Dos grandes del cine de todos los tiempos: Humphrey Bogart y Burt Lancaster

Por Esteban Hernández

En opinión de este autor, cuando se hable de grandes actores del cine, Humprhey Bogart y Burt Lancaster son dos obligadas referencias.

Para comenzar les traigo una anécdota de Lancaster relacionada con el cine italiano. Resulta que el gran director Luchino Visconti estaba buscando a un actor que protagonizara el film “Il gattopardo (1963)” (El leopardo) basado en la novela de Giussepe Tomasi di Lampedusa. Necesitaba a alguien de carácter para que interpretara el papel de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina. Una persona le sugirió el nombre de Burt Lancaster. Inmediatamente Visconti le respondió que él no estaba por hacer un oeste, un poco en sorna, otro en serio. Sin embargo, pocos días después Visconti tuvo la oportunidad de ver “Vencidos y vencedores (1961)” (The Nurmberg process), película histórica del director Stanley Kramer que contó con el protagonismo de Spencer Tracy en el papel de juez, Marlene Dietrich como una de las alemanas antifascistas, y Burt Lancaster haciendo el papel del ex Ministro de Justicia de Hitler. Esta película para quien no la haya visto se las recomiendo, ya que la misma describe como se gobierna un país bajo un sistema totalitario como el implantado por Hitler en Alemania. En ese film Lancaster realmente se robó el show con su alegato ante el tribunal, fue una interpretación realmente extraordinaria. Visconti al terminar de ver el film pidió que le mandaran a buscar a Lancaster con urgencia.

Burt Lancaster

Burt Lancaster

El famoso actor americano no decepcionó en lo más mínimo al exigente director italiano. Su papel de hombre de una sociedad feudal en Sicilia que ve cómo su tierra va cambiando con el proceso que ocurre entonces en todo el mundo, se va despojando de prejuicios adquiridos en su crianza y vida cotidiana, y comienza a ver la vida de otra manera, al extremo de acceder a bailar el vals con la novia (Claudia Cardinale) de su sobrino preferido (Alain Delon), con lo cual se cierra el film. El neoyorquino Lancaster fue un actor muy versátil, entre sus mejores actuaciones están las del film “El hombre de Alcatraz (1962)” del director John Frankeheimer, sobre la vida del hombre que se convirtió en prisión en uno de los más afamados ornitólogos, liberado después de años de prisión injusta en Alcatraz, todo impuesto por esa justicia que muchas veces peca de injusta. Por esta interpretación Lancaster obtuvo nominación para OSCAR como mejor actor, en mi opinión, debió haberlo obtenido. Cuando mi padre en 1997 vio ese film aquí, él se quedó asombrado de la calidad de ese material y de la formidable actuación de Burt Lancaster, para él la mejor que hubiera visto de este actor.

Burt Lancaster en El Hombre de Alcatraz junto a Telly Savalas (izq.)

Burt Lancaster en El Hombre de Alcatraz junto a Telly Savalas (izq.)

Previamente el Oscar le llegó con otra soberbia interpretación en el film del director Richard Brooks “El fuego y la palabra (1960)”. Destacado fue igualmente en dramas o filmes no de aventuras u oestes como en “De aquí a la eternidad (1953)” de Fred Zinnemann, en el que interpreta el papel de uno de los oficiales de los campamentos que serían afectados por el ataque criminal de Pearl Harbor, la comedia “La rosa tatuada (1955)” de Daniel Mann con Anna Magnani, donde Lancaster cuajó muy bien con la experimentada actriz italiana, “El farsante (1956) (The rainmaker) de Joseph Anthony con Katherine Hepburn, un verdadero farsante que decía provocar la lluvia, película que oscila entre el drama y la comedia; “Chantaje en Broadway (1957)” de Alexander Mackendrick con Tony Curtis, en el papel de JJ, el poderoso periodista que maneja a las grandes masas de Nueva York con sus artículos y chismes publicados; y “Siete días en mayo (1964)” de Frankenheimer con Kirk Douglas y Ava Gardner, interpretando el papel de un alto oficial del ejército de su país en posiciones cuasi fascistas, que intenta dar un golpe de estado al presidente norteamericano. Visconti lo volvió a contratar para protagonizar el drama “Confidencias (1974)” con Silvana Mangano, mientras que Louis Malle lo llevó a encabezar el reparto del drama “Atlantic City (1980)” con la entonces joven Susan Sarandon, película que no deben dejar de ver. Entre las últimas actuaciones de Lancaster está la del remake “El fantasma de la ópera (1990)” de Tony Richardson, que a mi esposa le deleitó bastante.

Burt Lancaster y Susan Sarandon en Atlantic City

Burt Lancaster y Susan Sarandon en Atlantic City

En cuanto a Bogart, se trata de un actor que fue relegado a un segundo plano durante años y que tuvo su buena primera oportunidad con el film de cine negro “El halcón Maltés (1941)” del director-actor John Huston, donde interpretó magistralmente el papel del detective Samuel Spade.

Humphrey Bogart en El Halcón Maltés

Humphrey Bogart en El Halcón Maltés

Bogart e Ingrid Bergman en “Casablanca.”

Ya desde entonces Bogart dejó de ser el secundón de los filmes de crimen, donde por lo regular era el malvado de la película y recibía tundas de parte de James Cagney, George Raft, Errol Flynn u otros “buenazos”, para convertirse en protagonista de sus películas sea como villano o como hombre de bien. Famosas fueron sus interpretaciones en los filmes “Tener o no tener (1944)”, “El sueño eterno (1946)”, “La senda tenebrosa (1947)” y “Cayo Largo (1948)”, siempre al lado de la joven Lauren Bacall, que fuera su última esposa.

Bogart y Lauren Bacall en Cayo Largo

Bogart y Lauren Bacall en Cayo Largo

Luego logró Oscar como mejor actor en “La Reina de África (1951)”, donde actuó conjuntamente con la consagrada de Kathryne Hepburn.

Bogart y Katharine Hepburn en La Reina de África

Bogart y Katharine Hepburn en La Reina de África

En el drama-film bélico “El amotinamiento del Caine (1954)” interpretó el papel de un capitán de navío totalmente desequilibrado, que le valió para una nueva nominación a Oscar, mientras que en “Sabrina (1954)” una vez más demostró que el género comedia no le era ajeno. En el drama “La condesa descalza (1954)” hizo un buen dúo con la destacada Ava Gardner. En “Horas desesperadas (1955)” volvió a ser el villano de siempre haciéndole la vida imposible al buenazo de Fredric March.

Bibliografía consultada

Hernández Esteban. Grandes del Cine de Todos los Tiempos (inédito).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s