kirk Douglas
– “Extraños en un tren (1951) de Alfred Hitchcock con Farley Granger,
– “Manos peligrosas (1953)” de Samuell Fuller con Richard Widmark y Jean Peters
– “Perseguida (1953)” de Rudolph Maté con Robert Mitchum y Linda Darnell
– “La noche del cazador (1955)” de Charles Lauhgton con Robert Mitchum y Shelley Winters
– “Bob le flambeur (1956)” de Jean Pierre Melville con Isabelle Corey

En los años 60 el realizador francés Jean Pierre Melville dirigió “El silencio de un hombre (1967)”, también conocido como “El samurai”, con un gángster calmado y calculador en la figura de Alain Delon. Aunque los críticos sitúan a la película como de crimen, más la veo como otro buen ejemplo de cine negro, la diferencia con respecto a los otros filmes mencionados está en que la película es a colores.

Alain Delon en

Alain Delon en “El Silencio de un Hombre (1967)”

Bibliografía consultada

Agustí P. 1998. Humphrey Bogart. Edimat Libros, Madrid, 188 p.

Belinchón G. 2005. El halcón maltés. Diario El País, 55 p.

Belinchón G. 2005. Cayo Largo. Diario El País, 55 p.

Hernández E. (inédito). Grandes del Cine de Todos los Tiempos, vol. I y II.

Mills B. 2008. 101 Forgotten films. Kamera books, Harpenden, UK, 159 p.

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